15 septiembre 2020

TERRORISMO INFORMATIVO

 

Javier Marías    6 SEP 2020

Sí, la prensa casi no existe, la mayoría es amarillista y por tanto histérica y sádica. Pero ha de haber algo más

Pasaron julio y agosto,y, según la prensa y las autoridades (desde el inoperante y marrullero Gobierno de Sánchez hasta la última comunidad autónoma), todo ha ido a peor. La prensa, con las televisiones a la cabeza, ha logrado hacernos creer que la situación es más grave que en marzo o abril, cuando estábamos confinados.

Como salta a la vista que esto es falso, no alcanzo a entender el propósito de semejante catastrofismo, que además lleva meses ocupando las 24 horas del día como tema único. He contado aquí que, por razones de horario, las noticias que más veo (veía; ya no paso de los titulares) son las de TVE a las 3.
Esta cadena, sufragada con dinero público y que por tanto nos “pertenece” a todos; que obedece al Gobierno con más servilismo que nunca (y ya es decir en España), se ha convertido en uno de los espectáculos más vergonzosos que recuerdo.
Omite sistemáticamente cualquier indicio esperanzador, venga de científicos o investigadores extranjeros, de médicos españoles o de reconocidos virólogos. Tuve ocasión de ver una escena especialmente bochornosa: en un programa matinal, la periodista conectaba con un doctor de El Escorial, y le insistía —es la tónica— en lo fatal que iba todo, en la saturación de los hospitales y el colapso que los aguardaba en cualquier instante.

Como el doctor no le daba la razón y contaba su experiencia (pocos ingresados en su centro, pocos en los otros de que tenía conocimiento), la periodista se enfurecía y le insistía una vez y mil: “¡Pero las cifras…!” El médico, paciente, le explicaba la diferencia entre un “positivo” y un enfermo (la mayoría de los primeros no están lo segundo y no requieren hospitalización, etc), lo cual encolerizaba aún más a la mujer y también a un compañero varón que se entrometió desde el plató:
“¡Doctor, está llamándonos imbéciles al resto de la población!”, le espetó airado.

 Fuera quien fuese ese médico, tuviera razón o no tanta, sabía más del asunto que quienes lo zarandeaban con malos modos por no decirles lo que ellos querían oír y transmitir a esa población que ansiaban aterrorizar. Mucho temple tuvo el doctor para no contestarles: “No, sólo se lo llamo a ustedes dos”.

La prensa en general, y TVE en particular (luego el Gobierno Podemos-PSOE), no consienten el menor optimismo ni el menor alivio. He visto Telediarios en los que se ha destacado a reporteros a pueblos minúsculos (de 400 o hasta 200 habitantes) para que desde allí emitieran largos minutos porque —albricias— había unos cuantos casos de coronavirus.
Es decir, han rastreado como locos dónde había algo alarmante o desalentador, para crear una psicosis —dura ya más de la cuenta— de verdadero terror, por lo que no sería exagerado afirmar que practican terrorismo informativo.

Procuran dar los datos de la manera más caótica y confusa posible, pero siempre dirigida a que la epidemia luzca más terrible de lo que sin duda es. Tanto el Gobierno central como los autonómicos —sin excepción— contribuyen al caos, a la sensación de vacío de poder, de irresponsabilidad, vagancia, ineptitud y dejadez.
Los segundos se distinguen por su absoluta insolidaridad, y se los percibe preocupados tan sólo por su imagen y por los votos regionales futuros que puedan ganar o perder, nunca por los ciudadanos ni por el país en su conjunto. Esta epidemia ha puesto de manifiesto que, si pudieran, serían reinos de taifas … siempre que sus gastos corrieran a cuenta del Estado.

 El mensaje de todos viene a ser: “Queremos ser independientes de España y que España sostenga económicamente nuestra independencia”.

He visto a locutoras (una tal Alejandra de torpeza infinita, una tal Melanie que contaba al menos con el pretexto de su bisoñez) anunciar con una gran sonrisa y expresión triunfal:

“España lidera” (ya el verbo delataba sus intenciones) “el número de contagios en Europa, y hemos batido el récord en un solo día”.

