"La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira" ------ J.L.Revel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
"El poder militar o monetario tienen fuerza, pero la fuerza definitiva la tiene la opinion publica, de ahi que haya que manipularla desde que nace"
Washington utiliza la guerra en Ucrania como pretexto para excluir
a Rusia de todas las organizaciones internacionales, debilitar la Unión
Europea y, en definitiva, mantener a toda costa la dominación que
Estados Unidos y el Reino Unido ejercen sobre el resto de Occidente.
¡No se deje engañar!
Voy a tratar de hablarles no de la guerra en Ucrania sino del Nuevo
Orden Mundial que Estados Unidos está organizando delante de ustedes
–pero sin que ustedes se den cuenta– mientras tiene lugar esta guerra
en Ucrania.
En primer lugar, deben saber ustedes que desde mediados de febrero,
la visión de los medios de prensa está siendo completamente falseada
porque estos medios no reportan todos los hechos sino exclusivamente
los mensajes que la OTAN quiere hacer llegar. Desde mediados de febrero
estamos todos “tuertos”, sólo vemos la mitad de las cosas y,
por consiguiente, nos equivocamos al querer interpretarlas.
Lo segundo que deben ustedes tener en mente es que están manipulando
los sentimientos de ustedes. Diariamente nos muestran ucranianos que
sufren –es ciertamente horrible y debemos ayudarlos, es un deber humano
ayudarlos. Pero ese sufrimiento no les da la razón. Sufrir y tener
razón son dos cosas diferentes.
Dicho esto, pasemos a los hechos.
Esta guerra no comenzó el 24 de febrero con la intervención rusa sino
varios días antes, el 18 de febrero, con la intervención de
Estados Unidos, una intervención de la que nadie le ha hablado a usted.
El 18 de febrero, según la Organización para la Seguridad y la
Cooperación en Europa (OSCE), que reúne 57 Estados –se creó durante la
guerra fría y todos los Estados de Europa son miembros, así como
Estados no europeos, como Estados Unidos–, nadie pone en duda la
neutralidad de la OSCE, que comprobó que, aunque no había combates
en Ucrania, el 18 de febrero se reanudaron los combates entre las
provincias ucranianas del Donbass y la otra parte del Donbass.
La OSCE no dice que fue el ejército ucraniano quien lo hizo, pero
sólo pudo ser el ejército ucraniano. Los bombardeos contra la población
ucraniana del Donbass comenzaron el 18 de febrero. El 18 de febrero
[se dispararon contra esa población] 1 400 obuses durante el transcurso
del día, ¡1 400 obuses!
¡Comenzó una guerra ese día! Y en pocas horas, como máximo en los
2 días siguientes, unos 100 000 ucranianos del Donbass huyeron de la
línea del frente. Se replegaron hacia el interior del Donbass o hacia
Rusia. Y Rusia no hizo más que responder a ese ataque.
Ese ataque no se limitó sólo a eso. Los ucranianos actuaron como
quien agita un trapo rojo ante un toro. Al día siguiente, el 19 de
febrero, en la Conferencia sobre la Seguridad que reúne cada año en
Munich a los dirigentes políticos de los países miembros de la OTAN,
el presidente [ucraniano] Zelenski anunció que quería obtener la bomba
atómica para poder amenazar a Rusia.
Visto desde Moscú: Ucrania entra en guerra contra Rusia y anuncia que va obtener la bomba atómica.
Era evidente que habría una respuesta rusa. Rusia tenía que proteger a
sus ciudadanos y ustedes deben saber que si la guerra civil en Ucrania
comenzó en 2014… ¡y es una guerra civil porque estamos hablando de
ucranianos que luchan contra otros ucranianos! Y en los 8 últimos años
esa guerra ha dejado, según el gobierno de Kiev, al menos
13 000 muertos, ¡al menos 13 000 muertos!... civiles, además de un
millar de militares, según Kiev.
Según el gobierno ruso, que creó una comisión investigadora oficial e
investigó allí, no son 13 000 sino 22 000 civiles muertos. En todo
caso tenemos en ese lugar [el Donbass] ya había una carnicería que
no parece inquietar a nadie.
Ahora vuelvo a lo que estaba diciendo.
Rusia, durante los 8 últimos años, concedió la ciudadanía rusa a casi
toda la población del Donbass ucraniano, que habla ruso en su día a
día y desde la infancia, población a la cual el gobierno de Kiev
le prohíbe ahora hablar ruso en las escuelas y en las administraciones
aunque eso siempre estuvo autorizado. Así que el gobierno de Moscú
apoyó a esa población militarmente a partir del 24 de febrero.
Pero lo más importante es entender el contexto.
¿Por qué Estados Unidos armó a Kiev para que atacara el Donbass?
Es muy simple. Desde hace una decena de años, la dominación de
Estados Unidos se ve amenazada por el despegue de Rusia y de China.
Desde la Red Voltaire venimos explicando desde hace mucho tiempo que la primera potencia militar ya no es Estados Unidos sino Rusia.
Eso es absolutamente cierto desde 2018 pero Estados Unidos se niega a
reconocerlo, a pesar de que, en el campo de batalla –principalmente
en Siria– se ha visto que el ejército ruso es superior, en el aspecto
táctico, a los ejércitos que Estados Unidos respalda.
Sus tecnologías no pueden compararse. La tecnología de Estados Unidos
es una tecnología de hace 30 años. Es completamente obsoleta.
Los rusos tienen un ejército completamente renovado y han cambiado su
personal. El ejército que habían heredado de la Unión Soviética era…
una banda de alcohólicos. Hoy son gente joven, con muy buena formación,
que han actuado en situaciones de guerra real enfrentándose a los
yihadistas… ¡a los ejércitos yihadistas! en Siria.
En el plano económico, China ha sobrepasado desde hace ya mucho
tiempo a Estados Unidos, que ya es sólo un consumidor, no un
fabricante.
Así que Estados Unidos, sintiéndose amenazado, ha explicado –él mismo– lo que llama «el complejo de Tucídides».
Tucídides es un historiador de la antigua Grecia que describió
el enfrentamiento entre Esparta y Atenas. Esparta dominaba toda Grecia
pero Atenas –que era inferior– comenzó a desarrollar un imperio en el
extranjero, de manera que Atenas tenía una influencia económica que
Esparta ya no tenía y la guerra entre las dos ciudades se hizo
inevitable.
Así que los politólogos estadounidenses nos dicen… nos decían… desde
hace una decena de años que la guerra entre Estados Unidos de un lado
y Rusia y China del otro lado iba a convertirse en algo inevitable. En
el Pentágono incluso hay gente que explica que esa guerra ya tendría que
haber estallado y que había sido programada para 2015.
Estados Unidos ha posicionado tropas y armamento, a lo largo de los
últimos años, en todo el centro y el este de Europa. Lo ha hecho
violando, en primer lugar, el tratado de reunificación de Alemania y,
en segundo lugar, las declaraciones de Estambul y de Astaná, adoptadas
en el seno de la OSCE.
Entendamos bien. Rusia es un país inmenso, en superficie es el país
más grande del mundo. Para defenderse… Rusia no puede defender sus
fronteras, no tiene suficientes tropas para eso. Es una población
pequeña en un país inmenso. Para defenderse, Rusia utiliza la técnica de
la tierra arrasada. Si un invasor viene a su territorio, [Rusia]
retira su población lo más lejos posible –en su inmenso territorio– y
quema sus propias ciudades para que el invasor no pueda alimentarse
allí. Por consiguiente, los invasores tienen que llevar todo lo que
necesitan si quieren poder seguir avanzando. Es un desafío logístico
imposible de resolver. Napoleón y Hitler fracasaron.
Para poder [resolver ese problema] Estados Unidos está llevando tropas y armamento a Europa central y oriental. Rusia dijo: «Ustedes
no pueden hacer eso, a la luz de lo que firmaron en el momento de la
reunificación alemana. Ustedes no tienen derecho a extender la OTAN
hacia el este»
Pero [Estados Unidos] lo hizo de todas maneras… en varias ocasiones.
Rusia no pone en duda que los países de Europa central y oriental
puedan aliarse a Estados Unidos. Están en su derecho. Es el derecho de
cada Estado. [Rusia] tampoco pone eso en duda para Ucrania.
Lo que cuestiona es que Ucrania pueda albergar bases militares de Estados Unidos. Eso es completamente diferente.
Es por eso que el general [y presidente francés Charles] de Gaulle
decidió sacar las tropas de la OTAN del territorio francés –en Francia
había bases estadounidenses pero ya no hay. Pero eso no impidió al
general de Gaulle mantener la alianza con Estados Unidos. Francia
siempre fue firmante del Tratado del Atlántico Norte. Pero no siempre
fue miembro del Mando Integrado. Las fuerzas armadas francesas
no siempre estuvieron bajo las órdenes de un general estadounidense,
como lo están hoy en día.
Volvamos a lo que estaba diciendo sobre Rusia y China.
Tienen culturas fundamentalmente diferentes de la cultura
anglosajona. Los chinos, por ejemplo, explican que no quieren competir
con Estados Unidos. ¡Eso no les interesa! ¡No están compitiendo!
[Los chinos] dicen: «Queremos una relación en la que todos ganen (“win win”).»
Eso no quiere decir una competencia comercial. Eso no quiere decir
que cada cual, cuando firma un contrato, va tener un interés particular
en ese contrato. ¡Nada de eso! Es una referencia a la historia china.
China es, en primer lugar, una población gigantesca, ¡gigantesca!
El emperador de China no podía saber todo lo que tenía interés para
ciertos grupos de individuos en el otro extremo de su territorio y
dejaba la administración del territorio en manos de gobernadores
regionales.
¡Así funciona aún en China! El gobierno, en Pekín, ignora lo que
sucede en las diferentes regiones. Hay una descentralización
considerable. ¡No hay país más descentralizado que China!
Pero cuando el emperador decretaba algo tenía que comprobar que
cada uno de los gobernadores regionales iba a entender la importancia
de lo que había decretado. Porque si el gobernador pensaba que aquello
no tenía importancia para su provincia comenzaría a no prestar atención
a otros decretos, dejando así de reconocer la autoridad del emperador.
Por consiguiente, cuando el emperador decretaba algo que no tenía
aplicación en tal o más cuál provincia lo que hacía era conceder algo
extra al gobernador de esa provincia para que siguiese respetando la
autoridad imperial.
Explico todo esto porque lo que Rusia y China quieren hacer es un
mundo multipolar, un mundo donde no hay una potencia que decide por
los demás sino donde cada potencia decide por sí misma.
Y lo que quiere hacer Washington es, al contrario, conservar la
dominación de Estados Unidos sobre el mundo para que la decisión sea
únicamente suya y de nadie más.
¿Qué hace Estados Unidos frente al conflicto que él mismo organizó en Ucrania?
Está dividiendo el mundo en dos. Excluye a Rusia de todas las
organizaciones intergubernamentales. Eso va comenzando por la
Organización Mundial del Comercio [OMC] y acabará por la Organización
de las Naciones Unidas [ONU]. Por supuesto, los estatutos de la ONU
no permiten hacer eso pero a Estados Unidos no le importa y tratará a
toda costa de hacer lo que quiere.
Ese proceso comenzó explicando que había que poner fin al comercio
con Rusia. Bueno, parar el comercio con Rusia… no es, por ejemplo, [el
fabricante francés de automóviles] Renault acaba de decidir cerrar la
fábrica que tiene en Moscú.
Pero Renault ya había cerrado sus fábricas en Irán, cuando le dijeron
que tenía que hacerlo, y fue una catástrofe económica, una catástrofe
económica para Renault. Pero ¡a Estados Unidos no le importa! Lo que
quiere es que la Unión Europea sufra un shock económico para que la
Unión Europea se vea obligada a aceptar la dominación de
Estados Unidos.
Paul Wolfowitz había explicado eso muy bien hace 30 años, en 1991.
Ese “straussiano” [discípulo del filósofo Leo Strauss], que
posteriormente se convirtió en el número 2 del Pentágono, explicaba que
el verdadero enemigo de Estados Unidos –en aquella época Rusia y China
no eran gran cosa– era la Unión Europea y que había que impedir que la
Unión Europea llegara a ser política y económicamente independiente.
Con el tiempo, la Unión Europea se desarrolló económicamente un poco,
pero no mucho, mientras que Rusia y China tuvieron un crecimiento
prodigioso. Así que Estados Unidos quiere ahora sacar de nuestras
mentes hasta la existencia misma de Rusia –y muy pronto la de China– y
rebajar a la Unión Europea.
¡Vean ustedes las consecuencias de todas las sanciones económicas y
financieras ya adoptadas! No son “contra Rusia”. Son contra la Unión
Europea.
La Bolsa de Moscú estuvo cerrada desde el 25 de febrero –el día
siguiente de la intervención rusa en Ucrania. Se reabrió ayer, 24 de
marzo, y así sabemos cómo reaccionó la economía rusa a esas sanciones.
Lo que se ve es que todas las actividades de servicios hacia
el extranjero se derrumbaron, sobre todos los bancos internacionales
rusos.
Pero las actividades de la producción en Rusia, al contrario, ¡se desarrollaron!
O sea, ayer la Bolsa de Moscú no se derrumbó. ¡Al contrario! Estaba en alza, en 4,5% [1]. ¡Eso no es poca cosa!
Estados Unidos no va a limitarse a excluir a Rusia de las
organizaciones internacionales. ¡Lo que quiere es sacarla de nuestras
mentes!
Fíjense. Excluyeron a los oligarcas que vivían en las playas del sur
de Francia. ¿Qué relación tenían ellos con Vladimir Putin, que
los detesta a todos? ¡Ninguna! Pero no quieren que haya clientes rusos
en las playas del sur de Francia. ¡Eso es todo!
Yo no estoy defendiendo a esa gente. No me interesan para nada. Pero
no tienen nada que ver con lo que está sucediendo. Lo que están
haciéndoles es ilegítimo.
Y eso no se quedará ahí. Después vendrá la supresión de toda
referencia a la cultura rusa en Occidente. Fíjense que se ha empezado a
prohibir directores de orquesta rusos… ¡que no tenían nada que ver con
el gobierno! ¡Y que quizás estaban incluso en contra de lo que quiere
Vladimir Putin! ¡Pero eso no importa! Y se les prohíbe dar conciertos.
En este momento, las grandes universidades de Estados Unidos acaban
de prohibir que se estudie a Solzhenitsin, [escritor ruso] que fue
considerado un héroe contra la Unión Soviética. Se prohíbe incluso
estudiar las obras de Dostoievski, un escritor del periodo zarista.
Se está instalando un nuevo orden mundial únicamente occidental. Sobre todo ¡no se dejen ustedes engañar!
Tenemos que seguir siendo seres humanos. Tenemos que seguir siendo amigos de rusos y chinos.
No crean ustedes que los chinos van a permitir eso. Los chinos han
entendido muy bien que eso comienza ahora con Rusia y que después
se hará lo mismo con ellos.
Ayer, en la OTAN, se solicitó que Rusia sea excluida de la OMC, la
Organización Internacional del Comercio. Pero 2 días antes China había
dicho que no, que nada autoriza a eso.
Los chinos saben que ellos mismos van a sufrir el imperialismo
occidental después de los rusos. La historia ya les ha enseñado eso y
no permitirán que eso se repita.
Así que conserven ustedes todos los amigos que quizás tienen en Rusia y en China.
Noam Chomsky
es filósofo, escritor y uno de los lingüistas
más brillantes y reconocidos de la actualidad. Su trabajo es estudiado
en las universidades de todo el mundo, desde facultades de psicología
hasta titulaciones lingüísticas, pasando por muchas otras disciplinas.
En este post os explicaremos brevemente lo que él considera la
estrategia más común en la manipulación mediática.
Aqui una de sus reflexiones sobre un tema que nos afecta a todos:
la industria de la publicidad.
“La industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad es la que se dedica a la creación de consumidores.
Este es un fenómeno que se desarrolló en los países más libres, en Gran
Bretaña y los Estados Unidos. Y la razón está muy clara.
Se volvió
clara hace aproximadamente un siglo, cuando esta industria se dió cuenta
de que no iba a ser fácil controlar a una población con el uso de la fuerza.
Habían ganado demasiada libertad: sindicatos, parlamentos con partidos
para los trabajadores en muchos países, el derecho al voto de la mujer…
Por lo tanto, tenían que encontrar otros medios para controlar a la gente.
»De esto se dieron cuentan y comprendieron que tenían que controlarlos a través de las creencias y las actitudes. Cuando hablamos del término actitud, una de las mejores formas de controlar a las personas es lo que el gran economista Thorstein Veblen llamó fabricar consumidores.
»Si puedes fabricar deseos, haz que obtener cosas que están a tu alcance sea la esencia de la vida.
De esta forma, ellos van a quedar atrapados convirtiéndose en
consumidores. Y se hace con gran sofisticación, como este eslógan de
Marlboro:
»’Ya no se ven muchos sementales salvajes. Es uno de los últimos de una raza salvaje y muy singular. Venga al país de Marlboro’.
»Lo ideal es lo que se ve hoy en día: si
los adolescentes tienen un sábado por la tarde libre van a ir a un
centro comercial, no a la biblioteca u otro lugar. La idea es tratar de controlar a todos para instalar a la sociedad dentro de un sistema perfecto.
»El sistema perfecto sería una sociedad basada en una díada, en un par. Ese par eres tú y tu televisión, o tal vez ahora, tú e internet. Lugar en el que se presenta cómo debería ser la vida apropiada, el tipo de aparatos que deberías tener. Recordándote que debes gastar tu tiempo y esfuerzo para conseguir esas cosas que no necesitas y que no quieres y que, probablemente, terminarás tirando. Pero eso es lo necesario para una vida digna.
»Lo que vemos en la publicidad de la
televisión podemos entenderlo a través de esto: si alguna vez has tenido
alguna formación sobre economía sabes que los mercados se supone que se
basan en ‘consumidores informados tomando decisiones racionales’.
Pues bien, si tuviéramos un sistema de mercado así, un anuncio de
televisión, como por ejemplo de General Motors, consistiría en poner
información diciendo: ‘esto es lo que tenemos para vender’. Pero en
realidad eso no es lo que un anuncio de automóviles es. Un coche se
vende como si de un ídolo del fútbol se tratara: el coche
haciendo alguna locura, como subir una montaña o algo así.
»El punto está en crear consumidores desinformados que van a tomar decisiones irracionales. De eso es lo que trata a día de hoy la publicidad.
»Y cuando la misma institución, el
sistema de representación democrático, lleva a cabo las elecciones lo
hace de la misma manera. Quieren crear un electorado desinformado que
va a tomar decisiones irracionales a menudo en contra de sus propios
intereses. Esto lo vemos cada vez que uno de esos grandes espectáculos
se lleva a cabo”.
y de paso todas las cadenas globalistas que nos ahogan de propaganda:
La comunicación según el presidente Trump
por
Thierry Meyssan
Nuestro sitio web, Voltairenet.org,
demuestra desde hace años que es posible comunicar con la gente sobre
los temas políticos yendo contra el esquema de opinión que imponen los
grandes medios de difusión.
Donald Trump ha optado por la vía que
nosotros abrimos hace tiempo y que otros también han escogido. Para
obtener información sobre la próxima administración estadounidense,
no vale la pena leer el New York Times, que trata de caricaturizarla, sino sitios web como Breitbart.com. El presidente electo ya no responde a las preguntas de la «gran prensa» sino que prefiere expresarse a través de twitter.com/realdonaldtrump.
...Al derrocar la
ideología puritana que Washington encarna, en particular la dinastía
Clinton, Donald Trump también puso fin a las actuales reglas de la
comunicación política.
Donald Trump no basó su campaña electoral en grandes shows, mezcla de
farándula y política. Mientras sus adversarios subían al escenario
rodeados de estrellas del show businessy gastaban presupuestos
faraónicos, Trump se concentró en el mensaje que quería transmitir y
gastó 10 veces menos dinero que la señora Clinton.
Considerando el hecho que tenía en contra prácticamente todos los
medios de difusión, casi no les concedió entrevistas y denunció
constantemente, en cada uno de sus mítines de campaña, la parcialidad de
dichos medios.
Su portavoz nunca trató de seducir a los periodistas.
Hizo más bien todo lo contrario, apoyándose en sitios web contestatarios
sin importarle que ya tuviesen o no su propio público. El director de
su campaña electoral incluso ya animaba uno de esos sitios, Breitbart.com, antes de hacerse cargo de la campaña de Trump.
Orientando su campaña electoral directamente contra la clase política
de Washington, Donald Trump no alquiló locales de campaña sino que
prefirió quedarse en su Trump Tower de Nueva York.
Siguiendo esa
misma lógica personal, tampoco ha alquilado en Washington ningún local
donde instalar su equipo de transición. De hecho, mientras la
administración Obama se ocupa en Washington de los asuntos pendientes,
el futuro se decide en Nueva York.
Desde que resultó electo, Donald Trump no ha concedido conferencias
de prensas ni entrevistas sino que se ha dirigido directamente a los
estadounidense a través de Twitter y de YouTube.
Es la primera vez que un jefe de Estado se dirige a sus conciudadanos
de esa manera, saltándose los grandes medios de difusión.
Como si la campaña no hubiese terminado aún, Donald Trump ha
emprendido una gira de agradecimiento, con nuevos mítines,
que la prensa
trata de no mencionar.
En sus discursos agradece, en primer lugar, a
los electores de las minorías (las mujeres, los hispanos, los
afroamericanos y los gays) que votaron por él a pesar de la imagen de
racista que los grandes medios le forjaron.
Repite su mensaje, no contra
las élites sino contra el modo de funcionamiento que estas adoptaron
en Washington y contra la ideología puritana que encarnan.
Y finalmente, también está anunciando sus primeras decisiones:
En materia de política exterior, confirmó que pondra fin al Tratado
Transpacífico que había sido concluido contra China;
que pondra fin a
los cambios de régimen (incluyendo el caso de Siria);
que sustituirá,
donde sea posible, la actual política de confrontación con una nueva
política de cooperación (incluso con Rusia);
y que reformará los
servicios secretos estadounidenses, cuya única función consiste
hoy en día en asesinar líderes del Tercer Mundo.
(Ver a partir del minuto 46.)
fecha:1 - dic 2016
En el pasado, la prensa presidencial disponía de confortables locales
en la Casa Blanca y decidía los temas que había que discutir.
Actualmente, la mayoría de sus miembros han tenido que dejar Washington y
esperan todo el día al pie de la Trump Tower que “The Donald”
baje para acompañar a alguno de sus visitantes hasta el auto y que tenga
a bien lanzarles algunas palabras, a modo de migajas.
Los grandes medios, tanto los de la prensa escrita como los medios
audiovisuales, persisten en tratar de ridiculizar al presidente electo,
presentándolo como incompetente y extremista. Pero Trump ya logró saltar
por encima de sus cabezas y comunicar directamente con los
estadounidenses sin recurrir a ellos.
-----------------------
…
Y lo cierto es que ademas periodistas concretos han aparecido en los
papeles de Wikileaks como receptores de dinero por parte del partido
demócrata:
Vamos, que están comprados para "informar".
-------------------
¿ Ya hemos puesto cuidadosamente el NEW YORK TIMES en la BASURA ?
sábado, 7 de enero de 2017
Tres viejas calumnias sobre los supuestos ataques informáticos contra Estados Unidos
1. En los comienzos de internet, dentro de la campaña de agresión contra Irak de 2003, el New York Times
publicó una información falsa (1) sobre un supuesto ataque informático
contra Estados Unidos que, como es natural, ponía en grave peligro su
seguridad porque “potencialmente” podrían crear una crisis.
Las fuentes eran las mismas de siempre, los servicios de inteligencia del FBI, y se trataba en documentos “secretos” convenientemente filtrados a la prensa para orquestar la consabida campaña, o sea, que era un secreto a voces.
Aparte de los ataques eran “peligrosos” por sí mismo, podrían serlo aún más, decía el New York Times para inflar la historia, ya que el riesto de “guerra” contra Irak estaba aumentando, en donde la palabra “guerra” hay que traducirla como “agresión” o “invasión”, es decir, que quien estaba en peligro en 2003 no era Estados Unidos sino Irak.
Sin embargo, el New York Times le dio una vuelta de 180 a la situación: el agresor era la víctima.
No contento con esa payasada, el desprestigiado periódico de Nueva York
seguía con el amarillismo típico del momento, en el que todos los verbos
se ponían modo potencial: la organización terrorista Al-Qaeda podría
utilizar ordenadores para cometer actos terroristas, perturbando el
funcionamiento de las fábricas potabilizadoras de agua o las
instalaciones nucleares.
Esta vez acertaron de casualidad: Al-Qaeda ha contaminado el agua, pero
en Siria y sin necesidad de utilizar ordenadores (pero de eso el New York Times no ha dicho nada). 2. Saltamos al año 2014 y a otro país vecino de Oriente Medio, Irán, aunque la intoxicación procede de la misma fuente, el New York Times
(2), y se refiere a lo mismo: piratas informáticos iraníes también la
han tomado con Estados Unidos y se dedican a espiar a congresistas,
traficantes de armas, diplomáticos, empresas petroleras y periodistas.
Los piratas iraníes iniciaron sus ataques en 2011 y desde entonces
habían asaltado unos 2.000 ordenadores, según los típicos expertos de
pacotilla que suele utilizar el New York Times para vestir una noticia falsa.
3. En julio del año pasado
el enemigo cambió. Ya no era Irak ni Irán sino Rusia, pero el periódico
era el mismo (3) y las víctimas seguían siendo los pobrecillos
ordenadores de Estados Unidos, esta vez del partido demócrata, que no
habían actualizado su antivirus.
A los rusos se les ocurrió piratear los ordenadores porque Trump les
gusta más como presidente que Clinton y los votantes estadounidenses son
tan idiotas que se dejaron engañar por el truco y votaron a quien no
debían: al candidato manchú.
Los que no piratean los ordenadores de nadie son los espías
estadounidenses, siempre respetuosos con el principio de no injerencia
en los asuntos internos de terceros.
Nadie
dotado de sentimientos humanos puede aceptar ver niños que sufren, y eso
hace de los niños un tema perfecto para la propaganda de guerra.
Thierry Meyssan aborda el uso de niños por parte de la coalición
internacional encabezada por Estados Unidos en el marco de la guerra
contra Siria.
La
prensa occidental es plural pero no pluralista. El 20 de agosto
de 2016, todos los grandes diarios publicaron en primera plana la misma
imagen.
Como todas las guerras, la guerra desatada
contra Siria da lugar a una avalancha de propaganda. Y los niños siempre
constituyen un tema que se vende como pan caliente.
Por ejemplo, al principio de los incidentes, Qatar quería demostrar
que la República Árabe Siria, lejos de servir el interés general de los
sirios, despreciaba al Pueblo. La petrodictadura qatarí echó entonces a
rodar, a través de su canal de televisión Al-Jazeera, la leyenda de los
niños torturados por la policía en Deraa. Como muestra de la crueldad
extrema de su adversario, Qatar precisó que los policías les habían
arrancado las uñas a los niños. Por supuesto, ningún periodista logró
encontrar a aquellos niños. La BBC finalmente transmitió una entrevista
con dos de ellos… en la que podía verse que seguían teniendo uñas.
Como el mito resultaba imposible de verificar, Qatar echó a rodar una
nueva historia en la que un niño de 13 años, Hamza Ali Al-Khateeb,
había sido torturado y castrado por la policía del «régimen».
Esta vez la historia estaba ilustrada con una imagen en la que podía
verse un cuerpo sin sexo. Pero la autopsia demostró que el cadáver había
sido mal conservado y que se había hinchado tanto que el vientre
ocultaba el sexo del niño… que no estaba castrado.
En
esta revista, Sir Arthur Conan Doyle imagina a Sherlock Holmes
arrestando a un espía alemán. El escritor trabajaba en aquella época
para el Buró de Propaganda de Guerra.
A finales de 2013, los británicos pasaron a ocuparse de la
propaganda de guerra contra Siria. Hay que decir que ya contaban con una
larguísima experiencia en ese campo y que son considerados como
los inventores de la propaganda moderna, desde los tiempos de la Primera
Guerra Mundial, con la creación del Buró de Propaganda de Guerra.
Uno de los rasgos que caracterizan la propaganda de guerra de los
británicos es que acostumbran a utilizar artistas, porque la estética
neutraliza el espíritu crítico del receptor. En 1914, los británicos
reclutaron a los grandes escritores del momento –como Arthur Conan
Doyle, H.G. Wells y Rudyard Kipling– para garantizar la publicación de
textos que atribuían crímenes imaginarios al enemigo alemán.
Posteriormente reclutaron también a los dueños de los grandes diarios
para que reprodujeran las “noticias” que inventaban sus escritores.
Cuando los estadounidenses decidieron imitar el método británico, en 1917, con el Comité de Información Pública,
estudiaron con particular interés los mecanismos de persuasión, con
ayuda del periodista estrella Walter Lippmann y del inventor de la
publicidad moderna, Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud.
Sin embargo, inclinándose fundamentalmente por el poder de la ciencia,
olvidaron la estética.
A inicios de 2014, el MI6 británico creó la firma Innovative Communications & Strategies
(InCoStrat), o sea “Comunicaciones y Estrategias Innovadoras”, que
concibió por ejemplo los logotipos de los diferentes grupos
armadosnempeñados en destruir el Estado sirio, desde el más «moderado» hasta el más «extremista».
Esta firma, que cuenta con oficinas en Washington y Estambul, organizó
la campaña tendiente a convencer a los europeos para que acogieran en
sus países a 1 millón de refugiados. También obtuvo la fotografía del
pequeño Aylan Kurdi, ahogado en una playa turca, y logró –en dos días–
ponerla en la primera plana de todos los diarios atlantistas más
importantes, en todos los países de la OTAN y del Consejo de Cooperación
del Golfo.
Antes de la guerra contra Siria, cada año al menos un centenar de
migrantes ahogados eran hallados en las playas turcas… sin que nadie
se dignara a mencionarlos. Y sólo los diarios dedicados a la publicación
de escándalos mostraban fotos de los cadáveres. Pero esta imagen
en particular estaba especialmente bien concebida…
Como ya señalé en un artículo anterior, un cuerpo depositado en la
playa por el mar no puede quedar en posición perpendicular a las olas…
el autor de la foto reconoció posteriormente que había desplazado el
cadáver del pequeño Aylan para mejorar la composición de la imagen.
La foto del pequeño Omran Daqneesh (sólo tiene 5 años) sentado en una
ambulancia en el este de Alepo viene acompañada de un video, lo cual
permite su “explotación” tanto en la prensa escrita como en televisión.
La escena es tan dramática que una locutora de CNN rompió a llorar
al verla. Por supuesto, cuando nos detenemos a pensar en lo que estamos
viendo nos damos cuenta de que los socorristas no se ocupan del niño
tratando de administrarle los primeros auxilios. Lo que vemos es que
alguien –al parecer un miembro de los «White Helmets»– se limita a sentar al niño delante de la cámara.
A los cineastas británicos no les interesa el niño, lo que quieren es
lograr una imagen. Según la agencia Associated Press, la foto fue
tomada por Mahmud Raslan, quien aparece brevemente en el video. Según su
cuenta de Facebook, Mahmud Raslan es miembro del grupo Harakat Nur
al-Din al-Zenki, un grupo armado que cuenta con el respaldo de la CIA,
que lo ha equipado con misiles antitanque BGM-71 TOW. También
según su cuenta de Facebook, y esta información aparece confirmada por
otro video, el 19 de julio de 2016, fue Mahmud Raslan quien degolló con
sus propias manos al niño palestino Abdullah Tayseer al Issa, de
12 años.
Las leyes europeas son particularmente estrictas en lo tocante al uso
de niños con fines publicitarios. Parece que eso no incluye la
propaganda de guerra.
Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la
conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se
publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra
publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Tema tabu en nuestra sociedad debido a la brutal propaganda(cine, tv, historia..) y a la legislacion que impide investigar el tema.
Bélgica reprueba a un político que dijo que
los sionistas pagaron el Holocausto
Publicado:
En Bélgica se ha desatado un fuerte escándalo en
relación a un parlamentario que dijo que el Holocausto fue financiado
por los hebreos.
facebook.com/laurent.louis.mld / AFP
"Quiero subrayar mi condena de estos actos abominables", dijo André Flahaut,
el presidente del Parlamento belga, sobre las manifestaciones
del parlamentario independiente Laurent Louis, quien el 16 de enero dijo
que "el Holocausto fue organizado y pagado por los pioneros del
sionismo" e hizo un gesto antisemita.
La Liga Belga contra el
Antisemitismo (The Belgian League Against Anti-Semitism) prometió
emprender varias acciones contra Louis. "Al analizar decenas de miles de
visitantes en su página vemos que él representa una amenaza que hay que
confrontar", dijo Isaac Franco, vicepresidente del organismo...
Miles de documentos de la segunda guerra mundial han estado y seguiran precintados para los investigadores.
Texto de Adrian Salbuchi sobre la actualidad de la maquina mundial sionista contra cualquiera , sea judio o no que ose investigar o dudar de la version oficial en este enlace:
Joseph Hirt confiesa haber mentido sobre el holocausto en Auschwitz Joseph Hirt narra una historia imaginaria sobre su detención en el campo de concentración de Auschwitz. No es el primer caso en el que una falsa víctima del holocausto se confiesa. Esta vez ha sido Joseph Hirt, quien ha dedicado parte de su vida a contar cómo escapó del campo de concentración nazi y conoció a importantes personajes. Ahora ha revelado que se lo inventó todo:
Un estadounidense confesó que había engañado al público durante años, alegando ser testigo del llamado Holocausto en el campo de concentración de Auschwitz.
