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02 febrero 2017

11M - terrorismo OTAN : ATENTADO de MADRID

 Abril 2015

Noam Chomsky:

 “La peor campaña terrorista en el mundo es la que está siendo orquestada en Washington”



Noam Chomsky: Es una estrella del mundo intelectual; un autor prolífico que se dice anarquista y que a los 86 años no da señales que bajar el ritmo.
Todavía lucha contra multitud de injusticias, con Occidente normalmente en su línea de fuego

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       Ojos para la Paz

La involución  de las mujeres afganas. 
Una imagen vale más que mil palabras. 
Fotos comparativas sobre la situación de las mujeres afganas,  1969-2016,   es decir sobre la regresión de derechos que padecen desde que Estados Unidos les impuso su democracia.


AFGANISTÁN, 1969. ES SOLO UNA FOTO, PERO EN ALGUNA OCASIÓN HEMOS PASADO POR OJOS PARA LA PAZ UN PEQUEÑO DOCUMENTAL EN EL QUE SE APRECIABA A LOS CHICOS Y CHICAS EN LAS PISCINAS, EN LAS CLASES, EN LAS UNIVERSIDADES...PERO BUSH DIJO QUE LLEVARÍAN A AFGANISTÁN A LA EDAD MEDIA. ESTADOS UNIDOS, SIEMPRE TRAS EL OSCURO TÚNEL. YA VA SIENDO HORA DE QUE EL MUNDO HAGA UNA PIÑA CONTRA EL MONSTRUO. PORQUE NO HAY DERECHO.

Imágenes integradas 3



LA FOTO DEL CAMBIO
AFGANISTÁN 2016
ESTA FOTO ES DE 2016. ASÍ VIVEN LAS MUJERES AFGANAS CON LA DEMOCRACIA QUE LES LLEVÓ ESTADOS UNIDOS Y SUS SOCIOS ATLANTISTAS. MÁS ALLÁ DE LA INVOLUCIÓN, ESTADOS UNIDOS ES LA DESTRUCCIÓN DE TODO VALOR.


Imágenes integradas 2

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2017

fantastico documental frances:


Un nuevo Dreyfus, Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11-M? from Cyrille Martin on Vimeo.

algunos comentarios sobre la falsedad del juicio sobre el 11M:








I. Cosidó, J. Fernández Díaz y Eugenio Pino | EFE
Un jefazo de la Policía llamado Eugenio Pino, recientemente purgado con ocasión de su jubilación, concede una entrevista a El Mundo. Allí amenaza con desvelar tres informes elaborados por una brigada de revisión de casos creada por él. Uno de ellos tiene por objeto el 11-M.

El nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tras proponerse limpiar aquella casa, que está peor que los establos de Augías, dice que ha pedido el informe y que nadie lo encuentra. Cuando todo apuntaba a que sólo existía en la imaginación de Pino, el informe aparece.

Toda la expectación creada queda en nada a pesar de ser mucho lo que el informe dice. Dice mucho porque concluye, aunque lo diga con otras palabras, que la prueba de la mochila de Vallecas podría ser falsa porque no hay ninguna garantía de que hubiera estado en los trenes. Pero dice poco porque eso ya se sabía y a casi nadie le importó. Cuando el informe llegó a la Audiencia Nacional, fue a parar a las manos del fiscal jefe, don Javier Zaragoza, Mr. Versión Oficial, puesto allí por Zapatero para apuntalarla y mantenido por el PP para lo mismo. Y, como era de esperar, concluyó que el informe no justifica la apertura de ninguna nueva diligencia porque, añado yo, ya se sabía que la mochila podía muy bien ser falsa.

Habrá quien crea que bueno, que podría ser falsa, pero que también podría no serlo. Ya. El problema es que durante la investigación se intentó colar una prueba que se ha demostrado falsa, el Skoda Fabia, que incriminaba a la célula de Leganés como autora del atentado. Si alguien se preocupó de colocar una prueba falsa con el objetivo de culpar a esa célula, ¿no es posible que otras que apuntaban en la misma dirección también lo fueran? Mucho más cuando existen dudas vehementísimas sobre su autenticidad.

Encima, el único que está en prisión por estar en los trenes colocando bombas es el que suministró la tarjeta telefónica que apareció en la famosa mochila. Y eso a pesar de no tener ninguna relación con la célula de Leganés. En cambio, el único miembro de la citada célula que sobrevivió y fue detenido fue absuelto del delito de asesinato.

No sólo, sino que los análisis de lo que explotó arrojaron elementos que no están presentes en la Goma 2 ECO, que es lo que supuestamente estalló. La Policía argumentó, y el juez y el fiscal se lo tragaron, que las pruebas se habían contaminado. Y si tan fácil era la contaminación, ¿no podían haber sido los elementos de la Goma 2 ECO fruto de una contaminación y ser los otros los del explosivo realmente utilizado?

El 11-M está lleno de falsedades. Y todos, empezando por el juez Bermúdez y acabando por el fiscal Zaragoza, lo saben. Entonces, ¿cómo iba a ser relevante un informe que se limita a apuntar la posibilidad, más bien la probabilidad, de que la mochila de Vallecas era una prueba falsa? ¡Menuda novedad!


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NOV 2015:

Algunas diferencias entre Saint Denis y Leganés

 

Esta madrugada, la policía francesa iniciaba el asalto a un piso en el distrito parisino de Saint-Denis. Como resultado de la operación, dos terroristas han muerto y se han practicado siete detenciones. 

Una de las terroristas murió al accionar un cinturón de explosivos.

 Leganés, como los lectores recordarán, fue ese episodio que tuvo lugar tres semanas después del 11-M en un piso de esa localidad madrileña, episodio en el que supuestamente siete terroristas se hicieron volar por los aires al verse rodeados por la policía.

En los atentados de Paris, los islamistas utilizaron, de nuevo, terroristas suicidas, mientras que en el 11-M no hubo.

El 11-M sigue siendo así el único gran atentado atribuido a islamistas en el que no hubo suicidas.

 Recordemos algunos detalles del oscurísimo episodio de Leganés:
  1. En Leganés, los supuestos suicidas esperaron disciplinadamente ¡casi 7 horas! desde que se establece el cordón policial, a que desalojaran el edificio y los colindantes. Solo después de desalojados los ocho edificios hacen estallar la carga explosiva, coincidiendo con la hora del telediario.
  2. En Leganés nos dicen que hubo un tiroteo con subfusiles durante el cerco policial. Pero no apareció ni un mísero cartucho de subfusil en el registro efectuado tras la explosión.
  3. En Leganés, no hubo detenciones: aparecieron tras la explosión 7 cadáveres... a los que no se les practicó la autopsia. El juez Bermúdez tuvo que hacer malabarismos jurídicos para considerar autopsia unos informes antropológicos que incumplían claramente la normativa legal.
  4. En Leganés, no solo no se practicó autopsia a los supuestos suicidas, sino que se intentó impedir a la Policía Científica que tomara muestras de sus cadáveres. Solo pudieron acceder a los supuestos suicidas 7 horas después de su llegada al Instituto Anatómico Forense.
  5. En Leganés, uno de los cadáveres de los supuestos suicidas apareció… con los pantalones puestos del revés. ¿No tuvo tiempo ese hombre para vestirse bien a lo largo de las casi 7 horas que duró el cerco policial?
  6. En Leganés, uno de los ocupantes del piso (el octavo ocupante) ¡bajó a tirar la basura durante el cerco policial! Y estando el piso rodeado por decenas de policías, coches policiales e incluso helicópteros… nos dicen que se escapó a la carrera. Finalmente, fue localizado en Serbia y detenido... y el Tribunal Supremo concluyó que NO había participado en la colocación de las bombas del 11-M. Por cierto, el Tribunal Supremo también concluyó que NO se podía afirmar que los siete presuntos suicidas de Leganés hubieran participado en la colocación de las bombas del 11-M, motivo por el cual las víctimas del 11-M quedaron jurídicamente imposibilitadas de demandar por vía civil a los herederos de los supuestos suicidas de Leganés.
  7. En Leganés, con decenas de policías rodeando el piso durante siete horas, y con unos supuestos terroristas que nos dicen que se asomaban por la ventana para disparar ráfagas de subfusil... no tenemos ni una maldita imagen del asedio, ni de los propios terroristas, ni de la entrada en el piso.
  8. En Leganés, el sumario del 11-M contiene TRES versiones contradictorias distintas sobre cómo se localizó aquel piso. Ceremonia de la confusión.
  9. En Leganés, resulta que los supuestos suicidas vivían pared con pared… con un policía experto en lucha antiterrorista, escuchas y seguimientos.
  10. En Leganés, nos dijeron que los supuestos suicidas rodeados mandaron sendos faxes al ABC y a Telemadrid amenazando con nuevos atentados. Pero en el desescombro del piso tras la explosión no apareció ningún fax. Y, en realidad, los datos del sumario demuestran que al menos el fax de Telemadrid fue enviado... desde fuera del piso.
  11. En Leganés, apareció una carta de despedida a sus familiares de uno de los supuestos suicidas... con una firma falsa. Siendo un marroquí que escribe (en árabe) una carta de despedida a sus familiares en Marruecos, resulta que aparece una firma... en caracteres latinos. Ver más información aquí.
  12. En Leganés, al hacer el desescombro del piso tras la explosión, aparecieron diversos libros coránicos... milagrosamente intactos. Lo más chusco es que varios de esos libros coránicos son chiíes, cuando todos los ocupantes del piso eran sunitas. Es algo así como si un radical de creencias católicas tuviera como libro de cabecera una biblia luterana. Evidentemente, quien colocó esos libros en el piso no tenía ni repajolera idea de las distintas corrientes que hay en el Islam. O se creía impune.
 Saint-Denis no es nuestro Leganés. Igual que los atentados de Paris no son nuestro 11-M. Mientras que los ataques de París han sido un atentado yihadista, y por eso no hace falta manipular pruebas con el fin de demostrar que es yihadista, en el 11-M (y en Leganés) se destruyeron y manipularon pruebas a gran escala, para intentar vestir de yihadista algo que nunca lo fue.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/luis-del-pino/algunas-diferencias-entre-saint-denis-y-leganes-77298/

Y su RELACION con el 11S , 7J de Londres 
Todo es parte de la misma trama internacional


Madrid 11M: 911 días después
Cargado por internacionalistaVA. - Videos de noticias recién publicadas.



