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16 febrero 2020

Inteligencia vital contra el negocio de la genetica

Hastiado del vértigo a que nos somete un materialismo salvaje, Jordi Pigem, filósofo y escritor, rema contracorriente, sin tan siquiera teléfono móvil, para disfrutar con plena conciencia de otro modo de entender la existencia.

En su flamante libro Inteligencia vital (Kairós) advierte que el mundo tal como lo conocemos carece de futuro a menos que cambiemos el rumbo para avanzar hacia una era postmaterialista, centrada en las personas y la vida y en reconocer que la frontera entre nosotros y las demás criaturas es mucho menos rígida de lo que creemos.

El filósofo asevera que la genómica es hoy una burbuja sobrevalorada porque no somos meras máquinas programadas por los genes como sostiene Richard Dawkins.


¿Por qué la biología no es reducible como tantas otras cosas a física y química?
Los éxitos de la física a partir de Newton hicieron creer que toda realidad podía reducirse a elementos materiales y fórmulas matemáticas. Descartes y Galileo llegaron a afirmar que solo es verdaderamente real lo que se puede medir.
 
En un mundo donde queremos que todo sea controlable, puede parecer tentador reducir un organismo a su genoma. Pero el genoma no es un código y depende de su contexto, que es parte de lo que se llama epigenética.

Una nueva biología, que pone énfasis en las relaciones y en el contexto más que en los individuos y los mecanismos, está emergiendo.

Todo lo vivo, incluso los seres unicelulares, está dotado de sensibilidad y de inteligencia.
 
Cuando miramos a los ojos a un animal intuimos que tiene su propia experiencia, su propio mundo, aunque sea un mundo ajeno, que no podemos comprender. Hoy tenemos evidencias incontestables de inteligencia en numerosos mamíferos y aves, pero también hay artículos científicos que muestran que hay inteligencia en las plantas en incluso en seres unicelulares.

El biólogo madrileño Faustino Cordón ya estableció hace más de medio siglo que todo lo vivo tiene "capacidad de experiencia". Lo que distingue a los seres vivos de las máquinas es la capacidad de experiencia.

No hay observación sin observador. Es una de las conclusiones de la física cuántica, y de modo más general es una conclusión de numerosas escuelas filosóficas. Todo lo que podemos decir del mundo, científicamente o no, lo decimos en una lengua concreta y a partir de toda una serie de presupuestos culturales.

Hay personas que creen ser máquinas programadas por los genes, como Richard Dawkins. La mayoría de nuestros antepasados quedarían asombrados y entristecidos al saber que hoy existen no pocas personas que se ven a sí mismas como máquinas, y que creen que su propia conciencia de existir es una especie de ilusión.
La conciencia, sí, es un misterio.
Está ahí, pero no se puede ver desde afuera. Por eso muchas tradiciones filosóficas y espirituales invitan a la autoexploración de la conciencia como vía suprema hacia el conocimiento y la sabiduría. 

 La vida fluye a través de nosotros y esa vida es lo que verdaderamente somos. La vida eterna se da en cada momento que vivimos con plena atención. Es algo que se ha sabido en tradiciones espirituales de todas las épocas y culturas.

Veo que las máquinas calculan de manera prodigiosa, aplicando los algoritmos con los que han sido programadas. Esos algoritmos pueden ser extraordinariamente complejos, pero la máquina nunca hace más de aquello para lo que ha sido programada.

La máquina no tiene tampoco ningún tipo de experiencia propia, y sin experiencia o conciencia no hay pensamiento posible.

Los robots no entienden nada de lo que hacen, del mismo modo que un programa de traducción automática a veces puede hacer instantáneamente una traducción perfecta, sin entender absolutamente nada de lo que traduce.
Una calculadora hace instantáneamente una raíz cuadrada, pero nunca entenderá el teorema de Pitágoras. 

La mal llamada inteligencia artificial no puede ir más allá de calcular datos y aplicar reglas. En cambio, toda forma de vida tiene conciencia de su mundo y es capaz de responder creativamente. Incluso en el nivel de la célula se da una inteligencia que nunca hallaremos en las máquinas. 

Luchamos por la supervivencia en condiciones desesperadas. Pero la mayor parte de lo que hacemos es porque nos parece lo más acertado entre las opciones que tenemos. Si estas a punto de morir de sed, bebes para sobrevivir, pero en la mayoría de ocasiones en que uno come o bebe no lo hace para sobrevivir sino porque le apetece. 

