30 marzo 2014

Porque traicionaron a ADOLFO SUAREZ

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Adolfo Suárez, 1932-2014

Ayer murió en Madrid tras una larga enfermedad neurodegenerativa el ex-presidente del gobierno Adolfo Suárez, jefe del ejecutivo entre 1977 y 1981.
Si bien actualmente no son pocos los que le culpan de la inestabilidad que se vivía en aquellos turbulentos años, y de ser el “iniciador” o “uno de los máximos responsables” del parlamentarismo partitocrático actual, lo cierto es que Suárez trató dentro de sus posibilidades de preservar la soberanía nacional (siendo ello saboteado tanto desde la “izquierda” como desde la “derecha”) y, a nivel internacional, mantener una política neutralista, de no-alineamiento. (Es decir, de no sumisión ante los dictados de la plutocracia).

Por no estar dispuesto a acatar las órdenes de los plutócratas internacionales (oponiéndose a la entrada de España en la OTAN y al reconocimiento de la entidad sionista, entre otras medidas)

Suárez fue obligado a dimitir.

Sus sucesores, todos y cada uno de ellos, serían una auténtica catástrofe que progresivamente irían hundiendo a España más y más (incrementando su status de colonia), hasta el día de hoy.
TM
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Suárez con Hafez al-Assad en Damasco, 1980

El hombre que dijo no a Washington y a Botín
http://www.deverdaddigital.com/pagArticle.php?idA=9676

Basta recordar como, en la presentación de la campaña de 1986, Suárez denunciaba que “los “socialistas” han seguido una política orientada por el Fondo Monetario Internacional, con lo que han aumentado sustancialmente los beneficios de la banca”.

La crisis política abierta en que ya se ha transformado la crisis económica ha popularizado la comparación de la actual situación nacional con la de los meses que precedieron al 23-F. Y en ese paralelismo, algunos se atreven a comparar la figura de Zapatero con la de Adolfo Suárez. Hablan de dos presidentes “átonitos, bloqueados, enrocados sobre sí mismos y dando palos de ciego”. Nada más lejos de la realidad. Si ha existido un político en las antípodas de Zapatero, ése ha sido Suárez. Y no por su filiación política nominal, sino por la posición mantenida ante los grandes centros de poder. Suárez dijo no a Washington cuando la superpotencia exigió nuestra entrada inmediata en la OTAN. Y acaba señalado por la gran banca como persona non grata. Zapatero, por el contrario, está dispuesto a aceptar la degradación de España dictada por las grandes potencias, con el único interés de cargar la factura sobre la población para que Botín mantenga sus abultados beneficios.
Súarez dijo no a la OTAN

La defenestración de Suárez se fraguó desde el mismo momento en que Alexander Haig, secretario de Estado de Reagan, afirmó que “España tiene que fijar fecha y hora para su entrada en la OTAN”.

Algo que todavía es necesario ocultar. En las dos horas y media de duración del biopic televisivo estrenado recientemente sobre la vida de Suárez, no se pronuncia en ningún momento la palabra OTAN.

Suárez se negó a plegarse a las órdenes de la administración Reagan, que exigían, en plena guerra fría, una incorporación inmediata de España a la OTAN.

Suárez tenía otros planes. Cometió la osadía de ser independiente. Aprovechando las excepcionales condiciones del momento, con unos EEUU debilitados tras el fracaso de Vietnam y las oportunidades que ofrecía el cambio de régimen en España, intentó desplegar una política autónoma, que dotara a España de un margen de maniobra frente a Washington.
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Adolfo Suárez con Yasser Arafat en La Moncloa, 1979

Suárez recibió a Arafat o a Fidel Castro, colocados por Washington en el “eje del mal” de la época. Impulsó la creación de una comunidad iberoamericana de naciones, como la base que permitiera a España jugar un papel más relevante en la política internacional. Practicó en la ONU una “tercera vía diplomática” que llevaba a España a votar muchas veces junto al Tercer Mundo y contra las dos superpotencias. E incluso llegó a enviar una delegación española a una cumbre de los No Alineados.

