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07 julio 2016

El Manual de operaciones especiales - La (terrible) guerra no convencional

Acciones de las FUERZAS ESPECIALES:
GUERRA DE 4ª GENERACION 

Degradacion moral, violencia, miedo, creacion artificial de crisis, SABOTAJES, terrorismo - incluido contra tu propio pueblo- ,  insurgencia, subversion  como metodos de control y poder:
 
TODO REALIZADO SUTILMENTE 




PROPAGANDA HOLLYWOOD



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La prensa española se olvida de Venezuela después de las elecciones:



Durante las semanas anteriores al 26J, Venezuela apareció en una de cada cinco portadas de los cinco principales periódicos españoles
Después de las elecciones, solo hay dos breves menciones en las primeras páginas de El Mundo y La Razón

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 La guerra en la era de la información:
Propaganda, violencia simbólica y desarrollo
panóptico del sistema global de comunicación


Dr. Francisco Sierra Caballero
Universidad de Sevilla   fsierra@us.es

“La explotación no es explotación/la guerra no es guerra,/
un soldado muerto no es un soldado muerto,/precisamente
hay algo más, es decir... aquella Verdad (que) Ellos, los
auténticos superiores son los únicos que la pueden decir”
Pier Paolo Pasolini

Resumen
La revolución tecnológica experimentada en las últimas décadas no
sólo ha modificado la acción militar y propagandística, tal y como hemos
podido  comprobar  en  conflictos  como  la  Guerra  del  Golfo  Pérsico
(1991) y Kosovo (1999), sino también, 

lo que es aún más importante, la
doctrina y el modelo de organización tradicional de los ejércitos, forza-
dos a definir una nueva visión global de la táctica y la estrategia militar
basada en la información y el conocimiento que dispersan y hacen ope-
rativos  las  Nuevas  Tecnologías  de  la  Información  y  la  Comunicación
(NTIC), afectando los conceptos doctrinales, las formas y medios de ac-
ción estratégicas y tácticas de la guerra; 

la disposición de armamento, su
diseño, empleo y perfeccionamiento; la estructura de mando y control,
basada ahora en redes telemáticas; los sistemas de inteligencia; las téc-
nicas de persuasión pública y hasta las formas de decisión (Marín, 2001).
Desde el ciberespacio al tradicional control informativo y la interferen-
cia de las comunicaciones militares del enemigo, pasando por la propa-
ganda y la guerra psicológica contra las tropas y la población civil, la
planeación y desarrollo de los medios y las técnicas de información para
la guerra constituyen hoy el centro de las estrategias militares en la era
de la Sociedad de la Información, en la medida que, parafraseando a
Wolton, en las sociedades complejas la información es el nervio de la
guerra, el petróleo de la decisión, la condición de la posibilidad de toda
acción (Wolton, 1992).

En el presente artículo, quisiéramos definir a este respecto algunas
de las implicaciones y consecuencias más relevantes de la actual trans-
formación cultural de las redes informativas, identificando a efectos mi-
litares los principios básicos de la actual cultura bélica y la filosofía de
la  nueva  doctrina  de  seguridad  nacional  emergente  en  EE.UU.  y  la
Alianza Atlántica, al fin de apuntar algunas de las tendencias y proble-
mas generales que pueden ser observados en la cibercultura contempo-
ránea, más allá de los abusos y limitaciones de algunas lecturas habitua-
les  sobre  la  filosofía  de  la  guerra  informativa  dominantes  entre  los
teóricos y estrategas militares.

Descriptores
Nuevas tecnologías, conflicto, cultura mediática, propaganda, socie-
dad de la información, desinformación, estrategia militar, videovigilan-
cia, violencia simbólica, ciberguerra, ciberóptica, cibercontro


http://www.redalyc.org/pdf/297/29700314.pdf

   DOCUMENTO COMPLETO

16 mayo 2016

Washington y sus golpes de estado en Sudamerica y el mundo



Brasil, Venezuela, Argentina, Bolivia......

 Leornar Boff:

“Si los pobres supiesen lo que se está armando contra ellos, las calles de Brasil serían insuficientes para contener el número de manifestantes que protestarían en contra”

 http://akifrases.com/frases-imagenes/frase-el-unico-pais-que-puede-estar-seguro-que-nunca-va-a-tener-golpes-de-estado-es-estados-unidos-evo-morales-122742.jpg

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ALBERT RIVERA prepara viaje para pedir la democracia en Arabia Saudita
 http://lareplica.es/wp-content/uploads/2016/05/Albert-Rivera-Venezuela-La-R%C3%A9plica.jpg
¡ efectivamente es una broma ¡
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 "Está en marcha en Brasil una contrarrevolución con las viejas élites oligárquicas que nunca aceptaron a un obrero como presidente.   

 Hay una derecha conservadora y rencorosa, aliada de los bancos y del sistema financiero, de los inversores nacionales e internacionales, de la prensa empresarial hostil, de los partidos conservadores, sectores del poder judicial corruptos, bajo la sombra de Washington cuya política exterior no acepta una potencia en el Atlántico Sur vinculada a los Brics. 
 http://www.entornointeligente.com/images-noticias/2016/04/francisco-velasquez-M-XICO--Maduro-denuncia--golpe-de-Estado-contra-Rousseff----Gonzalo-Morales.jpg
 "  No olvidemos que el impeachment a la presidenta Dilma está directamente relacionado con el papel que desempeña Brasil en los BRICS.  

Pero forma parte también de esa nueva "Operacion Cóndor" que se está orquestando en América Latina, al igual que el revocatorio en Venezuela, el juicio que se le quiere imponer a Cristina Fernández para borrar de la memoria histórica argentina los beneficios del kirchnerismo, o el lodo con el que se trata de sepultar a Evo Morales para ocultar los grandes logros de su gobierno.
La estrategia de la elite es mantener la pobreza artificial a nivel global
Sin dudas, una dramática observación que se sale de las fronteras geográficas del enorme Brasil y llega a todas las costas americanas, incluidas las de Estados Unidos, porque implica e importa a la generalidad de las naciones.

Alejandro Torres Rivera, nos envía desde Puerto Rico un interesante análisis sobre el juicio político que se sigue en Brasil contra su legítima presidenta, Dilma Rousseff. 

Rousseff ha indicado que no tiene responsabilidad en las imputaciones que se hacen; que su gobierno no es responsable por la situación económica del país; y que lo que se desarrolla contra su gobierno no es otra cosa que un Golpe de Estado parlamentario.

 Mientras Temer ya ha conformado su gabinete, voces como las de Marina Silva, otra ex funcionaria del gobierno del Partido de los Trabajadores y que fuera candidata opositora de la presidenta en las pasadas elecciones por la Red de Sustentabilidad, llamó a nuevas elecciones. 

Silva ha señalado que tanto Temer como el presidente del Senado Renan Calheiros y su socio Collor de Mello, están implicados en el llamado ¨escándalo de Petrobras¨. 
Si hay corruptos son sin duda ellos. http://timesofindia.indiatimes.com/thumb/msid-25005417,width-400,resizemode-4/BRICS-Toon.jpg
 La manipulacion absoluta de los medios:

¿Qué se está armando contra los pobres?

Hay que preguntarles a los armadores, por ejemplo, a los “altos funcionarios de inteligencia” de Estados Unidos que revelaron a The Washington Post y Los Ángeles Times hace unos días que “Venezuela está al borde del colapso posiblemente violento”.
https://i.ytimg.com/vi/61BZLp-jfKg/hqdefault.jpg
¿Dónde está lo peligroso de esa revelación? Esos mismos oficiales confesaron a ambos medios que “Washington tiene poca influencia o poder para incidir en el asunto”, que está “alarmado” por la evolución de la crisis y que el enfoque ya no es el fin del gobierno chavista sino una detonación de violencia política. “La meta es ahora mitigar la crisis que se está desarrollando”, dijeron.

Coincidentemente el opositor Henrique Capriles declara que el país es “una bomba” que puede estallar si el gobierno no permite que el revocatorio -la variante de impeachment que se está aplicando en Venezuela- se celebre este año, y recalca que los venezolanos tienen miedo a “un estallido social” por descontento con la actual administración.