A lo largo de varios años, Joseph Hirt, un hombre de 86 años de edad y del estado norteamericano de Pensilvania (noreste), ofrecía discursos públicos sobre sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el vuelo de su familia judía de Polonia a Belgrado.
Además, decía a la gente que fue detenido por las fuerzas de la Alemania nazi, enviado al campo de concentración de Auschwitz, y que más tarde escapó bajo una cerca eléctrica. Hirt había alegado reunirse con Josef Mengele, un médico alemán del citado campo de concentración, e incluso, había agregado un prólogo extraordinario a su historia, afirmando haber visto a Adolf Hitler en el año 1936.
Sin embargo, confesó el viernes haber fabricado la mencionada historia con el fin de "mantener vivo el recuerdo" del Holocausto, que a su juicio estaba amenazando por la “negación y la ignorancia”.
"Yo no era un prisionero allí. No tenía la intención de disminuir o eclipsar los hechos que realmente sucedieron allí, alegando falsamente haber estado implicado personalmente", indicó Hirt.
Al acabar la guerra, 4,3 millones de judíos cumplimentaron los requerimientos del gobierno alemán como “víctimas del holocausto” y recibir la consabida subvención.
Es decir, que prácticamente todos los judíos sobrevivieron.
La lista de los supuestos 6 millones fue confeccionada por el ejecutivo de la organización para el Recuerdo del Holocausto, Yad Vashem, y se confeccionó mediante la inscripción de cualquiera que lo quisiera, sin investigación alguna (sabiendo que iban a recibir una pensión de por vida gracias a ello: ¿quién no se hubiera apuntado?).
A día de hoy, la única organización independiente que realizó un cómputo de los judíos muertos en los campos de concentración nazis fue la Cruz Roja y su cifra fue de 300.000 personas.
Nota de Xentor: El siguiente artículo, de autor anónimo, fue publicado en una Website hoy hackeada e inexistente. Lo publicamos aquí, con leves modificaciones, por tratarse de una buena introducción al tema. Al final, dejamos unos links para quienes deseen profundizar aún más.
No nos mueve ningún tipo de odio contra el Pueblo Judío en general, sino únicamente el Amor por la Verdad. Es más: DESTACAMOS y APLAUDIMOS el hecho de que cada vez más hermanos judíos están rebelándose contra el Sionismo y cuestionando sus dogmas, incluyendo el del Holocausto (las imágenes que acompañan este artículo, por ejemplo, son creación de David Dees, un Judío Antisionista).
El 15 de marzo de 2015 en el programa Panorama de la televisión alemana NDR Fernsehen,
Ursula Haverbeck,licenciada
en filosofía, pedagogía y linguística, aparece sorprendentemente en una
entrevista, por primera vez en una televisión alemana desde el final de
la guerra, negando el holocausto :
En este mundo donde reina la Mentira, los Judíos Antisionistas constituyen una esperanza para el mundo. Y nos hacemos eco de la consigna de David Dees: LA VERDAD NO TEME A LA INVESTIGACIÓN.
¿QUÉ ES EL REVISIONISMO HISTÓRICO?
¿MURIERON REALMENTE SEIS MILLONES?... Esta es la pregunta más fácil pero más peligrosa de contestar en el mundo de hoy, pues se refiere, lógicamente, a la archipublicitada matanza de judíos durante la Segunda Guerra Mundial en Cámaras de Gases y Hornos Crematorios. Atreverse a denunciar esta mentira monstruosa significa perder su trabajo y hasta sus títulos a prestigiosos catedráticos de diversas nacionalidades, su acceso a publicaciones y editoriales para historiadores honestos, y hasta la salud o la VIDA a ellos y otros REVISIONISTAS.
? Porque 6.000.000 millones porque no 5.300.000 o 2.000.000 o cualquier otra cifra ?
Interesante recorte de periodico que menciona 6 millones .....ANTES DE QUE HUBIERA NAZISMO:
La invención del holocausto en 1919 o el derecho a poder dudar
¿Cuántas probabilidades contaríanse de que en 1919 apareciera un artículo de prensa clamando por un inexistente e inventado holocausto de 6 millones de hebreos en Alemania y "sucediese realmente" eso, un "hecho" bautizado con la misma palabra y cifra exacta de víctimas, pero no en 1919, sino en 1943? ¿Una posibilidad entre un billón? La verdad es que resultaría prácticamente imposible que se diera tal circunstancia de forma azarosa; y el más elemental sentido común fuerza a pensar en un nuevo fraude, tan grave como el original, pero quizá organizado de forma algo más meticulosa.
Sin embargo, preténdese, sin dar más explicaciones, que no hubo fraude alguno, que tuvo lugar semejante "casualidad". ¿Cómo? El holocausto antes del holocausto
A nuestro entender, esa "casualidad" pertenecería, ora del mundo de la magia (y entonces olvidémonos de la historiografía científica), ora a las cloacas estatales de la manipulación de masas (y entonces no vivimos, desde hace ya mucho tiempo, en una democracia).
Pues bien, en efecto, lo relatado no procede del guión de una película, ha "ocurrido". El 31 de octubre de 1919, el político norteamericano Martin H. Glynn alertaba en "The Crucifixion of Jews Must Stop!" (!la crucifixión de los judíos debe cesar!), publicado por "The American Hebrew", sobre el "potencial" exterminio alemán de 6 millones de judíos; además, calificaba el "hecho" de "holocausto". No es el único anuncio milagroso ligado al vocablo "holocausto" y a la cifra de víctimas que luego iba a convertirse en "verdad obligatoria" para todos los historiadores que quisieran conservar su plaza funcionarial de profesores universitarios; un dígito, ese "6", se mantiene contra viento y marea a despecho de las aplastantes evidencias de exageración propagandística. Lo cierto es que los alemanes no dejaron morir de hambre a seis millones de judíos después de la PrimeraGuerra Mundial, como tampoco "devoraron" o cortaron los dedos de niños (bebés) belgas por mucho que las afirmaciones de la propaganda británica adoctrinaran a millones de personas en este sentido.
Que después de la Segunda Guerra Mundial los alemanes hicieran lo que se les acusó en falso de hacer después de la Primera, suena poco menos que a cuento incluso para aquellos que, como nosotros, consideramos que la persecución nazi de los judíos y las víctimas judías de Hitler no sontampoco un puro invento. En cualquier caso, los historiadores no parecen tener respuesta frente a tales evidencias de estafa. Prefieren ignorarlas. Este silencio resulta sospechoso y no hará más que alimentar las crecientes dudas de la opinión pública sobre el relato oficial de Auschwitz en un momento en que la credibilidad de las democracias occidentales hace aguas por todas partes. !Va llegando la hora! Se aproxima el tiempo de la Gran Verdad.
Cada minuto que pasa, nos aproximamos un poco más a la revelación pública del mayor escándalo de la historia humana. Invito a todas las personas decentes a tomar partido; a poner su granito de arena para sentar en el banquillo de los acusados a los criminales genocidas impunes que en la actualidad, como insectos voraces, pueblan las instituciones públicas del mundo occidental robando, mintiendo y masacrando a víctimas inocentes mientras enarbolan, como patente de corso, la bandera del "antifascismo".
Una simple comprobación en Wikipedia permite verificar que el citado artículo de Glynn no es una treta de "perversos neonazis":
Da la medida, Glynn, de lo que es un politicrastro yanqui. Wikipedia parece incapaz de explicar el caso. Lo único que sugiere esta enciclopedia sionista universal es que las "coincidencias" del artículo de Glynn con el posterior relato oficial del holocausto (un escrito que, insistamos en ello, constituyó una patente denuncia falsa emitida por todo un gobernador del Estado de Nueva York) , han venido siendo explotadas por los negacionistas del genocidio judío:
The Crucifixion of Jews Must Stop! is an article by Glynn that appeared in the October 31, 1919, issue of The American Hebrew lamenting the poor conditions for European Jews after World War I. Glynn referred to these conditions as a potential "holocaust" and asserted that "six million Jewish men and women are starving across the seas". Because of these coincidences, the article has been exploited by Holocaust denial groups.
No se atreve, la mendaz Wikipedia, a dar una explicación lógica que abunde en dichas coincidences ("coincidencias"). Y no lo hace porque no existe ya sea la mera posibilidad de una tal argumentación.
Para empezar, la entrada de Wikipedia ni siquiera aclara que las acusaciones de Glynn eran puras patrañas. Se nos presenta al mentiroso Glynn, y al diario que le publicó la fábula, "The American Hebrew", como personas e instituciones dignas de crédito a pesar de haber acusado fraudulentamente a Alemania de perpetrar un genocidio. No importa que Glynn difamara al Estado alemán con una calumnia de semejante calibre. Lo único que subraya Wikipedia es la "explotación" que los holocaust denial groups han hecho de las misteriosas "coincidencias" entre el relato (fraudulento) de Glynn y el relato (presuntamente cierto) del holocausto de 6 millones de judíos a manos del régimen nacionalsocialista.
El derecho a dudar
Antes de continuar quisiera recordar cuál es el destino de los disidentes y de los críticos de la utilización abusiva del mito del Holocausto como arma propagandística. Nada menos que un judío norteamericano, cuyos padres sobrevivieron al gueto de Varsovia, autor del libro, mundialmente famoso, La industria del holocausto:
El conseguir libros prohibidos o que apenas tiene difusión pública,
ni son recomendados por los grandes medios o disponer de información
restringida es un elemento fundamental en el libro “1984” de Orwell.
Por
ejemplo, en la novela cuando Winston Smith consigue un libro de Goldstein,
prohibido por la “Policía del Pensamiento”. En nuestra sociedad, la
presión de personas con una mentalidad de “Policía del Pensamiento”,
inhibe la libertad de hablar u opinar sobre asuntos que el
“Sistema-Moloch” considera peligrosos para su funcionamiento.
Eso sucede
también con libros, que se deben de conseguir bajo mano en lugares
especializados o muy restringidos. Ha habido casos extremos en Europa,
recuerdo el del profesor Helmut Diwald en Alemania, que fue forzado a
sacar párrafos considerados por el “Sistema-Moloch” como revisionistas
de su libro “Historia de los Alemanes”.
En Suecia, los escritos de
Ditlieb Felderer que cuestionaban el “Holocausto”, han sido prohibidos
recientemente y fue encarcelado por “Crímenes de Pensamiento”. Esta
detención y encarcelamiento debería alarmarnos a todos los que creemos
en las libertades civiles.
Felderer, que se cuestionaba hasta dónde llegaban las supuestas
atrocidades alemanas de guerra y explicaba las atrocidades de los
Aliados, incluyendo el millón de muertos civiles por los bombardeos de
las ciudades alemanas y japonesas, fue encarcelado como he dicho más
arriba. Y siguiendo el ejemplo de la Unión Soviética y su trato brutal a
los disidentes, Felderer fue examinado psiquiatricamente.
Esa
encarcelación por cuestionar la historia oficial y su examen
psiquiátrico, es un claro ejemplo de intimidación y amenaza a Felderer y
a cualquier otro libre pensador, que tengan el valor de cuestionarse
preguntas sobre el pasado. El acoso o la persecución de Felderer es
parte de un plan a nivel mundial de silenciar a los escritores y
estudiosos revisionistas.
Con el revisionista francés y profesor Robert
Faurisson, el esfuerzo de silenciarle fue en vano ya que el tribunal que
le juzgó en 1983, barajaba multas de 200.000 dólares, pero no se pudo
probar contra él.
También hay maniobras de supuestos historiadores para
apartar a profesores de sus cátedras, como fue el caso del profesor
Arthur Butz de la universidad de Northwestern.
En el caso del publicista
y revisionista alemán Ernst Zündel, las autoridades de correos de
Canada le negaron el uso del sistema postal durante su estancia en ese
país. Varios escritores alemanes han sido encarcelados, mientras que un
revisionista francés fue asesinado hace ya unos años.
Pedro Varela, de España, debe enfrentar una posible condena de 23 años por «participación en genocidio» por el hecho de haber negado el Holocausto.
En Austria existen prestigiosos autores presos por negar el Holocausto y la Fundación Simón Wiesenthal ha buscado por varias maneras el hacer que en los países de Sudamérica se levanten leyes contra los negadores de esta farsa, especialmente en Chile, insistiendo a través de las organizaciones judías (ya que Chile es casi el último país en donde el Revisionismo no está proscrito por ley). Ya lo consiguieron en parte en Argentina. No obstante, su arma más efectiva en los medios de comunicación y en las conciencias de la muchedumbre es el desprestigio de todos los autores suscritos a la causa del Revisionismo Histórico.
Aunque la
historia oficial concede que este no era un campo de exterminio, los
exterminacionistas prefieren emplear estas fotografías y no las de
Auschwitz, por ser mas fácil sacarlas de contexto e inducir a pensar que
se trataba de cuerpos de judíos exterminados.Esta foto esta marcada y
aceptada como de Bergen Belsesn y aceptada como de muertos por Tifus
pero es usada una y otra vez como de Auschwitz por los propagandistas de
Holocausto
Un gran sector de abogados británicos, por conducto de la revista "The Solicitor", de junio de 1946, hizo la siguiente observación: "Cuando un hombre insiste en ser juez de su propia causa hay que suponer inevitablemente que ésta no resistirá a la investigación. ¿No sacará la posteridad esta conclusión respecto a los juicios de Nuremberg?".
Antes de la guerra sólo había 600,000 judíos en Alemania. Y una vez terminada la contienda aún había tantos que pudieron asumir innumerables puestos públicos, montar tribunales de "desnazificación" y ocupar cargos directivos en el comercio, en la industria, en la banca y en general en todas las actividades públicas. Después de la guerra, la agencia noticiosa "France Press" informó cómo millares de judíos asistieron en Munich al entierro de Philipp Auerbach.
Y en toda la prensa (incluso la israelita) se publicó asimismo cómo en el pequeño poblado alemán de Bielfeld una multitud de hebreos se opuso a la exhibición de una película interpretada por Weit Harlam, debido a que años antes éste había filmado una cinta anti-judía. De igual manera fue del dominio público que apenas el Dr. Eberhard Stern formó en Berlín un partido nacionalista, millares de judíos brotaron por doquier para asaltar su casa y protestar en contra suya. Todo esto sin contar las decenas de miles de israelitas que al terminar la contienda emigraron de Alemania a Palestina, a Estados Unidos y a otros muchos países, inclusive México.
Si antes de la guerra había sólo 600,000 judíos en Alemania; si al terminar la contienda su número era tan considerable que hacían sentir su influencia en todas partes, ¿cómo pues, se explica la ejecución de seis millones de israelitas?... ¿Se trataba acaso de una mágica resurrección?...
Una parcial explicación de estos misterios aritméticos, consiste en que los alemanes ejercieron dominio temporal sobre diversos países europeos en los que había judíos. Pero es el caso que en cada uno de esos países también se repitió el mismo prodigioso milagro de la resurrección. Apenas los ejércitos aliados penetraron en Francia, surgieron por todas partes los "ejecutados" israelitas y se encumbraron de nuevo en la política y las finanzas: Marie Claude, Vaillant-Couturier y Pierre Villain lograron hacerse diputados y junto con Madeleine Braun (también judía) encabezaron una nueva corriente prosoviética. Y apenas el ejército judío-bolchevique penetró en Rumania, Checoslovaquia y Hungría, surgieron israelitas por todas partes para hacerse cargo de la nueva administración pública marxista, de la alta estructura de las finanzas, de la industria y del comercio.
Antes de la guerra sólo había 6 millones de judíos en toda Europa, y de haber sido asesinados seis millones, no habría quedado ninguno, lo cual es absolutamente falso. En todos los países las tropas aliadas encontraron numerosas colonias de israelitas y a otros muchos se les libertó de los campos de concentración. Aun antes de que terminara la contienda, a fines de 1944, Himmler accedió a que emigraran a través de Suiza 1,200 hebreos semanariamente, y el 19 de abril de 1945 (antes que terminara la guerra) Norbert Masur, del Congreso Mundial Israelita, llegó a Berlín a gestionar ante Himmler que los judíos detenidos no fueran cambiados de campamento, a fin de evitarles posibles represalias durante su translado.
El cuento de los 6 millones de judíos muertos comenzó a ser fabricado por el israelita Poliakov, partiendo de las declaraciones del Dr. Wilhelm Hoettl y de Dieter Wisliceny, quienes dieron informes sobre evacuaciones, emigraciones, decrecimiento del judaísmo europeo, etc.. Poliakov barajó estos términos y a todos les dio la acepción de "liquidación". Echó a rodar la bola y luego otros le fueron agregando dramáticos retoques. Los comisarios judíos soviéticos capturaron el campo de Auschwitz y hablaron de 4 millones de judíos muertos con gas, lo cual es falso porque meses antes la Cruz Roja internacional había visitado ese campo y no existía tal exterminio ni cámaras de gas.
Pero el embuste fue difundido mundialmente por las agencias internacionales de prensa (controladas por el judaísmo) y coreado por películas filmadas, documentales amañados, panfletos, libros, etc.. David Rousset, en Francia, y Eugen Kogon, en Alemania, dramatizaron la "liquidación de los 6 millones". El comunista húngaro Miklos Nyizli inventó la "confesión" del Dr. Mengele, y después de que fue ejecutado Rudolf Hoess (comandante del campo de Auschwitz, no confundir con Rudolf Hess) se inventó su "confesión" sobre las matanzas y se tradujo a todos los idiomas para "confirmar" en el mundo entero lo de los "6 millones de liquidados". (A esta lista hay que agregar en 1994 la amañada cinta "La Lista Schlinder" del productor y director judío Steven Spielberg.)
Todo esto tiene por objeto desplegar una enorme cortina de compasión hacia los judíos para encubrir los móviles políticos de sus jefes internacionales, empeñados en una lucha total contra el mundo no judío. Y como ganancia extra (cosa muy importante) el Estado de Israel se basa en este cuento para cobrarle a Alemania las indemnizaciones que ha venido exigiendo. En 1998 éstas importan más de 100,000 millones de dólares. Ningún otro país ha hecho negocio con sus muertos, ni menos con sus "muertos vivos". (Aquí es importante agregar que al enterarse de que Alemania iba a indemnizar a "sobrevivientes del holocausto", miles de judíos que jamás pisaron un campo de concentración se tatuaron números en los brazos para obtener el dinero).
Para elaborar el mito de los 6 millones de judíos muertos (todos los que habitaban en Europa) no se omitieron trucos. Por ejemplo, un bombardeo aliado había devastado la población alemana de Weimar, poco antes de que terminara la guerra, y eran tantos los muertos que el jefe de la policía, Walter Schmidt, optó por incinerarlos, de lo cual tomó fotos. Pues bien, esas fotos de alemanes muertos por los aviones aliados fueron luego exhibidas como si se tratara de israelitas asesinados. En Munich ocurrió algo parecido y el arzobispo y cardenal Faulhaber atestiguó que los cadáveres encontrados por los aliados en el crematorio de Dachau no eran de judíos, sino de alemanes muertos en el bombardeo de la ciudad. Agregó que en Dachau nunca existieron cámaras de gas, como ahora se dice que las hubo.
Por su parte, el abogado Stephen F. Pinter, de St. Louis, Mo., estuvo seis años en Alemania como funcionario del Departamento de Guerra de Estados Unidos, comisionado para investigar lo de los campos de concentración, y afirma que lo de las cámaras de gas para matar judíos carece totalmente de fundamento; en cuanto a los hornos crematorios, no eran para exterminar a nadie, sino para cremar cadáveres. Mr. Pinter agrega que él fue la primera autoridad aliada que recibió el campo de concentración de Flösenburg y precisó que ahí no habían muerto más de 200 personas, pero meses después se enteró con sorpresa que estaban celebrándose ceremonias en Flösenburg para honrar a los "tres mil exterminados".
El doctor judío Benedikt Kautsky, que estuvo internado en Auschwitz y en otros campos, dice: "Yo estuve en los grandes campos de concentración de Alemania. Pero, conforme a la verdad, tengo que estipular que no he encontrado jamás en ningún campo ninguna instalación como cámara de gaseamiento". ("La Mentira de Ulises".- Por Paul Rassinier, antiguo internado en campos de concentración.)
Solamente si se admite la creencia de que el judío es el elegido para dominar el mundo, y de que esa hipotética superioridad le permite multiplicarse en la tumba, puede aceptarse que durante la guerra perecieron seis millones de judíos, pues la inmensa mayoría de ellos vive ahora (1953, año de la 1ª edición de este libro) en Europa, en América y en la Palestina ocupada.
Es tan decidido el interés de mantener el mito de los seis millones que en Alemania se incurre en el "delito de opinión" si se niega el "holocausto". El general Otto Ernst Remer fue condenado el 26 de noviembre de 1986 a tres meses de cárcel y a una multa por decir que tal cosa era falsa. Y en Francia el líder Jean Marie Le Pen fue multado por afirmar que no había habido las famosas cámaras de gas (Sep. 24 de 1988).
Por otra parte, es rigurosamente cierto que muchos judíos fueron muertos o ejecutados, pero se omite decir que eran miembros de grupos sin uniforme y sin bandera, que a retaguardia de las líneas organizaba sabotajes, conspiraciones, espionaje y asaltos sorpresivos. Este encubierto sistema de combate ha sido siempre sentenciado en todos los países del mundo a la máxima pena de la ejecución. Es un principio de ley internacional que todo aquel que combate sin uniforme y sin insignias se priva automáticamente de garantías en el caso de caer prisionero.
Los escritores Goldsmith, Marik, Buch y Ruszicka han relatado cómo sus congéneres organizaban saboteadores a espaldas de las líneas alemanas en la URSS. En su barrio de Bialystock organizaron un gran levantamiento que empezó el 16 de agosto de 1943, encabezado por el líder judío comunista Daniel Moskovicz y por Mordechai Tanenbaum, dirigente del hechalutz. ("Prensa Israelita", 2 de abril de 1964).
La
existencia de oficinas de correos en los campos "de exterminio"
constituye otra incómoda realidad para la historia oficial ya que a
través de estas los internos se comunicaban con el mundo exterior. Este
hecho es completamente incompatible con un supuesto plan de exterminio
secreto. Mas aún cuando las cartas y postales podían ir escritas en
cualquier idioma, lo que haría muy difícil censurarlas.
¿Que hacía entonces una oficina de correos en el campo de exterminio? Algunos
creyentes del Holocausto afirman que era utilizada únicamente por los
SS. Sin embargo esto no solo contradice las declaraciones de los
sobrevivientes sino que también ignora importante evidencia documental.
Se conservan aún un buen número de cartas con sus sellos y sobres
originales enviadas por los internos desde supuestos "campos de
exterminio", como Auschwitz
En películas y testimonios que apoyan la leyenda del Holocausto los
sobrevivientes cuentan una y otra vez que se les permitía escribir y
enviar correspondencia. Se pretende entonces que el lector llegue a
creer que las autoridades de los campos, estando a cargo de decenas de
miles de prisioneros, no tenían nada mejor que hacer aparte de dedicarse
a traducir y censurar toda la correspondencia. Al mismo tiempo la
historia oficial sostiene que los judíos sabían que estaban siendo
exterminados, es decir que tales acusaciones no florecieron súbita y
sospechosamente justo después de la guerra.
Los Revisionistas, en general, han sido acusados de ser «neo-nazis» y pseudosabios buscando esconder la masacre de los millones de judíos muertos. A pesar de que trabajan desde el final de la guerra, se dice por lo general que habrían aparecido sólo en estos «últimos años» pretendiendo despertar un movimiento de simpatía por el Nazismo y que sus crímenes sean olvidados. Salvo quizás los estudiosos franceses que fueron acusados de «anarquistas antisemitas», todos los revisionistas contemporáneos han sido tildados como «neo-nazis», a pesar de que algunos de ellos son socialistas o simplemente pro-palestinos, o bien no tienen filiación alguna más que con la Verdad.
Todas las injurias son descaradas mentiras, pues entre los Revisionistas figuran incluso AUTORES JUDÍOS (que citaremos más adelante) que no creyeron en el Holocausto que predican los Sionistas.
Sin ir más lejos, uno de los primeros Revisionistas fue el profesor francés Paul Rassinier, un prestigioso intelectual socialista detenido en el Campo de Buchenwald entre 1943 y 1945 (donde se pretende que habrían tenido lugar algunos de los más grandes horrores, como las «lámparas de piel humana» y otros), y allí nunca vio las ejecuciones ni los gaseamientos que se suponen allí ocurridos, por lo que decidió contradecir la farsa de los «seis millones»poco después de haber terminado la guerra, desarrollando una gran investigación, y a pesar de haber sido condecorado con la Medalla de la Resistencia. Sus investigaciones han servido de base a posteriores trabajos de revisión.
La verdad es que no hay tantos y tan prestigiosos Nazis entre el Revisionismo como lo señalan los Holocaustófilos. Sin embargo, si el Sionismo teme el trabajo de los Revisionistas, POR ALGO SERÁ.
Otra arma de desprestigio que usa el Sionismo, es hacer creer (especialmente a través del cine) que los Revisionistas intentan comprobar que los muertos del Holocausto serían «sólo» tres millones y no seis, como si el debate fuera sólo un asunto cuantitativo. La verdad es que los Revisionistas HAN DEMOSTRADO QUE LA TOTALIDAD DE LOS 6 MILLONES DE JUDÍOS ASESINADOS EN UNA SUPUESTA «POLÍTICA DE EXTERMINIO» ES UNA FARSA, NI UNO MAS, NI UNO MENOS.
Para proteger la sagrada mentira de los seis millones, se han utilizado maniobras que parecen casi de ciencia ficción, especialmente para ahogar cualquier intento serio de demostrar su falsedad. Así, cuando en 1995 la revista japonesa de economía y negocios «Marcopolo» publicó un inocente comentario señalando que «cada vez eran menos las razones para creer que en la Alemania Nazi habría tenido lugar un Holocausto» de judíos y gitanos, el todopoderoso Sionismo Mundial movió sus hilos y consiguió que tanto la revista como el peridista respectivo fueran sancionados sin ajuste a ninguna legislación existente, y que la «Marcopolo» no pueda hacer POR EL RESTO DE SU EXISTENCIA, cualquier otra referencia sobre el Holocausto.
Se acusa a otros Revisionistas, como al inglés David Irving, de ser un simpatizante del Nazismo, poco objetivo, o directamente un «Neo-Nazi», lo que también es falso. Irving defendía la idea del Holocausto hasta mediados de los años '80, creyendo que era cierto y cayendo en el dogma de todos los historiadores como él. Sin embargo, como no existe ningún documento o participación oficial de Hitler que compruebe históricamente el Holocausto, Irving, sin poder renunciar al dogma, suponía que el Führer nunca supo de los gaseamientos en masa de los campos y que éste exterminio era llevado en secreto por nazis de menor jerarquía. Sólo a partir de los espectaculares descubrimientos de los Revisionistas de esa década —entre ellos el Informe Leuchter, del que hablaremos— los hechos convencieron a Irving de la inexistencia del Holocausto y desde entonces se ha sumado por completo a la causa de la Revisión Histórica. Un durísimo golpe al Sionismo y los Holocaustófilos, que no le perdonan y que ha castigado recientemente, con una condena en su contra por una corte inglesa por «apoyar un genocidio» y «negar el Holocausto».
En esta sección expondremos sólo algunos de los principales argumentos del Revisionismo para desmentir esta monumental mentira de los millones de muertos, que han sido la excusa con la cual se detiene cualquier análisis serio y objetivo delNazismo Alemán y de la Segunda Guerra. Todo empieza y termina en el tema de los 6.000.000 y cualquier otra visión del Fenómeno Nazi, por parcial que sea, será confrontada con esa muralla insalvable llamada Holocausto... Pero sus bases son de barro.
Incluso, existen autores judíos que han tenido la valentía de negar aquello que predica el Sionismo Mundial sobre las supuestas Cámaras de Gases:
ellos son J.G. Burg(«Schuld und Schicksal», editado en Munchen, 1960) y el doctor Benedikt Kautzky («Teufel u. Verdammmte», editado en Suiza, 1945).
Esto desmiente a los defensores del Holocausto que aseguran que todos los Revisionistas son «Neo-Nazis» intentado encubrir el supuesto genocidio con acciones que llaman «negacionistas».
Judíos como Noam Chomsky y David Cole, incrédulos del Holocuento, han sido catalogados por su propia gente como «ignorantes», «débiles mentales», «incultos», «anafabetos» y hasta supuestos «hijos adoptivos» de importantes Revisionistas en impresionantes campañas difamatorias.
Durante las últimas décadas, los Revisionistas —que tímidamente empezaran con unos pocos autores— han acumulado una increíble y cada vez mayor cantidad de argumentos científicos en contra del mito exterminacionista, lo que ha hecho que importantes autores se retracten. Algunos historiadores de prestigio se han convertido al Revisionismo a pesar de ser constantemente menospreciados.
También han logrado reclutar simpatizantes de distintas áreas profesionales, desde cada una de las cuales hacen su aporte al derrumbe del Mito Holocáustico: ingenieros, periodistas, jueces, técnicos y analistas de literatura, cuya formación científica, a diferencia de los historiadores, les exige trabajar sobre datos concretos y hechos verificables, y no meras especulaciones. Su logro más grande sea quizás el haber conseguido que declaraciones de importantes «testigos de los crímenes nazis» sean judicialmente objetadas, así como proveerse de sus propios testigos de los Campos de Concentración y de algunos honestos autores judíos apoyando la causa Revisionista.
Los Exterminacionistas ven así, con espanto, como se les ha venido encima esta avalancha, cuyo primer éxito ha sido poner en discusión pública un tema que llegó a ser considerado «indiscutible» entre los axiomáticos del Holocuento.
Ante este descalabro del mito, el Sionismo actúa con sus tradicionales recursos de la fuerza y la tergiversación intentando detener los descubrimientos y las investigaciones. Pero la ola de revelaciones no ha podido ser detenida y hoy miles y miles de personas se han acercado a la causa... Veremos por qué.
EL INFORME LEUCHTER
Uno de estos valientes Revisionistas, que enfrentó al inmenso Poder Sionista Internacional, ha sido el controvertido ciudadano canadiense Ernst Zündel, muy querido por algunos círculos de su país por su prestigio y por su simpática personalidad, quien fuera sometido a varios procesos criminales en Canadá, siendo asesorado y defendido por otros Revisionistas quienes lograron contratar al máximo experto mundial en Cámaras de Gas: el ingeniero yankee Fred A. Leuchter Jr.
Todo empezó en la ciudad de Toronto, cuando la señora Sabrina Citron, representante del «Holocaust Remembrance Association», acusó ante la justicia al Revisionista Zündel, por «difundir falsedades sobre el genocidio» y mentir sobre las muertes de esos millones de judíos, gaseados por los locos Nazis. Por primera vez en un proceso como éste se pudo presentar como defensa todas las pruebas que se quiso y contrainterrogar a testigos.
La defensa de Zündel, segura de lo afirmado por su cliente, tuvo una idea realmente genial y extraordinaria: contratar como perito a los máximos especialistas de USA en Cámaras de Gas para ejecuciones. Se trataba de la firma de ingeniería FRED A. LEUCHTER ASSOCIATES (Ing. 108 Bunker Hill Street, Boston MA. 02192, USA.), procurando además todas las medidas de seguridad y objetividad de parte de los investigadores, para evitar suspicacias respecto de sus conclusiones y respecto de la necesidad de la defensa de contratarlo para que realizara el trabajo, para que así no se prestara a creer que habría algún «compromiso» que afectara la verdad a la hora de entregar los resultados. Fred A. Leuchter Jr. es quien dirige esta empresa de Massachussetts, que construye y mantiene las Cámaras de Gas en las penitenciarías de EE.UU. y algunas de Canadá. Él, además, es probablemente el experto máximo que hay en el mundo sobre Cámaras de Gases y manipulación técnica de gases venenosos para ejecuciones, dados sus años de experiencia y desarrollo técnico. Ni en el menos objetivo de los razonamientos hubiese podido tildarse a este honorable ciudadano de «Neo-Nazi», ni siquiera de «pro-Revisionista», pues era absolutamente imparcial ante el tema hasta aquel entonces.
Así, Mr. Leuchter viajó a Polonia con un equipo de especialistas y visitó los llamados «Campos de Exterminio» de Auschwitz, Birkenau y Madjanek, en los que habrían sido gaseados 4 millones, 1 millón y 200.000 judíos respectivamente, según Simon Wiesenthal, cifras aceptadas como «reales» por los historiadores. Allí, levantó planos de terreno midiéndolos personalmente y tomó muestras del piso, paredes y techo de las supuestas Cámaras de Gas y Hornos Crematorios, así como de una SALA DE DESINFECCIÓN. Su investigación en terreno fue desarrollada durante cerca de una semana y con las más absoluta objetividad y metodología científica, propia de su formación práctica en asuntos de ingeniería, sin ser cuestionada en su momento ni siquiera por la parte querellante, quien más bien reclamaba acaloradamente en su contra por el hecho de que se estuviera poniendo a prueba un «hecho indiscutible». La metodología aplicada fue presentada en forma oportuna y descrita detalladamente en sus reportes.
Finalmente, llegó el día definitivo para esta «apuesta»...