LOS QUE PLANEARON LOS ATENTADOS NO SON LOS QUE POSTERIORMENTE SE VEN OBLIGADOS A OCULTARLOS:


La poderosa cadena de televisión norteamericana ABC News transmitió en la semana posterior a los atentados del 11-M una serie de imágenes sobre los componentes de la bomba de Vallecas. Era una exclusiva mundial que también difundió a través de su página web.


Unos realizan los vuelos de la CIA por varios territorios supuestamente independientes.
Otros, incluido el gobierno, se ven obligados a ocultar los hechos. ...





 Luis del Pino, que tuvo que sufrir el mismo descrédito que sus colegas norteamericanos por exponer la cabal insensatez de que, evidentemente, ningún grupo islamista puso las bombas de los trenes del 11-M, y que hay un inocente (Jamal Zougam) pagando por los crímenes de unos asesinos que, una vez más, salieron de rositas

El juez del 11-M da pábulo a las sospechas sobre la transparencia del juicio:
Durante la presentación del libro 'La ruta del odio' de Fernando Vaquero, un libro sobre el terrorismo, la presidenta del Foro de Ermua, Inmaculada Castilla de Cortázar, relató una anécdota sobre el juez Gómez Bermúdez. En una ocasión, tras la sentencia del juicio del 11-M, le preguntó al juez por el autor intelectual de los atentados. 


El juez le contestó que no era el momento adecuado para contar todo. Que "...hay cosas tan complejas, tan graves, que es mejor que no se sepan todavía, ..".
Dicha anécdota puede verse y oirse en estos vídeos:
 (A partir del minuto 11:20:     http://www.youtube.com/watch?v=C2v08KqyrCc
sigue 1 minuto mas aqui):  http://www.youtube.com/watch?v=zHB4Rd7kyqY

Algunas Pruebas que faltan:

Nos dejaron sin trenes - destruidos 1 semana despues del atentado

Sin toneladas de restos de los focos de explosión.

Sin restos tomados por los propios TEDAX.

Sin un solo informe químico, hasta la pericial de 2007, que diese un solo componente analizado...

.
«No entiendo esas reticencias a la utilización del gas.
Estoy totalmente a favor de la utilización de gas tóxico contra las
tribus salvajes. El efecto moral será bueno. Se difundirá un terror
vivaz…»


(Sir Winston Churchill con respecto a los rebeldes kurdos).

 



Desaparecida la URSS la OTAN tendría que haber sido disuelta, pero
entonces inventaron el enemigo musulmán. Luego vinieron los
autoaentados del 11-S y se atribuyeron el derecho a intervenir en
cualquier parte del mundo. Tras el golpe de estado dado en Ucrania
tratan de dibujar a Rusia como el gran enemigo. Siempre inventando
enemigos.

Ya es hora de reclamar la disolución de la OTAN, la mayor alianza terrorista de toda
la historia de la humanidad

Finian Cunningham


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ejemplo reciente de terrorismo - desestabilizacion - :

El Mossad haciéndose pasar por la CIA captó terroristas para atentar en Irán

Madrid. (EUROPA PRESS) Agentes del Mossad—la agencia de Inteligencia israelí— se hicieron pasar por espías de la CIA para reclutar a miembros del grupo terrorista paquistaní Jundallah para llevar a cabo asesinatos y ataques contra el Gobierno de Irán, según ha informado la revista Foreign Policy, que cita varios memorandos de la agencia estadounidense fechados en 2007 y 2008M




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Alguien que se olio - lo del atentado , 
una semana antes de que ocurriera:

 


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La enorme patraña del 11-M

La muerte de Fernando Múgica truncó su proyecto de escribir un libro basado en sus investigaciones sobre el 11-M. Este texto, en el que sostiene que las Fuerzas de Seguridad taparon con pruebas falsas el papel de "potencias extranjeras", iba a servirle de prólogo. EL ESPAÑOL lo reproduce como homenaje a su tesón en la búsqueda de la verdad.

Uno de los vagones del tren de cercanías afectado por los atentados del 11-M.
Uno de los vagones del tren de cercanías afectado por los atentados del 11-M.
  Efe







Una de las personas más importantes del Gobierno de Aznar me hizo varias confidencias junto al mar. Fueron muchas horas de conversación durante dos días de verano. Hubo solo un mensaje que repitió en tres ocasiones.

"A mí lo que siempre me ha fascinado" -me insistió- "es por qué no has tenido problemas físicos. Sigues empeñado" -se refería claro está a la investigación sobre el 11-M- "en pasar de la cascarilla. 
Lo que me asombra es que a tu edad sigas con esa fantasía de que vas a poder llegar más allá de la espuma de lo que pasó. Estás loco. 
Tú eres perfectamente consciente de que en el momento en que traspases la espuma de la realidad duras exactamente 24h".

Y tenía razón. El conjunto de datos de la investigación policial que dio lugar al sumario y, más tarde, a la sentencia del 11-M constituyen una simple y gigantesca cascarilla. La razón de Estado, apoyada con el doble estímulo del terror y las prebendas, se impuso entre las fuerzas del orden para fabricar esa espuma envolvente que tanto nos ha distraído.

Los más escépticos entre los periodistas, los políticos y los agentes de la ley, fuimos laminados. A otros se les estimuló con reconocimientos, ascensos o traslados a diferentes embajadas. Se colocó en puestos clave de control a tres policías incondicionales del nuevo Gobierno, aunque para ello tuvieran que sacrificar durante una temporada a la maquinaria engrasada y eficaz de la Unidad Central de Inteligencia. Se controlaron llamadas y ordenadores. Se cambiaron cerraduras y protocolos.

Al final, unos antes y otros después, todos los cuerpos de seguridad terminaron apoyando una versión en la que cada cual trató de introducir a sus culpables. Fue una batalla sin cuartel, y contra reloj, de fabricación de pruebas, camuflaje de listados de teléfonos y tarjetas y terminales que llegaron a detenciones anticipadas y arbitrarias.



Fernando Múgica en la redacción de este diario en 2015. / Eduardo Suárez 

UN ERROR GARRAFAL

Uno de los errores más grandes que hemos cometido a lo largo de la investigación es considerar que las Fuerzas de Seguridad del Estado actuaron desde el primer momento con una única intención.

Al final, unos antes y otros después, todos los cuerpos de seguridad terminaron apoyando una versión en la que cada cual trató de introducir a sus culpables. Fue una batalla sin cuartel

La realidad es que en los primeros dos meses tras el 11-M se produjo una batalla salvaje entre los distintos organismos policiales y de inteligencia. Cada grupo se enrocó, se impermeabilizó por instinto, ante la brutal sorpresa de los atentados. Cada departamento razonaba, dentro de su muralla, que si no habían sido los suyos, ni la gente que ellos controlaban, tenían que estar implicados los demás. Se montaron, unos a otros, escuchas y seguimientos porque nadie se creía que aquellos primeros personajes que ciertos departamentos de la policía presentaban como autores tuvieran nada que ver con lo sucedido.

El asunto era muy grave así que se exigieron pruebas de fidelidad, se desenterraron viejas hermandades de los años 80 y 90, como el clan de Valencia, los de Barcelona o los guarreras de la vieja Brigada de Interior. Tardaron varias semanas en ponerse de acuerdo y al final lo hicieron convencidos de que seguir por ese camino nos podía llevar a todos a una catástrofe mucho mayor de la que había sucedido.

La matanza ya no tenía remedio. El cambio político no tenía marcha atrás. Hubo un juramento por el que nadie iba a responsabilizar de nada a ningún colega si se llegaba a un consenso férreo sobre los culpables. El linchamiento público de Agustín Díaz de Mera, ex Director General de la Policía, -un político que no pertenece al Cuerpo- cuando quiso salirse del guion, camina en esta dirección.
"QUE SE LO COMAN"

Un oficial antiterrorista de la Guardia Civil definió la situación, delante de sus hombres, de una forma impecable: "El PP ya está jodido hagamos lo que hagamos. Esto se lo van a comer los moros. Son tan gilipollas que al final ellos mismos van a convencerse de que lo han hecho. Se acusarán mutuamente para salvar el culo. Y el que hable, ya sabe, está muerto".





Croquis realizado por la Policía Nacional de la mochila-bomba encontrada sin explotar en la comisaría de Vallecas.

Una consigna parecida caló en todos los estamentos de seguridad. No faltaban, claro está, los que aplaudían con las orejas por el cambio de régimen que los atentados habían alentado. La marcha del odiado Trillo o del prepotente Aznar -¡cómo aplaudían los de Información de Zaragoza en la noche del 14-M!- era un alivio para muchos. Pero la conspiración de silencio rebasó cualquier inclinación política.


Tras el 11-M se produjo una batalla salvaje entre los distintos organismos policiales y de inteligencia… Se montaron, unos a otros, escuchas y seguimientos porque nadie se creía que aquellos primeros personajes que ciertos departamentos de la policía presentaban como autores tuvieran nada que ver

Antes de llegar a ese pacto hubo una batalla sorda por averiguar implicaciones y complicidades. Todos querían guardarse munición -y lo hicieron- por si venían mal dadas...