E inmediatamente convoca a la violencia: “Tenemos que entender que aquí las cosas no se van a dar solas, que aquí depende de lo que haga cada uno de nosotros”, dijo al lado del presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, uno de los autores del caracazo que provocó más de tres mil muertos en el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Evidentemente, Capriles y Ramos Allup son dos instigadores y desarrolladores de la crisis de la que hablan los oficiales de la CIA y que tanto le “preocupa” a Washington.

Boff toma como ejemplo a su país y estima que la ascensión del Partido de los Trabajadores al Estado significa la verdadera revolución pacífica ocurrida por primera vez al elegir presidente a Lula, parte de los sin-poder: la gente de las periferias, del Brasil profundo, del nuevo sindicalismo, los intelectuales de izquierda y la Iglesia de la liberación con miles de comunidades de base.

Todos ellos, en un largo y doloroso proceso de organización y articulación, consiguieron transformar el poder social que habían acumulado en un poder político de partido desde donde realizaron analíticamente una auténtica revolución.


Hay una derecha conservadora y rencorosa, aliada de los bancos y del sistema financiero, de los inversores nacionales e internacionales, de la prensa empresarial hostil, de los partidos conservadores, sectores del poder judicial corruptos, bajo la sombra de Washington cuya política exterior no acepta una potencia en el Atlántico Sur vinculada a los Brics.

El impeachment a la presidenta Dilma es un capítulo de esa negación, al igual que el revocatorio en Venezuela, el juicio que se le quiere imponer a Cristina Fernández para borrar de la memoria histórica argentina los beneficios del kirchnerismo, o el lodo con el que se trata de sepultar a Evo Morales para ocultar los grandes logros de su gobierno.

La joya de la Corona sigue siendo Venezuela donde hay una revolución bolivariana ideológicamente definida a la cual hay que derrocar después de lo sucedido en Argentina y Brasil, para poder cambiar el panorama geopolítico, incluida la resurrección de la OEA con un testaferro como Luis Almagro que legitime una acción militar contra Venezuela como ya ha estado insinuando y como ha pedido públicamente desde Miami el expresidente Álvaro Uribe.

Por ese camino América Latina y el Caribe serán pasto de un neoliberalismo aterrador como ya se aprecia en Argentina; los tratados de libre comercio y pactos como la alianza transpacífica se apoderarán de sus economías y toda su estructura integracionista labrada con tanto esfuerzo, será demolida bajo el reinado del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La deuda externa que ya reapareció en Argentina con Mauricio Macri, devorará los presupuestos de alimentación, salud y educación, las riquezas nacionales cebarán las arcas de los ricos con las privatizaciones, y el hambre y las enfermedades matarán a los pobres como a los venezolanos de los cerros antes de Chávez, los bolivianos antes de Evo, los brasileños antes de Lula y Dilma y los argentinos antes de Kirchner y Cristina cuando el neoliberalismo salvaje de Carlos Saúl Menem los obligó a comer pasto.

Algo así, o peor aún, es lo que se está armando para los pobres en América Latina y el Caribe, y es lo que tan dramáticamente nos está diciendo Boff.

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"¿Por qué nunca habrá un golpe de Estado en Estados Unidos? 

Porque en Washington no hay ninguna embajada de EE.UU."

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2014:
 

Este viejo chiste lo repiten a menudo los actuales líderes latinoamericanos, pero en verdad sigue estando muy de actualidad. En las últimas décadas así lo han podido comprobar muchos países: Irán (1953), Guatemala (1954), Vietnam del Sur (1963), Grecia (1967) y Chile (1973) son solo algunos ejemplos. Existen pruebas fundadas de que la embajada de EE.UU. estuvo directamente involucrada en esas revoluciones.

Entre las organizaciones que ayudan a organizar esas revueltas destaca ante todo la USAID, con cuya participación se llevó a cabo, por ejemplo, la preparación del golpe de Estado en Honduras en junio de 2009. Numerosas pruebas relacionan a la USAID con la organización de 'las revoluciones de color' y los golpes de estado en los países del Hemisferio Occidental. Principalmente se trata de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Otro grupo que está detrás de numerosas revoluciones es el serbio Otpor (Resistencia) que organizó su primera revolución en Serbia en el año 2000 contra Slobodan Milosevic y luego por todo el mundo.

En Venezuela

Según WikiLeaks, Canvas (el nuevo movimiento Otpor) dedicó muchos esfuerzos a desestabilizar y derribar al régimen de Hugo Chávez en Venezuela. Por otro lado, en ese país las actividades de la USAID no tienen ninguna base legal ya que existe ningún acuerdo intergubernamental. Sin embargo, desde 2002 (tras el fracaso del golpe de Estado de abril) el personal de la agencia se movilizó con el apoyo de la Embajada de EE.UU y se mostró más activo. Los activistas de la oposición recibieron al menos 70 millones de dólares a través de distintas fuentes de financiación destinados al apoyo de los candidatos antichavistas, a la intensificación de la crisis política, la movilización de la sociedad civil y la formación de un nuevo liderazgo democrático.

En Bolivia

La USAID fue la primera organización que invirtió en descentralización y en los partidos opositores en Bolivia con más de 97 millones de dólares, buscando de esa forma fomentar el separatismo, apoyar a los partidos de oposición, así como la infiltración en la comunidad indígena. En octubre de 2006 EE.UU. nombró a su nuevo embajador en el país andino, Philip Goldberg, que había trabajado en el buró del departamento de EE.UU. en Bosnia como mano derecha de Richard Holbruk, que obligó a los serbios a firmar el acuerdo de Dayton.

En 2007 USAID repartió más de 13 millones de dólares a partidos, organizaciones y proyectos en Bolivia para fortalecer gobiernos regionales y desestabilizar de esa forma al gobierno central. En 2008 el alcalde de Santa Cruz invitó al Ejército del país a acabar con Morales. Sin embargo, los militares se mantuvieron leales al Gobierno. En abril de 2009 fue abatido en un hotel de Santa Cruz un grupo de terroristas procedentes de Europa cuyo principal objetivo era asesinar al presidente Evo Morales. Entre los partidarios de los terroristas se encontraban bolivianos que se mantenían en contacto con el personal de la USAID.

En Ecuador


Paralelamente a los acontecimientos en Bolivia, Ecuador era escenario de una lucha entre los autonomistas y el Gobierno. La oposición ecuatoriana recibió gran apoyo desde EE.UU. y de los movimientos derechistas de Europa Occidental y en agosto de 2008 EE.UU. nombró como nueva embajadora en Ecuador a Heather Hodges, que anteriormente estuvo destinada en Moldavia durante la organización de la revolución de colores en el país. Además, la USAID ha financiado la municipalidad opositora de Guayaquil, al igual que la propaganda de la 'autonomía regional' en los medios de comunicación. Sin embargo, esos intentos de los opositores de Rafael Correa no tuvieron éxito. En septiembre del 2008 casi el 64% votó por la nueva constitución.

En Ucrania

A la lista de los estados afectados por revoluciones importadas se puede añadir Ucrania. En diciembre de 2013, a su regreso de Maidán, la ayudante del Secretario norteamericano de Estado, Victoria Nuland, declaró en Washington: "Hemos invertido en la revolución de Maidán 5.000 millones de dólares", de los que 815 millones fueron justificados por el artículo sobre "financiación de la democracia y de los programas de intercambio". Más tarde trascendió que el Gobierno de Obama había gastado 184 millones de dólares en proyectos supuestamente relacionados con "el desarrollo de la sociedad civil y de los derechos humanos".

Además, la Agencia de Seguridad de Ucrania puso al descubierto un esquema de flujos financieros y de organización de disturbios en el centro de Kiev y en otras ciudades de Ucrania. Tras llevar a cabo una investigación se llegó a la conclusión de que el dinero se había transferido a la Embajada de EE.UU. en Kiev por vía diplomática. Por su parte, la Embajada de EE.UU. hacía la transferencia a las oficinas centrales de las organizaciones La Libertad y La Madre Patria. La cantidad ascendía a unos 20 millones de dólares a la semana.

En perspectiva

Algunos de los países mencionados se hallan inmersos en periodos postrevolucionarios, mientras que en otros se suceden protestas en la calle en medio de una misma sensación: que todos son vulnerables y que una nueva revuelta puede suceder en cualquier momento.