¿Por qué esa propensión aviesa? ¿Mero sadismo? Sí, la prensa casi no existe, la mayoría es amarillista y por lo tanto histérica y sádica.

Pero ha de haber algo más, sobre todo en la cadena que, desde que está un tal Enric Hernández al frente de Información y Actualidad, es dócil portavoz de las órdenes de Sánchez e Iglesias. (Nos han informado con profusión del ruido padecido por éste, pero apenas nada de las vicisitudes judiciales de su partido.)

Esas noticias infladas, que suscitan un pavor continuo, son las responsables de que cada vez más países desaconsejen pisar España, con el consiguiente quebranto para una nación sustentada en el turismo y el ocio.
¿La consigna es dañar más la economía?
¿Destrozar la salud mental de la ciudadanía? Una ciudadanía atemorizada y machacada no produce, no rinde. 

¿Es eso lo que se busca? No me lo explico. Claro que hay que seguir siendo prudentes y tomándonos muy en serio la plaga. Pero ¿por qué se oculta siempre lo medio bueno y se subraya o se inventa lo pésimo? 
No cabe sino pensar mal, la verdad: nuestros gobernantes, ¿son tan autoritarios que prefieren que el país se vaya a pique antes que renunciar a nuestra mansedumbre? Sería propio de Maduro o Trump o Bolsonaro o Erdogan. Esperemos que no lleguen tan lejos. Nada amansa tanto como el miedo permanente y cerval.

14 septiembre 2020

Los daños psicologicos del manejo politico de la "pandemia"

Comunicado Oficial de Psicólogos por la Verdad España
Por: Maria S. C. Maria Segura Carmona
30/8/2020

DATOS DE ESTA PANDEMIA DESDE LA PSICOLOGIA

Como psicólogos, profesionales especialistas en la salud y el bienestar emocional y mental del ser humano en cualquiera de sus etapas

del ciclo vital (prenatal, infancia, adolescencia, adultez y vejez) y ante los cambios que estamos sufriendo, manifestamos, acorde a los conocimientos

y experiencia que nuestra profesión nos otorga, que:

 

– El uso del lavado compulsivo de manos, desinfección constante de espacios y el abuso de productos de desinfección, debilita nuestro sistema inmune y puede conllevar asociado un aumento de trastornos mentales como TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), fobias o ansiedad.

 

– La distancia social impuesta, genera sentimientos de desconfianza ante los demás, desvitaliza las relaciones, dificulta la empatía y el desarrollo de habilidades sociales tales como la generosidad, el altruismo y la ayuda al prójimo, entre otras. Lo que puede favorecer el desarrollo de fobias de contacto y sensación de miedo generalizado.

 

-Así mismo, las medidas adoptadas en cuanto a la forma de relacionarse y al uso generalizado de mascarillas, inducen sentimientos de inseguridad y miedo exacerbado, que puede condicionar a las personas a sentir que el único lugar seguro es el hogar, pudiendo generar trastornos de agorafobia o agravar los ya preexistentes.

 

–La alteración en las dinámicas de juego en los niños, el no poder compartir con sus iguales, coartando drásticamente la naturalidad y espontaneidad en sus interacciones y en el aprendizaje a través de la experimentación, sumado a que en esta etapa de la infancia tan crítica para el desarrollo de la personalidad adulta y por ende, del autocontrol, autoestima, confianza, etc. están siendo condicionados a considerar al otro como una potencial amenaza y a vivir desde el miedo.

 

– Igualmente, se está dificultando una elaboración sana del duelo y de la muerte, atendiendo a su nivel de madurez emocional. Todo ello es atentar contra la niñez y perjudicar gravemente la esencia y el sentido de la Infancia. Vivir en un mundo donde a los niños no se les permite ser niños: moverse libremente, jugar, reír, compartir, nos llevará al desarrollo de personas poco empáticas, inseguras, individualistas y temerosas. No es difícil imaginar las nefastas repercusiones que esto conlleva para la sociedad.