La autonomía demostrada frente a Washington, se extiende también hacia las principales potencias europeas. Todavía se recuerda una tormentosa cena oficial donde Suárez reprochó a Giscard d´Estaigne -el presidente francés apodado “Messieu Espagne” por su obsesión en inmiscuirse en los asuntos internos españoles- como París protegía protegía a los etarras en el “santuario galo”, utilizando el terrorismo como arma de presión sobre nuestro país.
Suárez se convirtió, desde la presidencia del gobierno, en un intruso que había desafiado la regla de oro de la “democracia” española: la sumisión a los dictados del imperio.

Y una campaña de acoso y derribo contra él –en la que participaron desde la gran banca a Felipe González, desde ETA a los barones de la UCD, desde la CEOE a la Iglesia…- acabó con su forzada dimisión.
Pero lejos de amedrentarse, Suárez siguió fiel a sus banderas, radicalizándose en sus posiciones.

Muchos miembros del Centro Democrático y Social –partido fundado por Suárez tras abandonar la UCD- participaron activamente pidiendo el No en el referéndum de la OTAN.
Y no son lecciones historicistas, sino conclusiones vitales para el presente. En una situación donde el ocaso imperial y la emergencia de paises del Tercer Mundo está rediseñando el tablero mundial, existen peligros pero también oportunidades.
La dependencia estructural de España está propiciando que las grandes potencias carguen el peso de la crisis sobre nosotros.
¿Pero qué pasaría si España opta por un camino autónomo, al lado de los países del mundo hispano que, gracias a haber alcanzado cotas de independencia respecto a Washington, cada vez cuentan más en el mundo?

El presidente que se enfrentó a Botín
Cuando en plena transición, Emilio Botín padre osó, alegando su gota, posar su pierna en la mesa de Adolfo Suárez, éste le obligó a retirarla inmediatamente, porque “ningún banquero pone los pies encima de la mesa del presidente del gobierno”.

Ahora la situación ha cambiado, los elogios de Botín al inquilino de la Moncloa son desmesurados. Hasta el punto de confesarle al rey en una recepción pública: “No sabemos la suerte que hemos tenido con este hombre [Zapatero] en la presidencia, Señor, es un hombre providencial para todos….”.

El CDS de Suárez lanzó una pegatina con el significativo lema “Yo también tengo problemas con la banca”. Y no era una frase demagógica. La gran banca creó un “cordón sanitario” en torno a Suárez, negando al CDS los créditos, para cubrir de millones a la “Operación Roca”, fracasado intento de impulsar un partido centrista que marginara políticamente al CDS.
Basta recordar como, en la presentación de la campaña de 1986, Suárez denunciaba que “los socialistas han seguido una política orientada por el Fondo Monetario Internacional, con lo que han aumentado sustancialmente los beneficios de la banca”.

En ese mismo mitin, Suárez remachó que “la banca nos ha dado la espalda, lo que quizás obedece al hecho de que el CDS no se pone de rodillas ante ella. Me enfrenté a los que querían hacer una España para ellos sólo, y no una España para todos”.

Habría que recordar esta palabras de Suárez cuando la voluntad de Zapatero por “rescatar” a la banca a costa de hundir al país es el principal obstáculo para salir de la crisis.

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pequeño parentesis: 


"Suárez se negaba a ponerse de rodillas ante la banca. Y ahora tenemos un presidente convertido en el auténtico chico de los recados de Botín.
Y el último “recado” de Botín a Zapatero es que tenemos que trabajar dos años más y cobrar un 25% menos para que el Santander siga codeándose en la City londinse.

 Ni el rey tenía, ni tiene, más plan que el que el Departamento de Estado de EEUU decida; ni sabía, ni sabe, lo que es la democracia. Una vez los representantes de la UE y de EEUU se reunieron con el asesor del rey, Torcuato Fernández de Miranda, y le encargaron que encontrara a un funcionario de ninguna relevancia ni ideas propias, que saliera de las filas del franquismo para no alarmar a la caverna, para que llevara a cabo las reformas legales que hacían falta a fin de situarnos –malamente– a la altura de las democracias europeas; a aquel siniestro personaje (repasen las fotos que tenemos de él) se le ocurrió sacar del pasillo donde dormitaba como edecán de Herrero Tejedor al joven, atractivo, atildado y relamido, como galán de las películas de Cifesa, Adolfo Suárez.