Cabe notar que en un futuro próximo cambiará el embajador estadounidense en Rusia. La lista de candidatos incluye a tres personas que ya han sido embajadores en Ucrania: John Tefft, Steven Pifer y Carlos Pascual. Otra persona que aspira a ese puesto es Rose Gottemoeller, una de las principales expertas en cuestiones de desarme y de seguridad nuclear.


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Defender a Venezuela es defender la dignidad




Venezuela está bajo asedio. Todas las fuerzas de la derecha conspiran contra la Revolución Bolivariana. Los acontecimientos están tomando un giro que puede desencadenar en algo trágico (guerra civil con intervención de fuerzas extranjeras). Pero ¿por qué?
Podrían apuntarse dos elementos: uno nacional, otro internacional (totalmente interconectados el uno con el otro): tanto para la oligarquía venezolana como para la clase dirigente de Washington, la aparición de un gobierno que habla un lenguaje populista y que se permitió reflotar ideas socialistas (“socialismo del siglo XXI”), constituyeron siempre una insoportable afrenta.
Por otro lado –quizá esto es determinante– el país caribeño alberga inconmensurables reservas de petróleo, de momento las más grandes conocidas del mundo. Para la geoestrategia del imperio esos hidrocarburos son vitales; que estén bajo un subsuelo que no es el propio es casi un accidente: tarde o temprano querrán apropiárselos.
La combinación de esos factores (gobierno “díscolo” para la visión de derecha y fuente petrolera fabulosa) han puesto las cosas al rojo vivo estos últimos años.
Venezuela viene viviendo desde 1998 un proceso bastante especial: sin ser una revolución socialista ortodoxa, con la llegada de Hugo Chávez al poder político comenzaron a darse una serie de cambios importantes en las correlaciones de fuerzas sociales. El “pobrerío” empezó a experimentar sustanciales mejoras en sus niveles de vida, y el país en su conjunto entró en un período de transformación, de movilización político-social. Los altos precios internacionales del petróleo permitieron esos movimientos.
La aparición de Chávez y la Revolución Bolivariana (quizá confusa, ambigua en su definición ideológica, pero con una clara intención popular) permitió la sobrevivencia de Cuba, que venía sufriendo su tremendo “período especial”, y alentó la propagación de gobiernos de relativa centro-izquierda en Latinoamérica. A partir de ella, fue ganando fuerza la idea de una nueva integración de la región por fuera de los marcos del salvaje neoliberalismo. Así fue como la propuesta del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) –un gran tratado de libre comercio para todo el continente liderado por Estados Unidos– fue desechado, reemplazándoselo por ideales de una nueva integración más progresista. Ello no impidió que Washington pudiera poner en marcha, no obstante, tratados comerciales binacionales, pero no pudo avanzar el proyecto original que convertía a todo su “patrio trasero” en una virtual colonia, controlada militarmente por más de 70 bases desplegadas en la región con tecnologías bélicas de punta.
Esa “piedra en el zapato” que representó la Revolución Bolivariana para los planes geoestratégicos de la gran potencia del Norte marcaron las relaciones de la Casa Blanca con todos los gobiernos progresistas de la región, pero especialmente con Venezuela: tales experiencias quisieron ser barridas desde el inicio porque constituían un “mal ejemplo” para otros pueblos.
Dicha tensión imprimió su sello en las relaciones políticas estos últimos años, siendo Venezuela el principal enemigo a vencer. Intentos para detener el proceso bolivariano hubo innumerables, desde golpe de Estado a paros petroleros, manipulación para movilizar a sectores antichavistas a “calentar la calle”, llamados a la desobediencia civil, provocaciones varias, escaramuzas militares en la frontera con Colombia, difusión de la imagen del presidente Maduro como un tonto intrascendente, generación de climas de ingobernabilidad. Desde algún tiempo, la guerra económica fue la principal arma. El mercado negro y el consecuente desabastecimiento generalizado así como la inflación inducida han marcado el ritmo del gobierno de Nicolás Maduro. De ese modo la economía cotidiana se ha visto profundamente trastocada, haciendo cada vez más difícil del día a día de los venezolanos. Ello, obviamente, complica las cosas. Y las complica mucho. El objetivo es lograr la desesperación de la población, para forzar salidas igualmente desesperadas (algo así se hizo en Chile en 1973, durante la presidencia de Salvador Allende, preparando las condiciones para el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet).
Con la salida de Cristina Fernández viuda de Kirchner en Argentina reemplazada por el conservador Mauricio Macri y con el golpe palaciego dado en Brasil contra la presidenta Dilma Roussef para sacar del medio las propuestas progresistas del Partido de los Trabajadores, el camino comienza a despejarse para acometer de lleno contra la Revolución Bolivariana. Ahora el discurso de la derecha se siente ganador: “las izquierdas están derrotadas”, es su canto triunfal. Se está preparando el aislamiento internacional del gobierno de Maduro, presentándolo como un dictador enfrentado al Congreso, mientras aparecen voces que llaman a la intervención de la OEA para detener este presunto “estado calamitoso” del país.
De acuerdo con documento “Operation Venezuela Freedom-2” del Comando Sur de Estados Unidos, firmado por su titular el almirante Kurt Tidd, filtrado recientemente y aquí presentado en su traducción española ( http ://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/operacion-venezuela-freedom-2-el-documento ), la injerencia de Estados Unidos es total en este plan de desestabilización.
“Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando [Comando Sur de los Estados Unidos: SOUTHCOM ] , pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD [Mesa de la Unidad Democrática, la oposición de derecha] involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro”. (…) “Para arribar a [la] fase terminal, se contempla impulsar un plan de acción de corto plazo (6 meses con un cierre de la fase 2 hacia julio-agosto de 2016); como señalamos, hemos propuesto en estos momentos aplicar las tenazas para asfixiar y paralizar, impidiendo que las fuerzas chavistas se pueden recomponer y reagruparse. Hay que valorar adecuadamente el poderío del gobierno y su base social, que cuenta con millones de adherentes los cuales pueden ser cohesionados y expandirse políticamente. De allí nuestro llamado a emplearnos a fondo ahora que se vienen dando las condiciones. Insistir en debilitar doctrinariamente a Maduro, colocando su filiación castrista y comunista (dependencia de los cubanos) como eje propagandístico, opuesta a la libertad y la democracia, contraria a la propiedad privada y al libre mercado. También doctrinariamente hay que responsabilizar al Estado y su política contralora como causal del estancamiento económico, la inflación y la escasez”.
¡Más claro imposible! Se habla incluso de plazos concretos, el próximo julio o agosto. El plan está en marcha desde hace largo tiempo. Ya en el 2013 un informe del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, lo enunciaba palmariamente: “Explotar la alta inflación del país, la carencia de alimentos, la escasez de energía y los galopantes índices de delincuencia.” Algunos años después vemos los efectos de estas iniciativas. Sin dudas la población (incluso la chavista) está desesperada. La escasez, la inflación, la falta de energía eléctrica o de agua potable no dan tregua. No sabemos qué vendrá ahora exactamente, pero los tambores de guerra no auguran nada bueno. Más aún si vemos las inmediatas reacciones de Rusia y China brindado apoyo militar al gobierno bolivariano en el medio de estas provocaciones. Es evidente que la Guerra Fría nunca terminó.
Por una cuestión de dignidad mínima, debemos oponernos enérgicamente a esta maniobra de la derecha, más internacional que venezolana. Si cae la Revolución Bolivariana podemos asistir a un baño de sangre dentro del país, y ni se diga si el conflicto se expande fuera de sus fronteras. El odio de clase acumulado y las revanchas políticas pueden estallar en una horrible carnicería de proporciones desconocidas dentro de Venezuela. Por ello mismo no podemos permanecer callados ante lo que se está fraguando.
Pero por otro lado el intervencionismo extranjero es un nefasto mensaje para los pueblos del mundo: ratifican que el gran capital manda omnímodo y hace lo que le plazca (en este caso llenándose la boca con las altisonantes palabras de “libertad” y “democracia”… y quedándose las empresas privadas con el petróleo venezolano). Pero por último, y peor aún, si esos planes de desestabilización sucedieran, la derecha podrá cantar victoriosa mostrando que el socialismo es un “experimento fracasado”, con lo que una vez más podría reeditar aquello de “la historia ha terminado”, no dejando alternativas al campo popular.
Por todo ello, en defensa de los más elementales principios de dignidad humana, opongámonos rotundamente a estas arteras maniobras y denunciemos los planes de desestabilización que se gestan contra la República Bolivariana de Venezuela.

https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33

28 febrero 2014

Washington, la CIA y sus revoluciones de colores



Derrumbada la Unión Soviética, la mayoría de países que estaban bajo su órbita entran en crisis políticas de diversa índole. 
Washington se da a la tarea de recolonizar la región y borrar cualquier vestigio de influencia rusa.