La sentencia no ha sido más que la consagración salomónica de la parte de la versión oficial que resulta suficiente, de cara a la galería, para pasar página por parte de las distintas corrientes. Ha dejado al descubierto, sin embargo, suficientes lagunas como para que nadie pueda proclamarse vencedor.

Los políticos de ambos signos lo tenían asumido hace tiempo. Era mejor eso que desvelar que agentes incontrolados de potencias extranjeras hubieran cambiado, sin nadie que se lo impidiera, la historia de España. No podían admitir además el control, bordeando la complicidad, que habían desarrollado durante años para alimentar y tener controladas a las bandas del norte y del sur, a ETA y a los musulmanes radicales.

LOS AGENTES INFILTRADOS

España era, en las semanas previas a los atentados, un entramado gigantesco de observadores, vigilantes, confidentes y agentes encubiertos. Lo mejor de cada casa estaba en las calles con los ojos bien abiertos. Corría el dinero y se palpaba una euforia prepotente. Los posibles grupos terroristas de uno y otro signo estaban tan infiltrados, tan controlados, tan neutralizados que las propias fuerzas de seguridad les daban cuerda para que pudieran seguir adelante sin sospechas, por si tenían que utilizarlos.

Las redes de la UCO, de la UCE1 y UCE2, de la UCII y la UCIE, de la UCAO, de la UDYCO, del CNI y un largo etcétera controlaban las caravanas de la droga, las rutas de los explosivos, las reuniones de los integristas islámicos. Por eso los avisos exteriores solo provocaban sonrisas de suficiencia.

Un oficial antiterrorista de la Guardia Civil: «El PP ya está jodido hagamos lo que hagamos. Esto se lo van a comer los moros. Son tan gilipollas que al final ellos mismos van a convencerse de que lo han hecho.»

A veces tenían que jugar al ratón y al gato y al escondite para que unos grupos policiales no interfirieran en la labor de los otros. ¿El Tunecino? Pero si era uno de los chicos del CNI. Por eso tuvieron que espantarlo de su piso cuando el acoso de la policía se había vuelto asfixiante. Facilitaron su huida para desesperación de los controladores policiales.

¿Lamari? Pero si estaba enrolado en el mismo barco desde hacía tiempo. Por eso Safwan Sabag, El Pollero de Valencia no le perdía ni a sol ni a sombra desde que consiguieron sacarlo anticipadamente de la cárcel. Tuvieron que intervenir su teléfono, el 1 de julio del 2004 para que cuando la policía metiera las narices con el Skoda Fabia ya no pudieran escucharle. Y a Benesmail, su lugarteniente oficial, lo introdujeron en Asturias -y todo está grabado- en la misma cárcel, Villabona, y el mismo mes, julio de 2001, que ingresó Antonio Toro Castro el tapado en el comercio de los explosivos, y tan solo un mes antes de que entrara en la misma cárcel Rafa Zouhier, el tapado de la Guardia Civil.

Rafa Zouhier proclamando su inocencia durante el juicio.

Para completar el control de la zona estaba el argelino Rabiá Gaya, al que montaron una carnicería musulmana en Gijón y Fernando Huarte, el enlace con asociaciones Palestinas que sacaba a pasear a Benesmail con la excusa del dentista, como si eso fuese posible y habitual en un peligroso terrorista en régimen de vigilancia especial.

Durante los últimos años, todas las tramas de traficantes se habían puesto bajo la lupa policial con muchos medios. Para las caravanas de droga desde el Magreb, el PP contaba en 2003 -cuando aparece el proveedor Jamal Ahmidan, El Chino, procedente de una cárcel de Marruecos- con los ocho años de experiencia de Gonzalo Robles al frente del Plan Nacional sobre Drogas. El 21 de noviembre de 2003 el Consejo de Ministros le nombra Delegado del Gobierno para Extranjería e Inmigración. Se aduce algo que era verdad, su "gran conocimiento de las rutas del narcotráfico en El Estrecho".

Las rutas del explosivo hacía tiempo que estaban bajo la supervisión del CNI y de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.

Por eso, los atentados del 11-M produjeron una enorme sorpresa a los distintos grupos de inteligencia. Pero lo que realmente causó estupor fue la inmediata captura de los responsables y la aparición fulgurante de las pruebas

EL HOMBRE DEL REY

El control y la infiltración de radicales islámicos estaba manejada por la UCIE, de la policía y la UCE2 de la Guardia Civil, pero sobre todo por el CNI. Las credenciales del servicio secreto para ello no podían ser mejores. Jorge Dezcallar, el primer civil nombrado como director del Centro en 2001 -y el primero que ostentó el cargo de Secretario de Estado-, era un verdadero especialista en el Magreb. Vino de la mano del Rey.
El exministro de Defensa, Federico Trillo (i), y el exdirector del CNI, Jorge Dezcallar (d).
El exministro de Defensa, Federico Trillo (i), y el exdirector del CNI, Jorge Dezcallar (d). 
  Efe

No era un hombre de Aznar pero éste sabía de sus conocimientos en materia de terrorismo islámico ya que acababa de simultanear el cargo de embajador en Marruecos con el jefe de antena del CNI en la zona. No era un paracaidista. Llevaba muchos años en esos menesteres.

Para colmo, a su lado se promocionó a María Dolores Villanueva, asturiana, divorciada, un sabueso dedicada en cuerpo y alma a descubrir agentes infiltrados. La mujer con el puesto más alto en la historia del CNI. ¿Su especialidad?, contra inteligencia. ¿Su misión más reciente?, responsable de contra inteligencia del Magreb.

Después del 11-S se habían redoblado los esfuerzos en esa dirección. La realidad contradecía a lo que luego se convertiría en el latiguillo falso y estúpido de que el Gobierno había descuidado ese flanco. No faltaban traductores, ni analistas, ni agentes de campo, bien entendido que en un servicio secreto, siempre se considera que el doble aún sería insuficiente.

Cuando colocaron la mochila de Vallecas no podían saber que las verdaderas bombas no llevaban metralla. La pusieron en el convencimiento de que lo normal es que la llevara

Antes del 11-M se había constituido un comité de crisis compuesto por ministros y expertos en el que el propio Dezcallar explicaba, en cada reunión- y al menos durante los últimos dos meses-, los seguimientos en Lavapiés y en las mezquitas, la infiltración en asociaciones y pisos dormitorio, el control en locutorios, carnicerías y peluquerías. Tenían a sueldo a los individuos destacados en relación a las corrientes islamistas radicales.

Por eso, en contra de lo que muchos investigadores escépticos con la versión oficial piensan, los atentados del 11-M produjeron una enorme sorpresa a los distintos grupos de inteligencia. Pero lo que realmente causó estupor fue la inmediata captura de los responsables y la aparición fulgurante de las pruebas.

¿De dónde salían todas aquellas evidencias que habían pasado hasta ese día inadvertidas? ¿Estaban preparadas de antemano o fueron saliendo una detrás de otra, como las cerezas en un plato, en un puro ejercicio de improvisación?

Si hubieran estado preparadas no habrían tenido esas inmensas lagunas que más tarde fueron incapaces de cuadrar, aunque lo intentaran, incluso a martillazos y ante la ceguera y la apatía general.

Cuando colocaron la mochila de Vallecas no podían saber que las verdaderas bombas no llevaban metralla. La pusieron en el convencimiento de que lo normal es que la llevara. Luego tuvieron que decir a El gitanillo en su declaración de junio aquella frase presuntamente pronunciada por Trashorras en la mina: "No os olvidéis de los clavos y los tornillos", solo para justificar la metralla de esa mochila.


Imagen general de la mina donde trabajó hasta octubre de 2002 Suárez Trashorras. 
J. L. Cereijido Efe

Tampoco tuvieron tiempo de hacer coincidir la composición de los explosivos reales con los postizos. Sencillamente porque a la hora en que fabricaron la mochila de Vallecas aún no se conocían los resultados de los análisis de los restos de las bombas que habían estallado. Era más cómodo hacer coincidir la dinamita de la mochila con los restos encontrados en la Kangoo y con la muestra patrón.

Durante el mediodía del 11-M lo primero que los encubridores decidieron fue que los culpables serían los moritos de Lavapiés. Y entre ellos, los que más podían relacionar con el terrorismo islámico internacional. Los tenían controlados así que iba a ser muy sencillo echarles el guante

Y ni eso supieron hacer por culpa de la Metenamina que salía en unos análisis sí y en otros no. Sánchez Manzano, el responsable de los Tedax, llegó a firmar un escrito en el que se incluía la Metenamina como uno de los componentes básicos de la dinamita. El resto del debate sobre la composición de los explosivos es ya conocido de sobra por el lector.
LA MANIPULACIÓN DE LAS TARJETAS

Tuvieron que dejar los primeros análisis en una nebulosa para acoplarlos, en su momento, al atrezzo.

Durante el mediodía del 11-M lo primero que los encubridores decidieron fue que los culpables serían los moritos de Lavapiés. Y entre ellos, los que más podían relacionar con el terrorismo islámico internacional. Los tenían controlados así que iba a ser muy sencillo echarles el guante. Pero necesitaban pruebas que les encaminaran rápidamente a ellos. Decidieron que lo más práctico era una tarjeta de teléfono con un móvil como iniciador de las bombas -los locutorios de los musulmanes de Lavapiés las vendían-. El policía municipal Jacobo Barredo había declarado a la prensa que una de las bombas que los Tedax neutralizaron tenía una especie de gran teléfono con unos cables.

