27 mayo 2012

Como la banca NOS ESCLAVIZA

Esta niña nos lo explica de una manera 
precisa y exacta: (6 min).: 


Tambien nos lo explica el congresista Kucinich en 3 min. :



La economia real (la unica verdadera) es extremadamente productiva y rica
La economia virtual , ademas de crear sus propios premios nobel, con sus teorias matematicas,  crea una inmensa pobreza artificial



El funcionamiento absolutamente corrupto de la creacion del dinero - (no de riqueza , sino miseria artificial):




Cómo nació la deuda pública de Francia:
En 1973, Francia NO tenía problema de deuda y el presupuesto nacional se encontraba equilibrado.

En efecto, el Tesoro Público podía financiarse DIRECTAMENTE con el Banco de Francia para construir escuelas, infraestructuras viarias, portuarias y aéreas, hospitales y centros culturales, sin tener que pagar una tasa de interés exorbitante, y entonces apenas tenía déficit.
TODO CAMBIO el 3 de enero de 1973, el gobierno del Presidente Georges Pompidou, él mismo antiguo director general del Banco Rothschild, influenciado por el mundo financiero, adoptó la Ley n°73/7 sobre el Banco de Francia, apodada la “Ley Rothschild” por el cabildeo del sector bancario a favor de su adopción.
Elaborada por Olivier Wormser, gobernador del Banco de Francia, y Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Economía y Finanzas, la ley estipula en su artículo 25 que “el Tesoro Público no puede ser presentador de sus propios efectos a descuento del Banco de Francia”.

En otras palabras, el Estado francés YA NO PODIA financiar el Tesoro Público contratando préstamos sin interés con el Banco de Francia, sino que TIENE OBLIGACION DE PEDIRLOS A LOS MERCADOS FINANCIEROS ……
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=152394


Una PREGUNTA a Alberto Montero Soler ( amontero@uma.es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga)  puede aclararnos la DIMENSION ABSOLUTAMENTE ASTRONOMICA DEL ROBO PLANETARIO - NOSOTROS estamos en el VERTICE DE LA PIRAMIDE...: 

PREGUNTA: 
El banco JP Morgan anunció unas pérdidas de 2.000 millones de dólares en su cartera de derivados. Casi cinco años después del caso Lehman Brothers el capitalismo financiero, con sus productos derivados y la negociación de alta frecuencia, sigue causando desastres. 

Según las últimas estadísticas (diciembre de 2011) del Banco de Pagos Internacionales (BPI), el banco central de bancos centrales, el mercado extrabursátil (OTC) de instrumentos derivados ha llegado a la cifra de 648 billones de dólares. Se trata de un numero 14 veces mayor que la capitalización de todas las bolsas del globo. Y nueve veces más grande que el Producto Interno Bruto del mundo entero. 

¿Cómo afecta a la economía real esta economía dopada, clandestina, supersónica?

RESPUESTA: 
A. M. S.: Pues esta economía supersónica, como la denominas, se ha construido sobre la base de unos procesos que, en principio, parecen razonables desde un punto de vista económico, como son los de protección frente al riesgo derivado de las fluctuaciones que se pueden producir en los mercados, ya sean los de bienes y servicios o los de productos financieros. 
Esos instrumentos, bajo la forma de productos derivados u opciones, se convierten así en una especie de seguro que protege a su tomador de los riesgos económicos que pudieran derivarse de la transacción que va a realizar en un futuro o de las fluctuaciones que experimente el valor del título en el mercado mientras lo mantiene en su cartera. Nada hay de intrínsecamente perverso en ello; como tampoco lo hay cuando contratamos un seguro para el hogar o el automóvil. 
Se trata de una protección ante un riesgo abstracto que puede concretarse en cualquier momento y frente al que los agentes prefieren cubrirse pagando un precio que entienden razonable.

LOS PRODUCTOS DERIVADOS, LAS OPCIONES,  progresivamente esos títulos han ido adquiriendo vida propia en el sentido de que se han convertido, a su vez, en objeto de intercambio en mercados específicos y, con ello, de estrategias especulativas.

