15 junio 2016

El TTIP : ? Porque es secreto ? Tratado de "libre" comercio EEUU - Europa

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Armonización, cooperación reguladora, barreras no arancelarias...
Los 7 "mejores" eufemismos de los tratados de libre comercio


El Salmón Contracorriente


Desde La Real Academia del Salmón (La RAS) os traemos este listado de eufemismos del TTIP y el CETA para ’entender’ cuáles son las ’bondades’ que hay que abrazar y las ’barreras’ para eliminar según los defensores de los tratados de libre comercio.

LOS DOCUMENTOS SECRETOS QUE LUEGO SE FIRMARAN SERAN SECRETOS HASTA 5 AÑOS DESPUES DE FIRMADOS
 
Ante las protestas generales los medios liberales se han visto obligados a "explicar" en qué consisten esas cosas raras llamadas TTIP o CETA. Para ello utilizan una gran variedad de eufemismos positivistas que nos hacen “entender” las bondades del maravilloso libre comercio y otros negativos que nos muestran cuáles son las ‘barreras’ que hay que derribar.

Armonización Como si se tratara de buscar la sintonía perfecta entre las normativas europeas y estadounidenses, la palabra ‘armonización’ es usada por los pro-TTIP para referirse al proceso por el que las distintas legislaciones, normativas y controles se igualan para que no haya diferencias entre las dos partes. Lo que no suelen explicar es que las grandes multinacionales y lobbies que tienen normativas más permisivas en su país no tienen la intención de dejar que aumenten esos controles, por lo que queda claro –y más viendo otros tratados firmados anteriormente– que esta armonización es un bonito eufemismo para referirse a “igualar a la baja”.

Barreras no arancelarias Como si de un summum de eufemismos negativos se tratara, este concepto combina tres palabras que ya de por sí tienen connotación negativa. Esta técnica es usada para que el receptor entienda que de lo que se está hablando es de algo muy malo y que se tiene que eliminar. Pero lo que se esconde tras las “barreras no arancelarias” son legislaciones como la que prohíbe el uso de sustancias que no se haya probado que no son cancerígenas, las denominaciones de origen o los controles fitosanitarios. Para un comercio totalmente abierto, todo lo que sea una “barrera” para las mercancías es algo malo que se debe eliminar, incluida nuestra salud.

Normas proteccionistas A las “barreras no arancelarias” también se les puede llamar normas proteccionistas. Utilizar el término ‘proteccionista’ con connotaciones negativas ha sido repetido y normalizado por el neoliberalismo. Para los defensores del libre comercio, los gobiernos no deben “proteger” sus mercados, sus empresas, su naturaleza ni a su población, porque el “proteger” está en contra del sagrado libre comercio.

Burocracia fronteriza La palabra ‘burocracia’ siempre ha llevado la connotación de papeleo innecesario y trabas a algo que debería ser sencillo. Los defensores del libre comercio utilizan este término para hablar de los controles fronterizos que necesitan pasar las mercancías, para evitar, por ejemplo, que pollos bañados en cloro lleguen a nuestras mesas. Es bastante increíble que la Unión Europea o en los Estados Unidos, donde para poder entrar o residir necesitas realizar bastante más que interminables trámites burocráticos si eres migrante, insistan en eliminar esa otra “burocracia fronteriza”.

Tribunales arbitrarios independientes privados ¡Toma ya! Nos superamos con un eufemismo de cuatro palabras. Los tribunales privados incluidos en los tratados de libre comercio deciden sobre los litigios entre empresas y gobiernos. Este concepto, más que un eufemismo, puede considerarse un oxímoron, ya que decir que algo privado que tiene que mediar entre gobiernos y empresas es ‘independiente’ cuesta de creer.

Cooperación reguladora Como suele ser normal en el uso de los eufemismos, aquellos que los usan se apoderan de palabras tan positivas como ‘cooperación’ para esconder que tras esta ‘regulación’ sólo se encuentra la cooperación entre multinacionales y funcionarios de la Comisión Europea que nunca han sido votados. El “consejo de cooperación reguladora” de estos tratados pretende que estos actores sean los que puedan “cooperar” para modificar las leyes a medida que les vaya haciendo falta.

Productos de tecnología agrícola moderna Con los transgénicos hemos topado. A pesar de que la mayoría de los expertos reconocen que el hambre en el mundo es un problema de distribución y no de escasez, la industria agroalimentaria de los Estados Unidos puja fuerte para que los estándares de seguridad se equiparen a la baja para poder inundar el mercado europeo de alimentos, semillas, herbicidas, etc., con su correspondiente patente. Las dificultades a la llegada de maíz y soja transgénicos no autorizados en Europa representaron un duro golpe para las exportaciones estadounidenses, por lo que no descartamos nuevos eufemismos modificados ideológicamente.

Fuente: http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Los-7-mejores-eufemismos-de-los


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Las nuevas recetas del TTIP: 
pollo clorado, carne con hormonas, … 



La producción de alimentos está regulada por numerosas normas y controles para evitar la aparición y proliferación de enfermedades o contaminación. Estas normas son imprescindibles para que la producción industrial de alimentos ofrezca unas mínimas garantías de sanidad e higiene, ya que es en la producción intensiva, con animales hacinados y sus monocultivos repetitivos donde se dan la mayoría de las alertas sanitarias.

La forma de regular la producción de alimentos es muy diferente entre la Unión Europea y Estados Unidos. Hay una diferencia radical de enfoque: mientras en la UE la seguridad alimentaria se practica de “la finca al plato”, es decir, en todas las fases de la producción, en EEUU solo se revisa el producto final. En la UE además está vigente el principio de precaución. La diferencia de enfoque no es banal, influye directamente en lo que encontramos en nuestra comida y en lo que dicen (o no dicen) las etiquetas de los alimentos.

Algunas de las sustancias y productos más polémicos son los tratamientos desinfectantes de la carne. En la producción industrial de pollo en EEUU es habitual sumergir a los pollos en cloro (lejía) al final del proceso de producción. Esto permite disimular cualquier contaminación que haya sufrido y por ello no está autorizado en la UE. A la carne de vacuno se le aplica ácido láctico poco antes de llegar a la tienda, con el mismo fin. Otras de las sustancias prohibidas en la UE, en la producción y la importación, son las hormonas y promotores de crecimiento. Ésta es una práctica muy rentable y extendida en la ganadería estadounidense: además de las hormonas que aumentan la producción de leche en las vacas. al ganado vacuno y porcino se le suministra una hormona en concreto, la ractopamina, para impulsar el crecimiento en la última fase del engorde. La ractopamina está prohibida no solo en la UE sino también en China, Tailandia y otros países por sus efectos en la salud.

Otros controles que la gran industria alimentaria quiere rebajar afectan a algunas enfermedades del ganado como la triquinosis y la mastitis. Consideran las revisiones europeas demasiado estrictas y costosas. Además los residuos permitidos de pesticidas y otros tóxicos en las frutas y verduras son mucho más elevados que en la UE. La gran industria alimentaria estadounidense pretende que el TTIP abra las puertas a todos estos productos que no se consideran seguros en la UE.

La llegada de estos productos, tóxicos y producidos a muy bajo coste, supondría una competencia atroz para la agricultura y la ganadería europeas. Las explotaciones familiares que producen alimentos sanos y respetuosos con el medio ambiente se verían seriamente perjudicadas por el desembarco de estos productos.

 
17 octubre, 2014 / Amigos de la Tierra España