Y fue un acierto, sin duda. Porque Suárez al principio no sólo fue cumpliendo todos los pasos que sus jefes le dictaban: lo primero, la Ley de la Reforma Política y las elecciones que había que organizar, sino que se lo creyó. Hubo más discusión entre las potencias importantes económicas sobre la legalización del PCE, teniendo en cuenta que en Alemania estaba prohibido y que al Departamento de Estado de EEUU le entra urticaria cuando oye la palabra comunista, pero Santiago Carrillo se lo puso fácil: el pueblo español gozosamente aceptaba la restauración de la monarquía borbónica que con tanto deshonor había expulsado del país en el año 1931. Y con él a toda su camarilla: capital, banca, hombres de negocios como De la Rosa, latifundistas del sur y del oeste que constituyen su corte; comprendía claramente el papel imprescindible que cumplía el Ejército franquista y seguía financiando y adorando a su Iglesia católica.

Inmediatamente era preciso doblegar la columna vertebral del movimiento obrero y hacerle firmar los Pactos de la Moncloa, por los que el capital imponía sus condiciones. Se acabaron las multitudinarias manifestaciones –recordemos la de la SEAT en Barcelona–, las huelgas interminables –recordemos la de Roca en Barcelona–, y las asambleas obreras, y el proletariado se convirtió en servidor sumiso de la patronal. Así el país se asentó como un buen socio de los centros de poder económico internacionales. Cierto que para conseguir tan buen resultado Comisiones Obreras y el PCE colaboraron sumisa y eficazmente, pero tanto unos como otros habían sido advertidos con severidad: o esto o el caos, sucedáneo de la Guerra Civil y de la implantación de una nueva dictadura. Y tal amenaza no debe ser secreto para nadie ya que Carrillo lo ha confesado y ratificado numerosas veces.
Leopoldo-Calvo-Sotelo-y-Felipe-GonzalezLos Pactos llevaron a la rebaja de salarios, al aumento de la explotación de los trabajadores y a la desmovilización de los sindicatos. Pero fueron definitivos para asegurar la tranquilidad laboral que necesitaba el capital. Y todo iba a avanzando como se debía, hasta que Suárez, ensoberbecido y poco lúcido, cada día más convencido de su propio mérito, se creyó que solo él tomaba las decisiones, que era providencial su papel en la transformación española, que realmente había inventado el sistema y la democracia, y llegó el momento de echarlo. Para nadie es un secreto que el rey lo detestaba, que sus antes aliados conspiraban continuamente contra él y que la decisión de dimitir la tomó cuando todos, especialmente el Departamento de Estado de EEUU, le empujaron de malos modos hacia la puerta; como él mismo lo explicó en aquella comparecencia patética en la televisión, que los de mi generación, y varias más, vimos en directo. Porque, tampoco es un secreto, Suárez no era tan partidario de la OTAN como se necesitaba, es Calvo Sotelo, con la secreta alianza del PSOE, el que nos mete; Suárez comenzaba a convertirse en un socialdemócrata inventado por él mismo, que no tenía detrás ningún respaldo ni económico –el CDS que crea está en la miseria– ni político, pues la SPD alemana ya había apostado por el PSOE.
 publico.es

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Así cayó Adolfo Suárez

http://canariasvladi.blogspot.com.es/2012/11/asi-cayo-adolfo-suarez.html

Josep Meliá, secretario de Estado para la Información cuando el presidente del Gobierno era Adolfo Suárez declara en su libro Así cayó Adolfo Suárez  lo siguiente:

Pag 30 “Y concretamente uno de sus grandes aciertos -que paradójicamente pagaría como un inmenso error- fue recibir a Arafat y darle un abrazo que dio la vuelta al mundo. A partir de aquel momento los medios sionistas de los Estados Unidos -que controlan los grandes periódicos americanos- pasaron repentinamente de ser pro-Suárez a ser descaradamente anti-Suárez.”

Pág 31  ”Éste fue el papel de Suárez en sus conversaciones con Arafat, con el rey Hussein de Jordania y con el presidente iraquí Sadam Hussein. Pero le costó la hostilidad a muerte de los sectores proisraelíes y de todo el lobby judío.

En Washington y en Paris se vio con malos ojos que España adoptara una política internacional con iniciativas.”