Analizadas todas las muestras por el laboratorio independiente ALPHA ANALYTICAL LABS de Ashland, Mass., bajo minuciosa metodología y fuera de cualquier compromiso con alguna de las partes en juicio. Se les entregó sin señalar ni el propósito ni el objetivo de las muestras, fingiendo incluso que serían parte de una «investigación policíaca», para no influir en los resultados. Su veredicto fue aplastante: más de 20 de las muestras indicaron CERO DEPÓSITO DE CIANURO, y de las pocas que sí mostraban depósitos la más alta fue de 7,90 mg. Esta concentración máxima de apenas 7,9 debe contrastarse con la muestra de la sala de desinfección que arrojó... ¡¡¡1.050,0 mg.!!!
Esto demostró científicamente que el fatídico ZYKLON-B, nombre comercial del gas de cianuro hidrogenado o ácido cianhídrico «HCN» (suministrado por la difamada fábricaDEGESCH) se usó exclusivamente PARA FUMIGAR Y DESINFECTAR.
En otra parte, el Informe explica por qué este gas NO ES INDICADO PARA EJECUCIONES HUMANAS, ni siquiera individuales. Y si se detectaron pequeñísimas cantidades en un tercio de las pretendidas «Cámaras de Gas», es porque algunas fueron desinfectadas con HCN.
El HCN ya había sido utilizado con este propósito durante la Primera Guerra Mundial, en Europa y en Estados Unidos. E incluso, mucho antes en Isla Ellis de New York por el Servicio de Inmigración. Las Salas de Desinfección en las que se usa deben tener una temperatura mínima de 25,7° C y buena circulación de aire caliente seco.
Las llamadas «Cámaras de Gas» eran, en realidad duchas, e incluso tenían canales de desagüe en el piso que llegaban al alcantarillado exterior (en otros casos, las pretendidas Cámaras de Gas corresponden también a las dependencias necrológicas, existentes en todas las grandes cárceles del mundo). Esto se verifica además en el registro de las llaves de las puertas de Auschwitz, todas ellas etiquetadas con el nombre de las salas que abrían y en las que las llaves de las supuestas Cámaras de Gas aparecen con nombres de otras dependencias normales.
Leuchter aclara que por la absolutamente imposible aglomeración en el interior de estas supuestas Cámaras, de 800 personas en 25 metros cuadrados según los documentos de Juicio de Nüremberg (¡OJO! son 28 personas en UN METRO CUADRADO!), el aire no circularía; más aún, para calentarlo lo suficiente como para hacer efectivo el HCN, serían necesarios quemadores con seguro riesgo de explosión.
Leuchter declaró por ello improbable que el HCN haya sido utilizado en las Cámaras, pues en estado natural y a temperatura ambiente, es de consistencia líquida. Los Exterminacionistas le han dado como bombo en fiesta a esto, argumentando que es un error y que el HCN era suministrado con presión de vapor (aunque no se ponen de acuerdo cómo y por dónde) a la Sala de Ejecución, procedimiento que lo hace tremendamente tóxico y volátil.
Tienen razón, pero olvidan que otro de sus argumentos contra el informe Leuchter es que los «operarios de las Cámaras» se valían de mascarillas especiales para eludir el peligro de los gases a la hora de retirar los cadáveres de los gaseados las CIENTOS DE VECES cada día. Ambas excusas son, juntas, un zapato chino, incompatibles, pues el HCN altamente volatilizado se torna más peligroso aún, al punto de que no existe medida de seguridad relacionada con simples mascarillas antigás que pudiera evitar el contacto con un gas en un estado tan letal, impregnándolo todo, incluso las ropas y el pelo.
Hubiesen sido necesarios trajes herméticos de aislación total para el cuerpo y estos jamás han sido encontrados en ningún Campo de Concentración. También resulta imposible que, trabajando con HCN volatilizado a presión de vapor, no haya habido con frecuencia una explosión, accidente grave o emergencia siquiera, dadas las condiciones de seguridad posibles en esa época... Y no existe ni un sólo registro o relato de los «testigos» del Holocausto que hable de algún accidente así.
Esta explicación del suministro de gas por presión de vapor fue presentada sólo después de los resultados del Informe, pues hasta entonces la idea más generalizada entre los Exterminacionistas era la de que el HCN era suministrado en pastillas sólidas, depositadas en una solución que lo volatilizaba dentro de la Cámara.
Aunque es soluble al agua y altamente inflamable, el HCN tiene la característica de impregnar los sólidos y manifestarse en forma de grandes manchas azuladas que permanecen por más de un siglo. Tales manchas NO APARECEN en las «Cámaras de Gas» ni en los Hornos Crematorios y en estos era inevitable que alguna parte del HCN de los millones de cuerpos incinerados —según la Historia Oficial— se depositara en las paredes.
Los Exterminacionistas han explicado en años posteriores esa falta de las manchas azules de cianuro por las más raras formas y alternativas, principalmente porque las Cámaras habrían estado expuestas al aire libre y la lluvia, la humedad y el tiempo transcurrido literalmente las habrían «lavado», lo que es ridículo, pues el cianuro es sumamente impregnante, y permace por años sin poder ser removido, especialmente si se emplea con la regularidad que se ha descrito. Esto último es bien sabido por los médicos forences, pues se han resuelto varias veces algunos crímenes en los que el cuerpo de la víctima, al ser exhumado, presenta rastros de cianuro luego de 50, 100 ó más años. Las paredes de las pretendidas «Cámaras de Gas» analizadas tampoco tenían ninguna clase de covertura impermeble o de aislamiento de superficie, de modo que el cianuro debería permanecer hasta nuestros días peligrosamente acumulado en los muros si toda esta mentira hubiera ocurrido.
Si agregamos que para fumigar con HCN es necesario airear una sala un mínimo de 48 horas, esto sería imposible si fueran ciertas las cifras entregadas descaradamente por los «expertos del genocidio». Además, Leuchter comprobó que las condiciones de aislamiento ambiental de las Cámaras eran absolutamente incompatibles con el supuesto de que se usaban para gaseamientos, pues el vapor tóxico hubiera escurrido causado estragos, matando a todos los presentes, operarios y presos por igual. Las puertas son simples portones metálicos con vulgares bisagras como las de cualquier puerta de un dormitorio o baño, es decir, SIN LA MAS MÍNINA AISLACIÓN CONTRA LOS GASES VENENOSOS, lo que hace por sí sola imposible la idea de que esas salas eran empleadas como Cámaras de Gases sin que en cada turno muriera intoxicado, además, todo el personal que trabajaba en las ejecuciones. Se decía que, por una pequeña mirilla ubicada en el centro de cada una de estas puertas metálicas, los operadores miraban al interior de la recién ocupada Cámara para ver si quedaba alguien vivo antes de entrar a retirar los cuerpos... ¡Hoy sabemos que hubiese bastado esa pequeña mirada al interior para intoxicar instantáneamente al imprudente observador!
Otro error del Informe fue que, al no comprometer a la empresa de los análisis con el objetivo de las muestras, ALPHA ANALYTICAL LABS pulverizó todas las mismas para su examen. Lo correcto hubiese sido raspar el lado externo de las muestras de los muros porque, precisamente allí debería estar impregnado en cianuro. Esto ha dado una torre de especulaciones nerviosas de los Exterminacionistas a los supuestos «errores» en los resultados, intentando invalidar el Informe. Es cierto que el procedimiento de ALPHA ANALYTICAL LABS no fue el más preciso para la detección de los residuos, pero ello no explica que la mayoría de las muestras más controvertidas hayan registrado CERO cantidad de cianuro. Cero es siempre cero.
Actualmente, las Cámaras de Gas para ejecuciones son de acero soldado o de plástico PVC, con puertas herméticas e impermeables. No tienen «mirillas» para obervar al ejecutado, sino gruesas ventanas irrompibles a prueba de cualquier filtración. Las instalaciones eléctricas son a prueba de explosiones y deben operar con una presión negativa para evitar filtraciones el exterior. Y por supuesto, no se usa el «Zyklon-B» sino que se deja caer una pastilla de cianuro de sodio en una solución de ácido sulfúrico al 18%. Contienen, además, numerosos dispositivos de seguridad para la eliminación del gas luego de la ejecución y para proteger a las personas que deben entrar en la Cámara en ese momento; incluso se debe ser lavar con amoníaco el cuerpo del ajusticiado.
Los Hornos Crematorios analizados tampoco cumplen con los mínimos requerimientos para incinerar siquiera una ínfima parte de las cifras que entrega la propaganda. El Informe analiza uno por uno los Hornos y da las cantidades máximas de incineraciones físicas posibles, aclarando que corresponderían a un uso de 24 Horas durante todos los días que estuvieron en funcionamiento. O sea, sin mantención alguna, sin posibilidad de enfriarse ni de retirar las cenizas... ¡durante años!
Leuchter llegó así a la siguiente y lapidaria conclusión final:
«Después de la revisión de todo el material y de la inspección de todos los lugares correspondientes a Auschwitz-Birkenau y Majdanek, encuentra el autor que las pruebas son abrumadoras: no hubo cámaras de gas para la ejecución en ninguno de esos lugares correspondientes.
»Es la mejor opinión como ingeniero del autor, que las pretendidas cámaras de gas en los lugares inspeccionados puedan haber sido entonces y puedan ser hoy, tomadas seriamente en consideración para tal función.
»Terminado en el quinto día del mes de abril de 1988 en Malden, Massachusetts. Fred Leuchter Associates.
»Firmado F. A. Leuchter, Jr.
»1.er. Ingeniero»...Con esta conclusión, todos los «Exterminacionistas» y fanáticos del «Holocausto» pueden ser tildados de mentirosos.
Fue tal el shock causado por el Informe Leuchter entre los «Holocaustófilos», que demoraron cerca de una década en reaccionar organizadamente a los hechos y poder usar sus armas tradicionales: la desinformación y el desprestigio de sus rivales. Así, en los últimos años emprendieron una tremenda ofensiva contra el señor Leuchter (ahora convertido al Revisionismo) y a su trabajo, enviando al mismo lugar de investigación a cientos de sus representantes para rebuscar «pruebas» que refutaran el Informe. Para ello, prácticamente, nacieron organizaciones pro-judías o algunas ramas de la Fundación Wiesenthal.
Otros, valiéndose de elementos más sucios han dado muerte incluso a algunos Revisionistas o los han atacado con esa intención. A Pedro Varela, de España, le fue destruida su Librería Europa (exactamente por los días en que le rayaban en su casa la frase «CALLA O TE CALLAMOS» y en que enfrentaría un juicio por «apoyar un genocidio») y parte del material impreso que en ella había. El Profesor Faurisson ha sido atacado por desconocidos en al menos ocho oportunidades, terminando hospitalizado. Zündell, en tanto, ha recibido bombazos y hasta cartas bomba. La primera víctima del Holocuento ya ha sido cobrada: el Profesor Duprat, asesinado en un atentado por los Holocaustófilos.
En torno a Fred Leuchter se ha tejido una siniestra acción de boicoteo de su trabajo y de su prestigio. Una estrategia de los Exterminacionistas es el exaltar algunos de los errores de apreciación que cometió el señor Leuchter en sus trabajos de investigación, a pesar de todas las medidas de seguridad y objetividad que procuró. Estos errores son absolutamente secundarios y NO ALTERAN, para nada, el resultado de las conclusiones generales del Informe; incluso, fueron corregidos por los propios Revisionistas antes de ser descubiertos por sus adversarios Holocaustófilos, como en el llamado «Informe Rudolf», ya que no es raro que existan algunos tropiezos en la primera vez en 50 años que alguien intenta comprobar seriamente las fantasías literarias del Holocausto. Rudolf también ha terminado siendo perseguido en su integridad física por los «defensores de la verdad».
Sin embargo, treinta años antes que Fred A. Leuchter, el Profesor Einar Aberg había publicado un secillo pero lapidario cálculo estadístico, en el que los pretendidos 6.000.000 de judíos no aparecían (o mejor dicho no «desaparecían») por ninguna parte. Dicho documento fue publicado en 1959 en Norniken, Suecia, y decía lo siguiente:
«En 1938 habían en el mundo 15.688.259 judíos, según el "World Almanac" de 1947. Esta cifra fue proporcionada a dicho Almanaque por la "American Jewish Commitee" y por la "Jewish Statistical of the Synagogues of America".
»En 1948 existían en el mundo entre 15.600.000 y 18.700.000 judíos, según un artículo aparecido en el "New York Times", del 22 de febrero de 1948, escrito por Mr. Hanson W. Baldwin, reconocido experto y de probaba imparcialidad en cuestiones demográficas, personalidad que, ni aun haciendo alarde de la mayor fantasía, puede ser tildada de antisemita. Su jefe, Arthur Sultzberger, propietario del "New York Times", y judío él mismo, es reconocido como amigo incondicional de Gran Bretaña.
»Tomando, pues, por cierta la evaluación más alta de Mr. Baldwin, o sea 18.700.000 de judíos, resultaría que entre los diez años que mediaron entre 1938 y 1948 —período que incluye los años de la guerra de 1939 a 1945—, durante los cuales se pretende que Hitler habría hecho matar a seis millones de judíos, la población judía del mundo habría aumentado en más de 3 millones.
Sí, a los efectos de la comprobación, supusiéramos que Hitler efectivamente hizo matar a 6.000.000 de judíos, nos encontraríamos con que el incremento de la cifra demográfica es realmente de 9.000.000. Es decir, un aumento de 3.000.000, más otros 6.000.000 de nacimientos, para suplir los 6.000.000 de judíos pretendidamente gasificados bajo el régimen hitleriano.
»Teniendo en cuenta que actualmente existen en el mundo tan sólo 18.000.000 de judíos, supone ello un aumento de 9.000.000 de judíos durante los diez años que van de 1938 a 1948, o sea, un incremento total (en sólo diez años) del 50%, cosa imposible, incluso para una raza sexualmente tan desenfrenada como la judía. Aún cuando todo judío, físicamente apto, se hubiese dedicado exclusivamente, día tras día, durante las 24 horas, en los años de 1939 a 1949 a la procreación, con cada una de las mujeres de su raza, en plena pubertad, el que pudiesen haber llegado a engendrar en diez años 9.000.000 de judíos, estaría absolutamente en pugna con las leyes de la eugenética».Vale precisar que, promediando las cifras extremas de judíos existentes en el mundo en 1948, según Mr. Baldwin, obtenemos por resultado 17.150.000 judíos. Vemos que la estadística poblacional no sólo aumentó normalmente con relación a los 15.688.259 de 1938 (en diez años) sino que registró un incremento en el ritmo de nacimientos judíos en años anteriores, de modo que los pretendidos 6 millones no aparecen por ninguna parte.
Y aún tomado la menor de las cifras de Balwin, que coincide con la de 1938, es decir, cerca de exageradamente pocos 15.600.000 judíos en el mundo, pretender que de esa cantidad de judíos vivos pudieron producirse 6.000.000 de nacimientos en diez años (y exactamente en los tormentosos años de la guerra, en ghettos y en albergues de refugiados, y durante sus penosas migraciones al recién fundado Estado de Israel), para suplir los otros 6.000.000 de muertos y dejar la cuenta saldada en cero, es realmente imposible y fuera de toda lógica de ciencias poblacionales y etnográficas.
CAMPOS DE TRABAJO, NO DE «EXTERMINIO»
Las Cámaras de Gases y Hornos Crematorios sólo fueron denunciados en aquellosCampos del Trabajo Remunerado, conocidos como «Campos de Concentración» y hasta «Campos de Exterminio», ubicados dentro del territorio alemán y europeo que cayó en poder soviético y a los cuales no tuvieron acceso los periodistas internacionales ni la Cruz Roja, paso libre que sí tuvieron al resto de dichos Campos sin que se detectaran esas u otras atrocidades. Allí permanecieron, tentando la pluma de muchos historiadores fascinados con el halo de misterio y enigma que producía la presencia de esos Campos al otro lado de la Cortina de Hierro, en extraños países llenos de intrigas y secretos...
La Cruz Roja tuvo durante toda la guerra acceso total a todos los Campos sin que jamás fueran denunciadas las famosas Cámaras y Hornos. Más aún, terminada la guerra, la Cruz Roja (que incluso controlaba la correcta alimentación de los internos) informó oficialmente que los judíos muertos entre 1939 y 1945 fueron unos 300.000.MUERTOS, NO ASESINADOS, por lo que nos extraña la increíble cantidad de «sobrevivientes» que incluso hoy en día siguen rapiñando indemnizaciones, inicialmente solicitadas al gobierno de la República Federal. Lo que más sorprende es que no las pedían a la desaparecida República Alemana Oriental de los comunistas...
Prácticamente no hay judío anciano que no haya sido «sobreviviente» de un Campo; prácticamente no hay judío joven que no haya tenido un pariente en uno de estos Campos y prácticamente no hay judío que no haya llegado él o sus ancestros a un país cualquiera «huyendo del Holocausto», como si la repartición de la diáspora judía en el mundo hubiese sido un fenómeno reciente. A pesar de esto, hay abiertos desafíos a quien pueda comprobar que efectivamente fueron ejecutados judíos en cualquiera de los Campos de Concentración durante el Régimen Nazi alemán:
La Federación de Ex-Combatientes de Alemania ofrece DM 10.000.
El historiador inglés David Irving, 1.000 libras esterlinas.
La Revisao Editora de Brasil 6.000.000 de cruceiros.
El Instituto de Revisión Histórica de EE.UU, que ofrece US$ 50.000.
Muchos las han pretendido, pero aún siguen disponibles. NADIE PUDO COMPROBARLO JAMÁS. Increíblemente, el Instituto de Revisión HistóricaEstadounidense, fue demandado por un «sobreviviente» por US$ 17.000.000, alegando que la oferta antes señalada «le ha hecho perder el sueño» y que la misma sería un intento de manipulación de la verdad.
Ya vimos que las investigaciones de los Revisionistas les han valido ser perseguidos y difamados por los «Exterminacionistas», incluso con la evidencia de los resultados del Informe Leuchter, hecho a partir de un juicio muy espectacular que terminó a fines de los años '80 en un proceso sensacional e histórico, cubierto por todos los medios de información canadienses y en el que se demostró jurídica y legalmente la imposibilidad del Holocuento, como hemos descrito más arriba.
Pero la verdad es que la falsedad del Holocuento se puede comprobar sólo con los datos estadísticos que circulan por todo el mundo, muy parecidos a los realizados porEinar Aberg, bastando para ello sencillas operaciones matemáticas que parece que nadie quiere hacer. Así, según la «Chambers Encyclopediae» había un total aproximado de 6.500.000 judíos en Europa antes de la Segunda Guerra. Si la historia de los «6.000.000» fuera verdad, esto significa que casi todos habrían sido «exterminados» (aunque algunos hablan de «siete u ocho millones de muertos»).
En Suiza, la «Baseler Machrichten» estableció, basándose en datos estadísticos, que entre 1933 y 1945 emigraron cerca de 1.500.000 judíos a Gran Bretaña, Suiza, España, Portugal, Australia, China, India, Palestina, Estados Unidos. Esto es confirmado por el periodista judío Bruno Blaut, que cita la misma cifra en el diario judío de New York «Auf Bau» el 13/08/48. De estos, unos 400.000 salieron de Alemania antes de Septiembre de 1939. El Instituto de Emigración Judía de Praga concretó a partir de Marzo del 39 la emigración de 260.000 judíos residentes en la ex-Checoslovaquia. Después de Septiembre de 1939 quedaba un total de 360.000 judíos en Alemania antes de la guerra. El número de judíos provenientes de otros países europeos (Francia, Holanda, Italia, Europa Oriental, etc.) es de unos 120.000. Este éxodo de judíos antes y durante la guerra rebaja alrededor de 5.000.000 el número de judíos en Europa. Recuérdese además, que deben agregarse los emigrantes que se refugiaron en la URSS, que más tarde son evacuados.
En la revista «Colliers», del 9 de Junio de 1945, Frelling Foster habla de los judíos de la URSS y explica que para escapar de los Nazis, 2.200.000 se refugiaron en la URSS a partir de 1939. Con esta emigración a la URSS se redujo a 3.500.000 el número de judíos que se encontraba en los países ocupados por Alemania. Más de la mitad de los judíos que emigraron a la Unión Soviética en 1939 venían de Polonia. Se afirma a menudo que 3 millones de judíos cayeron bajo el control alemán cuando se invadió Polonia y que casi en su totalidad fue exterminada (se habla incluso de 6 millones ¡sólo en Polonia!), pero eso es falso: el censo de 1931 de la población polaca indica en forma oficial e indiscutible que la presencia de sólo 2.732.600 judíos en Polonia (Reitingler «Die Endlosung», pág. N° 36). Éste afirma que había al menos 1.170.000 judíos polacos en la zona ocupada por los rusos, de los cuales un millón —por lo menos— fueron evacuados a los Urales y Siberia meridional, por la invasión alemana de Junio de 1941.
La naturaleza de los Campos de Trabajo del Tercer Reich, recordados como «Campos de Exterminio», queda de manifiesto en las entradas de cada uno de ellos. El de Mauthausen, por ejemplo, luce en su entrada principal la frase «EL TRABAJO DA LIBERTAD», el de Auschwitz dice «EL TRABAJO ES PROGRESO» y el de Treblinka se presenta con el título: «CAMPO DE TRABAJO DE TREBLINKA». Algo muy distinto de los verdaderos Campos de Exterminio, usados por los Sionistas a lo largo de toda su historia: contra los colonos holandeses de Sudáfrica durante la Guerra de los Boers, contra los croatas en Servia y contra los palestinos en el Medio Oriente.
Los historiadores caen además en absurdas contradicciones cuando aseguran que los judíos prisioneros eran alimentados de un modo terriblemente deficiente, mientras se les hacía trabajar como esclavos cargando pesadas rocas o atos de madera, acto que es médicamente imposible de ejecutar en condiciones de ayuno constante, como se asegura que eran mantenidos. Por otro lado, se dice siempre que en los Campos de Concentración los Crematorios funcionaban día y noche, lo que queda como una evidente mentira al observar todas las fotos que tomó la inteligencia aliada de los campos durante la guerra, y en las cuales NO SE VE NINGUNA CHIMENEA EMITIENDO HUMO desde su boca, imágenes que frecuentemente acompañan los mismos textos de historia que fomentan el mito de los Crematorios.
AFIRMACIONES RIDÍCULAS Y BIZARRAS...
Una gran cantidad de las afirmaciones de los Holocaustófilos sobre los «horrores» que habrían tenido lugar en los «Campos de la Muerte», resultan desde el principio tan descabelladas y absurdas que no puede evitarse emitir una pequeña sonrisa al leerlas, ya que la incredulidad fluye por sí sola.
La existencia de miles de afirmaciones ridículas sobre las supuestas atrocidades del Holocuento se explica por el hecho de que cada «historiador» dice y escribe lo que quiera (al menos hasta antes de que el Revisionismo cobrara la fuerza de hoy), como quien arroja una piedra a un túmulo para formar entre todos una montaña, muchas veces elaborando tremendos tratados en base a las fantásticas declaraciones de «testigos» que, en realidad, nunca estuvieron en los Campos y no tienen ni la cultura ni el criterio para medir la lógica de sus aseveraciones. Es producto, además, del entusiasmo por escribir el mayor número de atrocidades holocáusticas posibles, sin reparar en medir lo razonable o creíble que pueda ser cada una de ellas. Los argumentos que se han usado para comprobar el Holocuento son los mismos que se han presentado para comprobar la existencia de OVNIs o del Monstruo del Lago Ness, o sea fotografías y testimonios, pudiendo ver el lector la diferencia de criterios que se ha tenido para aceptar un tema como «verdadero» y negar otros por «fantásticos». Casualmente, entre los Holocaustófilos también abundan los testimonios comprobadamente falsos y las fotografías trucadas tan comunes en esos temas «fantásticos».
A continuación, exponemos algunas (y sólo algunas, por razones de espacio) de las más estúpidas y ridículas afirmaciones «históricas» que se han hecho sobre el Mito del Holocausto y la colección de crueldades y salvajismos que habría tenido lugar:
Salados hasta morir: La supuesta declaración de Diekls sostiene que los SA encargados de los primeros Campos se «divertían» por las tardes de verano dándole a beber «salmuera y jugo de bacalao» a los presos, para luego ponerlos al sol del patio en donde perecían por deshidratación. Cuando recordó que en el invierno no había sol, Diekls denunció nuevas reglas para el juego: ahora, lo hacían colocándoles un «cigarrillo encendido en la boca», por el lado de las brasas contra la lengua, y se les obligaba a tragarlo de un par de mascadas.
Fenómenos sísmicos por tanta muerte: Elie Wiesel, uno de los más «autorizados» historiadores del Holocausto, Premio Nobel y presidente de la comisión de los Estados Unidos que investigó las atrocidades por orden de Jimmy Carter, escribió en 1982 que en algunos Campos era tal la cantidad de muertos en el día que caían en un mismo lugar, que «durante meses y meses» después de una ejecución, el suelo «no dejaba de temblar» y que, a veces, «géisers de sangre brotaban del piso».
Primero quemados, luego gaseados: También vienen del «sobreviviente» Elie Wiesel otras afirmaciones extrañas. Hasta 1959 sostuvo como «testigo» que los judíos eran asesinados ARROJÁNDOLOS AL FUEGO, y de ahí se bautizó al supuesto genocidio como «Holocausto», en referencia a la quema ritual. Pero sorpresivamente, apareció después afirmando que los judíos habían sido asesinados «en Cámaras de Gases», mito sostenido hasta hoy y que él nunca antes había citado.
Primero electrocutados, luego gaseados (versión rusa): Tal como en el caso de Eli Wiesel, los rusos tampoco mencionaron «gaseamientos» como la forma de exterminio usada por los alemanes. Los primeros informes de 1945 de las tropas rusas, antes de ponenerse de acuerdo todos los aliados en difundir la mentira de las ejecuciones por medio de Cámaras de Gas, reportaron tener pruebas de que en el Campo de Padua a los internos se les ejecutaba «con descargas mortales de electricidad», a veces incluso dentro de una picina con agua electrificada... Porque claro, ¿qué iban a hacer picinas instaladas en los Campos de Concentración si no eran para matar a los presos en vez de tenerlas para sus actividades recreativas?
Primero electrocutados y luego gaseados (versión exportada a América): Los norteamericanos también cayeron en la fantasía del Holocuento de que los judíos eran electrocutados en masa en Auschwitz, antes de sustituir el mito por el de las Cámaras de Gas. Periódicos americanos tomaron las citas de un «testigo soviético liberado de Auschwitz», en Febrero de 1945, según el cual se empleaba «una banda transportadora eléctrica en que se podía electrocutar simultáneamente a cientos de personas y de ahí conducirlas a los Hornos Crematorios. Eran quemadas casi al instante, produciendo un fertilizante para los campos cercanos».
El Dr. «Frankenmengelestein»: Una serie de revistuchas, como la Enciclopedia Popular Magazine, han afirmado que Josef Mengele hacía atroces experimentos con los niños que llegaban a los Campos, y que, en una oportunidad «trató de crear siameses cosiendo juntos a gemelos normales». Y por si esto fuera poco, agrega seguidamente: «Otro testigo contó que intentaba cambiarle el color de los ojos a los prisioneros con inyecciones que los cegaban o mataban».
Cacería de presos en Dachau: Uno de los «sobrevivientes» que declararon sobre Dachau(campo en el que hasta Wiesenthal reconoció que no hubo muertos, antes de arrepentirse) en los juicios y las investigaciones, y cuyo testimonio ha sido creído por muchos historiadores a pesar de que nunca hubo otra declaración que lo corroborara, afirmó que en el Campo había una línea divisoria trazada en el suelo y que ningún interno podía pasarla. Algunos guardias allí «jugaban a la caza», lanzando sus gorros al otro lado del límite y exigiendo a algún preso que fuera a buscárselo, para dispararle en la distancia tan pronto como atravezara la línea prohibida.
La Máquina del Tiempo: Rudolf Höss, primer comandante del Campo de Trabajo de Auschwitz, fue torturado y obligado a declarar en Nüremberg una serie de incongruencias usadas en los juicios, como el haber visitado el Campo de Treblinka en Junio de 1941 (Treblinka fue inaugurado en Julio de 1942, o sea UN AÑO DESPUES), que en Auschwitz se calcinaban completamente (incluyendo los huesos) tres cadáveres por crematorio cada 20 minutos y que, apenas terminaban de ser ejecutados los prisioneros de las Cámaras de Gas, los funcionarios del Campo solían «entrar fumando» a retirar los cadáveres (a pesar de que el HCN es tremendamente explosivo y de que se afirme que «entraban con máscaras antigás»).
El Rifle Mágico de Goeth: El cineasta Steven Spielberg, basándose en los «testimonios de los sobrevivientes», postula en su película «La Lista de Schindler» que en elCampo de Plawzog, cada mañana, el Comandante Ammon Goeth se lenvantaba con un rifle de alta precisión y se divertía disparándole a la cabeza de los presos en la distancia que andaban por los patios, cual moderno francotirador loco. Lo curioso es que Goeth simpre andaba armado, PERO CON UNA ESCOPETA, como lo demuestran todas las fotos que de él existieron, con la que es imposible realizar sus tiros de precisión y distancia expuestos en la película. Además, los Revisionistas han demostrado que el balcón de Goeth estaba bajo el nivel del terreno del campo de los patios, de modo que desde allí no podría haber tenido a su alcance a los presos.
Las Sardinas de Revensbruck: Un «testigo» de Ravensbruck, también tomado en cuenta por innumerables historiadores, declaró que los recién llegados al Campo eran encerrados en piezas tan estrechas y en tal cantidad que, por lo apretados que quedaban, los que se desmayaban o morían asfixiados «seguían de pie, mantenidos verticalmente entre sus compañeros».
Más Sardinas: Otro «sobreviviente» de Mauthausen dejó en actas que en los blocks del Campo eran metidos «225 presos en una pieza de 10 por 14 metros».
Continúan las Sardinas: El famoso «Informe Gerstein» dice, para Nüremberg, que un número de «750 a 800 personas de pie eran apiladas sobre unos 25 metros cuadrados y dentro de 45 metros cúbicos de espacio». En otro lado asegura que la cantidad de muertos de los Campos de Belzec y Treblinka sumaría ENTRE 20 Y 25 MILLONES DE EJECUTADOS.
Protocolos de Bienvenida: Un individuo identificado como el «Preso N° 62204 de Mauthausen», declaró en las investigaciones que al llegar al campo, los gendarmes metían a los presos a golpes de garrote y mordidas de los perros a «una ducha hirviendo», luego «una ducha de agua helada», luego metidos «cinco horas en un sauna», luego encerrados en una «pieza fría» y bajo «un chorro brutal de agua helada». Agrega a la patética descripción que, de este modo, «algunos recién llegados morían en la desinfección».
Desnutridos, pero del Planeta Kripton: La Colección Laser de la Segunda Guerra (1974), en su capítulo «Los Campos de Exterminio», señala lo siguiente, a propósito de la vida en los Campos: «Para subir de carrera el comando de Ebensee [un Campo], es necesario remontar 150 escalones. Cada hombre lleva una piedra de 20 KILOS en el hombro. A la pasada, un SS, por jugar, lanza un cachiporrazo sobre uno de los que suben. El desgraciado titubea, y cae precipitadamente hacia el fondo con el estrépito de su piedra y de su cuerpo, que rodan juntos. Muere todo quebrado».
Asesinatos Caníbales: El Profesor Richet escribió con recogimiento y horror que, siendo tanta el hambre a la que eran sometidos los internos por los SS de Ravensbruck, que en una oportunidad algunos de ellos «mataron a cuatro de sus camaradas» para robarles sus tarjetas para recibir pan. En otros casos se dice que algunos detenidos «robaban trozos de carne humana y los asaban», llegando a comerse a un hombre entero en un día.
Error de Sumatoria: Según la película «Nuit et Brouillard» del director de cine francés Alain Resnais, filmada en 1955 y basada en «testimonios reales y declaraciones verídicas», los prisioneros que perdieron la vida en Auschwitz sumaban la aterradora cifra de 9 MILLONES DE EJECUTADOS.
El Grifo Milagroso de Birkenau: Según el Doctor Desiré Hofner, en Birkenau había exactamente una y sólo una llave de agua para proveer del líquido vital a «los 13.000 prisioneros que habían en este campo en julio de 1942».
Jugando con balancines de muertos: David Russet testimonió que, en el Campo de Dora, eran colgados del cuello los presos, para luego ser agitados como muñecos por los oficiales de la Gestapo, quienes obligaban además al resto de los reclusos a pasar entre los cuerpos balanceándose, como medida de escarmiento, todos los días.
Aprendiendo Cirujía Escolar: En las «confesiones» de Braumkötter sobre el Campo de Sachsenhausen, en 1947, se le obligó a declarar por tortura y fuerza (hoy lo sabemos) afirmaciones tan descabelladas como la siguiente: «Se practicaban cortes en los muslos de los presos designados y los cortes se rellenaban con viejos trapos y paja sucia. Todo esto traía como consecuencia la prevista septicemia, de la cual morían gran parte de los individuos inoculados».
La cruel compasión de Gray: El estafador y falsificador de arte Martin Gray, al que muchos historiadores le han dado tribuna, aseguró que en Treblinka se le destinó a la tarea de sacar a los muertos de las Cámaras de Gas recién usadas. Con un tono de congoja, señala que si en el proceso encontraba algún niño o bebé todavía vivo, lo estrangulaba con sus propias manos, por razones humanitarias, «para que no sufriera». Hoy se sabe que Gray jamás estuvo en Treblinka.
