16 octubre 2020

Bill Gates una vida de corrupcion y manipulacion

LA CREACION DE UN MONSTRUO:


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La fundación de Bill Gates subvencionó a 'El País' con 3,3 millones de euros hasta 2016

Los registros de la fundación de Gates y su mujer incluyen ayudas a varios medios de comunicación, como 'El País' y 'The Guardian'

https://www.vozpopuli.com/espana/subvencion-bill-gates-el-pais_0_1386761503.html
 
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EL gobierno de NIGERIA denuncia que Bill Gates intento sobornar a los diputados para que aprobaran la vacunacion OBLIGATORIA:

Bill Gates offered House of Reps $10m bribe
for speedy passage of compulsory vaccine bill 

https://dailypost.ng/2020/05/04/bill-gate-offered-house-of-reps-10m-bribe-for-speedy-passage-of-compulsory-vaccine-bill-cupp-alleges/?fbclid=IwAR01kRMqzhAgVRPKfSwvhTuCHHlsGBIqybQ2zXCYdhCwkpd8ckvad0Hp1oY


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GATES SE COMPRA UN YATE DE 110 METROS DE ESLORA mientras Pedro Sanchez le "dona" mas de 100 millones de euros

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Bill Gates subvencionó a 'El País' con más de un millón de euros en dos años

https://www.elconfidencial.com/comunicacion/2016-01-08/bill-gates-subvenciono-a-el-pais-con-mas-de-un-millon-de-euros-en-dos-anos_1131902/?fbclid=IwAR08IZq7L2h6cGhqGLto-Inz-GyClKoPiFtUzvR738K0kjPwxoA25ZdSh6I

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 Mientras Trump intenta castigar a la corrupta OMS recortando el dinero que aporta, Gates instantanemente aporta millones de dolares para atacar a Trump y apoyar el negocio de farmaceuticas, vacunas y el golpe de estado economico mundial con la tapadera del virus:
 


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El "MODESTO" BILL GATES:

Cuentan los acólitos del modesto Bill Gates, que para no perder la humildad propia del hombre más rico del mundo, lava a mano los platos de la cena de cada noche.

Mandilito al cinto, coge el fairy y el estropajo y se pone a fregar los patos de Melinda...

Los nuevos filántropos multimillonarios ya no aparecen, como en las viñetas de principios del siglo pasado, con su chistera, su puro y su reloj de cadena de oro en una mano. 
Ahora que hay mucho rico por el mundo, a los ultra ricos de verdad les gusta aparecer en los medios con cierto desaliño, disfrazados de hombres corrientes, incluso humildes y afables, y extienden falsas leyendas en torno a su modestia y su filantropía.

El lavador del platos acaba de comprarse el primer yate de lujo del mundo, propulsado, eso sí, por hidrógeno: el Sinot Aqua. 
El capricho filantrópico le ha costado cuatro perrilas:  
590 millones de euros y tiene 5 cubiertas, helipuerto, piscina infinita, spa, gimnasio… y un botecito de fairy…

La pareja filatrópica (dignos de un premio nobel) se ha comprado por 40 millones la casa más cara de San Diego, 500 metros, vistas al mar, tecnología punta y un botecito de fayri, claro, porque si hay que ir, se va…

Mientras, la parejita filatrópica le acaba de sacar a España, vía tele maratón de la Unión Europea, 125 millones de euros que tendremos que pagarle entre todos a través de sangrantes impuestos. 
Pero no importa, porque Gates es un ser campechano y humilde que lava sus platos. Bill en el fondo es un gran tipo porque es ecologista, adora lo LGTBI y promueve la reducción de la población mundial-. L

Lava sus platos… mientras nos limpia el forro a todos los demás.



 


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Bill Gates "financia" - corrompe - 
medios de comunicacion
Numerosos países han vivido escándalos de compra secreta de medios de prensa por parte de ‎importantes actores económicos. Una variante de ese mal se extiende hoy por toda la Unión ‎Europea. ‎

Es importante resaltar que, al financiar investigaciones “periodísticas” –a través de grupos como ‎el Bureau of Investigative Journalism– o al remunerar a los autores de llamadas ‎‎«tribunas libres», que luego se traducen y se publican en varios idiomas en los medios de ‎prensa más importantes de numerosos países –como hace el Project Syndicate–
el «donante» ‎en realidad actúa sobre todos los diarios que reproducen esos textos sin tener que pagar ‎por ello. ‎

Por ejemplo, en 2019, la fundación del magnate estadounidense Bill Gates pagó con ese objetivo ‎generosas sumas
a importantes publicaciones europeas como: ‎

- Der Spiegel (Alemania), que recibió 2 537 294 dólares;‎
- Die Zeit (Alemania), 297 124 dólares;‎
- Le Monde (Francia), 2 126 790 dólares;‎
- The Atlantic (Estados Unidos), 500 222 dólares;‎
- The Guardian (Reino Unido), 175 000 dólares. ‎

Por su parte, la asociación “no lucrativa” que se identifica como The Bureau of Investigative ‎Journalism (con sede en Londres) recibió de la fundación de Bill Gates 1 068 169 dólares ‎mientras que el Project Syndicate (con sede en Praga), igualmente “no lucrativo”, recibía ‎‎1 619 861 dólares para financiar la redacción y difusión de «tribunas libres».

https://www.voltairenet.org/article209844.html

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Las donaciones filantrópicas de Bill Gates 
son un fraude

Rob Larson 03/05/2020

Bill y Melinda Gates visitan un proyecto con Sir Fazle Abed en Bangladesh (Gates Foundation)




El cofundador de Microsoft creó una fundación benéfica para maquillar su reputación, destrozada por el juicio antimonopolio contra su compañía. Gates se hizo multimillonario con prácticas depredadoras ilegales
 
Bill Gates anunció hace poco que abandonaba el consejo de Microsoft, el coloso del software de un billón de dólares que cofundó, para, anunció: “Dedicar más tiempo a mis prioridades filantrópicas, que incluyen la salud mundial, el desarrollo o la educación, así como a mi creciente compromiso con la lucha contra el cambio climático”.

El New York Times informaba alegremente: “En su carrera post-Microsoft, Gates es ampliamente conocido por su trabajo en la lucha contra enfermedades infecciosas y contra el cambio climático. [En febrero], la Fundación Gates dijo que asignará 100 millones de dólares adicionales para luchar contra el coronavirus”.




Este es el típico tratamiento afectuoso que la prensa da a Gates, quien es considerado uno de los mejores multimillonarios, si lo comparamos con Trump o con los hermanos Koch. Esto se debe sobre todo a la Fundación Bill & Melinda Gates, la entidad benéfica privada más grande del mundo, que ha invertido miles de millones para luchar contra el SIDA, para acelerar el desarrollo económico y para otras muchas causas dignas.

Pero Bill Gates y su fundación son la imagen perfecta de por qué este modelo de filantropía de millonarios es tan defectuoso. 
La fundación fue originalmente ideada como un bonito maquillaje para tapar una reputación destruida por el juicio antimonopolio de Microsoft, lo que le integra en la larga tradición de personas obscenamente ricas que usan las donaciones ocasionales y generosas para tratar de justificar su enorme poder y riqueza.

Ventanas Rotas
Merece la pena recordar de dónde viene el dinero de Gates. En 1981, Microsoft compró los derechos de una versión de un temprano sistema operativo (“DOS”), el software básico de un ordenador que permite que sea funcional y que proporciona soporte a otras aplicaciones.

Lo modificaron y lo vendieron a IBM para sus increíblemente exitosos ordenadores personales, lo que llevó a un crecimiento extraordinario de Microsoft, ya que IBM y otros muchos fabricantes de ordenadores querían el mismo sistema operativo para atraer a más desarrolladores de software, cuyas aplicaciones son las que hacen útil el PC.

Esto creó “efectos de red”: los economistas sabemos que este es un factor fundamental para la monopolización.

Gates y sus colegas –también CEOs de empresas de tecnología– han usado la monopolización para reunir beneficios gigantescos y para reforzar su control sobre porciones crecientes de la economía mundial. Los efectos de red se presentan cuando un servicio incrementa su valor conforme más personas lo usan, como la red telefónica.

