04 noviembre 2013

La GRAN MENTIRA de la CRISIS de la PENSIONES

 - “En los últimos 10 años:

el 93% de los fondos del sistema individual(PRIVADO) obtuvo una rentabilidad inferior a la inflación y el 99,3% obtuvo una rentabilidad inferior a la de los bonos del Estado a 10 años”.

continua el articulo: http://www.attacmadrid.org/?p=1813

 
"Los "problemas" del sistema público de pensiones, son tan sólo mitos interesados
El debate se lanza para favorecer los planes de pensiones privados" o sea MAS DINERO PARA  JUGAR EN BOLSA"




LOS FONDOS DE PENSIONES MUNDIALES GESTIONAN EL 35% DE TODAS LAS ACCIONES QUE SE MUEVEN EN EL MUNDO . Y ESTO NECESITA ALIMENTO , QUIEREN MAS....

Miren Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y doctora por la London School of Economics

Miren Etxezarreta, acaba de publicar Qué pensiones, qué futuro (Icaria), un implacable y documentado ataque a los planteamientos hegemónicos sobre la "crisis del sistema público de las pensiones", cuya existencia niega tajantemente.
FANTASTICA CONFERENCIA DE MIREN E. :


Las pensiones. Verdades y mentiras. (Miren Etxezarreta) from Social Art Producciones on Vimeo.





¿No cree que el sistema de pensiones público esté en crisis?
No lo veo por ningún lado. Ni está ni creo que lo vaya a estar.
Pero las proyecciones están ahí: cada vez habrá más mayores y menos jóvenes.
"La propuestade retrasar la edad de jubilación es una gran torpeza"
Hay que tomarse con cautela las previsiones a largo plazo porque ha habido graves errores en el pasado. Se nos dice que entraremos en crisis porque vamos a vivir más. Pero se están mezclando las cosas: ¿realmente el problema es que habrá muchos viejos y pocos jóvenes? Deberían fijarse en la proporción de población activa, no en el número de jubilados.

¡Tenemos cuatro millones de parados! Entonces, el problema estaría en el mercado de trabajo, no en las pensiones.
Bueno, pues el problema vendría de otro lado, pero existe.
No necesariamente. Hay otra trampa que es un disparate económico: se relaciona la cantidad de dinero a pagar con el número de pensiones que deben pagar.

Pero lo importante no es cuántos producen, sino cuánto se produce. Hace 50 años se necesitaba mucha población activa para producir los alimentos que ahora se obtienen con poquísima gente.

La clave debería ser la riqueza nacional, no el número de cotizantes. Las pensiones se pagan con las cotizaciones de los trabajadores, pero no tiene que ser necesariamente así. Se podría implicar a otros actores.
- ¿Y si mientras tanto las cuentas no cuadran, sea por el motivo que sea?
Este es otro mito muy poderoso: ¿por qué tiene que estar equilibrado el presupuesto para las pensiones? ¿Acaso lo está el del Ejército ¿Y el de la Casa Real? ¿Y el de Educación? Todas las partidas sociales son deficitarias, a efectos contables.

¿Por qué tiene que estar equilibrada la de las pensiones?
- Si el problema no existe, ¿por qué el Gobierno propone retrasar la edad de jubilación, con el coste político que puede tener?
Ha sido una gran torpeza de Zapatero. Imagino que lo hace para tratar de convencer a los mercados internacionales(bancos privados) de que está dispuesto a ser duro. Pero también podría ser una cortina de humo para evitar que la gente se fije en otra cuestión gravísima: los 50.000 millones de recorte presupuestario que ha prometido en tres años. ¡Es una cantidad impresionante!
Pero el debate es mundial. ¿Por qué estalla?
Para ayudar a los planes de pensiones privados, que son una baza fantástica para el capital financiero, que es el que encarga los informes dramáticos.

? Planes de pensiones privados ? ....
ni en broma: 
Ve lo que ocurre HOY con ese dinero

Para ellos es una entrada de fondos ingente, que tienen asegurados durante muchísimos años. Y además pueden invertirlos en bolsa con la particularidad de que si pierden, pierdes tú. Ellos, no.

  

- También la UE ha hecho sonar la alarma.
Cierto. Y tiene mucho que ver con sus esfuerzos para montar un mercado de capitales integrado. Quiere estar a la altura de Wall Street, pero para ello se requieren capitales muy grandes. En realidad, a nadie le interesan las pensiones de los mayores.



- ¿Existe alguna relación entre los planes pensiones privados y la burbuja?
Por supuesto. Los mayores inversores son los fondos de pensiones. ¡Imagine todo el capital reunido para la especulación con toda la clase media y todos los obreros estadounidenses aportando dinero a un fondo durante 30 años!
- ¿Qué efectos tiene el estallido de la burbuja para las pensiones privadas?
Enorme. Como están vinculadas a la evolución bursátil, no hay ninguna garantía de que el jubilado vaya a percibir una buena pensión.

Si algo pone de manifiesto esta crisis es el problema que tiene el sistema privado, no el público.

Entrevista a Juan Torres Lopez, coautor del libro 
¿Están en peligro las pensiones públicas? 
Las respuestas que siempre nos ocultan: 

Ir a descargar




CAE LA ESPERANZA DE VIDA



NO AUMENTÒ "ESPECTACULARMENTE" la esperanza de vida:
CAE LA ESPERANZA DE VIDA Y SEGUIRA CAYENDO - video:
El error viene por asumir que el aumento de la esperanza de vida (algo que se puede verificar facilmente) significa que vivimos más. Nadie vive más. No hemos mutado. No nos hemos convertido en una super especie de homo sapiens que vive más. La que vive más es la sociedad en su conjunto. La esperanza de vida es la media de la cantidad de años que vive una determinada población en un cierto periodo de tiempo. 

La realidad es que la esperanza de vida no aumenta porque de media todos vivamos un poco más, sino porque ahora la gente que hace unas décadas “bajaba la media” ya no lo hace. Es decir, ahora somos capaces de evitar que personas que han sufrido accidente, un infarto o un ataque de asma se mueran. Como no se mueren y viven durante muchos más años la esperanza de vida aumenta.


DISMINUYE LA ESPERANZA DE VIDA:
Algo menos de existencia por delante, según la estadística. La esperanza de vida al nacimiento de los residentes en España ha caído ligeramente entre julio de 2010 y junio de 2011, según el INE. Se sitúa en 78,87 años para los hombres y 84,82 para las mujeres (81,87 de media para ambos sexos, ocho centésimas menos que en 2010). Aunque se trata de unas centésimas, los demógrafos consultados lanzan una llamada de atención: supone un giro respecto a los últimos años en la mejoría de un indicador de bienestar como es la expectativa de longevidad.

la esperanza de vida ha comenzado a frenarse, o al menos eso es lo que publica el último informe del Centro de Estadística de la Salud de EE.UU. Allí la esperanza de vida ha caído de 77, 9 a 77,8 de 2008 a 2009.

En España , en una medicion del año 2010 tambien habia tambien un  pequeño descenso en la esperanza de vida.....

 “Aunque se trata de un descenso de centésimas, hay que prestar atención a esta caída, porque rompe la tendencia de casi 50 años de aumento de la esperanza de vida”, afirma el demógrafo Albert Esteve, del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Entre 1989 y 1994 la esperanza de vida en los varones de Rusia cayo 7 años,  por un extraordinario aumento en la mortalidad de hombres de edad media.
El deterioro de la economía afectó a todos los grupos  y a ambos sexos.

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junio 2016:

Baja la esperanza de vida en Grecia

El Banco de Grecia señala que:
- Han aumentado los suicidios. Los riesgos de mayores tendencias suicidas aumentan cuando aparecen factores de riesgo primario (condiciones sanitarias psiquiátricas), mientras que otros factores secundarios (la situación económica) y terciarios (edad, sexo) influyen en los suicidios, pero solo si los factores primarios se están presentes previamente.

- La mortalidad infantil ha aumentado un 50% principalmente por la muerte de chicos de menos de un año y la reducción de los nacimientos ha llegado al 22,1%. La mortalidad infantil aumentó del 2,65% en 2008 al 3,75% en 2014.

- Han aumentado las enfermedades mentales, especialmente la depresión: un 3,3% en 2008, un 8,2% en 2011, un 12,3% en 2013. En 2014 el 4,7% de la población mayor de quince años declaró sufrir depresión: en 2009 era un 2,6%

- Aumento de las enfermedades crónicas: cerca del 24%.

           - Un significativo aumento del 24,2% de las personas mayores de 15 años que sufren problemas crónicos de salud. - Un aumento del 15% de aquellas personas que han reducido su actividad por problemas de salud en 2014.
- El porcentaje de nacimientos de bajo peso (bajo los 2,5 kg) aumentó un 19% entre 2008 y 2010, asociado a los efectos negativos a largo plazo sobre la salud y el desarrollo de los chicos.

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DISMINUYE TAMBIEN LA EXPECTATIVA DE AÑOS DE VIDA SALUDABLE

O Bardi y Virginia Perini son dos científicos del departamento de ciencias de la Tierra de la Universidad de Florencia que acaban de enviar un documento al popular sitio arxiv sobre la salud de los europeos que debería preocuparnos a todos.

La calidad de vida de esos años que vivimos mas, ha empeorado notablemente desde 2003. Y lo peor de todo es que no sabemos la razón.

Según leo en el abstract del trabajo, ambos científicos examinaron las tendencias en la Expectativa de Años de Vida Saludable (EAVS) en el momento del nacimiento, durante las dos últimas décadas en nuestro continente, y lo que observaron fue que en varios países europeos (España incluida) aparecía una caída significativa en la EAVS que comenzaba en 2003, interrumpiendo una tendencia que previamente había siempre crecido.

¿Como se mide la esperanza de años de vida saludable?