Las Lámparas de Piel Humana: La declaración de uno de los «sobrevivientes» de Buchenwald, expuesta en Nüremberg durante el juicio contra Ilse Koch, esposa del Comandante del Campo, dice lo siguiente: «Todos los prisioneros que tenían tatuajes recibieron la orden de presentarse en el dispensario... Después que fueron examinados, los que llevaban tatuajes más interesantes y más artísticos fueron muertos por medio de inyecciones. Sus cuerpos fueron en seguida enviados al servicio patológico donde los pedazos de piel tatuados fueron extraídos y remitidos a la mujer de Koch, quien hizo fabricar con esta materia prima algunas pantallas y otros objetos de ornamentación».
500 hombres a la tina helada: En el libro «Los Campos de Concentración», se expone el testimonio del «sobreviviente» Martin Winterberger, según el cual 32 presos murieron en Diciembre de 1941 a causa de un paquete de tabaco que alguien robó a un guardia. Según su declaración, fueron obligados a desvestirse 500 sospechosos del robo, a 8° bajo cero de temperatura ambiente, empezando algunos a morir de frío hasta el mediodía. Como nadie admitió ser responsable, y al ver que algunos transpiraban por la fiebre, uno de los guardias gritó: «¡Estos tienen calor, y bien... Se les va a refrescar!». Acto seguido, LOS 500 HOMBRES fueron metidos en «bañeras llenas de agua helada», donde se desvanecían o simplemente se ahogaban.
¡¡¡Un Vaporizador de Hombres en Autschwitz!!!: Este relato debe estar entre los primeros lugares de idotez y ridiculez... En el Tribunal de Nüremberg, el fiscal mayor de los Estados Unidos, señor Robert Jackson, seguramente desesperado por agregarle más muertos imaginarios a las listas, aseguró que los guardias de Auschwitz contaban con un moderno «invento» con el que «vaporizaron» a 20.000 judíos prisioneros, según sus palabras, «en una forma tal que no quedaba ningún rastro de ellos».
Cianuro inteligente que elige a su víctima: El «sobreviviente» polaco Oscar Bergendeclara que, luego de ser ubicado en Treblinka, se le encargó bajar los muertos gaseados en los vagones de los trenes (muertos allí para ahorrar tiempo) que eran conducidos así directamente desde los ghettos hasta el crematorio. Bergen dice que los cadáveres acababan de ser ejecutados, y los sacaba cuando todavía tenía olor al cianuro, sin que él resultara intoxicado jamás.
La Última Cena: En 1953 se «encontró» por casualidad y enterrado un supuesto manuscrito anónimo de un detenido de Auschwitz, dentro del mismo campo, en el que se lee que a los presos que eran conducidos a las Cámaras de Gas se les ofrecía un «último favor», y ellos sólo solicitaban deseperados «un pedazo de pan».
Hitler fue un «Hombre Lobo»: El «prestigioso» antropólogo inglés Robert Eisler, escribió en 1951, en «Man into Wolf», que a Hitler le encantaba pasear entre los cadáveres de los Campos de Batalla y de los Centros de Exterminio, agregando que esto se debe a un sadismo derivado de una licantropía severa, pues ERA UN HOMBRE LOBO. De ahí su decisión de matar judíos en masa (como corderos). Eisler señala como prueba de su teoría que, en una oportunidad, encontraron a Hitler en cuatro pies mordiendo una alfombra en su despacho.
Peleando por Aire: El Doctor Nyiszli, supuesto médico legista húngaro, describió las ejecuciones de gas agregando detalles patéticos como que «al abrir las puertas de las cámaras, los cadáveres no estaban diseminados por todas partes, sino que apilados hasta el techo de la pieza». Y luego agrega explicando el fenómeno: «Es que el gas subía desde las capas inferiores hasta arriba, obligando a los desgraciados a pisotearse y encaramarse unos sobre otros». Hoy se sabe que este tal Nyszli jamás existió, siendo un invento de los periodistas judíos franceses, entusiasmados con sumarse a la ola de escritores de horror holocáustico.
Antes de pasar al siguiente ítem —que es mucho más serio—, dejamos aquí unos videos más que nos muestran, en tono jocoso, más mentiras absurdas sobre el Holocuento:
LA VERDADERA RAZÓN DEL HOLOCUENTO
Curioso resulta ser que muchos autores Revisionistas se avocan tanto en defender su trabajo de revelación de la verdad que olvidan, en alguna medida, explicar las razones de haber levantado esta monstruosa maraña. Nosotros trataremos de dar un paso adelante al respecto...
La cantidad de beneficios que ha obtenido el Sionismo Internacional con el asunto del Holocuento (llamado entre ellos como «Shoá») es tan grande y descarada, que bien podría creerse que, de haber sido cierta la farsa de los seis millones, ha sido una verdadera fortuna para el mundo sionista el que tantos judíos hayan sido sacrificados. Alemania ha debido pagar al Sionismo indemnizaciones de los más diversos tipos, derivadas de sus «culpas por los crímenes» por los pobrecitos judíos de la Segunda Guerra: 6 millones de libras esterlinas que se utilizaron en la fundación del Estado de Israel, hasta entonces inexistente como tal.
Desde ese momento, se ha continuado con esta exigencia de sumas escandalosamente altas a Alemania, más otras realmente ridículas, como el «reembolso de desertores», que se deben pagar a quienes escaparon de los campos de batalla de la Segunda Guerra, situación por la cual la Ley Marcial ejecuta de inmediato a cualquier desertor en el resto del mundo, y especialmente en Israel. Otras sumas son abusos descarados: la obligación de pensionar gratuitamente a cientos de miles de inmigrantes que llegan año a año hasta Alemania.
Para el año 2030, Alemania deberá completar un pago a Israel con la increíble suma de... ¡20 BILLONES DE MARCOS!, por este tipo de compensaciones y reparaciones «morales».
Sin embargo, Israel ve con espanto cómo se van acabando las vigencias de los distintos pagos que debe hacerle Alemania a su falso Estado, mientras la economía de este último no ha logrado independizarse, pues uno de los fraudes más grandes de la historia contemporánea es el supuesto éxito de la economía israelí, con sus mentadas colonias de trabajo; en realidad han sido el más rotundo fracaso.
La economía de Israel ha sido planteada como un éxito y un ejemplo para el mundo. Todo esto es falso, y el Sionismo Internacional lo sabe de sobra. La base de la sustentación nacional de Israel es la cantidad degenerada de pagos e indemnizaciones que debe hacerle Alemania desde el final de la Segunda Guerra y luego del sacrificio ritual de los Jerarcas Nazis en el circo de Nüremberg. Las compensaciones morales por los supuestos muertos se cobran todas en dinero, a pesar de la evidencia que existe en contra de esa supuesta cantidad de muertos.
Las fotografías de los pobres moribundos en los campos de trabajo remunerado, conocidos para la posteridad como «Campos de Exterminio», son la prueba de los bombardeos aliados sobre las carreteras y las líneas férreas en su intento de aislar a Polonia y algunas provincias alemanas de las fuerzas del Reich, cortando con ello los suministros de alimentos y medicinas. Así como lucían los judíos de los Campos de Concentración, se veían todos los demás habitantes de esa región y hasta los propios encargados de los Campos, pero fotografías de ellos no existen. Bajo el criterio de credulidad absoluta mostrado por los jueces de Nuremberg, hubiese bastado con una pequeña cantidad de las fotos que ya existen para convencerlos de la existencia del Monstruo del lago Ness o de los Platillos Voladores.
Gracias a los dineros rapiñados como indemnizaciones y compensaciones es que Israel ha podido ser fundada y mantenida. Sus experimentos, como los famosos y tan bien vistos «Kibutz», han sido un gastadero de dinero que ya no puede ser sustentado por el Estado, obligando a muchas de esas curiosas comunidades a adoptar perfil de cooperativa empresarial, lo que está mucho más acorde a la personalidad especulativa y a su economía mundialista.
Siendo así la situación, no es raro que el Sionismo vea con horror como gran parte de los pagos de indemnizaciones por el inexistente Holocausto comienzan a terminar, y como cae con ello su más glorioso logro, como fue inventar un país en los mapas del Medio Oriente.
Se les hace urgente hacer la propaganda holocáustica más y más repetitiva, especialmente a las nuevas generaciones, para así crear los sentimientos de culpa colectivos, principalmente dirigidos al pueblo europeo, para sacar de ellos el dinero necesario para las próximas décadas: demandas contra las compañías automovilísticas, contra los bancos suizos, y contra todo aquello de lo que se pueda sacar dinero. Demandan a la industria automovilística europea por haber trabajado con «judíos esclavos» durante la guerra, como la General Motors, cosa improbable técnicamente. La misma calumnia cayó sobre la Ford, una compañía particulamente odiada por los Sionistas, desde que las ideas de su fundador Henry Ford, quedaron plasmadas en su libro «El Judío Internacional». También fue incluída en el juego laBMW y la Volkswagen, despreciada por el Sionismo por la creación del «Auto del Pueblo» del ingeniero Porsche, adepto del Führer. Demandaron a la Lufthansa con estas mismas injurias, así como al Dresdner Bank, el Commerzbank y el Deutsche Bank. La idea es sacar dinero de cuanta fuente se pueda, valiéndose del fraude del Holocuento, seis millones de mentiras creativamente alimentadas por esa morbosidad sionista que expresa su profunda crueldad y odio por la vida ajena.
Se valen de la propaganda para mantener vivo el tema del Holocuento. El famoso«Diario de Ana Frank», que se obliga a leer a casi todos los niños del mundo, está dentro de esta propaganda.
Se sabe de su falsedad por análisis hechos en laboratorios de Francia y de Suecia, especialmente en lo referido al método de escritura, incompatible con los tipos de lápices y plumas de la época, y aún así sigue siendo tomado por auténtico. La niña que lo escribió, llamada Anne, en realidad falleció de tifus, y no ejecutada como se da a entender. Antiguas ediciones en español de este libro traían este comentario sobre las verdaderas razones de su desceso, pero fue suprimido posteriormente. Además, ya se vió lo ridículo de este fraude cuando el escritor judío Meyer Levin demandó al padre de Anne, el señor Otto Frank, por los derechos de «dramatización» del libro.
La sociedad Ana Frank ya reconoció que el padre es el autor, por eso es que
los derechos de autor de la novela no caducaron este año como con el
libro mi lucha de Hitler sino que se extenderá por varios años mas
porque le dieron autoría al padre de la niña.
El Fondo Anne Frank
mantiene que el padre de la niña es coautor de los escritos y que los
derechos de emisión, que expirarían en 2016, deben seguir vigentes hasta
2050.
Junto a este libraco, están las películas que van desde «Holocausto» hasta «La Lista de Schindler», todas ellas fantasías narrativas sin argumento histórico ni documental, al punto de que la propia viuda de Oscar Schindler reclamó por la falsedad de la película sobre este empresario alemán medio judío, a poco de estrenarse el filme de Spielberg.
Sin embargo, parte del público las recibe bien y las cree, tomándolas como argumentos documentales. Es la forma en que el judío presenta estas historietas al resto de los hombres... Es el argumento que usó también para reclamar los 1.200 millones de dólares que debía pagarle la banca suiza a un grupo de timadores judíos en el bullado caso del «Oro Nazi» de 1998 y las posteriores compensaciones austríacas reclamadas en el 2000 por «residencias robadas a los judíos» durante la guerra.
Sólo como ejemplo, veamos una de las tantas noticias al respecto. Nótese las cantidades mencionadas:
«Sabado, 15 de Agosto de 1998
»La banca suiza compensará a las víctimas del nazismo con 1.250 millones de dólares:
»EXPANSIÓN. Madrid. Más de medio siglo después del final de la Segunda Guerra Mundial y tras casi dos años de pleitos, UBS y Credit Suisse, los grandes bancos suizos que bloquearon las cuentas abiertas por las víctimas del Holocausto nazi, han acordado compensar a sus herededos con 1.250 millones de dólares, alrededor de 187.000 millones de pesetas. Los bancos suizos y los familiares de las víctimas del Holocausto comienzan a ver el final del túnel. En la madrugada del miércoles, y tras meses de infructuosas negociaciones, UBS y Credit Suisse alcanzaron en Nueva York un acuerdo con los abogados de los demandantes.
Los dos mayores bancos helvéticos pagarán 1.250 millones de dólares a los familiares de las víctimas del nazismo por las llamadas cuentas dormidas. Se trata de cuentas bancarias abiertas antes o durante la Alemania nazi, pero cuyos fondos nunca fueron reembolsados por sus propietarios o herederos tras el final de la II Guerra Mundial. Algunos casos fue por desconocimiento y otros, por ciertos obstáculos, como es el de algunos familiares que no han podido recuperar los ahorros de sus progenitores, fallecidos en los campos de concentración, porque las entidades exigían un certificado de defunción. Los bancos han reconocido errores en la gestión de estos fondos, pero niegan haber actuado deliberadamente».Y si la desinformación sobre el llamado Holocausto persiste y se acrecienta por estos últimos años, se debe exclusivamente a la necesidad de los Sionistas de captar nuevos dineros explotando el asunto y manteniéndolo vigente en la sociedad, a pesar de cuán aburrido tiene al tema a un gran sector de la sociedad que no asiste a estas películas, no lee esos libros y hasta hace mofa de esa supuesta tragedia, al hacerse cada vez menos creíble, producto de esa misma repetición hipnótica.
Sólo en Estados Unidos las organizaciones sionistas habían gastado, hasta Octubre de 1999, cerca de 250.000 dólares en avisos publicitarios a página completa, donde eran difamados los nombres de empresas como la Ford, Siemens, Bayer, Mercedes-Benz y varias compañías más por el mito de que «trabajaron con esclavos judíos». Para evitar conflictos, 16 de estas compañías ofrecieron pagarles la suma de 3.300 MILLONES DE DÓLARES EN COMPENSACIONES, de los que más de 2.000 iban a ser aportados (¡era que no!) por el Estado Alemán. Sin embargo, los abogados y los acongojados «familiares de la víctimas» rechazaron indignados la oferta por encontrarla «muy baja»... ¡Querían 25.000 millones de dólares!
Un gigantesco monumento destinado a Berlín es quizás un punto culminante en los medios de esta campaña pro-holocáustica. Aquí en Chile se realizan exposiciones todos los años sobre el asunto y hasta tuvieron el poder de proponer quitarle el nombre a la calle Mariscal Petáin por su relación con el Nazismo. Existe además, un proyecto para fundar aquí un «Museo del Holocausto», financiado en gran medida con dineros públicos. La campaña sigue, y sigue, y sigue...
Pero por sobre todos estos propagandismos siempre estará la Verdad, aún cuando esté momentáneamente en manos de pocos. Tal como la falsedad de su Nación-Estado, la fantasía apocalíptica del Sionista no durará demasiado con el pasar de los años, pues llegará el momento en que caiga con su insostenible economía israelí.
Y por sobre las fábulas de muertos por millones y de cámaras de gases estarán documentos tan indesmentibles como los Informes de la Cruz Roja, al final de la guerra; ellos tuvieron acceso durante todo el conflicto a los Campos sin que jamás reportaran las atrocidades descritas. Además, sus informes señalan feacientemente que los judíos muertos durante la guerra cayeron en los bombardeos, en los Campos que quedaron incomunidados por la destrucción de las vías y por la epidemia de tifus que mató por igual a todos, alemanes, polacos o judíos.
Ahora, la última arremetida ha sido contra Argentina, la segunda nación del mundo en población judía. Los misteriosos atentados contra edificios judíos de Buenos Aires han servido de excusa para generar en Argentina una psicosis colectiva; un «miniholocausto» local. Se han hecho intentos, además, por perfilar una figura legal de «genocidio de judíos» durante los gobiernos militares de Argentina de 1976 a 1983, del cual los Sionistas sacarían jugosas compensaciones y grandes progresos en su siniestro Plan Andinia, destinado a fundar una segunda Israel en la Patagonia argentina y chilena.
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A continuación tenemos algunos de los muchos
recortes de prensa y artículos mostrando el cabalístico número
"6.000.000", que se remontan al año 1900.
Noten las referencias
permanentes de multitud de autores a los "seis millones de judios", la
mendicidad continua por el dinero y la tierra (Palestina), y el término
"holocausto" utilizado mucho antes de los acontecimientos de la década
de 1940. También cabe destacar que los autores de la gran mayoría de
estos artículos de propaganda eran los más ricos de los banqueros judíos
de Wall Street, así como líderes de los grupos de presión SIONISTAS.
1900
Al lider Sionista 'americano', el rabino Stephen S. Wise , se fue de la
lengua respecto a la agenda sionista detrás de la patraña del
Holocausto: promover la simpatía pública hacia el Sionismo (y la toma de
Palestina).
"Hay 6.000.000 viviendo, sangrando, sufriendo los argumentos a favor del
sionismo."
"ZIONISTS" MASS MEETING: Rabbi WIse's Address." New York Times. Junio
11, 1900
1905 El New York Times informa : "De 1890 a 1902 él causó la expulsión de 6.000.000 de familias judías de Rusia"
1906
Un
publicista Judío se dirige a una audiencia en Alemania en el que
afirmaba que el Gobierno ruso tenía una "solución de la cuestión judía",
y que esta solución implica el "exterminio" de "6.000.000 de Judios".
Por supuesto, los rusos nunca tuvieron ningún tipo de plan, pero la
historia de ficción fue resucitada durante la Segunda Guerra Mundial, en
esta ocasión con los alemanes como objetode las acusaciones.
1920
Algunos
inclusive recuerdan la increíble e histérica demanda hecha por el
entonces gobernador del Estado de Nueva York, ya en 1917-18, (!) de que
los alemanes habían ". . exterminado a millones de judíos."
Aún más diciente era la demanda sobre los ". . seis millones"! (Glynn, Martin, La crucifixión de los judíos debe parar, El Hebreo Americano, 31 de octubre de 1920.)
Martin H. Glynn, The Crucifixion of Jews Must Stop!, The American Hebrew, 31 de octubre de 1919.
Al otro
lado del Atlántico seis millones de hombres y mujeres reclaman nuestra
ayuda... seis millones de seres humanos... están muriendo. En el posible
Holocausto de la vida, seis millones de famélicos... (etc.).
Esta cifra es de cierta importancia en el misticismo judío ya que está basado en fuentes cabalísticas[Ben Weintraub, El Dogma del Holocausto: La Clave del Nuevo Orden Mundial, Publicaciones Cosmos, 1994],
así como en el Talmud, lo cual indica que dicha cifra se intentó
imponer desde entonces de modo que el mundo viera necesario el
establecimiento de un Estado judío soberano, sin embargo, la propaganda
fracasó.
El 20 de mayo de 1920, el Congreso Judío Americano escribía:
Fondo para víctimas judías de la guerra en Europa Central, donde seis millones enfrentan horrorosas condiciones de hambre, enfermedad y muerte.
Segunda Guerra Mundial
La cifra de los seis millones persiste
El 9 de mayo
de 1942, Nahum Goldmann quien fuese posteriormente presidente del
Congreso Mundial Judío, estimaba con mucha anticipación que de los ocho
millones supuestamente al alcance de Hitler, sólo dos o tres millones
sobrevivirían a la guerra (aún si ésta durara seis años o muchos más),
lo que haría un total de cinco o seis millones de judíos muertos, pero
según los datos aportados por la historia oficial habrían sobrevivido
cinco millones, lo que indica que la cifra de los seis millones,
previamente concebida, sólo se estaba ajustando a cualquier dato
posterior que fuese presentado. Después de la guerra todas las
estadísticas demográficas fueron adulteradas con el fin de ajustarlas
para no contradecir las cifras oficiales de fallecidos.
En su
edición de febrero de 1943, el Reader's Digest ya mencionaba el número
de seis millones como el total de las víctimas judías. Esta mención se
le debe a un guionista judío de Hollywood llamado Ben Hecht.
En 1944 el Rabino Michael Dov Weissmandel escribió varias cartas pidiendo ayuda para salvar a los judíos en Europa. Nótese
nuevamente que ya desde entonces se cita el número de las víctimas,
mucho antes de que terminara el conflicto, y por lo tanto, antes de
realizar los Juicios de Nüremberg, antes de que se hicieran públicas las
estadísticas demográficas del régimen nacionalsocialista y antes de las
primeras menciones públicas sobre las cámaras de gas.
Hasta la fecha, seis veces un millón de judíos de Europa y de Rusia han sido aniquilados
Rabino Michael Dov Weissmandel, Carta al Vaticano del 31 de mayo de 1944.
Luego, en
diciembre de 1944, el propagandista judío soviético Ilya Ehrenburg
incorpora la cifra de los seis millones a la propaganda soviética,
conociendo así la cifra de las supuestas víctimas antes de la liberación
de Auschwitz[Hoffmann, Joachim, Stalin's War of Extermination (1941-1945), 1995].
La
mejor distracción es la propaganda de atrocidades contra el enemigo
Por otra parte, este tipo de tácticas acusatorias sobre atrocidades fue
ampliamente utilizada también por los Aliados durante la Segunda Guerra
Mundial en forma extensiva y una parte de la evidencia de este hecho se
observa en la siguiente nota del 29 de febrero de 1944, que el
Ministerio Británico de Información envió al más alto clero británico y a
la BBC:
Señor,
Dirigido por el Ministerio, le envió a Ud. la siguiente carta circular:
Es a menudo el deber de los buenos ciudadanos y de los cristianos píos
cerrar los ojos frente a las peculiaridades de aquéllos que se asociaron
con nosotros. Pero llegará el tiempo en el cual tales peculiaridades,
que aún se niegan en público, deberán tenerse en cuenta cuando llamemos a
la acción.
Nosotros conocemos los métodos de gobierno empleados por el dictador
bolchevique en la misma Rusia mediante, por ejemplo, los escritos y
discursos del Primer Ministro durante los últimos veinte años. Sabemos
cómo se comportó el Ejército Rojo en Polonia en 1920 y sólo
recientemente, en Finlandia, Estonia, Letonia, Galicia y Besarabia.
Por consiguiente, ciertamente debemos tener en cuenta cómo se comportará
el Ejército Rojo cuando desborde Europa Central. A menos de que se
tomen precauciones, los horrores inevitables que obviamente sucederán,
generarán una tensión indebida en la opinión pública de este país.
No podemos reformar a los bolcheviques pero podemos hacer nuestro mejor
esfuerzo para salvarlos - así como a nosotros - de las consecuencias de
sus actos. Los descubrimientos del pasado cuarto de siglo generarán
meras negaciones poco convincentes. La única alternativa a la negación
es distraer la atención pública del asunto entero.
La experiencia ha demostrado que la mejor distracción es la propaganda
de atrocidad dirigida contra el enemigo. Desgraciadamente el público ya
no es tan susceptible como en los días de "la Fábrica de Cadáveres",
"los Bebés Belgas Mutilados", y "los Canadienses Crucificados".
Por consiguiente se busca seriamente su cooperación para distraer la
atención pública de lo realizado por el Ejército Rojo mediante su apoyo
sincero en varios cargos contra los alemanes y japoneses que han sido y
serán puestos en circulación por el Ministerio. El expresar sus
creencias en cosas así puede convencer a otros.
Soy,
Señor, Su obediente sirviente,
H. Hewet, Secretario Asistente,
P.S: El Ministerio no puede entrar en correspondencia de cualquier clase
con respecto a la presente comunicación, la cuál sólo debe revelarse a
personas responsables. (Rozek, Edward J., Allied Wartime Diplomacy: A Pattern in Poland , John Wiley and Sons, NY. página 209-210)
Según los
documentos de los archivos del departamento inglés responsable de la
guerra psicológica, el Political Warfare Executive (PWE), en agosto de
1942 llegaron rumores por canales judíos de que los alemanes los estaban
matando por millones.
El Foreign Office enseguida se daría cuenta de que se trataba de una
mentira, no obstante, el PWE decidió emplear esta historia como base
contra los alemanes. Se arrojó sobre Alemania millones de papeles
hablando de las ejecuciones en cámaras de gas. Fue una mentira de la que
empezaron a oír el eco a los pocos meses. En agosto de 1943 los
primeros ministros de Checoslovaquia y Polonia, entonces en el exilio de
Inglaterra, pidieron a Churchill y a Roosevelt difundir la acusación de
que Alemania estaba exterminando a millones de judíos y polacos en
cámaras de gas en el Este de Polonia.
Posteriormente,
el jefe de la propaganda inglesa envió un mensaje a Winston Churchill
en el que desaconsejaba firmar la acusación contra Alemania sobre un
genocidio de judíos:
He
descubierto que se trata de una mentira que puede poner en peligro a
nuestra propaganda.
Declarando pocos meses después:
No sé cuánto tiempo más podremos mantener que los alemanes están matando
judíos en cámaras de gas. Es una mentira grotesca, como la de que los
alemanes en la I Guerra Mundial fabricaban mantequilla con los cadáveres
de sus enemigos, y aquello hizo perder la credibilidad a nuestra
propaganda.
---
Sacadas de las 50.000 entrevistas a supervivientes del holocausto que
una entidad israelí realizó, los judíos cuentan su vida en el campo:
iban al cine, hacían obras de teatro, jugaban al fútbol, tenían su
propia moneda con la que los alemanes les pagaban y con la que compraban
productos en la cantina, como cerveza…
En concreto, un judío comenta entre risas cómo se organizó un partido
entre los presos y los guardias alemanes y cómo uno de los judíos quiso
participar en el bando de los alemanes. Lo importante de la anécdota es
que el campo de fútbol en Auschwitz estaba justo al lado que las supuestas cámaras de gas en donde cada día, supuestamente, mataban a miles de judíos…
.
Otra superviviente cuenta cómo decoró el barracón del campo de
concentración que se usaba como sala de juegos infantil con pinturas
bucólicas, ayudada por niños, que se usó para una representación de
“Blancanieves y los siete enanitos”.
He actualizado recientemente mi canal que fue censurado por los judíos. A mi me gustaría creer en el Holocuento pero me lo ponen demasiado dificil. Por ejemplo creo en la masacre de Kathyn porque aparecieron miles de cuerpos en fosas comunes con un tiro en la nuca. Creo en el Holodomor y en el genocidio armenio, porque ahí también aparecieron miles y miles de muertos, pruebas físicas y documentos. El problema con el Holocuento es que nos dicen que los muertos eran MILLONES y se desvanecieron. Entonces pedimos pruebas físicas de las cámaras de gas y hornos industriales gigantes que dicen se usaron. Ellos contestan que las cámaras de gas también se desvanecieron, no quedaba ni una, por eso los soviéticos construyeron una parecida, como ya lo ha admitido el director del Museo de Auschwitz. Los hornos industriales también se esfumaron pero tenemos otros construidos por los soviéticos aunque son hornos normales. Entonces denme los planos de la cámara de gas y de los hornos!! Tampoco, también se desvanecieron. De modo que no solo no hay pruebas físicas del asesinato, sino que no hay pruebas de que se eliminaron las pruebas. Todo lo que quedan son testimonios y eso es lo que menos pesa en una investigación criminal frente a peritajes y pruebas físicas. Los testigos pueden mentir o contradecirse, pero la ciencia no miente, por eso entre todas las autopsias que hicieron los aliados nunca apareció ni un gaseado, NI UNO. Porque eso es mas dificil de falsear que un relato de un judío o una confesión obtenida bajo tortura.
Muere Revisionista francés- Roger Garaudy, 1913-2012
El New York Times ha decidido no publicar el obituario del filósofo francés Roger Garaudy, que murió el 15 de Junio, a pesar de que fuera mencionado 45 veces en la revista Times durante su vida. Nosotros por supuesto anunciaremos su fallecimiento aquí y conmemoraremos su vida. Fue el autor de Los Mitos Fundacionales del Estado de Israel, por el que el gobierno francés le impuso una multa de miles de dólares y una pena de prisión suspendida.
En los últimos años, afirmó que los ataques del 9/11 en los Estados Unidos fueron perpetrados por el gobierno de Bush para lanzar guerras en Afganistán y luego Irak. Posteriormente a que Garaudy publicara su polémico libro, uno de los hombres más famosos de Francia salió en su defensa. Este fue el sacerdote católico Abate Pierre (1912-2007), un defensor de los pobres que según las encuestas estaba entre los hombres más queridos de Francia.
El Abate Pierre atrajo la ira sobre sí mismo al defender el trabajo de Garaudy, en el que se afirmaba que (el falso)-Israel aprovechaba el “holocausto” para ponerse “por encima de todas las leyes internacionales”. El Abate Pierre envió al Sr. Garaudy una carta de cinco páginas alabando su “pasión por la verdad”, su “erudición sorprendente y esclarecedora” y su investigación “escrupulosa”.
El sacerdote, nacido Henry Grouès, tomó el “nombre de guerra” Abate Pierre mientras resistía a los nazis en la Segunda Guerra Mundial, donde ayudó a rescatar personas judías y otras buscadas por los nazis, incluyendo al hermano menor del General Charles de Gaulle. El Abate Pierre fundó un movimiento humanitario internacional, Emaús, en 1949. Él saltó a la fama en 1954 cuando lanzó una campaña nacional en favor de las personas sin hogar. Con su boina típica, su bastón y su túnica marrón de los monjes capuchinos, tenía acceso a las oficinas del Presidente y del Primer Ministro. Incluso después de respaldar a Garaudy, los televidentes franceses votaron en 2005 al Abate Pierre como la tercer persona francesa más grande de todos los tiempos, después de De Gaulle y Pasteur.
Ahora para el propio Sr. Garaudy, primero de la prensa francesa y después de una fuente musulmana:
_____________
Muere revisionista del holocausto y filósofo francés Garaudy
(AFP) – 15 de Junio, 2012
PARIS – Roger Garaudy, un comunista y niño mimado de la sociedad intelectual francesa hasta que negó que los nazis usaran cámaras de gas para matar judíos durante la Segunda Guerra Mundial, ha muerto a la edad de 98 años, dijeron funcionarios el viernes.
Garaudy fue multado con 120.000 francos (18.000 dólares) por un tribunal en París en 1998 por su trabajo anti-sionista “Los Mitos Fundacionales del Estado de Israel“. El tribunal consideró que su narración había distorsionado el estimado de seis millones de judíos muertos durante la guerra.
Murió el miércoles en el suburbio parisino de Chennevieres, dijeron autoridades locales. Garaudy, que se convirtió al protestantismo, el catolicismo y por último el islám, se unió a la resistencia francesa y fue retenido en Algeria como prisionero de guerra del régimen colaboracionista francés de Vichy. Se unió al Partido Comunista Francés después de la guerra, fue elegido para el parlamento francés y se convirtió en miembro del Senado. Pero fue expulsado del Partido Comunista en 1970 tras criticar la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968, a pesar de haber defendido la intervención soviética en Hungría 12 años antes.
Un hombre corpulento con gafas gruesas como su acento del sur de Francia, Garaudy fue visto durante años como alguien que simbolizaba el “diálogo entre civilizaciones”. Autor de alrededor de 70 libros, Garaudy se describía a sí mismo como un Don Quijote luchando contra los molinos de viento del capitalismo. Dentro de la jerarquía del Partido Comunista fue conocido como “el cardenal”, tanto por su sentido de autoridad como por su atracción hacia la Iglesia. Fue durante años el niño mimado de los medios de comunicación franceses y del entorno intelectual, por su obra filosófica y su coraje político. Pero eso terminó con su conversión al islám en 1982 y su posterior crítica del sionismo, que lo convirtió en un paria. El jefe del movimiento chiíta libanés Hezbolá, Hassan Nasrallah, en 2006 se refirió a su tratamiento como un ejemplo de la “hipocresía y duplicidad” de Occidente.
Paris – El mundialmente reconocido pensador musulmán francés Roger Garaudy murió el viernes en el suburbio parisino de Chennevieres después de una prolongada enfermedad. Tenía 99 años. Será sepultado el lunes en París.
Anteriormente un destacado autor comunista, se convirtió al islám y escribió varios libros controvertidos debido a sus posiciones anti-sionistas y a la negación del holocausto.
Ampliamente aclamado como la personalidad internacional más importante de la cultura musulmana del siglo 20, Garaudy fue el ganador de varios premios prestigiosos, incluyendo elPremio Internacional Rey Faisal de Servicios al Islám en 1986.
Su obra maestra -Los Mitos Fundacionales del Estado de Israel- fue la más polémica debido a su osadía de negar el holocausto llamándolo un mito que no había tenido lugar.
Garaudy nació de padres católicos y ateos en Marseilleson el 17 de julio 1913. A la edad de 14 años se convirtió en protestante. Durante la Segunda Guerra Mundial, Garaudy se unió a la resistencia francesa, por lo que estuvo detenido en Djelfa, Algeria, como prisionero de guerra de la Francia de Vichy.
Después de la guerra, Garaudy se unió al Partido Comunista Francés. Como candidato político logró ser elegido para la Asamblea Nacional, eventualmente ascendió a la posición de portavoz, y más tarde Senador. Se convirtió en teórico principal del partido para el PCF y fue autor de innumerables trabajos académicos.
Garaudy se mantuvo cristiano y eventualmente se convirtió nuevamente al catolicismo durante su carrera política. En 1970 Garaudy fue expulsado del Partido Comunista tras su abierta crítica de la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Garaudy se convirtió al islám en 1982, escribiendo más tarde “El Cristo de Pablo no es el Jesús de La Biblia”, y también formándose otras conclusiones académicas críticas con respecto al Viejo y Nuevo Testamento. Como musulmán adoptó el nombre de “Ragaa” y se convirtió en un destacado comentarista islámico y partidario de la causa palestina.
Garaudy fue autor de más de 50 libros, principalmente sobre filosofía política y marxismo. En 1996 Garaudy publicó su obra más polémica, “Les Mythes Fondateurs de la Politique Israelienne”, más tarde traducido al inglés como “The Founding Myths of Modern Israel”. Debido a que el libro contenía la negación del holocausto, los tribunales franceses prohibieron su publicación y el 27 de Febrero de 1998 lo multaron con 240.000 francos franceses. Fue condenado a una pena de prisión suspendida de varios años.