 

–El confinamiento de personas sanas es una medida que limita las libertades y los derechos humanos y lleva asociadas numerosas secuelas emocionales, tales como:

• Síndrome de estrés post traumático

• Alteraciones del patrón de sueño ( insomnio, pesadillas, terrores nocturnos…)

• Alteraciones alimenticias ( ansiedad- compulsión, obesidad, etc)

• Estados depresivos, soledad, suicidios.

• Crisis de pánico, cuadros de ansiedad, estrés continuado, hipervigilancia, falta de control.

• Miedos, fobias, agorafobia, hipocondría, trastornos psicosomáticos…

 

-Sabiendo de la estrecha Inter relación entre cuerpo, mente, emociones y espíritu, l@s psicolog@s trabajamos holísticamente y en el tratamiento oficial que se está considerando del virus Covid 19, no se está contemplando esta implicación y no se está teniendo en cuenta que las consecuencias psicológicas enfermizas que se están desarrollando también afectan al cuerpo físico y bien podrían derivar en enfermedad física y/o psicosomáticas a corto o largo plazo.

TODAS LAS EMOCIONES TIENEN SU EFECTO EN EL CUERPO FÍSICO.

–El miedo, la falta de transparencia, la incertidumbre y la desconfianza en la que nos hallamos inmersos, son altamente perjudiciales para el desarrollo saludable de la Infancia, especialmente de niños y niñas menores de 12 años. Los niños necesitan crecer en un entorno seguro, predecible, confiados y sintiendo que el entorno es un lugar maravilloso que desean explorar y conocer. Limitar el contacto, el movimiento y la exploración necesaria de objetos y del mundo, por miedo al contagio, impide el desarrollo motriz y neurológico necesario para el despliegue de capacidades cognitivas vitales para el aprendizaje.

 La relación que los niños establecen con el mundo viene determinada por la relación que tienen los adultos de su entorno, y en estos momentos, esta relación esta marcada por el miedo y la desconfianza.

-Del mismo modo, la visión continuada de personas con mascarillas, a las que no se les puede ver la expresión de gestos y emociones, conlleva una debilitación del YO, obstaculiza la comunicación entre las personas y potencia la individualidad frente a la colectividad.

–El uso de mascarillas supone además una dificultad añadida para las personas sordas o con disminución de la capacidad auditiva, imposibilitando la comunicación de estas personas y dejándolas en una situación de desamparo, indefensión y aislamiento.

–El uso de mascarillas impide ver las emociones de las personas y por tanto, los niños tendrán grandes dificultades para imitarlas, desarrollarlas y expresarlas. No observar las emociones en los otros, conlleva la dificultad del desarrollo de la empatía, generando seres fríos a los que no les importa el dolor ajeno, conduciéndonos a una sociedad patológica con tintes psicopáticos.

-El uso constante de las mascarillas como medida obligatoria para salir de casa, condiciona a las personas a desarrollar una dependencia insana y una sensación falsa de locus de control externo, sin la cual creerán estar en peligro, generando una dependencia patológica a este objeto que necesitarán continuamente para sentirse protegidos. Necesitarán una barrera para enfrentarse al mundo y poder relacionarse con otros. Algo que condicionará la vida de las personas y las hará más sumisas y dependientes.

Ante esta situación, el colectivo de Psicólogos por la verdad proponemos para proteger el bienestar emocional de las personas, las siguientes medidas:

–Reclamamos que se permita a las personas elegir cómo cuidarse y dedicar recursos económicos y formativos para educar a la población en la prevención, los hábitos saludables y el autocuidado, contando con los profesionales indicados para esto, entre los que nos encontramos los psicólogos de forma destacada.

