FILE - In this Aug. 10, 2013 file photo athletes compete in a women's 3000-meter steeplechase heat at the World Athletics Championships in the Luzhniki stadium in Moscow, Russia. The credibility of the IAAF and sports in Russia will be on the line Monday, Nov. 9, 2015 when a report on extortion and doping cover-ups is published. (AP Photo/David J. Phillip)
La campaña sistematizada que Occidente ha desatado contra Rusia, a propósito del supuesto dopaje “de Estado” que las autoridades políticas rusas habrían diseñado para sus atletas, tiene una sóla dirección y esa no es otra que la política. Sobre ello habla Paul Craig Roberts en el último editorial del site digital Strategic Culture Foundation, que analiza la situación de la política mundial desde una óptica anti-globalista, el cual transcribo en su literalidad (salvo algunos breves párrafos), más abajo.
Los medios de la progredumbre y el ultraconservadurismo falsimediático político occidental que está a los pies de Washington tampoco han sido ajenos a esta cacería-montaje anti-Putin como bien se puede comprobar leyendo los distintos mass-mierda españoles (Eldiario, ELPAIS, ABC, Libertad Digital, etc…).

 Rusia dobló sus medallas olímpicas tras implantar su sistema de dopaje de Estado, reza el titular de un artículo maledicente que escribe un plumífero-sicario a sueldo de la mentira de Estado y que pretende ser “probatorio”, sólo porque lo dice un informe que lleva el sello de trucado. A este pseudoperiodista le doparon en Washington, creo, aunque sabiendo que este medio tiene al inglés The Guardian (su buque informativo insignia, cuya rusofobia militante es la más agresiva de todo el estercolero mediático europeo),  todo es posible.
ELPAÍS es otro clásico que nunca ha faltado a la cita de la rusofobia y la manipulación informativa. Después de quedar en evidencia en el caso del autogolpe turco, vuelve a la carga contra Rusia con este titular. 

Así hacía desaparecer Rusia los positivos de sus mejores atletas, un compendio de la típica golfería informativa prisaica adornada con propaganda pro-norteamericana. Por cierto, EEUU ha encubierto más que nadie en el mundo el dopaje de sus atletas, empezando por el mítico Carl Lewis y terminando por Lance Armstrong, en ciclismo. Sin contar esa horterada del basket NBA donde sus integrantes se dopan hasta el escroto, con perdón, y (no lo olvidemos) han ganado Juegos Olímpicos, con el corrupto COI dando el visto bueno. Lo verdaderamente alentador es comprobar que bastantes de los lectores de esos medios disienten de la porquería propagandística ofrecida por los juntaletras de la OTAN, el habitual repertorio de guerra sucia anti-rusa. 

Hasta han hecho evocaciones de la URSS y…cómo no…los cánticos han llegado hasta la misma RDA. La ultraderecha atlantista se ha ocupado de ello. Si el comunismo ha desaparecido hay que seguir aplicando la máxima de “este muerto está muy vivo”. Cómo podía ser que ganaran y arrasaran los soviéticos, los germano orientales….mientras los benditos plusmarquistas occidentales Carl Lewis, Florence Griffith, Sebastian Coe, Michael Gross de entonces….eran tan puros que casi parecían arios (con perdón de los negros). Siempre levantaron sospechas de dopaje contra el Este socialista (en particular, la RDA) pero nunca las pudieron probar, ni en competición, ni fuera de ella. Sólo mediante el revanchismo y comprando testigos, una vez caído el Muro antifascista de Berlín. 

La guerra fría era también una guerra caliente deportiva. Recuerden, para los amnésicos, el dopaje de Estado llevado a cabo en España por Eufemiano Fuentes o Sabino Padilla. Este último contó con ilustres figuras en su “nómina”, como el ciclista Miguel Indurain.

Lo cierto es que, retomando las acusaciones de dopaje contra el Estado ruso, hay varios elementos importantes que desmoronan todo el tendencioso, parcial (¿independiente? ja) e intoxicador informe McLaren:
 Según el miembro de la AMA (Agencia Mundial Awntidopaje), Nenad Lalovic, La filtración de un borrador instando a una prohibición completa de los atletas rusos en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro ha socavado el informe clave sobre las acusaciones de dopaje en los Juegos de 2014 en Sochi. Es decir, había gato encerrado previo para acusar deliberadamente a Rusia (con o sin “pruebas”), sin duda todo ello instigado por EEUU y su lacayo canadiense. Otro punto relevante es que las acusaciones contra atletas de Rusia se basan en la información dada por una sola persona, un tal Grigory Rodchenkov, ex director del laboratorio antidopaje de Moscú, al cual se le imputaron cargos criminales en Rusia, en 2012, por violar las leyes antidopaje, aunque el caso fue, finalmente, sobreseido por las autoridades rusas.