Después de su juicio y condena en Francia, Garaudy fue aclamado en el mundo musulmán y recibió apoyo público sustancial. En Irán, los 160 miembros del parlamento firmaron una petición en apoyo de Garaudy. Altos funcionarios iraníes lo invitaron a Teherán y le recibieron calurosamente. Los líderes iraníes condenaron a Israel y Occidente por llevar a juicio a Garaudy. El líder supremo iraní, Ali Khamenei, citó a Garaudy por su trabajo exponiendo el “comportamiento similar a los nazis” de los sionistas.
Garaudy ha sido aclamado en todo el mundo islámico como “la personalidad internacional más importante de la cultura musulmana del siglo 20″, “mayor filósofo de Europa desde Platón y Aristóteles”. Incluso en entrevistas recientes, Garaudy repitió su afirmación de que el holocausto era un mito, afirmando que el genocidio de los judíos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial fue “inventado como un mito por Churchill, Eisenhower y De Gaulle para justificar la destrucción y ocupación de Alemania”. En diciembre de 2006 Garaudy no pudo asistir a la conferencia internacional para analizar la visión global del holocausto, debido a razones de salud.
Sobre el autor
Michael A. Hoffman, investigador independiente basado en Idaho, Estados Unidos; ex reportero de Associated Press; autor de siete libros sobre historia y literatura; dedicado al pensamiento radical y a la libertad de investigación; no juega a la farsa de Izquierda vs. Derecha; descubridor de la esclavitud blanca en la América primitiva. Hoffman está por la paz y la iluminación y aquellos derechos enumerados en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que apropiadamente se denominan inalienables, porque derivan de Dios, no del hombre. Ningún grupo de hombres o mujeres, organizados como "gobierno", tienen jurisdicción o autoridad sobre esos derechos que Dios ha concedido a su pueblo.
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[ANN]“El jabón hecho de judíos es un mito”.
Podría pensarse que son las declaraciones de algún historiador
revisionista o de un político iraní, pero para sorpresa de muchos, este
es el mensaje central de una nueva película de un director de cine
israelí para finalmente poner a descansar el mito de que el III Reich
utilizó los restos de los cuerpos de los judíos para crear barras de
jabón.
“Jabón”, una nueva película
del director Eyal Ballas de 43 años, considera que el mito del jabón se
originó en la Primera Guerra Mundial, cuando se rumoreaba que los
alemanes estaban convirtiendo cuerpos en productos de limpieza. Durante
la Segunda Guerra Mundial, supuestamente los guardias de las SS
hostigaban a los miembros del campo de concentración, y amenazaban con
matarlos y convertirlos en jabón.
La historiadora del Holocausto Deborah Lipstadt dijo a The Jewish Week que “no hay pruebas de que los nazis hicieran jabón de forma masiva con judíos… hubo intentos, pero nunca fue práctico”.
Ciertos
jabones alemanes tenían las iniciales “RIF” impreso en ellos, que se
creía significaba “Reichs Juden Fett”, algo como “Grasa Judía del
Reich”. El Museo del Holocausto en Bat Yam muestra una barra de jabón
RIF donado por un sobreviviente del Holocausto judío, pero el
significado de la inscripción al parecer no es lo que se piensa.
Aunque
este rumor suele disiparse por los historiadores, el sitio web de Yad
Vashem contiene tres fotografías de entierros de jabones, con una
emisión de texto: “En esta tumba está enterrado un jabón hecho de
pura grasa judía… Un testimonio silencioso del Holocausto y la
brutalidad de los alemanes.”
Hay que
recordar que la idea del “jabón hecho de judíos” fue aprobado
oficialmente como un hecho real en los juicios de Nuremberg y apoyado
por numerosos historiadores, hasta que en años recientes se reconoció
que fue propaganda de guerra en contra de la Alemania
nacionalsocialista. Debido a esto, no será extraño que la gente común y
corriente se comience a preguntar “Si esto fue una mentira ¿que otras habrá respecto al holocausto judío?”.
Alemanes hacinados en un campo de concentración aliado
Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.
En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.
“Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas“: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la SegundaGuerra Mundial.
En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.
Un prisionero alemán
Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.
Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.
Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar: “Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros”
El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.
campo aliado
Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no.
Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.
Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.
Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra.
Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.
“exterminados”.
Campo aliado y hacinamiento
El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
“Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser
En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.
Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.”
El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios, o techo u otros acomodos“.
Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros.
El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: “Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar“. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.
Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, – todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.
George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: “Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….”
El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. “Todo lo que teníamos para comer era el pasto“. Recuerda Heiz.
Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!“
“Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba“.
La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.
Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.
Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.
Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “
El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo.
Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar“. Eisenhower replicó que él ya había “prestado a esa materia una atención considerable“, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor“.
Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.
Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos.
El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos“. Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.
El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.
Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril; “Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra“.
Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, “Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia“ dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. “Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible“. En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total“ y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.
Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento“. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes“. Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).
A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.
El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.
También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).
El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso “habitado por esqueletos vivientes“ algunos de los cuales murieron mientras los observaba.
Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el TercerRegimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: “Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau“.
Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.
En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “deshechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.
El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): “Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra“
No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.
El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.
En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.
Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-
Los Campos de La Muerte de Eisenhower: La Historia de un Guardia Americano
En octubre de 1944, a la edad de dieciocho años, fui reclutado en el ejército de los Estados Unidos. Debido en gran parte a la “Batalla de las Ardenas”, mi formación fue interrumpida. Mi permiso se redujo a la mitad, y me enviaron de inmediato al extranjero. Llegamos a Le Havre, Francia, y fuimos rápidamente cargados en los coches y enviados al frente. Cuando llegamos allí, yo sufría gravemente los síntomas de la mononucleosis, y fui enviado a un hospital de Bélgica. Como entonces, la mononucleosis se conocía como la “enfermedad de los besos”, envié miles de cartas de agradecimiento a mi novia.
Para cuando salí del hospital, el equipo con el que me había formado en Spartanburg, Carolina del Sur estaba en el interior deAlemania, por lo que, a pesar de mis protestas, me reubicaron en un depósito de reposición. Perdí el interés en las unidades en las que fui asignado y no recuerdo a todos ellos: las unidades de no-combate no eran ridiculizadas en ese tiempo.
A finales de marzo o principios de abril de 1945, fui enviado a la guardia de un campo de prisioneros de guerra cerca de Andernach a lo largo del Rin. Tuve cuatro años de idioma alemán en la escuela secundaria, por lo que podía hablar con los presos, aunque estaba prohibido. Gradualmente, sin embargo, se me utilizó como intérprete, y se me pidió encontrar miembros de las SS (jamás encontré alguno)
En Andernach, cerca de 50000 prisioneros de todas las edades estaban encerrados en un campo abierto rodeado de alambre de púas. Las mujeres se mantenían en un recinto apartado que no vi hasta más tarde. Los hombres que vigilaba no tenían refugios ni mantas; muchos no tenían abrigos. Dormían en el barro, húmedo y frío y sin letrinas. Era una fría, húmeda primavera y su miseria por la exposición, era evidente por sí sola.
Aún más sorprendente fue ver a los prisioneros meter césped y malezas en una lata para preparar una sopa. Me dijeron que lo hacían para a aliviar el dolor del hambre. Rápidamente, empezaron a demacrarse. La Disentería apareció, y así dormían entre sus propios excrementos, demasiado débiles para llegar a las letrinas. Muchos rogaban por comida, enfermos y muriendo ante nuestros ojos. Teníamos abundante comida y suministros, pero no hicimos nada para ayudarlos, ni siquiera asistencia médica.
Indignado, protesté a mis oficiales y me encontré con la hostilidad o la cruel indiferencia. Cuando presioné, me explicaron que estaban bajo órdenes estrictas de “más arriba”. Consciente de que mis protestas eran inútiles, le pedí a un amigo que trabaja en la cocina si él me podría deslizarme algunos alimentos adicionales para los presos. También dijo que estaban bajo órdenes estrictas de no alimentar a los presos y que esas órdenes provenían de “más arriba”. Pero él dijo que había más alimentos de los necesarios y que me pasaría algunos.
Cuando arroje la comida sobre el alambre de púas a los prisioneros, me atraparon y me amenazaron con encarcelarme. Repetí la “ofensa”, y un oficial con enojo me amenazó con dispararme. Asumí este era nada hasta que encontraré a un capitán en una colina por encima del Rin disparando a un grupo de civiles alemanas con su pistola calibre .45. Cuando le pregunté por qué, Murmuró, “Práctica de tiro”, y disparó su pistola hasta acabar su munición. Vi que las mujeres corrían para protegerse, pero, a esa distancia, no podía saber si alguna había sido alcanzada.
Esto fue cuando me di cuenta que se trataba de asesinos de sangre fría llenos de odio moralista. A su juicio, los alemanes eran una raza infrahumana y digna de ser extermininada; otra expresión de la espiral del racismo. Artículos en los periódicos de los soldados, el “Star and Stripes”, enfatizaban la importancia de los campos de concentración alemanes, completos con fotos de cuerpos descuartizados, lo que amplificaba nuestra moral y crueldad, lo que hizo que fuese más fácil de imitar el comportamiento al que se supone que nos oponíamos. También, creo, los soldados que no fueron expuestos al combate, trataban de demostrar que tan duros eran disparando a los prisioneros y los civiles.
Me enteré que estos presos eran en su mayoría agricultores y obreros, tan simples e ignorantes como muchas de nuestras tropas. A medida que paso el tiempo, más de ellos parecían “zombis” por su indiferencia, mientras que otros trataban de escapar en una forma demente o suicida, corriendo a través de campos abiertos en plena luz del día hacia el Rin buscando apaciguar por su sed. Fueron fusilados. Algunos presos estaban tan deseosos por cigarrillos como por comida, diciendo que calmaban su hambre. En consecuencia, soldados “emprendedores” adquirían hordas de relojes y anillos a cambio de puñados de cigarrillos o menos. Cuando empecé a tirar cajas de cigarrillos a los prisioneros para arruinar este comercio, fui amenazado por soldados y oficiales de alto rango.
La única luz en este sombrío panorama llegó una noche cuando fui asignado al puesto en el “cementerio”, de dos a cuatro AM, en realidad, hubo un cementerio en la cuesta arriba de este lado del recinto, no a muchos metros de distancia. Mis superiores habían olvidado de darme una linterna y no me había molestado en preguntar por una, como estaba disgustado con toda la situación de ese momento. Fue una noche bastante brillante, y pronto vi un prisionero que se arrastraba por debajo del alambrado hacia el cementerio. Se suponía que debíamos disparar a cualquier escapista en vista, así que empecé a levantarme del suelo para advertirle para que regresara. De repente me di cuenta que otro preso se arrastraba desde el cementerio de nuevo hacia el alambrado. Arriesgaban sus vidas para llegar al cementerio por algo, tenía que investigar.
Cuando entré en la oscuridad de este matorral, ese arbolado cementerio, me sentía totalmente vulnerable, pero de alguna forma la curiosidad me hacia seguir. A pesar de mi cautela, tropecé con las piernas de alguien en posición prona. Tratando de recuperar la compostura de la mente y el cuerpo, pronto me sentí aliviado de no haber disparado accidentalmente. La figura se sentó. Poco a poco, pude ver la hermosa pero aterrorizada mirada de una mujer con una cesta de picnic. Los civiles alemanes no podían alimentar, ni siquiera acercase a los prisioneros, por lo que rápidamente le asegure que aprobaba lo que estaba haciendo, le dije que no tenga miedo, y que me iría del cementerio para no entrometerme.
Lo hice de inmediato y me senté, apoyado contra un árbol al borde del cementerio para parecer distraído y no asustar a los prisioneros. Me imaginé entonces, y todavía lo hago ahora, lo que sería encontrar a una bella mujer con una cesta de picnic, en esas condiciones como prisionero. Nunca olvidadare su rostro.
Eventualmente, más presos se arrastraban de nuevo hacia al alambrado. Vi que arrastraban alimentos para sus compañeros y sólo podía admirar su valor y devoción.
El 8 de mayo, Día VE, tomé la decisión de celebrar con algunos presos que vigilaba el horno donce hacian el el pan que de vez en cuando recibían otros presos. Este grupo comió todo el pan que podía, y compartimos el jovial ánimo generado por el final de la guerra. Todos pensamos que pronto iríamos a casa, una patética esperanza de su parte. Estábamos en lo que sería la zona francesa, donde pronto sería testigo de la brutalidad de los soldados franceses cuando transferimos nuestros prisioneros a ellos para sus campamentos de mano de obra esclava.
Ese día, sin embargo, nos sentimos felices.
Como gesto de amistad, vacié mi fusil y lo paré en la esquina, incluso les permití jugar con el a su antojo. Este fondo “rompió el hielo”, y pronto cantábamos canciones que nos habíamos enseñado o que yo había aprendido en la escuela secundaria. Por agradecimiento, me hornearon un pequeño pan dulce especial, el único regalo posible que les quedaba por ofrecer, que eran los que habían dejado de ofrecer. Lo guarde en mi chaqueta y volví a mi cuartel, y lo comí en mi privacidad. Jamás había probado un pan tan delicioso, ni sentí un sentido más profundo de la comunión mientras comía.
Poco después, algunos de nuestros débiles y enfermizos presos marcharon con soldados franceses a su campamento. Íbamos en un camión detrás de esta formación. Temporalmente, bajaba la velocidad y paraba, tal vez porque el conductor estaba tan conmocionado como yo. Siempre que un alemán preso cayese o tratara de escapar, lo mataban a culatazos. Los cuerpos eran apartados a la orilla de la carretera para ser recogidos por otro camión. Para muchos, esta muerte rápida podría haber sido preferible para frenar el hambre en nuestros “campos de la muerte.”
Cuando finalmente vi a las mujeres alemanas en el recinto aparte, pregunté el motivo por que se las tenía presas. Me dijeron que eran “seguidoras del campamento” (camp followers) seleccionadas como mujores reproductoras de la SS para crear una súper raza. Hablé con algunas y debo decir que nunca conocí un grupo más enérgico o atractivo. Ciertamente, pensé que nunca merecieron estar presas.
Cada vez más era utilizado como intérprete, y especialmente fui capaz de impedir que algunos fueran detenidos injustamente. Una vez un divertido incidente con un viejo agricultor que estaba siendo arrastrado por varios soldados. Me dijeron que tenía una “lujosa medalla nazi” la cual me mostraron. Afortunadamente, tenía una tabla con la identificación de esas medallas. El había sido premiado por haber concebido cinco hijos. Quizá, su esposa estaba algo aliviada por sacárselo de la espalda, pero no me parecía que uno de nuestros campos de la muerte fuera un castigo justo por su contribución a Alemania. Los soldados estaban de acuerdo y lo soltaron par que continúe su “trabajo sucio”.
El hambre empezó a propagarse entre la población civil alemana también. Era una algo común ver mujeres alemanas hasta sus codos en nuestra basura en busca de algo comestible – es decir, si no eran perseguidas.
Cuando entrevisté a los alcaldes de los pequeños pueblos y aldeas, me dijeron que su suministro de alimentos había sido quitado por “personas desplazadas” (extranjeros que habían trabajado en Alemania), los cuales empacaron la comida en camiones y se la llevaron. Cuando me informé de esto, la respuesta fue una de encoger los hombros. Nunca vi a la Cruz Roja en el campamento o ayudando a los civiles, a pesar de que su café y rosquillas estaban disponibles en cualquier lugar para nosotros. Entre tanto, los alemanes tuvieron que confiar en la distribución de los almacenes ocultos hasta la próxima cosecha.
El Hambre hizo a la mujer alemana más “disponible”, pero a pesar de esto, la violación era frecuente y, a menudo, acompañada de violencia innecesaria. En particular, recuerdo a una mujer de dieciocho años, que le rompieron su rostro con la culata de un rifle, y luego fue violada por dos soldados. Incluso los franceses se quejaron de que las violaciones, saqueos y destrucción por embriaguez por parte de nuestras tropas eran excesivas. En Le Havre, nos habían dado folletos de advertencia de que los soldados alemanes habían mantenido un alto nivel de comportamiento con la población civil francesa que era pacífica, y que debíamos hacer lo mismo. En esto, miserablemente hemos fracasado.
“¿Y qué?” Algunos diran. “Las atrocidades del enemigo fueron peores que las nuestras.” Es cierto que sólo he experimentado el final de la guerra, cuando ya estábamos los victoriosos. La oportunidad alemana de cometer atrocidades se ha perdido; la nuestro estaba al alcance de la mano. Pero dos errores no hacen un acierto. En lugar de copiar los crímenes de nuestros enemigos, debemos tratar de una vez por todas de romper el ciclo de odio y venganza que ha asolado y distorsionado la historia de la humanidad. Esta es la razón por la que estoy hablando ahora, cuarenta y cinco años después del crimen. Nunca podremos evitar crímenes de guerra individuales, pero podemos, si una cantidad suficiente de nosotros hablase, influir en la política gubernamental. Podemos rechazar la propaganda del gobierno, que representa a nuestros enemigos como infrahumanos y alienta la clase de ultrajes de los que fui testigo. Podemos protestar por el bombardeo de objetivos civiles, que siguen en la actualidad. Y podemos negarnos siempre a condonar el asesinato de prisioneros desarmados y derrotados de la guerra por parte de nuestro gobierno.
Me doy cuenta de que es difícil para el ciudadano común y corriente admitir haber atestiguado un crimen de tal magnitud, especialmente si lo implica a uno mismo. Incluso soldados que se compadecían de las víctimas me dijeron que tenían miedo de quejarse y meterse en problemas. Y el peligro no ha cesado. Desde que hablé hace algunas semanas, he recibido amenazas telefónicas y rompieron mi buzón de correo. But its been worth it. Pero vale la pena. Escribir sobre estas atrocidades ha sido una catarsis de sentimientos que he reprimido durante mucho tiempo, una liberación, y quizás recordará a otros testigos que “la verdad nos hará libres, no tengan miedo.” Incluso podemos aprender una lección suprema de todo esto: sólo el amor puede conquistar todo.
Eso que han leído es el relato del Profesor Martin Brech, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente retirado y ex profesor adjunto de la catedra de Filosofia y Religion de la Universidad de Mercy, New York.
Martin
Brech (Adjunct Professor, Philosophy & Religion, Mercy College;
Ex-G.I., Finally Free)Fuente: Reimpreso de El Diario de Revisión
Histórica, vol. 10, no. 10, no. 2, pp. 2, pp. 161-166. 161-166.
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El exjefe de la Gestapo está enterrado en un cementerio judío
Contrariamente a lo que se creía, el responsable de la temida policía
política de Hitler, Heinrich Müller, no sobrevivió a la Capitulación del
Tercer Reich
Berlín (EFE).- El exjefe de la Gestapo de Adolf Hitler, Heinrich Müller,
está enterrado en un cementerio judío, informa en su edición de hoy el
popular diario "Bild", que remite sus informaciones a los archivos de la
resistencia contra el nazismo.
Contrariamente a lo que se creía,
el responsable de la temida policía política de Hitler no sobrevivió a
la Capitulación del Tercer Reich y murió ese mismo año de 1945.
Su
cuerpo quedó enterrado en una fosa común del cementerio judío del
barrio berlinés de Mitte, dijo a ese rotativo el director del centro de
Documentación de la Resistencia, Johannes Tuchel, tomando como fuente
textos hallados en diversos archivos.
Esta información contradice
la versión que persistía en los servicios secretos de la Alemania
occidental, según los cuales Müller sobrevivió al fin de la Segunda
Guerra Mundial y se trasladó a vivir a la ciudad checa de Karlovy Vary.
Según
Tuchel, los restos mortales del jerarca nazi fueron hallados e
identificados, en agosto de 1945, en una tumba provisional cercana a lo
que fue el ministerio de Aviación del Reich.
Müller fue
identificado porque llevaba aún su uniforme de general y su hoja de
servicios en el bolsillo, tras lo cual fue trasladado a una fosa común
del citado cementerio judío.
-
El testamento político de Erich Priebke:
“La literatura sobre el Holocausto ha servido sobre todo al Estado de Israel”
20
de noviembre de 1995. El excapitán de las SS, Erich Priebke, dice adiós
mientras ingresa en el avión que lo llevará de Bariloche, Argentina,
hacia Italia para enfrentarse a un juicio.
Con motivo de su cien cumpleaños a finales del pasado julio, el
recientemente fallecido Erich Priebke, capitán de las SS, concedió una
entrevista que ha sido difundida tras el deceso por su abogado Paolo
Giachini, en calidad de “testamento humano y político”.
-Señor Priebke, hace años declaró que no renunciaba a su pasado. ¿A sus cien años de edad sigue pensando lo mismo?
Sí. -¿Qué quiere decir exactamente con esto?
Elegí ser yo mismo.
-Así que aún hoy se siente nazi.
La fidelidad al pasado es algo que tiene que ver con nuestras
creencias. Esta es mi forma de ver el mundo, mis ideales, lo que para
nosotros alemanes fue la Weltanschauung y todavía tiene que ver con el
sentido de amor propio y honor. La política es otra cosa. El
nacionalsocialismo ha desaparecido con la derrota y ahora no tendría
ninguna oportunidad de regresar.
-La visión del mundo de la que usted habla también incluye el antisemitismo.
Si sus preguntas son para ganar conocimiento de la verdad, es
necesario abandonar los clichés: Criticar no significa que se desee
destruir a alguien. En Alemania, desde principios del siglo XX se
criticó abiertamente el comportamiento de los judíos. El hecho de que
los judíos habían acumulado en sus manos un inmenso poder económico y
por lo tanto político, al mismo tiempo que representaban una parte muy
pequeña de la proporción de la población mundial, se consideraba
injusto. Es un hecho que aún hoy en día, si tomamos las mil personas más
ricas y poderosas del mundo, debemos señalar que una parte considerable
de ellos son judíos; los banqueros o los accionistas de las empresas
multinacionales. En Alemania pues, sobre todo después de la derrota de
la Primera Guerra Mundial y la injusticia del Tratado de Versalles, la
inmigración judía de Europa del Este había causado algunos verdaderos
desastres, con la acumulación de enormes cantidades de capital por parte
de los inmigrantes en unos pocos años, mientras que con la República de
Weimar la gran mayoría del pueblo alemán vivió en gran pobreza. En ese
clima, usureros se enriquecieron y la sensación de frustración en contra
de los judíos creció.
El que judíos han practicado la usura permitida por su religión,
mientras que se la prohíbe a los cristianos, es una vieja historia. ¿Qué
tiene de cierto según usted?
Desde luego, no es una idea mía. Basta leer a Shakespeare o a
Dostoievski para entender que problemas similares con los judíos
realmente existieron históricamente, desde Venecia a San Petersburgo.
Esto no quiere decir que los únicos prestamistas usureros fueran judíos.
Hice mía una frase del poeta Ezra Pound: “Entre un usurero judío y un
usurero no judío no veo ninguna diferencia. “ -Por todo esto, ¿se justifica el antisemitismo?
No, mire, esto no quiere decir que entre los judíos no haya gente de
bien. Una vez más; antisemitismo significa odio, odio indiscriminado. Y
yo, incluso en los últimos años de mi persecución, de viejo, privado de
libertad, siempre he rechazado el odio. Nunca quise odiar ni siquiera a
los que me odiaban. Sólo hablo del derecho a la crítica, y estoy
explicando las razones. Y diré más: debe tenerse en cuenta que, por
razones religiosas particulares, una gran proporción de judíos se
considera superior a todos los demás seres humanos. Se identificaron con
el “pueblo elegido de Dios” de la Biblia.
-También Hitler habló de la raza aria como superior.
Sí, Hitler también cayó en el equívoco de perseguir esta idea de
superioridad. Esta fue una de las causas de errores sin retorno. Tenga
en cuenta, sin embargo, que un cierto racismo era la norma en aquellos
años, no sólo a nivel de la mentalidad popular, sino también a nivel de
los gobiernos e incluso de los sistemas jurídicos. Los estadounidenses,
después de haber deportado a los pueblos de África y de ser estados
esclavistas, seguían siendo racistas y discriminaban a los negros. Las
primeras leyes definidas raciales de Hitler, no restringían los derechos
de los judíos más que los de los negros eran limitados en varios
estados de EE.UU. Lo mismo para la población de la India por los
británicos, y los franceses tampoco se comportaban de manera muy
diferente con los súbditos de sus colonias. Por no hablar del
tratamiento de minorías étnicas en la antigua URSS.
-Entonces, ¿cómo fueron empeorando en Alemania las cosas según usted?
El conflicto se fue radicalizado, fue creciendo. Los judíos alemanes,
estadounidenses, británicos, los judíos del mundo, por un lado; contra
Alemania, que estaba en el otro. Sí, por supuesto, los judíos alemanes
se encontraron en una posición cada vez más difícil. La posterior
decisión de promulgar leyes muy duras en Alemania hizo la vida muy
difícil para los judíos. Luego, en noviembre de 1938, un judío, un
cierto Grynszpan, en protesta contra Alemania, mató en Francia a un
consejero de nuestra embajada, Ernest von Rath. A ello siguió la famosa
“Noche de los cristales rotos”. Grupos de manifestantes irrumpieron en
todo el Reich en tiendas propiedad de judíos. Desde entonces, los judíos
fueron considerados sólo y únicamente como enemigos.
Hitler después de ganar las elecciones, les instó primero a que por
todos los medios se marcharan de Alemania. Posteriormente, en el clima
de sospecha contra los judíos alemanes, causado por la guerra y los
boicots y el conflicto abierto con las organizaciones judías más
importantes en todo el mundo, se los encerró en campos de concentración,
en calidad de enemigos. Por supuesto que para muchas familias, a menudo
sin tener ninguna culpa, esto era desastroso.
-La culpa, por lo tanto, de lo que los judíos han sufrido, en su opinión ¿sería de los propios judíos?
La culpa es un poco de todas las partes. También de los aliados, que
desencadenaron la Segunda Guerra Mundial contra Alemania tras la
invasión de Polonia, realizada para reclamar un territorio en el que la
fuerte presencia alemana fue objeto de acoso constante, territorio
colocado por el Tratado de Versalles bajo el control del recién nacido
estado polaco. Contra la Rusia de Stalin y su invasión de la parte
restante de Polonia nadie levantó un dedo. De hecho, al final del
conflicto, que oficialmente se desencadenó para defender la
independencia de Polonia contra los alemanes, se le regaló sin
contemplaciones toda Europa del Este, incluyendo Polonia, a Stalin.
Erich Priebke, de servicio en la embajada de Roma
-Dejando de lado la política, así que usted defiende las teorías históricas revisionistas.
No entiendo exactamente a qué se refiere con revisionismo. Si
hablamos de los juicios de Nuremberg de 1945, entonces puedo decir que
fue una cosa increíble, un gran escenario creado a propósito para
deshumanizar frente a la opinión pública mundial al pueblo alemán y a
sus líderes. Para castigar al derrotado ahora incapaz de defenderse.
-¿Sobre qué base dice esto?
¿Qué se puede decir de un autoproclamado tribunal que juzga sólo los
crímenes de los vencidos y no los de los vencedores, donde los
vencedores son a la vez fiscal, juez y la parte perjudicada y donde los
artículos del crimen habían sido especialmente creados después de los
presuntos delitos, sólo para condenar retrospectivamente? El mismo
presidente estadounidense Kennedy condenó el proceso llamándolo algo
“repugnante”, porque “había violado los principios de la Constitución de
EE.UU. para castigar a un oponente derrotado”
Si quiere decir que el delito de crímenes contra la humanidad con el
que se condenó en Nuremberg no existía antes de que fuera impugnada por
el tribunal internacional, hay que decir, sin embargo, que las
acusaciones relacionadas con esos hechos eran sin duda terribles.
En Nuremberg, los alemanes fueron acusados de la masacre de Katyn.
Más tarde, en 1990, Gorbachov admitió que habían sido ellos mismos, los
acusadores rusos, quienes mataron a veinte mil oficiales polacos con
tiros en la nuca en el bosque de Katyn. En 1992, el presidente ruso
Yeltsin desveló el documento original que contenía la orden firmada por
Stalin. Los alemanes también fueron acusados de haber hecho jabón con
los judíos. Muestras de aquel jabón terminaron en museos de EE.UU,
Israel y otros países. Sólo en 1990, un profesor de la Universidad de
Jerusalén estudió las muestras debiendo finalmente admitir que se
trataba de una estafa.
-Sí, pero los campos de concentración no son un invento de los jueces de Nuremberg.
Durante esos años terribles de la guerra, encerrar en campos de
concentración a civiles que eran una amenaza para la seguridad nacional
era una cosa normal. En la Segunda Guerra Mundial lo hicieron también
los rusos y los EE.UU. Estos últimos, en particular, con ciudadanos de
origen oriental. -En Estados Unidos, sin embargo, en los campos de concentración para la población de etnia japonesa no hubo cámaras de gas.
Como dije, en Nuremberg se inventaron una multitud de cargos. Sobre
lo de que en los campos de concentración hubo cámaras de gas, aún
estamos esperando las pruebas. En los campos, los prisioneros
trabajaban. Muchos salían del campo para el trabajo y estaban de vuelta
en la noche. La necesidad de trabajadores durante la guerra es
incompatible con la posibilidad de que, al mismo tiempo, en algún lugar
en el campo, hubiera filas de personas que iban a la cámara de gas. La
actividad de una cámara de gas es invasiva en el medio ambiente,
terriblemente peligrosa incluso fuera de ella, mortal. La idea de enviar
a la muerte a millones de personas de esta manera, en el mismo lugar
donde otros viven y trabajan sin que se den cuenta de nada es una
locura, dificilmente realizable también en un nivel práctico.
-Pero usted ¿cuando escuchó por primera vez acerca del plan para exterminar a los judíos y las cámaras de gas?
La primera vez que oí hablar de cosas de ese tipo, la guerra había
terminado y yo estaba preso en un campo de concentración inglés, con
Walter Rauff . Los dos nos quedamos impactados. Simplemente no podíamos
creer hechos tan horribles: cámaras de gas para exterminar a hombres,
mujeres y niños. El coronel Rauff y yo hablamos con nuestros colegas
durante días. A pesar de que todos formábamos parte de las SS , cada uno
a nuestro nivel , con una posición particular dentro del aparato
Nacionalsocialista, a ninguno de nosotros había llegado antes a los
oídos cosas similares . Pues vea usted que años y años más tarde me
enteré de que mi amigo y superior Walter Rauff, que había compartido
conmigo algún pedazo de pan duro en el campo de concentración, fue
acusado de ser el inventor de camiones móviles para gaseamiento. Cosas
de ese tipo sólo las pueden pensar aquellos que no han conocido a Walter
Rauff.
-¿Y todos los testimonios sobre la existencia de las cámaras de gas?
En los campos nunca se encontraron las cámaras de gas, excepto
aquella construída después de la guerra por los norteamericanos en
Dachau. Información que se puede definir fiable en el plano judicial o
histórico sobre las cámaras de gas no hay ninguna, empezando por las de
algunos de los últimos comandantes y líderes de los campos, como el más
conocido de los comandantes de Auschwitz, Rudolf Hoess. Aparte de las
grandes contradicciones de su testimonio, antes de prestar declaración
en Nuremberg fue torturado, y después del testimonio, por orden de los
rusos, le cerraron la boca ahorcándolo.
Contra estos “testigos”, considerados valiosos por los vencedores, la
violencia física y psicológica era insoportable; también había amenazas
de venganza contra los miembros de la familia. Sé por la experiencia
personal de mi encarcelamiento y el de mis colegas, de qué manera los
vencedores extrajeron confesiones a los presos en los campos de
concentración, quienes a menudo ni siquiera conocían el idioma inglés.
Por otro lado, el trato a los prisioneros de los campos rusos de Siberia
es bien sabido ahora, había que firmar la confesión que se solicitaba, y
eso es todo.
-Así que para usted esos millones de muertes son una invención.
Yo he conocido personalmente los campos. La última vez que estuve en
Mauthausen, en mayo de 1944, fue para interrogar al hijo de Badoglio,
Mario, por órdenes de Himmler. Estuve a lo largo y ancho de ese campo
durante dos días. Había grandes cocinas en funcionamiento para los
internos y dentro incluso un burdel para satisfacer sus necesidades.
Nada de cámaras de gas. Desafortunadamente, muchas personas murieron en
los campos, pero no por una voluntad asesina. La guerra, las duras
condiciones de vida, el hambre, la falta de atención adecuada
desencadenan desastres. Pero estas tragedias de civiles, estaban a la
orden del día no sólo en los campos sino en toda Alemania, sobre todo
debido al bombardeo indiscriminado de ciudades.
-¿Así que usted minimiza la tragedia de los judíos, el holocausto?
No se trata de minimizar; una tragedia es una tragedia. En todo caso
se plantea un problema sobre la verdad histórica. A los ganadores de la
Segunda Guerra Mundial les interesaba no tener que ser llamados a rendir
cuentas de sus crímenes. Ellos llegaron a arrasar pueblos enteros en
Alemania donde no había ni un solo soldado, sólo para matar a mujeres,
niños y viejos y así debilitar la moral del enemigo. Esta suerte también
corrieron Hamburgo, Lübeck, Berlín, Dresde y otras ciudades. Se
aprovecharon de la superioridad de sus bombarderos para matar a civiles
con impunidad y con demencial crueldad. Luego le tocó a la gente de
Tokio, y finalmente, con las bombas atómicas, a los civiles de Nagasaki e
Hiroshima. Por ello fue necesario inventar delitos especiales cometidos
por Alemania y pregonarlos mucho para presentar a los alemanes como
seres malignos y todas las demás tonterías propias de una novela de
terror sobre la que Hollywood ha rodado centenares de películas.
