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15 enero 2020

No vayas al medico. Te va a liar. Peor remedio que supuesta enfermedad


UNA SOCIEDAD HIPOCONDRÍACA
Antonio Sitges-Serra      Catedrático de Cirugía (UAB)

Si puede, no vaya al médico

Una visita al doctor, por si acaso, nos llevaría a hacernos angustiosas revisiones y análisis cada dos por tres

El doctor Antonio Sitges-Serra (Barcelona, 1951) ha ejercido 40 años en la sanidad pública, entre la cirugía, la investigación y la consulta. Conoce el sistema y sus enfermedades tan bien como los cuerpos de los miles de pacientes que han pasado por sus manos.

Pero Sitges-Serra no es un médico normal: en su libro, 'Si puede, no vaya al médico',  prologado por el filósofo Manuel Cruz, planta cara a la industria farmacéutica y diagnostica la peor enfermedad del siglo XXI:
el tecnoutopismo médico.

PREGUNTA. Hace poco, Amancio Ortega regaló unas máquinas a los hospitales.
RESPUESTA. Escáneres de alta precisión, sí.
P. Unos decían que Amancio es un filántropo y otros que se lava la cara, pero leyendo su libro, caí en la cuenta de algo que nadie planteó: que quizá tener esas máquinas es peor que no tenerlas.
R. Nadie lo planteó porque la tecnología es la ideología dominante. Pocos discutimos esta utopía, pero las máquinas muchas veces dan más problemas a los hospitales de los que solucionan.
Unos escáneres de alta precisión pueden ser nefastos para la salud de los ciudadanos.

P. Pero todo el mundo quiere que haya más y mejores máquinas en su hospital.
R. Y nuevos fármacos, un progreso sin límites. Es un mecanismo de autodefensa, queremos seguir en ello, más, más, más, como si así fuéramos a vencer a la muerte. Pero yo creo que es un mal camino. Por lo pronto, nos ha conducido al sobrediagnóstico.

P. ¿Qué es el sobrediagnóstico?
R. Con la tecnología de detección más avanzada, se encuentran enfermedades que en realidad no son tales. No hay síntomas, el paciente está bien, va a una simple revisión y, con el nuevo superescáner de última generación, encuentran un cáncer de dos milímetros en el tiroides. El médico te dice: “Hemos visto un cáncer de dos milímetros”. Y tú crees ser un enfermo de cáncer, y te tratan como tal, aunque en realidad no te pasa nada.

P. ¿Un cáncer puede ser inofensivo?
R. Sí. Puede no dar la cara nunca. Pero una vez que estás sobrediagnosticado, caes en un círculo vicioso de revisiones que te harán dependiente del hospital, además del estrés, el miedo y la ansiedad. Y eso, en caso de que el médico de turno no quiera darte quimio o incluso operarte, siempre con la mejor intención, desatando una carnicería innecesaria.
Pues bien, esa carnicería no la provocó tu cáncer sino su diagnóstico. De este modo es como la tecnología de detección precoz se convierte en un problema grave para tu salud.
La tecnología de detección precoz se ha convertido en un problema grave para tu salud

P. ¿Hay mucha gente por ahí con cánceres inofensivos que nadie ha visto?
R. Muchísima, claro. Cuando alguien se muere por cualquier causa, de vejez, por ejemplo, es muy frecuente encontrar cáncer de tiroides en el cadáver. El 20% de pacientes que mueren de lo que sea lo tiene.

Si tú compras esta máquina tan fantástica que detecta tumores de menos de dos milímetros, puedes acabar extirpándole el tiroides al 20% de la población por nada. En Corea del Sur, un país absolutamente esclavo de la tecnología, es justo lo que pasó. Fue una masacre. Miles de tiroides extirpados por cánceres inofensivos que jamás hubieran dado la cara.

P. Es decir, que si me detectan un cáncer de dos milímetros, ¿no tengo cáncer?
R. Exacto. Los diagnósticos aumentan con las máquinas ultramodernas, pero no la mortalidad. ¿Por qué? Porque detectan cánceres que no matan, ni dan síntomas ni nada.
Otro ejemplo: el 80% de los varones tiene cáncer en la próstata al morir. Ha muerto de otra cosa, por ejemplo, de un infarto, pero tenía ese cáncer no se sabe desde cuándo, sin que nadie lo viera y sin dar síntomas. Para la vida del paciente, lo mejor es que no se lo detecten.

P. Usted dice muchas cosas que desafían la intuición.
P. Lo sé. Se ve además otro problema en los hospitales con las máquinas más modernas: el de la interpretación. La lectura radiográfica de una mamografía o de cualquier otra cosa te exige experiencia. Si no la tienes, vas a levantar falsos positivos. Las máquinas siempre necesitan profesionales formados, y la innovación constante juega en detrimento de la curva de aprendizaje de los médicos, y por tanto en contra del paciente.

P. ¿Cuándo se empezó a complicar la cosa?
R. El siglo XX ha sido muy potente en el progreso tecnológico de la medicina, pero ahora los beneficios de las novedades son muy pequeños y el coste es enorme.
Por ejemplo, muchas intervenciones quirúrgicas han triplicado su duración respecto a las de los años noventa, por robotizarse. Por tanto, el número de quirófanos necesarios aumenta. El robot hace la cirugía mucho más complicada, mucho más cara, mucho más prolongada, y los resultados no son mejores que sin robot.
Pero los industriales quieren vender sus inventos, y los políticos y los ciudadanos se dejan deslumbrar. Así es el tecnoutopismo.
Ahora, los beneficios de las novedades médicas son muy pequeños y el coste es enorme

P. ¿Qué le supone a la economía de un hospital, por ejemplo, un robot para operar próstatas?
R. Un gasto inicial de un millón y medio, y unos mantenimientos anuales de más de 100.000 euros. Más el coste de enseñar a los médicos a usarlo. El gran problema de la sanidad es el incremento de los costes: el coste aumenta cada año, en gran parte porque se compran productos innecesarios, pero glamurosos. La sanidad está entre el 20 y el 25% del PIB, y cada año crece. El año pasado, un 6%, mientras el PIB creció solo un 2%. Si no fuera por el tecnoutopismo, los costes se reducirían enormemente. Se podría dedicar más dinero del PIB a la Justicia o a la dependencia.
Y además, sobran médicos.