Página 31 “Suárez, que previó con mucha antelación el peligro que se cernía sobre el estrecho de Ormuz y el papel arbitral de Irak en la política energética y en un posible estrangulamiento de Europa, razonaba en la siguiente manera: « Hoy los países árabes son globalmente antiamericanos por culpa del tema de Israel. Aunque muchas veces son anticomunistas, se alinean con la URSS por culpa del enfoque que se da al problema palestino. Una solución inteligente y negociada al tema palestino arrastraría a este bloque de países a posiciones prooccidentales y se evitaría la fragilidad del abastecimiento energético de Europa.”

Fuente
Al respecto, en el libro España e Israel: veinte años después  editado por Raanan Rein podemos leer lo siguiente:
“Casi un año después (1977) es Adolfo Suárez quien recibe en “Blair House” (residencia de los mandatarios extranjeros en Washington) a Arthur Goldberg, el mismo dirigente judío que un año antes ya se había encontrado con don Juan Carlos.


Según el relato de Urbano EN UN LIBRO RECIEN SALIDO (MARZO 2014), el 22 de enero, Suárez, que no está dispuesto a transigir con la ‘Operación Armada’, va a Zarzuela y se ve obligado a recordarle al Rey que fue elegido democráticamente con 6.280.000 votos en les elecciones de 1979. La respuesta del Rey:

Tú estás aquí porque te ha puesto el pueblo con no sé cuántos millones de votos… Yo estoy aquí porque me ha puesto la Historia, con setecientos y pico años. Soy sucesor de Franco, sí, pero soy el heredero de 17 reyes de mi propia familia. Discutimos si OTAN sí u OTAN no, si Israel o si Arafat, si Armada es bueno o peligroso. Y como no veo que tú vayas a dar tu brazo a torcer, la cosa está bastante clara: uno de los dos sobra en este país. Uno de los dos está de más. Y, como comprenderás, yo no pienso abdicar.

Goldberg que venía en representación de las Comunidades judías de los Estados Unidos, se dirige al presidente con un tono de protesta y de amenaza muy desafortunado. En pocos minutos, acusa al Gobierno español de venderse a cambio de ayudas financieras musulmanas, ataca al Rey por su amistad con monarcas árabes, amenaza con desarrollar una campaña de  opinión pública en contra de España en la prensa estadounidense y mezcla toda una serie de hechos. 

La situación es tan irritante y las “barbaridades” que dice Goldberg son tan desafortunadas que Suárez da por concluido el encuentro y casi literalmente echa al dirigente judío. Algo muy parecido le ocurre a Marcelino Oreja, ministro español de Asuntos Exteriores, el 25 de septiembre de 1979 en Nueva York, en su encuentro con Theodore Mann y Yehuda Hellman, presidente y secretario general de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Americanas. La entrevista es tan agria y brusca que concluye a los quince minutos, pero esta vez, con el abandono de la reunión por parte de los dos representantes judíos.”

“La llegada de Felipe González a la Presidencia del Gobierno en 1982 y la de Edgar Bronfmann a la Presidencia del Congreso Mundial Judío mejoran los contactos con el poderoso e influyente lobby” judío. Ambos se encontraran en dos ocasiones, una en Nueva York y otra en Madrid, en menos de seis meses, entre junio y noviembre de 1983.

El presidente español aprecia en Bronfman un interlocutor válido, con capacidad de diálogo. Esta excelente impresión es mutua. Para Bronfman, González ha cumplido su promesa dada en Nueva York de seguir una política liberal de contactos ecnonómicos, comerciales, culturales y de todo tipo con Israel, “para un mayor intercambio en el mutuo de los dos pueblos”. También se ha aprobado la apertura de una línea aérea entre Madrid y Tel Aviv, como primer paso a un mayor desarrollo turístico y comercial. De su segunda reunión, en Madrid, a invitación del presidente español, Bronfman se lleva la promesa de la instalación en Madrid de una Oficina de Turismo de Israel.”
Fuente

Las relaciones España-Israel no estaban en su “mejor” momento durante la presidencia de Adolfo Súarez

http://canariasvladi.blogspot.com.es/2012/11/las-relaciones-espana-israel-no-estaban.html
Sí, en cambio con Felipe González…

ABC Madrid – 18-11-1983, p. 1:

RELACIONES CON ISRAEL MADRID, VIERNES 18 DE NOVIEMBRE DE 1983
“El 13 de septiembre de 1979, Adolfo Suárez, presidente de un Gobierno de centro- derecha, abrazaba en la Moncloa al dirigente palestino Yasser Arafat. Ayer, Felipe González, presidente de un Gobierno socialista, se entrevistaba con el presidente del Congreso Judío Mundial, Edgar Bronfman. Cuatro años separan ambas imágenes, tras las que queda, como telón de fondo, la cuestión de las relaciones España Israel. La entrevista de ayer anticipa la solución de este asunto que debe arreglarse cuanto antes.”

 http://adversariometapolitico.wordpress.com/2014/03/24/fallecio-adolfo-suarez/

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Con Suárez España estaba en el campo de los enemigos del sionismo

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12/02/1980 El Eco de Canarias

Suárez, responsable del no reconocimiento inmediato de Israel

Diario El País, 16 de octubre de 1979
http://elpais.com/diario/1979/10/16/internacional/308876403_850215.html
  • Según los judíos norteamericanos
Por Juan González Yuste
La conferencia de presidentes de organizaciones judías norteamericanas discutió la semana pasada la adopción de posibles medidas contra el Gobierno español, en represalia por la visita a Madrid del líder de la OLP, Yasser Arafat, y por el no reconocimiento diplomático de Israel por parte de España. En un comunicado de prensa distribuido ayer a los corresponsales españoles se da cuenta de esta reunión, a la que asistieron los miembros de la organización que trabajan en agencias de viajes al extranjero. Varias de estas organizaciones, según el comunicado, informaron de un descenso en las reservas de viajes a España desde la visita de Arafat.
El presidente de la conferencia de organizaciones judías norteamericanas, Theodore Mann, informó de su reciente entrevista, en Nueva York, con el ministro español de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja. Según el comunicado de prensa, el ministro dijo que Madrid reconocerá a Israel en el futuro, pero no antes de que Espana sea miembro de pleno derecho de la Comunidad Económica Europea, entre 1981 y 1983.
El señor Mann, confirma el comunicado, se declaró «totalmente insatisfecho» ante esta respuesta y abandonó la sala donde se celebraba la entrevista. En la reunión de la semana pasada con líderes judíos, el presidente de la organización discutió qué acciones tomar después de lo que el comunicado de prensa llama una «confrontación» con Marcelino Oreja.
En la reunión citada de organizaciones judías, añade el comunicado distribuido ayer, «se centró la atención en el papel jugado por el primer ministro español, al recibir a que se considera como el principal oponente de un temprano reconocimiento de Israel».
Theodore Mann es citado en el comunicado de prensa diciendo que era «hipócrita», por parte del primer ministro español, al recibir a Arafat, «bienvenido con tal entusiasmo a Madrid», mientras el ministro de Asuntos Exteriores deploraba el terrorismo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Adolfo Suárez inicia hoy una visita oficial a Irak y Jordania

