02 marzo 2012

El negocio de la guerra perpetua - RAND CORPORATION - FORD Foundation

RAND CORPORATION   -   FORD FOUNDATION -  ONU


? Como se lleva a cabo  la BUSQUEDA DE UN ENEMIGO IMAGINARIO (desde la segunda guerra mundial)  QUE MANTENGA LA "NECESIDAD"  ARTIFICIAL DE LOS ESTRATOSFERICOS GASTOS MILITARES ?


EL PUEBLO NO TIENE PORQUE ENTERARSE y MUCHO MENOS OPINAR AL RESPECTO.

Decía Sun Tzu que “la guerra había que ganarla antes de declararla”. 


Para ello, imprescindible un objetivo débil y venderla con un buen marketing que oculte su interés real económico: 

salvar a toda la humanidad (de las armas de Saddam o del peligro de los talibanes), o a una parte de ella, del delirio de un dirigente (en Yugoslavia y Libia).




Si cerca del 85% de los que mueren en las guerras son civiles, es perverso llamar “justa” a una masacre, buscado la implicación de un pueblo en el castigo colectivo al otro, al puro estilo de las guerras santas, que hasta se permitía matar a bebés por la causa suprema: el botín.

La verdad es la primera víctima de la guerra. Entonces, ¿cuáles son las mentiras contra Libia?





Para destruir a otra potencia regional, Irak, acusaron a Saddam de tenencia de armas genocidas, de atacar una maternidad en Kuwait, de enviar Ántrax a EEUU(luego se supo que su origen eran laboratorios del ejercito americano) , de participar en los atentados del 11S, y de su conexión con Al Qaeda; 

En Afganistán, el pretexto de invasión de unos 30 países, llegó a ser hasta ridículo: detener a un sólo individuo, Bin Laden. 
Hoy, ambos países “liberados” son gobernados por criminales mafiosos e integristas, títeres de WASHINGTON



Sun Tzu desconocía el concepto de “organizar el olvido” para lanzar nuevas guerras con patrañas viejas.

Que “los rebeldes” libios pidan más bombardeos, y que Occidente rechace los intentos para poner fin a la crisis, indica que están dosificando la información sobre el plan para Libia
guerra civil, mandarla a la Edad de Piedra (expresión que utilizó para Irak el estadounidense Richard Armitage de la Administración de Bush), y quizás su partición, como Sudan.

Barak Obama, desprecia la resolución de la ONU, y dirige la operación ilegal para derrocar a Gadafi, al que mantendrá en el poder mientras se complete la militarización de la zona por la OTAN. 
A Saddam le dejaron desde 1991 hasta 2003, al tiempo que se hacían con el control del Golfo Pérsico. Con suerte, el dirigente libio morirá antes de que le exhiban sacado de un zulo, y sin ningún glamour.

La guerra no es la derrota de la diplomacia, es un gran negocio, promovido por los mismos que roban, con guantes blancos, las pensiones a sus propios compatriotas.

Se oyen voces que piden intervenir en Siria. ¿Nos preparan un mundo en llamas a cámara lenta? 





EL escritor  Alex Abella  tuvo acceso a los archivos exclusivos de la  RAND Corporation


Lo que descubrio fue que una trama de cientificos chiflados, psicologos conductistas, y Generales  vivian planificando el mantener en  una  guerra PERPETUA  a EE.UU:. 
Al principio era esceptico sobre lo que descubria y las conspiraciones que iban apareciendo....
Pero la realidad supera a la ficcion y ahora tiene pruebas de que el Think Tank - Rand Corporation manipula la politica americana desde al menos 60 años.






La RAND Corporation (Research ANd Development) es un "think tank" norteamericano, fundado por la Douglas Aircraft Company para ofrecer "investigación y análisis" a las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

Se financia con aportaciones del gobierno norteamericano, de empresas farmacéuticas y de universidades y de individuos particulares.
Soldiers of Reason: The RAND Corporation and the Rise of the American Empire
La RAND ha contribuido a definir la estrategia militar de los estados unidos desde los años cincuenta del siglo pasado



Estados Unidos vive de la guerra… de los otros
Washington es el maton de barrio siempre atemorizando a todos.
Estados Unidos se edifico consumiendo, produciendo y consumiendo sin desmayo.
Consumiendo más de lo necesario, creando continuamente nuevas necesidades. “Lo que hace grande a este país –pudo llegar a decir el gerente de la agencia publicitaria BBDO, estadounidense y una de las más grandes del mundo– es la creación de necesidades y deseos, la creación de la insatisfacción por lo viejo y fuera de moda” COMO METODO DE MANIPULACION DE MASAS. Consumir sin límites…, pero llega un momento que eso topa con los límites.

Estados Unidos aún es la economía más fuerte del planeta y dos terceras partes de las reservas financieras mundiales están hechas todavía en dólares, contra un cuarto acuñadas en euros, lo cual significa que desde Washington todavía se impone el ritmo mundial. Pero esto está cambiando.

El pasivo que mantiene el país es técnicamente cada vez más impagable; tanto la deuda familiar (cada persona adulta tiene un promedio de 5 tarjetas de crédito y una deuda de 7.000 dólares) como el déficit del Estado.

Ante ese déficit fiscal impagable, ante ese nivel de consumo irreal (se gasta mucho más de lo que se produce), su actual grandeza depende de la guerra, que es siempre una salida –monstruosa– ante las crisis (viejo recurso de todos los imperios). Pero esto es un elemento definitorio: no hay economía sana que pueda estar eternamente en dependencia de la guerra.
Eso, tarde o temprano, cae.