El encargado de este trabajo es un cuerpo europeo llamado Panel Doméstico de la Comunidad Europea (ECHP), que depende del organismo que regula las estadísticas a nivel comunitario (Eurostat). Durante las dos últimas décadas (comenzó a hacerse en 1994), los datos se han venido recogiendo anualmente y mediante entrevistas en los siguientes trece países:

Bélgica, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Grecia, España, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Portugal, Suecia y Reino Unido.

Durante muchos años, la expectativa en el nº de años de vida saludable fue creciendo acorde con el incremento que se observaba en la esperanza de vida.
Esto ocurre desde el año 2003 
¿Cuál podría ser el motivo? se preguntan Bardi y Perini. No se sabe hasta hoy.

comentarios de lectores:

- Hacen trampa al dar por supuesto que la Seguridad Social debe tener obligatoriamente ella sola, por su cuenta una economía saneada, no deficitaria. Si admiten que algunos capítulos presupuestarios son deficitarios por definición ¿por qué se muestran tan implacables precisamente con la Seguridad Social?

No le piden a la Casa Real que ingrese más de lo que gasta. Ni siquiera a la Iglesia católica. ¿Por qué ha de hacerlo la Seguridad Social?

Convendrá plantearse sin ambages qué factor resulta más insostenible e inaceptable desde el punto de vista del interés colectivo, si el gasto público o los beneficios privados. Porque en España hay gente que está amasando fortunas de quitar el hipo a costa del trabajo ajeno. Gente cuya contribución al bienestar colectivo, vía impuestos, es sencillamente ridícula.

A lo mejor lo que no podemos permitirnos no es la Seguridad Social que tenemos, sino el capitalismo que tenemos.

- Todo trabajador debe cotizar: eso es lo primero, y ahí tenemos multitud de empresarios que emplean sin contrato y no cotizan, multitud de empleadas en el servicio doméstico que también cobran en negro..

fuente: periodico Publico : . R. ZARAGOZA 14/02/2010 08:00












 


OTRO DATO MUY IMPORTANTE:

HASTA CUANDO SE CONSENTIRA EL SAQUEO ?

Por si todavía tengo lectoras o lectores que no lo tengan claro, transcribo aquí las conclusiones de un estudio realizado por los profesor del IESE Pablo Fernández y Javier del Campo sobre la rentabilidad de los fondos privados de pensiones (Rentabilidad de los Fondos de Pensiones en España. 1994-2009 que se puede obtener aquí).




articulo de vicens navarro:
Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) está financiada primordialmente por las Bancas, por las Cajas y por las Compañías de Seguro. Entre sus mayores patrocinadores están el Banco Sabadell, el Banco Popular, Caja Madrid, BANESTO, el Banco Santander, BBVA, La Caixa, y un largo etcétera.

Es, en otras palabras, lo que en la terminología anglosajona se llama el Think Tank del capital financiero, el grupo fáctico más poderoso de España. Su influencia en diseñar, reproducir y promover la sabiduría convencional económica del país es enorme. Durante años, su empeño ha sido hacer creer a la población española que el sistema público de pensiones en España no es viable, a no ser que se recorten de una manera sustancial las pensiones públicas.

Año tras año han ido publicando informes alertando de que tal sistema se colapsará en fecha próxima, fecha que se ha ido retrasando constantemente al no realizarse el colapso en la fecha predicha.

El objetivo de este alarmismo era y es asustar a la población para que vaya corriendo al Banco, a las Cajas y a las Compañías de Seguros para comprarse un plan de pensiones privado.

El enorme problema que tienen es que la crisis financiera ha afectado muy negativamente tales fondos de pensiones privadas, reduciéndose su valor de una manera espectacular. Mientras, la Seguridad Social que según sus previsiones tenía que haber colapsado ya en 1995, después en 2000, y más tarde en 2010, hoy continúa en superávit.

Pero el capital financiero (responsable, por cierto, de la crisis financiera actual) no desiste. Y acaba de publicar un informe en el que por enésima vez se afirma que el sistema público está en quiebra, no es sostenible, y deben hacerse cambios, que todos ellos pasan por una reducción de las pensiones para la mayoría de pensionistas.

El documento (Fedea propuestas, 07.10.10) está apoyado por los mismos cien economistas que publicaron otro informe reciente indicando que era necesario despedir más fácilmente a los trabajadores a fin de reducir el desempleo. Y como era fácilmente predecible, la puesta en marcha de una ley inspirada, en parte, en este principio, ha determinado, no un descenso, sino un aumento del desempleo. Ahora, y siguiendo la misma lógica, los mismos economistas indican que para tener mejores pensiones públicas en el futuro, éstas tienen que reducirse ahora.

El argumento es idéntico al que han utilizado en los mismos informes anteriores (para ver una crítica a los argumentos utilizados en éstos y otros informes que cuestionan la viabilidad de las pensiones, ver Navarro V., Torres J. Y Garzón Espinosa A.,

¿Están en peligro las pensiones públicas?
Las preguntas que todos nos hacemos, las respuestas que siempre nos ocultan” Attac 2010).

Así, el argumento de que el sistema no es viable se basa en la siguiente afirmación: ahora hay 4 personas en edad activa por pensionista, y dentro de cuarenta años habrá sólo 1,75 por pensionista. De esta predicción concluyen que los pensionistas del futuro no podrán recibir las pensiones, porque no habrá suficientes trabajadores para sostenerlas.

Esta afirmación, sin embargo, se basa en unos supuestos erróneos. Uno de ellos es que el punto clave para definir si las pensiones serán o no sostenibles no es el número de personas con edad de trabajar (como hacen los 100 economistas), sino del número de trabajadores cotizantes a la Seguridad Social, y el tamaño de tal cotización.

Este último dependerá del salario (resultado, en parte, de la productividad del trabajador) y del tamaño de la cotización (que depende, a su vez, de decisiones políticas) tanto del trabajador como del empresario. Veamos el primer factor analizando el impacto de la productividad en la creación de riqueza, y por lo tanto, en las cotizaciones sociales, un punto ignorado en el informe.

Hace cuarenta años, el porcentaje de la población trabajando en agricultura en España era el 30%. Hoy es sólo el 3%. Este 3% produce más que el 30% de hace cuarenta años. En realidad, el estado da subsidios a los agricultores para que no produzcan más.

Fíjense lo absurdo que hubiera sido que hace cuarenta años los “cien economistas de entonces” hubieran alarmado a la población, utilizando el argumento de que la disminución del número de trabajadores en el campo durante los siguientes cuarenta años conduciría a una disminución en la producción de alimentos para nutrir a la población, con lo cual, la población dentro de cuarenta años padecería hambre.

Los alarmistas “cien economistas” que hubieran hecho esta predicción entonces harían el ridículo, pues no habrían tenido en cuenta que, consecuencia del aumento de la productividad, un trabajador agrícola produciría en cuarenta años lo que producían diez hace cuarenta años.

Sustituyan la palabra alimento por la de pensiones, y podrán ver lo absurdo que es lo que están diciendo los “cien economistas” para alarmar a la ciudadanía sobre que no se podrán pagar las pensiones dentro de cuarenta años. Dentro de cuarenta años, la productividad será tal que se necesitarán menos trabajadores por pensionista que los que se necesitan ahora.

Por otra parte, el sistema de financiación de las pensiones contributivas es regresivo, pues a partir de un cierto nivel de renta, no se cotiza a la Seguridad Social. Se llega a una situación en que el Sr. Botín, cuya renta es más de 500 veces la de un trabajador cualificado, paga lo mismo a la Seguridad Social que el último

sigue: http://rebelion.org/noticia.php?id=115059

otra noticia:

Los fondos privados de pensiones en Inglaterra caen dramáticamente por la crisis…:

http://coyunturapolitica.wordpress.com/2009/04/08/los-fondos-privados-de-pensiones-en-inglaterra-caen-dramaticamente-por-la-crisis%C2%BFno-les-parece-una-historia-conocida-en-chile/

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 LIBRO:
¿PENSIONES EN PELIGRO? QUE LA BANCA PAGUE LO QUE DEBE

¿PENSIONES EN PELIGRO? QUE LA BANCA PAGUE LO QUE DEBE

sinopsis
Algo falla en la lógica del argumento demográfico con el que banqueros, políticos, altos funcionarios, grandes patronos y otros agoreros atentos a la voz de su amo, pronostican la quiebra de las pensiones públicas en 2040.

Ante la hipótesis de un acusado envejecimiento de la población en esa fecha, el pago de pensiones sería un problema secundario frente al colapso generalizado que originaría la escasez de trabajadores jóvenes. 

No se podrían atender las redes viarias, los aeropuertos, los hospitales o los centros de enseñanza. Ni cubrir la plantilla de los cuerpos militares y policiales encargados del orden público y la defensa nacional. 
¿Quién trabajaría en las fábricas, oficinas, comercios, medios de transporte y barcos de pesca?

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ENVEJECEMOS ANTES Y NO DESPUES COMO SE CREE....
http://www.vnavarro.org/?p=5222----

Este artículo responde a la respuesta que el portavoz del manifiesto neoliberal firmado por 100 economistas (proponiendo la reducción de las pensiones) ha dado a las críticas hechas en un artículo anterior por Vicenç Navarro. Este artículo señala las incoherencias y errores de tal respuesta, mostrando que la viabilidad del sistema público de pensiones está asegurada siempre y cuando se hagan reformas en sentido distinto al apuntado por el manifiesto de los 100 economistas cuyas recomendaciones se centran en la reducción de las pensiones y el retraso en la edad de jubilación. El artículo señala que estas reformas, además de ser regresivas, son innecesarias, proponiendo en su lugar medidas raramente consideradas que mejorarían los ingresos al sistema de pensiones públicas.
El 11 de octubre publiqué una crítica al manifiesto de los cien economistas (Propuestas de Fedea: Hacia un sistema público de pensiones sostenible, equitativo y transparente), quienes han propuesto toda una serie de medidas que, en la práctica, disminuirán las pensiones públicas a fin de salvar el sistema público de pensiones, que suponen inviable. Publiqué mi artículo “Los errores del manifiesto neoliberal sobre las pensiones de los cien economistas” en El Plural (11.10.10), artículo que fue ampliamente reproducido en las redes de comunicación digital. (Estos cien economistas, por cierto, son los mismos que propusieron abaratar el precio del despido como manera de resolver el problema del desempleo).

