09 julio 2014

Tu PAN te esta ENVENENANDO

Todos hemos oído decir que en la antigüedad se sobrevivia a veces con pan y cebolla, mas quien pretendiese tal cosa en la actualidad sería un suicida. 

El grano moderno con el que se hace es un monstruo genico inasimilable, pero muy rentable. 



La levadura quimica no es la de las bacterias propias de su contacto con el aire - la levadura madre- sino levadura quimica nada compatible con nuestra flora intestinal. ....y si destruyes tu flora intestinal - no recuperable tomando yogures - estas a merced de cientos de enfermedades y alergias. 
Esta levadura a diferencia de la levadura natural "madre" no tiene bacterias necesarias para nuestro intestino. 

La harina esta plagada de productos creados en laboratorio y no en una panaderia...
Esta pensada para transportarla, almacenarla, mantenerla, para que tenga un alto margen de ganancia.......no para que sea un alimento como habia sido hasta ahora.  

Ademas de eliminar el germen y el salvado, el pan pierde casi todas sus proteínas, grasas, vitaminas y minerales. 

El pan que se ingiere en la actualidad es un engrudo de almidón que no tiene nada que ver con la genetica del antiguo trigo que se cultivaba en todo el mundo occidental,  que NO NUTRE SINO QUE NOS SOBRECARGA DE CALORIAS VACIAS , QUIMICOS VARIOS y NOS PROVOCA ALERGIAS y nos DESMINERALIZA.


 HARINAS Y PAN -------- CANCER DE PULMON
New Delhi: Air pollution in Delhi is at an all time high and causing a dramatic increase in the number of cases of lung cancer. AIIMS figures have found that out of 13,000 new cancer cases each year, almost one-third are in non-smokers

Read more at: http://ibnlive.in.com/news/lung-cancer-on-rise-in-delhi-due-to-pollution/180586-17.html?utm_source=ref_article
New Delhi: Air pollution in Delhi is at an all time high and causing a dramatic increase in the number of cases of lung cancer. AIIMS figures have found that out of 13,000 new cancer cases each year, almost one-third are in non-smokers

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masas
Los alimentos como el arroz blanco y los elaborados con harina blanca y procesada, como pan, bizcochos y fideos (entre otros), contienen un alto índice glucémico, lo que aumenta hasta en un 49% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
 
Martha Herbert, neuróloga pediatra del Hospital General de Boston, estudia imágenes cerebrales de niños con autismo. Estaba viendo pacientes un día hace años cuando se topó con una pequeña de 3 años con problemas cognitivos y de comportamiento fuera de lo normal.

Era intolerante a la lactosa y los alimentos que contuvieran gluten siempre le revolvían el estómago. Los niños autistas sufren profundamente, y no solo en su dificultad para formar lazos afectivos con familiares, o hacer amigos o tolerando pequeños cambios en su rutina diaria.

Herbert ha visto a muchos niños pequeños que han sufrido decenas de infecciones del oído al momento que cruzan la puerta de su consultorio, y muchos otros - "niños intestino" -- con diarrea crónica y otros problemas gastrointestinales, incluyendo severas alergias hacia los alimentos. Tales síntomas no encajan en la explicación tradicional del autismo que lo define como un desorden genético enraizado en el cerebro, y eso es lo que pasaba por la mente de Herbert ese día. Ha visto demasiados niños cuyos sistemas en su totalidad se han vuelto erráticos.

Durante la consulta con la pequeña, Herbert se enteró que el padre de la niña era un científico informático - nada menos que un bio-informático, alguien entrenado para analizar datos biológicos y descubrir patrones interesantes. Ella compartió con él la creencia que la investigación del autismo estaba muy enfocada en examinar los genes que juegan un rol en el desarrollo y funcionamiento del cerebro, al grado de excluir otros factores - por ejemplo, la susceptibilidad de los niños hacia insultos ambientales, tales como la exposición a químicos y sustancias tóxicas...





Tanto el pan blanco  como los falsos panes integrales (elaborados con harina blanca y algo de salvado, levadura artificial y productos químicos, son igual de nocivos, sin importar la marca famosa o no y sin importar si estas en un restaurante caro o en hotel de 5 estrellas), contienen varias de las siguientes sustancias químicas:

yeso blanco, monoglicéridos y diglicéridos, estearoil-2-lactilato de sodio, azodicarbonamida, ácido tartárico, diacetilo, glicol propileno, musgo de Irlanda, harina de arroz, almidón de papa, soja trasgenica molida (residuos de la extracción del aceite), dióxido de cloro, harina de pescado, harina de huesos, lactato, de calcio, fosfato de amonio, bromato de calcio, azodicarbonamida, polisorbato 60 y, por supuesto, mucha sal…...

¿Cree que todo esto se añade pensando en su salud?

 El yeso blanco, llamado sulfato de calcio, no es añadido para quitar las grietas de su estómago, sino para que sea más fácil amasar hornadas de masa de 250 kg en máquinas gigantescas.

La lista de venenos continúa.

¿Había pensado alguna vez que las levaduras químicas que han sustituído a la levadura natural viva están compuestas de cosas tan sospechosas como el bromato de potasio, ALUMINIO, cloruro de amonio, tartrato, cloruro de amilasa, etc. ?

¿Sabía que el blanqueador usado para purificar las harinas, DIÓXIDO DE CLORO, puede matar la flora intestinal y es utilizado también en los detergentes?

Todo el mundo busca que el pan esté “fresco”, sin saber que para lograrlo los industriales le añaden otra sustancia tóxica: etileno.
Desde luego usted no leera el nombre de esta otra basura en la etiqueta sino a los sumo “emulsificante”.

También está el glicol propileno. Esta sustancia mantiene el color del pan, para que no se decolore mientras espera a que usted lo compre. El glicol propileno tiene otro uso: como anticongelante. Se ha comprobado en animales que produce una terrible depresión.

Los panes envasados y que han de permanecer mucho tiempo en una estantería sin llenarse de moho (es decir, sin permitir que se desarrolle la vida) están tratados con numerosos ingredientes para matar bacterias.

Uno de los más usuales es el propionato que tiene la particularidad de destruír las enzimas que permiten al organismo asimilar el calcio. Otro compuesto químico utilizado para “mejorar” la apariencia del pan aunque haya sido elaborado con harinas de muy baja calidad es el persulfato, un compuesto químico usado también para niquelar metales, y que tiene la curiosa propiedad de destruir las pocas vitaminas que pueden quedar en el pan y de convertir el calcio en cal no asimilable por el organismo humano.

Quizás haya oído hablar del pan “enriquecido”.
se trata tan sólo de otra tomadura de pelo; al pan blanco se le quitan más de 22 nutrientes al refinarlo y se le añaden 4 ó 5 en forma de vitaminas y minerales inorgánicos, pero nada de esto hace que se parezca al verdadero pan y sigue sin hacer ningún bien al cuerpo y sí mucho de malo.




DROGADOS CON TRIGO DESDE EL IMPERIO ROMANO:

Opinion de expertos:

El problema es que cada vez es más difícil encontrar un pan simple y bueno -un fenómeno que afecta a muchos otros productos, como por ejemplo, las magdalenas. "Se pueden hacer tantos tipos de panes como variedad de cereales haya en el mundo", afirma Andrés Bonilla, de la tienda de productos para panadería El Amasadero.
 "Pero no conseguimos comer un buen pan de trigo en ningún sitio (tampoco en las "boutiques" del pan donde lo unico diferente es la presentacion y el precio) . En cambio demandamos panes de semillas, sabores, olores y aspectos diferentes y mágicos. Cosas fenomenales para pasar por alto el verdadero sabor a pan".

Con lo que llegamos al núcleo duro del asunto: nos hemos olvidado de a qué sabe el pan de verdad, y eso nos lleva a ser menos exigentes y víctimas fáciles de los timos de las boutiques. Marca cuenta cómo algunas personas que van a sus cursos llegan a rechazar el pan que hacen porque les sabe "demasiado".

"Lo que revela esa pérdida: hace muchos años que el pan no sabe a pan. La industria ha conseguido hacer un producto que se parece y que responde a lo que la mayoría del público pide: corteza crujiente y miga esponjosa.

Sin embargo, eso se aleja mucho de lo que es de verdad el pan: algo vivo, con matices de sabores ácidos, lácticos y alcohólicos, por la fermentación, con gusto a cereal".

 EJEMPLOS DE MAL PAN QUE PARECE BUENO: 

 ...nuestros tres expertos ponen nombre y apellido a sus críticas contra el pan pijo de mala calidad, y señalan unos cuantos establecimientos como potenciales engañabobos.

"Conocidos de primera mano, Le Pain Quotidien (el de Madrid), y en Málaga, La Canasta, por su BAJA relación calidad-precio. También hay un puestecito de pan dentro del mercado de Atarazanas en el centro de Málaga, que está muy, pero que muy sobrevalorado", afirma Bonilla. "Hace poco, Ibán y yo probamos un pan de centeno de Madre Hizo Pan, una de las panaderías más promocionadas últimamente en Madrid, y no había ni un lejano asomo de centeno", recuerda Marca.
"En Harina, también en Madrid, presumen de hacer sus panes 'con masa madre, como se hacían antes', y saben bien qué es vender entre su oferta toda una gama de pan industrial congelado, sin diferenciación de cara al cliente.
Panaria, en Tenerife y Valencia, son socios de la mayor panadería industrial europea, Europastry, y venden toda su gama industrial, pero en su publicidad dicen que lo hacen ellos, que lo hacen a mano, y no es así.
Y en Cosmen&Keiless han intentado engañarme cuando les he preguntado por los ingredientes de uno de sus panes".
"En Bilbao recuerdo como en Opila me dijeron que todo lo hacían ellos cuando venden pan congelado de la casa Frida, lo mismo que en muchísimas panaderías: en Levadura Madre, de Madrid, he visto meter bandejas de pan congelado en el horno del mostrador", afirma Yarza.

"También en Madrid, recuerdo una supuesta miche (un pan rústico francés tradicional) que compré en Cosmen&Keiless que era muy mediocre y desprestigiaba el nombre que llevaba. Bueno, esto pasa por toda España a diario, donde el nombre 'gallego' prostituye muchos grandes panes que se hacen en Galicia, donde nunca han oído hablar de algo llamado 'barra gallega".

ALGUNAS BUENAS PANADERIAS:

 También muestran su respeto por algunas panaderías que hacen bien las cosas.

"Baluard o Turris, en Barcelona;
Benipantoledo, en Toledo;
la Ecotahona del Ambroz, en Cáceres", apunta Marca. "Artesanos de verdad que se ven afectados por la falta de control sobre quienes cuelgan carteles de 'panadería artesana' y sólo se dedican a encargar por teléfono cajas de pan congelado hecho en serie en la otra punta del país. En Madrid,
el Museo del Pan Gallego está un poco por encima de la media y, por lo menos, son honestos".
"En Barcelona me encanta Baluard, un panazo lleno de sabor", continúa Yarza.
"En Bilbao hay un químico reconvertido a panadero, Sergio Álvarez (su pan se llama Labeko), que está devolviendo el honor al pan en una ciudad devastada por el mal pan;

en Madrid, tras probar los panes de las panaderías más guachis del momento, he de decir que no he comido ninguno que me llamara la atención".

 La Fogaina, horno de pan
La Fogaina es una idea, casi un sueño de una familia enamorada del "arte de hacer pan". Es un pequeño pero ambicioso proyecto de "autoempleo" con carácter ecológico y social.

Pensamos trabajar con harinas indígenas, locales y ecológicas de un molino local, amasar sobre madera noble, hornear en horno de leña y la posibilidad de abrir el espacio para uso comunitario-vecinal, impartiendo cursos y organizando "quedadas", siempre que se respete la idea básica del proyecto.

"En Coín (Málaga) existe una panadería que se llama La Curruca, y el pan que hace es bueno", concluye Bonilla.
"Lo pongo como ejemplo, pero posiblemente  en muchos pueblos pequeños de España, existirán panaderías de este tipo".