 Los mercados que dan este tipo de servicio son especialmente propensos al monopolio, tanto porque los líderes del mercado tratan de aprovechar sus redes más grandes como porque esas redes necesitan un estándar uniforme para que muchos usuarios se puedan conectar y beneficiarse de ello.

La gente quiere usar o unirse a redes que ya tienen muchos otros usuarios, como Facebook, antes que a otras con muy pocos.
El prolongado monopolio telefónico de AT&T es un gran ejemplo histórico, así como los monopolios de transporte regional por ferrocarril o el imperio de redes sociales de Facebook; pero fue la compañía de Gates la que obtuvo el mejor pedazo del pastel de la temprana revolución tecnológica.

Durante el periodo de crecimiento frenético de su compañía, Gates emergió como un moderno magnate de la Edad Dorada. Incluso los biógrafos más comprensivos comentan sus “rabietas infantiles” y cómo “despotrica de manera infantil y grosera”.

El número dos de Gates y CEO sucesor, Steve Ballmer, mantuvo esta reputación de la dirección, gritando como un descosido a sus empleados y, ocasionalmente, arrojando sillas. 
 
Estos patrones de comportamiento son alentados por la estricta jerarquía de los negocios, y el sector tecnológico, a pesar de su fama de practicar yoga en la oficina y de tener máquinas expendedoras de té verde, no es una excepción.

La habilidad de la jerarquía corporativa para crear ese conformismo propio de una secta es ampliamente conocida, pero Gates lo llevó a nuevas cumbres sectarias, como muestran quienes informaron del hábito de Gates de balancearse:

“Entre los programadores de Microsoft se ha convertido en parte de la cultura corporativa intentar recrearse en la imagen del presidente.
Gates se balancea habitualmente en la silla, los codos en las rodillas, para contener su intensidad, especialmente cuando la conversación gira en torno a los ordenadores; al entrar en una reunión importante de Microsoft no es inusual encontrarse a la mayoría de los directivos de la sala balanceándose en sincronía con él”.

El carisma de Gates también se muestra en episodios en los que golpeaba su mano contra el puño diciendo: “Tenemos que aplastar” a cualquier rival que se haya atrevido a vender software en los 90.

“Vamos a arruinar a Digital Research”, se lee en la ampliamente aceptada historia de la empresa escrita por James Wallace y Jim Erickson, “mientras golpea su puño contra la palma de la otra mano.

Repetiría el mismo juramento un par de veces más el siguiente año (…), asegurando que arruinaría a MicroPro y a Lotus, y siempre enfatizaba la promesa golpeando el puño contra la mano”.

Además de los efectos de red, era un deseo ardiente de Gates machacar a sus competidores, así como marcar el estándar al que debían someterse todos los productores de software, lo que llevó a Microsoft a vender más del 90% de los sistemas operativos para ordenadores en las décadas de los 90 y los 2000.
 Esta supremacía convirtió a Gates en la persona más rica del mundo durante decenios.

Cuando apareció nueva tecnología online fuera del control de Gates, especialmente el navegador de Internet vendido por Mosaic (más tarde Netscape), el magnate inauguró un periodo descrito en la historia de los negocios y de la informática como “la guerra de los navegadores”.

Microsoft comenzó ocultando los detalles de su software a Netscape cuando la compañía solicitó probar su producto con la siguiente versión del DOS de Windows.

A continuación, abordaron a la dirección de Netscape y, según las demandas legales que posteriormente antepusieron estos últimos, les ofrecieron dividirse el mercado de navegadores con una fórmula que asegurara una “relación especial”.

Netscape desestimó la oferta debido a la gigantesca ventaja que tendría el nuevo navegador de Microsoft, al venir probablemente con actualizaciones del sistema operativo de Windows que alcanzarían a casi todos los ordenadores operativos del mundo.

Gracias a las consiguientes batallas legales, conocemos una buena parte de la estrategia de la guerra de los navegadores. Los debates eran planes explícitos sobre el uso del poder monopolístico para aplastar a cualquier advenedizo. Microsoft arrebató la licencia de la versión original de Mosaic a sus titulares y la volvió a desarrollar precipitadamente, obteniendo Internet Explorer, el penoso navegador que tu ordenador de trabajo todavía elige como predeterminado.

Gates y sus secuaces temían que Netscape alcanzara en no mucho tiempo un punto crítico en el que los efectos de red le convirtieran en referencia. Por ello un alto ejecutivo de Windows declaró:
“No entiendo cómo IE (Internet Explorer) va a poder ganar… Tenemos que impulsar más a Windows”.
Del mismo modo, se sabe que el vicepresidente de Microsoft, Paul Maritz, al crear su propio navegador gratuito, estableció el objetivo de la empresa: “Ahogar a Netscape”.

Cuando se lanzó Windows 98, la compañía había ido más allá y obligó a los fabricantes de ordenadores a incluir Explorer en sus escritorios, colocándolo a la vista de millones de usuarios. Por supuesto, la pregunta acerca de cuál es el mejor navegador no es el tema principal aquí, sino más bien cómo usa la violencia en el mercado un personaje que la prensa pretende definir como un dulce abuelo benefactor.

Las duras tácticas de las guerras de navegadores, así como el interminable desfile de estos juegos de poder que van desde el diseño de chips a los reproductores multimedia, comienzan a pasar factura cuando Estados Unidos, extremadamente favorable a los negocios, finalmente tuvo que tomar medidas.

Gates dijo en público: “¿Quién decide qué hay en Windows? Los clientes que lo compran”, pero en una cena de gala la conversación viró a la política y alardeó: “Por supuesto, tengo tanto poder como el presidente”.

De hecho, jugó al golf con el presidente Bill Clinton, cenó con el presidente de la cámara Newt Gingrich y recibió en el campus de Microsoft de Redmond al vicepresidente Al Gore.

Como todos los grandes capitalistas, disfrutó de la compañía de personajes poderosos con intereses colindantes, pero las agresivas medidas para tomar nuevos mercados, como el de navegadores de internet, obligó al Departamento de Justicia a actuar.

El consiguiente juicio fue fascinante por varias razones, entre las que destacó la actuación de Gates. Entregó horas de testimonio grabado para el caso, que hoy en día se puede ver online. Además de comportarse como un capullo elitista, evasivo y condescendiente, Gates hizo una serie de afirmaciones que fueron refutadas en el juzgado comparándolas con sus propios emails. Los medios le estaban destruyendo en los telediarios e incluso una revista empresarial tan anodina como BusinessWeek informaba:

“Discute con los fiscales la definición de palabras tan comunes como ‘nosotros’ y ‘competir’. Las primeras rondas de su declaración le muestran dando respuestas oscuras y diciendo ‘No recuerdo’ tantas veces que incluso el juez tuvo que reírse. Lo que es peor aún: mucho de lo que el jefe negaba o alegaba ignorar ha sido refutado directamente por la fiscalía gracias a fragmentos de los emails que Gates mandó y recibió”.

Fue en este momento cuando Gates descubrió las maravillas de las donaciones caritativas.

El litigio de Gates
La prensa de negocios ha observado cómo “hace veinte años se asociaba el nombre de Gates con una conducta monopolística, depredadora e implacable”, y que “tras salir muy mal parado durante el juicio antimonopolio de Microsoft, a finales de 1998, la empresa inició un periodo, descrito en su momento como ‘ofensivo seductor’, que buscaba mejorar su imagen (…)

Gates contribuyó con 20,3 miles de millones de dólares, el 71% de su contribución total a la fundación (…) en los 18 meses que transcurrieron desde el comienzo del juicio hasta el veredicto”. Un gestor patrimonial declaró en un alarde de sinceridad que “su filantropía le ayudó a reinventar su nombre”.

Efectivamente, la filantropía de los hombres y mujeres más ricos del mundo es uno de los principales argumentos que sus defensores tienen: 
sí, claro, Gates y otros millonarios ganan mucho dinero, pero luego lo usan para ayudarnos, ¡qué generosos! ¡Fíjate, es más listo que nuestro presidente racista y televisivo! 
Sin embargo, la filantropía tiende a ser la hoja de parra bajo la que se oculta la clase dominante.