–Proponemos que no se continúen fomentando conductas no saludables que llevan a las personas a empeorar su salud y que inducen al consumo y a las adicciones: alcohol, tabaco, compras compulsivas, …y difundir por el contrario, conductas potenciadoras de la salud como pueden ser: pasear libremente por el campo y/o playas, abrazar, jugar en los parques, respirar aire puro, alimentación saludable, reír, relacionarse con familia y amigos…

–Fomentar el aprendizaje de técnicas y terapias que potencien el sistema inmune, mejoren el estado emocional y mental de las personas así como el desarrollo espiritual de las mismas, a través de técnicas de relajación y manejo del estrés, la práctica de la respiración consciente, la meditación, el mindfulness o el yoga, contribuyendo a aumentar la resiliencia y la salud global de la población.

–Como medida de protección a la Infancia, pedimos una vuelta a las aulas con absoluta normalidad, sin uso de mascarillas ni distancia social, fomentando la enseñanza al aire libre siempre que sea posible y se eduque desde la alegría y no desde el miedo.

–Las medidas tomadas en sanidad: mascarilla, distancia social, confinamiento… (sin comisión de expertos) choca con nuestros propios valores, conocimientos y formación por lo que procedemos a declarar nuestra total objeción salvaguardando nuestra dignidad e integridad personal.

-Artículo 10 de la Constitución Española de 1.9781. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las materias ratificados por España.

-Si somos honestos con nuestra profesión y código deontológico, no podemos participar en actividades de coacción y/o humillación, que atente contra la libertad y los derechos humanos, sabedores de que, sin libertad, no hay salud física ni psicológica posible.

– Nuestra obligación como profesionales de la salud emocional y psicofísica, desde todos los ámbitos: educación, deporte, clínica, escolar, social, etc. es proteger el bienestar de las personas y nos negamos a creer y a apoyar que un abrazo, un beso, una caricia, jugar, tomar el sol, reír y respirar aire puro, sea peligroso para nuestra salud bajo ninguna circunstancia.

–Las normas impuestas no tienen fundamento científico suficientemente avalado y, sin embargo, perjudican gravemente la salud global de las personas y del planeta, por lo que proponemos que se levanten todas las restricciones impuestas hasta ahora y que no se tomen en el futuro ninguna medida que atente a la libertad, los derechos y la salud de las personas.

–El respeto es fundamental en la convivencia e imponer conductas restrictivas es una falta de respeto manifiesto, porque es degradante, abusivo, humillante y se violan las normas esenciales de la convivencia.

–Mostramos nuestro rechazo, así mismo, a cualquier medida que conlleve obligatoriedad sobre la salud individual y el cuerpo de las personas, por lo que pedimos se respeten las opciones individuales, éticas, médicas, religiosas y de cualquier índole para NO imponer la medicación, aplicación de pruebas o cribados, NI la vacunación obligatoria a ninguna persona, tenga la edad que tenga, y que esto no sea una condición limitante para el desarrollo de sus vidas, garantizando así el derecho fundamental del paciente a elegir libremente el tratamiento que considere adecuado, protegiendo la no discriminación y el derecho a la intimidad y privacidad de datos.

-Como psicólogos, no podemos asumir la responsabilidad de los daños físicos y psicológicos derivados de medidas fuera de contexto, porque es un quebranto moral a nuestra profesionalidad.

–Nuestra obligación como profesionales es ser leales a las necesidades psicológicas de nuestros pacientes y proteger el bienestar emocional individual y colectivo, por lo que pedimos que, a partir de ahora, ya que no se ha hecho antes, se cuente con nuestro criterio profesional para la elaboración de un plan de recuperación de la salud para la población, desde una perspectiva holística que incluya la esfera psicológica, social y espiritual de la salud y no solo su dimensión física.

-Por lo que, al amparo de nuestra Constitución, y por razones de conciencia, hemos decidido no participar en conductas sanitarias impuestas, que atentan contra la dignidad del ser humano en todas las áreas de la vida.

Fdo: Colectivo Psicólogos por la verdad España

A 15 de Agosto 2020 Lo que están haciendo es un crimen contra la humanidad , peor que todos los anteriormente cometidos.

 

Por tí, por mí, por todos, por favor difundir.