P. ¿Cómo? Siempre se dice lo contrario, que faltan médicos.
R: Ya, pero esto es así porque hemos creado una sociedad hipermedicalizada e hipocondríaca. Mira: cuando preguntaron a Oriol Bohigas, el gran urbanista, cómo solucionaría el problema del tráfico en Barcelona, dijo:
“Pues muy fácil, haciendo que las calles sean más estrechas”. Esta paradoja también se puede aplicar a la medicina. Si tú vas generando necesidades, siempre vas a tener más demanda. Si ensanchas las carreteras, tendrás más coches.

P. Usted aboga por poner límites.
R. Y por replantearnos nuestra relación con la muerte. El médico especialista vive de espaldas a la muerte. Es poco compasivo y siempre tira para adelante. Siempre hay otro medicamento, otro instrumento, etcétera.

P. Siempre esperamos ese milagro.
R. Esperamos que inventen algo, y es irracional. El tecnoutopismo nos exige vivir de espaldas a la muerte. Hablas con oncólogos y la muerte no existe. Para ellos, hay un fármaco, un TAC y un tumor. Y con eso van jugando hasta que la cosa explota. Si nos reconciliáramos seriamente con la muerte, podríamos en cuestión este sistema sanitario. Pero tú no puedes decir que un paciente de ochenta y tantos años no debe ingresar nunca en la UCI, porque te llaman de todo.

P. ¿Por qué no debe ingresar?
R. Porque sabemos que un enfermo de 85 años que pasa una semana en la UCI tiene un 70% de posibilidades de morirse en el hospital, y otro 30% de morirse durante el año siguiente. El margen coste-efectividad del tratamiento es nulo. Pero, como el sistema paga, esto no se valora en medicina pública. Y debería ser la guía.

P. ¿Qué otros ejemplos hay de tecnoutopismo en la medicina contemporánea?
R. La mal llamada 'prevención del cáncer de mama' es un ejemplo brutal. Yo digo que es mejor olvidarnos de las mamografías y dedicar esos recursos a poner más guarderías, para que las mujeres puedan parir antes.

 Influye más en que no mueras de cáncer de mama que adelantes la maternidad que 20 mamografías en 20 años. La medicina preventiva tiene que ver con cambiar hábitos sociales malos para la salud, y no con someter a todas las mujeres a escáneres gratuitos a partir de los 40.
Un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente

P. ¿Las mamografías periódicas no evitan que las mujeres mueran de cáncer de mama?
R. A lo largo de la vida de una mujer, entre los 40 y los 90 años, tiene un 10% de posibilidades de morir de cáncer de mama y un 90% de morirse de cualquier otra cosa.
Es decir: la mamografía trata con una enfermedad de poca prevalencia. Eso para empezar, pero, además, se han hecho estudios comparados: mil mujeres mamografiadas y mil mujeres no mamografiadas.
Pues bien: en un grupo se mueren cuatro, y en el otro se mueren cinco. Quien hace mamografías, dice entonces que ha muerto un 20% menos, pero esto es una trampa: una enferma de mil no justifica que a las otras 999 mujeres les hagas una mamografía al año. Pero hay más: de esas mil mujeres mamografiadas, 200 dan alguna vez el falso positivo.
Es decir: que les tienen que repetir la mamografía o hacerles una biopsia. Finalmente, un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente. Así que es mejor para las mujeres que no les hagan mamografías.

P. Todo está lleno de anuncios, sin embargo, diciéndoles que se las hagan. Y que nos miremos el colesterol, y que poca broma.
R. Una sociedad hipocondríaca y sobremedicada. Desde luego. La hipocondria social tiene muchos factores: la prensa, los médicos, la industria, las sociedades científicas, etcétera.
El bombardeo de noticias y anuncios sobre los peligros de caer enfermo genera ansiedad. Y es una ansiedad avalada por la Sociedad Española de Cardiología.

P. Leyendo su libro, he tenido la sensación de que el debate sobre las vacunas está envenenado, y que el hecho de que los antivacunas sean estúpidos da carta blanca a las farmacéuticas para meternos vacunas que no necesitamos.

R. Así es. A la industria farmacéutica le vienen muy bien los antivacunas. El debate gira en torno a un falso dilema. Las vacunas, la higiene, los antibióticos y la cirugía menor son los cuatro grandes pilares de la sanidad del siglo XX. No hay duda. Ahora bien, cuando el calendario pediátrico de vacunas supone 45 dosis en seis años, yo digo: ¿estáis seguros? Porque a lo mejor estamos sometiendo el sistema inmune de estos chavales a un bombardeo que no sabemos en qué va a terminar.

Porque una cosa es que vacunes de las enfermedades como la viruela, el tétanos, la tos ferina, difteria, poliomelitis, etcétera, y otra que empecemos a ampliar el mercado: que si la meningitis, que si el neumococo, que si el papiloma... Ahí nos estamos pasando.
Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado. ¡No vaya alguien a pensar que uno es antivacunas, como esos estúpidos acientíficos!
Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado

P. Es parte de la medicalización de la sociedad, que usted describe.
R. Claro. No queremos morirnos, ni tampoco queremos tener dolor, ni tristeza. Entonces se medicalizan la muerte, el dolor y la tristeza, y sale ganando la industria, no las personas. ¿Qué pasa cuando bajan el límite aceptable de colesterol en la sangre? Que tienes millones de enfermos que necesitarán millones de dosis de medicación. Por no hablar de esa otra cosa que hacen, que es inventar enfermedades.