Y en Estados Unidos, ya empezó la caída.

La economía de los seres humanos se basa en la producción de bienes y servicios necesarios para la vida; Pero muchos de estos son inventados, prefabricados (“creación de necesidades y deseos” nos decía el publicista).

Buena parte de las guerras actuales que tienen que ver con Estados Unidos, esta nefasta industria de la muerte, aunque parezca patético, trágico, inhumano, aborrecible y toda la larga cohorte de etcéteras condenatorios que quiera agregarse, eso está entre las “necesidades creadas” de la actual economía estadounidense.
¿Por qué? Porque la gran potencia, expresión máxima del sistema capitalista, está agotada.

La industria de la muerte (la fabricación de armas y de guerras, el manejo de la producción y distribución de drogas ilegales, la destrucción bélica de países para su posterior reconstrucción…), todo eso pasó a ser el sector más dinámico de la economía mundial; es, dicho de otra manera, una tabla de salvación. Estados Unidos y el capitalismo desarrollado necesitan guerras.

Si a principios del siglo XX el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge podía decir que el negocio de su país consistía en “hacer negocios”, hoy eso se ha trocado en “hacer negocios con la guerra”. Que los otros se peleen, y ahí estamos nosotros para venderles armas. ¡Viva la guerra! 
El negocio de la muerte cada vez más va entronizándose como el ámbito que más crece, que más ganancias da.

EJEMPLO ACTUAL:
"La Casa Blanca ha firmado la mayor venta de armas de la historia a las monarquías árabes del Golfo Pérsico por valor de 100.000 millones de dólares; (NO DECIAN QUE DE AQUI SALIA LA ESCUELA DE "TERRORISTAS" ?)
Israel renueva su arsenal y los portaaviones De Gaulle y Lincoln se dirigen hacia el Estrecho de Ormuz, elevando a 120 el número de caza-bombarderos aparcados en este rincón del mundo.

Y junto a ello, todo lo que se relaciona con la muerte.

A título de ejemplo: en estos últimos 35 años el negocio de las drogas ilegales dentro del territorio estadounidense (otro negocio de la muerte) creció de un promedio de 17 a 400 toneladas, es decir: un 2.353%, lo que da como resultado un 67% de crecimiento anual (índice que ningún otro rubro comercial siquiera sueña con alcanzar).

El negocio de la muerte rinde mucho.  Y para eso, cada vez más en forma creciente, se han ido entretejiendo poderosas telarañas de relaciones entre los fabricantes de armas y los fabricantes de guerras. 

La gran industria productora de tecnología militar se apoya en un entramado de políticos de derecha, pensadores e ideólogos conservadores que justifican las guerras (los think tanks) y medios de comunicación absolutamente tendenciosos que crean las condiciones para que las mismas sean posibles.

Así, de esa manera, la tan ansiada “paz” que se proclamó terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 y para la que se creó la Organización de Naciones Unidas, parece muy pero muy lejos de alcanzarse.

Que haya guerras (más de 20 frentes de combate abiertos en la actualidad), que se compren (¡y usen!) armas por doquier (un muerto por minuto a escala planetaria como consecuencia de una detonación de algún arma de fuego), que se viva un clima de zozobra, de histeria colectiva por los nuevos fantasmas que nos atacan (¡el “sanguinario” terrorismo islámico!, ¡el narcotráfico!, el crimen organizado desbocado, etc.) –climas prefabricados, por supuesto–, todo eso es funcional a esa gran industria que, hoy por hoy, es pieza fundamental de la economía estadounidense.

Dato patético: en Latinoamérica uno de los rubros comerciales que viene creciendo más aceleradamente en estos últimos 20 años es el negocio de las empresas de seguridad.

Y eso –ahí está lo conmovedor–, lejos de asegurar la seguridad de la población, el clima de paz y concordia, no disipa el clima de violencia creciente que se va viviendo (muchos de esos países atraviesan epidemias de violencia con índices de criminalidad por arriba de los 20, 30 y 40 muertes anuales por 100.000 habitantes, cuando lo esperable sería no superar los 5 muertos).

¿Será que se necesitan estos climas hostiles? ¿Quién hará los business en ese caso?

Alrededor de dos terceras partes de todas las armas exportadas en el mundo provienen de la industria de Estados Unidos.

Y sus propias fuerzas armadas consumen hoy casi la mitad de todos los gastos militares del mundo; gastos, por supuesto, que, pagados en dólares, van a parar como ganancias a las cuentas de ese gran complejo militar-industrial que no dejó nunca de crecer, ni siquiera habiéndose terminado la Guerra Fría.
Dicho sea de paso, esos gastos militares representan casi una cuarta parte del presupuesto federal total de la nación.

¿Quién paga todo eso?

Ese fabuloso complejo militar-industrial-mediático-ideológico sabe lo que hace. Dicho conglomerado fue la espina dorsal de la rehabilitación económica de los Estados Unidos luego de la depresión de los años 30 del siglo pasado, y también fue pieza clave de su larga prosperidad de postguerra.

Hoy continúa siendo el motor de la economía, moviendo impresionante cantidad de recursos, creando puestos de trabajo y manteniendo activa la capacidad investigativa y creativa de la vanguardia científico-técnica del país.

Toda esta monumental maquinaria bélica decide la política y la cultura de Estados Unidos, tanto en lo doméstico como en su proyección internacional.