Tuvieron horas para preparar uno y para enterarse de los lotes de tarjetas que llevarían más tarde a Lavapiés. El aparato telefónico lo apañarían de la misma manera, con cualquier bazar de indios que los vendiera. No llevaban control alguno de las numeraciones. Sería sencillo presionarles para que reinventaran los libros contables. ¿Se acuerdan del juez Bermúdez y aquella teatralización pública durante el juicio en la que él mismo puso en evidencia que aquellas numeraciones de Imeis estaban fabricadas mucho después de la venta de los terminales?
El presidente del tribunal del 11-M, Javier Gómez Bermúdez.
El presidente del tribunal del 11-M, Javier Gómez Bermúdez. 
  Efe


No hay nada más manipulable que las tarjetas telefónicas. Con el material y los conocimientos adecuados se pueden clonar, cambiar, falsificar, redirigir y suprimir llamadas o reconvertir unas en otras. En ningún país serio se considera como prueba, más allá de puros indicios, nada de lo relacionado con las llamadas telefónicas. La posible manipulación invalida cualquier conclusión.

Por eso la subinspectora de la UCII, la unidad anti ETA, que llamó a la puerta del piso de Leganés y que desencadenó los acontecimientos de aquella tarde infernal del 3 de abril de 2004 -la misma a la que luego hicieron pasar a segunda actividad- le confesó a un colega: "No tenemos nada contra ellos. Solo cruces de llamadas y eso sabes que es como no tener nada".

Además de las tarjetas necesitaban una fuente para los explosivos y los detonadores. Echaron mano de lo que tenían más a mano. Mina Conchita había servido durante años como pantalla para la red de explosivos manejada por las fuerzas de seguridad que utilizaban la red de Antonio Toro para poder colocarla, marcada, en los depósitos de los terroristas.
Antonio Toro Castro el tapado en el comercio de los explosivos.
Antonio Toro Castro el tapado en el comercio de los explosivos.

Esa pantalla había funcionado por la simplicidad del ex minero Trashorras, manejado por el inspector de policía de Avilés Manuel García Rodríguez Manolón. Un veterano de Información de Madrid menos fuerte de lo que él mismo creía y al que han tenido que sostener para que no terminara contando todo lo que sabe. La llegada del nuevo Jefe Superior de Policía a Asturias, Arujo, ex cuñado de Manolón y antiguo responsable de la comisaría de Gijón, consolidó ese flanco.

A Trashorras siempre lo utilizaron como a un tonto útil. Nunca supo que lo usaban desde mucho antes del 11-M.

La dinamita que vendía Toro, según testigos que detallaremos, venía directamente de fábrica. Toro utilizaba a su cuñado y a esa mina como señuelo para que los compradores no sospecharan su verdadera procedencia. Por eso podía ofrecer centenares de kilos a la semana, una cantidad que nunca hubiera podido sustraerse ni siquiera de la mina peor vigilada.


LA CÉLEBRE KANGOO
La furgoneta Kangoo fue otro recipiente de pruebas improvisado. No tenía huellas de los presuntos culpables de Lavapiés, porque cuando decidieron utilizarla, a primera hora de la tarde del 11-M aún no habían decidido quienes serían esos culpables.
Furgoneta Renault Kangoo supuestamente relacionada con los atentados.
Furgoneta Renault Kangoo supuestamente relacionada con los atentados. 
Fernando Villar Efe
Los primeros que inspeccionaron la furgoneta, todavía en el aparcamiento de la estación de Alcalá de Henares, no pudieron ver ni la cinta coránica, ni los detonadores, ni la mayor parte de las prendas de ropa porque no estaban. Fue luego, en Canillas, -cuando decidieron que utilizarían la furgoneta para terminar de encaminar a los investigadores hacia la pista islámica cuando introdujeron los objetos que necesitaban para sus fines. Antes de la inspección técnico-policial -eufemismo para referirse a una simple lista de los objetos- se guardaron algunas prendas del dueño de la Kangoo, los que luego aparecerían en el Megane del primo de Jamal Ahmidán, junto a más prendas de los presuntos terroristas que servirían para encontrar nuevos ADN inculpatorios.
Además de las tarjetas necesitaban una fuente para los explosivos y los detonadores. Echaron mano de lo que tenían más a mano. Mina Conchita había servido durante años como pantalla para la red de explosivos manejada por las fuerzas de seguridad que utilizaban la red de Antonio Toro
¿La tarjeta del Grupo Mondragón? Los primeros policías que llegaron hasta ella la vieron. Probablemente era un detalle sin la menor importancia. Ellos creyeron que sería importante y por eso lo resaltaron porque les parecía que encaminarían la investigación hacia ETA y que fue ocultada deliberadamente.

La caza de brujas de este episodio fue brutal. Se organizó una investigación interna. Se me hizo llegar una información según la cual si llegaba a revelar el nombre de mi fuente la competencia sacaría una foto de ese individuo con el brazo en alto en una manifestación. Era una presión inútil porque jamás desvelaré una fuente aunque eso me acarree un aparente descrédito.

Es realmente irritante e infantil que en la sentencia se destaque por su nombre solo una de las cintas encontradas en la Kangoo -la de la Orquesta Mondragón- con la clara intencionalidad de tratar de dejar en evidencia la posible confusión de esa casete con la tarjeta de visita mencionada. Patético en un juez que podría haber solventado el caso llamando a declarar a los primeros policías de Alcalá para salir de dudas.

¿Y el portero Garrudo y los tres encapuchados? Una simple coincidencia. Nunca tuvieron nada que ver con el caso. La sentencia dice que salieron de la furgoneta pero, como se puede comprobar por todos los testimonios, el portero solo dijo en su día que los vio al lado de la misma, y no dentro como el mismo se encargó de rectificar.

Los fabricantes del encubrimiento utilizaron la Kangoo sobre la marcha como podían haber utilizado cualquier otro vehículo si ese no hubiera salido a la luz. Los policías que la vieron vacía matizaron en el juicio que podía haber algunas cositas. Aceptamos que había las que se consignaron en la lista menos la cinta coránica, los detonadores y restos de explosivos y, por supuesto, todas las prendas de los terroristas en las que luego se encontrarían los restos de ADN comprometedores. Y que eso podía conformar una furgoneta con algunas cositas que no fueron suficientes para llamar la atención a los policías, ni de los perros.


ZOUGAM Y EL LOCUTORIO

¿Zougam y Bakkali? Pero ¿quiénes creen que les indujeron a montar el locutorio? Bakkali -al que las autoridades marroquíes se empeñaron en calificar de mecánico en todas las informaciones- dejó colgada una sustanciosa beca en una universidad madrileña en la que se doctoraba en ciencias físicas para meterse en un negocio bastante cutre en un barrio de inmigrantes marroquíes. Precisamente todo aquello de lo que él siempre -por su formación y clase social- quiso huir.


Jamal Zougam, durante el juicio.
Gtres 






10 julio 2014

El desembarco "aliado" en Normandía, un mito, otra mentira historica

La invasión de Europa
Leamos este muy interesante artículo de Annie Lacroix-Riz
Ya está bien de conmemorar esta farsa año tras año.
Pura propaganda.
 El Dia D en la prensa española
El desembarco aliado era contra la URSS (es decir: contra el comunismo), que por cierto puso sobre la mesa más de 24 millones de muertos.
Pero también fue un desembarco contra Europa, a la que EE.UU. convirtió en una gran base militar a su servicio ... y obligada a pagar encima impuestos de gratitud.

De acuerdo con el artículo publicado en Rebelión en 2010 por Nelson Roque Suástegui, titulado Europa, una gran base militar estadounidense,  
en Europa hay 452 bases norteamericanas: 
18 en Bélgica, 2 en Dinamarca, 235 en Alemania, 7 en Grecia, 1 en Groenlandia, 1 en Islandia, 83 en Italia, 1 en Luxemburgo, 9 en Holanda, 3 en Noruega, 21 en Portugal, 5 en España, 47 en Reino Unido y 19 en Turquía... Esto sí que fue el rapto de Europa.

por Annie Lacroix-RizRED VOLTAIRE | 5 DE JULIO DE 2014

A lo largo de 70 años ha venido construyéndose un mito de que los anglosajones liberaron Europa. Sin embargo, como recuerda la profesora Annie Lacroix-Riz, la prioridad de Washington y de Londres no era la lucha contra el nazismo sino contra el comunismo.
Así que no fueron las tropas de Estados Unidos las que derrotaron el Reich sino, ante todo, los soldados soviéticos del Ejército Rojo.


El triunfo del mito sobre la liberación de Europa por las tropas estadounidenses

En junio de 2004, en ocasión del 60º aniversario del «desembarco aliado» en Normandía, a la pregunta «¿Cuál es, en su opinión, la nación que más contribuyó a la derrota de Alemania?», el instituto francés de sondeos de opinión mostró una respuesta exactamente contraria a la que se había recogido en mayo de 1945: en 2004, el 58% de las personas consultadas estimó que había sido Estados Unidos, contra sólo un 20% en 1945, mientras que un 20% se pronunciaba por la URSS, contra un 57% en 1945 [1].

Desde la primavera hasta el verano de 2004 se había repetido constantemente que entre el 6 de junio de 1944 y el 8 de mayo de 1945, los soldados estadounidenses habían recorrido Europa «occidental» para devolverle la independencia y la libertad que la ocupación alemana le había arrebatado y que se veía en peligro ante el avance del Ejército Rojo hacia el oeste. No se mencionaba el papel de la URSS, víctima de aquella «muy espectacular [inversión de los porcentajes registrada] con el tiempo» [2].

En 2014, la 70ª edición del desembarco de Normandía promete ser mucho peor en cuanto a la presentación de los «Aliados» que protagonizaron la Segunda Guerra Mundial, en plena campaña de infundios contra el anexionismo ruso en Ucrania y en otras partes [3].

La leyenda fue progresando junto con la expansión estadounidense en el continente europeo, planificada en Washington desde 1942 y puesta en práctica con ayuda del Vaticano, tutor de las zonas católicas y administrador –antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial– de la «esfera de influencia “occidental”» [4].