Nos encontramos así ante la paradoja de que, al convertirse en objeto de especulación, también se producen fluctuaciones en su precio y éstas, a su vez, arrastran al precio de los activos frente a cuyas fluctuaciones pretendían cubrirse los agentes cuando adquirieron estos productos derivados.
La resultante es una situación intrínsecamente perversa: el mecanismo que servía para protegerse de la especulación se convierte, a su vez, en objeto privilegiado para la dinamización de la especulación, extendiendo la volatilidad y la inestabilidad financiera global y reforzando las posibilidades de crisis financieras recurrentes y, en ocasiones, sistémicas.

Pero, además, insisto en que debemos considerar a esos productos y los mercados en los que se intercambian como ámbitos privilegiados de especulación porque la inmensa mayoría de ellos escapan a cualquier mecanismo de supervisión y control por parte de las autoridades financieras. Así, aunque todos y cada uno de esos productos financieros debe cumplir una función de cobertura del riesgo para poder ser comercializado, en estos momentos las razones para la creación y existencia de la mayor parte de ellos se ha pervertido y su finalidad ha pasado a ser la de permitir que las entidades financieras escapen a las regulaciones de los estados y sus instituciones de supervisión, generando un ámbito privilegiado e hiperdimensionado para la especulación. 

De hecho, toda la historia de la especulación financiera se sustenta, precisamente, sobre ese intento, casi siempre exitoso, de escapar a dichas regulaciones por la vía de innovaciones financieras que alimentan estrategias especulativas de nuevo orden y sobre nuevos productos.

La novedad se encuentra, por un lado, en la multiplicación ilimitada de esos productos, cada vez más opacos para sus adquirentes y más alejados de su función de cobertura de riesgo esencial. 
Y, por otro lado, en la velocidad y continuidad de los intercambios, gobernados en muchos casos por superordenadores que siguen órdenes de algoritmos secretos (el denominado High Frequency Trading) y que son capaces de lanzar millones de órdenes de compra y venta por segundo que se anulan casi inmediatamente y que buscan el beneficio en la elevadísima frecuencia de transacciones sobre diferenciales casi infinitesimales de rentabilidad.

La existencia de ese ámbito sobredimensionado tiene importantes repercusiones sobre la economía real. Esencialmente, porque es de ahí de donde debe extraer un flujo de renta continuada que permita atender la estructura arborescente de productos financieros y rentabilidades asociadas a éstos y que, además, en momentos de crisis pretenden realizarse todos simultáneamente.

Es por ello que al tiempo que se ha ido intensificando la financiarización de las economías se han incrementado los mecanismos de expropiación financiera de las rentas del trabajo y de las rentas del capital productivo a favor de los rentistas que operan en esa superestructura financiera. Para tal fin ha sido necesario articular mecanismos que faciliten, cuando no impongan, la penetración del sector financiero en las transacciones económicas cotidianas, estimulando el acceso al crédito y promoviendo el endeudamiento como principal mecanismo de expropiación financiera de la ciudadanía. 

Ésta asiste entonces al expolio de sus menguantes rentas salariales como consecuencia de la creciente presencia de las finanzas en sus vidas bajo la forma de seguros, pensiones privadas, hipotecas o créditos al consumo. Unos servicios que deben contratarse de forma privada como consecuencia, por otra parte, de la paulatina retirada del Estado de la provisión de dichos servicios.

Nos encontramos, así, con que el acceso al dinero –y, por tanto, a la financiación- condiciona crecientemente la capacidad de los ciudadanos para satisfacer muchas de sus necesidades básicas, lo que refuerza, en suma, la espiral de la expropiación financiera.

Se trata, pues, de una pirámide invertida que debe soportar sobre su mermado vértice una carga cada vez mayor.



Representante de la teoria economica de la escuela Austriaca y liberal explica el origen de la creacion de dinero de LA NADA:





 AQUI NOS VUELVEN A EXPLICAR(COMIC)-

“El sueño americano”: la mafia banquera en dibujos animados

  LA CREACION DE DINERO DE LA NADA Y LA CONSECUENTE CORRUPCION:


AMERICA : DE LA LIBERTAD AL FASCISMO - film de Aaron Russo 
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ESPAÑA SAQUEADA POR LOS BANCOS:

Banca privada, un tumor en metástasis

Centro de Colaboraciones Solidarias


Dos ventas recientes en el sector financiero del Reino de España ratifican el timo enorme que ha devenido el sector bancario privado para los legítimos intereses de la mayoría ciudadana. La privatización de Nova Galicia Banco y la venta del 7.5% del capital de Bankia; un primer lote hasta su privatización total.