Además, en esta era de recortes de impuestos para los hogares adinerados y de los resultantes déficits en los presupuestos gubernamentales, muchos de los partidarios de acabar con el estado social siguen apuntando a la filantropía privada y a las organizaciones religiosas como las que pueden asumir ese papel.

Resulta absurdo: las organizaciones benéficas privadas, incluso a la escala de la de Gates, no pueden responder, ni por asomo, a las necesidades sociales de todo un país de manera independiente, ya sea alojar a enfermos mentales o proveer de vacunas a la población.
 
 
Y encima tambien esta metido en Gavi
https://www.gavi.org/operating-model/gavis-partnership-model/bill-melinda-gates-foundation


Las mismas organizaciones reconocen esto, como dijo la entonces directora de la Fundación Gates, Patty Stonesifer:

“Nuestras donaciones son una gota en el mar comparadas con la responsabilidad del gobierno”. Esto se confirmó cuando la fundación asignó 50 millones de dólares a la lucha contra el Ébola en África occidental, mientras que Naciones Unidas estimaba el coste total de contener el brote en unos 600 millones de dólares.

Estas cantidades están al alcance de estas fundaciones modernas, pero muy lejos del tipo de compromiso que se les supone. 
Por supuesto, si las fortunas de los multimillonarios se socializaran y se sometieran a algún tipo de control popular, podríamos ir mucho más allá y realmente tener un sistema de salud público robusto, que permitiera hacer pruebas rápidamente sin ánimo de lucro y que evitara que las epidemias llegaran a producirse.

A veces esto es reconocido incluso por los conservadores partidarios de la austeridad y de los recortes. 
Milton Friedman, el consejero económico de Reagan y autor de Capitalismo y libertad, escribió en su momento: “Estaría bien poder confiar en las actividades voluntarias de los individuos para que alojaran y cuidaran de los locos, pero creo que no podemos descartar que estas actividades caritativas serían insuficientes”.

Respecto al imperio original de Gates, el Departamento de Justicia de la administración de Bush retiró la exigencia de disolver la empresa, a pesar de que el tribunal federal resolvió que Microsoft mantenía un monopolio de sistemas operativos para ordenadores basados en Intel, y que había usado tácticas monopolísticas ilegales para acabar con otros softwares que le resultaban amenazadores, como Netscape, Sun, Apple...

Con todo, Gates sigue siendo hoy grotescamente rico, y por supuesto ha podido retirarse de la junta directiva de Microsoft dictando sus condiciones.

Entretanto, los medios corporativos ayudan encantados a pulir su reputación de generoso benefactor de la humanidad, en vez de la de canalla mezquino y abusón.



Colabora habitualmente en Jacobin y es profesor de economía en el Tacoma Community College y autor de Bit Tyrants: The Political Economy of Silicon Valley, publicado por Haymarket Books.
Fuente:
https://ctxt.es/es/20200401/Politica/31980/Rob-Larson-Jacobin-fundacion-Melinda-Bill-Gates-donaciones-fraude.htm. 24/04/20202 

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Quien vive en la casa mas cara de EE.UU. ¿   
Bill Gates

Where Do The Richest Americans Live?
Sizing up the homes of Bill Gates and other top members of the new Forbes 400 list

Mansion Global

https://www.google.com/amp/s/www.mansionglobal.com/amp/articles/where-do-the-richest-americans-live-41982


Pictured here are (from left to right) Bill Gates, Mark Zuckerberg and Michael Bloomberg.
Composite: Getty Images

Have you checked the newest "Forbes 400: The Full List of The Richest People in America" yet?

Surprise, Bill Gates, with a net worth of $81 billion, is ranked No. 1 for the 23rd year running. Meanwhile, his friend Warren Buffett fell to third place for the first time in 15 years with a net worth of $65.5 billion.

Thanks to soaring stock prices of hot tech firms, CEOs at the helm of those companies seem to have been accumulating wealth at a much faster pace than others. Amazon.com CEO Jeff Bezos gained $20 billion to boost his net worth to $67 billion, making him the second-richest person in the U.S.

¿ Que es lo que mas les interesa a los politicos ?

LOS PSICOPATAS ESTAN AL MANDO. RELAJATE ¡


 

 

 

https://www.facebook.com/774309181/posts/10158789981344182/?extid=0

14 octubre 2020

La Banca Rothschild registró hace ¡cinco años! un método para "testar" el covid-19

.... demostrándose con todo ello la PLANDEMIA. 
 
Por Luys Coleto            11 octubre 2020


Se llama PLANDEMIA, atroz mascarada, simulación preparada durante mucho tiempo por el Banco Mundial/OTAN/CIA/Pentágono/Banca Rothschild y sus variados tentáculos. 
A saber. Rockefeller, Soros, Gates, la Organización Mafiosa de la Salud. Incluso la soldadesca española. Sintetizando. Si alguien anuncia que tu casa se va a quemar un día determinado, puedes pensar dos cosas. O que tiene inauditos poderes precogntivos. O que dicho fulano es el pirómano. ¿Cuál es más lógica, apreciados lectores?

Curiosa ¿coincidencia?

Lean con atención. Datos fríos y desnudos. Registros oficiales de patentes en Usa y Holanda, información que confirma, todavía más, lo que les llevo explicando desde hace meses. Y lleguen a sus propias conclusiones. 
Pero si se detienen minuciosamente en los detalles, se darán cuenta de que fueron engañados. 
Ellos son los conspiranoicos. Conspiradores y paranoicos.

Patente_Rothschild_2017_Tercera_patente

Un sugestivo detalle de las dos primeras patentes que paso a relatarles es que, pese a que fueron registradas y actualizadas, hace años - 2015 y 2017- estaban programadas para hacerse públicas en septiembre de 2020. Resumiendo.  

En 2015 las psicópatas élites ya sabían perfectísimamente lo que sucedería en septiembre de 2020 y registraron un sistema de seguimiento para una "enfermedad" que no se "descubrió" hasta diciembre de 2019.

Primera patente. Holanda, 2015

Se suministra un método para obtener y traspasar datos biométricos - por ejemplo, constantes vitales- de un usuario, donde los datos se analizan para determinar si el usuario sufre de una infección viral, como covid-19.  Vaya, vaya, aquí si hay playa.

Patente_2015

¿Cómo pudieron acertar el nombre de una supuesta enfermedad que no surgiría hasta ¡cinco años! después. El método patentado incluye el uso de un contador para determinar el pulso y el porcentaje de saturación de oxígeno en sangre, que se transmitiría de forma inalámbrica a un teléfono inteligente.

Para garantizar que los datos sean precisos, se utiliza un acelerador dentro del teléfono para calcular el movimiento del teléfono inteligente y/o del usuario. Una vez que se logran los datos precisos, se cargan en la nube (host), donde los datos se usan (solos o junto con otra constante vital) para determinar si el usuario está sufriendo (o es probable que sufra) una infección viral como covid-19.

Vaya, otra vez, los deslumbrantes profetas de la falsa pandemia. Dependiendo de los requerimientos específicos, según dice la patente, los datos, cambios de los mismos, y/o el diagnóstico pueden ser usados para avisar a la mafia sanitaria y tomar las decisiones correspondientes. Pésimas, obvio.

Segunda patente. Usa, 2017

De la segunda patente, yanqui, quédense con lo anteriormente dicho. Lo nuclear. Uno. Esta Patente de 2017 es una "TÉCNICA Y SISTEMA DE DIAGNÓSTICO PARA COVID-19". Dos. Su fecha de publicación (Pub. Date), septiembre de 2020. 3 de septiembre, concretamente. Septiembre, como la primera patente covid-19 holandesa.



Tercera patente. Usa, 2017 (actualización de la de 2015)

Vayamos a la tercera patente, useña también. 2017, tres años antes del Gran Truño coronavírico. Inventor, Richard Rothschild. En su muro de Feisbuc, pórtico. "Poseo el mundo" (I own the world). Fantasmagórico asunto. ¿Y en qué consiste su patente covid-19 registrada dos años antes de que surgiera la espectral enfermedad?