En mi artículo, que adjunto, señalaba los errores que el manifiesto contenía. El manifiesto basaba sus tesis de inviabilidad del sistema de pensiones en el hecho de que el gasto público en pensiones pasaría de ser un 9% del PIB ahora a un 15% en 2050, un porcentaje excesivamente alto –decía el manifiesto-, a todas luces excesivo. En mi crítica, señalaba y mostraba con datos empíricos, que aún cuando el porcentaje del gasto en pensiones aumentara seis puntos del PIB durante estos cuarenta años, el PIB crecería incluso más (sería 2.25 veces mayor que ahora), con lo cual, la tarta sería más del doble de la actual y, por lo tanto, habría más recursos para los no pensionistas y para los pensionistas. Añadía que de la misma manera que hace cuarenta años el gasto en pensiones era sólo 3% y ahora es 6 puntos más del PIB, sin que ello haya supuesto que tengamos ahora menos recursos para los pensionistas y para los no pensionistas, lo mismo ocurrirá dentro de cuarenta años. El cálculo de que el PIB sería en cuarenta años 2.25 veces mayor que ahora asumía que la productividad crecería un 1.5% por año (que es aproximadamente el promedio del crecimiento de la productividad durante los últimos cuarenta años). En realidad, es más que probable que el crecimiento sea mucho mayor debido a los enormes avances tecnológicos. Pero quería deliberadamente ser conservador en mis cifras para que no se me acusara de que estaba exagerando las cifras a mi favor.

En todas estas críticas, el lector verá que, como siempre hago en mis artículos, utilizo datos, sin retórica y, sobre todo, sin ningún insulto. Desde que volví del exilio estoy más que harto de la insolencia e insultos que caracterizan tanto al debate político como al académico español, y ello como consecuencia de una escasamente desarrollada cultura democrática.
EL INSULTO COMO RESPUESTA

Pues bien, uno de los que movilizaron más la colección de firmas de economistas en apoyo del manifiesto, y que tuvo mayor rol en la preparación del documento, el Sr. Jesús Fernández Villaverde, me contesta (sin citar mi nombre ni una vez) con todo tipo de insultos, característico de las derechas en este país. (Considero el neoliberalismo la ideología económica de las derechas en España) ¿Cuándo aprenderán a responder a las críticas sin insultar? Por regla general, no respondo a tal tipo de intervenciones –que se dan con gran frecuencia-, pero considero que la importancia del tema requiere responder, pues, en esta cultura, el silencio se malinterpreta como acuerdo o aceptación de la crítica.

En predecible estilo, el Sr. Jesús Fernández Villaverde (a partir de ahora JFV), me insulta, indicando que “no entiendo mucho de economía”. Procedo de una familia y de una cultura que desaprueba hablar de uno mismo. Pero como se me acusa de ignorante en economía, debo aclarar que he sido durante más de cuarenta años Catedrático de Políticas Públicas -un área de conocimiento que se basa en Ciencias Económicas y en Ciencias Políticas- en la The Johns Hopkins University (una de las mejores universidades de EEUU), habiendo sido propuesto como Catedrático Extraordinario de Economía Aplicada en la Universidad Complutense, y más tarde haber ganado, por oposición, una Cátedra de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona, y más tarde, otra, también por oposición, de Ciencias Políticas y Sociales (en la Universidad Pompeu Fabra) dirigiendo el programa conjunto en Políticas Públicas patrocinado por tal Universidad y por la The Johns Hopkins University, de la cual continúo siendo profesor.

Y según el estudio de españoles más citados en la literatura científica internacional del Lauder Institute of Management and International Studies of the University of Pennsylvania, soy, junto con los economistas Jordi Galí y Andreu Más Colell, el economista (y en mi caso, también, politólogo) más citado en la literatura científica internacional. Pido disculpas al lector por esta nota biográfica, que es incómoda para mí escribirla, pero el nivel de mezquindad del que las derechas en este país son capaces es enorme. En lugar de referirse a los argumentos, intentan, siempre, sin ningún límite ético, atacar al que los realiza, mintiendo y falsificando información.
LA IMPORTANCIA DE LA PRODUCTIVIDAD EN LA SOSTENIBILIDAD DE LAS PENSIONES 

Pero volvamos ahora a lo que es más importante: los argumentos. El manifiesto y JFV en su respuesta, minusvaloran el papel importante que para la sostenibilidad del sistema de pensiones tiene el crecimiento anual de la productividad, añadiendo, en un tono alarmista (que caracteriza al manifiesto y la respuesta de JFV), que “el crecimiento de la productividad de 1997 a 2007 fue prácticamente nulo”. Esto no es cierto. Según los datos de productividad comparables del conocido y respetado Groningen Growth and Development Center la productividad en España (productividad laboral por hora trabajada, labour productivity per hour worked) creció un 6.4% entre 1997 y 2007, y un 10% entre 1997 y 2009. Pero una manera mejor de ver las variaciones de la productividad es escoger cambios de periodos más largos, pues la gran variabilidad del crecimiento económico –con los altibajos que han caracterizado a la economía española- hace aconsejable que para ver los cambios de la productividad a largo plazo se consideren grandes periodos.

Pues bien, entre 1979 y 2009, la productividad laboral horaria creció un 77%, lo cual es una cifra más que respetable. Y es de un pesimismo exagerado creerse que la productividad no aumentará en cifras comparables, o incluso mayores durante los próximos años.
La evolución de la productividad es un factor clave para saber si tendremos recursos para financiar las necesidades de la ciudadanía, incluyendo las pensiones. Hace cuarenta años se necesitaba que el 18% de la población adulta trabajara en la agricultura a fin de alimentar a toda la población española. Hoy, con sólo el 2% se produce más alimento que hace cuarenta años producía el 18%, y ello como consecuencia de que ahora un trabajador agrícola (debido al crecimiento de su productividad) hace lo que cuarenta años atrás hacían 9 trabajadores agrícolas. Fíjense el ridículo que hubiera significado que cien economistas hace cuarenta años hubieran alarmado a la población indicando que dentro de cuarenta años la población en España se moriría de hambre porque la gente que trabajaba en el campo estaba disminuyendo.
Pues bien, saquen alimento y pongan pensiones y verán lo ridículo de la aseveración que hacen los 100 economistas de que las pensiones no se podrán pagar dentro de cuarenta años porque disminuye el número de trabajadores por pensionista.
MÁS INCOHERENCIAS EN EL MANIFIESTO NEOLIBERAL DE LOS CIEN
Pero lo que es incluso más incoherente, es que JFV afirme que el hecho de que en el 2050 el PIB será 2.25 veces mayor sea un hecho irrelevante. Encuentro esta afirmación sorprendente. Si es así, ¿por qué el manifiesto presenta como alarmante el hecho de que las pensiones serán el 15% del PIB en 2050? De no importarle el tamaño del PIB, entonces que se gaste 15% u 9% del PIB debiera también ser irrelevante.