En ambos casos, se ha aplicado el obsceno principio de socializar pérdidas y privatizar beneficios. El Estado ha volcado ayudas multimillonarias para sanear esas entidades que se precipitaban a la quiebra, no solo por incompetencia manifiesta y pésima gestión, sino también por desmedida codicia. Y, una vez saneadas con dinero de todos, se entregan al sector privado.

Nova Galicia Banco se ha vendido al grupo sudamericano Banesco por 1.003 millones de euros. Esta privatización supone una pérdida de 8.580 millones de euros para el Estado. Más del doble de lo recortado en Educación en España.

Y la segunda venta es la del 7.5% de acciones de Bankia por 1.360 millones de euros. Pero el Estado invirtió 22.000 millones en Bankia, además de que BFA-Bankia ha recibido más de 124.000 millones en diversas ayudas públicas.

Pero no es solo cuestión de esas dos entidades bancarias. Ojalá. En ayudas diversas, el Estado ya ha aportado 137.000 millones de euros a las entidades financieras que ha nacionalizado para evitar su quiebra. Banco de Valencia, Catalunya Caixa, Banco Mare Nostrum... De esas ayudas, 43.529 millones de euros han sido inyección de capital. El Estado no recuperará ese dinero de todos. Y sucede que todo el sistema financiero español estaría en quiebra de no ser por las ingentes ayudas públicas, que alcanzan ya la cantidad de 632.000 millones de euros, incluyendo los préstamos del Banco Central Europeo.

Éric Toussaint dice que el oficio de banquero es demasiado serio para confiarlo a los bancos privados. El sector del ahorro y la inversión ha de ser público por su importancia para los intereses de la ciudadanía, así como por el efecto devastador que su mala o criminal gestión tiene en la economía real. Los ahorros de la ciudadanía no pueden estar en manos de quienes solo se mueven por el beneficio y, para conseguirlo, perpetran lo que sea.

Desde 2008 hemos comprobado una y otra vez como una indecente minoría ha provocado la mayor crisis financiera del último siglo. Y, pasado el primer susto, que apenas les duró hasta principio de 2009, han saqueado el Estado en perjuicio atroz de la mayoría ciudadana. Han dinamitado el Estado que aseguraba buena parte de derechos sociales han causado la mayor desigualdad que se haya conocido e incrementado la pobreza brutalmente. Y, por su inestabilidad e insolvencia real, continúan siendo un riesgo que puede estallar en otra crisis aún peor en tiempos próximos venideros.

Parece evidente que la banca privada ha de quedar reducida a la mínima expresión y, la que permanezca, muy controlada, aunque, a fuer de sincero, mejor sería que desapareciera. ¿Utopía? Utopía es el territorio que no hemos alcanzado aún. Utopía era la libertad de los esclavos cuando el esclavismo era el modo de producción. Y el esclavismo desapareció. ¿Por qué no conseguir un sistema financiero en el que la banca privada pinte poco?

La alternativa es la banca pública, controlada democráticamente, social y transparente. Porque el dinero es un bien público y no se puede dejar en manos privadas al obsceno albur de también privados intereses. Y no es cuestión de “expertos” sino de decisión política, que responde indefectiblemente, se reconozca o no, a intereses de clase.

OTRO SAQUEO: 

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LOS BANCOS NO SON LA SANGRE DE LA ECONOMICA, SON EL CANCER

Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 4 de agosto de 2015.
 
El artículo señala que, en contra de lo que constantemente se dice en los medios de información (la mayoría controlados o altamente influenciados por la banca), el sistema bancario no es equivalente al sistema circulatorio en el cuerpo económico, sino que es más bien un cáncer que va cuestionando la viabilidad de la economía. 

Este problema se acentúa en España, donde el sector público de este sistema bancario es muy reducido, siendo uno de los más pequeños de los países de la OCDE, el club de países más ricos del mundo.


A usted, lector, le habrán informado de que el sistema bancario juega un papel importantísimo en la economía, fundamental para su supervivencia. Y le dirán frecuentemente que es como el sistema circulatorio en el cuerpo humano. 