Ródchenkov, era sospechoso de extorsionar a los deportistas para recibir sobornos, renunció a su cargo y se fugó a EE.UU. En los meses posteriores concedió varias entrevistas acusando a los más altos cargos rusos de instigar el uso del dopaje para ganar los JJ.OO. Sobre el testimonio de este sujeto (¿comprado a precio de oro?) se ha construido el informe McLaren que ha modelado un picapleitos canadiense que lleva su nombre. Si a ello añadimos las denuncias del presidente del Comité Olímpico Europeo, Pat Hickey, señaladas en el artículo de Roberts…hay un denominador y un objetivo común: satanizar a Rusia. Los medios de defecación masiva sólo han tenido que poner en marcha el ventilador más la mierda correspondiente, de la mano de un “disidente”. 

Las acusaciones contra el deporte ruso no se basan en pruebas contrastables en laboratorio, con resultados clínicos medibles de dopaje, verdaderamente independientes, sino en “me lo dijo un tipo exiliado en EEUU”.  Después, a las pruebas se les da un barniz “independiente”, con la sombra del control estadounidense y…voilá…ya tenemos solemne informe anti-ruso. ¿Qué pasa…que el resto de atletas de Occidente son de una pureza inmaculada a pesar de los miles de millones de dólares/euros que mueve el mercado corrupto neoliberal y no merecen una mísera investigación?
Hay que volver sobre ello. Desde que Rusia decidió, de forma admirable, destruir los planes terroristas de la élite euro-americano-sionista en Siria, no han cesado las maquinaciones de Occidente para socavar y desprestigiar a Moscú, bajo la égida de Washington. Todo vale, ahora, para ensuciar la imagen de los deportistas rusos, pero sobre todo la del presidente ruso Vladimir Putin. 

El serial anti-Putin comenzó con la venganza terrorista de Occidente sobre Rusia cobrándose la vida de más de doscientas personas en el atentado contra un avión ruso de pasajeros en Egipto; el dictador turco Erdogan derribó un caza ruso en territorio sirio a instancias de EEUU y la OTAN; se lanzaron los Panama Papers, infructuosamente, para señalar falsamente a Putin como el beneficiario de una trama de evasión fiscal; se premió a una fulana ucraniana en Eurovisión a cuenta de Stalin pero pensando en Putin…y ahora sacan un informe sobre dopaje de Estado (servicio de espionaje incluido; con la mierda que llevan ellos encima con su CIA, MI5..etc), que es otro intento demonizador basado en las declaraciones de un tipo con antecedentes sucios que huyó a EEUU.  El atletismo ruso no será perfecto en limpieza, pero menos limpias son las artimañas de Occidente contra Rusia. 
No hay voluntad de esclarecer ninguna verdad. 

El informe “McLaren” es una versión de otro pufo anti-ruso-soviético (el Informe Mitrokhin). Occidente está putrefacta de odio y sobrada de canallas.

Como decía anteriormente, Paul Craig Roberts, ex secretario adjunto del Tesoro de Estados Unidos para la Política Económica de la Administración Reagan, editorializa sobre esta cuestión, dejando bien claro, en forma contundente, qué clase de maniobra es la que están orquestando los imperialistas a través de sus títeres en los diversos organismos deportivos mundiales.

Aquí está el artículo, traducido, de Roberts:

Washington está politizando, de nuevo,


los Juegos Olímpicos

Paul Craig Roberts

ROBERTS


Washington y su vasallo, Canadá, están utilizando a sus mass-media occidentales, a cuenta del escándalo de dopaje deportivo de los atletas rusos, para prohibir la participación de Rusia en los Juegos Olímpicos a celebrar en Brasil. EEUU y Canadá están presionando a otros países para que lleven a cabo, junto a ellos, una “vendetta” contra Rusia. Todo ello bajo la cobertura de “proteger la limpieza en el atletismo”

Usted podría apostar lo que quiera, incluso su vida, a que la motivación real de Washington en este asunto no es la equidad en el deporte. Washington, si cabe, está demasiado ocupado en su casa destruyendo el concepto de equidad con los pobres. Washington, que no tiene en cuenta la soberanía de los pueblos y el derecho internacional para ejecutar de forma abierta agresiones, está destruyendo millones de vidas en el Mundo para sus propósitos hegemónicos.