Y por cierto, desde entonces el método de los ganadores de la Segunda
Guerra Mundial no ha cambiado mucho: Se dedican a exportar su
“democracia” con las llamadas “misiones de paz” en contra de “estados
canallas”, contra enemigos que han supuestamente cometido actos siempre
monstruosos. Y así, en la práctica, atacan sobre todo con bombardeos a
quienes no quieren someterse. Masacran a militares y civiles que no
tienen los medios para defenderse, y al final, tras sus “intervenciones
humanitarias” ponen como presidentes a títeres que siguen sus intereses
económicos y políticos.
-Pero entonces algunas pruebas concluyentes, como imágenes de
vídeo y fotografías de los campos de concentración, ¿cómo se explican?
Esas filmaciones son una prueba más de la falsificación: Vienen casi
todas de los campos de Belsen. Era un campamento donde las autoridades
alemanas enviaron, procedentes de otros campos, a prisioneros que no
podían trabajar. También había dentro una sala de convalecientes. Eso
por sí solo dice mucho de la “intención asesina” de los alemanes. Parece
extraño que en tiempo de guerra se hubiera puesto en marcha una
estructura para hospedar a aquellos a quienes supuestamente se iba a
gasear. Los bombardeos aliados de 1945 dejaron el campo sin agua,
alimentos y medicinas. Se extendió una epidemia de tifus que causó miles
de enfermos y muertos. Esas filmaciones se remontan a aquellos hechos,
cuando el campo de refugiados de Bergen Belsen fue devastado por la
epidemia, en abril de 1945, cuando se encontraba ya en manos de los
aliados. Las filmaciones se realizaron con fines de propaganda por el
director británico Hitchcock, el maestro del horror. Es alucinante el
cinismo, la falta de sentido de la humanidad con la que aún hoy se
especula con esas imágenes. Proyectado por años en las pantallas de
televisión, con angustiosa música de fondo, se engañó a la opinión
pública asociando con despiadada astucia esas terribles escenas a las
cámaras de gas, con las que no tenían nada que ver. ¡Una farsa!
-El motivo de difundir esas, según usted, falsedades ¿sería encubrir los propios crímenes, los de los vencedores?
Al principio fue así. Un guion igual a Nuremberg fue inventado en
Japón con el Juicio de Tokio. Para criminalizar a los japoneses que
habían sufrido la bomba atómica se inventaron acusaciones de
canibalismo.
-¿Por qué “al principio”?
Porque sucesivamente, además, la literatura sobre el Holocausto ha
servido sobre todo al Estado de Israel, por dos razones. La primera está
muy bien explicada por un escritor judío hijo de deportados, Norman
Finkelstein. En su libro “La industria del Holocausto”, explica cómo
esta industria ha recaudado, a través de una campaña de
reivindicaciones, recursos millonarios para las arcas de las
instituciones judías y las del estado de Israel. Habla de “un auténtico
negocio de extorsión”. En cuanto al segundo punto, el escritor Sergio
Romano, que no es precisamente un revisionista, explica que después de
la guerra “Israel se ha dado cuenta de que el hacer hincapié en el drama
de la literatura del Holocausto” traería ventajas en su disputa
territorial con los árabes y “una especie de semi-inmunidad
diplomática”.
-En todo el mundo se habla del Holocausto como exterminio, ¿usted tiene dudas o lo niega rotundamente?
Los medios de propaganda de quienes hoy detentan el poder global son
inagotables. Mediante una subcultura histórica especialmente creada, y
difundida por la televisión y el cine, han manipulado emocionalmente las
conciencias. En particular, las nuevas generaciones, empezando desde la
escuela, han sido sometidas a lavado de cerebro, obsesionadas con
historias truculentas para subyugar a la libertad de juicio. Como ya he
dicho, hace casi 70 años que estamos a la espera de pruebas sobre los
crímenes de los que se acusa al pueblo alemán. Los historiadores no han
encontrado ni un solo documento que se refiera a las cámaras de gas. No
hay una orden por escrito, un informe o un dictamen de una institución
alemana, una relación de los empleados. Nada en absoluto.
A falta de documentos, los jueces de Nuremberg han asumido que el
proyecto titulado “Solución final de la cuestión judía” que se barajaba
en el Reich, y que evaluaba la posibilidad de la expulsión territorial
de los judíos de Alemania (y más tarde de los territorios ocupados),
incluído el posible traslado a Madagascar, era un código secreto
encubierto que significaba su exterminio. ¡Es absurdo! En medio de la
guerra, cuando aún éramos ganadores tanto en África como en Rusia, los
judíos, que en un principio, hasta 1941, simplemente eran animados a
irse del país, fueron luego presionados para abandonar Alemania. Sólo
después de dos años de comenzada la guerra empezaron las medidas
restrictivas de su libertad.
-Supongamos que esa evidencia de la que usted habla
apareciese. Estoy hablando de un documento firmado por Hitler u otro
jerarca. ¿Cuál sería su posición?.
Mi posición es de condena absoluta de tales hechos. Todos los actos
de violencia indiscriminada contra una comunidad, sin tener en cuenta
las responsabilidades individuales reales, son inaceptables,
absolutamente condenables. Como lo que pasó con los indios americanos,
con los kulaks en Rusia , los italianos de Istria, los armenios en
Turquía, los prisioneros alemanes en campos de concentración
estadounidenses en Alemania y Francia así como en los de Rusia; los
primeros abandonados deliberadamente a una muerte segura por el
presidente Eisenhower, los segundos por Stalin. Ambos jefes de Estado no
respetaron la Convención de Ginebra. Todos esos episodios, repito,
deben ser condenados en términos muy claros, incluyendo las
persecuciones hechas por los alemanes contra los judíos, que sin duda
las hubo. Pero las de verdad, no las inventadas por la propaganda.
-¿Admite usted la posibilidad de que estas pruebas, se
escaparon de una posible destrucción causada por los alemanes al final
del conflicto, y que un día podrían salir a la luz?
Ya he dicho que ciertos hechos deben ser condenados en absoluto. Así
que si aceptamos la hipótesis de que un día se van a encontrar pruebas
de las cámaras de gas, la condena de una cosa tan horrible, y de quienes
lo hayan ordenado y utilizado para matar, debe ser indiscutible y
total. En ésta vida he aprendido que las sorpresas pueden no terminar
nunca. Pero en este caso, sin embargo, creo que puedo descartarlo con
certeza porque por casi sesenta años, los documentos alemanes capturados
por los vencedores de la guerra fueron examinados y evaluados por
cientos de académicos, así, lo que no ha surgido ya, difícilmente podrá
aparecer en el futuro. Por otra razón creo que es muy poco probable, y
voy a explicar por qué: Cuando la guerra ya estaba muy avanzada nuestros
oponentes comenzaron a insinuar sospechas acerca de actividades
homicidas en los campos. Hablo de la Declaración Interaliada de
diciembre de 1942, cuando se habló en general sobre crímenes bárbaros
contra los judíos de Alemania y se preveía el castigo de los culpables.
Luego, a finales de 1943, supe que no se trataba de propaganda de
guerra genérica, sino que además nuestros enemigos pensaban fabricar
falsas evidencias de estos crímenes. La primera noticia sobre ésto la
tuvo mi compañero de estudios, un gran amigo, el capitán Paul Reinicke ,
que pasaba los días en contacto directo con el número dos en el
gobierno alemán , el Mariscal Goering: era jefe de su escolta . La
última vez que lo vi me refirió sobre un proyecto de puras
falsificaciones. Goering estaba furioso porque estas falsedades
calumniosas serían difundidas por todo el mundo. Precisamente Goering,
antes de suicidarse, acusó violentamente al Tribunal de Nuremberg de la
producción de pruebas falsificadas.
Otra pista me la dio más tarde el jefe de la policía Ernst
Kaltenbrunner , el hombre que había sustituido a Heydrich tras su muerte
y que después fue enviado a la horca como consecuencia de la sentencia
de Nuremberg. Lo vi hacia el final de la guerra para presentarle la
información recogida sobre la traición del rey Vittorio Emanuele. Me
aseguró que los futuros vencedores estaban ya trabajando para construir
falsas evidencias de crímenes de guerra y otras atrocidades que ellos
inventaron sobre los campos de concentración como prueba de la crueldad
alemana. Ya estaban por llegar a un acuerdo sobre los detalles de cómo
realizar un juicio especial contra los perdedores. Y además, me encontré
en agosto de 1944 con el colaborador directo del general Kaltenbrunner ,
el jefe de la Gestapo general Heinrich Müller. Gracias a él tuve la
oportunidad de asistir a un curso oficial de cadetes. A él debía mucho, y
nos llevabamos muy bien.
Había venido a Roma para resolver un problema
personal de mi comandante el teniente-coronel Herbert Kappler
En aquellos días, el Quinto Ejército estadounidense estaba a punto de
entrar en Cassino, los rusos avanzaban hacia Alemania. La guerra ya se
había perdido inexorablemente. Esa noche me pidió que lo acompañara al
hotel. Dado que había un mínimo de confianza, me atreví a pedirle más
detalles sobre el tema. Me dijo que por la actividad de espionaje habían
recibido la confirmación de que el enemigo, esperando la victoria
final, estaba tratando de fabricar pruebas de nuestros crímenes para
crear un espectacular juicio y así criminalizar a Alemania después de la
derrota. Tenía información precisa y estaba seriamente preocupado.
Afirmó que de estas personas no era posible fiarse porque no tenían
sentido del honor y carecían de escrúpulos. Entonces yo era joven y no
le di la debida importancia a sus palabras, pero luego las cosas
sucedieron igual que el general Müller me habían dicho. ¡Estos son los
hombres, los jerarcas, que según se dice hoy en día organizaron el
exterminio de los judíos con cámaras de gas! Yo lo consideraría ridículo
si no fuera por las trágicos consecuecias.
Así que cuando en 2003, tras un falso juramento del secretario de
Estado Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU, los
estadounidenses atacaron Iraq con la excusa de que poseía “armas de
destrucción masiva “, precisamente ellos que son los únicos en haber
empleado esas armas, me dije a mí mismo: ¡nada nuevo!
-Usted, como ciudadano alemán, ¿sabe que algunas leyes en
Alemania, Austria, Francia, Suiza sancionan con cárcel a quien niegue el
holocausto?
Sí , los poderes mundiales las han impuesto y pronto también lo harán
en Italia . El engaño consiste en hacer creer que los que, por ejemplo,
se oponen al colonialismo israelí y al sionismo en Palestina son
antisemitas, y que los que se atrevan a criticar a los judíos son
siempre antisemitas, y que quien ose pedir pruebas de la existencia de
cámaras de gas en los campos de concentración es como si aprobara una
idea del exterminio de los judíos. Es una falsificación vergonzante.
Precisamente estas leyes demuestran el miedo que hay de que la verdad
salga a la superficie.
Obviamente existe el temor de que después de la campaña de propaganda
emocional, los historiadores se pregunten sobre la evidencia, los
investigadores sean conscientes de las tergiversaciones. Precisamente
estas leyes abrirán los ojos a quienes todavía creen en la libertad de
pensamiento y en la importancia de la independencia en la investigación
histórica. Por supuesto, por lo que he dicho puedo ser incriminado, mi
situación podría incluso empeorar más, pero tuve que decirle las cosas
como realmente son, la valentía de la sinceridad era un deber para con
mi país, una contribución, en el cumplimiento de mis cien años, para la
redención y la dignidad de mi pueblo.
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El mito del jabon en los campos de trabajo:
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Ernst Zundel y Joseph G. Burg
Impresionante revelación de un judío que
derribó el mito del Holocausto en la Segunda Guerra mundial,
testimonio que le costó, entre otras cosas, que no fuese admitido en el
cementerio judío, y que nadie de la ‘tribu’ pronunciase un elogio en
sus exequias.
Joseph G. Burg fue el décimo segundo
testigo llamado por la defensa, él testificó el martes 29 de marzo y el
miércoles 30 de marzo de 1988.
Por un periodo de ocho o nueve años
anteriores al año 1981, Zündel mantuvo comunicación por carta y
visitaba a Joseph G. Burg, un autor judío quien escribió varios libros
sobre la Segunda Guerra Mundial. Entre sus libros están los siguientes:
Guilt and Fate/Culpa y Destino, Scapegoats/Chivos Expiatorios, Zionist
Nazi Censorship in the Federal Republic of Germany/Censura Sionista
Nazi en la República Federal Alemana, National Socialist Crimes of Bad
Conscience by Germans Against Germans under Zionist Direction/Crímenes
de Mala Fe del Nacionalsocialismo por los Alemanes en contra de los
Alemanes bajo la Dirección Sionista, y Major Attacks of Zionists
against Pope Pius XII and the German Governments/Principales Ataques de
los Sionistas en contra del Papa Pío XII y a los Gobiernos Alemanes.
Burg ha discutido estos libros con Zündel y este último parece haberlos
recibido bien.
En estos libros, Burg trata acerca
del tema de los supuestos campos de exterminio nazi, Burg ha hablado
con cientos de personas que estuvieron en Auschwitz y visitaron el
campo en el otoño de 1945. Burg quiso ver el crematorio, los hospitales
y en particular una nueva panadería muy grande. También quiso
localizar las cámaras de gas, aunque en ese tiempo, tal procedimiento
no se acostumbraba. Él no encontró ninguna cámara de gas. Burg así se
fue formando la idea de que no existieron campos de exterminio, que las
cámaras de gas nunca existieron y que tampoco hubo un plan para
exterminar a los judíos de Europa. Estas opiniones fueron publicadas en
sus libros y en su correspondencia con Zundel.
Burg también visitó Majdanek en tres
ocasiones. Ahí sí encontró cámaras de gas, pero testificó que eran
cámaras de desinfección para eliminar piojos y pulgas: esos bichos
causaban epidemias. Estas cámaras eran de uso común en cada campo y
cada una mostraba un letrero con el siguiente texto en alemán: “¡
Atención, gas venenoso!” junto con el símbolo de un cráneo humano
simbolizando la muerte. Zuklon B era la nueva fórmula usada para
desinfectar la ropa, ésta destruía los bichos sin dañar la tela.
Después de la guerra, Burg escuchó
bastantes alegatos acerca de gente que fue gaseada en Auschwitz y
Majdanek. Él probó que era una tontería o simple propaganda. Hasta el
día de hoy, señaló, no existe ningún documento mostrando las órdenes de
gasear a la gente o de quien había construido las cámaras y donde las
había construido. Las autoridades alemanas han sido llamadas la “súper
burocracia”. Por lo tanto, es inverosímil que no se haya encontrado un
solo documento en todos estos años.
Burg dio testimonio de haber hablado con
cientos de personas que sirvieron y operaron en los crematorios, pero
las personas que operaban las cámaras de gas fueron imposibles de
encontrar. Nadie ha publicado nada acerca de alguna declaración que
diga que alguien había trabajado en una instalación para gasear seres
humanos, y la literatura acerca de estos gaseos es completamente
contradictoria. ¿Por qué? Porque todo fue inventado. Estas opiniones
fueron publicadas en sus libros.
En cada campo habían crematorios, tenían
un fin práctico, la gente moría. Cuando los alemanes ocuparon los
territorios del este, se establecieron grandes campos y se dispusieron
más crematorios de mayor capacidad a medida que la guerra progresaba.
Hubo manifestaciones de epidemias que causaron y aceleraron las
muertes. La preferencia por los crematorios fue debido a la higiene:
este proceso era más higiénico que las inhumaciones y se necesitaba
menos espacio.
Como cualquier otra actividad en los
campos, los prisioneros se encargaban de los crematorios. Éste
constituía el trabajo más difícil debido al calor y debido a que se
tenían que colocar los cuerpos dentro de los hornos. Los prisioneros
realizaban esta labor en tres turnos al día, y lo hacían
voluntariamente. Los voluntarios se solicitaban por medio del consejo
judío o la policía judía. Es importante indagar entonces, como pudo el
consejo judío o la policía judía cooperar con las SS. alemanas.
Cuando estos crematorios funcionaban a
toda su capacidad, las chimeneas arrojaban una gran cantidad de humo.
De esta manera, era lógico que dependiendo del clima o de la hora del
día, el color de las flamas fuera diferente. La gente inventó historias
que supuestamente sucedían cosas malvadas dentro de éstos. Contaban
que seres humanos aún vivos estaban siendo quemados. Ellos inventaron
el relato de que cada crematorio era una cámara de gas. Incluso
llegaron al punto de que tales autores dejaron volar tanto su
imaginación, que cuando observaban humo de color azul, interpretaban
que los judíos estaban siendo quemados [en los campos no sólo había judíos].
Otros inventaron el relato que judíos
aún vivos estaban siendo empujados hacia los hornos. Burg testificó que
le hubiera gustado ver a un judío ofrecer tales testimonios durante un
proceso judicial. También dijo que en tal caso, un judío hubiera sido
forzado a jurar bajo los ritos de un rabino, usando la kippa (el
gorrito que usan en la cabeza), sin la presencia de imágenes de Cristo,
con la Biblia hebrea, en la presencia de un rabino o de un judío
piadoso. Entonces éste hubiera tenido que jurar que sí había visto
algo. Pero estas declaraciones falsas, estas declaraciones enfermizas,
se hubieran reducido en un 99.5% ya que tales juramentos superficiales
no son moralmente obligatorios para esos judíos.
En el tiempo que Burg estuvo en los
campos de emplazamiento de personas, habló con 30 o 40 personas sobre
las cámaras de gas y con aproximadamente 5 a 10 personas acerca de los
crematorios. Él tenía una especie de permiso especial que le permitía
visitar las diferentes áreas en donde los judíos estaban situados. Él
trató de interrogar a varias personas de diferentes ghettos y campos,
ya que, en ese tiempo ya se había dado cuenta de muchas afirmaciones
falsas.
En 1946, Burg asistió a los juicios de
Nuremberg, en el tiempo cuando los asuntos sobre los judíos empezaban a
tratarse. Durante una de estas comparecencias, conoció a Ilya
Ehrenburg y a un editor judío, quienes habían estado en Auschwitz por
muchos años. Burg preguntó al editor si el había visto alguna
instalación para ‘gasear’ seres humanos, él contestó que no. Ehrenburg,
quien había sido el dirigente de la propaganda para el Ejército Rojo
durante la guerra, dijo a Burg que él había estado en Auschwitz pero
que tampoco vio nada sobre ‘gaseos’ a seres humanos. Burg había
discutido de toda esta información con Zundel. Burg nunca pudo entender
el énfasis que se hacía sobre los ‘gaseos’.
Burg era hijo de judíos y pasó los días
de la guerra en Transnystria, un área designada por los alemanes para
la gente proscrita, como los judíos. Los judíos fueron proscritos ya
que habían acogido al Ejército Rojo. La gente de esta región vivía en
pequeñas villas y pueblos, pero tenían que arreglárselas por sí mismos y
por lo tanto, no les iba mejor que a aquellos que estaban en campos de
concentración. En los campos, las autoridades alemanas cuidaban de los
prisioneros, ya que, era común que fueran usados como fuerza de
trabajo. Hubieron ataques hacia los judíos en estas regiones, por parte
de grupos étnicos extranjeros, pero ninguno de estos ataques fue
organizado por los alemanes.
En 1946 y 1947, Burg vivió en Freising,
un campo para judíos desplazados, cerca de Munich en la zona
estadounidense. El director fue un oficial judío estadounidense. Burg
sirvió ahí como delegado: él organizó la policía, la prisión, el
diario, y los asuntos culturales. Organizó grupos y los condujo a las
proximidades de Bavaria (el sur de Alemania), para mostrarles los
lugares de interés, los museos y castillos. Sus experiencias en el
campo fueron incluidas en su libro ‘Guilt and Fate / Culpa y Destino’.
Burg había leído un pasaje del folleto ‘Did Six Million Really Die? / ¿Realmente Murieron 6 millones?’:
La primera propuesta nazi para la solución Madagascar, fue hecha con asociación del Plan Schacht de 1938.
Burg testificó que la emigración de
judíos desde la Alemania nazi, que nunca llegaron a Palestina, fue
dificultada por los Sionistas. Los Sionistas impidieron que los judíos
se dirigieran a otros países, ya que su interés era hacer que los
judíos fueran a Palestina, adicionalmente, la mayoría de los países
prohibieron la entrada de la emigración judía.
El Reich alemán quiso expulsar a los
judíos: cómo y donde, fueron asuntos secundarios. La gente bajo el
mando de Göring, al encargarse de los judíos, optaron por un plan
propuesto por el fundador del movimiento Sionista, Theodor Herzl, que
consistía en mover a los judíos a Uganda o a Madagascar. Ambas colonias
pertenecían a Francia. El plan no funcionó, pero la sola existencia
del plan, prueba que, por lógica, la liquidación de judíos nunca
existió. La fuerza de trabajo que representaron fue necesaria. Burg
hizo énfasis en que no hubo liquidación de judíos por parte de los
alemanes.
El Acuerdo de Transferencia (Haavara) de
1933 fue uno de los incidentes más notables en la estructura del
Holocausto. Bajo este acuerdo, se planeó que aproximadamente 2.5
millones de judíos fueran trasladados en camiones. El acuerdo nunca
fructificó ya que los Sionistas no pudieron trasladar tal número de
judíos a Palestina.
Burg ha descubierto que, los líderes
Sionistas alemanes solicitaron, ya en 1933, que los judíos portaran la
estrella de David amarilla. Los Sionistas no vieron en esto un insulto,
sino un gesto heroico, tal y como las SS portaron la suástica. En
1938, el director del movimiento Sionista en el Tercer Reich, hizo
portar a los judíos la estrella amarilla en contra de los deseos de
Göring y Goebbels.
Burg escribió en su libro acerca de la
cooperación que existió entre los líderes del Sionismo, incluyendo a
David Ben-Gurion, con el régimen Nazi antes de la guerra. Muchos días
después de que Hitler había sido nombrado Canciller, Rabbi Leo Baeck,
anunció públicamente que los intereses del judaísmo eran idénticos a
los intereses del Nacional Socialismo. Burg testificó que Baeck quiso
decir ‘Sionismo’ y no ‘Judaísmo’. En ese tiempo, los Sionistas
constituían el 1.5% de la población judía en Alemania. Unos días
después otro líder Sionista haría una declaración similar. El sentido
de estas declaraciones, testificó Burg, era la siguiente: “Nosotros los
judíos nacionalistas, es decir, los Sionistas, estamos de acuerdo con
este régimen. No nos avergonzamos de nuestras ideas nacionalistas”. Los
alemanes que tuvieron que hacerse cargo de la cuestión judía,
cooperaron inmediatamente con esta minoría de judíos con el fin de
probar al mundo entero que ellos no eran anti-judíos sino que
cooperaban con los judíos.
A principios de la década de los 30 del
siglo pasado, como resultado de esta cooperación entre Nazis y
Sionistas, aproximadamente 120.000 judíos emigraron desde Alemania
hacia Palestina. Sin embargo, las dificultades comenzaron cuando
Inglaterra, que administraba Palestina, se rehusó a permitir la
inmigración debido al malestar árabe.
Los Sionistas en Alemania trabajaron
organizando escuelas para niños, con clases de hebreo, tiendas para
jóvenes, etc., para ayudar a preparar a la gente en su migración a
Palestina. Los Sionistas sólo estaban interesados en la migración a
Palestina e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para asegurar que
ningún otro país aceptará a los judíos. Los Nazis estaban interesados
en facilitar la migración de los judíos tan pronto fuera posible. No
obstante, la cooperación entre Sionistas y Nazis continuó hasta 1942,
con gente como Adolf Eichmann, Golda Meir y David Ben-Gurion, fecha en
la que en opinión de los Sionistas, se cumplió el objetivo. Burg
declaró que, incluso llegado este punto, la derrota de Alemania fue
vista por los Sionistas como “las ratas abandonando un barco que se
hunde”.
Burg discutió frecuentemente el tema de
la cooperación de los Nazis y los Sionistas con Zundel. Burg creyó que
los Sionistas fueron los culpables de que los alemanes fueran
derrotados. Y para borrar cualquier rastro, los Sionistas se
comportaron como el ladrón astuto que corre hacia la policía gritando
“¡ Detengan al ladrón!” Fue la tarea de Zundel el luchar en contra de
esto y Burg declaró que podía ayudarle. ¿Por qué? “Porque de otra
manera nunca llegará la reconciliación entre las personas. La verdad
está revelándose poco a poco, así es como, el odio en contra de los
judíos está creciendo, provocado por los líderes Sionistas”.
Zundel dijo a Burg que gracias a su
libro ‘Guilt and Fate’, publicado en 1962, él se convirtió en lo que es
ahora, un luchador por la verdad, un luchador en contra de las falsas
acusaciones hechas a su pueblo.
Burg testificó que no hubo
aniquilamientos en los campos de concentración. Las personas saludables
fueron usadas para trabajar en forma voluntaria, Burg puntualizó que,
incluso una jaula de oro representa una limitación e incluso un crimen,
pero la invención de las cámaras de gases tuvieron origen en mentes
enfermas. Burg quiso demostrar que incluso en Birkenau, donde
supuestamente ocurrieron las muertes por gases, los judíos, hombres y
mujeres, tuvieron trato preferencial.
Un ejemplo de esto fue Benedikt
Kautsky, judío con convicción en el movimiento mundial Socialista-
Marxista. Kautsky estuvo en Birkenau durante la guerra realizando
labores de oficina. Su madre, de 79 años de edad también fue enviada a
Birkenau. Cuando ella enfermó, se le dispuso un cuarto individual y una
dieta especial ordenada por el doctor. Esto fue “trato preferencial”,
otorgado con el fin de prolongar la vida de la mujer, si es que no se
curaba. Cuando fue liberado el Dr. Kautsky, regresó a Viena, Austria,
en donde continuó su trabajo científico. En 1946, inmediatamente
después de su liberación, el Dr. Kautsky fue uno de los primeros en
publicar un libro, que llevó el título en alemán ‘Teufel und Verdammte /
El Diablo y los Condenados’ Burg testificó que ese libro decía la
verdad y que tenía verdadero valor histórico, sin embargo, toda la
edición fue destruida. Un año y medio más tarde, publicó otra edición
en la cual reescribió varios párrafos e hizo cambios, pero no lo cambió
completamente. No existe documentación acerca de cámaras de gas y
Kautsky admitió que él nunca vio ninguna cámara de gas por sí mismo.
En ‘Schuld und Schicksal / Guilt and
Fate / Culpa y Destino’, Burg trató acerca de los ghettos de Varsovia y
Lodz. Cuando las tropas alemanas ocuparon Varsovia, ellos quisieron
concentrar a toda la población judía. Verdaderos ghettos estuvieron ahí
por siglos, pero los judíos emancipados o que asimilaron la cultura
anfitriona vivían lejos de esos ghettos. Cuando llegaron los alemanes,
quisieron tener a todos los judíos juntos. En un sentido práctico, la
función del ghetto también era proteger a la población judía.
Los Sionistas se mostraron satisfechos
con este arreglo. Un Consejo Judío designado fue la entidad que
gobernaba el ghetto. Ellos tenían su propia policía, cárceles y
cualquier otra cosa. Naturalmente, algunos fueron crueles, uno de estos
fue el vicepresidente de la policía, quien más tarde fue ejecutado. En
consideración de Burg, esta ejecución fue la evidencia de que los
judíos se defendían de la minoría Sionista, quienes usaban a la mayoría
para sus propios fines.
En el ghetto de Lodz, existía una fuerza
policíaca judía, un banco judío, moneda de cambio judía, oficina de
correos judía y estampillas de correo para uso exclusivo de los judíos,
existían talleres de manufactura para judíos. Si existía un plan
alemán para exterminar a los judíos ¿por qué existían talleres?,
preguntó Burg, ¿por qué destinar recursos económicos con esos fines?
¿Por qué entrenar a los niños para el trabajo? Gracias a Berlín,
testificó Burg, los judíos tuvieron la oportunidad de vivir en un
pequeño Israel. Sin embargo, todas estas cosas no deben decirse en la
actualidad, ya que, ahora debe decirse que existió un Holocausto y que
los judíos fueron asesinados.
Toda la población alemana, no sólo los
Nazis, fueron culpados falsamente, y no sólo a los alemanes que vivían
en Alemania, sino a cualquier alemán que viviera en cualquier parte del
mundo. Burg tiene interés en este asunto, ya que, él piensa que esto
provoca el odio en contra de los judíos. Los líderes Sionistas, tienen
interés, incluso en la actualidad, en que se creen progroms o progromos
en contra de los judíos, y el testimonio de Burg tiene el objetivo de
prevenir esto.
En 1982, Zundel escribió a Burg en dos
ocasiones, pidiéndole ayuda en contra de los Sionistas de Toronto
quienes estaban provocándole dificultades, y para pedirle su
recomendación. Zundel creyó que esto podría ayudarle mucho.
Burg frecuentemente discutió con Zundel
acerca del desagravio a los alemanes. En la opinión de Burg, si el
Holocausto hubiera sido verdadero, no se les debería ningún tipo de
desagravio a los alemanes, pero “ellos lo están pagando”. El trató
acerca de este tema en su libro ‘Guilt and Fate’, el cual, Zundel leyó
en los años 60 del siglo pasado. Israel fue creado en 1948 y, en 1951
todavía no tenía relaciones diplomáticas con la República Federal
Alemana. En ese año, Israel otorgó al Dr. Nahum Goldmann, representante
del Congreso Judío Mundial, autoridad para negociar con el Dr.
Adenauer, el Canciller de la República Federal Alemana en lo
concerniente a la culpabilidad alemana. Israel, bajo el gobierno de Ben
Gurion, exigió una indemnización por “los daños ocasionados por los
alemanes”, pero nunca quiso sentarse en una mesa con ellos para
negociarlo. Las negociaciones entre Goldmann y Adenauer, tuvieron como
resultado el reconocimiento de Alemania de haber cometido un holocausto
en contra de los judíos.
Burg testificó que era muy importante
distinguir estas indemnizaciones al estado de Israel. Israel no existía
durante la Guerra. Éste estaba en Palestina en ése entonces y
pertenecía a la administración británica. Durante toda la Segunda
Guerra Mundial, ningún soldado alemán estuvo en Palestina. ¿ Cuáles son
entonces los daños y qué es lo que hay que reparar?, preguntó Burg.
Israel presentó entonces un documento a
Alemania, declarando que tres de cada cuatro judíos europeos murieron y
que el pueblo de Israel demandaba una indemnización por ellos. Ese
documento nunca afirmó que hubieran muerto 6 millones. Tampoco que
hubieran sido gaseados ni asesinados. La palabra usada fue ‘muertos’.
La suma inicial de 3.5 marcos ha crecido y no sólo será pagado por los
alemanes que viven en la actualidad, sino los que nacerán el día de
mañana. Las sumas se justificaron por invenciones de 40 millones de
judíos gaseados, luego que 25, y finalmente aproximadamente 6 millones,
que es la cifra que ha permanecido.
Burg testificó que la razón por la que
continuaron los juicios de crímenes de guerra tanto en la República
Federal Alemana y en los Estados Unidos, fue para probar a todo el
mundo que los alemanes, incluso los que nacieron en Estados Unidos y en
Toronto, son culpables de haber asesinado y gaseado judíos.
Israel existió sobre la tesis de que el
Holocausto sucedió y el pueblo alemán de la República Federal pagó con
dinero honesto ganado con su trabajo a Israel, que es un barril sin
fondo.
Goldmann también negoció por parte de
aquellos que fueron liberados de los campos de concentración. Estos son
los que han sufrido, dijo Burg, a quienes se les quitó sus hogares y
apartamentos, quienes dejaron todo atrás. Fueron dispuestas oficinas
especiales alrededor del mundo, en cada lugar donde Alemania tuviera
alguna representación, con el fin de solicitar las indemnizaciones.
Burg discutió con Zundel acerca del
responsable por la enemistad entre alemanes y judíos. Le dijo a Zundel
que la Primera Guerra Mundial trajo a los Sionistas un lugar para vivir
en Palestina, pero no era una nación. Esto era muy pequeño y era
necesario hacer todo lo posible para crear el estado de Israel. Esto
sólo fue posible a través de la guerra, se avecinaba una guerra
mundial. Los Sionistas, por lo tanto, cooperaron con quien fue conocido
como Wall Street. Wall Street causó la Segunda Guerra Mundial de la
misma manera que causó la Primera. Hizo notar que éste también apoyaba
al régimen de Hitler ya que supuestamente pelearía contra los
comunistas. De la misma manera que los Nacional Socialistas no
quisieron subordinarse a Wall Street, los comunistas tampoco lo
hicieron. El plan de Churchill, junto con los Sionistas y los
estadounidenses de Wall Street, era asegurarse que los Nacional
Socialistas y los Comunistas “se consumieran entre ellos”. Chaim
Weizmann declaró que él había deseado sacrificar a los judíos alemanes
en favor del estado de Israel.
Burg estimó que Zundel había mostrado
una sincera curiosidad acerca de la cuestión judía. Zundel era alemán y
él estaba defendiendo a su país, dijo Burg. Zundel le había dicho que
defender a su pueblo era el trabajo de su vida ya que ellos estaban
siendo difamados, Burg también creía esto y lo había expresado en sus
libros “una y otra vez” y como resultado de esto, sufrió en forma
personal. Burg estuvo satisfecho de que Zundel aprendiera un poco de él
al no hablar automáticamente de “judíos” sino, en su lugar, hacer
énfasis en los “Sionistas”.