El hecho, sin embargo, es que, lejos de ser irrelevante, es un dato enormemente importante, porque si la sociedad es mucho más rica (como lo será), quiere decir que tendrá muchos más recursos para los no pensionistas así como para los pensionistas, de la misma manera que la España de hoy tiene muchos más recursos que los que tenía hace cuarenta años. Como he dicho antes, hoy nos gastamos más del triple del PIB en pensiones que hace cuarenta años, y ello no quiere decir que las pensiones sean peores o que haya menos recursos para los no pensionistas. Considerar como alarmante que dentro de cuarenta años nos gastemos un 15% del PIB y luego decir que el tamaño del PIB es irrelevante es una enorme incoherencia, para ponerlo de una manera amable.
EL TEMA NO ES AUMENTAR IMPUESTOS O NO, SINO CUÁNDO Y CÓMO SE INCREMENTAN
Pero, parece que lo que preocupa más al manifiesto y a JFV es que el crecimiento de las pensiones públicas pase del 9% actual al 15% en 2050, lo cual significará una subida de 6 puntos del PIB en impuestos y cotizaciones sociales en cuarenta años, que duda que la economía pueda producir. De ahí que prefieran que no se suba este porcentaje (mediante una reducción muy notable de las pensiones) y que se retrasen las jubilaciones dos años más. Por lo visto, JFV no se da cuenta de que hacer que los trabajadores trabajen dos años más, significa un enorme aumento de los impuestos y cotizaciones sociales. La pregunta que debe hacerse es ¿qué prefiere la población: ir pagando estas cotizaciones, que irán aumentando, consecuencia del aumento del salario y de la productividad y jubilarse a los 65 años, o no incrementar sus cotizaciones sociales y en cambio retrasar la edad de jubilación en dos años, pagando impuestos y cotizaciones sociales por dos años más? O en otras palabras, ¿qué prefiere la población, que se vayan aumentando gradualmente las cotizaciones sociales (resultado del aumento de los salarios y de la productividad) durante cuarenta años y jubilarse a los 65 años, o recibir menos pensiones, retrasar la edad de jubilación dos años y continuar pagando impuestos y cotizaciones sociales durantes dos años más? Toda la información que tenemos apunta a que la población en la mayoría de países de la OCDE prefiere la primera solución.
EL SESGO NEOLIBERAL EN LA DEFINICIÓN DE EQUIDAD
Pero donde JFV muestra mayor insensibilidad y reflejan su sesgo neoliberal es su definición de equidad y justicia, en el cual está ausente el concepto de solidaridad, no sólo intergeneracional (parece desconocer las encuestas que muestran que los hijos no desean que se recorten los beneficios laborales y sociales, incluyendo las pensiones de sus padres) sino de clase social. En realidad, sus propuestas incrementarían todavía más las enormes desigualdades que existen en los beneficios sociales (como las pensiones) por clase social. En España un burgués vive diez años más que un trabajador no cualificado con más de cinco años en paro. Y las pensiones del primero son más generosas que las del último. Es profundamente injusto que se obligue al último a trabajar dos años más para pagar las pensiones al burgués que le sobrevivirá diez años.
En EEUU, uno de los economistas que ha trabajado más en el tema pensiones, acaba de publicar un informe “The Impact of Income Distribution on the Lenght of Retirement”. “Center for Economic and Policy Research”. Oct. 2010, en el que muestra el crecimiento de la esperanza de vida en la población estadounidense por nivel de renta para distintas cohortes. Y muestra como la mayoría del crecimiento de la esperanza de vida a partir de los 70 años se ha concentrado en las rentas superiores, siendo tal crecimiento relativamente menor en las rentas inferiores. En realidad, Dean Baker muestra que para estas rentas, el alargamiento de la edad de jubilación a los 67 años significa una reducción considerable de tiempo de jubilación, de manera que tendrán un tiempo de jubilación incluso menor que sus abuelos,. No existen datos en España que hubieran permitido hacer estos estudios en cohortes por distintos periodos, pero es muy probable que la situación sea semejante, pues España es, junto con EEUU, el país que tiene mayores desigualdades de renta y mortalidad entre los países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo).
Me extenderé en cada uno de estos puntos y otros en la respuesta al manifiesto de los cien economistas que Juan Torres, Catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla y yo publicaremos en la colección Attac, continuación de un libro anterior, titulado “¿Están en peligro las pensiones públicas?”, ATTAC, 2010.
Una última observación. El manifiesto neoliberal de los cien economistas ha tenido una enorme visibilidad mediática en España, como consecuencia del enorme dominio que el pensamiento neoliberal tiene en la cultura mediática de los mayores medios de información y persuasión del país. He vivido en varios países (Suecia, Gran Bretaña y EEUU) a lo largo de mi exilio, y en ninguno hay tan escasa diversidad ideológica en los medios como en nuestro país, situación que adquiere dimensiones asfixiantes en los temas económicos. La falta de visibilidad de voces críticas de la sabiduría convencional es consecuencia de ello. En realidad la censura y marginación de estas voces es constante. De ahí lo injusto de la aseveración de Ignacio Sánchez Cuenca, que en su artículo “Sí, pero…”, de El País (28.10.10) haga la observación de que “resulta chocante que en España no tengamos un Krugman local”. Sánchez Cuenca ignora que los tenemos. España tiene excelentes economistas críticos del pensamiento neoliberal: Juan Torres, Catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla; Carlos Berzosa, Catedrático de Economía de la Complutense, y Rector de aquella Universidad, y muchos otros, han criticado extensamente el dogma neoliberal. Pero están vetados en los medios de mayor difusión, en sus páginas económicas. Y es fácil comprobarlo. Miren el número de artículos que han aparecido en aquellos medios y verán que ni uno aparece con su firma, y no es porque no los hayan escrito. Decía Gramsci que el dominio de la burguesía se hacía a través de la hegemonía que el pensamiento burgués tiene en los medios que controlan, que son la mayoría. La visibilidad del manifiesto neoliberal, financiado y patrocinado por la banca (el grupo fáctico más poderoso del país) no se debe a su fortaleza intelectual (que es escasa), sino a que refleja aquella hegemonía en los medios que lo promueven.
La falta de visibilidad mediática de voces críticas refleja, no sólo la escasa diversidad ideológica de los mayores medios de difusión y persuasión, sino también su escasa cultura democrática. Y de ahí que por lo visto, incluso un académico tan conocedor de la realidad española, como el señor Sánchez Cuenca los desconozca.

mas -  http://www.vnavarro.org/?p=4896

Vicenz navarro: enero 2011:

Valdría la pena analizar los supuestos que sostienen las posturas que afirman "quiebra" de las pensiones _ Veamos los datos.

En primer lugar, no es cierto que haya consenso entre los expertos sobre la necesidad de retrasar obligatoriamente la edad de jubilación. 
Es cierto que hay consenso entre los expertos con los cuales cuentan LA VANGUARDIA y otros de los mayores medios de información y persuasión. Incluyen, por ejemplo, al Sr. José A. Herce y a sus colegas, de Fedea (la Fundación de Estudios Económicos financiada por la gran Banca y las grandes empresas del país), los cuales tienen escasa credibilidad, tanto en sus estimaciones como en sus proyecciones sobre el futuro de las pensiones.
El Sr. Herce ha estado prediciendo el “colapso” de la Seguridad Social desde hace ya muchos años. Así, en 1995, el Sr. Herce había pronosticado que el sistema de pensiones público tendría en el año 2000 un déficit de nada menos de un 0,62% del PIB. Llegó el 2000, y tal sistema no sólo no tenía ningún déficit, sino que estaba en superávit.
Ello no fue obstáculo para que el supuesto experto profetizara más tarde que el déficit vendría en 2005. El 2005 llegó, y el sistema continuaba en superávit. Unas estimaciones igualmente erróneas fueron hechas por otros supuestos expertos, como Piñera y Weinstein (quienes indicaron que el colapso del sistema de pensiones sería en el 2000, y más tarde, al no darse el colapso en aquel año, lo retrasaron al 2005), Barea (otro catastrofista que también señaló el 2000, y más tarde el 2005 como el año del colapso), Taguas y Sáez, y otros. (Para un estudio más detallado de las predicciones de colapso fallidas, ver Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, “¿Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que todos nos hacemos. Las respuestas que siempre nos ocultan”, Attac 2010, pp 30-37). Ahora bien, entre los expertos que conocen el tema no hay tal consenso. En realidad, hay más expertos que cuestionan las tesis de insostenibilidad de las pensiones públicas que expertos que la sostienen. Lo que pasa es que los primeros raramente aparecen en los medios, cuya orientación neoliberal explica que los expertos que cuestionan tal inviabilidad sean excluidos.

Veamos ahora el segundo error del editorial de LA VANGUARDIA, el de que en cuarenta años tendremos un cotizante por pensionista. Para llegar a este ratio se hacen una serie de supuestos altamente cuestionables. Se dice, por ejemplo, que el número de pensionistas actual se doblará, pero se asume que el número de cotizantes continuará igual, lo cual es absurdo. Ahora, el porcentaje de la población adulta que trabaja y cotiza es sólo del 59,8% (2009) de la población, y ello como resultado del bajo porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo (uno de los más bajos de la UE-15). Es impensable que este porcentaje no aumente, pues es más que probable que el porcentaje de la mujer en el mercado de trabajo irá asemejándose más y más al porcentaje existente en el promedio de la UE-15 y con ello, el porcentaje de la población adulta que trabaja y cotiza en la Seguridad Social llegue a ser un 70 o un 75%. Ello quiere decir que el número de cotizantes por pensionista será mucho mayor de lo que el editorial y sus expertos vaticinan.

En realidad, los famosos “expertos” ya habían predicho en 1995 déficits en el sistema de pensiones públicas en la primera década del siglo presente al subestimar el crecimiento de los cotizantes. Predijeron que habría en 2010 14.4 millones de afiliados (cotizantes a la Seguridad Social) y 8.7 millones de pensionistas. En realidad el número de pensionistas fue ya en 2007 de 8.4 millones (un número muy próximo al que habían estimado existiría en 2010), pero el número de afiliados fue de 17.6 millones, mucho mayor de lo estimado por los catastrofistas. Como consecuencia, la tasa pasó de ser 2.05 afiliados por pensionista en 1995 a 2.55 en 2010, y ello resultado de la entrada de la mujer y de la inmigración al mercado de trabajo.

Pero, además del incremento del número de cotizantes (que La Vanguardia ignora para poder llegar a su tesis de insostenibilidad) hay que considerar también el aumento de las cotizaciones (en caso de que se continúe financiando las pensiones con sistemas de reparto) o de los impuestos, como resultado del incremento de los salarios, resultado del incremento de la productividad, dato también ignorado por la sabiduría convencional reflejada en aquel editorial. En realidad, la riqueza (PIB) del país depende del número de trabajadores y de su productividad. El hecho de que los dos hayan aumentado explica que el PIB haya ido aumentando en España (excepto en estos últimos años de la Gran Recesión).

Pues bien, el aumento de la productividad implica que un trabajador produce cada vez más, y que puede sostener a más pensionistas que ahora. Si sumamos, pues, el incremento del número de cotizantes al incremento de la capacidad de cada cotizante para poder sostener a un pensionista, resulta claro que las cifras del editorial de LA VANGUARDIA son insuficientes para llegar a la conclusión a la que el editorial llega. Y tenemos evidencia de ello, si miramos lo que ha ido ocurriendo en los últimos 15 años. En 1995, la Secretaría General de la Seguridad Social distribuyó un Estudio Económico Actuarial titulado “La Seguridad Social en el umbral del siglo XXI”.
En este estudio se hacían las siguientes proyecciones. Se calculaba que en el año 2009 habría 3.876.177 pensionistas, y en el 2030, 5.133.383. En el año 2009, en lugar del proyectado 3.876.177 pensionistas, hubo 5.182.747, cifra mayor que las que se habían calculado en 1997 para el 2030. Imagínese el ruido mediático si se hubieran proyectado las cifras que al finan resultaron ser las válidas. Seguro que los “expertos” de LA VANGUARDIA habrían asumido que la Seguridad Social colapsaría. Pues, no sólo no colapsó, sino que en 2009 tenía superávit. ¿Qué había ocurrido? Pues muy fácil. Aunque el número de pensionistas aumentó enormemente, el PIB aumentó también considerablemente, de manera que si en 1995 España se gastaba 8.3% del PIB en pensiones (y las cotizaciones alcanzaban el 9.4% del PIB), en el 2008 el PIB había subido mucho más, de manera que cubrir aquel número mucho mayor significó en realidad un porcentaje incluso menor del PIB, un 7.8%, mientras que las cotizaciones subieron un 9.6%. La Seguridad Social no sólo no había colapsado, sino que estaba en superávit.