Se podría decir que Washington desea también la hegemonía en el deporte tal y como lo viene haciendo en todo lo que es la política exterior de EEUU, por lo que, lógicamente, quiere que los atletas rusos estén fuera de circulación para que los estadounidenses puedan ganar más medallas. Pero esto sería perderse en el leit-motiv real de la campaña de Washington contra Rusia. El llamado “escándalo de dopaje” es parte del esfuerzo continuado de Washington para aislar a Rusia y construir una sólida oposición a Putin en Rusia.

Hay una minoría conocida como “atlantistas integracionistas” que forman parte del gobierno ruso y también del sector empresarial que cree que es más importante para Rusia integrarse en Occidente que mostrar al mundo su soberanía. Esta minoría de rusos está dispuesta a intercambiar la independencia política de Rusia por el vasallaje a Occidente. Esencialmente son traidores que tolera Putin. Con la prohibición de la participación de Rusia en los Juegos Olímpicos, Washington está tratando de fortalecer esta oposición a Putin. Ahora, estos grupos opositores podrán decir: “la intransigencia de Putin ha mantenido a Rusia fuera de los Juegos Olímpicos. Putin ha aislado a Rusia. Debemos cooperar (un eufemismo que realmente significa ceder) con Occidente o convertirnos en un país marginado “.

Este es el juego de Washington. La prohibición olímpica está dirigida a socavar la imagen de Putin entre los rusos. “¡Él nos mantuvo fuera de los Juegos Olímpicos!”, es la consigna esperada por Occidente. Los integracionistas atlanticistas están dispuestos a traicionar a cualquiera, se trata de Assad o incluso de Crimea, con el fin de lograr la aceptación por parte de Washington. Por lo tanto, no es un secreto que Washington está trabajando para fortalecer a sus aliados de la oposición rusa.

Los europeos están molestos por la politización de los Juegos Olímpicos por parte de Washington. El Presidente del Comité Olímpico Europeo, Pat Hickey se opuso al intento de Washington de imponer un castigo “antes de que se haya presentado ninguna prueba. Tal interferencia antes de la publicación del Informe de McLaren está totalmente en contra de las normas internacionales de un proceso legal justo y puede haber socavado por completo la integridad y por lo tanto la credibilidad de este importante informe”. Hickey dijo que es evidente que las iniciativas de Washington y Canadá han hecho que “la independencia y la confidencialidad del informe McLaren estén totalmente comprometidas” […]

Washington, por supuesto, no tiene respeto alguno por un juicio que tenga las suficientes garantías procesales tanto en los propios Estados Unidos como en Afganistán, Irak, Libia, Somalia, Yemen, Pakistán, Siria, Ucrania, Honduras, Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, o Gran Bretaña , estado vasallo este último al que, según Obama, no se le iba a permitir salir de la UE. ¿Por qué iba a preocuparse Washington de que Rusia tuviera un proceso justo en el asunto de los atletas rusos? En artículos publicados sobre esta cuestión el New York Times, la “madame” de la casa de putas de todos los medios de comunicación estadounidenses, no mencionó las declaraciones en tono preocupante de Hickey.

El informe de McLaren al parecer es una investigación sobre la base acusatoria de que el uso de drogas no legales por los atletas rusos para mejorar el rendimiento está muy extendida y es apoyada por el gobierno ruso. Para ser honesto, Washington tiene demasiado dinero y poder para ejecutar amenazas de forma que cualquier informe pueda ser utilizado para desacreditar a Rusia. […]

Washington continuará demonizando a Rusia hasta que provoque una guerra o hasta que el gobierno ruso ceda y acepte parcialmente ser vasallo de EEUU, ya sea traicionando a Assad o devolviendo Crimea a Ucrania. Tal vez Rusia y China deberían organizar los Juegos Olímpicos de Eurasia y dejar los actuales Juegos en manos de los occidentales. Lo que queda claro es que Washington ha reiniciado la Guerra Fría y tiene la intención de conducirla a la etapa de “guerra caliente” […]

Habría que preguntarse hasta qué punto Rusia y China dejarán de asumir, por el bien de la paz, este sinfin de afrentas y provocaciones. ¿Cuándo, si alguna vez llega ese momento, Occidente dejará de ser el árbitro de los seres humanos?


TRADUCCIÓN: URANIAENBERLIN