En los países de la ex Yugoeslavia, desmembrada tras la desaparición de la URSS, emerge un líder contrahegemónico que no responde a los intereses de EE.UU., Slobodan Milosevic.

En la zona de influencia de Milosevic, Washington impulsa un conflicto étnico y una vez desatada la matanza... justifica su intervención militar junto con la OTAN.    (action - reaction - solution) 

En todo ese proceso uno de los principales operadores políticos en los Balcanes es Philip Goldberg. Asistente especial del embajador en Bosnia, parte del equipo negociador para poner fin al conflicto y jefe diplomático en la provincia separatista de Kosovo.

Una vez finalizado el etnocidio y cuando Goldberg pasó a ser asistente ejecutivo del Departamento de Estado, todavía permanecía en el poder el molesto Milosevic. Entonces Washington creó con fondos de la NED y la CIA una organización llamada Otpor (recuerde el nombre), dirigida por jóvenes estudiantes quienes mediante la mencionada estrategia de una supuesta desobediencia civil no violenta lograron derrocar a Milosevic en octubre de 2000.

¿Anotó la sucesión de hechos?

Estados Unidos impulsa un conflicto étnico con fines separatistas, luego financia a grupos armados para atizar el conflicto; posteriormente negocia la paz y finalmente organiza a un grupo de jóvenes bajo la estrategia de desobediencia civil para desacreditar a un gobernante que no responde a sus intereses y logra removerlo del cargo. Le llamaron la Revolución de Terciopelo.

En todo este proceso uno de sus principales operadores fue Philip Goldberg. Y de yapa, uno de los tantos grupos de mercenarios contó con la activa participación de Eduardo Rozsa Flores.

Hasta ahora nadie ha podido establecer una relación directa entre Goldberg y Rozsa. Para descubrir si fue Goldberg quien reclutó o recomendó al terrorista Rozsa a los separatistas bolivianos, habrá que esperar algunas decenas de años a que se desclasifiquen documentos de inteligencia estadounidense, aunque su ubicación en el mismo espacio y tiempo es demasiado sospechosa.

Si agregamos adicionalmente que Goldberg no es un diplomático cualquiera, sino que su perfil está más emparentado a los servicios de inteligencia, y que siempre son estos los encargados de reclutar a los grupos de mercenarios que operan en su favor, cuesta mucho creer que cuanto menos Goldberg no supiera quién era Rozsa, o que no lo conociera.

Un dato final no ayuda al espía embajador. Rozsa ingresó a Bolivia el mismo día (15 de septiembre de 2008) que Goldberg abandonaba el país y mientras mantenía una reunión secreta con Rubén Costas.

En su misión inmediatamente anterior a Bolivia (2004-2006), Goldberg fue el jefe de la legación diplomática en Pristina, capital de Kosovo; y en 2008 Estados Unidos fue el impulsor de la declaratoria de independencia de esta provincia perteneciente a Serbia, independencia que Washington reconoció inmediatamente.

Nótese además que la inclusión de grupos armados en la estrategia separatista en Bolivia, hubiera seguido la misma correlación de la escalada del conflicto impulsada por Estados Unidos y Goldberg en los Balcanes, los pasos son calcados.

Sólo que Evo Morales expulsó a Goldberg y este no tuvo el tiempo necesario para consolidar y reconocer la independencia de Santa Cruz, mucho menos para lograr su derrocamiento...........
Caida la Union Sovietica , Estados Unidos está en campaña para barrer la influencia rusa en todas partes asi comienza el siglo XXI y la estrategia de desobediencia civil no violenta (podemos llamarla también revolución de colores, golpe suave o golpe blando) ha funcionado contra Milosevic.

Los próximos años consolidan estas revoluciones en las que lo fundamental es el protagonismo de jóvenes estudiantes que cuestionan a unas autoridades cuidadosamente desacreditadas, a sus regímenes políticos y, muy particularmente, a los procesos electorales de esos países.

En noviembre de 2003 es el turno de Georgia, su presidente Eduard Shevardnadze, ex secretario del Partido Comunista y canciller de la Unión Soviética, es removido del cargo en lo que se conoce como la Revolución Rosa.

El 21 de noviembre de 2004 en Ucrania, se celebró una segunda vuelta electoral entre el pro occidental Viktor Yushchenko y el pro ruso Viktor Yanukovich, quien según los cómputos resultó ganador.

Sin embargo, se declaró que hubo fraude y se produjo una gran movilización ciudadana con las mismas características que las organizadas por Estados Unidos y Otpor. Se le conoció como Revolución Naranja y, finalmente, se impuso en una tercera ronda electoral el candidato favorito de Washington.

En Ucrania la batalla política continuó durante muchos años entre pro rusos y pro estadounidenses. En 2013, la subsecretaria de Estado para Europa y Eurasia, Victoria Nuland, participó de una reunión en Washington en la que reveló:

“Los ucranianos están saliendo a las calles a exigir un futuro europeo, lo hacen pacíficamente pero con gran coraje y con un enorme restricción personal.
Desde la independencia de Ucrania en 1991, Estados Unidos ha apoyado a los ucranianos a construir capacidades e instituciones democráticas y a promover la participación ciudadana y el buen gobierno, todos los cuales son condiciones previas para las aspiraciones ucranianas de entrar en Europa. Hemos invertido más de 5 mil millones de dólares para asistir a Ucrania en estos objetivos para asegurar un futuro próspero y democrático.”

Meses después de este discurso, el entonces presidente ucraniano Yanukovich (quien se había presentado nuevamente a elecciones en 2010 resultando triunfador) fue derrocado por un golpe de Estado avalado por Washington.

Cinco mil millones se lee fácil, pero es muchísimo dinero de los contribuyentes estadounidenses despilfarrado en desestabilizar un país para evitar que sea gobernado por un aliado de Moscú.

Made in USA

Puede demostrarse que todas estas revoluciones de colores están relacionadas entre sí, y que la mano de Washington las enlaza.

El 24 de febrero de 2005, el entonces presidente George W. Bush visitó Bratislava, la capital de la República de Eslovaquia; allí mantuvo un encuentro bilateral con su homólogo Vladimir Putin, se la conoció como la cumbre de la reconciliación, ya que se produjo pocos meses después de la batalla geopolítica que Moscú perdió ante Washington por la Revolución Naranja de Ucrania. Pero el encuentro bilateral no fue lo único que ocurrió en Bratislava.

La noche anterior a la llegada de Bush, la delegación estadounidense organizó una cena en el Hotel Marriot en la que se festejó en la intimidad la victoria en Ucrania. Para esta ocasión Washington trasladó especialmente a todos los dirigentes juveniles de las revoluciones de colores que se habían impuesto desde diciembre de 2000 en la Serbia de Milosevic.

Uno de los dirigentes juveniles que ya sobrepasaba los 30 levantó la copa y ofreció un brindis:

“Quería darle las gracias a todos por haber venido aquí, lo que nos une es nuestra causa común, la libertad. Es importante que podamos discutir entre serbios, ucranianos, georgianos.”

En la cena participó Ivan Marcovic, el líder de Otpor; Giga Bokeria, referente de los estudiantes de Georgia y Vladislav Kaskiv, líder juvenil de la Revolución Naranja. Durante la cena soñaron con llevar su revolución de colores a Cuba. No lo lograron pero hicieron un buen intento en Venezuela. (en fotografía, una manifestante venezolana con el puño de Otpor el 2007)

Al día siguiente, durante un acto público, el Presidente de Estados Unidos afirmará:

“Hemos encendido un fuego, un fuego en la memoria de los hombres, calienta a los que sienten su poder, quema a los que intentan frenar su progresión, y un día este incontrolable fuego de libertad alcanzará a los lugares más oscuros de nuestro mundo.”