Hoy por hoy su poderío se basa en las guerras, siempre de los otros, nunca en su propio territorio. En todo sentido la guerra es su eje: su economía doméstica está alimentada en un alto porcentaje por la industria de guerra y su hegemonía planetaria (apropiación de materias primas e imposición de reglas de juego económicas y políticas a escala global con el primado del dólar) también depende de ellas.

Hoy día Washington necesita de las guerras, el país entero necesita de ellas para continuar viviendo. Sin las guerras, la potencia no sería potencia. Es más: sin las guerras no podría siquiera mantenerse.

Ahí están los boys entonces, siempre listos para defender la “libertad” y la “democracia” en el mundo.

Por cierto, y para graficarlo, una de las bases militares más grandes de que dispone en Latinoamérica se halla en la triple frontera argentino-brasileño-paraguaya, donde “casualmente” se ubica el Acuífero Guaraní, la segunda reserva subterránea de agua dulce más grande del mundo.

Por supuesto, la justificación para la creación de ese destacamento militar es muy otra: ¡la presencia de fanáticos musulmanes y escuelas coránicas de Al Qaeda en la zona!¡¡¡
(Bueno…, además de imponerse con la fuerza bruta, parece que también nos toman por estúpidos).

“La versión norteamericana de la colonia es la base militar”. Chalmers Johnson.

 A través de todas estas guerras continuas  (con la excusa que sea, por supuesto) Washington se asegura:
1) recursos vitales (energéticos, agua dulce, minerales estratégicos, biodiversidad para la industria transgénica),
2) posicionamiento militar cada vez más amplio en todo el orbe con lo que seguir controlando,
3) movimiento en su economía interna con una formidable industria bélica que no se detiene, y
4) otros negocios (venta de armas a terceros, y destrucción de países para reconstruirlos por medio de leoninos contratos).

Complementando este sensacional business encontramos la promoción de un consumo irracional de armas por cantidades inconmensurables de gobiernos que son forzados a armarse hasta los dientes en consonancia con ese clima bélico que lo inunda todo.

¿Necesitan acaso las naciones pobres del Sur renovar sus flotas de tanques de guerra cada tanto?

¿Se termina el problema del narcotráfico con toda la tecnología militar que compran continuamente los países productores de sustancias básicas?

¿Por alguna remota casualidad despunta la paz por algún lado pese a esta parafernalia monumental de armas que no cesa de crecer?

¿A quién ayuda verdaderamente todo esto?


El partido en el poder es irrelevante...el nuevo presidente, ha ampliando las guerras de Afganistán y Pakistán, al par que enviaba al Congreso un presupuesto con gastos militares siempre en expansión, mayor que el de su antecesor, un guerrerista declarado. Pero ese recurso de salvamento tiene sus bemoles.


¿Quién mató a JFK?


Pudiera parecer una pregunta carente de relevancia en una época donde remitirse al pasado es cada vez más un acto de extravagancia. Pero hoy, más que nunca, cabe preguntarse: ¿Quién mató a John F. Kennedy? Y si decimos ‘hoy más que nunca’ es porque en este hecho siniestro yacen algunas de las respuestas que explican la política de muerte que prolifera en todas las latitudes del hemisferio. No se trata de atribuir un falso mesianismo al difunto ex presidente. Empero, es incuestionable que su muerte agiliza la inauguración de una política de Estado al servicio de la industria militar, que en un plazo de 50 años apuntaló la guerra como el más lucrativo de los negocios a escala planetaria, seguido de cerca por el tráfico ilícito de drogas.

Hace cuatro décadas atrás, exactamente en 1971, la persona que en 1960 perdió la elección presidencial frente a JFK, Richard Nixon, para entonces presidente electo, decretó lo que en la esfera “entrepreneur” podría calificarse como una estrategia perfecta para la maximización de utilidades: a saber, combinar las dos industrias más redituables, la producción militar y las drogas, y expandir su mercado irrestrictamente, con la venia de gobiernos desprovistos de poder político real. A esta original fórmula se le concedió el nombre de “Guerra contra las Drogas” (War on Drugs). La distribución de los roles es como se sigue: los países pobres ponen el conflicto y el territorio, y las potencias industriales ponen las armas. ¡Lógica win-win! (“Pobre México… tan cerca de Estados Unidos”).

Y no es casual que Nixon, un hombre de guerra (sirvió en la Segunda Guerra Mundial) haya sido el artífice institucional de esta novedosa y humanitaria política. Desde la primera carrera fallida a la presidencia (1960), Nixon estuvo fuertemente respaldado por los hombres que dirigían el complejo industrial-militar, incluidos los funcionarios que formaban parte del gabinete –particularmente belicista– de Dwight D. Eisenhower, predecesor de JFK. Cuando Eisenhower aceptó resignadamente la derrota de su pro-hombre (Nixon), solicitó una reunión en privado con el vencedor. Se sabe que en esa sesión Eisenhower pidió a JFK dar prioridad a la “amenaza comunista” en el sudeste asiático, tácitamente sugiriendo la intervención militar en la región.

En 1963, después de haber desmembrado las milicias anti-castristas, y con ello puesto fin a las tentativas de invasión a Cuba –que no pocos sectores gubernamentales promovían con entusiasmo–, JFK decide imprimir un drástico viraje en la política exterior de Estados Unidos ordenando, en 1963, vía un memorándum llamado National Security Action Memorandum 273 , el retiro de las fuerzas estadunidenses instaladas en Vietnam, contraviniendo las indicaciones de su antecesor, y desencadenando la ira de los oficiales del Departamento de Defensa y los respectivos contratistas privados en el rubro de la guerra. Curiosamente, un mes después del asesinato de JFK, el nuevo presidente, Lyndon B. Johnson, invalida el memorándum y ordena la intervención directa de EE.UU. en Vietnam.