Si la historia del Holocausto sigue por
el camino que ha tomado en la actualidad, dijo Burg, nunca habrá una
relación sincera entre los judíos y los alemanes, y es lo que los
líderes Sionistas buscan que pase. Burg dijo a Zundel que películas
como Holocausto y Shoah constituyen un reforzamiento de la
falsificación de la historia, hechas con el propósito de mostrar la
razón por la que los alemanes deben pagar y deben seguir pagando por
unas cuantas generaciones más.
Burg declaró que si Zundel hubiera ido
con la corriente, nunca hubiera tenido los problemas que tuvo. Hubiera
tenido una vida mucho más sencilla. También era la opinión de Burg que
si existieran otros dos o tres Zundels, habría también mejores judíos.
La Corona [canadiense] decidió no volver a interrogar a Burg.
Gracias a Jesús Ruiz Munilla
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EL FRENTE MEDIÁTICO-LITERARIO CONTRA LA STASI: PANFLETOS A CARGO DE PSEUDOHISTORIADORES E INTOXICADORES DE LA CIA
Dadas
las circunstancias históricas en que se desarrolló el proceso de
construcción del socialismo en la RDA no resulta llamativo, una vez
ajusticiado el Estado alemán oriental, que existiera en su contra una
abrumadora presencia de literatura anti-RDA, en concreto anti-Stasi, en
forma de artículos (panfletos) de opinión periodísticos de ideología
ultraderechista, pero también desde los púlpitos socialdemócratas o
trotskistas, o bien en forma de libros de ciencia-ficción que nos
hablaban de los “terribles crímenes” de la Stasi y el control masivo que
ejercía este servicio de seguridad, supuestamente, sobre los ciudadanos
de la RDA.
Por ejemplo, se puede conseguir sin dificultad todo un
repertorio de chismología de salón “del que dijo y qué dijeron” en StasiLand, de Anna Funder; un bodrio británico llamado The Firm: The Inside Story of the Stasi
de un tal Gary Bruce (no han superado todavía lo de Kim Philby) o
basura netamente neohitleriana a cargo de un halcón reaganiano, llamado
John O. Koehler (Stasi: The Untold Story of the East German Secret Police) libelo que parece sacado de la Escuela de terrorismo y asesinatos de la CIA, en Fort Bragg.
Frente
a toda esta apisonadora anti-RDA y anti-Stasi (de unas proporciones de
linchamiento ideológico que ni siquiera ha tenido paralelismos para con
la Alemania nazi) apenas, por no decir nada, existen un puñado de
estudios objetivos y veraces de lo que fue y representó la RDA, no digo
ya trabajos realizados por personas cercanas al comunismo, sino por
estudios independientes. Existen publicaciones (no estrictamente libros)
como el parco folleto de cincuenta páginas de Brunhilde (Bruni) La Motte y John GreenStasi Hell or Workers’ Paradise? Socialism in the German Democratic Republic – What Can We Learn from It? (¿Infierno de la Stasi o Paraíso para los trabajadores? Socialismo en la RDA. Lecciones que debemos aprender),
un documento independiente donde ni hablan de paraíso socialista, ni de
“opresiva” Stasi, ni tampoco de la desvergonzada propaganda
anticomunista y donde también no dejan, todo hay que decirlo, en buen
lugar a Stalin (en una breve cita al principio), pero no hablan mal de
la RDA, que nadie se llame a engaño. Es un documento de una honestidad
fuera de toda duda. Existen otro tipo de reseñas más dispersas (y
breves), a cargo de Hilary Keenan, pero más centrados en la historia de la RDA y el muro antifascista (The legend behind the Wall)
Este
déficit de literatura sobre la RDA, para contrarrestar la masiva
manipulación histórica sobre el servicio secreto alemán oriental, la
Stasi, ha posibilitado que se obstruyan, invisibilicen, oculten y, en
menor medida, relativicen, los innumerables crímenes fascistas que la
CIA, el BND, el MI6, la OTAN y otros servicios de espionaje europeos han
perpetrado en su territorio y en numerosas partes del mundo durante
toda la época de la guerra fría y después de ella: desde golpes de
Estado en otros países hasta intentos de “putsch” en Europa, pasando por
la protección a prófugos nazis con terribles crímenes bajo sus
espaldas, la ejecución de atentados terroristas a través de la red
clandestina Gladio y el Gladio “islámico”, asesinatos y desapariciones
forzosas de opositores políticos y un largo etcétera ya señalado en las
entregas anteriores.
Un
grupúsculo de disidentes en la RDA, sobredimensionados, todos ellos
calculadamente victimizados, han sido expuestos a los ojos del mundo
como paradigma de la represión masiva de la Stasi y la RDA. Mentira tras
mentira y engañosas “verdades a medias” se han convertido en una
gigantesca falsificación histórica. Porque ¿como obvian que el co-autor
de Stasi Hell or Worker’s Paradise?
John Green es un inglés que se
marchó a vivir a la RDA al igual que muchos progresistas británicos que
viajaron a la República Democrática Alemana y la mayoría regresaron a su
país favorablemente impresionados del sistema político de la RDA?
¿Cómo
explicar que por cada tres fugados de la RDA, muchos de ellos embobados
por el lujo capitalista o comprados a golpe de marcos por los servicios
de inteligencia del Oeste, un alemán occidental ingresaba en la RDA para
garantizarse unos derechos sociales (pensiones) que no existían en la
RFA? ¿Es que acaso no hay o no hubo disidencia en el Oeste? ¿Y los
refugiados chilenos de la dictadura pinochetista mencionados en otro
capítulo?
Pero da igual, les da exactamente lo mismo a los correveidiles
del neoliberalismo y la socialdemocracia capitalista: sólo hay
“StasiLand”, mientras que los crímenes, mentiras, abusos, el olvidado
nazismo y los cadáveres de la RFA, la OTAN, Gladio y la CIA están
oportunamente escondidos debajo de las alfombras de Berlín y Washington.
No
es de extrañar que para apuntalar el neoliberalismo del Nuevo des-orden
mundial sigan insistiendo después de veinticinco años, en su ridícula y
agresiva campaña anticomunista sacando del desván de la guerra fría
literatura de saldo para el “ignaro medio” occidental, para frenar el
avance político de las opciones más antineoliberales y
anti-imperialistas. De ahí que figure en los estantes de las librerías
verdadera porquería ideológica ante la que Goebbels sería un aprendiz de
primaria. La de Koehler, antes mencionada, basa sus fuentes en “los archivos de inteligencia
de Estados Unidos y la Stasi, además de en extensas entrevistas con
víctimas de la opresión política, ex oficiales de la Stasi, y
funcionarios del gobierno de Alemania Occidental”. Todo un compendio
de datos amañados, filtrados selectivamente, disidentes más o menos
reales o voluntades y mercenarios que supuestamente trabajaron para la
Stasi comprados, con el objetivo de deformar la opinión de un público
dispuesto a consumir literatura fantasiosa y ser susceptible de creer a
machamartillo las “verdades” de un halcón del Pentágono.
Pero
resulta que la credibilidad del pájaro Koehler es ya de partida
inexistente, puesto que en su curriculum figura que fue al mismo tiempo
jefe de Associated Press (agencia periodística de desinformación creada
por la CIA) en Berlín Oeste durante la Guerra Fría, director de
comunicación de Ronald Reagan y además oficial de Inteligencia del
Ejército de EE.UU. ¿Qué se puede esperar de lo que diga un fabulador de
la peor especie en un libro saturado de invenciones fascistas, patrañas y
parcialidad a partes iguales? Los vínculos de la prensa controlada y
las agencias de espionaje occidentales siempre han resultado muy
provechosos.
Según Koehler, que cita a otro estafador profesional y mentiroso patológico como el “cazanazis”, ya fallecido, Simon Wiesenthal: “la Stasi fue peor que la Gestapo y la KGB juntas”.
Con este delirio conspiranoico Wiesenthal se retrataba como un hábil y
trapacero orquestador de mentiras además de un repugnante sionista. Más
respeto que este personaje trilero me infunden los cazanazis alemanes Beate y Serge Klarsfeld, por cierto acusados de trabajar para la Stasi, a pesar de que son acérrimos defensores del Estado de Israel. A Koehler y Wiesenthal les traicionó el subconsciente y realmente lo quequisieron decir es que los suyos (el Mossad, la CIA y el estructuralmente nazi BND) eran peores que las SS y la Gestapo juntas
que, por cierto, hay que reincidir siempre en ello, las cruces gamadas
estaban hasta en los retretes de las oficinas de espionaje
norteamericanas y europeas.
En
fin, que la campaña militar anti-Stasi ha alcanzado también a
personajes pintorescos como el historiador nazi David Irving, un payaso
negacionista apuntado a última hora a la propaganda anti-RDA que se ha
inventado que la Stasi daba apoyo a grupos neonazis en Alemania Federal
en los años setenta y ochenta. El frente de guerra anti-Stasi se ha
convertido, desde la “caída” del muro en una religión que ha calado muy
hondo en las mentes de muchos, por una simple razón goebbelsiana:
repitiendo una mentira mil veces, en mil lugares diferentes, de forma
continua y permanente a lo largo del tiempo, acaba convirtiéndose en una
verdad absoluta, aunque sea la “verdad” más tramposa, falsa y embustera
de la historia, pero al fin y al cabo es una “verdad” para una parte
importante de una ciudadanía adormecida y lobotomizada por los medios de
desinformación. A pesar de los pesares, y parafraseando a Erich
Honecker, “la RDA no se construyó en vano”.
Espia heroe nazi trabaja para el mossad - OTTO SHORZENY:
se dice que cerca de seis millones de
judíos fueron científicamente exterminados entre campos de concentración
alemanes (ubicados en la misma Alemania y en la Polonia ocupada) y
asesinatos en masa en territorio de la Unión Soviética (Rumania,
Hungría, Grecia, etc) el extermino comprendía a la totalidad de los
componentes, adultos y niños de ambos géneros. La
prueba de la siniestra ejecución del plan, es paradójicamente la falta
de pruebas. Es decir que de esos seis millones de ejecutados no quedan
casi restos y muy pocos datos. Las pruebas que darían cuenta de la
existencia del genocidio surgen de las testimoniales y confesionales del
juicio de Nüremberg y de otros juicios particulares que se produjeron
en cada zona en donde hubo un llamado “campo de exterminio” o campo de
trabajo.
Este hecho histórico, como todos los
hechos que se le imputaban a los vencidos, se aceptaron en forma
indiscutible por la gran mayoría de los historiadores, pero existe una
corriente llamada “revisionista” (los judíos la llaman “negacionista”)
que pone en duda la existencia de dicho plan de exterminio y aún de los
campos de exterminio. Dicha corriente nace con un socialista francés
-Paul Rassinier- que estuvo en campos de concentración alemanes y tiempo
después de ser liberado y frente al relato del holocausto que surgió de
Nüremberg, escribió un libro referido al tema de los campos que se
tituló “Le mensonge d`Ulysse” (por aquello de la piadosa mentira de
Ulises, quién a los cien tormentos sufridos, les añadió otros mil
inventados). Otros autores destacados de la misma corriente, y sin
concluir la lista, son: el inglés David Irving (hoy preso en Austria por
delito de opinión), el Francés Robert Faurisson (echado de la
universidad de Lyon y juzgado y multado por delitos de opinión,
paralítico por una golpiza callejera), el francés Francois Duprat
(asesinado con bomba), el norteamericano Arthur Butz, el alemán Wilhelm
Stäglich (destituido de Juez y privado de retiro y títulos académicos
por delito de opinión), el alemán Udo Walendy, (prohibición y cierre de
su revista en un caso de censura inédito en Europa, donde se supone que
la censura no existe legalmente), el suizo Jurgen Graf (impedido de
publicar sus ideas en suiza y autoexiliado de su país para evitar
consecuencias legales).
Resulta llamativo que para contradecir
estos revisionistas no surgieron especialistas y discusiones
científicas, simplemente se dictaron leyes represivas contra la opinión
que ponga en duda la existencia del holocausto tal como surgía definido
de Nüremberg y todo como efecto de mantener una paz pública que se
rompía cada vez que este hecho era puesto en discusión. Así en Francia
en 1990 se promulgó la “Ley Gayssot” que reprime con un año de prisión
efectiva a personas “que expresen dudas” con respecto al exterminio
judío. En Austria, una ley parecida prevé penas de hasta 10 años por la
negación explícita (por esta ley fue condenado Irving en el 2006 luego
de ser extraditado de Inglaterra, es decir que esta última, aún sin
tener ley explícita, reconoció la existencia del delito dentro de su
normativa). En Suiza, por la reforma penal de 1994 no se puede publicar
nada que dude o niegue el holocausto por consistir en discriminación
racial y en Alemania y otros lugares de Europa y del mundo han existido
condenas a los revisionistas basadas en leyes de amplia interpretación
que penan la “incitación popular” o “profanación del recuerdo de los
muertos”. En suma, el tema del holocausto en el campo de la ciencia
histórica ha desatado la más perfecta y rígida censura del pensamiento, y
todo ello se explica por lo dicho al principio en cuanto a la
valoración religiosa que tiene el hecho histórico para las jóvenes
generaciones judías.
La posición de todos los revisionistas
parte de que desde 1933, en Alemania los judíos fueron oprimidos y
privados de sus derechos de manera creciente con el transcurrir del
tiempo, no fueron considerados ciudadanos, fueron expulsados al exilio y
privados de muchos de sus bienes; a partir de 1941 y más tarde, todos
aquellos que se encontraban aún en territorio bajo dominio alemán,
fueron internados en campos de trabajo, en guetos o deportados a Polonia
y a Rusia. Reconocen que grupos especiales de tropas alemanas fusilaron
a muchos judíos (decenas de miles) y a otros no judíos; que de estos
muchos murieron de epidemias o de hambre (debilitamiento) en los campos
de trabajo o de concentración (que no fueron exclusivos para judíos), o
bien en progromos. Todos fueron víctimas de actos de guerra o crímenes
de guerra como la destrucción del gueto de Varsovia. Todos hechos
terribles por demás, pero comparables a muchos otros hechos terribles
vividos por otros pueblos en la misma guerra y como producto de crímenes
de ambos bandos en pugna. Ninguno de ellos habla de responsabilidad de
las víctimas, ya que si existen causas que generaron reacciones, estas
provinieron de sectores y grupos internacionales exteriores a Alemania.
Lo que niegan es:
a) que existiera un plan para el exterminio físico de judíos.
b) que existieran cámaras de gas para el aniquilamiento de seres humanos.
c) que durante el dominio de Hitler
encontraran la muerte de 5 a 6 millones de judíos, reduciendo la cifra a
entre 300.000 y 1.000.000 -según los autores-.
Los dos primeros puntos son de extrema
importancia para la historia, ya que indica o no una intención de una
maldad inédita dirigida por un pueblo en especial a un pueblo en
especial. El tema del número es un asunto que no hace ni menos ni más
terrible el hecho.
En suma, o nos encontramos -como dice
Paul Jhonson- ante “el mayor crimen perpetrado en la historia”; o como
dicen los revisionistas, nos encontramos ante una más de las
innumerables canalladas de la historia humana y que ambos bandos
produjeron en abundancia durante la guerra en cuestión.
1.- ¿ A que se llamó y quién inventó la solución final?
Este punto es el más controvertido. Según
la mayoría de autores que constatan un claro odio racial en discursos y
en la obra de Hitler, entienden que ya se concebía desde el inicio un
exterminio de judíos y responsabilizan directamente a Hitler. En carta
de Goering a Heydrich del 31 de Julio de 1941 y a fin de complementar
indicaciones para la deportación de los judíos que se ordenaban por
decreto de Hitler del 24/1/39, el primero de los nombrados habla de
“emigración” o “evacuación” y dice “le encargo además, presentarme a la
brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar
cumplimiento a la deseada solución final del problema judío”. Luego en
conferencia de Wannsee (Berlín) del 20/1/42, en la que según los autores
se habría acordado la exterminación de los judíos, para los
revisionistas sólo se habló de “emigración” (como consta en el acta),
pero en contra, se opina que términos como este o como “evacuación” y
“desplazamiento” eran “eufemismos” y que querían decir “exterminio”.
Jhonson dice que todo lo referente a la solución final se mantuvo en un
estricto secreto y total oralidad.
El hecho es que, ya sea como efecto de la
destrucción o del ocultamiento de las intenciones; (o ya sea por que
realmente no existió la orden), no ha sido hallado ningún documento
(dentro de las 3.000. toneladas de documentos que se conservaron) que
hable explícitamente de un plan de exterminio físico. La existencia del
plan se basa en pruebas testimoniales surgidas en los juicios a los
vencidos, la principal de Rudolf Hess (director de un campo en
Auschwitz, testimonial obtenida con tortura y plagada de contradicciones
de tal magnitud, que algunos hablan que fueron ex profeso para dejar
señas de su disconformidad), luego condenado a muerte. Algunos soldados
de la guardia de Dachau, todos torturados, confesaron la existencia de
cámaras de gas que luego se probó en el mismo juicio, que no existieron;
Robert Mulka (Auschwitz. Condenado a 14 años a pesar de reconocer
300.000 asesinatos y dejado en libertad a los 4 meses por razones de
salud). Suchomel (en Treblinka, 4 años de condena por casi un millón de
asesinatos). Y el más importante, Albert Speer, ministro de armamento
alemán, fue el único jerarca que reconoció la existencia de una
“solución final” por exterminio y fue el único jerarca que se salvó de
la horca. Indefectiblemente todos los acusados que mantuvieron la
negativa de la existencia de cámaras de gas fueron condenados a muerte o
penas arriba de los treinta años.
2.- ¿Porqué el régimen nazi perseguía a los judíos?
La contestación a esta pregunta es de una
complejidad tal, que normalmente va de simplonadas hasta el umbral
mismo del misterio, es más, algunos autores hacen ambas cosas; por un
lado explican que el demonio se encarnó en un hombre y en una sociedad
provocando un hecho inédito y por el otro se pierden en una maraña de
causas contradictorias, ya que como resalta el mismo Jhonson, lo judíos
tuvieron en la Alemania de fin del siglo XIX y de principios del XX, una
compenetración cultural inédita en su historia, al punto que los
sionistas se aquejaban porque los judíos se habían hecho alemanes y
mucho alemanes se aquejaban de una enorme judaización de la cultura
alemana. Varias colonias judías (Vgr. Salonica) habían decidido adoptar
el idioma alemán como lengua madre (el yidish es de origen germánico) y
grandes personajes judíos, como Einstein, exhibían su germanismo sin
ambages.
De lo dicho surge que el problema que
hace tan complicado contestar la pregunta, puede ser el error en el
planteo. Si el “hecho” judío es lo que dicen los historiadores
ortodoxos, es bastante difícil de explicar sin recurrir a un “misterio
de iniquidad”. Si por otra parte es lo que dicen los revisionistas, el
asunto encuentra una explicación dentro de los cánones corrientes de la
psicología humana bajo la presión de la más terrible de las guerras que
ha experimentado la humanidad y a partir del decurso de los hechos que
se produjeron después de la paz de Versalles. Igualmente ocurre con el
argumento del silencio culpable de la mayor parte de la humanidad y de
la Iglesia Católica en especial, ¿callaron por malicia o no había nada
de que hablar?
No se nos oculta que el pueblo judío trae
una larga tradición de persecuciones, en primer lugar por el hecho
palmario de que luego de la diáspora provocada por el Imperio Romano le
tocó siempre ser un pueblo dentro de otro pueblo y mantener la
diferencia como obligación religiosa, es decir, proponerse la no
integración y permanecer extranjero, y a base de esta diferencia
(mantenida no sin graves enfrentamientos internos) hacer su “modo de
vida” a partir de los espacios que aquellos pueblos les dejaban en los
hechos. Resulta interesante ver que los judíos más ambiciosos, tomaban
oficios que resultaban inaceptables por moral y costumbres a los
locales, así era común la función de prestamista en la alta edad media
por el hecho de que el préstamo con interés era causa de excomunión
entre católicos y esta función era pacíficamente aceptada por todos.
Aunque no en gran medida, han conformado mafias delictivas producto de
defender actividades como la trata de blancas, pero normalmente no ha
sido el delito su fuerte, sino lo rayano en lo inmoral para una moral de
situación. Hoy diríamos “lo transgresor”. En EEUU claramente se
enriquecieron (más allá de la banca) en el negocio del espectáculo
(teatro, cine) donde una sociedad puritana no se atrevía a entrar. Esto
en sí mismo provoca enormes ventajas y enormes dificultades, siendo
primordial para la subsistencia el establecerse en sociedades que no
pretendan una gran unidad espiritual y que por el contrario, mantengan
un espíritu muy pluralista y cosmopolita. Esta necesaria promoción del
pluralismo chocaba – sin dudas- con aquellos ideales de unidad social
que promovían las ideas nacionalistas y fascistas. Es difícil de
entender esto, ya que hoy el pluralismo es un valor mundial sostenido
por la enorme publicidad que solventan la variada cantidad de intereses
multinacionales que entrecruzan las debilitadas soberanías nacionales y
todo ideal de unidad social comporta un disvalor inaceptable. De la
misma manera hoy no resulta llamativa la existencia de “lobbies” judíos,
ya que casi toda la sociedad se “disocia” en diferentes lobbies (muchos
de ellos cristianos y católicos) de los que sólo son ajenos los
“descartados” y unos pocos anacoretas urbanos de dudosa presión en las
roscas de sus tronillos cerebrales.
En la Alemania de la preguerra se estaban
dando varios efectos a la misma vez. Por un lado en toda la zona de
influencia germánica se habían asentado –desde hacía un siglo- enorme
cantidad de judíos por la integración cultural ya mencionada y por que
las políticas habían sido muy proclives a los mismos dentro de un
espíritu bastante cosmopolita (en Austria especialmente). Sin embargo
esta integración movía a rencor no sólo a sectores imbuidos de
ideologías racistas, sino a sectores Sionistas internos que veían que
Alemania se quedaba con el mejor esfuerzo de la inteligencia y la
voluntad judías (además de interesantes capitales), elementos que se
requerían para reforzar el incipiente asentamiento colonial en la
Palestina del Protectorado inglés surgido de Versalles (movidos estos
ingleses por un espíritu filantrópico -según Paul Jhonson- aunque el
tema no nos llame a engaño a argentinos sabedores de aquellas guerras
que suele armar la política exterior inglesa en las que todos pierden y
ellos que miran de afuera ganan, como la guerra del Paraguay); colonias
que con el correr de los acontecimientos y el mejoramiento económico de
los años previos (los años locos) a la segunda guerra, veían decrecer de
manera impresionante la inmigración. Ambos sectores desde dos puntos de
partida opuestos, sin embargo coincidían en boicotear el romance
judío-germano, manteniendo y provocando desde ambos bandos el dictado de
medidas discriminadoras y urticantes.
Por otra parte, y debo remarcar en este
punto la permanente e histórica disidencia interna judía en cada nación y
en cada colonia, entre quienes se volcaban por la integración y quienes
mantenían la diferencia y proyectaban políticas internacionales de
grupo -el lobbie judío- y que a principios del siglo XX tuvo una
particularidad muy especial. Una gran parte de los judíos, en especial
judíos intelectuales y activistas de la Europa oriental, (Rosa
Luxemburgo en Alemania, Bela Kun en Hungría, Trotzky en Rusia, etc., y
previamente el mismo Marx) entendieron que la revolución socialista
marxista era el mesianismo judío cumplido y racionalmente esclarecido.
Que con el comunismo se hacía innecesaria la existencia de la
particularidad judía y que por fin el judaísmo encontraba el cauce donde
integrarse definitivamente y confundirse para desaparecer realizándose.
La revolución Rusa tenía un enorme componente de personajes judíos de
primera línea que la habían salvado del conato de retoma de la cruzada
anticomunista (Trotzky con ayuda económica de la banca judía), y en
aquellos espíritus no muy proclives a las tonalidades (burguesía y
clases medias alemanas, norteamericanas e inglesas) la equiparación
entre judíos y bolcheviques era bastante frecuente -con el consiguiente
terror que las noticias de la revolución provocaban en las mismas-
asunto que agregaba un ingrediente concreto al antisemitismo de fondo
irracional de estas clases. Esta división de los judíos en el plano
europeo también se daba en el sionismo, ya que algunos líderes judíos
del retorno a Palestina eran ateos y sostenían que el nuevo estado debía
ser socialista, promoviendo formas coloniales comunistas (kibuts) con
completa separación del mundo árabe (aún la mano de obra) y otros, de
carácter religioso y acusados de fascistas por los primeros, se
asentaban con sus capitales y desplegaban una actividad de tipo
capitalista, contando con los palestinos como mano de obra. En suma,
había judíos “alemanes” por la integración cultural (profesionales,
artistas, funcionarios, empresarios) que estaban orgullosos de ser
alemanes, europeos y cosmopolitas; había judíos “en” Alemania, no
integracionistas pero tampoco sionistas; había sionistas de derecha y de
izquierda y había judíos socialistas (antijudíos según Paul Jhonson),
casi todos ellos emigrados en los primeros años del nazismo, pero y por
último (cabe recordar que había más de ocho millones de judíos en los
sectores de influencia germana) estaban aquellos judíos pobres,
mayormente de los oficios urbanos, a quienes les tocó el campo, el
gheto, el trabajo forzado y la fuga al este con lo puesto.
El mosaico se tornaba de a poco bastante
explosivo. La cultura alemana se llenaba de nombres judíos (teatro,
música, ciencia), y los negocios marchaban cada vez mejor. Se hablaba de
que muchos capitales judíos, aprovechando la integración con Alemania y
la crisis de la salida de la primera guerra, habían hecho pingues
inversiones que luego dieron el ciento por ciento. Sin embargo estos
personajes judíos descollantes de tipo burgueses y cosmopolitas, tomaban
un tono izquierdizante (que como ya dijimos es el que sostiene el
necesario pluralismo) y alimentaban mayor resentimiento en las filas
nacionalistas.
Tampoco se puede dejar de lado en este
punto el desprecio racial que habían diseminado algunas ideologías
biologistas nacidas del idealismo hegeliano y que impregnaron algunos
nacionalismos del siglo XX. (Fundamentalmente el nazismo, ya que el
fascismo italiano no participaba de esta particularidad y así lo
reconoce Paul Jhonson). Dichas ideologías campaban en gran número de la
población de raza germana, anglosajona y eslava. Pero también
confluyeron múltiples causas políticas, entre ellas ciertas políticas
sionistas llevadas al efecto de fundar en Palestina un nuevo estado
judío y obtener población para el mismo. Los judíos fueron resistidos en
muchos países y de hecho, frente a las expulsiones de la Alemania nazi,
pocos fueron los países que los recibían (en muy bajos porcentajes
contamos las democracias occidentales). La mayoría huyó hacia Rusia (que
bajo Stalin se presentaba favorable a los judíos) y un gran número vino
a la Argentina, que llegó a constituir la segunda comunidad judía más
grande del mundo (se explica por su planteo constituyente pluralista, lo
que así mismo explica su permanente tendencia disolvente…
característica de los países “inventados” por la masonería inglesa
-véase Irak-).
La razón expresada en forma fundamental y
como razón política, es que el pueblo judío no asimila la nacionalidad
del país donde habita y mantiene intereses extraños a dicho cuerpo, como
así mismo una moral y una religión diversa. (Sin embargo hemos visto
que esto es una característica del grupo más extremo dentro de ellos y
que de alguna manera victimiza a aquellos que comienzan a experimentar
una integración). A partir de ello y frente a modelos que procuraban una
unidad de “espíritu nacional”, estos grupos aparecían como hostiles a
los intereses nacionales, y de hecho lo eran, ya que su propia
subsistencia reclama un pluralismo que contradice los ideales de unidad.
A esto se sumaron las políticas sionistas referidas, por las cuales
grupos internacionales declararon un boicot económico a la Alemania
previa a la guerra y llevaron a la venganza y el odio de los partidos
sobre poblaciones que nada tenían que ver en esas políticas y que
resultaban víctimas de todos los bandos.
Sin embargo y como vimos anteriormente,
si la solución final propuesta era la aniquilación o si por el contrario
era la expulsión del país (como ocurrió en otras épocas y países),
cambia mucho la lectura del fenómeno. Los revisionistas hablan de
proyectos internacionalmente consensuados de instalar los judíos en
Madagascar (se opuso Petain) y aún de proyectos consensuados entre el
régimen nazi y grupos sionistas para facilitar el establecimiento de los
judíos alemanes en Palestina. La pregunta que queda latente es, si el
régimen nazi quería el exterminio total de los judíos o si quería la
expulsión de toda la zona europea que consideraba de población de raza
germana?.
3.- ¿Durante la persecución del holocausto solamente se maltrató a judíos? Justifica.
En una guerra donde hubieron sesenta
millones de muertos resulta una poco ingenua la pregunta. En la segunda
guerra se “molieron” por parte de los dos bandos, enormes cantidades de
gentes. No sólo de personas movilizadas en el ejercito, sino
especialmente de poblaciones civiles.
En los campos de concentración alemanes,
se calcula que el 50% de los muertos fueron judíos; , el resto eran
polacos, rusos, franceses etc.
Sin embargo no cabe olvidar la expulsión
de los alemanes (por parte de los aliados), del este y de los Sudetes
desde 1944, llevada con una brutalidad incomparable por las tropas
rusas. No podemos olvidar los GULAG soviéticos, donde perecieron por
razones políticas más de 17 millones de personas (vemos que el delito de
lesa humanidad no alcanza las razones políticas y si las raciales,
gracias a la intervención de Rusia en la ONU). La destrucción de
Varsovia cuando la guerra estaba terminada. La destrucción de Dresde.
Los napalmeos de los barrios de Tokio, las bombas atómicas, etc.
De hecho ningún pueblo del mundo puede
sentirse ajeno a la maldad humana y mucho menos tan inocente que pueda
constituir un sacrificio redentor. La misma Argentina participó
vergonzosamente del infame Genocidio Paraguayo que servía a fines
masónicos. Lo que pasa es que la historia la escriben los vencedores y
en el caso de la segunda guerra era tal el capital de atrocidades
acumulados, que el bando que venciera debería elevar una acusación tan
monstruosa contra el otro que justificara sus propias acciones
criminales.
4.- ¿ Cuál fue el peor centro de concentración? ¿por qué?
La pregunta resulta poco feliz, si la invirtiéramos se resaltaría el absurdo. Todo aquello resultó bastante asqueroso.
La historia oficial habla de seis campos
principales de exterminio. Todos en territorio polaco anexado. Allí
habrían muerto por exterminio unos tres millones y otros tantos en la
Unión Soviética. Los muertos en los campos de extermino en casi su
totalidad fue por efecto de cámaras de gas fabricadas ex profeso, salvo
en Chelmno que se habla de camiones gaseadores (motores diesel). En la
Unión Soviética se habrían asesinado otro tanto por medio de ejecuciones
en masa y o camiones gaseadores. Salvo Auschwitz y Madjanek que eran
campos mixtos (de trabajo y de exterminio) los cuatro restantes eran
exclusivamente de exterminio. Estos campos eran: Auschwitz (más de un
millón de muertos), Treblinka (750 mil), Belzec (600 mil), Chelmno (300
mil) Sobibor (250 mil) y Majdanek (250 mil) -Paul Jhonson duplica estas
cifras-. Durante mucho tiempo se sostuvo que en Dachau hubo una cámara
de gas y que se mataron 238 mil; luego se descubrió que no hubo tal
cámara y que murieron 32.000 por peste y hambre. (Todos datos de
Wolfgang Scheffler, escritor judío).
Por otra parte los revisionistas se
oponen al hecho de la existencia de cámaras de gas y reducen las cifras
entre siete y doce veces. Las cámaras de gas encontradas son de no más
de 26 mts. y realmente eran cámaras de desinsectación, principalmente de
ropa y colchones. (Es horroroso pensar que la gran mayoría de las
muertes eran producto de un tifus que transmitía el piojo y las pulgas).
El tema es que las cifras, y el hecho
mismo, nunca podrán ser corroboradas. En primer lugar porque no quedaron
restos de los muertos (huesos, fosas, etc), ya sea porque fueron
“diligentemente” desaparecidos por el fuego (hornos crematorios
existentes en los campos, siendo que el más grande permitía 6 personas
por vez) o ya sea porque no existieron. Como ya se dijo más arriba no
existe documento alguno que hable del tema, ya sea porque no hubo
documentos o porque no existió tal cosa.
En segundo lugar porque todas las leyes
penalizantes hacen imposible la revisión histórica y los archivos
referidos a censos están cerrados. Se conoce un censo de la Unión
Soviética posterior a la guerra, en que su colonia judía se veía
acrecentada en casi tres millones más de judíos que antes de la guerra.