Sin él, el cuerpo no vive, y muere. Y de esta lectura se concluye que hay que cuidarlo y darle todo tipo de ayudas para que permanezca sano, asegurando así que el cuerpo se mantiene vivo, pues sin él todos estaríamos muertos. Tenemos que cuidarlo bien. Y le aseguro que lo hemos tratado súper bien. Le hemos dado más de 108.000 millones de euros públicos (de sus impuestos y los míos) para que no colapsara (según el Tribunal de Cuentas, esta fue la cifra de dinero público comprometida por España en ayudas a la banca privada entre 2009 y 2012). Y el Banco Central Europeo, el BCE, una institución pública, le ha prestado millones y millones de euros, a unos intereses ridículamente bajos, para asegurarse que la banca no cae enferma y se nos muera, porque ello sería fatal para todos nosotros. 

Los directores de orquesta de todo este tipo de argumentación favorable al sistema financiero son el Sr. Mario Draghi, presidente del BCE, el Sr. Luis María Linde, gobernador del Banco de España, y el Sr. Luis de Guindos, Ministro de Economía español, todos ellos banqueros o próximos a la banca, y todos ellos están subrayando que el mayor problema que tiene España no es la falta de crédito para las familias y para las pequeñas y medianas empresas, sino los salarios, demasiado altos según ellos.

Sepa usted que todo el argumentario a favor de la banca que le he resumido en los párrafos anteriores son mentiras tan grandes como catedrales, reproducidas por los mayores medios de información y persuasión (controlados, la mayoría, por la banca).

Por qué la banca es un problema
Comencemos mirando la evolución de la banca (eje del capital financiero). Y el primer dato que aparece es su enorme crecimiento en la mayoría de los países a los dos lados del Atlántico Norte a partir de los años ochenta. 

Veamos qué ha ido pasando en EEUU, analizando su tamaño. Y una manera de medir su tamaño es mirar los beneficios que tiene este sector bancario y el porcentaje que estos beneficios representan sobre el total de beneficios del mundo empresarial. Pues bien, en el año 1980, los beneficios de la banca representaban el 15% de todos los beneficios de las grandes corporaciones en EEUU. En el año 2006 representaban nada menos que el 40% (“From Boring Banking to Roaring Banking”, Dollars & Sense, julio/agosto 2015). 

Es un crecimiento auténticamente impresionante. No tengo cifras para España, pero es probable que el crecimiento haya sido incluso mayor como resultado del excesivo tamaño del sector bancario español, proporcionalmente mayor que el de EEUU.
Otra característica del sector bancario ha sido su concentración. Los diez bancos más importantes de EEUU tenían el 20% de todos los depósitos antes de 1980. En 2007, este porcentaje había subido a un 50%. Una situación semejante ha ocurrido en la mayoría de países a los lados del Atlántico Norte. El excesivo crecimiento del sector bancario y su concentración han sido las características más notables de lo que se llama el sector financiero, del cual el bancario es el elemento central.
La pregunta que debemos hacernos es por qué esto ha ocurrido y si ello es bueno o malo para la salud de la economía y de la sociedad. Y para responder a esta pregunta debemos comprender qué es lo que un banco hace o solía hacer. Durante muchos años, los bancos estaban bastante descentralizados y casi cada comunidad tenía su propio banco. Era lo que, según el profesor Gerald Epstein, se ha llamado la “época aburrida” del sistema bancario (citado en el artículo mencionado anteriormente). Los ciudadanos y sus familias depositaban sus ahorros en el banco, y los banqueros hacían préstamos a unos intereses más elevados que los que les pagaban a los ahorradores que depositaban su dinero en los bancos. Pagaban a estos últimos unos intereses del 3%, y exigían a los que les prestaban – por regla general, pequeñas y medianas empresas – un 6%. Y cuando el banco cerraba por la tarde, el banquero se iba a jugar al golf, a las 3 de la tarde, con los figuras del establishment de la comunidad: el médico, el dueño de la empresa textil, el abogado, el cura de la comunidad (en Europa) o el pastor protestante (en EEUU), así como otros miembros de la estructura de poder. Era lo que se llamaba el régimen 3:6:3.
Los comportamientos bancarios como causa de la crisis
El problema comenzó cuando los salarios comenzaron a descender como resultado de las políticas neoliberales iniciadas por el Sr. Reagan y la Sra. Thatcher, en la década de los ochenta. Esta bajada de los salarios forzó a que las familias no solo consumieran menos, sino que, a fin de mantener su nivel de vida, tuvieran que pedir prestado dinero a la banca. Y continuaron pidiendo más y más dinero a medida que los salarios iban bajando y el número de puestos de trabajo bien remunerados también iba bajando y bajando. Ahí está la razón del enorme endeudamiento y el origen del descenso de la demanda, con el consiguiente enlentecimiento del crecimiento económico. Este endeudamiento conllevó el crecimiento tan notable del sector financiero, y el paulatino descenso de la demanda.