Dirigido junto a la RFA, aunque también compitiendo con ella, y posteriormente con la Alemania reunificada, el avance estadounidense hacia el este alcanzó un ritmo desenfrenado a partir de la «caída del muro de Berlín», en 1989, llegando a pulverizar los «objetivos de guerra» que Moscú había proclamado en julio de 1941 y alcanzado en 1944 (recuperación de los territorios perdidos en 1939-1940) y en 1945 (adquisición de una zona de influencia que debía dominar el antiguo «cordón sanitario» de Europa central y oriental, vieja vía germánica para invadir Rusia [5].
El proyecto estadounidense avanzaba tan rápidamente que Armand Berard, diplomático en Vichy y posteriormente –después de la liberación de Francia– consejero de la embajada en Washington (en diciembre de 1944) y más tarde en Bonn (en agosto de 1949) llegó a predecir en febrero de 1952 que «los colaboradores del canciller [Adenauer] consideran en general que el día que América [Estados Unidos] sea capaz de alinear una fuerza superior, la URSS se prestará a un arreglo en el que abandonará los territorios de Europa central y oriental que actualmente domina» [6].

Las predicciones al estilo de Casandra de Armand Berard, que en aquellos tiempos parecían descabelladas, se han visto sobrepasadas por la realidad que estamos viviendo en mayo-junio de 2014: la antigua URSS, reducida desde 1991 al territorio que hoy conocemos como Rusia, se ve amenazada desde su puerta ucraniana.

La hegemonía ideológica «occidental» que acompaña esaDrang nach Osten [7] se ha visto favorecida por el tiempo transcurrido desde la época de la Segunda Guerra Mundial.
Antes de la Debacle, «la opinión francesa» se había visto «embaucada por las campañas “ideológicas”» que presentaban a la URSS como el lobo y al Reich como el cordero. La gran prensa, propiedad del capital financiero, había convencido a la opinión pública francesa de que abandonar al aliado checoeslovaco bastaría para garantizar una paz duradera. «Esa anexión será y no puede ser más que el preludio de una guerra que se hará inevitable, y al cabo de cuyos horrores Francia se verá en peligro de ser derrotada, desmembrada y sometida al vasallaje de lo que pueda quedar del territorio nacional como Estado aparentemente libre», había advertido –sólo 2 semanas antes de Munich– otra predicción al estilo de Casandra, proveniente del Estado Mayor del ejército [8].

Engañada y traicionada por sus propias élites, «Francia» vivió el destino previsto. Pero sus obreros y empleados, que entre 1940 y 1944 perdieron el 50% de sus salarios y entre 10 y 12 kilogramos de peso corporal [debido a las privaciones], ya no se dejaron tanto «embaucar por las campañas “ideológicas”».
Cierto es que percibieron las realidades militares después que los «medios bien informados». Pero, con el paso de los meses fueron cada vez más numerosos los que seguían en los atlas y los mapas de la prensa colaboracionista lo que sucedía en el «frente oriental». Y comprendieron que la URSS, que desde julio de 1941 reclamaba en vano la apertura en el oeste de un «segundo frente» que aligerase su martirio, estaba cargando sola con el peso de la guerra.

El «entusiasmo» que despertó en ellos la noticia del desembarco anglo-estadounidense en el norte de África (el 8 de noviembre de 1942) se había «apagado» para la siguiente primavera: «Hoy todas las esperanzas se vuelven hacia Rusia, cuyos éxitos llenan de alegría a toda la población […] Cualquier propaganda del partido comunista se ha hecho innecesaria […] la comparación demasiado fácil entre la inexplicable inacción de unos y el heroico accionar de los otros augura días difíciles para quienes se inquietan por el peligro bolchevique», subraya un informe de abril de 1943 destinado al BCRA [9] gaullista [10].

Si bien era difícil engañar a las generaciones que aún conservaban el recuerdo de la guerra, hoy en día es muy fácil engañar a las generaciones que no vivieron el conflicto. A la desaparición paulatina de los testigos y actores de la guerra se agrega el derrumbe del movimiento obrero radical.

El Partido Comunista Francés (PCF), que al final de la ocupación alemana era conocido en Francia como «el partido de los fusilados», informó durante mucho tiempo y mucho más allá de sus filas sobre las realidades de aquel conflicto. Pero lo que hoy queda del PCF aborda mucho menos ese tema en su propia prensa, que a su vez está a punto de desaparecer, e incluso prefiere dedicarse más bien a rasgarse las vestiduras sobre el pasado «estalinista» contemporáneo de sus propios combatientes de la Resistencia. La ideología dominante, ya libre de un serio obstáculo, se ha vuelto hegemónica en ese terreno, al igual que en otros.

Los sectores académicos ya no se oponen sino que más bien se asocian a la intoxicación reinante en la prensa escrita y audiovisual, e incluso a través del cine [11]. Y es importante destacar el hecho que largometrajes como el film de ficción Salvar al soldado Ryan y el documental Apocalipsis no abordan los preparativos ni objetivos del desembarco del 6 de junio de 1944.

La Pax Americana, vista por Armand Berard en julio de 1941
Mucho antes del «viraje» de Stalingrado –en enero-febrero de 1943–, las élites franceses ya habían percibido las consecuencias que tendría para Estados Unidos la situación militar que resultaba de la «resistencia […] feroz del soldado ruso». Fiel testimonio de ello es el informe –fechado a mediados de julio de 1941– que el general Paul Doyen, presidente de la delegación francesa ante la Comisión alemana de armisticio de Wiesbaden, hizo redactar a su colaborador diplomático Armand Berard [12]:

1. La Blitzkrieg había muerto. «El giro que han tomado las operaciones» contradecía el pronóstico de los
«dirigentes [del] III Reich [que] no habían previsto una resistencia tan feroz del soldado ruso, un fanatismo tan apasionado de parte de la población, una guerrilla tan extenuante en la retaguardia, ni pérdidas tan serias, un vacío tan total ante el invasor, ni tampoco dificultades tan considerables en materia de abastecimiento y de comunicaciones.

Las gigantescas batallas de tanques y aviones, la necesidad, a falta de vagones adaptados a las vías férreas, de garantizar el transporte a través de cientos de kilómetros de carreteras en el peor estado implican, para el ejército alemán, un desgaste del equipamiento y un gasto de gasolina que amenazan con hacer disminuir peligrosamente sus reservas irremplazables de combustible y de caucho. Sabemos que el estado mayor alemán ha reunido reservas de gasolina para 3 meses. Es necesario que una campaña de 3 meses le permita acabar con la resistencia del comunismo soviético, restablecer el orden en Rusia bajo un nuevo régimen y reanudar nuevamente la explotación de todas las riquezas naturales del país y, en particular, los yacimientos del Cáucaso. Sin embargo, sin importarle si él mismo tendrá algo que comer mañana, el ruso incendia sus propias cosechas con lanzallamas, vuela con explosivos sus propias aldeas, destruye sus propios medios de transporte, sabotea sus propias fuentes de recursos».

2. El peligro de una derrota alemana (que Berard explica detalladamente) obligaba a los amos de Francia a unirse a otro protector, que ya no era el imperialismo «continental» por el que habían optado desde la «Reconciliación» de los años 1920. Al hallarse ante un viraje que resultaba imposible, «en los próximos meses», habría que pasar convenientemente de la hegemonía alemana a la estadounidense, que ya se percibía como inevitable. Porque «Estados Unidos, que ya salió de la guerra de 1918 como único vencedor, lo será más aún al final del actual conflicto. Su poderío económico, su alta civilización, su cantidad de población, su influencia creciente en todos los continentes, el debilitamiento de los Estados europeos que podían rivalizar [con Estados Unidos] implican que, pase lo que pase, el mundo tendrá que someterse en las próximas décadas a la voluntad de Estados Unidos» [13]. O sea, desde julio de 1941, Berard ya diferenciaba al futuro vencedor militar soviético –vencedor que el Vaticano identificó claramente poco después [14] y que quedaría exhausto debido a la guerra alemana de desgaste– del «único vencedor», por su «poderío económico», que, al igual que en la guerra anterior, aplicaría en aquel conflicto la «estrategia periférica».

La «estrategia periférica» y la Pax Americana contra la URSS

Desde antes de la era imperialista, y también puede decirse que a partir de ella, Estados Unidos, que desde los tiempos de la sumisión del sur agrícola (esclavista) al norte industrial nunca sufrió una ocupación extranjera ni ningún tipo de destrucción en su propio suelo, había destinado su ejército permanente a la realización de misiones tan implacables como fáciles de llevar a cabo: liquidación de los pueblos autóctonos, imposición de su propia dominación a vecinos débiles («el traspatio» latinoamericano) y asegurar la represión interna. Para garantizar la expansión imperial, la consigna del defensor del imperialismo Alfred Mahan –desarrollar perennemente la marina de guerra– fue enriquecida por sus sucesores con las mismas reglas adaptadas a la aviación [15].

Sin embargo, debido al modesto volumen de sus fuerzas terrestres, Estados Unidos no disponía de la capacidad necesaria para intervenir en un conflicto europeo. Después de garantizar la victoria a través de otro país, que ponía la «carne de cañón» («canon fodder»), Estados Unidos despliega a última hora sus tropas para ocupar el territorio a controlar. A partir de entonces, el control se ejerce desde bases aeronavales en el exterior y las del norte de África se agregan a las británicas a partir de noviembre de 1942 [16].

En 1914, la Triple Entente (Francia, Inglaterra, Rusia) había distribuido entre sus miembros la acción militar que, debido a la retirada rusa, finalmente recayó sobre todo sobre Francia. Pero durante la Segunda Guerra Mundial fue la URSS la que asumió sola aquel papel en una guerra estadounidense que, según el estudio secreto de la Junta de Jefes del Estado Mayor Conjunto [de Estados Unidos] (Joint Chiefs of Staff o JCS) fechado en diciembre de 1942, se fijaba como norma «ignorar las consideraciones de soberanía nacional» de los países extranjeros.