PANADERIA    The Loaf in a Box: San Sebastian
 Tras esta iniciativa estaban Dan Lepard, uno de los panaderos más reconocidos a nivel mundial; Iban Yarza, periodista y panadero autodidacta; y los siempre inquietos miembros  de La Salsera. Todos ellos se han encargado de que en esa panadería temporal se rindiese un verdadero culto al pan hecho a mano (Y vendido en su totalidad cada dia)
  Dan Lepard on The Loaf in a Box from The Loaf on Vimeo.

Cómo tu pan puede estar matándote 
El pan que se consume en la actualidad no tiene nada que ver con el valor nutricional del que fue el símbolo del alimento por excelencia. 

 El Centro de Desarrollo Rural (CDR) de Carrión de los Condes (Palencia) ha organizado un 
curso de producción ecológica en trigos antiguos 
en Amayuelas de Abajo (Palencia) para promover y fomentar el uso de variedades de trigos autóctonos en la producción ecológica de harina y pan.

Slow bread (pan lento) es un proyecto que tiene por objetivo dar a conocer el sabor y los beneficios para la salud, del pan fermentado lentamente.
http://aprendizdepanadera.blogspot.com.es/2009/04/slow-bread.html
 [slow_bread1.jpg]

La única solución al problema del pan es comer pan de verdad.



“El agronegocio arruina nuestra salud”

La cruzada en solitario de Davis contra este alimento hace hincapié en que “el auge de patologías comunes anteriormente estabilizadas se debe al consumo de trigo”, al que se refiere a lo largo de su libro como el “veneno perfecto”. Para el cardiólogo, el valor nutricional de los cereales siempre estuvo sobredimensionado, pero fue a raíz de los avances genéticos iniciados en la década de los 60 cuando “se convirtieron en perjudiciales para la salud”. Según defiende este, ahora contienen una nueva forma de la proteína llamada gliadina que actúa como un opiáceo. Esta estimularía el apetito, hasta el punto de que “nos hace consumir una media diaria de 440 calorías, por lo que si sumas esta cantidad a los 365 días que tiene un año, el sobrepeso será inevitable”.

Los diabéticos que eliminaron el trigo de su dieta superaron la enfermedad en tan solo tres meses.

Pese a sus convicciones, el cardiólogo se muestra pesimista sobre la posibilidad de establecer algún tipo de limitación a la producción industrial del grano. “Económicamente no sería factible porque el trigo tradicional produce menos kilos por hectárea que el transgénico”. Sin embargo, apela a la concienciación de los consumidores para reducir su consumo. Para animar a dar este paso, Davis sugiere comer “alimentos de verdad”, como frutas, carnes, pescados y verduras. Es decir, “los menos susceptibles a sufrir modificaciones genéticas para engordar el agronegocio”, pues el 90% del trigo disponible es éste modificado genéticamente y que en pocos años supondrá el 100% de las cosechas.

En Wheat Belly, el médico no deja títere con cabeza al criticar también las lógicas que mueven a los nutricionistas y a los defensores de los alimentos ecológicos. “Todo lo que se propone es reemplazar la comida basura por otra menos mala. Esto es como si fumo cigarrillos sin filtro y me paso a otros que sí los tengan porque se consume menos nicotina. Un error porque no dejamos de hacer daño a nuestra salud, simplemente aminoramos parcialmente sus efectos. Lo que yo propongo es modificar radicalmente los hábitos alimenticios dejando de comer este tipo de productos de trigo y ya veremos cómo en un corto periodo de tiempo nuestra salud experimenta un beneficioso cambio”.

El sitio web del Dr. Davis es: http://www.wheatbellyblog.com/

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EL  TRIGO  MODERNO  ES  EL  “VENENO  CRÓNICO  PERFECTO” 

Entrevista  al  doctor  William  Davis,  por  Natasha  Longo  para  la  revista  PreventDisease 

23  de  mayo  de  2013 

fuente:  http://preventdisease.com/news/13/052213_Modern-­‐Wheat-­‐Is-­‐The-­‐Perfect-­‐Chronic-­‐Poison-­‐Says-­‐Expert.shtml 

traducción  de  los  siguientes  artículos:  Francesc  Fígols   

El  cereal  más  popular  del  mundo  es  también  el  más  mortífero  para  el  metabolismo  humano.  El  trigo  moderno  en  realidad  no  es  trigo  en  absoluto  y  es  un  "perfecto  veneno  crónico",  según  el  Dr.  William  Davis,  un  cardiólogo  norteamericano,  experto  sobre  el  trigo  y  autor  del  libro  “Wheat  Belly:  Lose  the  Wheat,  Lose  the  Weight,  and  Find  your  Path  Back  to  Health”. 

“Actualmente  se  producen  aproximadamente  700  millones  de  toneladas  de  trigo  en  todo  el  mundo,  lo  que  significa  que  es  el  segundo  cereal  más  cultivado,  después  del  maíz.  Se  cultiva  en  más  superficie  de  tierra  que  cualquier  otro  cultivo  comercial  y  es  considerado  como  un  alimento  básico  para  los  seres  humanos. 

En  algún  momento  de  nuestra  historia,  este  cultivo  milenario  era  nutritivo  en  algunos  aspectos,  sin  embargo  el  trigo  moderno  realmente  no  es  trigo  en  absoluto.  Una  vez  que  la  agroindustria  se  hizo  cargo  de  desarrollar  un  cultivo  de  mayor  rendimiento,  convirtieron  el  trigo  en  híbrido  a  un  grado  tal,  que  ha  sido  completamente  transformado,  si  lo  comparamos  con  su  prehistórica  configuración  genética.  En  su  estado  natural,  sin  refinar,  todo  el  contenido  de  nutrientes  del  trigo  moderno  disminuyó  más  del  30%,  en  comparación  con  su  línea  genética  ancestral.  El  equilibrio  y  la  relación  que  la  madre  naturaleza  había  creado  entre  nosotros  y  el  trigo  también  fue  alterado  y  la  digestión  y  la  fisiología  humana  simplemente  no  se  pueden  adaptar  lo  suficientemente  rápido  a  esos  cambios. 

Davis  dice  que  el  trigo  que  consumimos  hoy  en  día  no  es  el  mismo  trigo  que  tenían  nuestros  abuelos:  "Hoy  es  una  planta  de  18  pulgadas  (unos  60  cm.)  de  alta,  creada  por  la  investigación  genética  en  los  años  60  y  70.  Este  producto  tiene  muchas  características  nuevas  que  nadie  le  ha  explicado  a  usted,  como  por  ejemplo,  que  en  él  hay  una  nueva  forma  de  la  proteína  llamada  gliadina.  No  se  trata  del  clásico  problema  del  gluten.  Yo  no  me  estoy  dirigiendo  a  las  personas  con  sensibilidad  al  gluten  o  con  la  enfermedad  celíaca.  Estoy  hablando  a  todo  el  mundo,  porque  todo  el  mundo  es  susceptible  de  ingerir,  a  través  de  los  alimentos  que  contienen  trigo,  la  proteína  gliadina,  que  es  un  opiáceo.  Esta  sustancia  se  une  a  los  receptores  opiáceos  en  el  cerebro  y  en  la  mayoría  de  las  personas  les  estimula  el  apetito,  de  modo  que  consumen  440  calorías  más  de  las  debidas  por  día,  y  eso  los  365  días  del  año”. 

Cuando  el  entrevistador  le  preguntó  si  la  industria  de  la  agricultura  podría  volver  al  cereal  que  antes  producía,  el  doctor  Davis  dijo  que  claro  que  podría,  pero  no  sería  económicamente  viable  para  ellos,  ya  que  rinde  menos  por  hectárea.  Sin  embargo,  Davis  dijo  que  ha  comenzado  un  movimiento  de  la  gente  que  comienza  a  apartarse  del  trigo  -­‐  y  que  pierde  peso  sustancialmente. 

"Si  tres  personas  han  perdido  cinco  kilos,  se  suponía  un  gran  éxito",  dijo.  "Pero  ahora  estamos  viendo  cientos  de  miles  de  personas  que  dejan  el  trigo  y  pierden  15,  30  y  50  kilos.  Diabéticos  que  dejan  de  ser  diabéticos;  gente  con  artritis  que  tienen  un  alivio  significativo.  Personas  que  pierden  la  inflamación  de  las  piernas,  el  reflujo  ácido,  el  síndrome  de  colon  irritable,  la  depresión,  y  así  sucesivamente  todos  los  días".  Para  evitar  toda  la  inmensa  variedad  de  productos  orientados  al  trigo,  el  doctor  Davis  sugiere  comer  "comida  de  verdad",  como  aguacates,  aceitunas,  aceite  de  oliva,  carnes,  verduras  y  otros  cereales.  "Son  los  alimentos   que  es  menos  probable  que  hayan   sido   transformados   por  la  agroindustria",  dijo.  "Ciertamente,  no  a  los  granos.  Cuando  digo  granos,  por  supuesto,  me  refiero  a  que  más  del  90  por  ciento  de  todos  los  granos  que  comemos  son  trigo,  no  me  refiero  a  la  cebada,  al  centeno  ...  o  al  lino.  El  tema  es  el  trigo”. 

  2 

El  valor  nutricional  del  trigo  en  su  forma  actual  es  prácticamente  inexistente   

Los  llamados  expertos  en  salud  alimentaria  que  siguen  promoviendo  los  beneficios  del  trigo  para  la  salud  están  muy  mal  informados  sobre  la  naturaleza  del  trigo  moderno  y  su  evolución  desde  el  cultivo  hasta  el  consumo.  Es  sorprendente  el  número  de  profesionales  de  la  salud  pública  que  siguen  recomendando  los  productos  del  trigo,  sin  una  evaluación  de  las  necesidades  individuales,  sobre  todo  teniendo  en  cuenta  la  cantidad  de  evidencias  con  respecto  a  la  falta  de  nutrición  y  a  los  riesgos  para  la  salud  de  grandes  segmentos  de  la  población. 

La  mayor  parte  del  trigo  moderno  se  procesa  extrayendo  un  60%  del  total  en  forma  de  harina  blanca.  Un  60%  de  extracción  -­‐  el  estándar  para  la  mayoría  de  los  productos  de  trigo-­‐    significa  que  el  40%  del  grano  de  trigo  original  se  elimina.  Así  que  no  sólo  tenemos  una  cepa  de  trigo  modificada  y  hibridada  menos  saludable,     sino  que   también  eliminamos   y  degradamos   aún  más  su  valor  nutricional  por  su  procesamiento.  Por  desgracia,  el  40%  que  se  consigue  retirar  incluye  el  salvado  y  el  germen  del  grano  de  trigo  -­‐  las  partes  más  ricas  en  nutrientes.  En  el  proceso  de  fabricación  de  este  60%  de  harina  de  extracción,  más  de  la  mitad  de  la  vitamina  B1,  B2,  B3,  E,  ácido  fólico,  calcio,  fósforo,  zinc,  cobre,  hierro,  y  la  fibra  se  pierden.  Cualquier  alimento  elaborado  con  ese  trigo  es  similar  a  un  veneno  para  el  cuerpo,  ya  que  provoca  más  riesgos  para  la  salud  que  beneficios.  El  cuerpo  no  reconoce  el  trigo  así  procesado  como  alimento.  La  absorción  de  nutrientes  de  los  productos  del  trigo  procesado  es  por  tanto  equivalente  a  casi  ningún  valor  nutricional. 

Algunos  expertos  afirman  que  cuando  se  selecciona  el  100%  de  los  productos  en  el  trigo  integral,  el  salvado  y  el  germen  de  trigo  se   mantendrán   en   las  comidas,  y  los  beneficios  para  la  salud  serán  impresionantes.  Esta  es  de  nuevo  una  falsedad  promovida  por  la  industria  del  trigo  ya  que  incluso  los  productos  del  100%  de  trigo  integral  se  basan  en  cepas  modernas  de  trigo  creados  por  la  irradiación  de  las  semillas  y  de  los  embriones  del  trigo  con  productos  químicos,  rayos  gamma  y  rayos  X  de  alta  dosis  para  inducir  mutaciones.  Si  usted  consume  el  10%  o  100%  del  trigo  es  irrelevante,  debido  a  que  aún  está  consumiendo  un  grano  perjudicial  para  la  salud  que  de  cualquier  forma  no  beneficiará,  ni  aumentará  su  salud,  incluso  ni  la  mantendrá. 

