20 agosto 2012

la economia es un juego con trampas

...que no tiene nada que ver con lo que tu hagas, ni con lo que un pais produzca:

Un cartel mafioso se encarga de que tu trabajes para mantener un sistema absolutamente corrupto:

Disertación de Joseph Stiglitz sobre crisis, endeudamiento y alternativas





"SI lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. 

La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático.

Ese cerdo psicopata puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. 

En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja.

Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura.

De eso trata la economía financiera.

Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo


de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. 




La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista
convencional, el del tiro en la nuca.

Es decir, convierte a una persona en una cosa sin humanidad.

Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. 

Nada de eso cuenta para la economía financiera

ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.

Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo.

Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres.

Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.

A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera.

Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y
responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay
detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos
especulativos de los que somos víctimas.

La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella
cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no
vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino.

La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.

Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es
más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo.

Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.

En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el
tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y
distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días.

Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera hay que sacarla del bache.

La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado."

Juan Jose Millas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajaja!

Al lado de la señorita Pepis.

Lo que faltaba, un neofabiano comunista dando lecciones al lado de una puta barata reoperadisíma al frente de una nación de pendejos.

Convirtamos el planeta en Corea del Norte de la mano de Stiglitz y los nuevos patriarcas y matriarcas que solo piensan en operarse la cara.

¿Como tendrá el culo Cristina Kirchner con los pellejos estirados del resto de cuerpo que muestra?
Pues como el culo de un pato o de un zorrón dedicado a sodomía.

jajajajajaja

DESPERTARES dijo...

SOMOS CERDAS CHANCHAS
http://teatrevesadespertar.wordpress.com/2012/08/02/somos-cerdas-chanchas/