Pero este descenso de la demanda también creó un problema al sistema financiero, pues el descenso de la actividad económica redujo la rentabilidad de las inversiones bancarias, de manera que la banca, en lugar de invertir en actividades productivas, es decir, en la producción de bienes y servicios que la ciudadanía consumía, comenzó a invertir en actividades especulativas, en las que obtenía mayor rentabilidad. La relación entre banca e inversión productiva se redujo considerablemente. 

En EEUU, por ejemplo, históricamente alrededor del 20% de la inversión que hacían las empresas procedía predominantemente de la banca. Este porcentaje descendió a partir de los años ochenta, reduciéndose más de la mitad. Y ello fue consecuencia de que la banca, como ya he comentado, en su búsqueda de mayor rentabilidad, invirtió en actividades especulativas (la última la inmobiliaria), que proporcionaban enormes beneficios, lo que contribuyó al gran crecimiento del sector bancario. 

Estas inversiones, sin embargo, ponían al ahorrador en peligro, pues las actividades especulativas conllevan siempre un riesgo: el estallido de las burbujas resultado de la actividad especulativa.
En la Eurozona se añadió otro factor que contribuyó al crecimiento del sector bancario: la creación del euro, y la bajada de intereses en los países periféricos, que pudieron acceder al crédito de una manera muy marcada. Ello ayudó en la aparición de grandes burbujas que causaron la sensación de un gran crecimiento económico en los años noventa y durante la primera década del s. XXI, basado en una especulación inmobiliaria en la que la banca, tanto extranjera (alemana y francesa) como nacional, estaba metida hasta el tuétano. La absorción de tanto dinero por parte de la banca, con fines especulativos, fue la causa de la enorme recesión que siguió a la explosión de la burbuja inmobiliaria.
¿Cómo es que este sistema bancario continúa y se reproduce?
El punto clave para responder a esta pregunta es entender la complicidad entre la banca y el poder político. Lejos de ser el sistema bancario la sangre que permite la supervivencia del cuerpo económico, dicho sistema es el cáncer que consume ese cuerpo. Absorbe una enorme cantidad de recursos y pone los ahorros en peligro, a fin de aumentar beneficios (los de los accionistas y los de los banqueros). Y ello es facilitado por la complicidad existente entre la banca, por un lado, y las instituciones políticas por el otro, las cuales han favorecido la desregulación de la banca, permitiendo estas prácticas especulativas. Y lo que es incluso peor es que cuando la banca está en peligro de colapsar, debido a sus actividades especulativas, el Estado (que quiere decir usted y yo) paga las pérdidas y le da dinero para que se salve y sobreviva, tal como he mencionado anteriormente. Y todo ello sin resolver el problema del déficit de acceso al crédito.
En una conferencia que di al círculo de empresarios de las Islas Baleares (pequeños y medianos empresarios), les expliqué las causas reales de la enorme dificultad para conseguir crédito, y me alegró que, además de recibir un aplauso muy marcado de la audiencia, hablaran de formar una asociación de “empresarios indignados”. 

No hay ninguna duda de que si los bancos fueran instituciones instituciones públicas, a las que se exigiera que cumplieran con su función social, el problema del crédito se resolvería. Esta es la razón de que la inmensa mayoría de países tenga amplios sectores bancarios públicos, siendo España uno de los que lo tiene menos desarrollado. 

Y ello como resultado del escandaloso maridaje entre los grandes bancos y el poder político, causa del problema. De ahí que me moleste en extremo la actitud casi servil que muchos representantes políticos tienen hacia la banca. El público debería abuchear a estos políticos, echándoles del poder pacíficamente y con su voto.