Se titula Sistema y método de uso, registro biométrico y visualización de datos biométricos. Resumen de la patente. Se proporciona un método para procesar, mostrar y almacenar datos biométricos de un usuario, ya sean aislados o junto con otros datos, como grabaciones (¿con conocimiento de dicho usuario?) de vídeo del usuario durante el tiempo en que se adquirieron los tenebrosos datos biométricos.

Patente_2017

¿Dónde están los censores, los títeres de cachiporra?

Mientras, aguardo a los mamporreros de Newtral y Maldita a que cuestionen tan palmarias evidencias. Patentes evidencias, nunca mejor dicho. En fin.

  https://elcorreodeespana.com/opinion/144137162/La-Banca-Rothschild-registro-hace-cinco-anos-un-metodo-para-testar-el-covid-19-demostrandose--con-todo-ello-la-PLANDEMIA-Por-Luys-Coleto.html


12 octubre 2020

El imperio de la ficcion - vivimos bajo hipnosis

El poder se ejerce hoy de una forma cada vez más enmascarada. 
 
La política tiene que ver cada vez menos con la actividad de los «políticos» y más con todo un conjunto de fenómenos que irrumpen con regularidad en los medios, que buscan el impacto emocional en los espectadores, para que estos acepten medidas de excepción que poco tienen que ver con el Estado de derecho.

Es lo que se ha denominado el «capitalismo del desastre», el «imperio del caos» o la técnica «problema-reacción-solución». -----------------------

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El terrorismo internacional y sus atentados, las pandemias, las revoluciones de colores, las crisis de migración, el cambio climático, las catástrofes «naturales»… son, en general, crisis fabricadas de manera ficticia en las cúpulas del poder imperial, para imponer agendas encubiertas que avanzan progresivamente hacia la instauración de un Nuevo Orden Mundial totalitario. 

De ahí que para comprender el poder hoy sea necesario hacerlo como imperio de la ficción.

Y es que la ficción —desde los medios de desinformación 

hasta Hollywood, 

cada vez más indistinguibles— juega un papel fundamental para 

hacernos creer toda esta farsa. 

Pero la aportación más singular de esta obra es —creemos— la tesis de que este imperio de la ficción no es más que una nueva versión de técnicas inquisitoriales en las que la violencia sacrificial era protagonista en el espectáculo del poder. 

Se trata en definitiva de reconocer que «el capitalismo es, no sólo un régimen económico y político, sino además, religioso y moral, una nueva religión sacrificial».

Pedro Bustamante es investigador independiente, arquitecto y artista. Su obra ha obtenido diversos premios y ha sido publicada y expuesta, entre otros, en el Círculo de Bellas Artes en Madrid, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo - ARCO en Madrid, la Real Academia de España en Roma o los Institutos Cervantes de Nueva York y Chicago. Entre sus obras arquitectónicas destaca el CREAA - Centro de Creación de las Artes de Alcorcón. En la actualidad reside en Berlín donde desarrolla una investigación sobre el trasfondo religioso y sacrificial del capitalismo, de la que esta obra forma parte. Más información en http://deliriousheterotopias.blogspot.de/

08 octubre 2020

La gran farsa de la plandemia

TENEMOS LA INMENSA DESGRACIA DE VIVIR TIEMPOS EN LOS QUE NO HAY NI UN SOLO MEDIO DE COMUNICACIÓN , NI UNO SOLO, NI EN TELEVISIÓN, NI EN PRENSA ESCRITA, NI RADIO , NI EN PLATAFORMAS DE INTERNET QUE HAYA TENIDO LA DECENCIA DE INVESTIGAR E INFORMAR A LA GENTE DE LO QUE ESTÁ PASANDO EN REALIDAD.



Hace ya mucho tiempo que el periodismo dejó de existir. Cuando el periodismo era una profesión decente era de gran utilidad, se le llamaba incluso el cuarto poder, título que desgraciadamente puede seguir ostentando, aunque ahora con fines mucho menos edificantes.
 
AHORA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS PERIODISTAS QUE LOS CONFORMAN SON SIMPLEMENTE SICARIOS Y MAMPORREROS DE SUS PAGADORES, YA NO HAY PRENSA LIBRE, ya no existe el periodismo de investigación que en tiempos pretéritos ha ayudado a destapar a gobiernos e instituciones con planes muy oscuros como los que hoy nos está tocando vivir.
 
La “plandemia” en la que estamos inmersos es en buena medida fruto del periodismo. Hay que destacar que antes un periodista era una persona que informaba de la realidad, y se preocupaba de indagar y buscar la verdad y ofrecérsela al público. Ahora los periodistas son licenciados en Ciencias de la Información, debe de estar aquí la madre del cordero, ya no son periodistas, ahora son otra cosa. 
 
Solo las personas que van por libre y que no dependen de un sueldo en alguno de los medios de comunicación oficiales se atreven a informar y exponer la realidad. También en internet supuestos canales de periodismo libre abundan en esta inmensa farsa simplemente porque obedecen y buscan réditos políticos aprovechando la confusión general para barrer para su casa ideológica. 
 
ASISTIMOS A DIARIO DESDE HACE MESES A UNA TERRORÍFICA CAMPAÑA MEDIÁTICA 
 
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Un acto de la farmacéutica Roche con el ministro Illa para “trazar las líneas de la sanidad”


El ministro de Sanidad participa en un evento organizado por la farmacéutica Roche, que estuvo detrás del escándalo de la Gripe A y el Tamiflu. El evento, realizado en colaboración con El País, tenía por objetivo marcar las líneas de lo que debe ser la sanidad según la propia farmacéutica:
 un modelo “público-privado” que sustituya al modelo público, la transferencia de las competencias sanitarias de las comunidades y la introducción de inteligencia artificial, genómica, en sanidad.

Resulta escandaloso que el ministro de Sanidad y presidentes autonómicos participen en un evento organizado por una farmacéutica, evento que además tiene por objetivo marcar líneas de lo que debe ser la sanidad pública (y la privada), y da buena cuenta de hasta que punto el ministerio de Sanidad está plegado a los intereses de dichas empresas.

Pero resulta especialmente sangrante cuando dicha farmacéutica es precisamente una de las que formaba el lobby de la falsa pandemia de la Gripe A de 2009 y específicamente, la creadora de la estafa del Tamiflú, la vacuna creada contra dicho virus.
 
SIN PRECEDENTES.

Los medios manipulan sin tapujos y aterrorizan a la población sin descanso; supuestos expertos bien pagados asisten a tertulias y debates diarios en los que se demoniza a cualquier disidente, se le ataca sin piedad, se le ridiculiza y desprecia.
Recordemos que prácticamente todos los medios han recibido suculentas subvenciones que han sido pagadas con nuestros impuestos. 
 
Sabemos que la «plandemia» es una maniobra de los gobiernos para quitar las libertades y someter a la población. 
 
Sabemos que las muertes han sido provocadas por malas praxis médicas, mediante tratamientos impuestos por la OMS que no solo no ayudaban a los enfermos sino que directamente provocaban o aceleraban las muertes.
 
Sabemos que la mayoría de los muertos que ha habido han sido gente mayor en residencias, personas mayores que han sido abandonadas a su suerte y que han pasado solos los últimos días de sus vidas sin contacto con otras personas, sin poder ver a sus familiares, sin tratamientos médicos, asustados, aislados, malnutridos, desesperados, aporreando puertas cerradas con candados pidiendo auxilio. 
Han muerto por miedo y abandono. 
 
 
Sabemos, gracias a unos médicos italianos que se saltaron la prohibición de la OMS de realizar autopsias, que la gente estaba recibiendo tratamientos inadecuados y que murieron a consecuencia de ellos.
Sabemos poco del supuesto virus, pero poniéndonos en el caso de que sea una mutación de un coronavirus, recordemos que, según los virólogos oficiales, los coronavirus son virus comunes, muy comunes, tan comunes como son los virus que provocan las gripes y resfriados de toda la vida. 
 
Sabemos que muchas de las personas que más se vieron afectadas estaban previamente vacunadas de la gripe y/o sufrían patologías previas. 
 

Sabemos que LA TASA DE MORTALIDAD DEL VIRUS ES MUY BAJA y que por tanto en ningún caso están justificadas las medidas que se han tomado. 
 