El  dr.  Marcia  Álvarez  que  está  especializado  en  programas  de  nutrición  para  los  pacientes  obesos,  dice  que  cuando  se  trata  de  nutrición,  el  trigo  ha  de  ser  considerado  como  un  grano  malo.  "Los  granos  del  trigo  moderno  sin  duda  podrían  ser  considerados  como  la  raíz  de  todos  los  males  en  el  mundo  de  la  nutrición,  ya  que  causan  tantos  problemas  de  salud  documentados  a  través  de  muchas  poblaciones  en  el  mundo  y  no  sólo  en  el  caso  de  los  celíacos."  El  dr.  Álvarez  afirmó  que  el  trigo  es  ahora  responsable  de  más  intolerancias  que  casi  cualquier  otro  alimento  en  el  mundo.  "En  mi  práctica  médica  de  más  de  dos  décadas,  he  documentado  que  de  cada  diez  personas  con  problemas  digestivos,  obesidad,  síndrome  de  colon  irritable,  diabetes,  artritis  e  incluso  enfermedades  del  corazón,  ocho  de  cada  diez  tienen  un  problema  con  el  trigo.  Una  vez  quitamos  el  trigo  de  la  dieta,  la  mayoría  de  los  síntomas  desaparecen  al  cabo  de  tres  a  seis  meses  ",  agregó.  El  dr.  Álvarez  estima  que  frente  a  la  próxima  afluencia  de  variedades  de  trigo  genéticamente  modificados  (GM)  existe  ya  la  tendencia  actual  de  eliminación  del  trigo  en  muchos  países   y   está  surgiendo   una   reacción   popular   que  hará  que   en  los  próximos  20  años,  probablemente  vamos  a  ver  que  el  80%  de  las  personas  dejarán  su  consumo  de  trigo  de  cualquier  forma. 

Se  trata  realmente  de  un  problema  del  trigo. 

Algunos  de  los   centros   de  salud,  como  la  Clínica  Mayo   de  Minnesota,  abogan  por  una  dieta  más  equilibrada,  pero  que  sigue  incluyendo  trigo.  Pero  el  doctor  Davis  dijo  en  la  entrevista  que  sólo  están  ofreciendo  una  pobre  alternativa. 

"Todo  lo  que  dicen  las  indicaciones  es  reemplazar  algo  malo,  los  productos  de  trigo  enriquecidos  de  color  blanco  por  algo  menos  malo,  los  granos  integrales,  y  hay  un  beneficio  para  la  salud  aparente.  Vamos  a  comer  un  montón  de  cosas  ligeramente  menos  malas.  Así  que  tomo  ...  cigarrillos  sin  filtro  y  los  sustituyo  por  cigarrillos  con  filtro,  usted  acaba  fumando  tabaco.  Esa  es  la  lógica  de  la  nutrición,  que  es  una  lógica 

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profundamente  defectuosa.  ¿Qué  pasa  si  considero  el  siguiente  nivel,  y  digo:  "Vamos  a  eliminar  todo  el  trigo,  'qué  pasa  entonces? 

"Ahí  es  cuando  se  ven  no  meras  mejoras  en  la  salud,  sino  que  se  ven  transformaciones  en  materia  de  salud." 

Efectos  sobre  la  salud 

“Hay  una  potente  sustancia  química  en  el  trigo  conocida  como  “aglutinina  del  germen  de  trigo”  (WGA),  que  es  en  gran  parte  responsable  de  muchos  efectos  nocivos  del  trigo  moderno,  que  son  generalizados  y  de  difícil  diagnóstico.  Los  investigadores  están  descubriendo  que  la  aglutinina  del  trigo  moderno  es  muy  diferente  de  la  aglutinina  de  las  cepas  antiguas.  La  aglutinina  no  sólo  nos  proporciona  una  clave  para  nuestras  suposiciones  acerca  de  las  causas  principales  de  la  intolerancia  al  trigo,  sino  que  debido  al  hecho  de  que  se  encuentra  en  concentraciones  más  altas  en  el  "trigo  integral",  incluyendo  la  forma  supuestamente  superior  de  germinados,  también  tira  por  la  borda  uno  de  los  carteles  de  publicidad  favoritos  de  la  industria  de  los  alimentos  saludables. 

Cada  grano  de  trigo  contiene  aproximadamente  un  microgramo  de  aglutinina  del   germen  de  trigo  (WGA).  Incluso  en  pequeñas  cantidades,  la  aglutinina  puede  tener  efectos  profundamente  adversos.  Puede  ser  pro-­‐inflamatoria,  inmunotóxica,  cardiotóxica  ...  y  neurotóxica. 

Por  debajo  del  radar  de  las  pruebas  serológicas  convencionales  para  detectar  anticuerpos  contra  las  diferentes  proteínas  del  gluten  y  las  pruebas  genéticas  de  susceptibilidad  a  la  enfermedad,  la  aglutinina  o    "problema  de  la  lectina"  sigue  estando  casi  completamente  a  oscuras.  Las  lectinas,  aunque  se  han  encontrado  en  todos  los  granos,  semillas,  legumbres,  productos  lácteos  y   en   nuestras  queridas  solanáceas:  el  tomate  y  la  patata,  rara  vez  se  discuten  en  relación  con  la  salud  o  la  enfermedad,  incluso  cuando  su  presencia  en  nuestra  dieta  puede  reducir  en  gran  medida  tanto  la  calidad  como  la  duración  de  nuestra  vidas.  Sin  embargo,  los  expertos  en  salud  descartan  la  relación  entre  la  enfermedad  y  el  trigo,  a  pesar  de  toda  la  evidencia.” 

El  dr.  William  Davis  ha  documentado  varios  cientos  de  estudios  clínicos  sobre  los  efectos  adversos  del  trigo.  Se  trata  de  estudios  que  documentan  los  trastornos  neurológicos  exclusivos  del  trigo,  incluida  la  ataxia  del  cerebelo  y  la  demencia,  las  enfermedades  del  corazón,  la  acumulación  de  grasa  visceral  y  de  todas  sus  consecuencias  concomitantes  para  la  salud,  el  proceso  de  glicación  a  través  de  la  amilopectina  A  del  trigo  que  provoca  las  cataratas,  la  diabetes  y  la  artritis,  entre  otros  problemas.  Hay,  de  hecho,  una  gran  cantidad  de  estudios  que  documentan  los  efectos  adversos,  a  menudo  paralizantes,  del  consumo  de  trigo  en  los  seres  humanos. 

El  otro  argumento  es  que  la  eliminación  de  trigo  "significa  dejar  de  lado  una  gran  cantidad  de  nutrientes  esenciales”.  Otra  falsedad.  El  dr.  Davis  afirma  que  si  se  reemplaza  el  trigo  con  alimentos  saludables  como  vegetales,  frutos  secos,  aceites  saludables,  carnes,  huevos,  queso,  aguacate  y  aceitunas,  entonces  no  hay  deficiencia  de  nutrientes  que  se  pueda  desarrollar  por  la  eliminación  de  trigo.  El  dr.  Davis  también  establece  que  las  personas  con  enfermedad  celíaca  pueden  requerir  una  alimentación  suplementaria  a  largo  plazo  debido  a  los  daños  gastrointenstinales  causados  por  el  trigo. 

Las  personas  con  enfermedad  celíaca  de  hecho  experimentan  todavía  deficiencias  de  múltiples  vitaminas  y  minerales  después  de  eliminar  todo  el  trigo  y  el  gluten  de  la  dieta.  Pero  esto  no  se  debe  a  una  dieta  carente  de  nutrientes  valiosos,  sino  a  una  curación  incompleta  del  tracto  gastrointestinal  (tales  como  el  revestimiento  del  duodeno  y  del  yeyuno).  En  estas  personas,  los  efectos  destructivos  del  trigo  son  tan  abrumadores  que,  por  desgracia,  algunas  nunca  se  curan  completamente.  Estas  personas  requieren  en  efecto  un  suplemento  de  vitaminas  y  de  minerales,  así  como  probióticos  y  suplementos  de  enzimas  pancreáticas  para  restaurar  la  flora  intestinal. 

Debido  a  las  propiedades  únicas  de  la  amilopectina  A,  dos  rebanadas  de  pan  de  trigo  entero  aumentan  más  el  azúcar  en  sangre  que  varias  barras  de  caramelo.  Una  glucosa  alta  en  la  sangre  conduce  al  proceso  de  glicación  que,  a  su  vez,  causa  la  artritis  (glicación  del  cartílago),  cataratas  (glicación  de  las  proteínas  del  cristalino),  la  diabetes  (glucotoxicidad  de  las  células  beta  pancreáticas),  lipogénesis  hepática  que  aumenta  los  triglicéridos  y,  con  ello,  aumenta  el  peligro  de  enfermedades  del  corazón  y  aumenta  las 

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pequeñas  partículas  de  LDL,  lo  que  lleva  a  ataques  cardíacos.  El  azúcar  alto  en  la  sangre  de  forma  repetitiva  que  se  desarrolla  a  partir  de  una  dieta  rica  en  cereales,  es,  en  mi  opinión,  muy  destructivo  y  conduce  al  aumento  de  peso  (grasa  visceral,  específicamente),  resistencia  a  la  insulina,  resistencia  a  la  leptina  (que  conduce  a  la  obesidad),  y  muchos  de  los  problemas   de  salud  que   hoy   mucha  gente  experimenta. 

La  gliadina  del  trigo  se  ha  asociado  con  la  ataxia  del  cerebelo,  la  neuropatía  periférica,  la  encefalopatía  del  gluten  (demencia),  los  arrebatos  de  comportamiento  en  los  niños  con  TDAH  (trastorno  por  déficit  de  atención  con  hiperactividad)  y  el  autismo,  y  los  delirios  paranoides  y  alucinaciones  auditivas  en  las  personas  con  esquizofrenia,  efectos  severos  e  incapacitantes  para  las  personas  que  sufren  de  estas  condiciones. 

Según  las  estadísticas  del  Centro  de  la  Enfermedad  Celíaca  de  la  Universidad  de  Chicago,  un  promedio  de  una  de  cada  133  personas  sanas  en  los  Estados  Unidos  sufre  de  enfermedad  celíaca  (EC).  Sin  embargo,  se  estima  que  de  un  20  a  un  30  por  ciento  de  la  población  mundial  puede  llevar  en  sí  la  susceptibilidad  genética  a  la  enfermedad  celíaca  -­‐  y  la  forma  de  evitar  poner  en  marcha  estos  genes  es  evitando  el  gluten. 

Si  tenemos  en  cuenta  que  la  enfermedad  celíaca  no  diagnosticada  se  asocia  con  un  mayor  riesgo  de  muerte  prematura  de  casi  cuatro  veces,  la  gravedad  de  la  sensibilidad  a  los  alimentos  se  hace  muy  evidente.  El  mecanismo  de  la  enfermedad  primaria  en  juego  es  la  inflamación  crónica  y  las  enfermedades  inflamatorias  y  degenerativas  crónicas  son  endémicas  en  las  poblaciones  que  consumen  cereales. 

Los  cambios  en  el  código  genético  y,  con  ello,  del  perfil  antigénico,  de  los  cultivos  del  trigo  moderno  semi-­‐enano  de  alto  rendimiento  que  está  hoy  en  el  mercado,  representan  un  notable  incremento  en  el  potencial  celíaco  de  nuestra  nación.  Las  técnicas  de  "hibridación",  incluyendo  la  mutagénesis  química  para  inducir  mutaciones  selectivas,  han  conducido  al  desarrollo  de  cepas  únicas,  que  no  se  han  sujetado  a  pruebas  de  seguridad  para  las  personas  o  los  animales  –  simplemente,  se  han  llevado  al  mercado  y  se  venden. 