Diario El País, 10 de febrero de 1980
http://elpais.com/diario/1980/02/10/espana/318985207_850215.html
  • El presidente no hará de mediador en el Oriente Próximo
por Pablo Sebastián
El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, inicia hoy en Bagdad una gira oficial por el Oriente Próximo, en la que tiene previsto visitar, en una primera etapa, Irak y Jordania. Las relaciones bilaterales de España con los países árabes de esta zona del mundo, en sus planos político y económico, y las crisis políticas y militares de Irán, Afganistán y Oriente Próximo, serán los temas esenciales de las conversaciones que el presidente Suárez mantendrá con las primeras autoridades iraquíes y jordanas al inicio de este periplo, que se espera continuará en los próximos meses con desplazamientos a Siria y Arabia Saudí.
El presidente Suárez no viaja a Irak y Jordania como mediador oficial en la crisis del Oriente Próximo, según se ha informado de fuentes oficiales españolas, donde se precisó que ni Estados Unidos ni los países árabes afectados por el conflicto árabe-israelí han pedido a España formalmente que desempeñe esta misión. Otra cosa es que, dadas las buenas relaciones que el Gobierno de Madrid mantiene con las naciones árabes a raíz de su posición oficial ante esta crisis y por la ausencia de relaciones diplomáticas entre España e Israel, que el presidente Suárez aborde en sus conversaciones a nivel informativo el problema del Oriente Próximo, como lo hizo en la Casa Blanca con el presidente Carter a mediados del pasado mes de enero. En dicha ocasión, el jefe del Ejecutivo español expuso al presidente Carter la óptica hispana del conflicto, que fue apreciada con interés por la Administración americana, según se vio en el comunicado oficial que al término del viaje a Washington emitió la Casa Blanca. En síntesis, España considera que la solución del problema palestino, la creación de un Estado para el pueblo de Palestina, constituye la clave para la solución pacífica de la crisis. Piensan también las autoridades españolas que esta solución debe pasar a través de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y muy concretamente, por su dirigente Yasser Arafat como principal interlocutor válido de Occidente. Se añade, finalmente, que el diálogo con Arafat y la búsqueda del Estado palestino permitirá a Estados Unidos y a Europa occidental reanudar unas nuevas relaciones con los países árabes, que ayudarán al establecimiento de unos precios adecuados y estables para el petróleo y al reforzamiento de la presencia política occidental en la zona, en menoscabo de la influencia de la Unión Soviética y de sus aliados, hoy en franca decadencia con motivo de la invasión de Afganistán por el Ejército soviético.
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Suárez en Damasco con Hafez al-Assad (1980)
Yasser Arafat es, pues, pieza clave en el complicado tablero del área. Por ello, no se descarta que el presidente Suárez vuelva a encontrarse con el líder palestino durante su periplo por Oriente Próximo, aunque en Madrid se creía ayer sábado que la oportunidad de la entrevista no parecía presentarse en este viaje. Quizá se celebre más adelante y posiblemente en Damasco, cuando Suárez visite al presidente El Asad, amigo y aliado de Arafat en la ofensiva contra Israel. En todo caso, y desde la visita a Madrid del líder de la OLP, parece detectarse en Occidente un deshielo frente a esta organización palestina y en los países árabes un interés creciente de que España, país candidato al ingreso en la CEE, refuerce sus relaciones con las naciones europeas.

Conferencia de no alineados
Otro tema de interés, que ha de surgir en el diálogo que Suárez mantendrá en Bagdad y Amman, será el de la distensión y la crisis actual de las relaciones internacionales. El caso de los rehenes americanos en Irán y la invasión de Afganistán saltarán de una u otra manera al tapete de las discusiones. Aquí se espera que España informe sobre los preparativos y perspectivas de la Conferencia de Seguridad y Cooperación de Madrid y que, al menos los iraquíes, aborden la preparación de la próxima convocatoria del grupo de países no alineados, que se ha de celebrar en Bagdad a nivel de cumbre en el otoño de 1982, y cuyas reuniones preparatorias han de pasar por la capital iraquí. España, como se recordará, fue país «invitado» en la sexta cumbre de los no alineados celebrada en La Habana.

El presidente Suárez, que viajará a bordo de un DC-8 con un séquito de unas treinta personas, está acompañado en su desplazamiento por los ministros de Asuntos Exteriores y Comercio, Marcelino Oreja y Juan Antonio García Díez. La presencia del ministro de Comercio está más que justificada, dado el alto nivel de intercambios comerciales existente entre España e Irak. Aquí, donde el déficit español es enorme, prima el problema del petróleo. Suárez intentará conseguir en Bagdad un mayor nivel en los aprovisionamientos españoles de crudos y ofrecer como contrapartida nuevas aportaciones tecnológicas españolas, así como la cooperación en los terrenos militar, la construcción, sector eléctrico y transportes.

Programa
El presidente tiene prevista su llegada hoy domingo, a las cuatro y media de la tarde. Este mismo día participará en una comida con el presidente Sadam Hussein, con quien mantendrá conversaciones políticas mañana lunes, mientras los ministros que le acompañan establecerán contactos con sus homólogos iraquíes.
El martes por la mañana el avión presidencial despegará de Bagdad con destino a Jordania. En Amman, el presidente Suárez se entrevistará con el rey Hussein. En este país serán los temas políticos, los que ocupen el centro del diálogo. Jordania es nación considerada dentro del llamado grupo de países «moderados», en la crisis de Oriente Próximo. Por ello, la visita equilibra, en parte, la escala política en Irak, país del frente de rechazo a los acuerdos de Camp David, firmados entre Egipto e Israel. Jordania es, por último, país clave en toda solución del problema palestino.
En la capital jordana está previsto, por último, que el presidente Suárez se reúna con todos los embajadores españoles acreditados en los países árabes de Oriente Próximo