P. Respecto a las farmacéuticas, usted dice que muchos medicamentos se comercializan antes de saber si son seguros.
R. Es algo impresionante. El 40% de medicamentos que se han demostrado mortales después de empezar a venderse tarda todavía dos años en ser retirado del mercado. ¿Por qué?

Porque el desarrollo del fármaco ha sido caro, e intentan amortizarlo en los primeros años. La industria aprieta mucho porque sabe que o bien el medicamento va a acabar desvelando algún problema, o no es tan efectivo como se vende, o bien va a salir un competidor. ¿Cómo lo consiguen? Con propaganda, y convenciendo a médicos, a veces con métodos poco honestos. En la oncología, esto es muy normal. La oncología es una de las prácticas más corruptas de la medicina.

P. ¡Esa frase tiene tela!
R. Ya, ya. Cuando rascas un poco la especialidad por dentro... La gran mayoría de oncólogos de cierto renombre cobran directamente de la industria farmacéutica, o a través de ensayos, o en especies, o a través de congresos.
La oncología es una de las especialidades con más inversión de todo tipo.

P. El lunes fue Blue Monday, el día más triste del año, así que tenemos que irnos a comprar para curarnos. Creo que es una buena síntesis de lo que cuenta su libro.
R. ¡Ja, ja! Sí, es la medicalización de la vida, hasta de los lunes. Convierten en enfermedad (con su fármaco correspondiente) la tristeza, el sexo, la nutrición, la regla, la menopausia, la fealdad, la estupidez... Todo lo humano es susceptible de tratamiento, y la industria amplía su mercado. Como dijo Huxley, la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos.

Domingo, 11 de septiembre del 2016

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LOS 30 0 40 PARÁMETROS ANALÍTICOS

¿Que qué le puede pasar si va al médico encontrándose bien? Se lo explico. El facultativo le va a pedir una serie de pruebas por si acaso usted estuviera enfermo y no se hubiera enterado.

Empezará con unos análisis de sangre que incluso usted le solicitará que sean muy completos. También una radiografía de tórax, un electrocardiograma y una ecografía abdominal por si acaso.

Pero sepa usted que cuantas más pruebas le hagan mayor es la probabilidad de que alguna de ellas no salga bien.
Valgan como ejemplo estas flechitas que apuntan hacia arriba o hacia abajo impresas al lado de alguno de los 30 o 40 parámetros analíticos que le han determinado. Estas flechitas hacia arriba o hacia abajo dan muchos dolores de cabeza. En primer lugar a usted mismo que va a abrir el sobre que le entreguen en el laboratorio y pensará que algo grave está pasando:

«¿Qué quiere decir esta flechita hacia arriba, doctor?» Si su médico es razonable y lo que pasa es que usted padece de 20 miligramos más de colesterol de lo que marca el límite alto de la normalidad (por cierto, cada vez más bajo) no pasará nada. Quizá le haga una recomendación dietética.

Si el médico quiere ir al fondo de la cuestión, le repetirá un análisis más completo o, directamente, le recetará una pastilla diaria. Usted se encuentra bien pero se está acercando peligrosamente a la posibilidad de estar enfermo ¡Cuidado! Si lo que ha sucedido es que sale un poco más alto de lo normal un marcador tumoral que le han pedido sin que usted lo sepa (y sin fundamento científico) prepárese.

 Al tanto si en lugar de una flechita indiscreta le encuentran a usted una sombra en una radiografía; lo más probable es que le aconsejen un escáner o una resonancia magnética, en las que tiene usted un 1-3% de posibilidades de que le detecten una anomalía anatómica que despierte el interés desmesurado del radiólogo y que quizá le lleve a una exploración más cruenta como una biopsia o una endoscopia por si acaso… ¡Cuidado!

LA CONVERSIÓN EN ENFERMO IMAGINARIO

Ya sé que los ricos se hacen muchos chequeos pero no ganan nada con ello. Más bien, al contrario: muchos se vuelven enfermos imaginarios y víctimas de las revisiones periódicas con las que los centros privados hacen negocios con el por si acaso. Sé de una joven de 42 años que perdió su timo innecesariamente –siéndole abierto el esternón de punta a punta– por si acaso tenía un tumor que no tenía (era un «timo grande», le dijeron).

A otro no-paciente, un dermatólogo en precario (le biopsió innecesariamente un hematoma en un dedo que se había hecho pinchándose con un rosal por si acaso fuera un melanoma; 15 días de baja.

Sé de otra no-paciente de 72 años perfectamente llevados, que tras una revisión ginecológica, que no debería haberse hecho, le aconsejaron una histerectomía y una cirugía en la mama por un cáncer mínimo. La pobre perdió innecesariamente la matriz tras dos intervenciones para olvidar y falleció por culpa de una quimioterapia injustificable que le propinó una oncóloga adicta a los protocolos.
Así que si usted se encuentra bien, cuídese y no vaya al médico. Tiene un ínfima posibilidad de padecer una enfermedad grave, y en cambio corre el riesgo de entrar en una espiral de violencia de análisis, radiografías y cirugía innecesarias. Se lo dice un médico.

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Cáncer, negocio mortal… ¡No a la medicina del pensamiento único!


Nicole Delepine- Film


¡Es por dinero, claro!… Existe un vínculo incestuoso entre la industria farmacéutica y los tratamientos sugeridos. Y es la política manejada por los gobiernos…

 Dra. Nicole Délepain – oncóloga pediatra

  ¿QUIÉN DECIDE NUESTRA SALUD?

UNA MEDICINA UNIFORMIZADA, INFORMATIZADA Y DESHUMANIZADA


Uniendo los Opuestos (26.1) Cáncer, negocio mortal… ¿Somos cobayas?