Sabemos que las vacunas de la gripe no son efectivas. Sabemos que los test que se hacen para detectar lo que han venido en llamar nuevos rebrotes, son inespecíficos, pueden detectar cualquier patógeno, con lo cual la posibilidad de dar positivo es muy alta y no necesariamente detectan coronavirus. 
 
Sabemos que el inventor del test PCR dijo en varias ocasiones que se estaban utilizando para algo para lo que no fue diseñado. Lo ha denunciado públicamente en varias ocasiones. Sabemos que lo que realmente buscan con la realización de test PCR es crear la sensación de una rápida expansión de una epidemia inexistente. 
 
Sabemos que ahora a una persona sana se le puede colgar la etiqueta de “asintomático“. 
 
Sabemos que tienen la intención de utilizar estos supuestos rebrotes para seguir con su estrategia de RECORTE DE DERECHOS Y LIBERTADES, terminar de hundir la economía y llevarnos a la más absoluta de las ruinas, al menos en España. 
 
Sabemos que LAS MASCARILLAS NO SIRVEN ABSOLUTAMENTE PARA NADA ; bueno, sí, para que la gente inocente que confía en lo que dicen en las televisiones crea que está haciendo una labor impagable hacia los demás ciudadanos: «Están impidiendo la trasmisión del virus», les dicen, les engañan, pero lo hacen por nuestro bien. 
 
Sabemos que llevar mascarilla continuamente es muy perjudicial para la salud. Sabemos que la distancia social no es más que una medida que provoca mucho sufrimiento y que va en contra de la salud mental de las personas. 
 
Sabemos que el arresto domiciliario –confinamiento que dicen utilizando descaradamente un lenguaje militar-, no ha servido para nada, tan solo para la destrucción del tejido productivo y al empobrecimiento general de la población. 
 
Sabemos que los políticos nunca se han preocupado de la salud de la población, ¿por qué iban a hacerlo ahora por primera vez en la historia? 
 
Sabemos que los medios de comunicación son los responsables directos de insuflar y propagar un terror en la población que está causando un daño irreversible. 
 
Sabemos que el daño psicológico que toda esta pantomima va a causar en los niños va a ser muy grave. Sabemos mucho, incluso demasiado como para dejar que nos sigan tomando el pelo. 
 
Sabemos que esto no es una pandemia sanitaria: es una PLANDEMIA CRIMINAL ORQUESTADA PARA DESTRUIR Y SOMETER NACIONES: 
tenemos datos, evidencias, testimonios, grabaciones y ciencia de la de verdad que nos respalda; todo lo que los medios de comunicación han intentado ocultar, pero afortunadamente no han podido hacerlo por completo. Tenemos la razón y la verdad de nuestro lado. 
 
Todo lo que ya sabemos y aquí hemos descrito lo conocemos gracias al esfuerzo personal en buscar información que no se encuentra en los medios del sistema y que se trata de ocultar y censurar constantemente por múltiples vias. Y si todo esto ya lo sabemos miles de españoles y millones de personas de todo el mundo, ¿cómo es posible que ningún periodista lo sepa? 
 
¿NO HAY NINGÚN PERIODISTA EN ESPAÑA QUE SE ATREVA A INFORMAR A LOS ESPAÑOLES DE LO QUE REALMENTE ESTÁ SUCEDIENDO? … Ya hay un numeroso grupo de médicos que hacen lo posible para informar de la realidad, incluso sabiendo que se exponen a quedarse sin trabajo, pero ¿por qué no hay ni un solo periodista que ante tanta evidencia respaldada por la ciencia y por los hechos no da un paso al frente y denuncia este sin sentido? 
 
Si logramos entre todos difundir la realidad de la «plandemia», cuando todo esto acabe tendrÍamos que pedir responsabilidades a todos los medios de comunicación por cómplices de los políticos, porque estamos en una guerra y los medios de comunicación en España son la propaganda del sistema.

EL SHOW DE LA PLANDEMIA
José Antonio Castro
Alerta digital


Purificacion G. de la Blanca <p.delablanca14@gmail.com>
Fri 9/25/2020 8:32 PM

Ojos para la Paz

El lenguaje como instrumento de dominación


"QUIEN PRETENDE MANIPULAR 
A LAS PERSONAS 
EMPIEZA POR MANIPULAR LAS PALABRAS"


"La realidad está definida con palabras. 
Por lo tanto, el que controla las palabras 
controla la realidad".

 "La conquista del poder cultural es previa 
a la del poder político, y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados 'orgánicos' infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”.
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??????
"CONFINAMIENTO" prision domiciliaria
"NUEVA NORMALIDAD" nueva economia y contro de la poblacion
"DISTANCIAMIENTO SOCIAL" ¡ dispersense , nada de protestas ¡
"ASINTOMATICO" alejense unos de otros puedes ser "infectado"
.....
??????? 
 
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"La fundación de una clase dirigente equivale a la creación de una concepción del mundo".





johnpilger.com:

Cuando las sociedades avanzadas se despolitizan, los cambios se producen de forma tan sutil como espectacular. En el discurso del día a día, el lenguaje político está invertido, tal y como Orwell profetizó en 1984. «La democracia» es ahora un artefacto retórico. La paz es una «guerra perpetua». «Global» significa imperial.

El concepto de «reforma», que una vez resultó esperanzador, hoy equivale a regresión e incluso destrucción. «Austeridad» es la imposición del capitalismo extremo a los pobres y la concesión del socialismo a los ricos: un sistema bajo el cual la mayoría está al servicio de las deudas de unos pocos.

En las artes, la hostilidad a la verdad política se ha convertido en un artículo de fe burguesa.
Un titular del diario Observer prefigura «El periodo rojo de Picasso y por qué los políticos no hacen buen arte». Cabe mencionar que este titular se publicó en un periódico que saludaba el baño de sangre en Iraq a modo de cruzada liberal.

La incesante oposición de Picasso al fascismo se contempla como una nota a pie de página, de igual forma que el radicalismo de Orwell ha desaparecido del premio que se apropió de su nombre.

Hace unos pocos años, Terry Eagleton, entonces profesor de literatura inglesa en la Universidad de Manchester, consideró que «por primera vez desde hace dos siglos no hay poeta, dramaturgo o novelista británico que esté preparado para cuestionar los fundamentos del estilo de vida occidental».

Ya no se escriben discursos como los de Shelley a los pobres, sueños utópicos como los de Blake, condenas como las de Byron a la corrupción de la clase gobernante, ni hay un Tomas Carlyle o un John Ruskin que descubran los desastres morales del capitalismo.

Ni William Morris, Oscar Wilde, HG Wells o George Bernard Shaw conocen equivalentes hoy. Harold Pinter fue el último en alzar su voz

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Los grupos de interes de diferentes campos economicos y politicos doblan, modifican la verdad en favor de sus intereses y CREAN verdades poderosas para argumentar sus propositos.
La politica ha sido la alumna aventajada en el ejercicio de crear verdades ambiguas. 

"Igual que las palabras pueden cambiar verdades, nuevas verdades pueden cambiar palabras"


El filósofo Antoni Doménech
imparte la conferencia “El lenguaje como instrumento de dominación” en la Universidad de Verano de Socialismo 21

“Las clases dominantes han manipulado nuestro sentido común económico”


Políticos como Rajoy y Rubalcaba, economistas y periodistas, entre otros, repiten al referirse a la crisis de las deudas soberanas que el estado es similar a una familia y que, en consecuencia, ha de ajustar ingresos y gastos.
El corolario de esta argumentación es que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y, por tanto, ahora debemos ajustarnos el cinturón”.

Sin embargo, a juicio del filósofo Antoni Doménech, “esta metáfora (la asimilación del estado a una familia) no hace sino poner de manifiesto cómo las clases dominantes están manipulando nuestro sentido común”.

El catedrático de Filosofía Antoni Doménech,. formado intelectualmente bajo la influencia del filósofo marxista Manuel Sacristán, Doménech es actualmente editor de la revista “Sin Permiso”. Entre sus principales obras destacan “De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte” (1989) y “El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición socialista” (2004).

Aunque se hace pasar por evidente, por una cuestión de sentido común, la equiparación de un estado a una familia esconde una falacia, según Antoni Doménech. Es cierto que cuando una familia contrae una deuda, está forzada a su devolución y le condicionan los ingresos.