Opciones  libres  de  trigo 

*  Tenga  en  cuenta  que  muchas  de  las  opciones  libres  de  trigo  aún  contienen  gluten  y  muchas  personas  sensibles  al  trigo  pueden  todavía  experimentar  problemas  digestivos  e  hinchazón.  Experimente  en  ver  lo  que  funciona  mejor  para  usted.  Se  recomienda  precaución  con  cualquier  cereal  si  se  le  ha  diagnosticado  intolerancia  al  gluten. 

1.  Cereales1:  cebada,  mijo,  avena,  arroz,  centeno,  sorgo,  teff  y  arroz  salvaje  están  en  la  misma  familia  de  los  cereales  que  el  trigo.  Todas  las  harinas  molidas  a  partir  de  granos  de  cereales  pueden  ser  utilizadas  como  un  sustituto  del  trigo.  Comúnmente  disponibles  son  la  cebada,  el  trigo  sarraceno,  el  arroz  y  la  harina  de  centeno.  Las  harinas  menos  utilizadas  se  pueden  comprar  en  internet   o  en  tiendas  de  alimentos  naturales.  Nota:  las  personas  con  una  alergia  declarada  al  gluten  deben  evitar  la  cebada,  la  avena  y  el  centeno. 

2.  Los  granos  no  cereales:  amaranto,  quinoa  y  trigo  sarraceno  son  tres  semillas  parecidas  a  los  cereales  pero  no  están    relacionados  con  los  granos  de  cereales.  (A  pesar  de  su  nombre,  el  trigo  sarraceno  no  es  un  trigo).  Es  raro  que  alguien  desarrolle  una  sensibilidad  a  estos  granos  no  cereales.  El  amaranto,  la 

1.-­‐  Hay  que  tener  en  cuenta  que  el  doctor  Davis  está  excluyendo  todo  tipo  de  trigo  en  la  dieta,  por  la  razón  de  que  en  Estados  Unidos  la  única  modalidad  de  trigo  prácticamente  disponible  hoy  en  día  en  el  mercado  es  el  trigo  moderno  genéticamente  modificado  causante  de  los  problemas  que  afectan  a  todo  el  mundo  (trigo  harinero,  Triticum  aestivum  o  Triticum  vulgare).  En  España  y  otros  países  de  Europa  se  ha  conservado  el  cultivo  de  especies  muy  antiguas  de  trigo  como  el  trigo  Espelta  (Triticum  spelta)  y  el  Kamut  (Triticum  turgidum)  y  es  relativamente  fácil  encontrar  excelente  pan  (e  incluso  pasta)  elaborado  con  harinas  cuyo  gluten  no  presenta  los  problemas  específicos  del  trigo  moderno.  De  todas  formas  las  personas  que  son  declaradamente  intolerantes  al  gluten  o  sufren  la  enfermedad  celíaca  deben  abstenerse  de  todas  las  modalidades  de  trigo,  puesto  que  todas  contienen  gluten. 

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quinoa  y  el  trigo  sarraceno  son  libres  de  gluten  y  por  lo  tanto  no  es  adecuado  para  la  fabricación  de  pan  con  levadura.  Sin  embargo,  son  excelentes  para  galletas. 

3.  Frutos  secos:  Cacahuetes,  almendras,  avellanas  o  nueces  hacen  de  rico  sustituto  de  la  harina  para  galletas  y  pasteles.  Debido  a  que  su  contenido  en  frágiles  ácidos  grasos  les  da  una  breve  vida  útil,  es  preferible  triturar  sus  propios  frutos  secos  en  un  procesador  de  alimentos  justo  antes  de  su  uso.  La  comida  de  frutos  secos  requiere  un  agente  de  unión  tales  como  los  huevos.  Debido  a  que  las  castañas  tienen  menos  grasa  que  otros  frutos  secos,  la  harina  de  castaña  tiene  una  vida  útil  más  larga.   

4.  Harina  de  haba:  las  judías  secas  y  los  garbanzos  se  pueden  moler  y  se  utilizan,  en  combinación  con  otras  harinas,  como  una  alternativa  al  trigo.  Sin  embargo,  no  siempre  se  recomienda  harina  de  haba.   

5.  Otros  Suplentes:  Harina  de  almidón  de  patata,  polvo  de  arrurruz  y  tapioca,  son  agentes  que  sustituyen  al  trigo  en  salsas  y  salsas  espesantes.  En  productos  horneados  estos  ingredientes  con  almidón  sirven  como  un  agente  de  unión. 

El  sitio  web  del  Dr.  Davis  es:        http://www.wheatbellyblog.com/ 

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LA  FIEBRE  DEL  TRIGO  (Triticum  fever) 

Artículo  publicado  el  26/10/2012  por  el  doctor  William  Davis,  cardiólogo,  autor  del  libro  “Wheat  Belly:  Lose  the  Wheat,  Lose  the  Weight,  and  Find  your  Path  Back  to  Health”  (Barriga  de  trigo:  Deje  el  trigo,  deje  el  peso  y  vuelva  a  encontrar  la  salud  ).   

Fuente:  http://boingboing.net/2011/10/26/triticum-­‐fever-­‐by-­‐dr-­‐william-­‐davis-­‐author-­‐of-­‐wheat-­‐belly.html 

Rápidamente:   

Nombre  un  alimento  común,  consumido  diariamente  por  la  mayoría  de  la  gente,  que: 

•  Aumenta  el  consumo  total  de  calorías  en  400  calorías  por  día   

•  Afecta  al  cerebro  humano  de  manera  muy  parecida  a    la  morfina 

•  Tiene  un  mayor  impacto  en  los  niveles  de  azúcar  en  la  sangre  que  una  barra  de  chocolate 

•  Se  consume  a  razón  de  unos  60  Kgs  por  persona  y  año 

•  Se  ha  asociado  con  un  aumento  de  la  diabetes  tipo  1 

•  Aumenta  tanto  la  resistencia  a  la  insulina   como   la  resistencia  a  la  leptina,  condiciones  que  conducen  a  la  obesidad. 

•  Es  el  único  alimento  común  con  su  propio  ratio  de  mortalidad 

Si  pensó  que  se  trata  del  azúcar  o  del  jarabe  de  maíz  alto  en  fructosa,  está  en  el  camino  correcto,  pero,  no,  ésa  no  es  la  respuesta  correcta. 

El  verdadero  culpable:   Triticum  aestivum   o  trigo  moderno,  genéticamente  modificado   por  hibridación  y  otras  técnicas  hace  unos  40  años. 

Tenga  en  cuenta  que  he  dicho  trigo  "moderno",  porque  lo  que  nos  están  vendiendo  hoy   las  panaderías  y  supermercados   en  forma  de   pan  blanco,  pan  integral,  pan  de  pasas,  pasteles   de  arándanos,  pizza,  pasta,  pan  tostado,  etc.  no  es  el  mismo  grano  que  nuestros  abuelos  cultivaron.  Ni  siquiera  se  le  acerca. 

El  trigo  moderno  es  un  producto  alterado  por  miles  de  manipulaciones  genéticas,  que  consistieron  en  crudas  y  a  veces  extrañas  técnicas,  un  poco  anteriores  a  las  técnicas  transgénicas  que  se  practican  hoy.  El  resultado:  hace  40  años  se  obtuvo  una  planta  de  alto  rendimiento,  de  unos  65  cm.  de  altura,  "semi-­‐enana",   que  no   se  asemeja  al  trigo  consumido   por  nuestros  antepasados   más   que  un  chimpancé  (que  comparte  el  99%  de  los  mismos  genes  que  nosotros  tenemos)  se  asemeja  a  un  ser  humano.  Confío  en  que  usted  pueda  apreciar  la  diferencia  que  provoca  ese  1%  . 

Las  diferencias  externas  obvias  entre  ese  trigo  y  los  demás  trigos  se  acompañan  de  diferencias  bioquímicas.  Las  proteínas  del  gluten  del  trigo  moderno,  por  ejemplo,  difieren  de  las  proteínas  del  gluten  de  trigo  que  se   podían  encontrar   en   tiempos  tan  recientes   como  en  1960.  Esto  probablemente  explica  por  qué  la  incidencia  de  la  enfermedad  celíaca,  la  enfermedad  intestinal  devastadora  causada  por  el  gluten,  se  ha  cuadruplicado  en  los  últimos  40  años.  Por  otra  parte,  toda  una  serie  de  enfermedades  inflamatorias,  desde  la  artritis  reumatoide  a  la  enfermedad  inflamatoria  intestinal,  también  están  en  aumento.  Los  seres  humanos  no  han  cambiado,  pero  el  trigo  que  consumimos  ha  cambiado  considerablemente. 

Barrigas  de  trigo 

Usted  habrá  oído  hablar  de  la  "barriga  cervecera",  refiriéndose  a  la  protuberancia  y  la  flaccidez  del  abdomen  de  una   persona  que  bebe  cerveza  en  exceso.  Un  vientre  de  trigo  es  un   abdomen  protuberante  y  fláccido  que  se  desarrolla  cuando  uno  se  excede  en  productos  de  trigo  como  los  panes,  las  galletas  saladas,  galletas  dulces,  tortas,  cereales  y  pasta.  Con  hoyuelos  o  suave,  melenudo  o  sin  pelo,  tenso  o  fláccido,  el  vientre  de  trigo  aparece  en  muchas  formas,  colores  y  tamaños,  tantos  como  distintos  seres  humanos  existen.  Sin  embargo,  millones  de  estadounidenses  tienen  hoy  un 

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vientre  de  trigo,  y  las  razones  metabólicas  subyacentes  que  lo  provocan  son  todas  la  misma.  El  trigo  contiene  un  tipo  de  azúcar  llamado  amilopectina  A  que  aumenta  el  azúcar  en  la  sangre  de  una  manera  extraordinaria.  Comer  sólo  dos  rebanadas  de  pan  integral  de  este  trigo  puede  aumentar  el  azúcar  en  la  sangre  más  que  dos  cucharadas  de  azúcar  puro.  Esto  conduce  a  la  acumulación  de  la  grasa  visceral  en  el  cuerpo,  la  grasa  profunda  que  rodea  a  los  órganos  y  que  es  un  hervidero  de  la  actividad  inflamatoria.  La  inflamación,  a  su  vez,  conduce  a  la  hipertensión,  a  las  enfermedades  del  corazón,  al  cáncer,  y  otros  problemas. 

Las  personas  que  consumen  trigo  son  más  gordas  que  las  que  no  comen  trigo.  ¿Por  qué?  Uno  de  los  cambios  que  se  han  introducido  en  esta  planta  es  generar  una  nueva  forma  de  la  proteína  gliadina,  exclusiva  del  trigo,  y  que  se  ha  obtenida  por  medio  de  reingeniería  genética.  Se  ha  conseguido  aumentar  la  cantidad  de  gliadina  y  ha  sido  modificada  su  estructura,  de  tal  manera  que  sirve  como  un  poderoso  estimulante  del  apetito.  Cuando  usted  come  trigo,  quiere  más  trigo  y  de  hecho  quiere  más  de  todo  lo  demás  –  lo  que  puede  provocar  un  total  de  400  calorías  más  por  día.  Eso  es  el  equivalente  de  unos  20  Kgs  por  año,  un  potencial  aumento  de  peso  aplastante,  que  se  acumula  inexorablemente,   pese  a  los  esfuerzos  de  las  personas  por  hacer  ejercicio   y   por   reducir  otros  alimentos  -­‐  a  la  vez  que  se  culpan  a  sí  mismos  por  su  falta  de  disciplina,  viendo  que  la  balanza  asciende  más  y  más,  y  su  estómago  es  cada  vez  más  y  más  grande. 

Todo  lo  cual  me  lleva  a  la  conclusión  de  que  un  consumo  de  trigo  demasiado  entusiasta  no  sólo  es  una  de  las  causas  de  la  obesidad  en  este  país,  es  la  principal  causa  de  la  obesidad  y  de  la  crisis  de  la  diabetes  en  los  Estados  Unidos.  Esto  explica  por  qué  los  atletas  modernos,  como  los  jugadores  de  béisbol  y  los  jugadores  de  golf,  son  más  gordos  que  nunca.  Cuando  uno  está  siendo  aplastado  en  el  asiento  2  x  2  del  avión  por  el  hombre  de  130  Kgs  que  ocupa  el  asiento  junto  al  tuyo,  la  culpa  es  del  trigo  moderno. 