EL PENSAMIENTO ÚNICO 

Y LA ENFERMEDAD COMO NEGOCIO

Si la sociedad parece estarse enterando ahora del nivel de corrupción existente en la política y en la economía, no da la impresión de que se haya hecho lo suficientemente consciente de la magnitud de lo que se oculta tras el enfoque de la salud como negocio

El intento de cierre del servicio de oncología pediátrica que ha dirigido, durante 30 años, la doctora Nicole Délepine puede ser considerado un ejemplo paradigmático de lo que está sucediendo en nuestras sociedades, seamos conscientes de ello, o todavía no.

A pesar de los excelentes resultados en la recuperación de los pacientes (más del 90% de resultados positivos, frente al 40-50% de sus colegas), aprovechando la jubilación de la doctora Nicole Delépine, el Gobierno quiere cerrar su servicio.

Se le acusa de aplicar a los osteosarcomas (cánceres de huesos) un protocolo no convencional. En la época en que fue introducido sólo el 40% de los niños con osteosarcoma sobrevivía en los hospitales. Los niños morían en la mayoría de los casos.

ACTIVISMO CORAL PARA ENFRENTAR AL MONSTRUO

La película Cáncer… Business Mortel? – de la que utilizo la imagen de entrada, y a la que hago referencia en este post – denomina Tiranía Financiera.
Una tiranía que pretende obligar a los médicos a ser meros comparsas en manos de una Autoridad de la Salud (¡!), que no es más que otro de los tentáculos de las compañías farmacéuticas. Macrocorporaciones que, como cada vez más médicos denuncian, se han vuelto más peligrosas que los cárteles de la droga.
Una tiranía para la cual el sufrimiento de las personas, pequeñas o mayores, no solo no importa sino que interesa, en la medida en que, cuanto mayor el sufrimiento, más lucrativo el negocio.
Con estos dos posts centrados alrededor de la lucha de la doctora Nicole Délepine en Francia, creo que estoy haciendo algo más que contar una historia interesante pero local…
Por desgracia, no se trata de algo local. Mucho más allá de la lucha de la que se habla en este post, para que no se produzca el cierre del servicio de oncología pediátrica que dirige en el Hospital de Garches la Dra. Délepine, esta historia señala una dirección…
Estamos en medio de una demencial dictadura financiera para la que somos cobayas.
Eso es lo que trata de hacer visible la película-documental Cáncer… Negocio Mortal?, que se ha estrenado recientemente en Francia. Y que reúne los testimonios de padres de niños enfermos de cáncer, de médicos y de diferentes personas del ámbito de la salud.
El desagradable descubrimiento de que a determinados poderes les interesamos crónicamente enfermos.
Porque sanos no somos negocio. Pero además, porque sanos podemos ser combativos…
Esta es la lección que debemos aprender. Porque la pervivencia de esa dictadura financiera depende exclusivamente de que las personas no entiendan lo que está sucediendo…


LA SOCIEDAD EMPIEZA A ENTENDER LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO


Sin embargo, las personas están empezando a entender lo que está sucediendo…

Y eso es peligroso…

Lo explicó muy claramente, en un discurso magistral, el doctor alemán Matthias Rath. En el siguiente post se encuentra un memorable llamamiento que realizó en 2012 a los ciudadanos europeos alertándonos sobre estos peligros, y mucha información que complementa todo lo dicho hasta ahora



EL CÁNCER… ¿UN NEGOCIO MORTAL?

Este post está organizado, a modo de collage, con el objetivo de llamar la atención sobre un forma de organización social que ya está sucediendo, y que previsiblemente, deberá empezar a tomar mucha fuerza.

Una sociedad en la que las personas, despertando una a una, y cada una en su propio ámbito de conocimiento e influencia, se unen para avanzar juntas, haciendo visible al monstruo…

En esta historia son importantes:

  • Los médicos que dejan de obedecer órdenes, que les obligan a aplicar protocolos con mucho menos porcentaje de éxito.

  • Los padres dispuestos a hacer lo imposible hasta encontrar lo mejor para sus hijos

  • Los directores de cine como Jean-Yves Bilien, para contar lo que jamás van a contar los medios vendidos al poder

  • Las asociaciones de salud, como el Instituto por la Salud Natural o la Asociación Ametist, que aglutinan personas convencidas de que la única posibilidad de hacer prevalecer los conocimientos sobre salud natural frente a los intereses de las macrocorporaciones en la enfermedad, es perseverar en la dirección correcta: que la información ocultada salga a la luz.

  • Las personas que realizan sus aportaciones económicas para que estas películas puedan llegar a realizarse

  • Los ciudadanos con nuestros blogs

  • La personas queriendo saber lo que se oculta…


Es decir, no hay nadie que sobre, nadie que no pueda hacer nada para contribuir a que esta Tiranía Finaciera, este Avance de la NADA, se siga produciendo.



Nicole Delépine,

la guerra está declarada*



Nicole Delepine - manifestación
La Doctora Nicole Délepine en una manifestación ante el Ministerio de Salud en mayo de 2014


Nicole Delépine salva vidas.
Su combate: lucha contra el cáncer infantil. Ella muestra buenos resultados de curación pero sus métodos molestan. Actualmente, su servicio es amenazado con el cierre.
Rodeada por los padres de los niños, lucha, a brazo partido, para que permanezca abierto.

“Cuando traje a mi hijo al hospital, me dijeron que tenía cáncer de huesos y que había que amputar rápidamente. El tumor era en la rodilla derecha.
Era un viernes, todo se derrumbó a mi alrededor. Los médicos me dejaron sola, sin ninguna explicación.

Busqué en Internet para entender y caí, por casualidad, en el sitio de Nicole Delépine, jefa de la unidad de oncología pediátrica, del hospital de Garches. El sábado llamé a su portátil. Me dio una cita asegurándome que ella no le amputaría.
Hoy en día, está en remisión completa. Camina, acaba de sacar su carnet de conducir.

El relato desarma. Es la madre de James, un niño con un cáncer de huesos, ahora curado. La médico que lo trató, Nicole Delépine, pediatra oncóloga proclama casi “amputación cero” en cáncer de huesos a lo largo de 3o años, y una curación cercana al 90%. Estas cifras serían significativamente más altas que los de sus colegas.