En 1942-1943, la JCS sacó del conflicto que estaba teniendo lugar (y del anterior) la conclusión de que la próxima guerra tendría «los bombarderos estratégicos americanos [estadounidenses] como espina dorsal» y que, [actuando] como simple «instrumento de la política americana, un ejército internacional» a cargo de las tareas secundarias (las misiones terrestres) «internacionalizaría y legitimaría el poderío americano» y elaboró la interminable lista de bases de postguerra a través de todo el mundo, incluyendo las colonias de los «aliados» (JCS 570). Nada podría conducirnos a «tolerar restricciones a nuestra capacidad de hacer estacionar y operar la aviación militar en y sobre ciertos territorios bajo soberanía extranjera», decidió el general Henry Arnold, jefe del estado mayor de la US Air Force en noviembre de 1943 [17].

La «guerra fría», al convertir la URSS en «ogro soviético» [18], daría rienda suelta a las confesiones sobre la táctica destinadas a disponer del uso de la «carne de cañón» de los aliados (momentáneos) en función de los objetivos de los «bombardeos estratégicos americanos».

En mayo de 1949, con el Pacto Atlántico ya firmado (el 4 de abril), Clarence Cannon, presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Representantes (House Committee on Appropriations), glorificó los costosísimos «bombarderos terrestres de gran ataque capaces de transportar la bomba atómica que “en 3 semanas habrían pulverizado todos los centros militares soviéticos”» y se regocijó por la «contribución» que aportarían nuestros «aliados […] enviando los jóvenes necesarios para ocupar el territorio enemigo después de que nosotros lo hayamos desmoralizado y liquidado con nuestros ataques aéreos. […] Ya seguimos ese plan durante la última guerra» [19].

Así lo mostraron los historiadores estadounidenses Michael Sherry y Martin Sherwin: fue la URSS, instrumento militar de la victoria, la que fue blanco simultáneo de las futuras guerras de conquista, y no el Reich, a pesar de que este último había sido oficialmente designado como «enemigo de las Naciones Unidas». Para comprender por qué podemos recurrir a la lectura de William Appleman William, uno de los fundadores de la «escuela revisionista» (progresista estadounidense.

Su tesis [20] sobre «las relaciones americano-rusas de 1781 a 1947» (1952) demostró que el imperialismo estadounidense no toleraba ningún tipo de limitación a su esfera de influencia mundial, que la «guerra fría», que en realidad comenzó en 1917 y no en 1945-1947, no se basaba en consideraciones ideológicas sino económicas y que la rusofobia estadounidense databa de la era imperialista [21].

«El arreglo [ruso-estadounidense], cobarde e informal, […] se había roto debido a los derechos de paso de las redes ferroviarias [rusas] del sur de Manchuria y del este chino entre 1895 y 1912.»

Los soviéticos tuvieron además la audacia de explotar por sí mismos su propia caverna de Alí Babá, excluyendo de su inmenso territorio (22 millones de km²) a los capitales estadounidenses. Fue eso lo que generó «la continuidad, desde Theodore Roosevelt y John Hay hasta Franklin Roosevelt, pasando por Wilson, Hugues y Hoover, de la política americana en el Extremo Oriente» [22], y también en África y en Europa, otros campos privilegiados «de un reparto y de un re-reparto del mundo» [23] estadounidenses constantemente renovados desde 1880-1890.

Washington pretendía realizar ese «reparto re-reparto» única y exclusivamente en beneficio propio y fue por esa razón fundamental que Roosevelt vetó toda discusión en tiempo de guerra con Stalin y Churchill sobre el reparto de las «zonas de influencia». El final del conflicto le garantizaría la victoria sin el menor costo, dado el lastimoso estado de su gran rival ruso, devastado por el asalto alemán [24].

En febrero-marzo de 1944, el millonario Harriman, embajador en Moscú desde 1943, coincidía con 2 informes de los servicios «rusos» del Departamento de Estado («Varios aspectos de la política soviética actual» y «Rusia y Europa oriental») al pensar que la URSS «empobrecida por la guerra y en espera de nuestra ayuda económica […,] uno de nuestros principales instrumentos para orientar una acción política compatible con nuestros principios», no tendría fuerzas ni siquiera para ser un estorbo en el este de una Europa que pronto sería estadounidense. [Para Harriman, Rusia] se conformaría con una promesa de ayuda estadounidense de postguerra, lo cual permitiría [a Estados Unidos] «evitar el desarrollo de una esfera de influencia de la Unión Soviética en Europa oriental y los Balcanes» [25]. Aquel pronóstico era excesivamente optimista ya que la URSS no renunció a garantizarse una zona de influencia.

HITLER no se suicido - salio en vuelo a Barcelona:         (ya se sabia)

Existe "un documento oficial enviado por el gobierno alemán" firmado por el exjefe de la Gestapo Heinrich Müller que autoriza "un vuelo especial" de Berlín a Barcelona el 20 de abril de 1945 "donde el número uno y el número dos en la lista de pasajeros son Hitler y su esposa Eva Braun".

Parte de los interrogantes giran en torno a "la historia oficial" de Hugh Trevor-Roper, quien hizo un estudio por orden del antiguo primer ministro británico Winston Churchill certificando el suicidio de Hitler que se declaró "oficial" a finales de 1945.

"Me fui dando cuenta de que muchísimos historiadores importantes, como Joachim Fest o Stanley Payne, han ido copiando y plagiando de otros y asumiendo que la historia del suicidio es real, por lo que han ido repicando la misma historia oficial".

 "los historiadores han sido cómplices de las historias oficiales" porque les resulta "más cómodo" manejar la historia oficial "y así no investigar cosas nuevas".....

Tomado d Eric Fratini - ultimo libro
https://es.noticias.yahoo.com/eric-frattini-siembra-dudas-muri%C3%B3-hitler-b%C3%BAnker-102114424.html

EL VERDADERO HOLOCAUSTO CONTRA ALEMANIA:


La Pax Americana en la parte francesa de la zona de influencia
Los planes de paz sinárquicos…

Aquel «instrumento» financiero era, tanto en Europa occidental como en Europa oriental, «una de las armas más eficaces a nuestra disposición para influir en los acontecimientos europeos en la dirección que deseamos» [26].
Con vista a aquella Pax Americana, la alta finanza sinárquica, corazón del imperialismo francés particularmente bien representado del otro lado del Atlántico –Lemaigre-Dubreuil, patrón de la firma de aceites Lesieur (y de varias compañías petroleras); el presidente del Banco de Indochina Paul Baudouin, último ministro de Relaciones Exteriores de Reynaud y el primero de Petain, etc.– negoció más activamente, a partir del segundo semestre de 1941, con el financista Robert Murphy, delegado especial de Roosevelt en el norte de África.

Futuro primer consejero del gobernador militar de la zona de ocupación estadounidense en Alemania y uno de los jefes de los servicios de inteligencia estadounidenses, desde la OSS (Office of Strategic Services) creada durante la Segunda Guerra Mundial hasta la CIA (Central Intelligence Agency), creada en 1947, Robert Murphy se había instalado en Argel en diciembre de 1940.

Este católico integrista estaba preparando desde allí el desembarco de Estados Unidos en el norte de África, como trampolín a la ocupación de Europa que debía comenzar por el territorio francés cuando la URSS se dispusiese a traspasar sus fronteras de 1940-1941 para liberar los países ocupados [27]. Las negociaciones secretas se desarrollaron en una zona no ocupada del «imperio» a través de los «neutrales», que iban desde los pro-hitlerianos Salazar y Franco –sensibles a los cantos de sirena estadounidenses– hasta los suizos y los suecos, incluyendo al Vaticano, tan preocupado como en 1917-1918 por garantizar una paz tranquila con el vencido Reich. Luego de prolongarse hasta el final de la guerra, incluyeron –ya en 1942– planes para la «inversión de los frentes» en contra de la URSS, que llegaron a conocerse antes de la capitulación de Alemania [28] pero que sólo entraron en aplicación después de los días 8 y 9 de mayo de 1945.

Al abordar con los grandes sinarcas asuntos económicos inmediatos (en el norte de África) y futuros (en la metrópoli y en sus colonias después de la Liberación [de la Francia ocupada por los nazis]), Washington también contaba con ellos para deshacerse de De Gaulle, igualmente odiado por ambas partes. Pero no lo odiaban porque se tratase de una especie de dictador militar a quien, según una tenaz leyenda, el gran demócrata Roosevelt no lograba soportar. De Gaulle no gustaba únicamente porque, a pesar de lo reaccionario que fuese, su popularidad y su fuerza provenían de la Resistencia interna (fundamentalmente comunista). Por esa razón dificultó el control total de Estados Unidos en momentos en que un «Vichy sin Vichy» ponía [a la disposición de Estados Unidos] una serie de colaboradores odiados por el pueblo y, por consiguiente, tan dóciles perinde ac cadaver a las órdenes estadounidenses como antes lo habían sido a las órdenes alemanas.

Aquella fórmula estadounidense, finalmente condenada al fracaso por la correlación de fuerzas en general –y también por la correlación de fuerzas existente en Francia– tuvo como héroes sucesivos, de 1941 a 1843, a los miembros vychistas de La Cagoule [29] –Weygand, Darlan y, posteriormente, Giraud–, defensores comprobados de la dictadura militar [30] pero muy representativos del agrado de Washington por los extranjeros partidarios de la libertad de los capitales [estadounidenses] y de la instalación de sus bases aeronavales [31].