Claro,  los  refrescos  azucarados  y  los  estilos  de  vida  sedentarios  aumentan  el  problema.  Pero  para  la  gran  mayoría  de  las  personas  conscientes  de  la  salud  que  no  se  entregan  a  estas  obvias  malas  decisiones,  el  detonante  principal  para  el  aumento  de  peso  es  el  trigo. 

Y  en  cuanto  al  consumo  de  trigo,  se  trata  de  algo  más  que  de  un  problema  del  peso.  También  hay  componentes  del  trigo  moderno  que  conducen  a  la  diabetes,  a  enfermedades  del  corazón,  al  daño  neurológico  -­‐  incluyendo  demencia  e  incontinencia  -­‐  y  a  innumerables  enfermedades  de  la  piel  que  van  desde  el  acné  a  la  gangrena,  pasando  por  la  psoriasis  -­‐  todos  ellos  enterrados  en  ese  panecillo  de  aspecto  inocente  que  comió  usted  para  el  desayuno. 

A  pesar  de  la  desventaja  potencial  que  ya  tenemos  por  una  dieta  tan  cargada  de  productos  de  trigo,  estamos  continuamente  bombardeados  con  mensajes  publicitarios  de  comer  más  y  más  de  este  cereal.  El  Departamento  de  Salud  y  Servicios  Humanos  y  el  Departamento  de  Agricultura  de  Estados  Unidos,  por  ejemplo,  a  través  de  las  Guías  Alimentarias  para  los  Estadounidenses,  aboga  por  una  dieta  dominada  por  los  cereales  (que  ya  es  la  parte  más  ancha  de  la  pirámide  de  alimentos).  La  Asociación  Dietética  Americana,  la  Asociación  Americana  de  Diabetes,  la  Asociación  Americana  del  Corazón,  junto  con  la  Fundación  de  Alimentos  de  Cereales,  el  Consejo  de  Cereales  Enteros,  y  los  grupos  comerciales  de  la   de  agricultura   y  la   industria  de  los   alimentos,   todos,  todos  están  de  acuerdo:  Todo  el  mundo  debería  comer  “cereales  enteros  más  saludables”.  Esta  publicidad  incluye  a  nuestros  hijos,  a  los  que  se  les  dice  que  tienen  que  hacer  cosas  como  reemplazar  la  comida  rápida  por  cereales.  Estas  agencias  se  desviaron  del  objetivo  original  "reducir  la  grasa  y  el  colesterol",  lo  que  les  llevó  a  un  abrazo  mayor  de  todos  los  alimentos  basados  en  hidratos  de  carbono,  pero  sobre  todo  "granos  enteros  sanos."  Sin  darse  cuenta,  estaban  aconsejando  un  mayor  consumo  de  este  trigo 

semi-­‐enano,  de  medio  metro  de  altura,  creación  de  la  ingeniería  genética  de  los  años  60.   

Este  mensaje  de  comer  más  “granos  integrales  saludables"  creo  que  ha  acabado  lisiando  a  los  estadounidenses,  provocando  un  ciclo  de  indefensión  entre  la  saciedad  y  el  hambre,  estimulando  el  apetito  a  razón  de  400  calorías  por  día  y  contribuyendo  sustancialmente  a  la  actual  epidemia  de  obesidad  y  de  diabetes.  Y,  oh  sí,  debemos  añadir  el  crecimiento  de  las  ganancias  por  millones  de  dólares  al  año  de  la  industria  de  los  medicamentos  para  la  diabetes,  por  no  mencionar  el  aumento  de  los  ingresos  para  los  fabricantes  de  medicamentos  para  la  hipertensión,  el  colesterol  y  la  artritis. 

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Por  lo  tanto,  mi  opinión  es  que  la  eliminación  de  todo  el  trigo  moderno  de  la  dieta  es  una  buena  idea  no  sólo  para  las  personas  con  sensibilidad  al  gluten,  es  una  decisión  inteligente  para  todo  el  mundo.  Tengo  experiencia  en  mi  práctica  médica  de  la  prevención  de  enfermedades  del  corazón,  así  como  en  mi  programa  on  line  para  la  prevención  y  la  inversión  de  las  enfermedades  del  corazón,  con  varios  miles  de  personas  que  han  hecho  precisamente  eso  y  los  resultados  son  poco  menos  que  asombrosos.  La  pérdida  de  peso  de  15,  25,  incluso  35  Kgs.  dentro  de  los  primeros  seis  meses,  la  reversión  de  la  diabetes  y  de  las  condiciones  pre-­‐diabéticas,  el  alivio  del  edema,  de  la  congestión  nasal  y  del  asma;  la  desaparición  del  reflujo  ácido  y  de  los  síntomas  del  síndrome  del  intestino  irritable,  el  aumento  de  la  energía  general,  el  estado  de  ánimo  más  feliz,  el  mejor  sueño.  La  gente  se  siente  mejor,  se  ven  mejor  a  sí  mismos,  comen  menos  calorías,  sienten  menos  hambre,  son  capaces  de  suspender  el  uso  de  muchos  medicamentos  -­‐  sólo  mediante  la  eliminación  de  un  alimento  de  la  dieta  -­‐  irónicamente,  un  alimento  del  que  se  les  ha  dicho  que  deben  comer  más. 

Es  imprescindible  que  rompamos  nuestra  dependencia  del  trigo  moderno.  Se  requerirá  nada  menos  que  el  derrocamiento  del  dogma  nutricional  convencional.  Habrá  batallas  para  preservar  el  status  quo,  la  industria  del  trigo  y  sus  partidarios  gritarán  y  sacarán  la  garra  para  mantener  su  posición,  tanto  como  la  industria  tabacalera  y  sus  grupos  de  presión  lucharon  para  mantener  su  control  sobre  los  fumadores. 

Si  los  beneficios  de  una  dieta  libre  de  trigo  suenan  difíciles  de  creer,  ¿por  qué  no  lleva  usted  a  cabo  su  propio  pequeño  experimento  y  lo  ve  por  sí  mismo?  Basta  con  eliminar  todos  los  alimentos  hechos  de  trigo  durante  cuatro  semanas:  nada  de  pan,  pasteles,  pizza,  galletas  saladas,  donuts,  cereales  para  el  desayuno,  pastas,  fideos  o  alimentos  procesados  que  contienen  trigo  (y  hay  que  tener  cuidado  al  leer  las  etiquetas,  ya  que  los  fabricantes  de  alimentos  les  encanta  meter  un  poco  de  la  gliadina  del  trigo  en  los  alimentos  cada  vez  que  quieren  estimular  el  apetito).  Eso  es  mucha  tela  para  cortar,  es  cierto,  pero  todavía  hay  un  montón  de  verdaderos  alimentos,  ricos  en  nutrientes  como  los  vegetales,  frutas,  nueces,  queso  y  productos  lácteos,  carne,  pescado,  alimentos  de  soja,  legumbres,  aceites  como  el  aceite  de  oliva,  los  aguacates,  incluso  el  oscuro  chocolate  que  se  puede  comer  en  su  lugar.  Si  después  de  ese  período  de  4  semanas  usted  descubre  una  nueva  claridad  mental,  un  mejor  sueño,  un  alivio  del  dolor  en  las  articulaciones,  los  intestinos  más  felices  y  una  cintura  más  estrecha,  habrá  obtenido  su  propia  respuesta.   

Dr.  William  Davis

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El bromato de potasio ha sido catalogado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer como un “posible carcinógeno humano”.  

Recientemente se ha descubierto que se encuentra en al menos 86 productos de panadería y en otros alimentos que se pueden encontrar en las tiendas


(Foto: Alamy)
Una nueva investigación revela que el pan que venden en el supermercado puede contener aditivos que han sido relacionados con el cáncer.
El informe, realizado por Environmental Working Group, una organización para la defensa y la investigación ambiental, muestra que el bromato de potasio se utiliza en al menos 86 productos de panadería, así como en otros alimentos que se venden con frecuencia en los supermercados.
Entre los productos que contienen este aditivo se encuentran: los sándwiches para el desayuno Hormel Foods, los pasteles de hojaldre Goya y los panecillos imperiales Weis. Aquí puedes ver la lista completa de productos. (Yahoo Health ha intentado contactar a varias empresas para conocer su opinión).
El bromato de potasio se agrega a la harina para fortalecer la masa, hacer que crezca más y darle el color blanco al pan. Pero la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer también lo ha identificado como un “posible carcinógeno humano” y el Centro Nacional de Información sobre Biotecnología lo catalogó como “posiblemente cancerígeno”.
Varias pruebas de laboratorio realizadas en animales encontraron que el bromato de potasio causó un aumento significativo del cáncer de riñón y tiroides, y de otros tipos de tumores. Un estudio llevado a cabo en 2011 y publicado en la revista Chemico-Biological Interactions también encontró que puede dañar el ADN y causar estrés oxidativo en las personas.
Aún no se conoce con certeza la cantidad de bromato de potasio que afecta la salud de las personas, pero la Administración de Drogas y Alimentos ha puesto un límite de 75 partes por millón en los productos alimenticios.
El bromato de potasio ha sido prohibido como aditivo alimentario en la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá y Brasil. El estado de California también quiere que los alimentos que contienen bromato de potasio tengan una etiqueta de advertencia.
José Aguayo, analista de base de datos en EWG, trabajó en este informe y le comentó a Yahoo Health que puede haber más alimentos que contengan bromato de potasio, solo que no los han encontrado.
“Es preocupante”, le confesó a Yahoo Health Mike Doyle, director del Centro para la Seguridad Alimentaria de la Universidad de Georgia, quien no participó en el informe del EWG. Aunque la FDA no ha prohibido rotundamente el bromato de potasio, debe “instar a los panaderos a que dejen de usarlo de forma voluntaria”.
Evidentemente, algunos panes no contienen bromato de potasio. Sonya Angelone, nutricionista y dietista registrada en California, así como portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética, no participó en el informe del EWG pero le confesó a Yahoo Health que está sorprendida de que este aditivo no se utilizara más, sobre todo porque no hay ningún motivo para que los panaderos dejen de usarlo. “No es imprescindible para hornear y se puede sustituir con otras sustancias que podrían ser más seguras a largo plazo”, explicó. El ácido ascórbico, por ejemplo, es una alternativa al bromato de potasio.
Jack Jacoub, Doctor en Medicina, oncólogo y director de oncología torácica en el Orange Coast Memorial Medical Center de California no participó en el informe de EWG pero le dijo a Yahoo Health que las personas deberían estar preocupadas por los resultados. “No hay duda de que algunos factores ambientales interactúan con nuestros genes y desencadenan el cáncer”, explicó. “La dieta es uno de esos factores, ¿por qué querrías exponerte a ese riesgo?”
Jacoub explicó que es preocupante el hecho de que los estudios realizados en animales hayan demostrado que el bromato de potasio causa estrés oxidativo y daños en el ADN. “Es un proceso que suele causar cáncer”, indicó. “Es preocupante que esta sustancia se encuentre en la comida de la gente, sobre todo si existen otras alternativas”.
Por suerte, el bromato de potasio no pasa desapercibido ya que debe aparecer en la lista de los ingredientes. Aguayo explica que es difícil saber si el pan que compramos en la panadería más cercana a casa contiene bromato de potasio, pero deberíamos preguntar.
Aunque el número de productos que contienen bromato de potasio es relativamente pequeño en comparación con la cantidad de alimentos que están disponibles en las tiendas, Aguayo puntualizó que ni siquiera deberían existir: “Otros países confeccionan alimentos sin bromato de potasio, y quedan bien”.
“No compres ese tipo de pan”, recomendó Jacoub. “Como oncólogo, creo que si tienes una alternativa mejor, ¿por qué vas a arriesgarte?”