En cruzada contra lo que ella llama “la mafia pediátrica”, Nicole Delépine, se aferra a la ética de la profesión.

“El médico no se compromete a curar sino a dar cuidados. Pero no cualquier tipo de cuidado, sino cuidados conscientes, atentos y coherentes con los datos de la ciencia”
Pero esta ética reivindicada parece molestar a la administración y a otros médicos.
“El día que dijimos que salíamos de los ensayos terapéuticos de la EORTC (European Organisation for Research and Treatment of Cancer) (Organización Europea para la Investigación y Tratamiento del Cáncer) para aplicar otros métodos publicados y certificados, nos convertimos en pequeños villanos mentirosos. Sin embargo, es uno de los pocos servicios donde, en 30 años, jamás hemos tenido quejas de pacientes.
(*Fragmentos del artículo Nicole Delépine, la guerra est déclarée de la periodista Tatiana Chadenat)

Nicole Delepine - coloquio
Coloquio con Nicole Delépine sobre el cierre del sevicio de oncología para niños de Garches


Y MÁS HÉROES…

Un director de cine para contar lo que interesa que no se cuente…



Jean Yves Billien

Jean-Ives Bilien, realizador de documentales desde hace 15 años. Fundador de la revista “Enquêtes de santé”. Lidera incansablemente investigaciones en el campo de la salud. Se interesa por la biología, la investigación del cáncer, la física cuántica… y tiene una predilección por los rara avis de la ciencia, por las medicinas suaves, tradicionales, los chamanes y sanadores. Es autor de 30 películas sobre estos temas y ha realizado 300 entrevistas a médicos, buscadores y terapeutas de todo el mundo. Aborda temas tabú, raramente tratados en los grandes medios, y aporta una mirada única y original sobre la ciencia y la medicina.

Cáncer… ¿negocio mortal?  

es su última obra. Una película valiente para sensibilizar al público sobre todo lo que rodea al lucrativo negocio del cáncer.


(Vídeo de presentación de la película)


¿Existe un estupendo negocio de la enfermedad que no toma en consideración el sufrimiento de los pacientes?
La doctora Nicole Delépine, oncóloga, responsable de la unidad  de oncologie pediátrica del Hospital Universitario Raymond Poincaré en Garches (APHP), practica con su equipo una oncología individualizada, y sin duda mejor tolerada y más eficiente.
Sus resultados hablan por sí mismos: más de un 90% de éxito en cánceres infantiles, si el apoyo es inmediato, versus un 50% en otros lugares. 
Después de treinta años de buenos y leales servicios la doctora Delépine se prepara a jubilarse el próximo julio, y en esta ocasión el gobierno está considerando muy seriamente cerrar el servicio. La presencia del pequeño equipo de 8 médicos pediatras senior que ejercen con ella desde hace más de treinta años garantiza la sostenibilidad de sus métodos, y  por tanto, el futuro del servicio sigue siendo sumamente incierto.
“Podemos tratarnos libremente en Francia?” Obviamente, vale la pena que la pregunta sea planteada.
Después de más de 25 años de lucha, todavía existe el servicio. Es probable que si los resultados no hubieran sido significativos la unidad simplemente habría desaparecido hace mucho tiempo.
La medicina actual parece elaborarse sobre un funcionamiento de varias velocidades. Esta medicina uniformizada, informatizada, deshumanizada no es del gusto de la Dra. Delépine y sus colegas.
Lo que está en juego claramente es la vida niños y adultos. Parece tan evidente que continuar la misión iniciada por la Dra. Delépine es, por así decir, vital.
¿Podrán sus colegas continuar sus misiones?
CON LA PARTICIPACIÓN DE:
Zana et Damien Adzic, Mathilde et Romain Antoine, Dr Francois Bachelot, Laurent Baffie, Medhi Balamane, Kamel Bechir, Naïma Bentahar, Djémila Boucenna, Marc Borand, Orlane Bretonniere, Ali Chaib, Coralie Corbec, Carine Curtet, Dr Helene Cornille, Dr Nicole Delépine, Dr Gérard Delépine, Dr Eleonore Dijesski, Christine et Paul-Emmanuel Esquier, Violaine Ferrand, Dr Michaël Finaud, Bernard Frau, Alina Gabor, Dr Olivia Hicks-Garcia, Kimberley-Anne et Marie-France Joseph Julien, Alex Kamara, Jean-Christophe Lagarde, Magalie Lange, Dr Zahia Lankri, Cindy et Logan Leclerc, Virginie et Océane Lingois, Ottman Mansour, Peggy et Guillaume Martinez, Dr Jerome Marty, Alain, Sophie et Hugo Masset, Christelle Mathillon-Delmarthy, Mohamed Moud-Ari, Pascal Olmeta, Nadia Plazenet, Ileane Radoi, Dr Pierre Sadoul, Sabrina et Llya Serandoure, Jérôme Serapiglia, Christelle Soudé, Astrid Veillon.

Recientemente tuvo lugar en París el pre-estreno de la película y, según informa el Institut pour la Protection de la Santé Naturelle, la emoción del público en la sala era palpable, ya que estaban presentes muchos pacientes de la Dra. Delépine o de sus colaboradores, así como miembros de la Asociación Ametist.

La película reúne testimonios de pacientes de la doctora, niños y niñas afectados de cáncer, y de su sus padres, así como de cuidadores, y personas que consideran un sinsentido y un abuso el cierre del servicio.



En lucha contra una medicina “a las órdenes”


Nicole Delepine - en lucha contra una medicina a las órdenes
 En el interior del hospital, un médico del equipo acompaña a los niños.
Fotograma de la película “Cáncer, un negocio mortal”

Proyección / Debate de la película de Jean-Yves Billien


Cáncer… ¿Negocio Mortal?