Entre los contratistas beneficiarios de la carnicería en Indochina destacan:
Bell Helicopter Textron , factoría de helicópteros militares con sede en Texas, que en el lapso de esta guerra fabricó más de 10,000 unidades,
Republic Aviation y Douglas Aircraft Company , ambos productores de aeronaves militares,
H&R Firearms , fabricante de armas de fuego, etc.

Cabe observar que en 2010, Bell Helicopter Textron (la firma que floreció durante la Guerra de Vietnam) inauguró una planta en Chihuahua, sitio donde se libra una de las sub-guerras de la gran “Guerra contra las Drogas”.

¿Quién mató a JFK?

Un primer intento de respuesta: El complejo industrial-militar que cosecha su fortuna sembrando muerte y devastación; por cierto, en este momento, la industria más próspera.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2012/03/quien-mato-jfk.html


¿Quien se lleva el dinero de las guerras?

Top 10 contratistas de Defensa de USA

Algo que todos hemos querido saber siempre, y más después de saber los multimillonarios presupuestos del Departamento de Defensa de Estados Unidos ($663.84 miles de millones en 2010), es quien se queda el dinero. Es decir, quien se beneficia directamente de que haya una guerra (véase intervención en son de paz).
Otro dato importante es el porcentaje de ingresos de estas empresas que provienen del Departamento de Defensa (DoD=Department of Defense), ya que cuanto mas dependen del presupuesto de Defensa, más dependen de la guerra.
Estas son las empresas:
COMPANIES BY RANKING
2010CompanyContracts2009
1Lockheed Martin Corp.$16,700,588,3281
2Northrop Grumman Corp.$11,145,533,4973
3Boeing Co.$10,462,626,1962
4Raytheon Co.$6,727,232,5555
5Science Applications International Corp.$5,474,482,5837
6General Dynamics Corp.$5,431,882,9844
7KBR Inc.$4,545,440,8246
8L-3 Communications Corp.$4,176,624,6828
9Booz Allen Hamilton$3,352,844,33910
10Computer Sciences Corp.$3,293,278,3869
Y en 2006 los % de dependencia del DoD de USA estaba así:
Top 10 World-Wide Defense Contractors, 2006
Lockheed MartinU.S.98 %
BoeingU.S.56,1 %
Northrop GrummanU.S.76 %
BAE SystemsU.K.79 %
RaytheonU.S.83,1 %
General DynamicsU.S.78 %
EADSGermany/France22,5 %
L-3 CommunicationsU.S.90,5 %
ThalesFrance70 %
HalliburtonU.S.36 %

General Dynamics Corporation (¿os suena la serie FRINGE?)



El matón del barrio puede vivir asustando a todos, pero si está insolvente, ¿cómo hace para sobrevivir?
El chantaje, las presiones, la actitud mafiosa.... todo eso tiene límites.

Como acertadamente lo dijo el brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira, “el incomparable poderío militar de los Estados Unidos tiene límites económicos:

Irresponsabilidad fiscal, descontrol de los gastos públicos, altos déficit presupuestales, continuo déficit en la balanza comercial, elevado endeudamiento externo, corrupción inherente al conjuro entre industria bélica y el Pentágono, representado por el complejo industrial-militar, recesión –factores similares a los que produjeron la crisis de Grecia– representan la mayor amenaza y pueden derrotar a la superpotencia”.



MAS INFORMACION: http://joanfliz.blogspot.com/2007/07/las-clases-social.html



AVIONES NO TRIPULADOS MATAN EN PROMEDIO A 15 INOCENTES POR CADA BLANCO:



Eliminar al adversario sin despegarse de la pantalla deja de ser una realidad exclusiva de los videojuegos. Los "drones" o vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés) son herramientas eficaces de aniquilación ya que no requieren de presencia humana porque son manejados desde los centros de mando y encajan perfectamente en las operaciones encubiertas. Se puede hacer una incursión en Afganistán o Pakistán y después ir de fiesta.


Por un "insurgente" eliminado se cobran 15 vidas inocentes


La falta de un piloto en el campo de batalla también supone la falta de remordimiento. 
Los expertos explican que el alejamiento del teatro de operaciones adormece la sensación de realidad. Este detalle a veces resulta fatal para blancos no intencionados.


Estudios independientes revelan que por cada insurgente eliminado por estas máquinas el daño colateral se cobra la vida de casi 15 inocentes. La impunidad de los que manejan a distancia estos vehículos voladores suscita preguntas en muchas organizaciones humanitarias que cuestionan el empleo extensivo de este tipo de armas.


“Con esta tecnología se despersonalizan los enfrentamientos y de este modo cada vez más gente tiene ganas de utilizarlo, pero son gente que no entiende las consecuencias de su uso porque no está allí, no siente lo que pasa durante el combate”, cuenta el coronel de ejército de EE. UU. en retiro Lawrence B. Wilkerson.


EE. UU. controla el suelo mexicano con drones


Rara vez los militares estadounidenses justifican sus operaciones con los drones en territorio extranjero, donde los combates pasaron a la categoría de asunto cotidiano, y mucho menos lo hacen cuando se habla del uso de estas máquinas cerca de sus fronteras. Pese al descontento general, el Gobierno mexicano permite a los aviones espías patrullar su territorio en el marco de la guerra antidrogas.