Pero el estado cuenta con muchos más recursos: 
el poder de recaudar impuestos, la capacidad de imprimir dinero fiduciario para pagar a los acreedores; además, si el estado decide reducir el gasto, esta decisión puede tener consecuencias en los ingresos (cosa que no ocurre con el ahorro familiar).
Por último, si el estado conserva su soberanía monetaria es técnicamente imposible que se le obligue a quebrar, aunque puede hacerlo por una decisión política propia.

Precisamente en este punto –la pérdida de la soberanía monetaria por parte de los estados- es donde radica el problema, y no –como suele afirmarse en la citada metáfora de sentido común - en que el gasto público supere a los ingresos.

Por ejemplo,
el endeudamiento público de Estados Unidos es de más del 100% del PIB, 
el de Japón se sitúa en torno al 200%; 
el de Inglaterra, cerca del 100% y 


Al no contar con soberanía monetaria, ni existir una autoridad fiscal común, los países de la Unión Europea –sobre todo los de la periferia, como España- se encuentran en manos de los mercados financieros.

Por eso el estado español paga un 7% de intereses en los bonos a 10 años, 
mientras que Estados Unidos y Japón abonan menos del 2%, e 
Inglaterra un 2,1%. 
Es decir, unas tasas de endeudamiento menor pueden implicar un pago de intereses superiores.
El catedrático de filosofía, cofundador y redactor de revistas como “Materiales” y “Mientras tanto”, pone asimismo el ejemplo de California, estado norteamericano que si se constituyera como entidad independiente, sería una de las diez grandes potencias del mundo. Sin embargo, las finanzas públicas de California se hallan técnicamente en quiebra.
“No cuentan con soberanía monetaria –dependen del dólar- pero todas sus facturas e impagos los afronta finalmente Washington; ni siquiera California ha de emitir bonos de deuda específicos, ya que ésta se halla mutualizada por los Estados Unidos al 2% de interés”, subraya Antoni Doménech.
Es la diferencia entre un espacio monetario –Estados Unidos- con una autoridad fiscal única y, por tanto, capacidad de emitir deuda mutualizada, y la Unión Europea.

Lo que ha creado Europa, según Doménech, es “un verdadero monstruo”.
“De ahí que un pequeño problema (por su peso económico dentro de la UE) como el de Grecia, haya puesto en riesgo la economía europea e incluso el conjunto de la economía mundial; toda esta crisis institucional –que resquebraja los cimientos sobre los que se forjó la UE- tiene como trasfondo una gigantesca crisis del sistema capitalista; en este contexto, ahora mismo vemos como España es el foco de todas las tormentas especulativas”, agrega.

“ Europa vive un momento dramático y los remedios están resultando catastróficos”, a juicio de Antoni Doménech. Por ejemplo, “se ha creado un fondo de estabilidad financiero, teóricamente para adquirir deuda pública de los países en apuros, pero al mismo tiempo la legislación europea permite que actúen –de manera totalmente desregulada- los mercados de derivados financieros de impagos crediticios; en estos mercados opera la aristocracia financiera mundial; permiten apostar porque una situación vaya a peor, por ejemplo, la quiebra de Grecia; no hay más que repasar la trayectoria de Goldman Sachs para ver cómo una sociedad puede hacer fortuna apostando a pérdidas ”.

En la presente coyuntura, ¿abandonar el euro es la solución?
Antoni Doménech recuerda que se mostró contrario al ingreso del estado español en la moneda única y también al tratado de Maastricht, “pero romper con el euro en las circunstancias actuales será una catástrofe para todo el mundo, incluida Alemania, que podría perder, como mínimo, el 40% de su PIB”.
El euro corre peligro por la vertiginosa crecida de la prima de riesgo en los países de la periferia europea, pero esta amenaza genera también oportunidades para la izquierda. “Se abre una puerta, un amplio margen para un partido de izquierdas inteligente que sepa negociar y jugar sus bazas, como bien hizo Syriza”.

Otra cuestión que se plantea es la posibilidad de una quita de la deuda pública. “Si la situación empeora, cosa que ocurrirá, es éste uno de los escenarios previsibles”. A juicio de Doménech, “también en este punto la izquierda ha de hilar muy fino; no valen las respuestas meramente retóricas. A la hora de establecer una quita hemos de considerar que los Fondos de la Seguridad Social son tenedores de deuda pública española por valor de 60.000 millones de euros; habría que observar todos los matices y estudiar muy bien cómo se realiza la quita para que no se vean afectadas las pensiones”.

Así las cosas, el catedrático de Filosofía califica el momento económico actual de “muy crítico”. Tres circunstancias confluyen en el escenario global: una crisis europea –con España e Italia como eje de las turbulencias- a la que no se vislumbra salida; incluso un cambio en la posición de Merkel debería sortear el escollo añadido del Tribunal Constitucional alemán. En segundo lugar, la desaceleración económica en Estados Unidos, que podría conducir a una victoria de Romney en las elecciones de noviembre. Y, por último, la desaceleración de la economía china, con los efectos que ello pudiera tener en América Latina.

Además, “la financiación del consumo en Estados Unidos mediante deuda adquirida por China es un fenómeno que no volverá”.

En plena zozobra europea, ¿Cómo paliar en lo posible los efectos del cataclismo? Lo más urgente, según Antoni Doménech, es crear la unión bancaria europea y la garantía única de depósitos.


“Se está produciendo una fuga masiva de capitales y depósitos de la periferia europea rumbo a Alemania; en el caso de España, a un ritmo que equivale al 50% del PIB anual, según reconoce la banca privada suiza en uno de sus informes; 
Si Grecia saliera del euro –y esta es la baza que supo jugar Syriza- se desencadenaría una fuga de depósitos a Alemania y, continuando con esta hipótesis, quebrarían la bancas española, italiana y también la alemana, que es acreedora de las demás”.

Si las cosas así ocurrieran, el Bundesbank no tendría dinero para rescatar a los bancos alemanes pues está atado a una deuda de un billón de euros con el Banco Central Europeo. El BCE pediría esta cantidad a Alemania para rescatar a los bancos de la periferia europea y, en ese punto, el país germano incumpliría el Target 2 (sistema de compensación de pagos entre los bancos centrales de la eurozona), lo que supondría la ruptura de la Unión Europea. En tal coyuntura, Alemania vería cómo mengua una parte notable de su PIB, al tiempo que confiscaría los depósitos bancarios de italianos, españoles y franceses que hubieran buscado refugio en aquel país.

Esta catarata de desastres “Alemania no se la puede permitir, pero puede que todo esto ocurra porque las elites políticas y económicas no entienden nada, como tampoco entendían lo que pasaba en los años 30; contra lo que dice el tópico, si Roosevelt adoptó medidas intervencionistas es porque le empujó el movimiento obrero norteamericano; Resulta una tragedia el funcionamiento de las elites en el capitalismo, son incapaces de adoptar ninguna medida eficaz”, explica el autor de “El eclipse de la fraternidad.

Una revisión republicana de la tradición socialista”.¿Qué alternativa podría plantear la izquierda? Según Doménech, “resulta indispensable hablar de crecimiento ”; sin esta idea, a juicio del docente, es muy difícil acumular energía transformadora. “Para impulsar reformas es necesario el crecimiento, como advirtió Keynes a Roosevelt en su día”. Ahora bien, “este crecimiento no ha de ser forzosamente destructivo, ya que puede venir de las inversiones públicas en tecnologías sostenibles o energías verdes; pero hace falta crecer para conseguir el pleno empleo y un empoderamiento mayor de la clase trabajadora; sólo así nos podremos plantear metas mayores”, concluye

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 lenguaje "politicamente correcto"

Negro, gordo, moro: 

las palabras prohibidas de la nueva censura























Vivimos en un mundo atenazado por el miedo a la ofensa de un chiste, una palabra o una idea, que antes pasaban por banales. El resultado es un nuevo y resbaladizo mecanismo de censura: la fiebre de la corrección política.






















Puede que usted encuentre motivos para ofenderse en este ensayo, pero debo advertirle: ése no es mi problema, sino el suyo. La ofensa es un proceso interno controlado por la presión social, pero usted decide lo que va a permitir que le amargue el día y lo que no.