Jean Yves Billien - Debate coloquio



Asociación Ametist

Ametist es una asociación de padres, de personas individuales y médicos reunidos por el deseo de salvaguardar y sostener la actividad del equipo de la doctora Nicole Delépine, especializada en el tratamiento personalizado del cáncer infantil en el seno de la Asistencia Pública Hospitalaria de Paris.
Nicole Delepine - padres desalojados
Según la Asociación Ametist, lagestión hospitalaria endurece su posición y niega una vez más el diálogo utilizando la fuerza

 Padres de niños con cáncer en huelga de hambre en la capilla del hospital de Garches, para oponerse al cierre del servicio de la Dra. Délepine son expulsados por las fuerzas del orden público, el 6 de julio de 2014,

Nicole Delepine - padres en huelga de hambre
Las madres, padres y abuela en huelga de hambre por el cierre del servicio de oncología, que habían sido expulsados de la capilla del hospital de Garches por la policía el día 6 de julio, encontraron un nuevo refugio gracias a la invitación del padre Bruno de Blignières, sensible a su causa

La energía de las asociaciones en defensa de la salud natural

Divulgar lo que se quiere ocultar



Institut pour la protection de la santé naturelle 2

O asociaciones ciudadanas como el Institut pour la Protection de la Santé Naturelle [Instituto para la Protección de la Salud Natural. Por el derecho a cuidarse de otra manera], que se moviliza para dar a conocer a sus asociados todas estas noticias.


Los ciudadanos solos con nuestros pequeños blogs

Es aquí donde la participación crucial de cada ciudadano, desde su particular ángulo de actividad para alertar sobre ello, puesto que solo así será posible producir el cambio de consciencia a nivel social necesario para poder salir del atolladero en el que nos encontramos.

Hay demasiado sufrimiento y demasiado negocio alrededor del mundo del cáncer como para permitirnos seguir pasivos. Por eso, desde mi pequeño lugar en Internet, quiero aportar mi granito de arena, con este post, uniéndome a esta cadena de despertares…


10 enero 2018

la psiquiatria - un inmenso negocio de los laboratorios




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Cuidado, una mala tarde puede convertirse en una vida de drogadicto, si tienes "fe" en la religion de la psiquiatria y su basura farmaceutica:




http://www.youtube.com/watch?v=qmGP4YItkHA&feature=player_embedded#!


http://www.youtube.com/watch?v=tDVBoIIrHwU&feature=related


A costa de tu salud ....y pasados los años de "tratamiento" con sus drogas estaras realmente muy enfermo o muerto.


PSICOTROPICOS - DAÑAN A LA HUMANIDAD - 
No resuelven nada




































la basura del DSM:
 http://joanfliz.blogspot.com.es/2011/02/la-basura-de-las-definiciones-del-dsm.htmlhttp://joanfliz.blogspot.com.es/2011/02/la-basura-de-las-definiciones-del-dsm.html
http://joanfliz.blogspot.com.es/2011/02/la-basura-de-las-definiciones-del-dsm.html


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Robert Whitaker | Periodista de investigación


El periodista norteamericano analizó estudios científicos para evidenciar que los trastornos mentales no se deben a alteraciones químicas del cerebro

Joseba Elola 7 FEB 2016 - 00:03 CET

Todo empezó con dos preguntas. 

1 ¿Cómo es posible que los pacientes de esquizofrenia evolucionen mejor en países donde se les medica menos, como India o Nigeria, que en países como Estados Unidos?

2 ¿Y cómo se explica, tal y como proclamó en 1994 la Facultad de Medicina de Harvard, que la evolución de los enfermos de esquizofrenia empeorara con la implantación de medicaciones, con respecto a los años setenta?

Estas dos preguntas inspiraron a Robert Whitaker para escribir una serie de artículos en el Boston Globe —finalista en el Premio Pulitzer al Servicio Público— y dos polémicos libros.

El segundo, Anatomía de una epidemia, que ahora edita, actualizado, Capitán Swing en España, fue galardonado como mejor libro de investigación en 2010 por editores y periodistas norteamericanos.









Robert Whitaker
Álvaro García

En el curso de esa indagación, una cascada de datos demoledores:
- en 1955 había 355.000 personas en hospitales con un diagnóstico psiquiátrico;
- en 1987, 1.250.000 recibían pensiones en EE UU por discapacidad debida a enfermedad mental;
- en 2007 eran 4 millones. El año pasado, 5.

¿Qué estamos haciendo mal?

Whitaker (Denver, Colorado, 1952) se presenta, humildemente, las manos en los bolsillos, en un hotel de Alcalá de Henares. Su cruzada contra las pastillas como remedio de las enfermedades mentales no va por mal camino. Prestigiosas escuelas médicas ya le invitan a que explique sus trabajos.
“El debate está abierto en EE UU. La psiquiatría está entrando en un nuevo periodo de crisis en Norteamérica porque la historia que nos ha contado desde los ochenta ha colapsado”.

Pregunta. ¿En qué consiste esa historia falsa que, dice usted, nos han contado?
Respuesta. La historia falsa en EE UU y en parte del mundo desarrollado es que la causa de la esquizofrenia y la depresión es biológica. Se dijo que se debían a desequilibrios químicos en el cerebro; en la esquizofrenia, por exceso de dopamina; en la depresión, por falta de serotonina. Y nos dijeron que teníamos fármacos que resolvían el problema como lo hace la insulina con los diabéticos.
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P. En Anatomía de una epidemia viene a decir que los psiquiatras aceptaron la teoría del desequilibrio químico porque prescribir pastillas les hacía parecer más médicos, los homologaba con el resto de la profesión.

R. Los psiquiatras, en Estados Unidos y en muchos otros sitios, siempre tuvieron complejo de inferioridad. El resto de médicos solían mirarlos como si no fueran auténticos médicos. En los setenta, cuando hacían sus diagnósticos basándose en ideas freudianas, se les criticaba mucho. ¿Y cómo podían reconstruir su imagen de cara al público?