“Existen temores de que estos vehículos no tripulados de EE. UU. se dedican más al control del suelo mexicano que a la búsqueda de narcobarones y la lucha contra el narcotráfico”, afirma Laura Carlsen, la directora del Programa de las Américas del Centro para la Política Internacional.


Pero las inquietudes de las organizaciones no gubernamentales no parecen tener ningún efecto en el apetito de los militares de todo el mundo que esperan llenar sus arsenales con aviación robotizada. En los últimos años la producción de esos aparatos se ha convertido en toda una industria, a la cabeza de la cual se encuentra Washington. Según algunas estimaciones, la Fuerza Aérea estadounidense opera más de 7.000 aparatos. Se prevé que en diez años el mercado de los drones crezca hasta la exorbitante suma de 50.000 millones de dólares.
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Washington  exportará este año un 45% más de armas que en 2010

Estados Unidos prevé exportar 46.100 millones de dólares en equipos militares en este año(2011), un 45 por ciento más que en el ejercicio pasado , informó este sábado la agencia del Pentágono encargada de las ventas de armamento.

En una conferencia de prensa, el director de la Agencia de Defensa, Seguridad y Cooperación de Estados Unidos (DSCA), William Landay, apuntó, no obstante, a la posibilidad de que Washington sea incapaz de hacer frente a todos sus pedidos.

“Tenemos un exceso de 13.000 casos activos con más de 165 países e instituciones”, indicó Landay, que calculó que, de procesarse todas las solicitudes antes de que acabe el año fiscal en septiembre, el Pentágono ganaría unos 327.000 millones de dólares adicionales.

Ese sobrecargo de trabajo se debe a la creciente demanda de aviones no tripulados estadounidenses - DRONES- , a la que el Pentágono pretende hacer frente mediante acuerdos con los Departamentos de Estado y Comercio que permitan aprobar automáticamente las ventas a todos aquellos países que puedan tener un interés en los artefactos.
“Creemos que los sistemas no tripulados son un área de interés significativo en todo el mundo. Sabemos que los fabricantes estadounidenses tienen un gran deseo de vender”, aseguró Landay, que definió los usos de esas máquinas para tareas de “combate y vigilancia”.

Entre 2005 y 2010, la agencia ha entregado armas y equipos militares por valor de 96.000 millones a países de todo el mundo.


mas sobre el tema:
¿Por qué matan a los civiles afganos?


La guerra es el principal objetivo de la guerra



La guerra preventiva, la guerra contra el terrorismo, la guerra contra las drogas son parte de lo mismo. Diferentes tácticas para estimular la intervención militar en otros países y desarrollar el comercio de armas y todo tipo de instrumentos que provoquen la muerte

Cuando EEUU decide una intervención militar abierta o encubierta en el extranjero, siempre agita la amenaza para EEUU y sus aliados de un país que puede agredirlos (Irán, Irak); o la “defensa de la democracia” y “los derechos democráticos avasallados de una ‘oposición’ -real o pergeñada-“(Libia, Siria). Este discurso sólo tiene efecto sobre la gran mayoría alienada de su propio país. 


En estas situaciones, hasta los grandes medios occidentales se dan el lujo de mencionar otros objetivos ocultos en las intenciones imperialistas: la avidez por petróleo, o minerales estratégicos, u objetivos geopolíticos, etc. O sea, intenciones no tan “cándidas” o “inocentes” como las difundidas por el Departamento de Estado y los medios estadounidenses, para consumo interno.
Creo que, aunque estos objetivos económicos puedan tener mayor o menor peso, falta en el análisis la motivación esencial del imperialismo. En esta etapa de agotamiento de las perspectivas de desarrollo del sistema capitalista, éste apuesta como mecanismo central de sobrevivencia a la auto-reproducción destructiva. En las últimas dos décadas el complejo industrial-militar se instaló como motor de “desarrollo y globalización” y las industrias y servicios centrados en la destrucción y la muerte, como propulsores de la “economía de mercado”.