Los jóvenes combatientes de la libertad observan desde el palco. Su unión con Washington es umbilical.

“La no violencia como técnica de acción política puede ser utilizada con cualquier fin”, asegura el politólogo Gene Sharp, señalado en estos mismos días por diferentes gobiernos y organizaciones sociales de ser el ideólogo de los denominados “Golpes Suaves”, concepto emparentado con “las revoluciones de colores”.



 

MUCHO MAS QUE UN GOLPE "SUAVE": 
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 Revoluciones de colores

Pero volvamos a Europa del Este; ya vimos que Estados Unidos está en campaña para barrer la influencia rusa, comienza el siglo XXI y la estrategia de desobediencia civil no violenta (podemos llamarla también revolución de colores, golpe suave o golpe blando) ha funcionado contra Milosevic.

Los próximos años consolidan estas revoluciones en las que lo fundamental es el protagonismo de jóvenes estudiantes que cuestionan a unas autoridades cuidadosamente desacreditadas, a sus regímenes políticos y, muy particularmente, a los procesos electorales de esos países.

En noviembre de 2003 es el turno de Georgia, su presidente Eduard Shevardnadze, ex secretario del Partido Comunista y canciller de la Unión Soviética, es removido del cargo en lo que se conoce como la Revolución Rosa.

El 21 de noviembre de 2004 en Ucrania, se celebró una segunda vuelta electoral entre el pro occidental Viktor Yushchenko y el pro ruso Viktor Yanukovich, quien según los cómputos resultó ganador.

Sin embargo, se declaró que hubo fraude y se produjo una gran movilización ciudadana con las mismas características que las organizadas por Estados Unidos y Otpor. Se le conoció como Revolución Naranja y, finalmente, se impuso en una tercera ronda electoral el candidato favorito de Washington.

En Ucrania la batalla política continuó durante muchos años entre pro rusos y pro estadounidenses. En 2013, la subsecretaria de Estado para Europa y Eurasia, Victoria Nuland, participó de una reunión en Washington en la que reveló:

“Los ucranianos están saliendo a las calles a exigir un futuro europeo, lo hacen pacíficamente pero con gran coraje y con un enorme restricción personal. Desde la independencia de Ucrania en 1991, Estados Unidos ha apoyado a los ucranianos a construir capacidades e instituciones democráticas y a promover la participación ciudadana y el buen gobierno, todos los cuales son condiciones previas para las aspiraciones ucranianas de entrar en Europa. Hemos invertido más de 5 mil millones de dólares para asistir a Ucrania en estos objetivos para asegurar un futuro próspero y democrático.”

Meses después de este discurso, el entonces presidente ucraniano Yanukovich (quien se había presentado nuevamente a elecciones en 2010 resultando triunfador) fue derrocado por un golpe de Estado avalado por Washington.

Cinco mil millones se lee fácil, pero es muchísimo dinero de los contribuyentes estadounidenses despilfarrado en desestabilizar un país para evitar que sea gobernado por un aliado de Moscú.

Made in USA

Puede demostrarse que todas estas revoluciones de colores están relacionadas entre sí, y que la mano de Washington las enlaza.

El 24 de febrero de 2005, el entonces presidente George W. Bush visitó Bratislava, la capital de la República de Eslovaquia; allí mantuvo un encuentro bilateral con su homólogo Vladimir Putin, se la conoció como la cumbre de la reconciliación, ya que se produjo pocos meses después de la batalla geopolítica que Moscú perdió ante Washington por la Revolución Naranja de Ucrania. Pero el encuentro bilateral no fue lo único que ocurrió en Bratislava.

La noche anterior a la llegada de Bush, la delegación estadounidense organizó una cena en el Hotel Marriot en la que se festejó en la intimidad la victoria en Ucrania. Para esta ocasión Washington trasladó especialmente a todos los dirigentes juveniles de las revoluciones de colores que se habían impuesto desde diciembre de 2000 en la Serbia de Milosevic.

Uno de los dirigentes juveniles que ya sobrepasaba los 30 levantó la copa y ofreció un brindis:

“Quería darle las gracias a todos por haber venido aquí, lo que nos une es nuestra causa común, la libertad. Es importante que podamos discutir entre serbios, ucranianos, georgianos.”

En la cena participó Ivan Marcovic, el líder de Otpor; Giga Bokeria, referente de los estudiantes de Georgia y Vladislav Kaskiv, líder juvenil de la Revolución Naranja. Durante la cena soñaron con llevar su revolución de colores a Cuba. No lo lograron pero hicieron un buen intento en Venezuela. (en fotografía, una manifestante venezolana con el puño de Otpor el 2007)

Al día siguiente, durante un acto público, el Presidente de Estados Unidos afirmará:

“Hemos encendido un fuego, un fuego en la memoria de los hombres, calienta a los que sienten su poder, quema a los que intentan frenar su progresión, y un día este incontrolable fuego de libertad alcanzará a los lugares más oscuros de nuestro mundo.”

Los jóvenes combatientes de la libertad observan desde el palco. Su unión con Washington es umbilical.

GOLPES DE ESTADO "BLANDOS":

“LA NO VIOLENCIA COMO ESTRATEGIA de ACCION POLITICA PUEDE SER UTILIZADA CON CUALQUIER FIN:

 En los años 80, la OTAN se interesó por su posible uso para organizar la resistencia en Europa después de una invasión del Ejército Rojo. Hace 15 años que la CIA la utiliza para derrocar gobiernos recalcitrantes sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: la Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp”, quien ha trascendido como el padre de los llamados golpes suaves, aunque, por las consecuencias, ninguno deberá ser estimado tal.

Desde los ya lejanos cincuenta, el comodín intelectual de moda se dio a estudiar la teoría de la desobediencia civil de Henry D. Thoreau y Mohandas K. Ghandi. Solamente que si, “para estos autores, la obediencia y la desobediencia son cuestiones morales o religiosas antes que políticas”, en una vuelta de tuerca, “lo que consideraban como un fin en sí puede ser percibido como un medio. La desobediencia civil puede ser considerada […] como una técnica de acción política, incluso militar”.


Hacer incapie en el carácter ético de los instrumentos permite (propicia) eludir el debate sobre la legitimidad del proceder. Y he ahí la trampa.

 “La no violencia, que se admite como buena en sí misma y se asimila a la democracia, da un aspecto presentable a acciones secretas intrínsecamente antidemocráticas”.

En las actuales operaciones, desplegadas en un abanico geográfico que va desde Siria, pasando por Ucrania, hasta Venezuela, la estrategia de Washington reposa exactamente sobre los mismos principios:

- acusar a las autoridades de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de “democráticos”,
- adoptar sanciones contra los “asesinos” y, en definitiva,
- concretar un golpe de Estado que de blando posee únicamente el nombre.

¿El modus operandi?

Un movimiento que principia con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos grupos se acusan mutuamente de los disturbios.

“En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Washington o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía.

Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días”.



El sionismo internacional, encabezado por el macro-golem imperialista USA y su colonia la “UE”, ha impuesto sanciones al Gobierno de Ucrania, por „reprimir las protestas populares“ (consistentes éstas “protestas populares” en asesinar, mediante disparos por parte de francotiradores y brutales linchamientos, a agentes del orden y simpatizantes del partido gobernante, en reducir a cenizas propiedad pública y vehículos, en calcinar edificios, en ocupar oficinas y sedes administrativas, en saquear y demoler todo lo que encuentran a su paso y en atacar con armas de fuego a ciudadanos y policías).

La escalación que en los últimos días se está produciendo en la capital Kiev, con el exponencial crecimiento de la violencia que ya deja decenas de muertos, y en la parte occidental del país, especialmente la región secesionista de Lviv, responde  a un plan muy meticulosamente orquestado por “occidente”, al menos desde el 2006.



Nunca está demás informarse sobre estos personajes y analizar  
 
1ra etapa: Ablandamiento (empleando la guerra de IV generación)
• Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.
• Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.
• Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.
• Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.