Se pusieron la bata blanca, que les daba autoridad. Y empezaron a llamarse a sí mismos psicofarmacólogos cuando empezaron a prescribir pastillas. Mejoró su imagen. Aumentó su poder. En los ochenta empezaron a publicitar su modelo y en los noventa la profesión ya no prestaba atención a sus propios estudios científicos. Se creyeron su propia propaganda.









“Están creando mercado para sus fármacos y están creando pacientes. Es un éxito comercial
P. Pero esto es mucho decir, ¿no? Es afirmar que los profesionales no tuvieron en cuenta el efecto que esos fármacos podían tener en la población.

R. Es una traición. Fue una historia que mejoró la imagen pública de la psiquiatría y ayudó a vender fármacos. A finales de los ochenta se vendían 800 millones de dólares al año en psicofármacos; 20 años más tarde se gastaban 40.000 millones.

P. Y ahora afirma usted que hay una epidemia de enfermedades mentales creada por los propios fármacos.

R. Si se estudia la literatura científica se observa que ya llevamos 50 años utilizándolos. En general, lo que hacen es aumentar la cronicidad de estos trastornos.

P. ¿Qué le dice usted a la gente que está medicándose? Algunos tal vez no la necesiten, pero otros tal vez sí. Este mensaje, mal entendido, puede ser peligroso.

R. Sí, es verdad, puede ser peligroso. Bueno, si la medicación le va bien, fenomenal, hay gente a la que le sienta bien. Además, el cerebro se adapta a las pastillas, con lo cual retirarla puede tener efectos severos. De lo que hablamos en el libro es del resultado en general. Yo no soy médico, soy periodista. El libro no es de consejos médicos, no es para uso individual, es para que la sociedad se pregunte: ¿hemos organizado la atención psiquiátrica en torno a una historia que es científicamente cierta o no?

El recorrido de Whitaker no ha sido fácil. Aunque su libro esté altamente documentado, aunque fuera multipremiado, desafió los criterios de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) y los intereses de la industria farmacéutica.

Pero, a estas alturas, se siente recompensado. En 2010, sus postulados eran vistos, dice, como una “herejía”.

Desde entonces, nuevos estudios han ido en la dirección que él apuntaba —cita a los psiquiatras Martin Harrow o Lex Wunderink; y apunta que el prestigioso British Journal of Psychiatry ya asume que hay que repensar el uso de los fármacos—.
“Las pastillas pueden servir para esconder el malestar, para esconder la angustia, pero no son curativas, no producen un estado de felicidad”.

P. ¿Vivimos en una sociedad en la que necesitamos pensar que las pastillas pueden resolverlo todo?

R. Nos han alentado a que lo pensemos. En los cincuenta se produjeron increíbles avances médicos, como los antibióticos. Y en los sesenta, la sociedad norteamericana empezó a pensar que había balas mágicas para curar muchos problemas. En los ochenta se promocionó la idea de que si estabas deprimido, no era por el contexto de tu vida, sino porque tenías una enfermedad mental, era cuestión química, y había un fármaco que te haría sentir mejor.

Lo que se promocionó, en realidad, en Estados Unidos, fue una nueva forma de vivir, que se exportó al resto del mundo. La nueva filosofía era: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora. Pero lo que sabemos es que crecer es difícil, se sienten todo tipo de emociones y hay que aprender a organizar el comportamiento.

P. Buscamos el confort y el mundo se va pareciendo al que describió Aldous Huxley en Un mundo feliz

R. Desde luego. Hemos perdido la filosofía de que el sufrimiento es parte de la vida, de que a veces es muy difícil controlar tu mente; las emociones que sientes hoy pueden ser muy distintas de las de la semana o el año que viene. Y nos han hecho estar alerta todo el rato con respecto a nuestras emociones.

P. Demasiado centrados en nosotros mismos…
R. Exacto. Si nos sentimos infelices, pensamos que algo nos pasa. Antes la gente sabía que había que luchar en la vida; y no se le inducía tanto a pensar en su estado emocional. Con los niños, si no se portan bien en el cole o no tienen éxito, se les diagnostica déficit de atención y se dice que hay que tratarlos.

P. ¿La industria o la APA están creando nuevas enfermedades que en realidad no existen?
R. Están creando mercado para sus fármacos y están creando pacientes. Así que, si se mira desde el punto de vista comercial, el suyo es un éxito extraordinario. Tenemos pastillas para la felicidad, para la ansiedad, para que tu hijo lo haga mejor en el colegio. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una entelequia. Antes de los noventa no existía.

P. ¿La ansiedad no es algo que puede desembocar en enfermedad?
R. La ansiedad y la depresión no están tan lejos la una de la otra. Hay gente que experimenta estados avanzados de ansiedad, pero estar vivo es muchas veces estar ansioso. Todo empezó a cambiar con la introducción de las benzodiacepinas, con el Valium. La ansiedad pasó de ser un estado normal de la vida a presentarse como un problema biológico. En los ochenta, la APA coge este amplio concepto de ansiedad y neurosis, que es un concepto freudiano, y empieza a asociarle enfermedades como el trastorno de estrés postraumático. Pero no hay ciencia detrás de estos cambios.


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SINOPSIS del libro: 

Decían los antiguos que la melancolía era una enfermedad, la "enfermedad melancólica", y que era debida a la bilis negra, una sustancia quimérica, que ascendía desde el bazo al cerebro y lo secaba, cosa que le pasó a don Quijote y por eso perdió el juicio. En nuestros días, el modelo psicopatológico declara que muchos de los problemas como la depresión, las fobias, las disfunciones sexuales, las crisis de pánico, oír voces o los intentos de suicidio, son también una enfermedad, una patología o una psicopatología. Incluso esta declaración patológica se ha ido extendiendo, y amenaza con seguir haciéndolo, a muchas otras experiencias de la vida que nunca antes habían sido consideradas ni siquiera como problemas, sino como experiencias propias del vivir de cada día que a menudo conllevan dolor y sufrimiento, como el duelo por la muerte de un ser querido, la pérdida del deseo sexual o la falta de motivación para hacer cosas que antes nos ilusionaban.