Buscamos lo que más se adapta a nuestra naturaleza, y lo mismo hacen en su día a día todos los seres vivos. Y a eso sugiero llamarlo "apetencia":
es algo mucho más común que la lucha por la supervivencia que se activa en momentos de peligro.

22 enero 2020

Las plantas sufren

Las plantas (que no pueden huir)
sienten dolor y lo comparten.

Pese a que carecen de un sistema nervioso, cuando una planta es mordida por un insecto, esta reacciona de la misma forma en que lo haría un animal, utilizando las mismas moléculas. Además, esa reacción al dolor tiene como función activar un sistema de defensa, que propaga y comparte el dolor con otras plantas.

Sí, las plantas sienten dolor y ya hay un estudio que lo comprueba.

un estudio demuestra que las plantas sienten dolor 1
 Misteriosocultos


un estudio demuestra que las plantas sienten dolor 2


De acuerdo con ensayo escrito por biólogas de la Universidad de Wake Forest de Carolina del Norte, una de las claves de esta investigación es la semejanza entre la reacción de las plantas y el sistema nervioso que poseen los animales.
Las plantas son estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben responder con defensas químicas para disuadirlos y reparar el tejido dañado.
De esta manera es que las plantas se comunican, utilizando iones de calcio que les permiten enviar señales a larga distancia, pues estas señales se activan gracias al glutamato extracelular, un neurotransmisor propio de los mamíferos.
Similitud con los mamíferos


"Sabemos que hay un sistema de señales sistémico y que, si hieres a la planta, el resto de la planta desencadena sus respuestas defensivas.

Pero no sabíamos qué había detrás de este sistema", menciona el botánico Simon Gilroy, participante del estudio.

Naturalmente, la velocidad de propagación de este dolor es mucho más lenta que las reacciones nerviosas en los animales, cuya velocidad, de acuerdo a los científicos, es de 120 metros por segundo. Sin embargo, el fin es el mismo.

Las pruebas

El fenómeno de defensa fue documentado en videos, en los cuales los científicos aprecian que la carga eléctrica, en forma de ondas de luz que transmiten los iones de calcio, se propaga –a una velocidad de un milímetro por segundo– desde el foco del daño al resto de la planta.

Los científicos emplearon proteínas fluorescentes para poder observar las señales a medida que se extendían por las plantas en respuesta al estrés y dolor. Al propagarse la onda, el nivel de hormonas defensivas en la región con daño aumentaba.

Mira cómo la planta arabidopsis thaliana propaga el dolor en este video.










12 noviembre 2019

Urge prohibicion de barcos

La creciente contaminación acústica producida por el hombre en los océanos se está convirtiendo en una seria amenaza para la biodiversidad marina, en concreto, para especies como ballenas, delfines y tortugas, que emplean sonidos para comunicarse.

Según los expertos, la navegación comercial, el continuo rugir de los motores de los barcos, los nuevos radares militares y el "cambio climático"  perturban los sonidos que producen estos animales, una situación que les asusta y desorienta y que hasta llega a afectar su comportamiento.

Debiera exigirse la prohibicion total de todos los barcos que hagan ruido.

Esperamos apoyo urgente de Greta Thunberg.

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¿ Esta  Greta Thunberg en contra de los automoviles 
por el asesinato masivo de insectos ?

    (son atropellados y se estampan contra el parabrisas)


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Las plantas tambien sufren:

Hay  semejanza entre las reacciónes de las plantas y el sistema nervioso que poseen los animales.

 Cuando una planta es mordida por un insecto, esta reacciona de la misma forma en que lo haría un animal, utilizando las mismas moléculas
 
En una nueva investigación queda claro que no solamente los animales son los seres sintientes del planeta; las plantas se incluyen también



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Al parecer, es imposible comer cualquier cosa que arroje una sombra y no lastimarla. 

Después de ver los resultados de este estudio, muchos de los vegetarianos que gustan de vanagloriarse por no estar fomentando el sufrimiento resultan banales. 

Mientras su brócoli está quieto en su plato, este sabe bien que en cualquier momento será masticado


 Quizas lo unico que deberiamos comer serian las frutas que son "ofrecidas" por las plantas para multiplicarse, de otra manera tendremos que "asesinar" la planta

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las plantas tienen memoria