En el capitalismo del siglo XX, la expansión del consumo, en escala incomparable con los sistemas productivos anteriores, prometía la superación de la escasez en una primera etapa capitalista. Pero, esa antigua formulación socialista del siglo XIX de la superación de la penuria durante la producción capitalista, ya fue abandonada definitivamente. La irrupción del complejo militar-industrial, entra en escena con énfasis dramático en el siglo XX y particularmente en las últimas cuatro o cinco décadas. La creciente producción de armamentos y todo tipo de instrumentos, industrias y servicios basadas en la guerra, niega cualquier posibilidad de cubrir necesidades básicas existenciales de la humanidad dentro del sistema del Capital. El complejo militar-industrial absorbe hoy más de un tercio de la economía mundial. Y en 2007, EEUU ya absorbía el 46% del total mundial de gastos militares.
Existen en la actualidad más de cien mil contratistas del Pentágono en Irak, Afganistán, y otros países donde EEUU interviene en guerras abiertas o encubiertas haciendo fortunas con la guerra. Esta es la fracción capitalista más dinámica de EEUU, lo que es un indicador de los valores éticos de esa economía. Es un sector dirigido por el armamentismo, pero que no incluye sólo armamento, municiones y transportes de guerra específicamente. Veamos un listado de los contratistas del Pentágono por categorías de productos y servicios: /1
Componentes estructurales, y armado del avión; naves, pontones y muelles; vehículos del espacio; carros, acoplados, carros de asalto y otros vehículos de motor; armas; munición y explosivos; mísiles dirigidos; combustibles, aceites y lubricantes; motores, turbinas y componentes; servicios de transporte, recorrido y relocalización; comunicaciones y equipos de detección; servicios de informática y telecomunicación; equipos de procesos de datos, software y fuentes; investigación y desarrollo; mantenimiento de equipo, reparación y reconstrucción; construcción de estructuras e instalaciones; operación de instalaciones gubernamentales; servicios profesionales, administrativos y de ayuda; alimento y bebidas; y servicios médicos.
Como vemos se incluyen todo tipo de industrias y servicios. La diferencia es que cada una de ellas tiene una orientación, logística y utilidad específica para la guerra. Servicios médicos, por ejemplo, no está dedicado a salud infantil, gestantes, geriátrica o salud preventiva sino más específicamente a heridas y mutilaciones por munición o explosivos, y a prevención y atención de enfermedades producidas por las condiciones que impone la guerra.
A la cabeza de ese convoy de contratistas de guerra está la locomotora de los poderosos fabricantes de armamento y las industrias y servicios dedicados exclusivamente a la guerra. Y esos grandes contratistas del Pentágono han sido los principales beneficiarios del esquema. Nos referimos a Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, Northrop Grumman, General Dynamics entre otros. En un informe de 2004 los 50 contratistas más grandes consiguieron más de la mitad de todo el dinero de los contratos del Pentágono; los diez primeros obtuvieron el 38 por ciento. /2
Volvemos a insistir que ese carrusel de contratos del Pentágono no sólo se centra en armas, municiones o transportes de guerra, sino que los “servicios militares” –en donde se incluyen los mercenarios y los interrogadores (eufemismo del viejo oficio de torturador)- han crecido y se siguen desarrollando de forma significativa. También es importante remarcar que las grandes empresas de armamento se han transformado para intervenir en todas las categorías que mencionamos antes. De manera que el complejo militar-industrial se ha diversificado con todo tipo de industrias y servicios.
¿Cuál es el atractivo fundamental de ser contratista del Pentágono? Y aquí nos remitimos a István Mészaros que ha desentrañado el rol que este complejo en crecimiento cumple en la producción capitalista: “La gran innovación del complejo militar-industrial para el desenvolvimiento capitalista es eliminar efectivamente en la práctica la distinción entre consumo y destrucción”. ... “El problema en cuestión es doble. En primer lugar se refiere a los recursos limitados de la sociedad y, por tanto, a la necesidad de legitimar su destino entre alternativas, no apenas realizables, sino que efectivamente compiten entre sí.”... Por ejemplo, disminuir los beneficios sociales de la población para, con esos recursos, financiar la intervención militar en otros países. ...“Y segundo, tiene que ver con la constitución del propio consumidor, o sea, con todas las limitaciones naturales, socioeconómicas y hasta culturales de sus apetitos” “El complejo militar-industrial resuelve con suceso esas dos restricciones fundamentales. Con relación a la primera” (...) “consigue legitimar como deber patriótico absolutamente incuestionable el verdadero desperdicio ilimitado de devorar recursos equivalentes a billones”/3. Mientras, en 2012, más de 46 millones de estadounidenses viven en la pobreza. Entre ellos 22% son niños y el salario mínimo es la mitad de la cantidad considerada necesaria para cubrir los gastos de sobrevivencia. En la campaña electoral de este año el problema de la pobreza no fue mencionado y en la discusión actual sobre el “abismo fiscal” jamás se maneja la reducción del gasto militar. Son temas tabú.
La actual etapa de la expansión capitalista ha encontrado en la producción de instrumentos y servicios bélicos una forma de expansión que supera las limitaciones del consumo o la escasez de recursos cada vez mayores para la producción. El complejo industrial-militar ha logrado combinar al Estado, la clase política y la manipulación de los medios de comunicación de masas en una gran operación que sobrepasa varias barreras de la producción de mercancías. Por un lado iguala la oferta con la demanda. “Así, ambas, oferta y demanda, se tornan cínicamente relativas de modo de posibilitar la legitimación de la oferta real por la demanda ficticia” /4. Todo lo que este complejo produce es absorbido por el Estado. No importa si se utiliza o no. Si surgen modelos más sofisticados de provocar la muerte, aquello que pierde actualidad se destruye o se vende en el mercado globalizado. Siempre hay algún conflicto de baja intensidad a donde se pueden utilizar.