El objetivo no era esforzarse por deshacerse de De Gaulle para tener que lidiar con los soviéticos. Espantados ante el resultado de la batalla de Stalingrado, los mismos financieros franceses enviaron rápidamente a Roma al particularmente fiel Emmanuel Suhard, a quien habían utilizado desde 1926 en sus planes de liquidación de la República.

Este cardenal y arzobispo (de la ciudad francesa de Reims) había sido nombrado [arzobispo] en Paris en el mes de mayo [de 1940], justo después de la invasión alemana (del 10 de mayo), después de que La Cagoule eliminara oportunamente –en abril de 1940– a su predecesor Verdier.

Sus “representados” y Paul Reynaud, cómplice del inminente putsch Petain-Laval, lo habían enviado para iniciar en Madrid –el 15 de mayo y a través de Franco– las conversaciones de «Paz» (más bien la capitulación) con el Reich [32].

Por lo tanto, a Suhard se le confió nuevamente la tarea de preparar, con vista a la «Pax Americana», las conversaciones con el nuevo tutor. Suhard debía pedir al papa Pío XII que planteara «a Washington», a través de Myron Taylor –ex presidente de US Steel y «representante personal» de Roosevel «ante el papa» desde el verano de 1939– «la siguiente interrogante: “Si las tropas americanas se viesen obligadas a entrar en Francia, ¿se comprometería el gobierno de Washington a que la ocupación americana fuese tan total como la ocupación alemana?”», excluyendo cualquier «otro tipo de ocupación extranjera (léase soviética). Washington respondió que a Estados Unidos no le interesaba la futura forma de gobierno de Francia y que se comprometería a no permitir que el comunismo se instalara en el país» [33].

La burguesía, señaló un informante del BCRA a finales de julio de 1943, «que ya no cree en la victoria alemana, cuenta […] con América [Estados Unidos] para que le evite el bolchevismo. Espera con impaciencia el desembarco anglo-americano y todo retraso le parece una forma de traición». Esa fue la canción que se repitió hasta la realización de la operación Overlord [34].

…en contra de las esperanzas de pueblo Al «burgués francés [que había] considerado siempre que el soldado americano o británico estaría naturalmente a su servicio en caso de victoria bolchevique», los RG [35] trataban de asustarlo, desde febrero de 1943, con «el proletariado» cuyos «temores de ver “su” victoria escamoteada por la alta finanza internacional van desapareciendo con la caída de Stalingrado y el avance generalizado de los soviéticos» [36].

Por ese lado, al rencor contra la inacción de los anglosajones contra el Eje se agregó la cólera suscitada por la guerra aérea de estos contra los civiles, incluyendo a los de las «Naciones Unidas».

Los «bombardeos estratégicos americanos», constantes desde 1942, provocaban víctimas entre la población pero no afectaban a los Konzerne de los socios de los Aliados, encabezados por IG Farben, como informó en noviembre «un importante industrial sueco que mantenía estrechas relaciones [con IG Farben] a su regreso de un viaje de negocios a Alemania»: en Francfort, «las fábricas no han sufrido»; en Ludwigshafen, «los daños son insignificantes»; en Leverkusen, «las fábricas de IG Farben […] no han sido bombardeadas» [37].

Nada cambió hasta 1944, cuando un largo informe de marzo sobre «los bombardeos de la aviación angloamericana y las reacciones de la población francesa» expuso los efectos de «esos ataques mortíferos e inoperantes». La indignación crecía tanto desde 1943 que incluso amenazaba la base del inminente control estadounidense sobre el territorio. Desde septiembre de 1943 se habían intensificado los ataques contra la periferia de París, donde las bombas parecían como «lanzadas al azar, sin objetivos precisos y sin la menor preocupación por evitar la pérdida de vidas humanas». Después sucedió lo mismo con las ciudades de Nantes, Estrasburgo, La Bocca, Annecy y Tolón, «llevando al paroxismo la cólera de los obreros [franceses] contra los anglosajones».

En todas aquellas ciudades se producían constantemente las mismas escenas de obreros muertos mientras que los objetivos industriales alcanzados eran pocos o ninguno. Las operaciones evitaban afectar la economía de guerra alemana, como si los anglosajones «temiesen que la guerra terminara demasiado rápido». Así que se mantenían intactos los altos hornos, cuya «destrucción paralizaría de inmediato las industrias de transformación, que dejarían de funcionar por falta de materia prima».

Se hacía cada vez más común «una opinión muy peligrosa […] entre ciertos sectores de la población obrera que ha sido duramente golpeada por los ataques aéreos. [Esa opinión] es que los capitalistas anglosajones no están para nada descontentos de eliminar a sus competidores comerciales y al mismo tiempo de diezmar la clase obrera, de sumirla en una situación de inseguridad y miseria que le hará más difícil presentar sus reivindicaciones sociales cuando termine la guerra.

Sería inútil esconder [el hecho] que la opinión francesa está, desde hace algún tiempo, desencantada de los angloamericanos» [quienes siguen retrasando] «el desembarco prometido […]. Francia está sufriendo indescriptiblemente […] Las fuerzas vivas del país se agotan a un ritmo que se acelera día a día y la confianza en los aliados va en descenso […] Ante la cruel realidad de los hechos, la mayoría de los obreros pone ahora toda su esperanza en Rusia, cuyo ejército es para ellos el único capaz de vencer en un plazo próximo la resistencia de los alemanes» [38].

Es por lo tanto en medio de una atmósfera de rencor contra aquellos «aliados», tan complacientes con el Reich como antes y después de 1918, que se produjo el desembarco del 6 de junio de 1944. Se mantuvieron la cólera y la sovietofilia populares, otorgando al PCF una importancia que inquietaba al inminente Estado gaullista: «el desembargo ha quitado a su propaganda parte de su fuerza de penetración» pero «el tiempo bastante largo que los ejércitos angloamericanos demoraron en desembarcar en suelo francés ha sido explotado para demostrar que sólo el ejército ruso era capaz de luchar eficazmente contra los nazis. Las muertes provocadas por los bombardeos [aéreos de los angloamericanos] y el dolor que suscitan son también elementos favorables a una propaganda que afirma que los rusos hacen la guerra conforme a los métodos tradicionales y no arremeten contra la población civil» [39].

La poca simpatía comprobada en esa parte inicial de la esfera de influencia de Estados Unidos se mantuvo durante el periodo intermedio entra la liberación de París y el fin de la guerra en Europa, como puede comprobarse en los sondeos de opinión de la IFOP realizados después de la liberación –en la región de París– («del 28 de agosto al 2 de septiembre de 1944») y en mayo de 1945 –a escala nacional (ya citado) [40]. Únicamente después de la guerra fue desapareciendo, como ya dijimos, poco a poco al principio y luego bruscamente.

Y no quedan hoy en día muchas personas que recuerden que después de la batalla de las Ardenas (desde diciembre de 1944 hasta enero de 1945), donde se produjeron los únicos combates importantes de los anglosajones contra las tropas alemanas (con 9 000 muertos estadounidenses) [41], el alto mando de la Wehrmacht negoció febrilmente su rendición «a los ejércitos anglo-americanos y el traslado de las fuerzas [alemanas] al este»;

 que, a fines de marzo de 1945, «26 divisiones alemanas se mantenían en el frente occidental» únicamente con fines de evacuación «hacia el oeste» a través de los puertos del norte, «mientras que 170 divisiones se mantenían en el frente del este» y siguieron combatiendo ferozmente hasta el 9 de mayo (día de la liberación de Praga) [42];

 que el libertador estadounidense, cuyo ingreso nacional se había multiplicado por 2 gracias a la guerra, perdió en el Pacífico y en Europa 290 000 soldados entre diciembre de 1941 y agosto de 1945 [43], cifra similar a la cantidad de soldados soviéticos que murieron durante las últimas semanas de la caída de Berlín. El total de bajas estadounidenses en el Pacífico y Europa representa un 1% de los muertos soviéticos de la «Gran Guerra Patria», cerca de 30 millones de un total de 50 millones.

Entre el 6 de junio de 1944 y el 9 de mayo de 1945, Washington terminó de crear prácticamente todas las condiciones para reinstaurar el «cordón sanitario» que los rivales imperialistas ingleses y franceses habían construido en 1919 y para convertir en ogro al país que más estimaban los pueblos de Europa (incluyendo a los franceses).

El mito de la «guerra fría» merecería que se le aporten las mismas correcciones que habría que hacer al de la liberacion de Europa por los estadounidenses [44].


