16 mayo 2016

Washington y sus golpes de estado en Sudamerica y el mundo



Brasil, Venezuela, Argentina, Bolivia......

 Leornar Boff:

“Si los pobres supiesen lo que se está armando contra ellos, las calles de Brasil serían insuficientes para contener el número de manifestantes que protestarían en contra”

 http://akifrases.com/frases-imagenes/frase-el-unico-pais-que-puede-estar-seguro-que-nunca-va-a-tener-golpes-de-estado-es-estados-unidos-evo-morales-122742.jpg

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ALBERT RIVERA prepara viaje para pedir la democracia en Arabia Saudita
 http://lareplica.es/wp-content/uploads/2016/05/Albert-Rivera-Venezuela-La-R%C3%A9plica.jpg
¡ efectivamente es una broma ¡
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 "Está en marcha en Brasil una contrarrevolución con las viejas élites oligárquicas que nunca aceptaron a un obrero como presidente.   

 Hay una derecha conservadora y rencorosa, aliada de los bancos y del sistema financiero, de los inversores nacionales e internacionales, de la prensa empresarial hostil, de los partidos conservadores, sectores del poder judicial corruptos, bajo la sombra de Washington cuya política exterior no acepta una potencia en el Atlántico Sur vinculada a los Brics. 
 http://www.entornointeligente.com/images-noticias/2016/04/francisco-velasquez-M-XICO--Maduro-denuncia--golpe-de-Estado-contra-Rousseff----Gonzalo-Morales.jpg
 "  No olvidemos que el impeachment a la presidenta Dilma está directamente relacionado con el papel que desempeña Brasil en los BRICS.  

Pero forma parte también de esa nueva "Operacion Cóndor" que se está orquestando en América Latina, al igual que el revocatorio en Venezuela, el juicio que se le quiere imponer a Cristina Fernández para borrar de la memoria histórica argentina los beneficios del kirchnerismo, o el lodo con el que se trata de sepultar a Evo Morales para ocultar los grandes logros de su gobierno.
La estrategia de la elite es mantener la pobreza artificial a nivel global
Sin dudas, una dramática observación que se sale de las fronteras geográficas del enorme Brasil y llega a todas las costas americanas, incluidas las de Estados Unidos, porque implica e importa a la generalidad de las naciones.

Alejandro Torres Rivera, nos envía desde Puerto Rico un interesante análisis sobre el juicio político que se sigue en Brasil contra su legítima presidenta, Dilma Rousseff. 

Rousseff ha indicado que no tiene responsabilidad en las imputaciones que se hacen; que su gobierno no es responsable por la situación económica del país; y que lo que se desarrolla contra su gobierno no es otra cosa que un Golpe de Estado parlamentario.

 Mientras Temer ya ha conformado su gabinete, voces como las de Marina Silva, otra ex funcionaria del gobierno del Partido de los Trabajadores y que fuera candidata opositora de la presidenta en las pasadas elecciones por la Red de Sustentabilidad, llamó a nuevas elecciones. 

Silva ha señalado que tanto Temer como el presidente del Senado Renan Calheiros y su socio Collor de Mello, están implicados en el llamado ¨escándalo de Petrobras¨. 
Si hay corruptos son sin duda ellos. http://timesofindia.indiatimes.com/thumb/msid-25005417,width-400,resizemode-4/BRICS-Toon.jpg
 La manipulacion absoluta de los medios:

¿Qué se está armando contra los pobres?

Hay que preguntarles a los armadores, por ejemplo, a los “altos funcionarios de inteligencia” de Estados Unidos que revelaron a The Washington Post y Los Ángeles Times hace unos días que “Venezuela está al borde del colapso posiblemente violento”.
https://i.ytimg.com/vi/61BZLp-jfKg/hqdefault.jpg
¿Dónde está lo peligroso de esa revelación? Esos mismos oficiales confesaron a ambos medios que “Washington tiene poca influencia o poder para incidir en el asunto”, que está “alarmado” por la evolución de la crisis y que el enfoque ya no es el fin del gobierno chavista sino una detonación de violencia política. “La meta es ahora mitigar la crisis que se está desarrollando”, dijeron.

Coincidentemente el opositor Henrique Capriles declara que el país es “una bomba” que puede estallar si el gobierno no permite que el revocatorio -la variante de impeachment que se está aplicando en Venezuela- se celebre este año, y recalca que los venezolanos tienen miedo a “un estallido social” por descontento con la actual administración.

E inmediatamente convoca a la violencia: “Tenemos que entender que aquí las cosas no se van a dar solas, que aquí depende de lo que haga cada uno de nosotros”, dijo al lado del presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, uno de los autores del caracazo que provocó más de tres mil muertos en el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Evidentemente, Capriles y Ramos Allup son dos instigadores y desarrolladores de la crisis de la que hablan los oficiales de la CIA y que tanto le “preocupa” a Washington.