Basados en estos datos podemos ver lo erróneo de predecir el futuro en tono catastrofista. Si el incremento de la productividad fuera de un 2% por año (la cifra que el nuevo Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, utilizó en su entrevista a EL PAÍS, 12.12.10), resultaría que el PIB dentro de cuarenta años sería 2.2 veces mayor que ahora. Si a ello se suma el incremento de la población, resulta que este porcentaje puede ser incluso mayor. ¿Cuál es, pues, el problema?
El Sr. Valeriano Gómez, por cierto, erró de nuevo cuando indicó que incluso en el caso de que la productividad aumentara un 2%, España no podría sostener un 15% del PIB en pensiones en el año 2050. Esto no es cierto y es fácil de demostrar que el Ministro está equivocado. Eleve el crecimiento del 2% a 40 años y verá que en 2050 el PIB sería 2.2 veces mayor que el actual. Ello quiere decir que si ahora el PIB es 100 (con un 8 a pensiones, y 92 a no pensionistas), en 2050 el PIB sería 220, con lo cual un 15% (33) sería para pensionistas y 187 para los no pensionistas. Tanto los pensionistas como los no pensionistas tendrían muchos más recursos que ahora. El hecho de que en el año 2050 el 15% fuera a pensiones, no quiere decir que los no pensionistas tuviesen menos recursos. Habría más que ahora. El Sr. Rubalcaba decía que no le salían los números al gobierno. Si al gobierno no le salen los números, sería aconsejable que mejorara sus calculadoras.
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El escándalo actual

El enorme crecimiento de la productividad y el aumento del porcentaje de la población que trabaja explica el gran crecimiento de la riqueza en nuestras sociedades, crecimiento que podría sostener (e incluso aumentar) los Estados del Bienestar. Esta situación es más que evidente en España, donde el PIB de hoy es veinticuatro veces superior (en moneda constante) al que existía a principios del siglo XX, dato que por lo visto era desconocido (o fue ocultado) por el llamado “Comité de (supuestos) Expertos” nombrado por el gobierno del PP (que tenía como objetivo –nunca declarado- mostrar que las pensiones públicas tenían que reducirse). Estos “expertos” indicaron que, puesto que la esperanza de vida de las personas de 65 años se ha doblado desde principios del siglo XX hasta hoy, la economía española no puede permitirse el lujo de ir pagando las pensiones de los ancianos que continúan jubilándose a los 65 años. Los llamados “expertos” no se hicieron la pregunta lógica: ¿por qué una economía que se ha multiplicado por 24 en el periodo 1900-2000, no puede pagar las pensiones de una población cuya esperanza de vida a los 65 años se ha multiplicado por 2?

Cuando los economistas neoliberales señalan que es injusto que la edad de jubilación (65 años) no haya variado desde hace algo más de noventa años, no dicen nada sobre el hecho de que el número de horas diarias de trabajo (8 horas) en el mundo laboral no haya variado nada desde el siglo XIX. En realidad fue John Maynard Keynes el que predijo que el aumento de la productividad permitiría que la gente trabajara solo 15 horas a la semana en 2030. No se tiene en cuenta, pues, que el enorme crecimiento de la riqueza, resultado del crecimiento de la productividad, permite una notable expansión del Estado del Bienestar.

El impacto de la productividad
Hace unos cuarenta años el 18% de la fuerza laboral trabajaba en el campo en España. Hoy es solo el 2%, y con lo que este porcentaje produce hay suficiente alimento para mantener a la población española. Imagínese la ridiculez que hubiera significado que algún economista hubiera dicho en aquel momento, hace 40 años, que España se moriría de hambre hoy –año 2014- como resultado de falta de trabajadores en el campo. Pues una situación idéntica ocurre con las pensiones. El hecho de que en el año 2050 vaya a haber, en lugar de 2,4 trabajadores por pensionista (con datos de 2010), solo 1,15, no tiene que ser ningún problema, pues 1,15 trabajadores producirán más riqueza de la que hoy producen 2,4. Es más, cualquier país puede escoger pagar las pensiones a través de fondos generales del Estado (como ya están haciendo muchos países) en lugar de hacerlo a través de las cotizaciones sociales. Y hay suficiente riqueza en el país para sostener el altamente popular Estado del Bienestar.

El problema, pues, no es la falta de riqueza, sino la distribución de la riqueza, el tema clave del que el capital (es decir, la gran banca y la gran patronal) no quiere que se hable, pues es el máximo beneficiario de las políticas públicas que han favorecido sistemáticamente sus rentas a costa de las rentas del trabajo. Al inicio de la crisis, España se gastaba 66.000 millones de euros menos en su Estado del Bienestar de lo que se debería haber gastado por su nivel de riqueza económica. Y no se los gastaba porque el Estado no los recogía. En España la mayoría de la población que estamos en nómina pagamos en impuestos un porcentaje de nuestros ingresos semejante (solo ligeramente inferior) al promedio de los ciudadanos de los países de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al de España). En cambio, los que derivan sus ingresos de la propiedad del capital pagan solo un 10% de lo que hacen sus homólogos en la UE-15. Y estos tienen un enorme poder político y mediático. ¿Se dan cuenta de por qué se habla tanto de transición demográfica y tan poco de la redistribución de la riqueza?

En la discusión actual sobre la supuesta inviabilidad del sistema de pensiones públicas se está haciendo toda una serie de aseveraciones, reproducidas algunas de ellas por la llamada Comisión de Expertos sobre las Pensiones, que requieren una reconsideración a la luz de la evidencia existente. En tal discusión se asumen erróneamente varias suposiciones, presentándolas como hechos y realidades, cuando en realidad la evidencia científica existente las cuestiona. Entre ellas están las siguientes declaraciones:

1. El hecho de que la esperanza de vida de los españoles haya crecido seis años en los últimos treinta años quiere decir que las personas ancianas viven seis años más. Esto no es así. Hay que saber cómo se calcula la esperanza de vida. Si España, por ejemplo, tuviera solo dos ciudadanos, uno la Sra. García, que vive hasta que tiene 80 años, y otro, el pequeño Juanito, que muere al poco de nacer, entonces la esperanza de vida promedio de España sería (80+0)/2=40 años. Suponga el lector que treinta años más tarde España continuara teniendo solo dos ciudadanos. Uno la Sra. Pérez que, como la Sra. García, muere a los 80 años, y el otro ciudadano, Manuel, que vive hasta los 20 años. La esperanza de vida de esta España reciente sería de (80+20)/2=50 años, es decir, diez años más que la España de ayer. Pero esto no quiere decir, como constantemente se malinterpreta, que la Sra. Pérez viva diez años más. En realidad, continúa muriendo a los 80 años. Lo que ocurre es que el bebé que moría antes, ahora ya no muere y vive 20 años más.

Y esto es lo que ha ocurrido en España, la mortalidad infantil ha estado bajando mucho (lo cual ha estado ocurriendo también en la mayoría de países de la Unión Europea) y con ello la esperanza de vida (que es el promedio de años de vida que el ciudadano medio vivirá) ha subido. Pero el aumento de la esperanza de vida no repercute automáticamente en el mismo aumento de años de vida de los ancianos.

2. Como consecuencia de que las personas vivan más años, existe la necesidad de que también trabajen más años. Si viven seis años más, deberían trabajar seis años más. Este supuesto ignora la enorme variabilidad en las tasas de mortalidad que existe en España entre las personas pertenecientes a distintas clases sociales. Un catedrático de Universidad, por ejemplo, es probable que viva siete años más que la mujer de la limpieza de la Universidad en la que él trabaja. Es una medida profundamente injusta exigir a la segunda persona –la mujer de la limpieza- que trabaje dos años más (y algunos están incluso hablando de cinco años más) para pagarle la pensión al primero –al catedrático-. El retraso indiscriminado de la edad de jubilación es profundamente injusto. Y es, sin embargo, el criterio que se está utilizando y promoviendo. Hoy, en España, la persona del decil superior de renta vive diez años más que la persona del decil inferior. Hacer una propuesta “igual para todos” sin tener en cuenta la enorme desigualdad de condiciones de vida y muerte debería ser rechazado por inmoral y antidemocrático.

3. A mayores años de vida  adicionales de la población, mayor es su capacidad y obligación de trabajar. Esta observación, derivada de la anterior, continúa ignorando que no solo la esperanza de vida varía mucho según la clase social, sino también su calidad de vida. La calidad de vida de los años añadidos a la longevidad de una persona jubilada varía también de una manera muy evidente y clara según el tipo de trabajo y empleo (y, por lo tanto, de clase social del individuo) que ha tenido durante su vida laboral. A menor nivel de renta de la persona, y a menor autonomía, creatividad y condiciones satisfactorias del trabajo y empleo que la persona haya desarrollado, mayor es la discapacidad y limitaciones “propias de la edad”, con menor deseo de continuar su trabajo.