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El Banco de Pagos Internacionales: 

conozca al grupo financiero más secreto del mundo

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) es la institución financiera global más secreta del mundo. Desde su creación en 1930, el banco ha estado en el centro de los acontecimientos mundiales, pero frecuentemente ha pasado desapercibido. El BPI está construyendo una nueva arquitectura financiera y regulatoria global, demostrando que tiene el poder para dar forma a las normativas financieras del planeta.

El escritor británico Adam LeBor realizó la primera investigación profunda de las actividades del banco basándose en una serie de documentos y entrevistas con importantes figuras del mundo financiero.

"El BPI es una institución única: es una organización internacional, un banco muy rentable y un instituto de investigación fundado y protegido por tratados internacionales", cita el portal 'Global Research' un extracto del libro de LeBor, titulado 'Tower of Basel : The Shadowy History of the Secret Bank that Runs the World' ('Torre de Basilea: La Vaga Historia del Banco Secreto que Dirige el Mundo').

Sus decisiones dan forma a nuestras vidas
El banco fue creado por los gobernadores del Banco de Inglaterra y el Reichsbank en 1930 y está protegido por un tratado internacional, por lo que el BPI y sus activos están legalmente fuera del alcance de cualquier Gobierno o jurisdicción. Es decir, el BPI es intocable. El banco tiene sólo 140 clientes, pero en los años 2011 y 2012 obtuvo ganancias libres de impuestos estimadas en 1.170 millones de dólares.

"El club más exclusivo del mundo tiene 18 miembros" que se reúnen en Basilea, Suiza, en el marco del Comité Consultivo Económico del BPI. Se trata de "las personas más poderosas del mundo", los banqueros centrales.

"Los banqueros centrales, cuya independencia está constitucionalmente protegida, controlan la política monetaria en el mundo desarrollado. Gestionan la oferta de dinero a las economías nacionales. Fijan las tasas de interés decidiendo así el valor de nuestros ahorros e inversiones. Ellos deciden si hay que centrarse en la austeridad o crecimiento. Sus decisiones dan forma a nuestras vidas", escribe LeBor.

Papel crucial en la historia
Desde el primer día de existencia, el BPI se ha dedicado a la promoción de los intereses de los bancos centrales y la construcción de la nueva arquitectura de la financiación transnacional. Sus miembros han desempeñado un papel crucial en la determinación de la respuesta mundial a la crisis financiera global, afirma LeBor.

Alemania perdió la guerra, pero ganó la paz económica, en gran parte gracias a la BPI
El BPI permaneció abierto a los negocios a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, aceptando el oro robado nazi y llevando a cabo operaciones de divisas de la Alemania nazi. El banco fue utilizado tanto por los Aliados, como por las potencias del Eje como un punto secreto de contacto para mantener abiertos los canales internacionales de financiación. "Alemania perdió la guerra, pero ganó la paz económica, en gran parte gracias al BPI", indica el libro.

"La opacidad del banco y la influencia que se hace cada vez mayor plantean profundas preguntas, no solo sobre la política monetaria, sino también sobre la transparencia, la rendición de cuentas, y cómo se ejerce el poder en nuestras democracias", advierte el autor del libro.

¿Para qué el FMI necesita oro?
Numerosos analistas financieros destacan el fracaso de las divisas nacionales como el principal medio de pago en el mundo y discuten cada vez más la posible aparición de una moneda respaldada por oro, que pondría fin a la era de la hegemonía del dólar como moneda de reserva. Al parecer, el FMI también apuesta por el oro en las actuales condiciones económicas poco estables.
El conocido economista Meghnad Desai, director del Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF, por sus siglas en inglés), organización de investigación independiente y consultoría, indicó que los Derechos Especiales de Giro del FMI (DEG) deben contener una cierta cantidad de oro para ayudar a estabilizar esa moneda 'sintética'.

"Un poco de oro ayudaría a estabilizar los DEG. Podríamos pedir que el oro sea designado como parte de los DEG. Creo que es bastante probable que eso suceda", dijo Desai en una conferencia de metales preciosos celebrada el pasado fin de semana en Dubái, informa el portal 'Zero Hedge'. "Esto será más fácil si China aumenta sus reservas oficiales de oro", agregó Desai.
Actualmente, los DEG se componen de cuatro monedas: el dólar estadounidense, el yen, el euro y la libra esterlina. Pero si el FMI quiere cambios en la infraestructura financiera global, la necesidad de añadir a esta lista el yuan ya es evidente.