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Izzat Ibrahim al-Douri, lugarteniente de Saddam, vicepresidente de Iraq y en la actualidad prófugo, jefe del partido Baath iraquí clandestino y de la resistencia iraquí

El mediador

Diario El País, 12 de febrero de 1980
http://elpais.com/diario/1980/02/12/opinion/319158001_850215.html

VOCES OFICIOSAS han subrayado que el viaje del presidente Suárez a Irak y Jordania tiene un carácter que duplica el expresado en los comentarios directamente oficiales: el de mediador, más allá de las relaciones bilaterales -que son, evidentemente, de gran importancia-. No debe extrañar, después del comunicado emitido por la Casa Blanca para informar de la visita de Suárez a Carter, en el que se resaltaba la capacidad de aquél en dos temas especiales: los países árabes y los países latinoamericanos. Y había ya indicios de la confianza en Suárez como mediador en la visita que hizo a Madrid Yasser Arafat, quien así fue por primera vez recibido por un jefe de Gobierno europeo en calidad de tal, y en los continuos contactos, en diversos viajes entre España y América, con jefes de Gobierno latinoamericanos. En este caso, la privilegiada posición de Suárez se recalca con la recepción en Bagdad, en la que el vicepresidente iraquí, Izzat Ibrahim, le ha llamado «nuestro hermano», apelativo que suele limitarse a las relaciones entre islámicos; la explicación aparece en una frase posterior, en la que, tras exaltar el «legado conjunto e histórico» común, se destaca a la noble postura que España ha adoptado y adopta contra nuestro enemigo principal: el sionismo».

España comete, evidentemente, la anomalía de no mantener relaciones diplomáticas con el Estado de Israel; se ha esperado siempre que esta irregularidad se corrija -hay también un legado conjunto e histórico común con los judíos-, pero todo parece indicar que no va a suceder esa reparación por ahora, en tanto en cuanto la diplomacia española cree que impediría ese papel mediador (lo que parece una apreciación dudosa) y el acceso a los posibles beneficios del intercambio económico con los árabes del petróleo.

¿En qué puede mediar España? No, evidentemente, en el conflicto general con Israel, si España aparece definida en el campo de los enemigos del sionismo. Puede hacerlo, sin embargo, en favor de las ideas de Camp David, y también -son conjeturas- en el problema interior del islamismo con respecto al mundo. Requiere, desde luego, una difícil dialéctica justificar la veracidad y la profundidad de la revolución musulmana en Afganistán y rebatir simultáneamente la misma revolución en Irán, pero viene haciéndose así simultáneamente en las notas y declaraciones de algunos países. Podrá también tratar de explicar las dificultades del diálogo Norte-Sur y las de una división en compartimentos estancos de los conflictos internacionales, como pretende Francia -que se neutraliza-. O la conveniencia de considerar el mundo como un todo, según la doctrina Kissinger, que adopta ahora Carter, con el corolario de que cualquier postura que perjudique a Occidente -incluidos los precios del petróleo- redundará en favor de la URSS en esta «guerra fría».
Todo esto son conjeturas, basadas únicamente en las medias palabras que de cuando en cuando emite el Gobierno: la única apoyatura posible para la interpretación, a falta de otras declaraciones sobre política exterior.

Esperemos que tenga éxito. Por el oriente árabe pasan todos los días grandes viajantes de la mediación, contando entre ellos los sucesivos secretarios generales de las Naciones Unidas y sus misiones ad hoc; y hasta los enviados directos de Carter aparecen como mediadores. Sería admirable que Suárez consiguiera por lo menos el principio de un arreglo en una zona tan empecinada en no arreglarse.

Pero confiemos, sobre todo, en que este papel mediador no incida en el principal: el de utilizar los privilegios reconocidos de la posición política española en los países árabes para obtener unos acuerdos ventajosos para España, tanto en garantías de suministro y facilidad de pagos y precios del petróleo como de intercambio de inversiones y de técnicos.
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