De esta realidad se deriva el principio aplicado en muchos países –pero no en España- de que la jubilación es un derecho más que una obligación. Para la mujer de la limpieza es una bendición el poder dejar de trabajar. Pero no así para un catedrático, o para un médico, o para un profesional que goza en su trabajo. La aplicación del principio de considerar la jubilación como un derecho (como ocurre ya en muchos países a los dos lados del Atlántico) implica el derecho a que no haya obligación de jubilarse. Como profesor de Hopkins yo no tengo el deber de jubilarme. Siempre y cuando el trabajo esté al nivel que se exige de un profesor de universidad, la institución no puede jubilarme, como resultado de la ley que prohíbe la discriminación a los ancianos (una ley, por cierto, que sería muy necesaria en España, donde la discriminación en contra de los ancianos es muy acentuada).

4. El mayor problema que determina la necesidad de reformar el sistema de pensiones es el demográfico. A más gente anciana que vive más años y menos gente joven, mayor será el problema de la financiación. Esto no es así, pues se ignoran muchas realidades. En los sistemas de financiación a base de contribuciones sobre el trabajo (las cotizaciones sociales), el escenario no consiste en jóvenes versus ancianos, sino en trabajadores versus pensionistas. E incluso más importante es la cantidad de la aportación, que depende del salario y de la productividad. De la misma manera que ahora el 2% de la población que trabaja en agricultura produce más alimentos de los que producía el 18% que trabaja en el campo hace cuarenta años, un trabajador dentro de cuarenta años producirá y contribuirá muchas veces lo que produce y contribuye un trabajador ahora. 

En realidad, el mayor problema que tiene el sistema de financiación actual de las pensiones no es el demográfico, sino el laboral, es decir, el escaso porcentaje de puestos de trabajo, consecuencia, en parte (no de la siempre supuesta rigidez del mercado laboral) de la escasísima producción de puestos de trabajo (e incluso más escasa producción de buenos puestos de trabajo) resultado de un escaso desarrollo de la infraestructura social y humana del país. Si España tuviera el mismo porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios del Estado del Bienestar que tiene Suecia, España tendría cinco millones más de puestos de trabajo. Es esta escasez de puestos de trabajo el problema de las pensiones contributivas, tema que ni está ni se espera en la citada Comisión. Es lamentable que la solución que predeciblemente aparece como más factible sea la reducción de las prestaciones en lugar de aumentar los recursos para mantenerlas e incluso expandirlas.

Para profundizar leer “Lo que debes saber para que no te roben la pensión” (Espasa, 2013) de Vicenç Navarro y Juan Torres.


Otro Artículo mas actual publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 17 de abril de 2014

Este artículo señala la situación real en la que se encuentran las pensiones privadas, que es mucho peor que la de las pensiones públicas, lo cual raramente aparece en los medios.


Una avalancha constante por parte de la banca y de las compañías de seguros privadas es hacer creer a la población que las pensiones públicas son insostenibles, es decir, que como resultado de la transición demográfica (cada vez hay más ancianos y menos jóvenes) no podrán pagarse. Se repite constantemente que no habrá suficientes jóvenes para pagar las pensiones de los ancianos. Y debido a la enorme influencia que estas instituciones tienen sobre el mundo político, mediático y académico del país, esta tesis de la insostenibilidad de las pensiones ha alcanzado una categoría de dogma. Todos los gobernadores del Banco de España –incluido el actual, el Sr. Luis María Linde– y los presidentes del Banco Central Europeo (como el actual, el Sr. Draghi) han enfatizado la necesidad de que la población española se haga un aseguramiento privado un plan privado de pensiones que les garantice el nivel de vida al cual están acostumbrados, subrayando que las pensiones públicas no se lo garantizarán.

Esta postura es también promovida por la mayor parte de economistas de pensamiento liberal (que son la mayoría hoy en los centros académicos), alcanzando su máxima expresión en las declaraciones de economistas ultraliberales como el “economista de la casa” de TV3, que propone la privatización de la seguridad social, tal como hizo el gobierno presidido por el General Pinochet en Chile. En aquel país, la tasa  neta de reemplazo de las pensiones públicas es bajísimo, menos del 6% del salario medio de las personas, siendo complementadas por provisiones del aseguramiento privado, insuficientes para alcanzar el nivel necesario de mantenimiento del estándar de vida del jubilado (se alcanza solo el 52%; en España, en las pensiones públicas es del 80%).

En esta promoción de las pensiones privadas, el Estado juega un papel clave. En España, el Estado desgrava (lo cual quiere decir que subvenciona) el aseguramiento privado. Es decir, provee unos 2.000 millones de euros, con datos de 2012, para que las personas que se compran pólizas de aseguramiento privado paguen 2.000 millones de euros menos. Un enorme regalo. Para que el lector se dé cuenta de lo que ello significa, baste recordar que el Presidente Zapatero congeló las pensiones para conseguir precisamente 1.500 millones de euros a fin de reducir el déficit público, subrayando que no había otra alternativa para conseguir dinero (con el fin de reducir el déficit) que congelar las pensiones. Dicha afirmación de que no había alternativa no era cierta. Podría haber eliminado la desgravación (es decir, el subsidio público) a las pensiones privadas, consiguiendo algo más que esa cantidad.

Ni que decir tiene que, como resultado de la enorme influencia del capital financiero (banca y compañías de seguros) sobre los medios (todos ellos endeudados con la banca), ninguno de los principales medios de comunicación editorializó proponiendo esta medida como alternativa a la congelación de las pensiones. 

Y, naturalmente, FEDEA, el portavoz de este capital, y su revista “Nada es Gratis”, frecuentemente citada en los medios, no dijeron ni pío, aplaudiendo en cambio la congelación, mostrando esa política pública como un indicador de madurez y realismo. A su vez, los economistas de los gobiernos Zapatero y Rajoy (que cínicamente se opuso a la congelación para apoyarla cuando estuvo en el gobierno) aplaudieron dicha medida. Y, como no, la Troika (El Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el BCE) y todo el mundo que manda en la Unión Europea también aplaudieron. Es importante señalar que, en general, las mismas voces que piden que se reduzcan las pensiones públicas porque no habrá jóvenes que las paguen, apoyan las políticas de bajadas de salarios y de destrucción de empleo (eliminando empleo privado y público), que fuerzan a los jóvenes (cuya tasa de desempleo es de más del 50%) a irse del país.

La privatización de las pensiones
La privatización de las pensiones es la medida más promovida por los establishments financieros, económicos, mediáticos y políticos (en este orden) de España (incluida Catalunya) y de la UE. En todos ellos se asume que las pensiones privadas son mejores que las públicas. Lo que es sorprendente es que todos (repito, todos) los datos (creíbles y rigurosos) muestran precisamente lo contrario (ver el libro de Vicenç Navarro y Juan Torres, Lo que debes saber para que no te roben la pensión). Incluso instituciones de tendencias liberales, como la OCDE, en el informe Pensions at a Glance 2013, reconocen que el sistema de pensiones privadas en España es un desastre. La narrativa que utilizan no utiliza dicha expresión, pero sus conclusiones justifican este diagnóstico.

Menos concluyente, pero también muy poco halagador, es el informe presentado por un grupo de investigadores del IESE que ha estado siguiendo la evolución de las pensiones privadas (trabajo bien resumido por Pere Rusiñol en su artículo “Pensiones privadas, un mal negocio en España”, publicado en Alternativas Económicas). 

Según este informe, de los 257 fondos de pensiones privados con al menos 15 años de historia, solo el 1,16% (sí, solo 1,16%) lograron una rentabilidad media superior a los bonos del Estado a 15 años. Otro 10% tuvieron pérdidas, con lo cual, el asegurado perdió dinero. La rentabilidad de la mayoría era baja. El que tenía mejor rentabilidad alcanzaba solo el 1,58% (los bonos del Estado tuvieron unos intereses medios superiores, del 4,4%, para el mismo periodo de tiempo). En realidad, la OCDE ha indicado que la rentabilidad media de los fondos de pensiones privados en España (en el periodo 2008-2012) fue negativa en términos reales (una vez descontada la inflación). Después de Estonia y Polonia, España fue el que tuvo peor rentabilidad.

Pero lo que es incluso más interesante es que el hecho de que tengan una rentabilidad muy baja, no quiere decir que les vaya mal a los gestores de los fondos privados de pensiones. 

Este es un dato de enorme interés. De la misma manera que los banqueros españoles son los que están mejor pagados en la Unión Europea, a pesar de que la banca española apenas ofrece crédito, no realizando su función social, los gestores de las compañías de seguros tienen elevados ingresos, precisamente a costa de la baja tasa real de sustitución salarial de los futuros jubilados y las elevadas comisiones que reciben. Estos gerentes de las compañías de seguros reciben las comisiones (lo que los gerentes y magnates de las compañías de seguros se quedan como paga personal por cada póliza de seguros) más altas de la UE. Solo otro país las tiene más altas. Esta situación es escandalosa (ver mi artículo “El maridaje entre la banca, el Estado español y las autoridades europeas”, publicado en Sistema, 04.04.14).

Los pensionistas privados están claramente desprotegidos frente al capital financiero y sus gestores. Y para complicar más las cosas, este capital financiero tiene una enorme influencia en el Estado. En realidad, la mayoría de autoridades públicas responsables de supervisar las pensiones privadas son individuos procedentes o que terminan trabajando para tales compañías. Pere Rusiñol muestra la puerta giratoria que hay entre los directores generales de Seguros y Fondos de Pensiones del gobierno, por un lado, y las compañías de seguros y fondos privados de pensiones, por el otro, con una puerta giratoria que alcanza su máxima expresión en los gobiernos Aznar y Rajoy, máximos favorecedores de la privatización de las pensiones. Pero de todo esto, prácticamente nada se ha dicho al ciudadano, incluido al que tiene una pensión privada.