[1] Frederic Dabi, «1938-1944: Des accords de Munich à la libération de Paris ou l’aube des sondages d’opinion en France», febrero de 2012, cifras extraídas del cuadro, p. 5. Total inferior a 100: otros 3 datos: Inglaterra; 3 países; sin opinión.
[2] Ibid., p. 4.
[3] Campaña tan absurda que un diario electrónico vinculado a Estados Unidos llegó a sugerir –el 2 de mayo de 2014– un poco de pudor con respecto a la ecuación CIA=democracia. Cf. «Deux mots, deux armes de désinformation massive sur l’Ukraine», por Charles Grandjean,The Hunffington Post, 5 de mayo de 2014.
[4] Annie Lacroix-Riz, Le Vatican, l’Europe et le Reich 1914-1944, París, Armand Colin, 2010 (segunda edición).
[5] Lynn E. Davis, The Cold War begins […] 1941-1945, Princeton, Princeton UP, 1974; Lloyd Gardner, Spheres of influence […], 1938-1945, Chicago, Ivan R. Dee, 1993; Geoffrey Roberts, Stalin’s Wars: From World War to Cold War, 1939-1953. New Haven & London: Yale University Press, 2006, publicado en francés por la editoral Delga, septiembre de 2014.
[6] Tél. 1450-1467 de Berard, Bonn, 18 de febrero de 1952, Europe généralités 1949-1955, 22, CED, archivos del ministerio francés de Relaciones Exteriores (MAE).
[7] En español, “Marcha hacia el este” o “Empuje hacia al este”. Referencia al movimiento de colonización germánica hacia el este que los historiadores sitúan desde la primera mitad del siglo XII hasta el siglo XIX. Esa expresión hace también referencia a la política expansionista de Prusia y Austria en Polonia y los Balcanes que caracterizó los finales del siglo XVIII y parte del siglo XIX. En los siglos XIX y XX, los nacionalistas alemanes también recurrieron a esa expresión para justificar como una necesidad de Alemania la ocupación de nuevos territorios en Europa oriental. Nota del Traductor.
[8] Note État-major, anónimo, 15 de septiembre de 1938 (modèle et papier des notes Gamelin), N 579, Service historique de l’armée de terre (SHAT).
[9] El BCRA, siglas del Bureau central de Renseignements et d’action, fue el servicio de inteligencia y de acción clandestina del gobierno en el exilio creado en Londres por el general Charles de Gaulle como respuesta a la ocupación alemana en Francia.
[10] Moral de la région parisienne, nota recibida el 22 de abril de 1943, F1a, 3743, Archives nationales (AN).
[11] Lacroix-Riz, L’histoire contemporaine toujours sous influence, París, Delga-Le temps des cerises, 2012.
[12] Revendication de paternité, tomo 1 de sus memorias, Un ambassadeur se souvient. Au temps du danger allemand, París, Plon, 1976, p. 458, resulta creíble después de haber leído su correspondencia del ministerio francés de Relaciones Exteriores.
[13] Rapport 556/EM/S au général Koeltz [En español, “Informe 556/EM/S al general Koeltz], Wiesbaden, 16 de julio de 1941, W3, 210 (Laval), AN.
[14] Las dificultades «de los alemanes» nos amenazan a nosotros, se lamenta a finales de agosto Tardini –tercer personaje en importancia de la secretaría de Estado del Vaticano–, con el resultado «en el que Stalin estaría llamado a organizar la paz conjuntamente con Churchill y Roosevelt», entrevista con Leon Berard, carta Berard, Roma-Santa Sede, 4 de septiembre de 1941, Vichy-Europa, 551, archivos del ministerio francés de Relaciones Exteriores (MAE).
[15] Michael Sherry, Preparation for the next war, American Plans for postwar defense, 1941-1945, New Haven, Yale University Press, 1977, capítulo 1, incluyendo p. 39.
[16] Ejemplos francés y escandinavo (antiguo feudo británico), Lacroix-Riz, «Le Maghreb: allusions et silences de la chronologie Chauvel», La Revue d’Histoire Maghrébine, Túnez, febrero de 2007, p. 39-48; Les Protectorats d’Afrique du Nord entre la France et Washington du débarquement à l’indépendance 1942-1956, París, L’Harmattan, 1988, capítulo 1; «L’entrée de la Scandinavie dans le Pacte atlantique (1943-1949): une indispensable “révision déchirante”», guerras mundiales y conflictos contemporáneos (gmcc), 5 artículos, 1988-1994.
[17] Sherry, Preparation, p. 39-47 (citaciones dispersas).
[18] Sarcasmo del embajador estadounidense H. Freeman Matthews, ex director de la oficina de Asuntos Europeos, despacho de Dampierre n° 1068, Estocolmo, 23 de noviembre de 1948, Europe Généralités 1944-1949, 43, ministerio francés de Relaciones Exteriores.
[19] Tél. [telegrama] Bonnet n° 944-1947, Washington, 10 de mayo de 1949, Europe généralités 1944-1949, 27, ministerio francés de Relaciones Exteriores, ver Lacroix-Riz, «L’entrée de la Scandinavie», gmcc, n° 173, 1994, p. 150-151 (150-168).
[20] Martin Sherwin, A world destroyed. The atomic bomb and the Grand Alliance, Alfred A. Knopf, Nueva York, 1975; Sherry Michael, Preparation; The rise of American Air Power: the creation of Armageddon, New Haven, Yale University Press, 1987; In the shadow of war: the US since the 1930’s, New Haven, Yale University Press, 1995.
[21] Williams, Ph.D., American Russian Relations, 1781-1947, Nueva York, Rinehart & Co., 1952, y The Tragedy of American Diplomacy, Dell Publishing C°, Nueva York, 1972 (segunda edición).
[22] Richard W. Van Alstyne, nota de lectura de American Russian Relations, The Journal of Asian Studies, vol. 12, n° 3, 1953, p. 311.
[23] Lenin, L’impérialisme, stade suprême du capitalisme, Ensayo de divulgación, París, editorial Le Temps des cerises, 2001 (1ª edición, 1917), p. 172. Resaltado en el texto.
[24] Elemento clave del análisis revisionista, como en el caso de Gardner,Spheres of influence, fundamental.
[25] Tél. [telegrama] 861.01/2320 de Harriman, Moscú, 13 de marzo de 1944,Foreign Relations of the United States 1944, IV, Europe, p. 951.
[26] Ibid.
[27] Lacroix-Riz, «Politique et intérêts ultra-marins de la synarchie entre Blitzkrieg et Pax Americana, 1939-1944», in Hubert Bonin et al., Les entreprises et l’outre-mer français pendant la Seconde Guerre mondiale, Pessac, MSHA, 2010, p. 59-77; «Le Maghreb: allusions et silences de la chronologie Chauvel», La Revue d’Histoire Maghrébine, Túnez, febrero de 2007, p. 39-48.
[28] Como la capitulación del ejército de Kesselring en Italia, operaciónSunrise negociada en marzo-abril de 1945 por Allen Dulles, jefe de la OSS en Europa destacado en berna, con Karl Wolff, «jefe del estado mayor personal de Himmler» responsable del «asesinato de 300 000 judíos», que indignó a Moscú. Lacroix-Riz, Le Vatican, capítulo 10, incluyendo las páginas 562-563, e Industriels et banquiers français sous l’Occupation, París, Armand Colin, 2013, capítulo 9.
[29] La Cagoule, en español “La Capucha”, fue un grupo francés de extrema derecha surgido en los años 1930. Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos miembros o simpatizantes de La Cagoule colaboraron con la ocupación alemana uniéndose al gobierno francés colaboracionista de Vichy mientras que otros, partidarios de la vertiente más nacionalista de aquel grupo de extrema derecha, rechazaron la ocupación alemana y optaron por la Resistencia.
[30] Jean-Baptiste Duroselle, L’Abîme 1939-1945, París, Imprimerie nationale, 1982, passim; Lacroix-Riz, «Quand les Américains voulaient gouverner la France», Le Monde diplomatique, mayo de 2003, p. 19; Industriels, capítulo 9.
[31] David F Schmitz, Thank God, they’re on our side. The US and right wing dictatorships, 1921-1965, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 1999.
[32] Index Suhard Lacroix-Riz, Le choix de la défaite: les élites françaises dans les années 1930 y De Munich à Vichy, l’assassinat de la 3e République, 1938-1940, París, Armand Colin, 2010 (segunda edición) y 2008.
[33] LIBE/9/14, 5 février 1943 (visite récente), F1a, 3784, AN. Taylor, Vatican, capítulo. 9-11 e índice.
[34] Information d’octobre, reçue le 26 décembre 1943, F1a, 3958, AN, yIndustriels, capítulo 9.
[35] Los RG (sigla correspondiente a Renseignements generaux o “Inteligencia General”) eran un servicio de inteligencia interna dependiente de la policía nacional francesa.
[36] Lettre n° 740 du commissaire des RG au préfet de Melun, 13 février 1943, F7, 14904, AN.
[37] Renseignement 3271, arrivé le 17 février 1943, Alger-Londres, 278, ministerio francés de Relaciones Exteriores.
[38] Informations du 15 mai, diffusées les 5 et 9 juin 1944, F1a, 3864 et 3846, AN.
[39] Information du 13 juin, diffusée le 20 juillet 1944, « le PC à Grenoble », F1a, 3889, AN.
[40] El señor Dabi, director del departamento Opinión del IFOP, faro de la ignorancia que reinó en 2012 sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial, deplora el resultado de 1944: «una mayoría muy amplia (61% [de los franceses]) considera que la URSS es la nación que más contribuyó a la derrota alemana mientras que Estados Unidos e Inglaterra, a pesar de haber liberado el territorio nacional [de Francia] [¿a finales de agosto de 1944??] sólo recogen respectivamente un 29,3% y un 11,5%», «1938-1944», p. 4, resaltado por mí.
[41] Jacques Mordal, Dictionnaire de la Seconde Guerre mondiale, París, Larousse, 1979, t. 1, p. 109-114.
[42] Gabriel Kolko, The Politics of War. The World and the United States Foreign Policy, 1943-1945, Nueva York, Random House, 1969, capítulos 13-14.
[43] Bajas «únicamente militares», Pieter Lagrou, «Les guerres, la mort et le deuil: bilan chiffré de la Seconde Guerre mondiale», in Stephane Audoin-Rouzeau et al., dir., La violence de guerre 1914-1945, Bruselas, Complexe, 2002, p. 322 (313-327).


[44] Bibliografía, Jacques Pauwels, Le Mythe de la bonne guerre: les USA et la Seconde Guerre mondiale, Bruselas, Éditions Aden, 2012, segunda edición; Lacroix-Riz, Aux origines du carcan européen, 1900-1960. La France sous influence allemande et américaine, París, Delga-Le temps des cerises, 2014.


Annie Lacroix-Riz
Profesora de historia contemporánea en la universidad Denis-Diderot (París VII).


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Fuente : «El desembarco aliado en Normandía, del mito a la realidad», porAnnie Lacroix-Riz, Red Voltaire , 5 de julio de 2014,www.voltairenet.org/article184568.html