ENGORDA MUCHO Y AUMENTA Y LOS NIVELES DE AZÚCAR EN SANGRE
El trigo, ese “veneno cotidiano” que arruina nuestra salud

La producción de cereal se intensificó en los años 60 a partir de los avances genéticos. (Corbis)

 
Hace unos años, el prestigioso cardiólogo norteamericano William Davis comenzó a sospechar de los perjuicios para la salud que provocaba el consumo de trigo y sus derivados. Entonces, comenzó a recomendar a aquellos pacientes que no notaban mejorías tras someterse a sus respectivos tratamientos farmacológicos, que suprimiesen este alimento de sus dietas. Los resultados obtenidos sorprendieron al propio Davis:

“El 70% de los pacientes experimentaron unos beneficios que ni yo mismo me imaginaba, más allá de una considerable pérdida de peso. En tan solo tres meses sus niveles de azúcar en sangre se redujeron notablemente, incluyendo muchos casos de diabéticos o prediabéticos que dejaron de serlo. Asimismo resultó que aliviaron otras de sus dolencias, como la artritis, la soriasis, la sinusitis crónica o la irritación intestinal”, asegura el cardiólogo.

Tras analizar con sus colegas las historias clínicas de los cientos de pacientes sometidos a este simple tratamiento dietético, Davis publicó un polémico ensayo, titulado Wheat Belly: Lose the Wheat, Lose the Weight, and Find your Path Back to Health (Rodale), en el que apoya sus conclusiones con una serie de estudios sobre los negativos efectos del trigo genéticamente modificado, en la salud de los humanos. La publicación ha levando una fuerte expectación entre el público, teniendo en cuenta de que se trata de un ensayo científico, y solo dos semanas después de su salida a la venta Wheat Belly se coló en la lista los libros más vendidos que elabora el diario New York Times.

Las rotundas tesis de Davis, en las que se relata mediante casos particulares los perniciosos efectos para la salud del consumo “del trigo moderno”, han obligado a los lobistas de la industria alimentaria a mover ficha. La Grain Food Fundation ha lanzado una campaña para desacreditar los argumentos del cardiólogo norteamericano, mientras que este les ha devuelto la pelota retándolos a un debate televisivo, aunque todavía no ha obtenido ninguna respuesta al respecto.


El cardiólogo norteamericano William Davis, autor del polémico ensayo 'Wheat Belly'.

“Para estar sano hay que comer sano”

En Wheat Belly Davis establece una relación directa entre el aumento del número de diabéticos y el consumo de cereales sometidos a modificaciones genéticas: “Dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos pasteles debido al alto índice glucémico del trigo que se cultiva hoy en día.

De este modo, estamos desarrollando una peligrosa resistencia a la insulina y, por ende, la diabetes está adquiriendo características de pandemia”. Según los cálculos de la OMS y otros organismos oficiales, en las próximas décadas el número de diabéticos rozará los 350 millones de personas en todo el mundo. 

El consumo de trigo nos hace desarrollar una peligrosa resistencia a la insulina

Una de las mayores satisfacciones de las que hace gala Davis desde la implantación de este tratamiento estrella en su consulta de cardiología es que “los únicos ataques al corazón que veo ahora los sufren pacientes nuevos que no conocían la dieta”. Así, asegura que todas las personas con problemas cardíacos a las que trata “han dejado de sufrir ataques”, después de eliminar el trigo de sus dietas, limitar el consumo de carbohidratos, aumentar la ingesta de vitamina D y compaginar con suplementos de yodo.

El extenso recorrido de Davis por las historias clínicas de sus pacientes intenta demostrar que no hay mal que se resista a su tratamiento. “Sobre todo, las patologías modernas más en boga, como la diabetes..”.

Una cura milagrosa para casi todo tipo de enfermedades que hace desconfiar a buena parte de la comunidad médica. Sus reacciones han sido de recelo al señalar la falta de evidencias científicas en el libro. Unas acusaciones a las que Davis ha respondido exponiendo su propio caso:

“Mis niveles de colesterol en sangre antes de dejar de consumir trigo eran bajos (27 mg/dl), los triglicéridos eran muy altos (350 mg/dl), los niveles de azúcar en sangre rozaban la franja de la diabetes (161 mg/dl) y mi presión arterial era también alta. Todo esto, unido a mi sobrepeso, con una gran acumulación de grasa alrededor de la cintura. Sin embargo, cuando dejé de comer trigo experimenté una rápida reducción de peso, los valores de colesterol se elevaron a 63 mg/dl, los triglicéridos se redujeron a 50 mg/dl, el azúcar en sangre se estabilizó en 84 mg/dl y la presión arterial se situó en una franja normal. Todo ello sin tomar ni un solo fármaco.

“El agronegocio arruina nuestra salud”

La cruzada en solitario de Davis contra este alimento hace hincapié en que “el auge de patologías comunes anteriormente estabilizadas se debe al consumo de trigo”, al que se refiere a lo largo de su libro como el “veneno perfecto”.

Para el cardiólogo, el valor nutricional de los cereales siempre estuvo sobredimensionado, pero fue a raíz de los avances genéticos iniciados en la década de los 60 cuando “se convirtieron en perjudiciales para la salud”.

Según defiende este, ahora contienen una nueva proteína llamada gliadina que actúa como un opiáceo. Esta estimularía el apetito, dice, hasta el punto de que “nos hace consumir una media diaria de 440 calorías, por lo que si sumas esta cantidad a los 365 días que tiene un año, el sobrepeso será inevitable”.
 
Los diabéticos que eliminaron el maíz de su dieta superaron la enfermedad en tan solo tres meses

Pese a sus convicciones, el cardiólogo se muestra pesimista sobre la posibilidad de establecer algún tipo de limitación a la producción industrial del grano. “Económicamente no sería factible porque el trigo tradicional produce menos kilos por hectárea que el transgénico”. Sin embargo, apela a la concienciación de los consumidores para reducir su consumo. Para animar a dar este paso, Davis sugiere comer “alimentos de verdad”, como frutas, carnes, pescados y verduras. Es decir, “los menos susceptibles a sufrir modificaciones genéticas para engordar el agronegocio”, pues dice que el 90% del trigo ya es transgénico y que en pocos años supondrá el 100% de las cosechas.

En Wheat Belly, el médico no deja títere con cabeza al criticar también las lógicas que mueven a los nutricionistas y a los defensores de los alimentos ecológicos. “Todo lo que se propone es reemplazar la comida basura por otra menos mala. Esto es como si fumo cigarrillos sin filtro y me paso a otros que sí los tengan porque se consume menos nicotina.
Un error porque no dejamos de hacer daño a nuestra salud, simplemente aminoramos parcialmente sus efectos.
Lo que yo propongo es modificar radicalmente los hábitos alimenticios dejando de comer este tipo de productos y ya veremos cómo en un corto periodo de tiempo nuestra salud experimenta un beneficioso cambio”.

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Cinco razones para dejar de comer pan blanco

El pan, «fruto de la tierra y del trabajo del hombre», es el alimento básico de nuestra civilización. Pero ha llegado el momento de dejar de consumir pan blanco. Ahora verá por qué.

Demasiado mezclado

El trigo ya no puede considerarse un alimento sano. Aunque sea ecológico o integral, el trigo moderno es demasiado híbrido. Contiene una elevada cantidad de glutamina, una proteína que tiende a irritar las paredes intestinales, y muchos menos minerales y vitaminas que hace cientos de años.

Es una verdadera lástima, porque el trigo era realmente un alimento adecuado y hoy en día se utiliza en multitud de harinas y alimentos, en especial como espesante.

Demasiado pobre en fibra, vitaminas y minerales

En el pan blanco, la mejor parte de la harina se ha retirado para dársela a los cerdos y a otros animales de granja. El trigo integral no es bueno para la salud, pero al menos contiene fibra, vitaminas y minerales. Para elaborar pan blanco, por el contrario, se retiran del trigo el germen y el salvado.

El resultado es un producto casi sin fibra y sin apenas vitaminas ni minerales, un producto que en el fondo no es más que almidón; sencillamente calorías sin nutrientes esenciales.

Lo mismo ocurre con los cereales para el desayuno. Cuando compre cereales no se deje impresionar por las etiquetas que indican que han sido “enriquecidos” con vitaminas. La razón por la que a veces se "enriquecen" los cereales es precisamente porque los científicos se dieron cuenta en 1945 de hasta qué punto eran pobres en nutrientes. Vamos, que la caja de cartón de los cereales contiene casi tantos micronutrientes como los propios cereales, si no más.

Los fabricantes añadieron entonces 3 ó 4 vitaminas y un poco de hierro. Pero esto es como si alguien le robase 10.000 euros de su cuenta del banco y luego decidiese "enriquecerle" dándole un par de euros.

Demasiado salado

El pan blanco moderno está demasiado salado. Contiene de media 19 g de sal por kilo de pan. Una barra (250 gramos) contiene 4,7 g de sal, lo que supone casi la cantidad máxima diaria que recomienda ingerir la OMS (5 g/día/persona). Según datos recogidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en España la principal fuente dietética de sodio en la población adulta es precisamente el pan.

Aunque no se añada sal en su fabricación, el pan sin sal contiene sin embargo de 0,2 a 2,2 g de cloruro de sodio por kilo.

Demasiado dulce

El pan blanco no es un azúcar lento, más bien es un azúcar de combustión rápida con un índice glucémico elevado, que provoca un gran desgaste de insulina y reacciones de hipoglucemia.

El índice glucémico indica el efecto de los alimentos en la glucemia (nivel de glucosa en sangre) durante las dos horas siguientes a su ingesta.

El índice 100 de glucemia (el máximo) corresponde a la glucosa pura y... ¡al pan blanco!, que no es más que almidón, como ya ha visto, y el almidón a su vez no es más que una cadena de moléculas de glucosa.

Esto quiere decir que consumir pan blanco es peor que comer terrones de azúcar: hace que aumenten escandalosamente los niveles de azúcar en la sangre, lo que afecta al páncreas y provoca un pico de insulina, con el consiguiente riesgo de desarrollar en un futuro resistencia a la insulina, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Demasiado gluten

El trigo moderno, resultado de procesos híbridos, se ha seleccionado por su riqueza en gluten. El gluten es una mezcla de proteínas. Cuanto más gluten haya en la harina, más fermenta el pan y se vuelve más elástico y esponjoso. El pan parece más apetitoso, más hinchado y, por tanto, se vende mejor.

El problema es que el sistema digestivo de muchas personas no tolera las cantidades de gluten que presenta el pan moderno. La intolerancia al gluten provoca cansancio, dolores abdominales, diarrea, reflujo gastroesofágico, problemas articulares, eccemas e incluso trastornos neurológicos.

¿A qué esperamos para rebelarnos?

El filósofo, escritor y cineasta francés Guy Debord (muy vinculado a España y a la cultura española, por cierto) fue muy gráfico al explicar su sorpresa ante la indiferencia con la que las panaderías francesas sustituyeron el auténtico pan por una imitación y ello no hubiera provocado una nueva Revolución Francesa: «Durante el periodo que precede a la Revolución de 1789, nos acordamos de la multitud de motines populares que se desencadenaron como consecuencia de moderados intentos de falsificar el pan. (...) Cuando vimos, hace ya diez años, que el pan desaparecía en Francia, casi siempre sustituido por un pseudopán (harinas no panificables, levaduras químicas y hornos eléctricos), no sólo esta situación traumática no despertó ningún movimiento de protesta y de defensa (…), sino que literalmente nadie habló de ello». (1)

Si está acostumbrado a consumirlo, incluso se sentirá sorprendentemente más ligero y con más energía después de una comida sin pan.