El interés del Banco Mundial en el recorte de nuestras pensiones



La aprobación del informe para la reforma del sistema de pensiones realizado por el grupo técnico designado por el Gobierno , anuncia lo que será un recorte efectivo de lo que, según decía el Partido Popular y el propio Mariano Rajoy, era una de las líneas rojas intocables ; una más que cae. Desde hacía tiempo, la Troika, el FMI y el BM, además de todo el aparato político y mediático neoliberal en España, venían reclamando un recorte de las pensiones públicas, en línea con lo que se ha hecho en aquellos países sometidos a planes de rescate, como Portugal, Grecia e Irlanda, y anteriormente otros muchos. 
 
El argumento esencial para justificar dicho recorte se basa en el aumento en la esperanza de vida, algo que parece convertirse en un costoso capricho que hay que penalizar. 
Sin embargo, no se ha insistido en el esfuerzo que desde hace lustros vienen desplegando el FMI y el BM para recortar al máximo el sistema público de pensiones, tratando así de trasladar estos recursos del Estado a las entidades bancarias y financieras privadas, al tiempo que rompen con un componente de solidaridad esencial de los Estados modernos para convertirlo en un componente especulativo más del capital privado. 
 
El Gobierno va a proceder a un recorte efectivo de las pensiones, y con ello, va a socavar uno de los escasos espacios que no había tocado hasta el momento. Para ello ha encontrado en las proyecciones demográficas y el aumento en la esperanza de vida la coartada para justificar este recorte, un argumento que coincide con las repugnantes declaraciones que se han venido haciendo desde organismos como el FMI, y con las exigencias que desde hace tiempo vienen haciendo públicas el BCE, la Comisión Europea y Alemania .

El argumento demográfico admite muchas lecturas contrarias a las que se dan, si bien, sería bueno que se conociera que todas las proyecciones demográficas que ha venido realizando la ONU resultaron fallidas al no contemplar la evolución de indicadores complejos. Sin embargo, lo llamativo es que todos estos sesudos especialistas, muchos de los cuales trabajan para bancos y fondos de pensiones, no se hayan dado cuenta de que lo que pone en riesgo al sistema público de pensiones en España no es que vivamos más, sino la falta de cotizantes a la Seguridad Social como consecuencia de liderar a nivel mundial las tasas de desempleo.

 ¿Nadie considera que esa debe ser la prioridad política y económica para cambiar el rumbo de nuestra sociedad, y con ello también garantizar las pensiones futuras?

La tesis de que como la sociedad española está envejeciendo hay que reformar el sistema de pensiones porque es insostenible, ignora que, cuando se miran otras partidas presupuestarias, como el ejército, allí no hay cálculo de sostenibilidad de ningún tipo porque se plantea que hay que pagar un ejército y lo tenemos que hacer entre todos, sea cual sea su coste. Es una lógica perversa que aplicamos en función del resultado político que queremos tener, porque la lógica de la sostenibilidad también podríamos llevarla a la partida de deuda pública o a otras tantas.

Los mismos argumentos que defiende el Banco Mundial desde hace lustros 
 
Sin embargo, lo que ahora ha pronosticado este grupo de técnicos designado por el Gobierno  viene siendo anunciado desde hace años por otros supuestos “expertos” que fracasaron estrepitosamente en sus anuncios de calamidades y desastres sobre las pensiones, bajo el patrocinio del propio Banco Mundial. Efectivamente, desde hace años el BM viene pronosticando la quiebra del sistema de pensiones públicas en Europa y en España, promoviendo los sistemas privados gestionados por los bancos.

¿Cuál es la razón de tanta osadía intelectual y política? Muy sencilla, el interés de recortar el Estado por un lado y transferir al sistema privado la gestión de un volumen de capital formidable derivado de los fondos de pensiones públicos.

La conexión entre los fondos privados y los recortes públicos viene de lejos. A mediados de la década de los 90 ya proliferaron los estudios que auguraban la quiebra de los sistemas públicos de pensiones y exigían recortes inmediatos o privatizar las pensiones.

Los lanzaron simultáneamente instituciones internacionales, como el Banco Mundial y los servicios de estudios de las entidades financieras, las principales interesadas en el desarrollo de los fondos privados. En todos los casos se repetía el argumento de que el envejecimiento de la población llevaría a la quiebra del sistema público de pensiones. En consecuencia, se aconsejaba pasar de un sistema de reparto, en el que todos los trabajadores están obligados a cotizar para pagar las pensiones de los jubilados actuales, a otro de capitalización, en el que cada cual ahorra para su propia pensión futura a través de una entidad bancaria.

Más aún, cuando se está analizando la propuesta de reforma contenida en el informe que se ha trasladado al Gobierno, empieza a confirmarse que el recorte propuesto es de los más duros en los países occidentales, similar al que Suecia ha llevado a cabo , pero con un mercado de trabajo y Estado del Bienestar bien distinto. Pero, qué casualidad, esa misma reforma emprendida por Suecia es la que el Banco Mundial viene reclamando aplicar al resto de países, y que ahora España pone encima de la mesa. 
 
Los fracasados anuncios de colapso en el sistema de pensiones de España
Entre 1995 y 2000, coincidiendo con esta primera batería de informes, los fondos privados vivieron un auge excepcional, pasando de gestionar 4,9 billones de euros a 11,5 billones en sólo cinco años. En España, donde la catarata de estudios partió del Círculo de Empresarios y tuvo aportaciones de los servicios de estudios de las principales instituciones financieras, pasaron en el mismo periodo de 13.000 a 38.000 millones de euros. Entonces, el horizonte de quiebra solía situarse ya en el año 2000, pero el derrumbe nunca llegó. Por el contrario, desde entonces, todos los ejercicios de la Seguridad Social se han cerrado con superávit. Pese a los errores en sus anuncios de desastre, las instituciones insisten periódicamente con nuevos informes equivalentes. El Círculo de Empresarios, por ejemplo, lanzó el último en junio de 2009, sin mencionar que en 1996 había pronosticado que el sistema público español acumularía hoy un déficit equivalente al 10,74% del PIB cuando en realidad hay una hucha de ahorro que equivale al 6% del PIB, una cantidad superior a los 60.000 millones de euros, la llamada “hucha de las pensiones”, una de las más elevadas entre los países occidentales. 
 
Los efectos de las políticas de ajuste del FMI y del BM
Desde el comienzo de la década de los 90, el debate internacional sobre la reforma de los sistemas de pensiones ha estado dominado por las teorías surgidas en el entorno del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE, apoyadas en los planes de ajuste estructural aplicados, que defienden fuertes recortes en los sistemas de públicos pensiones acompañados de la capitalización individual a través del sector privado.

La implantación del modelo privado del Banco Mundial adolece de graves defectos, al basar todo el sistema sobre el mecanismo de las cuentas de ahorro individual y, en consecuencia, marginando a todos aquellos trabajadores a quienes sus circunstancias laborales les impiden tener una vida laboral continuada y unos ingresos apreciables, algo particularmente grave en el mercado de trabajo de España.
Las experiencias privatizadoras en el sistema de pensiones impulsadas por el BM y el FMI en los países del Este y particularmente en Chile, en el marco de sus políticas macroeconómicas, han provocado que pocos años después de su implantación la mayoría de estos países estén estudiando reformas sobre sistemas que se consideran fracasados, cuando no descapitalizados e incapaces de cumplir sus fines.
Por ello, simplemente con ver el despliegue de informes realizado por el Banco Mundial exigiendo la urgente reforma de los sistemas públicos de pensiones basta para comprender los motivos reales de la reforma que se va a llevar a cabo en España. Una reforma que pretende erosionar el papel y la capacidad del Estado en la provisión de servicios esenciales, en este caso, unos recursos básicos a las personas mayores, en línea con los deseos de un capitalismo voraz, para transferir todo este capital público a las instituciones bancarias y financieras privadas.

¿Todavía creen que son solo razones demográficas las que están detrás del informe recientemente aprobado para justificar el recorte de las pensiones? Pues aquí tienen algunos de los numerosos estudios impulsados por el Banco Mundial, y que también inspiran el informe que se acaba de aprobar: 
 
-WORLD BANK. (1994), Averting the Old Age Crisis. Policies to Protect the Old and Promote Growth, Oxford University Press.
- WORLD BANK, (2000), Social Protection Team, Human Development Sector Unit. Europe and Central Asia Region. Balancing Protection and Opportunity: A strategy for social protection in transition economies, The World Bank, Washington DC.
- WORLD BANK, (2000), World Development Indicators on line, ( www.devdata
worldbank.org/data on line).
- WORLD BANK, (2000), “Modelo de reforma de los sistemas de pensiones”, Pension Reform Primer, Washington D.C.
- WORLD BANK, (2000), “La cobertura. El alcance de la protección de los sistemas de retiro”. Pension Reform Primer Note, Washington.
- WORLD BANK, (2000), “El retiro. ¿Puede la reforma de las pensiones invertir la tendencia hacia el retiro anticipado? Pension Reform Primer Note, Washington.
- WORLD BANK. (2000), “La Administración Pública, 1ª Parte. ¿Invierten bien los gobiernos las reservas de pensiones? Pension Reform Primer.
- WORLD BANK. (2000), World Development Report, 2.000/2.001. Attacking Poverty. The World Bank, Washington D.C.
-WORLD BANK. (2001), “La cobertura. El alcance de la protección de los sistemas de retiro”. Pension Reform Primer. The World Bank, Washington DC. Septiembre.
- WORLD BANK, (2001), Social Protection Sector Strategy. From safety net to springboard, The World Bank, Washington D.C.
- WORLD BANK, (2001), “Second pillars. Provider and product selection for funded individual accounts”. WORL BANK Pension Reform Primer.
- WORLD BANK, (2001), New ideas about old age security. Toward sustainable pension systems in the 21 century. Edited by HOZLMANN, R. and STIGLITZ J.E. The World Bank, Washington D.C.
- WORLD BANK, (2003), Pension Reform in Europe: Process and Progress, The World Bank, Washington D.C.
- WORLD BANK, (2005), Keeping the Promise of Old Age Security in Latin America, The World Bank, Washington D.C.
- WORLD BANK, (2006), Independent Evaluation Group, Pension Reform and theDevelopment of Pension Systems. An evaluation of World Bank Assistance, World Bank, Washington DC.