2da etapa: Deslegitimación
• Manipulación de los prejuicios anti-comunistas (anti-populistas).
• Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas.
• Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.
• Fractura ético-política.

3ra etapa: Calentamiento de calle
• Cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle.
• Elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales.
• Generalización de todo tipo de protestas, exponenciando fallas y errores gubernamentales.
• Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas (no respeto a las instituciones) que radicalicen la confrontación.

4ta etapa: Combinación de diversas formas de lucha
• Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.
• Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.
• Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los organismos de seguridad.

5ta etapa: Fractura institucional
Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga la renuncia del presidente. En casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada. Preparación del terreno para una intervención militar del imperio o el desarrollo de una guerra civil prolongada. Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.



IMPRESIONANTE Y CLARIFICADOR DOCUMENTAL:


Los entresijos y los verdaderos cerebros de las 
"revoluciones de colores":




 “Hemos removido todas nuestras armas pesadas de la parte europea de Rusia y las hemos colocado más allá de los Urales” y “reducido nuestras Fuerzas Armadas en 300.000. Hemos tomado varios otros pasos requeridos por el Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), 

¿Qué hemos visto en respuesta? 
Europa Oriental recibe nuevas armas, dos nuevas bases militares están siendo establecidas en Rumania y en Bulgaria, y hay dos nuevas áreas de lanzamiento de misiles – un radar en la República Checa y sistemas de misiles en Polonia. Y nos hacemos la pregunta: ¿Qué pasa? Rusia se está desarmando unilateralmente. Pero si nos desarmamos unilateralmente quisiéramos ver que nuestros socios están dispuestos a hacer lo mismo en Europa. Al contrario, Europa está siendo atiborrada de nuevos sistemas de armas. Y por cierto no podemos dejar de estar preocupados.” 

– Presidente ruso Vladimir Putin, Conferencia de Múnich sobre Política de Seguridad, febrero de 2007

BURDA MANIPULACION DE FOTOGRAFIAS 
EN LA ACTUAL "REVOLUCION DE COLORES" DE VENEZUELA:

 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180977




La Técnica del Golpe de Estado en la actualidad
Umberto Mazzei, Ginebra.
“La locura individual es cosa rara, pero en grupos, partidos, naciones y épocas, es la norma”. Friedrich Nietzsche.
“El desorden está de mi parte”. León Troski.
“El truco está en financiar a mercenarios y medios de comunicación de la oposición con el fin de crear cierto caos social para luego llevarse los apoyos de la inestabilidad que ellos mismos han provocado.”
La Técnica del Golpe de Estado es el título de un libro de Curzio Malaparte, escrito en 1931, que, según dicen, Ernesto “Che” Guevara leía con avidez. Su idea fundamental es que el golpe de Estado es un problema técnico y no político. Malaparte pasa revista a los golpes de estado más famosos, algunos exitosos y otros fracasados.
El golpe de Bonaparte, el “18 brumario”, sería el primer Golpe de Estado moderno. Entre los golpes de la primera mitad del siglo XX, menciona el de Primo de Rivera en España, el de Pilsudsky en Polonia y otros más, pero resalta los golpes en que el objetivo golpista fue anunciado antes. El de Trotsky en Rusia y el de Mussolini en Italia.
El libro, publicado en Paris, fue prohibido en países con muy distinto tipo de gobierno: en Alemania, Austria, Bulgaria, España, Grecia, Hungría, Portugal, Polonia, Yugoslavia y otros. Los totalitarios lo prohibían por ser un manual para revoltosos; los democráticos, por lo mismo.
Según el autor, el propósito era mostrar cómo se conquista un Estado moderno y cómo se le defiende, porque “la historia de los últimos años es […] de la lucha entre los defensores del principio de la libertad y la democracia, esto es, del estado parlamentario, contra sus adversarios”.
Malaparte afirma que es posible, en cualquier país democrático, dar un golpe de Estado, aún sin una situación crítica y sin el apoyo de masas. Basta un grupo que frene la maquinaria estatal y tome el poder sin confrontar la fuerza adversaria.
En Rusia, el gobierno Kerensky protegió los órganos políticos, pero Trotsky ocupó los órganos técnicos. Luego intentó lo mismo, en 1920, contra Stalin, pero Stalin uso cuerpos especiales de defensa que obraban sobre el mismo plano técnico.
En Italia, al gobierno lo defendían los sindicatos de Giolitti y la policía; los grupos fascistas neutralizaron ambos, tomaron el sistema ferroviario y fueron en trenes a Roma a sacar al gobierno de Luigi Facta. El rey, Victor Emmanuel III, con Roma en camisa negra, encargó a Benito Mussolini, la formación del gobierno y legalizó el golpe.
La estrategia es la de siempre: concentrar las fuerzas en el punto más sensible del adversario, que en un Estado moderno son los servicios públicos y los medios de comunicación.
Las debilidades del Estado moderno
El problema central del Estado moderno es la representación de la voluntad popular. Con los sistemas actuales de sufragio periódico, el elector delega su voluntad política con el voto y la soberanía popular se desplaza a sus representantes. En realidad, se desplaza a los partidos políticos, que suelen ser poco democráticos y por eso vemos perpetuarse las camarillas de los mismos en el poder, jugando a las sillas ministeriales.
Esa perversión existe por la pérdida del sentido comunitario, que es la base implícita de la representación; en su lugar ahora se consulta a masas desconectadas, amorfas, fáciles de manipular, como dice José Ortega y Gasset en La Rebelión de las Masas.
La representación y la base social amorfa, promueven una clase de políticos profesionales que se constituye en una oligarquía que defiende por igual intereses propios o de particulares, en un clima de confusión irresponsable, como dice Alain de Benoit.
Son gobiernos elegidos que no trabajan por los intereses de la gente y del país; son gobiernos de Partidocracia, como ya decían en los 60 Giuseppe Maranini, Georges Burdeau, Maurice Duverger y otros sociólogos políticos. La partidocracia siempre servirá intereses propios y no de esa mayoría que engatusa con cuentos ideológicos, slogans, promesas mentirosas y onerosos espectáculos de movilización.
En el Estado moderno, las telecomunicaciones son el principal instrumento para orientar esa opinión pública informe y llevarla hacía los objetivos que se desean, al punto de que se convirtieron en importante arma de guerra. Arma para la guerra cultural y psicológica, la de desinformación y propaganda; cuyo último frente operativo son Internet y las redes sociales.
Los golpes de Estado desde la Segunda Guerra Mundial: Irán
Antes de la Primera Guerra Mundial, la política imperialista de Gran Bretaña y Francia solía cambiar los gobiernos hostiles mediante intervención militar. Los Estados Unidos cultivaron siempre, sobre todo en América Latina, el golpe de Estado militar.
A partir de la Segunda Guerra Mundial la técnica cambió y se comenzó a derrocar gobiernos elegidos por sufragio, organizando turbas que le dan al golpe un aspecto de rebelión popular. También se comienza a llamar al Golpe de Estado con el más aséptico término de Cambio de Régimen, porque se usa decir régimen a un gobierno que se eterniza en el poder sin celebrar elecciones.
Un golpe de Estado bien documentado, que muestra la evolución del progreso técnico es el de Irán, en agosto de 1952. Los datos los tomo del agudo y delicioso libro de Kart Meyer y Shareen Blair Brysac, titulado “Kingmakers, the invention of the modern Middle East”.
El fondo del asunto era, como ahora, el petróleo. El 15 de marzo, 1951, ante la negativa británica de aumentar la participación de Irán en la renta petrolera, el parlamento iraní (Majlis) nacionalizó la Anglo-Iranian Oil Company. El Shah Reza Pahlevi nombró primer ministro a Mohammad Mossadeq, promotor de la nacionalización y jefe del Frente Nacional.
Los británicos amenazaron, movieron barcos de guerra, cerraron la refinería de Abadan, impusieron sanciones económicas, congelaron fondos iraníes en el exterior y decretaron un bloqueo petrolero. Como hace Estados Unidos ahora.
Los americanos no apoyaron a los ingleses y mandaron un agente, Kermit Roosevelt, a preparar el propio golpe, bajo el nombre de Operación AJAX. Los ingleses le dejaron una red de anglófilos y enemigos de Mossadeq, dirigida por los hermanos Rashidian, importadores de productos ingleses, que demostraron habilidad en organizar turbas callejeras. Bajo presión, el Shah intentó sin éxito destituir a Mossadeq, en julio de 1952. Para entonces ya existía una alianza entre la CIA y el M16 y la operación AJAX había sido aprobada en junio.
La CIA envió caricaturas de Mossadeq y afiches a Theran y empezó la campaña para desacreditar el gobierno de Mossadeq. Artículos sobre el peligro comunista en Irán fueron plantados en la prensa local e internacional. Se orquestó redes de inteligencia, se contrató agentes provocadores y especialistas en violencias que pudieran atribuirse a los comunistas. Se distribuyeron armas a las tribus. Se torturó y mató al Jefe de la Policía de Teherán. El Gran Ayatollah lanzo fatwhas (condenas) contra los comunistas.
El 25 de julio, Kermitt Roosevelt, bajo el nombre de James F. Lochridge, llegó a Teherán con $100.000 en billetes iraníes de baja denominación. Los americanos escogieron al General Fazlollah Zahedi para remplazar a Mossadeq. En parte por su conocida poca simpatía por los ingleses y su anticomunismo. Su hijo, Ardeshir había estudiado en EE UU y sirvió de enlace. El paso siguiente fue convencer a un Shah tembloroso –su alias en código era Boy Scout- de firmar un decreto nombrando a Zahedi primer ministro.
Mossadeq sabía que se preparaba un golpe y disolvió el Mahlis para impedir que la CIA obtuviera su destitución con sobornos.
El Shah firmó los decretos nombrando a Zahedi y los envió a Mossadeq, pero Mossadeq, rodeado de tropas leales rehusó reconocer su autenticidad, mandó arrestar a Zahedi y radio Teherán denunció el intento de golpe. El Shah huyó a Roma.
Zahedi esperaba en las montañas. Roosevelt diseminó en la prensa internacional noticias de la sustitución de Mossadeq por Zahedi. La Embajada de EE UU imprimió millares de copias de los decretos y pagó agentes para su distribución. Turbas mercenarias ayudaban a militantes del partido comunista Tudeh a demoler estatuas del Shah.
El 18 de agosto regreso de Suiza el Embajador norteamericano Loy Henderson y pidió a Mossadeq que enviase a casa a los partidarios suyos que manifestaban en las calles, porque de lo contrario evacuaría todos los residentes norteamericanos. Mossadeq cayó en la trampa y sacó a su gente de las calles.
El 19 de agosto los periódicos iraníes publicaron los decretos del Shah con el nombramiento de Zahedi. Tropas leales al Shah escoltaron a una turba organizada por los hermanos Rashidian.
El modo era singular: armaron un espectáculo ambulante de circo que atraía gente, mientras tanto los actores gritaban consignas a favor del Shah y regalaban billetes de diez riales. En otros lugares grupos mercenarios armados de garrotes destrozaban las sedes del Frente Nacional y agentes de la CIA pegaban retratos del Shah en automóviles y muros.
En la tarde las turbas ocuparon el Ministerio de Relaciones Exteriores y la central de policía. Lo más importante fue la toma de la estación de radio y de la central de telégrafos –doctrina Malaparte- desde donde se vitoreaba el alzamiento y se exaltaba al Shah. Tanques Sherman rodearon la sede del gobierno de Mossadeq, que escapó por los techos.
Al otro día Zahedi se presentó a bordo de un tanque en Radio Teherán y allí se proclamó Primer Ministro. El golpe costó la vida a cerca de trescientas personas, según el New York Times. Las turbas aclamaban a Zahedi, al Shah y gritaban “America Zindabad!” (Viva América).
Entre un trago y otro
En la segunda postguerra, las conspiraciones norteamericanas en el Cercano Oriente se tejían desde el Bar del Hotel Saint George, en Beirut; según memorias de agentes famosos, como Miles Copeland (The Game Player). El hilo conductor era el oleoducto transarábico (Tapline) que debía unir los pozos de la Aramco en Arabia Saudita con el Mediterráneo.
Eso resultó en epidemia de golpes militares. En Siria, en 1949, hubo tres y otros en 1954 y 1970; en Egipto en 1952 y en 1956; en Irak en 1958. Con la crisis del Canal de Suez en 1956, Gran Bretaña quedó fuera del mundo árabe. Estados Unidos creó la Doctrina Eisenhower, que asistía a los árabes que resistieran la amistad del Egipto de Gamal Abdel Nasser o de la Unión Soviética.
Se brindó por golpes de Estado también en otras partes. En América Latina, los casos más notorios son: Arbenz en Guatemala, Perón en Argentina, Vargas en Brasil, Arosemena en Ecuador, Goulart en Brasil, Rojas Pinilla en Colombia, Bosch en Dominicana, Estenssoro en Bolivia, Allende en Chile, Bordaberry en Uruguay. En Asia, África y Europa también hubo víctimas: Congo, Corea del Sur, Vietnam del Sur, Grecia, Ghana, Indonesia, la lista es muy larga.
El modelo de masas y prensa: la “revolución de color”
La implosión de la Unión Soviética y el descrédito del marxismo leninismo, coincidieron con la revolución mundial de la informática y de Internet.