Tiempo después del juicio de Nüremberg,
Faurison objetó que nunca se había hecho una pericia criminalística
sobre los campos de exterminio; más allá de que no existían los cuerpos
del delito (y sobre los pocos que se hizo autopsia, ninguno dio muerte
por intoxicación con gas), el arma letal debía ser constatada, y esta
eran las cámaras de gas y los hornos crematorios. Se realizaron pericias
sobre las cámaras y los hornos con personal norteamericano experto en
cámaras de gas y en hornos crematorios. Igualmente se perició el gas
utilizado (Zyklon B). Los resultados fueron bastante concluyentes: las
cámaras no eran aptas, el gas era el menos indicado (era el gas que se
usaba en bolitas que se gasificaban al llegar a treinta grados
centígrados, para impedir el tifus que trasmitían piojos y pulgas, gas
que era además explosivo y que necesita cerca de una hora para matar y
luego dos horas para desaparecer. Las cámaras de exterminio de animales y
de pena de muerte en EEUU, normalmente usan otros tipos de gases, mucho
más eficaces y menos peligrosos ante combustión. Los motores diesel
tardan horas en producir un efecto para el que los alemanes tenían gases
bélicos de gran impacto. El motor naftero es mucho más rápido y eficaz)
y fundamentalmente el tamaño de las instalaciones -dados los pasos
necesarios y tiempos de espera para evitar explosiones o contaminaciones
al resto del campo- no daban ni por cerca para el número de víctimas
diarias que se debió cobrar para cubrir el número final indicado (por lo
menos 24.000 diarios en Auschwitz. Jhonson habla de 40.000 diarios).
Otro de los datos importantes que arrojó la investigación de Faurisson,
fueron las fotos aéreas que periódicamente tomaron los aliados de los
campos de trabajo (en especial Auschwitz) donde nunca se observan
concentraciones de gentes frente a las instalaciones del exterminio.
En fin, quedan para la historia dos versiones:
a) la versión oficial que responsabiliza
al pueblo alemán por la decisión de sus dirigentes y la complicidad
silenciosa de su población para el origen de la beligerancia que llevó a
la segunda guerra mundial y para el exterminio premeditado de seis
millones de judíos y tendiente a hacer desaparecer todos los judíos de
la faz del mundo. Esto constituiría una maldad inédita en la historia y
un hecho que sobrepasa con creces todas la miserias propias de las
guerras. Esta versión es aceptada por casi la totalidad de los
historiadores y de la población -pensante- mundial.
b) la versión revisionista que entiende
que para la causación de la segunda guerra hubo aporte de ambos bandos
comprometidos -siendo el mal acuerdo de Versalles el gran culpable- y
que el pueblo alemán no fue especialmente monstruoso, sino que los
hechos contra los judíos -deplorables sin duda- fueron parte de los
desastres de la guerra, comparable a otros emanados del bando contrario.
Faurisson hace la siguiente conclusión “Las presuntas cámaras de gas de
los nazis y el presunto genocidio de los judíos, son parte de una misma
mentira histórica utilizada para cometer una gigantesca extorsión
política y financiera. Los principales beneficiados de la mentira son
Israel y el sionismo internacional. Las principales víctimas son el
pueblo alemán -pero no su clase dirigente- los palestinos en su
totalidad y, no por último, la joven generación judía, que por la
religión del holocausto es encerrada más y más en un gueto psicológico y
moral”.
CONCLUSIÓN:
Se impone en este punto una conclusión
con respecto a la reacción que las distintas religiones han tenido
frente a la racionalización de sus puestas dogmáticas o “puntos álgidos
de sensibilidad religiosa”.
En este siglo el judaísmo consagró el
holocausto como fundamento religioso y castigó con violencia todo
“atentado” científico contra su credibilidad.
Los musulmanes, que siguen
los pasos de los judíos atentamente, tomaron iguales medidas con
respecto a su religión en los foros intelectuales de occidente.
Ambos
han sometido a la ciencia occidental a un régimen de terror, donde sólo
el cristianismo puede ser cuestionado, y las otras dos religiones deben
ser “respetadas” a rajatablas bajo pena de rompimiento de la paz social,
y es en este sentido que se dictan las leyes que se han señalado mas
arriba y se han toman las medidas penales contra los intelectuales.
No
debe interpretarse la postura Católica como pasividad o tibieza frente
al embate racionalista, ya que nuestra postura lo que refleja es la
tranquila seguridad con que la Verdad Revelada enfrenta la ciencia; con
respecto a la simple blasfemia mediante la mofa y la grosería, si
entiendo que deberían propugnarse leyes que las penaran.
La existencia del holocausto como hecho
monstruoso producto de un mal absoluto sobre una víctima indefensa e
inocente, marca una valoración de esa víctima en un plano sacramental y
mesiánico colectivo, y no se le escapa al buen observador las
similitudes con el misterio de la redención por el Mesías cristiano,
similitud que muchos teólogos judíos han atacado por denotar una
emulación del misterio Cristiano que aunque desde el punto de vista
emocional y publicitario resulta propicio para los fines judíos, desde
una perspectiva teológica debilita la idea judía de un mesías triunfal.
Existe un arma retórica que no falla nunca. Una
fórmula infalible para acabar con cualquier discusión. Tiene la
cualidad de liquidar cualquier discusión desagradable sin necesidad de
reflexionar o de encontrar argumentos nuevos. Se trata de relacionar de
algún modo a su interlocutor con Hitler. Es un método especialmente
eficaz cuando las discusiones se enquistan y ninguna de las partes está
dispuesta a dar su brazo a torcer. En alemán se llama Nazikeule o “porra nazi”.
Estas
frívolas y constantes comparaciones para desacreditar a los
adversarios, con Hitler, el nazismo y el fascismo, las escuchamos y
leemos con bastante frecuencia, especialmente en el mundo de la política
y en discusiones y foros de Internet.
En
1990 el abogado norteamericano Mike Godwin formuló una ley de
interacción social (Ley de Godwin (1), o Regla de analogías nazis de
Godwin) que establece que: “A medida que una discusión online se alarga,
la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a
Hitler o a los nazis tiende a 1”. Para entenderlo, en Estadística la
probabilidad se expresa con un número cuyo valor varía entre 0 (suceso
imposible) y 1 (suceso seguro). Esto hace que hace que la conversación
pierda sentido y deba darse por terminada:“una discusión caduca (en
USENET) cuando uno de los participantes menciona a Hitler o a los
nazis”
Aunque
Godwin la aplicaba únicamente a los foros de Internet, su vigencia se
puede extender a cualquier otro medio. Esta falacia ya había sido
planteada en 1951 por el filósofo y político alemán Leo Strauss (2)
(1899-1973), profesor de la Universidad de Chicago. El autor la llamó Reductio ad Hitlerum (reducción a Hitler), y es una falacia de tipo ad hominem, aunque
se puede concebir como una combinación de varias falacias: la falacia
de asociación y el argumento ad nauseam, de modo que tras la acusación
no procede continuar el debate.
También es conocida como Argumentum ad Hitlerum, Argumentum ad Nazium o Reductio ad Nazium y se explica como Algo es malo, porque Hitler lo hizo o Algo no es una virtud, porque Hitler lo tenía:
1.- Adolf Hitler o el Partido Nazi hacian X.
2.- Hitler y/o el Partido Nazi “eran malos”.
3.- Por lo tanto, X debe ser “malo”.
Por
ejemplo, “Hitler era conservacionista ambiental, ergo, los ecologistas
son malos” o “Hitler era católico/ateo/vegetariano y por tanto ser
católico/ateo/vegetariano es malo”. Esta trampa, además de demostrar
pobreza intelectual, ofende profundamente la memoria de los millones de
víctimas del nazismo que ven como su tragedia se frivoliza.
En nuestro país, la falacia reductio ad Hitlerum
está muy de moda. En los últimos meses hemos estado asistiendo a un
aumento, en frecuencia y en intensidad, de las comparaciones entre el
nacionalismo o el independentismo catalanes y el nazismo:
“Conocemos
bien las experiencias de los años 30, las técnicas de embelesar a
millones de personas, con un final trágico”, Alfonso Guerra
“En Cataluña quieren que votemos para acabar con la democracia. Lo mismo que pedían las S.A. nazis.”, Loquillo
“Cataluña
echa la culpa de todo lo que ocurre a unos. Lo hicieron los nazis con
los judíos y todos sabemos cómo terminó aquello”. Rosa Díez
“Desde que murió Goebbels nunca se había mentido tanto como ahora en Cataluña.”, Fernando Savater
Pero es que además de utilizar la falacia original, también la vemos en “versión nacional” con símbolos más cercanos: Reductio ad Francorum, Reductio ad Francum, ad fascistum o ad facham.
“Igual
que durante la época de Franco se hablaba de los buenos y malos
españoles, ahora se empieza a ver los buenos y malos catalanes”, Felipe
González
“Artur Mas flirtea con el fascismo y Franco era tan nacionalista como lo es Joan Tardà”, Federico Quevedo
A
raíz de las elecciones europeas de 2014, Esperanza Oña, alcaldesa de
Fuengirola por el PP, publicó en Twitter el siguiente comentario:
“Hitler ganó las elecciones en Alemania aprovechando el descontento
general y convirtiéndolo en ilusión a su favor” (se refería a Pablo
Iglesias). Añade en otro tuit: “Pablo Iglesias, casi sin partido, sin
gestión y siendo uno de los asesores del nada democrático Maduro, ha
ilusionado a muchos”. En el siguiente tuit responde a un tuitero que le
ha contestado “nada democrático por qué? Ganó las elecciones
libremente”: “Y Hitler”
Aprovechando
un acto del PP, Mª Dolores de Cospedal tildó los escraches de las
víctimas de los desahucios de “nazismo puro” (3) y reflejo de “un
espíritu totalitario y sectario” propio de los años treinta. No
solamente es una falacia como hemos descrito, una aberración histórica y
política, sino una analogía absurda (y llena de mala fe) entre la
protesta de unos ciudadanos desesperados en una democracia (aunque sea
formal) y las atrocidades cometidas bajo el régimen de Hitler. Cuando
Cospedal criminaliza como “nazis” a quienes legítimamente usan o
reclaman estos derechos está vulnerando esa misma democracia que dice
defender.
Y
termino con algo que es muy gráfico y elocuente para entender la
falacia. Family Guy (4) es una serie animada de humor crítico y de tono
subido. En elcapítulo 420 se puede apreciar el uso de esta falacia:
Brian, el perro de la familia Griffin, es encarcelado por posesión de
marihuana.
Considerándolo un atropello, y alegando que la ilegalidad de
la marihuana solo es por motivos económicos, y no por razones
sanitarias, prepara una campaña exitosa para legalizar la marihuana.
Mediante un número musical consigue que el mensaje llegue a los
ciudadanos. Debido a los bajos costos de la marihuana para fabricar
papel, el suegro de la familia empieza a sufrir pérdidas económicas en
su negocio de cáñamo, por lo que junto a su yerno y dueño de Brian,
emprenden una contra-campaña para devolver la marihuana a la ilegalidad.
Preparan un vídeo
donde se compara a los fumadores de cannabis con los simpatizantes del
partido nazi. Se llega a ver al mismo Hitler fumando marihuana, abogando
por la persecución de los judíos y la invasión de Francia.
A book review by JA Sexton of Thomas Goodrich’s Hellstorm … edited and introduced by Lasha Darkmoon, with additional notes and comments
“In the German race there is nothing
but evil. Use force and break the racial pride of these German women.
Take them as your lawful booty. Kill!” — Ilya Ehrenberg, Jewish propagandist in the Stalin regime
This
shockingly explicit review of one of the most outspoken books about
Allied atrocities against postwar Germany is not for the squeamish.
If you have a
delicate constitution and wish to protect your mind from images of
extreme violence, images bordering on the grotesquely obscene and
satanic, please read no further. If, on the other hand, you have an
appetite for the truth and insist on taking a peek into the Devil’s
cauldron, then you have only yourself to blame if you throw up after
reading this hell’s a-popping review.
The review
concerns itself with the savage rapes and murders of 2 million German
women at the hands of Red army soldiers, the bulk of them Mongols,
Tatars and Jews with an atavistic hatred of the White race. These
Russian troops had been incited to lustmurder by the psychopathic Jewish
propagandist Ilya Ehrenberg.
One German woman came to her priest
and broke down in tears. “Father, I can’t go on living! Thirty of them
raped me last night.” (Goodrich, p.158)
The German clergy were only too aware of the rape and mass murder of Catholic nuns, many of them bedridden geriatric women.
One of these priests writes in his diary:
“The
girls, women and nuns were raped incessantly for hours on end, the
soldiers standing in queues, the officers at the head of the queues, in
front of their victims.
During
the first night many of the nuns and women were raped as many as fifty
times. The Russians knocked them down, kicked them, beat them on the
head and in the face with the butt-end of their revolvers and rifles.
The
same dreadful scenes were enacted in the hospitals, homes for the aged,
and other such institutions. Even nuns who were seventy and eighty years
old and were ill and bedridden were raped and ill-treated by these
barbarians. (Ibid. p.84)
The
Americans and the Brits knew all these atrocities were going on but did
nothing to stop them. They stood by and saw it all happening, cruel
accomplices to crime. Indeed, many of them joined in the bloodbath of
sadistic sexuality: Americans, Brits, Frenchmen, Poles, Moroccans, and,
last but not least, Jews from all over the world salivating for revenge
against the White race — in particular a contingent of lust-crazed Jews
from Palestine.
“Staggered
by what he had seen and heard, a German officer tried desperately to
make sense of the disaster; to understand the minds of men ‘who find . .
. pleasure in raping the same woman over and over, dozens of times,
even while other women are standing near.’” (Ibid. p.93)
Tearing German women apart, including
little children before their parent’s eyes, was one the perks of war for
these coldhearted killers. These atrocities have either been minimized
or covered up by the court historians, since there are not enough tears
to go round. All our tears need saving, it would seem, for the victims
of the Holocaust. They alone must be commemorated and held in honor in
perpetuity. Here are a few chilling quotes from Hellstorm which you will not find in Sexton’s book review below, though you will find other quotes there that are equally horrifying.
“Of
all the methods used to express its anger, the Red Army said it best
with rape. From eight to eighty, healthy or ill, indoors or out, in
fields, on sidewalks, against walls, the spiritual massacre of German
women continued unabated. (p.155)
The
mothers had had to witness how their ten and twelve-year-old daughters
were raped by some 20 men; the daughters in turn saw their mothers being
raped, even their grandmothers. Women who tried to resist were brutally
tortured to death. There was no mercy. (p. 159)
When
even violated corpses could no longer be of use, sticks, iron bars and
telephone receivers were rammed up their vaginas. (p. 155)
The
women were raped, not once or twice but ten, twenty, thirty and a
hundred times, and it was all the same to the Russians whether they
raped mere children or old women. (p.79)
“Those
women who were pregnant, on their menstrual cycle, or enduring
diarrhea, suffered like all the rest. Nothing, it seemed—not age,
ailment or ugliness—could repel the Red rapist.
Even death was no defense.
‘I
saw some twenty Red Army men standing in line before the corpse of a
woman certainly beyond sixty years of age who had been raped to death,’
one sickened witness recorded. ‘They were shouting and laughing and
WAITING FOR THEIR SATISFACTION OVER HER DEAD BODY.’” (Emphasis added,
p.84)
This
haunting book review will take you to hell and back. Prepare for a
roller coaster ride into a landscape of terror that neither Dante in his
Inferno nor Hieronymus Bosch in his maddest paintings could ever have imagined.
— Lasha Darkmoon
The Rape and Mass Murder of German Women after WWII
A review of Thomas Goodrich’s Hellstorm: The Death of Nazi Germany (1944-1947), by JA Sexton
“Who could inspire such
madness . . . all the torture, abuse, burning, systematic rape and
beatings? Thomas Goodrich answers this question: the Jews in Communist
Russia.” — JA Sexton
What is hell?
I’ve often
pondered what the concept “hell” entailed; what it means to be living in
the absence of “God,” the supreme creative force behind all life. After
reading Thomas Goodrich’s breathtaking and physically nauseating
analytical narrative of the burnt offering – Holocaust – of Germany I
now know what hell looks like and how its inhabitants live and behave.
Relentless,
reckless, and senseless hate of a magnitude so profound, so immense,
that I am still unable to understand it. And then the irony of it all:
that former inhabitants of Europe – Europeans – were responsible for
inculcating hell in their own Heimat (homeland).
Who but the Devil
itself could make a family turn on itself, causing it to tear itself
apart in such a murderous, inhuman fashion that the victims are left
unrecognizable after all the torture, abuse, burning, systematic rape,
and beatings subsides?
Who or what
could inspire such madness? Thomas Goodrich answers this question
silently, subtly, but matter-of-factly – the Jews in Communist Russia
(the former USSR) and Capitalist America and Britain.
Hellstorm
is the type of book that changes lives. Goodrich is the type of author
who literally puts you, the reader, there in the midst of hell. And what
is this hell that he forces you to experience page after page, torture
after torture, and rape after rape? One that has been all but forgotten;
the only hell the modern age really knows:
The Allied Holocaust of National Socialist Germany
Goodrich describes the Allied-induced inferno in more detail than most
need to know to gain an understanding of the depths of Allied
criminality and hatred, but the detail is necessary. Without the detail
no one will really know what hell is like. Here’s a taste of it.
A German woman has her jaws forced open
by the filthy brutish hands of a Soviet serial rapist. He literally
spits into her mouth and forces her to swallow his salivary filth as he
rams her body again . . . and again . . . and again – until he’s
satisfied fulfilling his oath to Stalin and his chief Holocaust
propagandist, Ilya Ehrenburg. Stalin officially sanctioned the
systematic rape of German women. Ilya Ehrenburg, for his part as the
lascivious advocator of rape of German women, helped the Red Army
perpetrate the largest gynocide and mass rape in recorded history.
Commissar
Ehrenburg’s pamphlet urged Soviet troops to plunder, rape and KILL. This
pamphlet was distributed in the millions among Red Army troops on the
front lines of battle — men who were already intoxicated with hate and
vengefulness as a result of over two decades of Bolshevik oppression:
the collectivization of their farms, the confiscation of their grain and
property, and the mass murder of their families.
Here are the final paragraphs of Ilya Ehrenberg’s pamphlet entitled “Kill”:
“The Germans
are not human beings. From now on, the word ‘German’ is the most
horrible curse. From now on, the word ‘German’ strikes us to the quick.
We have nothing to discuss. We will not get excited. We will kill. If
you have not killed at least one German a day, you have wasted that day.
If you
cannot kill a German with a bullet, then kill him with your bayonet. If
your part of the front is quiet and there is no fighting, then kill a
German in the meantime. If you have already killed a German, then kill
another one — there is nothing more amusing to us than a heap of German
corpses.
Don’t count the days, don’t count the kilometers. Count only one thing: the number of Germans you have killed.
Kill the Germans!… Kill the Germans!…Kill!”
And in another leaflet, this is what the same psychopath has to say:
“The Germans
must be killed. One must kill them….Do you feel sick? Do you feel a
nightmare in your breast?…Kill a German! If you are a righteous and
conscientious man, kill a German!. . . Kill!”
Ehrenburg,
like any skilled propagandist with a penchant for revenge and training
in human psychology, appealed to the basest instincts of his men, urging
them to rape and wantonly slaughter other human beings at will. There
would be no penalties for this injustice. It was all officially
sanctioned.
Here is
Ehrenburg again, rising to new heights of mental derangement, this time
giving his troops the green light to rape and kill as many German women
as they wanted:
“Kill!
Kill! In the German race there is nothing but evil; not one among the
living, not one among the yet unborn but is evil! Follow the precepts of
Comrade Stalin. Stamp out the fascist beast once and for all in its
lair! Use force and break the racial pride of these German women. Take
them as your lawful booty. Kill! As you storm onward, KILL, you gallant
soldiers of the Red Army!”
LASHA DARKMOON: This
psychopathic war criminal, directly responsible for the rape, torture
and mass murder of 2 million German women after WWII, is now honored in
Israel, his papers being lovingly preserved by the Yad Vashem Holocaust
museum.
In his
6-volume memoirs, Ehrenberg openly boasts about being aware of the
crimes of the Stalin regime, his own included, and actually admits that a
veil of silence has been drawn over these matters.
He is buried
in Moscow at the Novodevichy Cemetery where his tomb is graced with a
crude, cartoonish portrait by his close friend Picasso. One cannot help
wondering if the great Spanish painter was aware that his Jewish pal,
who won the absurdly named “Stalin Peace Prize” in 1952, was a
psychotic serial killer. (See here).
The thought of being burned alive
is horrific, but the thought of being burned alive because you are
trapped in melted asphalt and literally stuck by your own disfigured
hands and knees and screaming is worse.
What did you do to be burned or boiled alive? What was your crime?
You
supported Adolf Hitler, the man who dared to stand up to international
finance and the Jewish system of systematic international monetary and
spiritual enslavement.
THAT was
your “crime” and the crime of millions of others in Germany and Europe
who were incinerated, melted, tortured, strafed, raped or blown into
body parts by their own racial and cultural kindred in the USSR, Britain
and America.
The core of the firestorms
often reached 3,000 degrees Fahrenheit; the flames 1,300 to 1,800
degrees Fahrenheit. A Holocaust in the truest sense of the word: a burnt
offering of the Germanic race – women, children, refugees, POWs, the
elderly, and even animals at the Berlin Zoo – to the Christian-Jewish
“god” Jahve. The truth is that this was the single largest burnt
offering of human flesh to the Devil in recorded history. And for what?
For what did hundreds of thousands of German victims suffer:
international finance Capitalism.
And WHY?
This is why: So that a few people, mostly ethnic Jews, could continue to
make money from money and enslave millions of people in the process.
Eisenhower’s camps were designed with one purpose in mind: mass death. They were, quite literally, death camps.
Millions of
German men and boys died from starvation, disease, exposure, heat
exhaustion, thirst, and of course torture, slave labor, random massacre,
and systematic execution.
After having
served in the worst war in Western history, and one of the worst in
world history, German men came “home” to nothing more than rubble. Their
wives, girlfriends, and children were dead, enslaved, mutilated, driven
to madness, missing, lost, or had gone with the enemy to survive and
prevent further systematic rape by Polish, Russian, and Mongolian
soldiers.
There were
very few “homes” to return to, so thousands of men ended their lives in
despair. They had survived six years of horror and warfare only to end
it all in the rubble-strewn wasteland once called “Germany.”
Why?
Because
their own blood kindred in America and Britain — and even in much of
Europe — had betrayed them: had turned on them to appease their Jewish
overlords.
An older German woman
is approached by filthy Soviet soldiers. She knows what awaits her
because Goebbels did not lie. She tries to talk them out it. She has
children with her. They dispose of the children rapidly, viciously:
their heads are rammed into the side of the building. The woman is
gang-raped. What does she recall . . . the rape? No. The sound of a
child’s skull when it is crushed against a wall. She’ll never forget
that sound.
Nor will I because I too can hear it. I too witnessed it. I witnessed it through Goodrich.
PRESIDENT EISENHOWER: “God, how I hate the Germans!”
And then there were the death camps where over a million German men perished because Eisenhower (pictured) hated Germans: “God I hate the Germans,” he said.
His racism
and hate became official policy, a policy of genocide—an American
orchestrated Holodomor. Countless thousands of German men were shipped
off to Britain and Siberia to serve as slave laborers for the “victors”.
Victors of what? Total destruction.
While this
horror is unfolding, Roosevelt (and later Truman) and Churchill cheerily
offer Stalin half of Europe. They are more than happy to accommodate
nearly every demand drafted up by this “Man of Steel.” The result of
these Anglo accommodations nearly defies description:—
The greatest mass expulsion and
deportation in history (upwards of 13 million); the mass murder of
millions of Germans and their allies in Russian, French, Jewish, and
Polish retribution camps and prisons dotted all throughout Europe and
the USSR; the systematic mass rape and murder of German and collaborator
women (an estimated two million); and the deliberate secret starvation
of the Germanic race as spelled out by the Jewish adviser to Roosevelt
and Truman, Henry Morgenthau. Between 20 and 25 million Germans and
collaborators perished in the years AFTER the war had officially ended.
It is a crime that will never be forgotten, and it is a crime that will
forever stain the hands and national consciences of the former USSR,
the United States of America, Great Britain and her Commonwealth
nations, and perhaps more pointedly the Anglo and Slavic races of the
White supra-race.
A little German boy
holds a lantern as he sits in a wagon en route to the Allied lines in
the bitter winter snow. He’s with his mother. She’s bleeding profusely;
she’s dying. The German doctor who the little boy was lucky enough to
hunt down is doing his best to perform a tamponade (a blockage) of her
uterus. She was brutally, viciously raped. Did she survive? Goodrich
doesn’t say, but the prognosis and tone suggests she didn’t make it. She
was a German. She supported Hitler. She was a Nazi. She deserved it.
She deserved it.
So said the
Allies in the years following the war: Germany merely got what she
deserved. The ‘morally superior’ White nations of the globe had smashed
ultimate evil: the Nazis; the German race.
GERMAN CHILD VICTIM: RAPED, TORTURED, AND LEFT TO DIE IN THE WOODS
GERMAN CHILD
“She deserved it . . . because she was a Nazi!”
Never has a greater lie been told. Never has so much hatred and
vengeance been poured forth onto one people and one nation that had
chosen not to abide by the laws of international bankers and financiers
who wish only to enslave, plunder, steal and when necessary, kill.
And most of
the White races of the world were more than willing and eager to take up
the flag of international Jewish money power and to smash the one White
race that opposed it with such honor, valor and sheer might — so much
so that it took all the best brain-power and material wealth of the
entire White super-race, and all the monetary power of its Jewish
financiers and overlords, to break its back.
LASHA DARKMOON:
And how these diabolical merchants of death, in complete thrall to
their Jewish puppet masters, tried to break Germany’s back! No method
was too low, too brutal, or too swinishly base. Listen now to Goodrich,
and prepare for some harrowing quotations. Here is Sexton again to take
up the tale:
I went into Goodrich’s book
expecting to read little more than I already knew about the worst
gynocide and mass rape of womankind in recorded history, but I was in
for a shock. As an individual who looks out for women’s interests, I was
repeatedly overcome with emotion while reading of the indescribable
genital mutilations, deliberate and systematic terrorism, gang-rape and
wanton mass murder of women.
Here is Brazilian German Leonora Cavoa who was an eyewitness to these sexual atrocities:
“Suddenly I heard loud screams, and immediately two Red Army soldiers brought in five girls.
The
Commissar ordered them to undress. When they refused out of modesty, he
ordered me to do it to them, and for all of us to follow him.
We
crossed the yard to the former works kitchen, which had been completely
cleared out except for a few tables on the window side. It was terribly
cold, and the poor girls shivered. In the large, tiled room some
Russians were waiting for us, making remarks that must have been very
obscene, judging from how everything they said drew gales of laughter.
The Commissar told me to watch and learn how to turn the Master Race into whimpering bits of misery.
The
horror that ensued nearly defies written description, as no written
description can actually make a reader of either sex feel and genuinely
know the pain and suffering inflicted in this never-ending horror show.
The victims’ pain and suffering must have seemed like hours and hours . .
. an entire lifetime . . . I can’t imagine. I try not to imagine it
because about 2,000 women in the Nemmersdorf area alone suffered a
similar fate.
Now
two Poles [we are not told if they were Polish Jews] came in, dressed
only in their trousers, and the girls cried out at their sight. They
quickly grabbed the first of the girls, and bent her backwards over the
edge of the table until her joints cracked.
I was close to passing out as one of them took his knife and, before the very eyes of the other girls, cut off her right breast.
He paused for a moment, then cut off the other side.
I
have never heard anyone scream as desperately as that girl. After this
operation he drove his knife into her abdomen several times, which again
was accompanied by the cheers of the Russians.”
Stop.
Picture it.
Imagine it.
Live it!
ABOUT TO DIE
“IMAGINE IT . . . . . LIVE IT!”
Force yourself to see your own body mutilated in similar
fashion; force yourself to picture a knife plunging into your abdomen
again . . . and again . . . your short lifetime come to this end: you
know you are about to die. You are being murdered; your body brutally
tortured by a mob of brutal sadists. Try to imagine the horror and the
helplessness you would feel as your person was mutilated and your very
life bleeding away on a table.
Can a human being really suffer a worse injustice than this?
Now . . .
step back out of the scene and analyze this needless, inhuman horror
with the gift of hindsight. This victim was not just the victim of these
Red Army men, reduced to base animal instinct and mentality, but she
was also the victim of an ideology inspired by Judaism and a Jewish
propagandist named Ilya Ehrenburg.
Brazilian eyewitness Leonora Cavoa again :
“The
next girl cried for mercy, but in vain—it even seemed that the gruesome
deed was done particularly slowly because she was especially pretty.
The
other three had collapsed, they cried for their mothers and begged for a
quick death, but the same fate awaited them as well.
The
last of them was still almost a child, with barely developed breasts.
They literally tore the flesh off her ribs until the white bones showed.
Loud
howls of approval began when someone brought a saw from a tool chest.
This was used to tear up the breasts of the other girls, which soon
caused the floor to be awash in blood. The Russians were in a blood
frenzy. More girls were being brought in continually.
I saw these grisly proceedings as through a red haze.
. . .
Over and over again I heard the terrible screams when the breasts were
tortured, and the loud groans at the mutilation of the genitals. . . .
It was always the same, the begging for mercy, the high-pitched scream
when the breasts were cut and the groans when the genitals were
mutilated.
The
slaughter was interrupted several times to sweep the blood out of the
room and clear away the bodies. . . . When my knees buckled I was forced
onto a chair. The Commissar always made sure that I was watching, and
when I had to throw up they even paused in their tortures.
One
girl had not undressed completely, she may also have been a little older
than the others, who were around seventeen years of age. They soaked
her bra with oil and set it on fire, and while she screamed, a thin iron
rod was shoved into her vagina . . .
. . . until it came out her navel.
In
the yard entire groups of girls were clubbed to death after the
prettiest of them had been selected for this torture. The air was filled
with the death cries of many hundred girls” (pp. 156–57).
And this is where I have to stop transcribing . . .
“The Commissar told me to watch and learn how to turn the Master Race into whimpering bits of misery.”
LASHA DARKMOON:
It is a closely documented fact that most of the supervisory jobs among
the Red Army Bolsheviks were held by Jews. The sadistic commissar
mentioned above is therefore almost certainly Jewish.
As for the
Red army rapists, we have a great deal of circumstantial evidence that
the bulk of these belonged to three ethnic groups with an atavistic
hatred against the White race: Mongols, Tatars, and Russian Jews.
Remember there were no fewer than 500,000 Jews in the Red Army, many of
them primed for “revenge sex” against white women.
Don’t forget
also that these mentally deranged “haters”, some of them just let out
of prison, had been given the green light to rape and kill with
impunity by Stalin’s psychotic Jewish propagandist, Ilya Ehrenberg: “Use
force and break the racial pride of these German women,” Ehrenberg had
instructed. “Take them as your LAWFUL BOOTY! Kill!”
Never
in the history of the world has such an orgy of rape and mass murder
taken place, all of it against the helpless women and children of a
great defeated nation, and all with the full connivance of the three
great leaders of the victor countries: the blood-bespattered Franklin D.
Roosevelt, the coldhearted war criminal Winston Churchill, and that
ultimate psychopath and monster in human form, Josef Stalin.
It
is sobering to reflect that these three statesmen who have now achieved
the heroic status of demigods were little more than puppets in the hands
of the Dreadful Few — the “Three Stooges” of international Jewry.
CHURCHILL, ROOSEVELT, STALIN: THE THREE STOOGES
CONCLUSION
And yet . . . and yet Germany’s back was not broken . . . Goodrich ends his book on a note of hope.
When all had been destroyed, when all seemed to have been lost forever in Year Zero, the Germans proved once again that such was just not the case.
Brick by
brick, and hour by hour, they rebuilt upon the ruins of God’s Empire a
new Germany. No Holocaust by fire, no gynocide, no viricide, no famine,
no other inhuman atrocities, could subdue or quench the noble Germanic
spirit — which is the essence of the White race of humankind.
Even
though Germany today is still an occupied nation with a hurting people,
she still possesses that flicker of life and spirituality that the
other White races and nations lost long ago when they sold their souls
to Judaism and the Jewish “god” of hatred and revenge.
“Unbowed, unbent, unbroken.”
Such are the
words of an album released by a European band named Hammerfall. And
such are the words that describe the German people, the German folk, the
German race.
The only
ones who bear the burden of bloodstain and guilt are the Allies. No
crimes in recorded history surpass those inflicted against Germany and
Europe by the United States, Great Britain and the former Soviet
Union—all with the ideological and financial backing of international
Jewry. The death of National Socialist Germany was the death of Western man and everything he once stood for. I must thank Thomas Goodrich. Hellstorm has changed my life.
J.A. Sexton’s original review may be readhere One of the best reviews of Hellstorm
I have read so far, furnished with copious atrocity quotations and
meticulously cross referenced to other books, is Jonas Alexis’s
7,500-word Rape and Sex in German Cities After World War II Revisited (Part II) — an article that cannot be praised too highly.
La POLITICA es el arte de disfrazar de interés general el interés particular. . . Thiandiere
FINES del BLOG
En Expediente JoanFliZ se exponen los cientos de problemas que afectan al planeta debidos sobre todo a la corrupción y falta de etica existente en muchos que llamariamos sociopatas - en su mente solo existe una palabra PODER - y a que una mayoria de la poblacion "cree" en el mundo "matrix", o sea en "la realidad" que nos ha creado una pequeña pero inteligente "elite" mundial para su propio beneficio.
EnSOLUCIONES JoanFliz agrupamos algunos de los cientos de héroes anonimos para los medios de masas, que han imaginado formas de mejorar la vida de todos nosotros y del planeta con el que formamos un mismo organismo.
Estas ideas y ejemplos quiza nos puedan inspirar a usar nuestro tiempo finito mientras viajamos en lo que llamamos vida.
INDUSTRIA FARMACEUTICA - libros de denuncia
SINDROME TOXICO
el libro negro de las vacunas
El mito de las VACUNAS y ANTIBIOTICOS. NO FUERON LAS CAUSAS DE MEJORIA DE LA SALUD