http://carlosgomezgil.com/ 


La creencia más extendida entre los autores, como Miquel Puig, consideran el sistema de pensiones públicas existente en Catalunya y España insostenible financieramente, se basa en un determinismo demográfico que asume, en parte, que el alargamiento de la esperanza de vida de los ancianos hará imposible financiar sus pensiones. El ejemplo más claro de esto es el alarmismo con el que empieza el informe del Comité de Expertos sobre las pensiones (nombrado por el gobierno Rajoy) cuando afirma que desde el año 1900 la esperanza de vida a los 65 años se ha doblado, y ha pasado de 10 a 20 años, lo que nos ha llevado –según subraya el Comité– a una situación que es insostenible. Lo que el informe no señala, en cambio, es que durante el mismo periodo el PIB de España, que mide la riqueza del país, ha crecido 24 veces, es decir, el PIB de ahora es 24 veces más grande que en el año 1900, lo que quiere decir que España tiene 24 veces más recursos ahora que en el año 1900 tanto para los pensionistas como para los no pensionistas. Entonces, ¿cuál es el problema? España tiene los recursos para cuidar a aquellos que contribuyeron a que la riqueza se multiplicara por veces.

El gran error del Comité de Expertos y de Miquel Puig (a partir de ahora MP), que asumen que el envejecimiento de la población hará las pensiones inviables a no ser que se recorten mucho, es que no consideran dos elementos esenciales en esta discusión. Uno es el aumento de la productividad, y el otro, la distribución de la riqueza (creada por este aumento de la productividad) entre las rentas del capital y las del trabajo (de las que deriva la mayor parte del dinero para pagar las pensiones en los países con sistemas de reparto). MP, en su intento (Les pensions: retallades inevitables, ARA, 18.06.13) de desmerecer mis tesis,  se refiere a esta distribución de recursos ridiculizándola, definiéndola como una “excitante” lucha de clases que es irrelevante para explicar la viabilidad de las pensiones públicas y, para demostrarlo, presenta datos que cree que reflejan el error de mis tesis. Veamos sus datos y quién está equivocado.
En primer lugar, me critica porque considera que exagero el crecimiento de la productividad, indicando que durante el periodo 1995-2012 fue, según él, solamente del 0,27% por año y no del 1,5% (como erróneamente asume que yo digo). MP confunde productividad por trabajador con productividad por hora trabajada. La cifra que yo cito es la media anual de aumento de la productividad por hora trabajada, que es la medida adecuada y común para medir la productividad. 

Él, en cambio, utiliza la productividad por trabajador ocupado, que lógicamente da una cifra de la medida del PIB diferente a la mía y más pequeña. Es más, el promedio del aumento de la productividad por hora trabajada que yo utilizo está basado en los datos no de los últimos 17 años (como hace él), sino de los últimos 40 años, que es el periodo que ha escogido el Comité de Expertos para fundamentar su predicción de insostenibilidad del sistema de pensiones debido a los cambios demográficos. En realidad, y a fin de que no se me acusara de exagerar la cifra, ya la disminuí pasando del 2,4% (que era la de los últimos 40 años) a un 1,5%, que es una cifra razonable. Ahora bien, MP considera que es aún demasiado alta y, para probarlo, utiliza un indicador erróneo (que yo no utilizo) y reduce, además, el periodo de cálculo, limitándolo al último ciclo económico (1995-2012), que ha experimentado la recesión económica más importante de la historia reciente de Catalunya. Haciéndolo de este modo, no es extraño que sus previsiones sobre el crecimiento económico sean tan negativas. 

Ahora bien, si el futuro es, en la práctica, una ligera modificación de la situación actual, entonces el problema no es solo de las pensiones, sino de toda la sociedad, i no creo que la población lo aceptara. Forzaría antes un cambio de las políticas públicas neoliberales que nos han llevado a la gran recesión, tal y como pasó en América Latina. La Eurozona está sufriendo lo que sufrió este continente antes de que rompiera con las políticas impuestas por el FMI. Hoy América Latina es uno de los continentes con mayor crecimiento económico y más reducción de la pobreza.
MP también cuestiona otra tesis mía: la que afirma que la fuerte bajada del porcentaje de población que trabaja en el campo se explica por el aumento de productividad del sector agrícola. Él lo niega diciendo que Catalunya está importando alimentos, pero este dato es irrelevante porque Catalunya también está exportando, y mucho más que hace cuarenta años.

Finalmente, MP intenta mostrar que estoy equivocado remarcando que el grupo de catalanes autóctonos de 5 a 30 años es mucho más pequeño que el de 30 a 55 años, lo que dice, según dice, nos creará un enorme problema para pagar las pensiones. Ahora bien, ¿por qué tiene que ser un problema cuando hay modos de resolverlo? Miremos los datos. 

El primer grupo, de 5 a 30, es ahora de 1,9 millones de personas; y el de 30 a 55, de 2,8 millones. La diferencia entre ambos grupos es de cerca de un millón, lo que le lleva a decir que se tendrán que recortar las pensiones. Ahora bien, lo que cuenta no es el número de personas sino la gente ocupada y su productividad. Supongamos que, en lugar del 47%, la tasa de ocupación en Catalunya fuera el 70%, como en algunos países nórdicos de Europa. 

Si fuera así, tendríamos ahora un millón y medio más de personas trabajando y cotizando y, en el futuro, incluso con la estructura demográfica que tenemos, habría un millón más trabajando, que es precisamente el agujero que le preocupa a MP. Si a esto le sumamos un aumento de la productividad y unas intervenciones públicas que no permitan que los salarios sean tan bajos en Catalunya y en España, la riqueza que se produciría sería más que suficiente para equilibrar la transición demográfica. Un tema clave es, por tanto, el número de ocupados y la calidad del trabajo, y la distribución de las rentas entre el capital y el trabajo, precisamente lo que MP intenta ridiculizar.

En nuestro país se recorta mucho, lo que afecta al bienestar de las clases populares (la mayoría de la población). Así, se recorta el Estado del Bienestar, los salarios, y ahora quieren recortar las pensiones. Estos recortes no se hacen porque la ciencia económica lo diga (dice precisamente lo contrario, en un momento de recesión), sino porque hay grupos y clases sociales en nuestro país que tienen mucho más poder que otros. La evidencia de esto es abrumadora, por lo que aconsejo a MP que no ironice tanto y que sea más riguroso con el contenido y estilo de sus notas.

comentario:

Pensiones, penúltimo asalto (3)

Escrito por Mª Teresa Pascual Ogueta el 04/02/2014 a las 11:12:25

(Perito Judicial)
Hay una gran presión mediática para que los ciudadanos contraten planes de pensiones privados. Para contribuir a que eso ocurra, se sigue  la estrategia del miedo a que el sistema público no pueda cumplir sus compromisos y, también, a las aparentes ventajas fiscales y a la supuesta buena rentabilidad de estos productos. 
Quien contrata un plan de pensiones privado tiene su dinero retenido durante muchos años (solo puede recuperarse en el momento de la jubilación, salvo circunstancias muy excepcionales) ¿pero son tan rentables? Inverco (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones) publica en su web unas estadísticas donde puede verse la rentabilidad de la inmensa mayoría de los planes de pensiones comercializados en España. 
Un mínimo seguimiento de la evolución de las rentabilidades demuestra que cuando los índices bursátiles caen, la rentabilidad de los planes de pensiones asociados a su evolución baja en la misma proporción, pero ésta no sube de la misma manera cuando la bolsa va bien.
Esto se debe a diversos factores. Hay quien opina que el mercado español es demasiado pequeño y que los gastos de gestión no compensan. También hay quien cree  que, puesto que son las gestoras las que deciden  dónde invertir, éstas invertirán a menudo en función de sus intereses, que no tienen por qué coincidir siempre con el interés del pequeño inversor.  
Y los planes de pensiones también fracasan. La experiencia en otros países donde estos productos tienen más años de historia, lo demuestra. Es decir, hay que estar pendiente del plan, seguir su evolución e ir moviéndolo en función de los datos del momento. Si a pesar del control del regulador (Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones) la entidad quiebra, hay que saber que los planes de pensiones no están protegidos por el sistema español de garantía de depósitos. 
Si el plan de pensiones es un seguro (PPA) y ocurre una potencial liquidación de la entidad aseguradora, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) actuaría para minimizar los daños al asegurado. 
Pero el anzuelo de verdad es la desgravación fiscal. Para saber si realmente interesa invertir en un plan de pensiones para reducir el coste fiscal anual, hay que tener en cuenta la situación tributaria previsible de cada persona, en el momento de hacer efectivo el plan de pensiones
El dinero que se invierte anualmente en un plan de pensiones produce un descuento fiscal en el año en el que se hace, pero cuando se cobra en el momento de la jubilación,  hay que pagar el IRPF por todo lo que se recibe en ese momento
Es decir, se pagan impuestos por el capital aportado a lo largo de los años al plan de pensiones y por los intereses conseguidos. 
Para saber si merece la pena esa inversión anual en un plan de pensiones, hay que calcular si las desgravaciones anuales por aportaciones al plan compensan los impuestos a pagar cuando se recibe el plan de pensiones. No siempre interesa. 
Mª Teresa Pascual Ogueta     Ingeniero de Telecomunicación