No interesa si las obras que realizan los chapuceros contratistas en los países ocupados se derrumban al poco tiempo de finalizadas o nunca son terminadas. De esta forma se consigue igualar consumo y destrucción.
Para el complejo armamentista tampoco existen los impedimentos económicos que lo frenen. Al Estado no lo constriñen los límites naturales, socioeconómicos o culturales de los apetitos del consumidor. Los recursos del Estado de la mayor economía del mundo y en menor medida de sus aliados de la OTAN están a su disposición. No importa que haya que restringir o eliminar del presupuesto social para expandir los gastos de defensa. En ese sentido en EEUU han contado con el consenso de los mayores periódicos, radios y cadenas de TV comprometidos con el complejo industrial-militar y sus industrias y servicios complementarios como gran motor de la acumulación. Tanto demócratas como republicanos precisan de los aportes del complejo para encarar sus multimillonarias campañas electorales. Y el lobby armamentista es una potencia que domina el Congreso, el Departamento de Defensa y otros centros claves de poder. Junto a Wall Street son el verdadero gobierno del imperio. Por tanto es imprescindible legitimar ese destino nefasto de los recursos. La “salvaguardia de la nación indispensable” “la guerra contra el terrorismo”, y la “defensa de la democracia” y otras frases vacías se colocan como imperativos ineludibles dependientes de un armamento en expansión insensata. El “deber patriótico”, justifica cualquier sacrificio humano o social y los medios de comunicación se encargan de envenenar las conciencias para justificar el armamentismo.
El complejo militar-industrial sortea entonces, con suceso, las limitaciones tradicionales del consumo en el mercado restringido del apetito de los consumidores (o de sus posibilidades económicas). Elude olímpicamente la necesidad del consumo real. En otras palabras, destina una parte mayúscula y siempre creciente de los recursos materiales y humanos de la sociedad a una forma de producción parasitaria y que se auto-consume, tan radicalmente divorciada y opuesta a la real necesidad humana y su consumo imprescindible, que puede percibir como su propia racionalidad y finalidad última hasta mismo la total destrucción de la humanidad” /5
Entonces, las mencionadas motivaciones para la guerra son, aunque más o menos importantes, motivos subsidiarios. Hoy, para el imperialismo la guerra pasó a ser el principal objetivo de la guerra. No se trata de una redundancia: el objetivo de la guerra no es derrotar un enemigo (los talibanes, por ejemplo en Afganistán) ni ninguno de los objetivos que nos vende la propaganda de guerra, el objetivo medular es mantener la continuidad de la guerra. Si queremos ubicar una razón económica que subordine a la guerra, sólo encontraremos la necesidad imprescindible de la continuidad y expansión de la guerra como forma privilegiada de la acumulación de capital en esta época histórica.
En el Congo, Somalia, Yemen, Mali, Sudán, Libia, Siria, Afganistán, en el propio Irak, y en las otras decenas de países donde EEUU y la OTAN mantienen conflictos armados abiertos o encubiertos lo central es la persistencia de la guerra. Porque allí se consume y se venden las mercancías que produce el complejo industrial-militar imperialista que es el motor del sistema capitalista en la actualidad.
Por eso la consigna de la Paz, no es una ingenuidad pacifista. Es una demanda que ataca el mecanismo central del funcionamiento del imperialismo en esta época. Cuando los pueblos se movilizan por la Paz están tratando de detener la violencia y la muerte que la guerra supone. Cosa absolutamente necesaria. Pero al mismo tiempo en esta época histórica, la Paz es la peor amenaza al funcionamiento normal del actual sistema capitalista por qué traba su acumulación. Debe ser entonces, una demanda privilegiada de todos aquellos que batallamos por otra sociedad.
Es también imprescindible la oposición a cualquier tipo de intervención militar así sea adornada de las mejores intenciones “democráticas”. La defensa de la soberanía y de la autodeterminación de las naciones sigue siendo indispensable en un programa anti-imperialista. Porque las intervenciones en esta época tienen las características de lo que pasó en Kosovo o en Libia: una intervención imperialista con bombardeos sobre civiles y destruyendo todo lo más posible en el país y abriendo un nuevo mercado para los contratistas militares del Pentágono. Así como las mercancías se realizan en el mercado, las armas se consuman en la destrucción y la muerte.
El mismo rol de desenvolvimiento del complejo industrial-militar de las intervenciones militares en varios continentes, cumple en Latino América, la injerencia de EEUU por medio de la supuesta guerra contra la droga. México es un ejemplo luctuoso de cómo alimentar la producción y el tráfico de armas. Ese país al ingresar al NAFTA (la versión ALCA de América del Norte) no sólo profundizó su desigualdad económica y social en función de las necesidades de EEUU, sino que pasó a ser campo de las manipulaciones de las “agencias”: la Drug Enforcement Administration (DEA), el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (o la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, en inglés: Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives - ATF) la Central Intelligence Agency (CIA) y el Departamento de Estado, que puso y sacó presidentes y transformó al país en un corredor de suministro de las drogas que consumen los ciudadanos estadounidenses y una base de intervención abierta y encubierta para toda Centroamérica /6.