Al menos, así de fácil había sido siempre hasta que internet nos dio la posibilidad de escuchar todos los puntos de vista a todas horas. Pero este bombardeo de opiniones, en apariencia saludable y enriquecedor, le resulta intolerable a millones de ciudadanos. Si las instituciones han reaccionado como siempre, con mecanismos de silencio como la Ley Mordaza, entre la masa social brota una censura nueva y resbaladiza, tan difícil de estudiar como de combatir. Quienes llaman a este proceso dictadura de lo políticamente correcto exageran; quienes ignoran la decadencia de la libertad de expresión están ciegos.
La cafetera se calienta desde por la mañana, mientras Twitter nos pone al corriente de la polémica del día, con la que miles de españoles harán como que se enfurecen un rato. La furia ciudadana puede desatarse por cualquier motivo, por banal que parezca. Y los medios, necesitados de clics, se dedican a propagar lo que de otra forma quedaría en griterío de red social.
En España, durante este año, TVE se vio obligada a pedir disculpas tras la emisión de un gag del humorista José Mota «en el que se frivolizaba sobre un enfermo terminal»; Blanca Suárez fue criticada por feministas porque su «excesivo escotazo contribuye al machismo»; el Ayuntamiento de Gijón suspendió un concierto de Francisco «por sus insultos» a la política Mónica Oltra; 50.000 personas exigieron el despido de un maestro «que se mofó de la muerte del torero Víctor Barrio». Y paro, porque si volcase la lista completa no quedarían páginas en la revista.
El resultado siempre será el mismo: gente compartiendo su indignación. Mucha indignación. Cada vez más indignación. El Nobel J. M. Coetzee explicó que la ofensa es el germen de todas las censuras. Si la susceptibilidad se multiplica, y las formas de expresarla tienden a infinito, las presiones también. Por una parte crece el miedo a molestar y por otra el deseo de silenciamiento. El dibujante Máximo dijo que la censura no es más que la herramienta de las sociedades censoras. ¿Es ése el tipo de sociedad al que nos encaminamos?





















Lenguaje. Si el humor es un campo de batalla, las palabras son obuses. En los últimos años, colectivos de lo más variopinto han confeccionado listas de términos ofensivos para que el resto de los hablantes dejen de emplearlos. Como si el celofán léxico hiciera desaparecer las injusticias y discriminaciones. La tuitera @LarisaOtero recoge por vicio muchas de estas manifestaciones curiosas. Por ejemplo, esta queja de un vegano: «Cada vez que escucho una canción y hablan de la policía, sueltan 'perros' como insulto y joden la canción. Dejad de usar eso, es especismo».
Dado que es demasiado difícil luchar contra cualquier clase de opresión, los defensores del lenguaje políticamente correcto dedican sus esfuerzos al estilo literario. Proponen sustituciones abigarradas para las palabras más comunes. En general, donde bastaría un sustantivo, introducen explicaciones concienzudas que dejan muy claro que el hablante es un manantial de respeto y tolerancia. Por ejemplo, «puto negro» vendría a expresarse como «persona de color y origen afroamericano en situación de explotación sexual».

Los defensores del lenguaje inclusivo llaman a este proceso normalización, pero ¿qué clase de normalidad consiste en sustituir palabras por definiciones? En este sentido, el escritor y académico Javier Marías es tajante: «Decir de alguien que es negro equivale para mí a decir que es rubio, pelirrojo o con pecas. No voy a utilizar en mi vida eufemismos absurdos como 'subsahariano' o 'afroamericano'. Los verdaderos racistas son quienes emplean estos términos. Son ellos los que ven algo malo o negativo en emplear 'negro'. Yo no».
No basta que un discurso sea respetuoso o razonable: la aparición de un término prohibido puede retratar al orador como un indeseable. La parte positiva de este modo de detección de agresores, como un GPS de la oratoria, es que evita al receptor del mensaje el esfuerzo de pensar.
Por supuesto, nadie debería permitir que un desaprensivo le insulte por su condición de mujer homosexual y africana. El problema es que la alergia a las expresiones está convirtiendo en insultos palabras que no lo eran, y dado que estas polémicas se filtran a los medios de comunicación, la neolengua políticamente correcta acaba abriéndose paso en las leyes.





















Censura institucional. La censura institucional, dice Coetzee, es una señal de debilidad del Estado. España no es todavía Estados Unidos pero va por el mismo camino. La censura aparece en los lugares más insospechados, por ejemplo en la Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid, (2/2016). Esta norma establece protecciones para los transexuales, desde la escuela al hospital pasando por la oficina, y representa un avance social innegable y positivo. El conflicto llega en el Título X.

Es infracción administrativa leve «utilizar o emitir expresiones vejatorias contra las personas o sus familias por su identidad y/o expresión de género en cualquier medio de comunicación, en discursos o intervenciones públicas o en las redes sociales». Negarse a retirar las ofensas convierte la falta en grave, y también la reincidencia. Se establecen multas entre 200 y 20.000 euros. Pero la ley no establece qué «expresiones» se considerarán vejatorias. Queda, pues, en manos del ofendido poner una denuncia. A partir de ahí, todo depende del juez.
Paralelamente, los políticos trabajan el asunto de la lengua inofensiva y a veces intentan domar con consejos las lenguas viperinas de los periodistas. En esta línea, el Ayuntamiento de Madrid publicó una guía en la que recomendaba a los medios un nuevo vocabulario para referirse a la prostitución. Entre otras muchas consideraciones, proponían tachar la palabra cliente cuando nos referimos a un putero y ofrecían a cambio, ojo al dato, demandantes de prostitución. Parece que a los políticos les gustaría mucho que el periódico suene como el BOE.
Dice Marías que «cuantas más palabras se consideran intolerables, vejatorias y demás, más vocablos quedan anatemizados y a veces prohibidos. En Estados Unidos ha habido gente despedida de su trabajo por utilizar tal o cual, como antiguamente lo podía perder alguien si decía 'follar' en público».
Posiblemente se refiera al cómico Lenny Bruce, que se suicidó con heroína en 1966 después de que el Estado lo condenase por decir la palabra fuck en sus monólogos. Según la definición estricta de «censura», podríamos decir que nadie censuró a Lenny Bruce. Los clubes dejaron de contratarlo por miedo a que dijera fuck, las revistas dejaron de hablar de él, y aunque sólo tuvo que pagar una multa, el precio por decir la palabra follar fue su fulminación.





















Los buenos. Hoy, una condena como la de Lenny Bruce nos parece patética y anacrónica. En nuestra sociedad del siglo XXI, desarrollada, respetuosa con las minorías y progresista, ya no está mal visto poner cachondo al personal. Otra cosa muy distinta es que un hombre heterosexual reaccione cuando algo le excita sexualmente.

La banda Novedades Carminha estrenó en septiembre un videoclip donde podíamos ver el pene del actor Sylvan Gavroche introduciéndose en las dulces cavidades de Amarna Miller, suponemos que con el consentimiento explícito de la chica y de gozo mutuo, como mandan los cánones del porno feminista. Todo iba bien, todo era felicidad e internautas agitando la sardina al ritmo de la música hasta que Andrea Levy dijo en Twitter que le molaba la canción.

Cuando Gavroche leyó que una diputada del PP alababa su arte, le respondió jocosamente con un tuit seguido de emoticonos: «¿Repetimos vídeo pero con Andrea?». De inmediato saltaron unas mujeres que acusaron al actor porno de acosador. Gavroche no tardó ni un segundo en disculparse. «Fue una cagada machista», dijo a los medios de comunicación, pero yo pensé que la cagada machista era en todo caso su disculpa.

Gavroche actuaba según los códigos del esencialismo ideológico, que es una de las bases de la nueva censura. Daba por hecho que Andrea Levy es una muchachita indefensa e incapaz de soltarle una fresca a quien ella considere que se ha pasado de baboso. ¿Necesitaba Levy que vinieran a defenderla? ¿Era pertinente la disculpa pública del actor por soltar una zalamería como esa? Si yo hubiera planteado estas preguntas en Twitter, habría encendido la mecha del debate. Como no me apetecía, le pregunté directamente a Andrea Levy.