La nueva tecnología ayuda a la creación rápida de textos e imágenes y su comunicación inmediata; es como hecha a la medida para difundir propaganda y el eje de la capacidad técnica y la difusión está en Estados Unidos.
En esencia, se trata de movilizar masas, identificadas con un color, en la capital, para hacer huir a un gobierno débil. Si es un gobierno sólido, se crean pretextos ante la opinión pública mundial para una intervención militar, local o extranjera. Otro elemento complementario son las ONG y otros agentes, como Nacional Endowment for Democracy, Freedom House, Open Society Institute o USAID, que preparan ideológica y técnicamente cuadros que llevan a cabo el golpe y luego gobiernan para sus mandantes.
El primer golpe de masas y prensa se dio en Moscú, en 1993. Una campaña internacional de prensa convirtió al alcohólico de Boris Yeltsin, en un héroe que seguido de una turba y una compañía de tanques, bombardeó el parlamento ruso, recién elegido.
Yeltsin nombró luego a Anatoly Chubais como Presidente de la Comisión de Propiedad Estatal, para vender, por centavos, las industrias del Estado a correligionarios y amigos, como la petrolera Yukos, que valía $70 millardos y la compró Mikhail Khodorkovsky, por $360 millones.
En 2002 se dio, en Venezuela, un efímero golpe de Estado cívico-militar, contra el Presidente Hugo Chávez. La oposición, demolida en las últimas elecciones, convocó a protestar. La multitud fue infiltrada por agentes provocadores para incitar una represión violenta.
Ante la falta de represión, unos francotiradores mataron varios manifestantes. Fue el pretexto para que un grupo de militares arrestase al Presidente. Se formó un gobierno provisional, que cayó en dos días porque las guarniciones del interior no apoyaron y una multitud enardecida recorría el centro de Caracas, reclamando el regreso del Presidente Chávez.
En 2003, se dio la primera revolución de color, en Georgia, para sacar a Eduard Shevardnaze, último Canciller Soviético y Presidente de Georgia. Hubo elecciones el 2 de noviembre.
El 22 los partidos derrotados convocaron a protestar frente al edificio donde el 23 debía reunirse el nuevo parlamento. Antes, el día 20, una emisora transmitió varias veces un documental sobre las protestas en Belgrado, en 2000, organizadas por Otpor, un grupo estudiantil, que sacaron a Slobodan Milosevic del poder. Días antes, gentes de Otpor dieron clases durante tres días sobre como tumbar un gobierno a más de mil estudiantes en Tibilisi.
Los gastos fueron por cuenta del Open Society Institute, de George Soros. El 23, la policía custodiaba el Parlamento y grupos de activistas repartían miles de rosas a los manifestantes, un indicio de organización previa(1). Fue cuando Mihail Saakashvili, abogado georgiano de New York, entró sin oposición y tomó el Parlamento con un grupo de activistas. Hubo complicidad: Tedo Japaridze, jefe del Consejo Nacional de Seguridad con Shevardnadze, fue su Ministro de Relaciones Exteriores.
En noviembre del 2004 Viktor Yanukovysh ganó las elecciones en Ucrania. Su rival, Víctor Yushchenko, tenía el apoyo de los medios ucranianos. Después de su derrota, se repitió la operación de Georgia. Se acusó de fraude y una turba desfiló por las calles de Kiev, con banderas anaranjadas, regalando rosas: la revolución naranja. Los medios amplificaron el desorden y bajo presión internacional, la Corte Suprema anuló la elección anterior.
La Primavera Árabe
En 2011, las noticias sobre rebeliones en los países árabes tenían algo de hollywoodiano. La narrativa de la prensa era la misma. Gente joven se comunica por Internet, protestan en las plazas, combaten la policía, el tirano huye, la tiranía colapsa y se llama a elecciones. El villano era un personaje con décadas de poder y pocos meses de vida, que ya era hora de remplazar. Era la “revolución de jazmines”; versión árabe de las revoluciones coloreadas.
Hubo un par de villanos que no conocían su guion: los de Libia y Siria. Se inventaron hechos para narrar sobre manifestaciones pacíficas, que, agredidas, se convertían en rebelión armada que merecía apoyo humanitario, con bombas y misiles. La “obligación de proteger”, como dijo la Secretaria de Estado, Hillary Clinton. En Libia, en Benghazi, la rebelión fue armada desde el inicio y apadrinada por el francés Bernard-Henry Levy.
En Siria, con elecciones poco antes, hubo una protesta en que manifestantes y policías fueron muertos por francotiradores. Ambos países fueron atacados por mercenarios salafistas financiados y armados por Qatar y Arabia Saudita y apoyados por la OTAN: una intervención extranjera disfrazada de guerra civil.
En Libia, después de 6 meses de bombardeos, la OTAN triunfó y entregó el gobierno a Al-Qaeda & Cº y ahora rige el caos. Siria se salvó de las bombas de la OTAN gracias al desgano de Gran Bretaña, al veto ruso y chino en el Consejo de Seguridad y a 13 barcos de guerra de esos dos países protegiendo su costa.
Las revueltas actuales en Ucrania y Venezuela
Ucrania: Viktor Yanukovysh, el despojado en 2004, ganó las elecciones de 2010, sobre Yushchenko, que sacó 10% de los votos. La condena de Julia Timoshenko, que fuera Primer Ministro, por apropiación indebida, causó inquietud social.
Ahora hay de nuevo protestas en Kiev. La narrativa de la prensa internacional sobre esas protestas dice que son por el rechazo del gobierno ucraniano a una oferta de asociación de la Unión Europea. Pero el texto del acuerdo no es público y además sería difícil leer y entender sus densas páginas legales. Por el nombre, Acuerdo de Asociación Económica, es el mismo acuerdo tipo que la UE firmó con América Central y ofrece a los países suramericanos y africanos.
En Ucrania, como en el Cercano Oriente, se busca exasperar y aprovechar las divisiones religiosas y culturales para cambiar gobiernos e imponer políticos propios: divide et impera. La fractura en Ucrania existe desde la Segunda Guerra Mundial.
Stalin desplazó Polonia hacía el oeste, en tierras alemanas, pero expulsó la población alemana. Ucrania recibió tierras polacas al oeste, pero sin expulsar a los polacos.
Por esa razón existe en Ucrania una minoría que habla polaco y es católica. Mientras la mayoría es ortodoxa y habla ruso. No olvidemos que Ucrania es el origen de Rusia.
El pueblo vikingo de los Russ creó primero el Reino de Kiev y desde allí se expandió hacia el este y el sur, en lo que ahora es Rusia.
En Ucrania se quiere repetir la revolución naranja, pero con armas. En cualquier país sería inaceptable la activa y pública intervención de funcionarios europeos y norteamericanos azuzando las protestas.
El objetivo de la intromisión es “cambio de régimen”, como dijo la Secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, cuando admitió, en un encuentro del Nacional Press Club, patrocinado por Chevron, que los Estados Unidos han invertido 5 millardos fomentando la agitación en Ucrania.
El nombre del títere que quiere imponer, Arseni Iatseniouk, afloró en una conversación suya con el embajador en Kiev, Geoffrey Pyatt, que fue interceptada.
En este momento las protestas ya son insurrección armada, contra una policía desarmada, por lo que ya van 105 policías heridos de bala y 35 muertos. Eso obligó al gobierno a equipar con armas la policía para que pueda defenderse.
El gobierno ucraniano calcula que en el centro de Kiev hay unos 5 mil activistas extranjeros entrenados en desatar violencia. Muchos vienen desde Moldavia, según la prensa del Transdniester, otros de Polonia. Rusia debe apoyar con firmeza a Ucrania contra la ingerencia de países de la OTAN en los asuntos ucranianos.
Venezuela: El pasado 8 de diciembre tuvieron lugar en Venezuela elecciones para consejos municipales, de las que la oposición quiso hacer un referéndum sobre la contestada legitimidad del presidente Nicolás Maduro. La oposición (MUD) sacó un decepcionante 42,2% de los votos. Es inesperado que después de una elección desfavorable tan reciente, la oposición salga a las calles a pedir la renuncia del presidente.
Es cierto que en Venezuela hay muy graves problemas de seguridad, abastecimiento y solvencia fiscal que siguen sin resolverse.
Es cierto que la permanencia en el gobierno de las mismas personas que no supieron resolverlos es mal augurio para una pronta y eficaz solución. Pero es cierto también que el gobierno tuvo una reciente confirmación de su respaldo electoral y su fuerza callejera.
Las protestas y movilizaciones de la oposición tienen un objetivo confesado por sus propios dirigentes: cambio de régimen. La constitución venezolana ofrece la posibilidad de hacer un referéndum revocatorio a mitad del ejercicio presidencial y se puede cambiar de régimen con impecable legalidad democrática. Se trata de un impaciente berrinche de los opositores -o de sus mandantes- que no quieren esperar la ocasión de hacerlo por la vía legal.
Es siempre ilegal derrocar al gobierno elegido y el riesgo es ser acusado de causar muertes con disturbios fuera de lugar, amén de causar agotadoras pérdidas de tiempo y dinero.
La técnica utilizada es la de otros golpes recientes: una campaña de prensa con exageraciones, alimentada con mensajes sin verificar; siembra de mentiras en redes sociales; entrevistas selectivas en la prensa internacional; condena a la supuesta violencia por ciertos gobiernos; fotografías retocadas de protestas masivas, para efectos de propaganda.
Todo dirigido a crear ante la opinión internacional un clima propicio para una intervención “humanitaria”.
Por fortuna hasta ahora sólo hay nueve muertos, entre oposición, policía, chavistas y transeúntes. Con esa cifra, lamentable, pero baja, de víctimas, no es creíble la denuncia de represión salvaje, por quienes invocan la protección de los marines. Hay una indicativa inversión de estereotipos durante la tentativa de golpe. En las alcaldías socialistas hay normalidad y calma; en las de oposición liberal, reinan la agitación y el odio.
Conclusiones y precauciones
Las técnicas para golpes de Estado o cambio de régimen evolucionan. La informática y los medios de comunicación son hoy armas de guerra muy efectivas. Los países que quieran mantener su independencia deben crear y mantener alianzas con dominio técnico en ambos, para defender eficazmente la soberanía y los intereses nacionales o regionales.
Hay también que crear equipos de gente con la capacidad cultural para captar los hechos importantes, entender su sentido y anticipar, capaz de analizar información en los principales idiomas, y transmitir en ellos mensajes convincentes. Se debe entrenar a periodistas, analistas y diplomáticos para que sean competentes, mundanos e interesantes. No todos los países independientes tienen la misma capacidad, por ello conviene aliarse y abrir los rangos a quienes pueden aportar mejoras a la eficiencia de la gestión.
Para evitar golpes de Estado por obra de minorías entrenadas, los gobiernos deben:
a) tener respaldo de masas organizadas para neutralizar turbas mercenarias;
b) mantener seguridad en los servicios públicos (electricidad, transporte, TV, radio, teléfonos, agua, etc.);
c) tener medios para difundir la versión verdadera de la noticia;
d) vigilar las actividades en el país de asociaciones extranjeras;
f) vigilar el ingreso de fondos del exterior para grupos nacionales.
Vis pacem, para bellum