Juan-M. Dupuis

Fuentes   (1) Guy Debord, “Encyclopédie des nuisances », tomo I, fascículo 5, 1985

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Padecemos un excesivo consumo de granos altamente procesados: es una realidad fácilmente verificable. También lo es que la semilla de trigo que se siembra hoy día no es la semilla de trigo de antes porque ha sido modificada para que produzca más gluten. El resultado es que la alimentación ha incrementado la incidencia de la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten, afirma Arthur Agatston, director médico del bienestar y la prevención en Baptist Health y autor del libro "The South Beach Diet Gluten Solution".
Él afirma que la sensibilidad al gluten puede causar síntomas tales como diarrea, fatiga, dolores de cabeza, depresión, dolor en las articulaciones, problemas en la piel y problemas de peso. También se ha vinculado a la artritis, la tiroiditis, la diabetes y todo tipo de problemas autoinmunes.
Investigadores médicos estadounidenses creen que más del 50% de las personas son sensibles al gluten en cierto grado. Para estas personas, el gluten –la proteína que se encuentra de forma natural en el trigo, la cebada y el centeno– puede causar una serie de trastornos de salud que van de leve a extrema.
Según The Lancet Neurology, revista muy respetada sobre investigaciones del cerebro, el hoy incurable Alzheimer -la forma más común de demencia y el término general para pérdida de memoria y otras incapacidades intelectuales suficientemente serias como para interferir con la vida diaria-, es prevenible.
La advertencia de los neurólogos: Para proteger su salud cerebral y prevenir la demencia, debe evitar el azúcar y los carbohidratos, y el gluten.
“No hay absolutamente ningún inconveniente en reducir o eliminar el gluten”, dijo el neurólogo Agatston. “Es completamente sano hacerlo. Incluso las personas que piensan que no son sensibles al gluten pueden descubrir que se sienten mejor y obtienen mejores resultados cuando no lo consumen. Un gran éxito es el del tenista Novak Djokovic. Su ascenso al convertirse en el jugador Nº 1 del tenis en el mundo comenzó poco después de renunciar al gluten, agregó.
N°1. Cuidado con la dieta
Hace algunos años, los padres de una niña llamada Karen acudieron al neurólogo estadounidense David Perlmutter porque la menor presentaba problemas recurrentes al razonar y concentrarse, lo que afectaba su desempeño en matemáticas y lenguaje. Era un enigma: los exámenes no revelaban anomalías evidentes en la anatomía del cerebro de Karen y, además, sus padres relataban que había períodos en que la niña se desempeñaba con normalidad.
Esto último llamó la atención de Perlmutter, porque indicaba que el cerebro estaba sano y que había algo más que lo afectaba de tanto en tanto.
Considerando que la dieta es uno de los factores que más varía, él ordenó varios tests. Estos detectaron intolerancia al gluten, proteína presente en cereales como el trigo y que en algunas personas activa una reacción que les impide procesar alimentos como pan y pastas.
Lo curioso es que Karen no tenía problemas estomacales, pero aun así Perlmutter aconsejó quitar el gluten de su dieta.
En 2 semanas, sus funciones cognitivas mejoraron y al terminar el año era de las mejores de su curso. Estos intrigantes resultados llevaron a Perlmutter a especializarse en la relación dieta-cerebro y a integrarse al Colegio Estadounidense de Nutrición, experiencia reflejad en su libro "Grain Brain", que recopila estudios que muestran cómo el azúcar, los hidratos de carbono y el gluten pueden incidir en la aparición del trastorno neurodegenerativo Alzheimer.
“Como neurólogo que trata con pacientes y sus familias y como cuidador de un padre que sufre este mal, la obsesión por crear drogas que no han dado ningún resultado es frustrante, porque los estudios indican que el 54% de los casos podría evitarse si se prestara atención a factores modificables como la dieta”, escribió en la web Daily Beast.
Su punto de vista es compartido por Paul Nussbaum, neurosicólogo de la Pittsburgh University y consejero de la estadounidense Fundación de Alzheimer: “El estilo de vida es crítico para nuestra salud cerebral y los estudios indican que ciertos mecanismos ambientales ayudan a que el cerebro se defienda de la expresión de la enfermedad”.
2. Transgénicos, un problema grande
1 de cada 10 celíacos (término usado para quienes son intolerantes al gluten) desconoce que presenta esta condición, de acuerdo a un estudio de la Clínica Mayo (2012, USA), que comparó muestras de sangre tomadas en 1948 con muestras actuales y reveló que los jóvenes celíacos son 4 veces más que a mediados del siglo 20.
Una explicación que ofrece el cardiólogo William Davis, en su libro "Wheat Belly": "El trigo ha sido modificado genéticamente para tener 50 veces más gluten". ¿El motivo? "Su proteína gliadina es un opiáceo que estimula el apetito".
Si bien se creía que la intolerancia al gluten era sólo un cuadro gastrointestinal, la Sheffield University (Reino Unido) demostró que puede manifestarse sólo con problemas de memoria y sin malestares estomacales, tal como ocurrió con Karen.
En su reporte, el médico Marios Hadjivassilou afirma: “A veces, este cuadro puede ser exclusivamente neurológico”.
Otros estudios de Hadjivassilou relacionan al gluten con lesiones en la sustancia blanca del cerebro (compuesta por fibras nerviosas cubiertas de mielina, sustancia que las protege y cuya destrucción induce el Alzheimer) e inflamación de los vasos sanguíneos cerebrales que inciden en la demencia.
Perlmutter explica que la sensibilidad al gluten se genera por una alta liberación de anticuerpos ante la presencia de la gliadina. Esto origina una respuesta inflamatoria a nivel cerebral mediada por citocinas, químicos que han sido ligados al Alzheimer y al Parkinson.
“Al cerebro no le gustan estas reacciones inflamatorias y no responde bien a las citocinas. La razón es que estos agentes terminan dañando las mitocondrias, los generadores de energía de las células. Cuando esto ocurre, se genera un suicidio celular”, dice Perlmutter.
N°3. Cuidar el cerebro
El estudio de la Clínica Mayo reveló que las personas de mayor edad con dietas altas en “grasas buenas” (nueces, paltas o aceite de oliva) y bajas en carbohidratos (pan, golosinas o alimentos procesados, como papas fritas) tienen 42% menos de riesgo de deterioro cognitivo.
“El cerebro está compuesto en 60% por grasa; de hecho, es la zona más grasosa del organismo. Las grasas buenas resguardan los conductos nerviosos y hacen que la información se propague rápidamente entre las neuronas”, explica Paul Nussbaum.
Por el contrario, los expertos coinciden en que los alimentos procesados y las grasas trans (helados, alimentos fritos, snacks) reducen la actividad sináptica de las células nerviosas, de acuerdo a un estudio con ratas de la Curtin University of Technology (Australia), cuyos expertos descubrieron que estas grasas dañan el recubrimiento de los vasos sanguíneos cerebrales, permitiendo la entrada de la proteína amiloide, que se acumula en las células nerviosas, inflamándolas y provocando su deterioro y posterior muerte.
Según Nussbaum, los alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 (salmón, nueces, aceite de soja) tienen el efecto opuesto: nutren las células cerebrales y “potencian su actividad eléctrica”. Por esto, Perlmutter suele someter a sus pacientes a una dieta compuesta entre 50% y 60% por “grasas buenas”.
N°4. Maldita azúcar
Los altos niveles de azúcar en la sangre se ligan con el riesgo de demencia senil. Lo demostraron expertos de la Washington University, quienes siguieron a 2.000 adultos mayores por casi 7 años y establecieron que esta afición por lo dulce eleva en 18% el riesgo de Alzheimer.
Según Paul Nussbaum, por este motivo, los crecientes índices de diabetes, patología caracterizada por alta presencia de azúcar en la sangre, son “un problema cada vez más alarmante para nuestra salud cerebral”.
Perlmutter afirma que la diabetes duplica el riesgo de Alzheimer. Los carbohidratos complejos, presentes en alimentos como pastas y pan, son convertidos por el organismo en azúcar, compuesto que según la Clínica Mayo deteriora los vasos sanguíneos cerebrales e incentiva el desarrollo de placas de amiloides.
Además, eleva la producción de radicales libres, subproductos del proceso metabólico que dañan el hipocampo, centro cerebral de la memoria y una de las primeras víctimas del Alzheimer.
El gluten penetra no sólo el intestino, sino su cerebro, lo que le permite que otras proteínas ingresen al torrente sanguíneo también. La investigación indica que esto sensibiliza el sistema inmunológico y favorece la inflamación y la autoinmunidad.
Y la inflamación, dicen los neurólogos, es la piedra angular de la demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.
Los niveles de azúcar en la sangre crónicamente altos que vienen con una dieta alta en carbohidratos causan problemas de enfoque o “niebla cerebral”, y ponen a las personas en mayor riesgo de padecer de demencia.
Los pacientes del neurólogo Agatston reportaron que desaparecía esa misma sensación de “confusión mental” cuando eliminaron o redujeron su ingesta de gluten.
Un estudio que apareció en la publicación Journal of Alzheimer’s Disease, en 2012, reveló que las personas que consumían mayores cantidades de carbohidratos en sus dietas tenían un mayor riesgo de demencia en un 89%.
Los científicos y médicos, entre ellos el Dr. Agatston, nos han dicho durante años que una dieta más baja en carbohidratos procesados y más alta en proteínas magras y grasas buenas es el mejor modo de mantener el azúcar en la sangre baja. Estos carbohidratos procesados, dice el Dr. Agatston, a menudo contienen gluten. Con esto en mente, se dice que, “vale la pena que todos probemos a eliminar el gluten”.
N°5. ¿Qué es la zonulina?
“La selección de estilos de vida, como los ejercicios aeróbicos y comer cantidades abundantes de grasas saludables y reducir los carbohidratos, afecta la salud total del cerebro, al igual que el riesgo de padecer de Alzheimer”, explica el neurólogo Perlmutter.
Los alimentos son un potente modulador de la epigenética y pueden habilitar o interferir con nuestro ADN, a la vez que regulan la expresión de muchos genes.
Perlmutter piensa que uno de los culpables más grandes del deterioro de la salud cerebral en los tiempos modernos ha sido la introducción del trigo transgénico en la dieta humana. Las siembras de trigo de hoy día, modernas e híbridas, comparten pocas similitudes genéticas, estructurales y químicas con el grano de escanda silvestre que consumían nuestros antepasados en pequeñas cantidades.
En Occidente, el 20% de las calorías provienen de alimentos a base de trigo. Perlmutter está entre las personas que consideran estas estadísticas peligrosas, en especial desde que el Dr. Alessio Fasano, pediatra gastroenterólogo e investigador científico que dirige el Centro de Investigación y Tratamiento de la Enfermedad Celiaca en el Hospital General de Massachusetts, en Boston, encontró que el gluten en el trigo lleva a la producción de zonulina en el intestino.
La zonulina aumenta la permeabilidad de la pared intestinal, lo que permite que las proteínas se filtren desde el intestino al torrente sanguíneo, explica Perlmutter.
Estas proteínas, que normalmente permanecen dentro del sistema digestivo, entonces desafían las partes del sistema inmunitario, la fascia macro y otros tipos de células blancas que aumentan la producción de químicos que promueven la inflamación.
“La zonulina es la piedra angular de enfermedades caracterizadas por la inflamación del cerebro (Alzheimer, autismo, Parkinson y trastorno de déficit de atención), al igual que enfermedades autoinmunes”, advierte Perlmutter.
La investigación de Fasano muestra que tal reacción a la zonulina está presente en 100% de los seres humanos—no solo en el 1.8% de la población que tiene la enfermedad celiaca o el 30% que tiene sensibilidad al gluten.
“Una característica distintiva de lo que llamo un cerebro de grano es que la disfunción cerebral se basa en la inflamación por el consumo de gluten, al igual que cadenas largas de moléculas de azúcar conocidas como carbohidratos”, dice Perlmutter.
Perlmutter cita un análisis publicado por Loren Cordain, autora del libro "The Paleo Diet": “Estamos desafiando cada vez más la fisiología humana al consumir lo que no estamos genéticamente preparados para procesar, como las 133 libras de trigo promedio que consumen los estadounidenses anualmente.”
N°6. Una dieta... con poca fruta
Una dieta alta en carbohidratos ha sido directamente relacionada con atrofia o encogimiento cerebral, según informa un estudio alemán reciente de la Universidad de Bonn publicado en la revista Neurology.
Una prueba de sangre para hemoglobina A1C, la prueba de laboratorio estándar para medir el promedio de azúcar en sangre, es utilizada con frecuencia en estudios que correlacionan el control de azúcar en la sangre con varios procesos de enfermedad con el Alzheimer, el deterioro cognitivo leve y la enfermedad coronaria.
Los investigadores concluyeron que la hemoglobina A1C elevada se asocia directamente con encogimiento del cerebro, dice Perlmutter.
“La función del cerebro, que es 60% a 70% grasa y mantenida por las grasas que consumimos, depende de su ambiente”, advierte él en "Grain Brain".
Luego, él recomienda una dieta que sea agresivamente baja en carbohidratos (60 gramos por día) y abundante en grasas que apoyan las grasas cerebrales.
Estas incluyen: aceite de oliva extra virgen, aceite de sésamo, aceite de coco, ghee, leche de almendra, palta, aceitunas, nueces, manteca de nueces, queso y semillas como de linaza, girasol, calabaza, sésamo y chia.
También
> que sea abundante en vegetales que crecen por encima de la tierra, como la col rizada, brócoli, espinaca, coliflor, coles de Bruselas y lechugas, y
> que sea baja en vegetales como: remolacha, zanahorias y papas, ya que son altos en carbohidratos.
Y él hace un llamado a reducir el consumo de frutas.
“Consumir 2 a 4 porciones de fruta todos los días, según la pirámide alimentaria occidental actual, no es de ayuda. Más en la línea de evitar el deterioro cerebral, es mejor consumir una manzana o un puñado de fresas o similares; o alrededor de 100 calorías de cualquier fruta. En mi opinion, la pirámide necesita invertirse”, dice Perlmutter.
“Debemos tener una dieta similar con la que sobrevivieron nuestros antepasados por 6.2 millones de años y reprogramarnos para apoyar nuestro destino genético para uno mejor.”
N°7. Una conclusión
Ya antes de escribir"The South Beach Diet Gluten Solution", el médico Agatston comprobó los beneficios de dejar el gluten cuando trabajaba en su libro, "La Dieta de South Beach".
“En la 1ra. fase, la Dieta South Beach no prevé grano alguno para así prevenir oscilaciones en glucemia y ayudar a controlar los antojos. Por lo tanto, fue también involuntariamente libre de gluten. Y las personas en la 1ra. fase de la dieta se sentían tan bien que no querían pasar a la 2da. fase. Vimos padecimientos como artritis juvenil, psoriasis y migrañas desaparecer. Me di cuenta de que era la parte ‘involuntariamente sin gluten’ que fue haciendo que la gente se sintiera tan bien”, recuerda Agatston.
El mensaje: El cerebro no está destinado al fracaso como cuestión de rutina a medida que envejece. Y es posible prevenir la demencia. Una de las mejores estrategias dietéticas para proteger su salud cerebral es reducir el consumo de carbohidratos no vegetales, incluidos los azúcares, granos y, por tanto, el gluten, mientras que aumenta el consumo de proteínas magras y grasas saludables.