«Creo que Gavroche hizo un tuit de buen rollo, sin pensar seguramente que otros puedan juzgarlo por su profesión», dice.
«La verdad es que no vi ni machismo, ni lascividad. Y créeme que de este tipo recibo habitualmente. No le di importancia porque creo que todo iba en buen tono y no entendí ni mucho menos que fuera un ofrecimiento real».
Pero el caso es que Gavroche quedó muy bien congraciándose con la supuesta víctima de sus abusos. Este un ejemplo perfecto para ilustrar cómo funcionan los guardianes de la moral, que siempre están dando la murga con lo que se puede decir y lo que no: toman cualquier episodio intrascendente por la nueva batalla de su ideología e irrumpen en la fiesta como las beatas de la liga contra el alcohol. El censor siempre ha creído actuar por el bien de la comunidad.





















Sociedad censora. Al concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata también lo persiguieron por unos chistes sobre Irene Villa pese a que la propia Villa aseguró que no estaba ofendida y que le hacía gracia el humor negro. Naturalmente, las palabras de la víctima de ETA no sirvieron de nada. Según el escritor y periodista Edu Galán, de la revista Mongolia, los moralistas actúan movidos por un mecanismo psicológico bastante básico: «Quien se ofende se coloca mentalmente por encima del ofensor. La frase 'yo jamás me reiría de esto que tú te ríes' no te está diciendo que eres un desalmado, sino que esa persona está muy contenta porque se siente superior a ti».

Los guardianes de la moral han sido siempre promotores de la censura. Ellos contribuyen a que vivamos en «una sociedad censora», como decía Máximo. En otros tiempos, la guadaña pertenecía al clero. Sin embargo, el desarrollo de la sociedad capitalista nos ha dado muchas más opciones donde volcar el fanatismo.

Este verano, asistimos a la persecución pública de la escritora Maria Frisa por su obra 75 consejos para sobrevivir en el colegio. Una horda de acusadores, en su mayoría sin haber leído el libro, exigieron a la editorial Alfaguara, por medio de una petición pública en change.org, que retirara el texto por «machismo» y «apología del acoso escolar». Frisa ponía en boca de un personaje de ficción, estudiante de 12 años, frases como: «¿Acaso es culpa mía que ella sea fea y no tenga novio?». Desoyendo los mensajes de numerosos intelectuales que recomendaban a la horda que se parase un momento a leer el libro completo, se reunieron nada menos que 33.000 firmas para prohibirlo.

La pesadilla de Frisa encontró espacio en todos los medios, buena parte de los cuales se limitó a reproducir los argumentos de los linchadores sin aportar el punto de vista contrario. Lejos de combatir las polémicas absurdas de internet, los periodistas las elevamos a categoría de noticia con titulares como éste, publicado en El Plural: «Rafael Hernando ofende a Andalucía». Y todo, por una frase en la que el bocachancla oficial del PP pedía sacar a la comunidad autónoma «del pelotón de los torpes». Cabría preguntarse si Andalucía es una persona que siente y padece, y qué lugar ocupa entonces cualquier andaluz que se niegue a molestarse por lo que diga un tipo como Rafael Hernando.

Humor. El humor es un decantado de la inteligencia, así que, en un mundo inundado por la idiotez, siempre acaba en el centro de la polémica. La matanza de Charlie Hebdo fue la primera consecuencia grave de hacer humor irreverente en un mundo globalizado. Veinte años atrás, unas caricaturas de Mahoma publicadas en una revista francesa se habrían quedado en Francia. Hoy, a miles de kilómetros de París, desataron las protestas violentas que culminaron con el atentado.
Las buenas costumbres recomiendan no hacer chistes de sidosos si la familia de Freddy Mercury está presente, pero internet ha convertido el planeta entero en la casa del ahorcado. Cualquier mindundi puede meterse en un lío de dimensiones geológicas por hacer un chiste bestia en una red social.

Hay quien asegura que, en una situación semejante, la solución es que seamos todos muy respetuosos. Me pregunto si mientras los islamistas acribillaban a Cabu, Charb, Elsa Cayat, Oncle Bernard, George Wolinski y Tignous, los dibujantes de Charlie Hebdo estarían pensando: «Seamos razonables: puesto que hicimos un chiste contra sus creencias, estos buenos musulmanes tienen todo su derecho a fusilarnos».
El comentario del Papa Francisco, dos días después del atentado, fue por ahí: si ofendes a mi madre, te partiré la cara. Manuela Carmena vino a sugerir lo mismo de otra manera: si nos respetáramos todos un poquito más luego no pasarían estas cosas. Pero a veces es tan difícil respetar a los fanáticos... Se negó a hacerlo el jordano Nahed Hattar y mientras escribo esto lo han asesinado a las puertas del tribunal de Amman, que iba a juzgarlo por una caricatura ofensiva para el Islam.
En España, el artista Eugenio Merino se salvó por los pelos de la quema. Después de sus problemas judiciales con la Fundación Francisco Franco por meter una imagen del dictador en una máquina de refrescos, tuvo que correr delante de las religiones monoteístas por una escultura que expresaba, más o menos, que ninguna de las tres le merece mucho respeto.
Dice Merino que «los creyentes siempre lo piden para sí mismos pero son incapaces de respetarme a mí, que no creo en nada. Siempre tenemos que aguantar sus procesiones y sus monsergas, y hasta aguantamos que se metan en la política por mucho que nos mosquee. Y nos aguantamos, vaya. Pero sigue pareciendo más ofensivo el chiste, la novela o la obra de arte».
El tuitero y escritor @Hematocrítico expone el dilema con elocuencia: «Hay gente que te dice que el humor no puede ofender a nadie. Eso es algo completamente imposible. A mí me pueden ofender los chistes de gordos o de calvos o de gallegos. A ti los de murcianos y modernos. ¿Y qué? Para mí, el verdadero límite del humor es la palabra humor. Tiene que hacer gracia».
Existe, sin embargo, un tipo de humor absolutamente respetuoso: llamémoslo humor democrático. Para que un chiste sea democrático debe evitar palabras injuriosas y temas conflictivos, como la muerte (mi abuelo está muerto y eso me ofende), las enfermedades (mi abuelo se murió por culpa de una), a las mujeres (mi abuelo tenía una), las profesiones (mi abuelo trabajaba), las localizaciones concretas (mi abuelo era de un pueblo) y los animales (mi abuelo ladraba).
El psicólogo Richard Wiseman encontró esta broma blanca y democrática con un experimento. Recogió 40.000 chistes en una web y pidió a los internautas que puntuasen sus favoritos. Puesto que unas personas puntuaban muy alto bromas que otros castigaban por ofensivas, el chiste ganador, el supuesto chiste más divertido del planeta, elegido democráticamente por cientos de miles de personas, resultó ser un juego de palabras desnatado, inocente y soso enviado por un psiquiatra de Manchester.
«Dos cazadores se encuentran en el bosque cuando uno de ellos se desploma. Parece que no respira y tiene los ojos vidriosos. El otro coge su teléfono móvil y llama al servicio de emergencia. '¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?', pregunta, histérico. La operadora contesta: 'Cálmese, yo le ayudo. Lo primero es asegurarse de que su colega está realmente muerto'. Sigue un silencio y después se oye un tiro. De nuevo al teléfono, el cazador dice: 'Vale, ¿y ahora qué hago?'».
No existen estadísticas sobre los traumas incurables que ha podido provocar un chiste políticamente incorrecto o directamente abominable. Sin embargo, parece razonable decir que ni el chiste más bestia del mundo podría matar a una mosca... siempre que la mosca no trabaje en Charlie Hebdo.
Pero cada vez son más los contextos en los que la ofensa se identifica con el bien y la provocación con el mal. Ésta es la clave de la nueva ola de censura. Ni siquiera en un país pequeño como España, donde somos todos más o menos igual de gilipollas, hay consenso entre lo que es aceptable y lo que es intolerable, entre lo doloroso y lo inofensivo. Mientras el poder se blinda con técnicas propias de los tiempos del No-Do, las hordas censoras digitales sólo necesitan mover los dedos en la pantalla del iPad.

 Juan Soto Ivars         
09/10/2016