La “guerra contra la droga” abrió, al comercio de armas de EEUU, un amplio mercado en México. En México no existen tiendas de armas, poseerlas es ilegal a menos que se consiga un permiso para probar que de ellas depende la vida o el empleo de quien las porta. A pesar de eso el país es el séptimo con más armas en manos de civiles en el mundo: 15 millones, una por cada tres adultos, de acuerdo con Naciones Unidas. Las fuentes de información sobre homicidios en México no son confiables. El último conteo oficial hasta setiembre de 2011 arroja la cifra de 47.000 muertes. Luego de eso dejaron de contarse y no hay datos sobre 2012. Lo cierto es que como mínimo 70% de las armas ilegales en México vienen de Estados Unidos, dato admitido públicamente por la ATF durante las comparecencias de la agencia ante el Congreso estadounidense. El número podría ser mayor. José Wall, agente de la ATF en Tijuana durante la operación Rápido y Furioso /7 -hoy asignado a Phoenix- dice en entrevista con Univisión que el 70% corresponde artefactos que se han podido rastrear, pero que de acuerdo con su experiencia “puede ser que la cifra sea hasta 95%”/8.
Ese solo tráfico representa 10% del negocio mundial de venta de armas ilícitas, según la ONU. En 2008, dice el reporte, 20 mil armas estadounidenses llegaron a México. Eso significaría que cruzaron la frontera al menos dos armas por cada uno de los 8.500 comerciantes de armamento con licencia federal en California, Texas, Arizona y New México. “Aunque en realidad es más probable que las ventas se hayan concentrado en pocos concesionarios cómplices”, de las agencias estadounidenses, dice Naciones Unidas. El informe de la ONU retoma cifras de 2008. Entre ese año y 2011 el número de armas decomisadas por el gobierno mexicano se duplicó, de 21 mil a 40 mil. Entre 2006 y 2011 la cantidad total de armas incautadas en el país se multiplicó por ocho.
En nuestra región, la industria armamentista de Estados Unidos es beneficiaria de doble vía de esta supuesta “guerra”: Estados Unidos es el principal abastecedor de armas a los cárteles que operan en el continente (en México quedó fehacientemente comprobado) y a los ejércitos y las policías que los combaten duplicando así exportaciones y beneficios.
México era el corredor de la droga que partía de Colombia. En combinación con esa operación es sabido y comprobado que los narcotraficantes colombianos impulsados por la DEA financiaron a los distintos cuerpos de para-militares para exterminar a líderes campesinos y a militantes sociales agrarios, mientras realizaban un reclutamiento forzado de campesinos pobres. Es lo que en Colombia se conoce como narco-paramilitarismo. Una de las consecuencias de estas operaciones es que Colombia tiene el mayor número de desplazados forzados del mundo. La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) considera que la cifra real de desplazados por el conflicto armado interno desde mediados de los años 80 supera los 5 millones de personas que abandonaron o fueron despojados de entre 5 y 6 millones de hectáreas. Estos desplazados forzados colaboraron para transformar a Sur/Ciudad Bolívar de Bogotá, en el tercer barrio marginal más grande del mundo y ensancharon los tugurios de otras ciudades.
Con el cuento de la “guerra contra la droga” las “Agencias” estadounidenses desarrollan tanto el tráfico de drogas como el de armas. A la vez que todo tipo de actividades desestabilizadoras en el continente. Por eso el camino a seguir por nuestros países es expulsar a la DEA y demás “Agencias” como hizo Bolivia en noviembre de 2008.
Es revelador que hoy las negociaciones de Paz entre las FARC y el gobierno Colombiano se realicen en La Habana y no en Washington. La capital de EEUU es un ámbito adecuado para proyectar intervenciones militares o matanzas con drones. Cuba en cambio ofrece solidaridad internacional en salud y educación. Es un territorio propicio a negociaciones de Paz. Es el contraste entre apostar al ser humano y a la vida o a las armas, la destrucción y la muerte.
Isla de Santa Catarina
Brasil
Desacato.info
Notas
1/ The Center for Public Integrity, Report Finds $362 Billion in No-Bid Contracts at the Pentagon 29 de septiembre de 2004.
2/ The Center for Public Integrity, Ibíd.
3/ Mészáros, István, Para Além do Capital, Editorial Boitempo, São Paulo, 2002, p. 687.
4/ Ibíd. p. 693.
5/ Ibíd. p. 687-688.
6/ Bajo el gobierno de Ronald Reagan, en 1985, desde México, la CIA, la DEA y el Departamento de Estado organizaron el apoyo a los “Contras” que luchaban para derrocar al gobierno sandinista de Nicaragua. Los narcotraficantes mexicanos hicieron de intermediarios entre los cárteles de la droga de Medellín que enviaban por avión cargamentos de cocaína a México, que eran cambiados por armas que venían de EEUU y luego enviadas en el mismo avión a la “Contra” nicaragüense. Los narcos mexicanos que quedaban con la droga la introducían en EEUU, bajo protección de la DEA, la CIA y el FBI para abastecer el consumo estadounidense. Toda la operación fue dirigida directamente por el vicepresidente de Ronald Reagan, George Bush (padre) que creó el grupo de trabajo que condujo toda la artimaña. Las relaciones entre la CIA la DEA y el cartel de Medellín quedaron de manifiesto en las declaraciones de Ernest Jacobsen, agente de la DEA en la investigación que abrió la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre el escándalo Irán-Contras.
7/ El secretario de Justicia de Estados Unidos, Eric Holder, fue cuestionado en el Congreso por su manejo del polémico programa 'Rápido y Furioso', por el que armas de EE.UU. terminaron en manos del narcos mexicano. La Agencia de Control de Armas y Tabaco (ATF por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos creó la 'Operación Rápido y Furioso', donde de manera arbitraria, liberó armamento de alto calibre hacia el sur de la frontera, dotó de armas a narcotraficantes mexicanos “para rastrear su uso y detener a sus poseedores”. El operativo estadounidense 'Rápido y Furioso' realizado en 2009 “supuestamente” para detectar armas en manos de los capos de la droga en México, terminó siendo un negocio de venta de armas al narcotráfico. De acuerdo a una investigación especial de la cadena Univision, esas armas provistas por EEUU, fueron utilizadas en diversas matanzas del narco en México. Noticias.terra.com 20 06 2012. Vea una cronología de toda la operación “Rápido y Furioso” en Univision http://noticias.univision.com/aqui-y-ahora/article/2012-09-30/cronologia-rapido-y-furioso#ixzz28SfguJZk 30 setiembre 2012.
8/ Más detalles en Univision.com: http://noticias.univision.com/aqui-y-ahora/article/2012-09-30/inundan-a-mexico-millones-armas-ilegales#ixzz28SzF3Lwc 30 de setiembre 2012.