THE GRAIN THAT DAMAGES YOUR BRAIN:
eL TRIGO MODERNO DAÑA TU CEREBRo: 

With increasing recognition among medical professionals and the lay public alike that the health of gut and brain are intimately connected (i.e. the 'gut-brain' axis), the concept that gluten-containing grains can damage the human brain is beginning to be taken more seriously.  

Books like Dr. William Davis' New York Times best-selling Wheat Belly made great progress in opening up popular consciousness to the subject of gluten's addictive properties, my own e-book The Dark Side of Wheat explored the role that wheat and grains in general played as an addictive agent, and Dr. David Perlmutter's new book Grain Brain places significant emphasis on this connection as well. 

After all, if wheat is a common cause of intestinal damage ("enteropathy") both in those with celiac disease and non-celiac gluten sensitivity, it is no wonder that gluten-associated damage to the gut – sometimes called the "enteric brain," or "second brain," – could have adverse effects to the central nervous system as well.  

Indeed, our research project at GreenMedInfo.com has identified in biomedical literature directly from the National Library of Medicine over 200 adverse health effects linked to gluten-containing grains, with neurotoxicity top on the list of 21 distinct modes of toxicity associated with this grain's effects.[i]  These neurotoxic properties extend from neuropathy and ataxia, to distinct psychiatric conditions such as acute states of mania, and schizophrenia.

A recent study published in the Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry titled, "Hyperexcitable brain and refractory coeliac disease: a new syndrome," has identified a "new syndrome" within the broader array of so-called "gluten related disorders (GRD)" which the authors are calling "Hyperexcitable brain and refractory celiac disease."
According to the study, "Whilst coeliac disease (gluten sensitive enteropathy) remains one of the best characterised GRD, neurological dysfunction is one of the commonest extraintestinal manifestations with a range of presentations such as cerebellar ataxia, neuropathy, sensory ganglionopathy and encephalopathy (headaches and white matter abnormalities)."

They point out that neurological manifestations of gluten-induced toxicity can occur with or without evidence of intestinal damage (enteropathy). While wheat-induced intestinal damage is far more common than most suppose (read: Research Proves Wheat Can Cause Harm to Everyone's Intestines), the problem with gluten stretches far beyond the intestinal wall to so-called "out-of-intestine" adverse health effects. And given the fact that many of the peptide sequences within the vast array of proteins that we colloquially refer to as 'gluten' -- as if it were a singular entity versus the 23,000 plus proteins it is actually comprised of -- are pharmacologically psychoactive, it is no wonder that adverse neurological/cognitive consequences follow its ingestion. 

The new study describes a case study involving 7 patients (5 male, 2 female) who were identified from a cohort of 540 patients with neurological manifestations of "Gluten related disorders (GRD)." These patients showed signs of "myoclonic tremor," which is an involuntary muscle twitching, which initially occurred in their face, tongue, one arm or one leg, "but then spread to affect other parts of the body."  So severe was the tremor that 5 of the patients suffered from epileptic seizures, progressing from "Jacksonian seizures," a type of epilepsy that are initiated with abnormal electrical activity within the primary motor cortex, and may involve a wide range of behaviors from drooling, smacking of the lips, apparently purposeful movements such as turning of the head, etc. Furthermore, all the patients were described as having "limb ataxia and more prominent gait ataxia" – ataxia being a lack of voluntary coordination of muscle movements.
Electrophysiology 'brain tests' showed evidence of cortical myoclonus, which is defined as 'as involuntary brief muscle jerks originating from an abnormal discharge of the cerebral cortex.' Further clinical, imaging and/or pathological evaluation revealed some evidence of cerebellar involvement, but this was a secondary feature, distinguishing this new condition from gluten ataxia, where cerebellar ataxia is the most disabling feature.

(CBS News) Modern wheat is a "perfect, chronic poison," according to Dr. William Davis, a cardiologist who has published a book all about the world's most popular grain.



Davis said that the wheat we eat these days isn't the wheat your grandma had: "It's an 18-inch tall plant created by genetic research in the '60s and '70s," he said on "CBS This Morning." "This thing has many new features nobody told you about, such as there's a new protein in this thing called gliadin. It's not gluten. I'm not addressing people with gluten sensitivities and celiac disease.

I'm talking about everybody else because everybody else is susceptible to the gliadin protein that is an opiate. This thing binds into the opiate receptors in your brain and in most people stimulates appetite, such that we consume 440 more calories per day, 365 days per year."

Asked if the farming industry could change back to the grain it formerly produced, Davis said it could, but it would not be economically feasible because it yields less per acre. However, Davis said a movement has begun with people turning away from wheat - and dropping substantial weight.

had no idea that the list of health problems attributable to gluten was so long and so frightening. Among the health conditions Dr. Davis links to gluten are:


* Schizophrenia. May as well start with the Big Casino, huh? Turns out that taking wheat products away from institutionalized schizophrenics reduced auditory hallucinations, delusions, all that stuff that makes schizophrenia the terrible illness it is. Adding wheat back caused the symptoms to reassert themselves. There are even some reports of complete remission with the removal of wheat from the diet.

* Autism. Research is preliminary, but in a Danish study of 55 autistic children, removing gluten from the diet reduced formal measures of autistic behavior.

* Liver diseases, including chronic hepatitis and biliary cancer.

* Hashimoto’s thyroiditis, the most common cause of hypothyroidism.

* Lupus

* Asthma

* Inflammatory bowel disease

* Crohn’s disease

* Seizures.

* Several forms of cancer, including bowel cancer.

* Ataxia – loss of balance and coordination. Indeed, apparently half of all patients with otherwise unexplained ataxia test positive for celiac markers – aka gluten sensitivity. This involves progressive, irremediable brain damage.

* Dementia. Doesn’t get any scarier than that. Again, gluten sensitivity can cause permanent brain damage. Gluten ataxia can progress to dementia.


But why this apparent increase in gluten sensitivity? Is it just a fad? After all, people have been eating wheat for millennia, but dementia, for example, has only started accelerating recently.

"If three people lost eight pounds, big deal," he said. "But we're seeing hundreds of thousands of people losing 30, 80, 150 pounds. Diabetics become no longer diabetic; people with arthritis having dramatic relief. People losing leg swelling, acid reflux, irritable bowel syndrome, depression, and on and on every day."

To avoid these wheat-oriented products, Davis suggests eating "real food," such as avocados, olives, olive oil, meats, and vegetables. "(It's) the stuff that is least likely to have been changed by agribusiness," he said. "Certainly not grains. When I say grains, of course, over 90 percent of all grains we eat will be wheat, it's not barley... or flax. It's going to be wheat.

"It's really a wheat issue."

Some health resources, such as the Mayo Clinic, advocate a more balanced diet that does include wheat. But Davis said on "CTM" they're just offering a poor alternative.

"All that literature says is to replace something bad, white enriched products with something less bad, whole grains, and there's an apparent health benefit - 'Let's eat a whole bunch of less bad things.' So I take...unfiltered cigarettes and replace with Salem filtered cigarettes, you should smoke the Salems. That's the logic of nutrition, it's a deeply flawed logic. What if I take it to the next level, and we say, 'Let's eliminate all grains,' what happens then?

"That's when you see, not improvements in health, that's when you see transformations in health."

Watch Davis' full interview in the video above.

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How ironic it would be for the most prized food of Western culture -- wheat -- to be at the root of the global epidemic of depression?

The powerful neurotoxic and psychoactive properties of wheat have only recently come to light. For many decades the near exclusive focus was on gluten's life-altering gastrointestinal adverse effects – once considered exceedingly rare and limited to those with celiac disease.  Only now are we beginning to realize that this "king of grains" is truly a debilitating force in the Western diet that we must go to great lengths to avoid.

Beyond the already 200+ adverse health effects identified in the biomedical literature on this globally popular food's inherent health damaging properties, a solid body of research also exists linking wheat to schizophrenia, acute bouts of mania, autism, cerebellar ataxia, reduced blood flow to the brain, autoimmune neurological issues, and many other neurotoxic reactions. For an exhaustive analysis of the neurotoxicity of wheat visit our Wheat Toxicity page which contains 24 biomedical citations on wheat's brain- and nerve-damaging properties.

Recently, the holistic psychiatrist Dr. Kelly Brogan, MD, reported on the relationship between gluten consumption and depression in non-celiac disease subjects on her cutting-edge website, commenting on a study published in the journal Alimentary Pharmacology and Therapeutics titled, "Randomised clinical trial: gluten may cause depression in subjects with non-coeliac gluten sensitivity - an exploratory clinical study," wherein it was clearly revealed that gluten consumption significantly increases the risk of depression.

The doubled-blind cross over study consisted of twenty-two subjects (24-62 years, five male) with irritable bowel syndrome who tested negative for celiac disease and whose condition was symptomatically controlled on a gluten free diet.
The participants randomly received one of three dietary challenges for 3 days, followed by a minimum 3-day washout before crossing over to the next diet. Their gluten free diet was challenged with either gluten (16 g/day), whey (16 g/day) or not supplemented at all (placebo).  The study end-points included mental state as assessed by the Spielberger State Trait Personality Inventory (STPI), cortisol secretion and gastrointestinal symptoms.

The results of the intervention were reported as follows:
"Gluten ingestion was associated with higher overall STPI state depression scores compared to placebo [M = 2.03, 95% CI (0.55-3.51), P = 0.010] but not whey [M = 1.48, 95% CI (-0.14 to 3.10), P = 0.07]. No