No existe ninguna evidencia científica de que estos problemas sean una enfermedad, una patología mental o una psicopatología, ni de que estén causados por un supuesto desequilibrio de los neurotransmisores cerebrales, como tampoco lo estaba la melancolía por un supuesto desequilibrio de la bilis negra.

Declarar que una persona tiene una enfermedad porque se siente deprimida, tiene miedo a salir de casa u oye voces que le amenazan es una quimera de diagnóstico, porque asigna una enfermedad inventada y porque además expropia a esas experiencias su significado vital y hace más difícil comprenderlas y entender las vicisitudes de la vida que han llevado a las personas a vivirlas

 

 

 

 

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Brain Structure Affected By Psychiatric Medications

I felt this sensation in the pit of my stomach – it was a combination of sympathy and anger – listening to Annie tell me, through tears, about her postpartum journey into the world of psychiatry.
Three separate psychiatrists dismissed me when I expressed concerns about taking an addictive medication like Klonopin.  It's been two years, I can't get off it, I'm on 4 psych meds and I feel worse than I ever did before I started this treatment.
Annie was ushered into the promise-filled halls of psychiatry 3 months after the birth of her first baby when she began to experience racing heart, insomnia, vigilance, irritability, and a host of physical complaints including joint pain and hair loss.  No one did bloodwork, asked about her diet, or cared about any of the myriad observations about her body and its changes in functioning.  This was a "head-up" intervention. I believe women deserve better.  People deserve better.
Most patients who come to me for treatment of depression and anxiety do so because they want answers.  They want to know WHY they are struggling. The closest they will be offered by their prescribing psychiatrist or primary care doc is some reductionist hand waving about serotonin imbalances.  I think it is time to speak to these patients with respect, truthfulness, and to offer them more than a life-long relationship with a pill (or pills as it will inevitably become over the years).  First, let's review some basics:
Depression is Not A Serotonin Deficiency
Thanks to direct-to-consumer advertising and complicit FDA endorsement of evidence-less claims, the public has been sold an insultingly oversimplified tale about the underlying driver of depression.  Here's how we know depression is not a serotonin deficiency corrected by Zoloft:
  • There has never been a single study, in humans, to validate the theory of low serotonin in depression.  Low levels are found in a minority of patients.
  • An antidepressant marketed as Stablon, increases reuptake of serotonin (reducing serotonin activity) and appears to be equally effective as those that decrease it or have no effect on it at all.
  • Manipulation of serotonin levels (depletion or enhancement) do not consistently result in a depressive syndrome.
  • These medications are used to treat an impossibly non-specific and broad array of illnesses from obsessive compulsive disorder to anorexia to premenstrual dysphoria to bipolar depression to irritable bowel syndrome.
  • Antidepressants of all categories seems to work about the same regardless of their presumed mechanism of action with about 73% of the response unrelated to pharmacologic activity.
You might wonder: Well, then how is it that antidepressants are a billion dollar industry and I have all these friends who are so much better on them?  Some pioneering individuals have investigated the data supporting antidepressant efficacy and have made compelling arguments for what is called the "active placebo" effect accounting for "breaking blind" in placebo-controlled trials.  In short, the expectation of relief and subsequent change in symptoms experienced by "responders" is related to perception of side effects.  This analysis suggests that antidepressants may only have 10% efficacy above and beyond the placebo effect.  When you also consider the suppression of negative studies (permission of sedatives in trials, replacement of non-responders, and allowance of placebo washout) by pharmaceutical companies, you may start to worry that you have been sold a bill of goods.  When inefficacy, long-term risks, increase in suicidality and violent behavior are taken into account, it is a marvel to observe the star-power of these medications.
What Is It Then? Inflammation!
Inflammation is a buzzword, and a 41 million+ Google hit for a reason:  it appears to underlie just about every chronic disease plaguing Americans today.  A contribution of genetic vulnerabilities likely determines who develops heart disease or cancer or obsessive compulsive disorder, but many researchers are convinced that depression may have a significant inflammatory component.  Just as a fever is one of your immune system's mechanism for eradicating intruders, suppressing a fever, in no way, serves to resolve the underlying infection or to support the body's return to balance.  Similarly, suppressing symptoms of depression does not achieve rebalancing, and will likely result in the Whack-a-Mole phenomenon of shifting symptoms, and protracted resolution.
There appears to be a specific subset of non-responders to medication who have measurable markers of inflammation as explored in this study. We know that medications such as interferon given to patients with Hepatitis result in significant levels of depression and even suicide, and we know that anti-inflammatory agents such as infliximab or even aspirin can result in resolution of symptoms.  Investigators like Miller and Raison have discussed, in a series of wonderful papers, the conceptualization of depression as "sickness behavior" with accompanying social withdrawal, fatigue, loss of appetite, decreased mobility.  Recent meta-analyses have identified at least 24 studies which have correlated levels of inflammatory cytokines like CRP, IL6, and TNFalpha with states of depression.
What Drives Inflammation?
What causes inflammation in the body that can affect the brain?  This is the subject of an excellentbook, and, it turns out the list is long, but these are the contributors that I see most commonly in my practice:
Sugar
It's in almost every packaged food.  Seriously.  Look for it and you will find it.  It may come with different labels – cane sugar, crystalline fructose, high fructose corn syrup – but it's all sugar.  The way the body handles fructose and glucose is different; however, which may account for why fructose is 7x more likely to result in glycation end products or sticky protein clumps that cause inflammation.   In addition to the above mood and anxiety rollercoaster, sugar causes changes in our cell membranes, in our arteries, our immune systems, our hormones, and our gut as I discuss here.