Boff toma como ejemplo a su país y estima que la ascensión del Partido de los Trabajadores al Estado significa la verdadera revolución pacífica ocurrida por primera vez al elegir presidente a Lula, parte de los sin-poder: la gente de las periferias, del Brasil profundo, del nuevo sindicalismo, los intelectuales de izquierda y la Iglesia de la liberación con miles de comunidades de base.

Todos ellos, en un largo y doloroso proceso de organización y articulación, consiguieron transformar el poder social que habían acumulado en un poder político de partido desde donde realizaron analíticamente una auténtica revolución.


Hay una derecha conservadora y rencorosa, aliada de los bancos y del sistema financiero, de los inversores nacionales e internacionales, de la prensa empresarial hostil, de los partidos conservadores, sectores del poder judicial corruptos, bajo la sombra de Washington cuya política exterior no acepta una potencia en el Atlántico Sur vinculada a los Brics.

El impeachment a la presidenta Dilma es un capítulo de esa negación, al igual que el revocatorio en Venezuela, el juicio que se le quiere imponer a Cristina Fernández para borrar de la memoria histórica argentina los beneficios del kirchnerismo, o el lodo con el que se trata de sepultar a Evo Morales para ocultar los grandes logros de su gobierno.

La joya de la Corona sigue siendo Venezuela donde hay una revolución bolivariana ideológicamente definida a la cual hay que derrocar después de lo sucedido en Argentina y Brasil, para poder cambiar el panorama geopolítico, incluida la resurrección de la OEA con un testaferro como Luis Almagro que legitime una acción militar contra Venezuela como ya ha estado insinuando y como ha pedido públicamente desde Miami el expresidente Álvaro Uribe.

Por ese camino América Latina y el Caribe serán pasto de un neoliberalismo aterrador como ya se aprecia en Argentina; los tratados de libre comercio y pactos como la alianza transpacífica se apoderarán de sus economías y toda su estructura integracionista labrada con tanto esfuerzo, será demolida bajo el reinado del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La deuda externa que ya reapareció en Argentina con Mauricio Macri, devorará los presupuestos de alimentación, salud y educación, las riquezas nacionales cebarán las arcas de los ricos con las privatizaciones, y el hambre y las enfermedades matarán a los pobres como a los venezolanos de los cerros antes de Chávez, los bolivianos antes de Evo, los brasileños antes de Lula y Dilma y los argentinos antes de Kirchner y Cristina cuando el neoliberalismo salvaje de Carlos Saúl Menem los obligó a comer pasto.

Algo así, o peor aún, es lo que se está armando para los pobres en América Latina y el Caribe, y es lo que tan dramáticamente nos está diciendo Boff.

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"¿Por qué nunca habrá un golpe de Estado en Estados Unidos? 

Porque en Washington no hay ninguna embajada de EE.UU."

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2014:
 

Este viejo chiste lo repiten a menudo los actuales líderes latinoamericanos, pero en verdad sigue estando muy de actualidad. En las últimas décadas así lo han podido comprobar muchos países: Irán (1953), Guatemala (1954), Vietnam del Sur (1963), Grecia (1967) y Chile (1973) son solo algunos ejemplos. Existen pruebas fundadas de que la embajada de EE.UU. estuvo directamente involucrada en esas revoluciones.

Entre las organizaciones que ayudan a organizar esas revueltas destaca ante todo la USAID, con cuya participación se llevó a cabo, por ejemplo, la preparación del golpe de Estado en Honduras en junio de 2009. Numerosas pruebas relacionan a la USAID con la organización de 'las revoluciones de color' y los golpes de estado en los países del Hemisferio Occidental. Principalmente se trata de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Otro grupo que está detrás de numerosas revoluciones es el serbio Otpor (Resistencia) que organizó su primera revolución en Serbia en el año 2000 contra Slobodan Milosevic y luego por todo el mundo.

En Venezuela

Según WikiLeaks, Canvas (el nuevo movimiento Otpor) dedicó muchos esfuerzos a desestabilizar y derribar al régimen de Hugo Chávez en Venezuela. Por otro lado, en ese país las actividades de la USAID no tienen ninguna base legal ya que existe ningún acuerdo intergubernamental. Sin embargo, desde 2002 (tras el fracaso del golpe de Estado de abril) el personal de la agencia se movilizó con el apoyo de la Embajada de EE.UU y se mostró más activo. Los activistas de la oposición recibieron al menos 70 millones de dólares a través de distintas fuentes de financiación destinados al apoyo de los candidatos antichavistas, a la intensificación de la crisis política, la movilización de la sociedad civil y la formación de un nuevo liderazgo democrático.

En Bolivia

La USAID fue la primera organización que invirtió en descentralización y en los partidos opositores en Bolivia con más de 97 millones de dólares, buscando de esa forma fomentar el separatismo, apoyar a los partidos de oposición, así como la infiltración en la comunidad indígena. En octubre de 2006 EE.UU. nombró a su nuevo embajador en el país andino, Philip Goldberg, que había trabajado en el buró del departamento de EE.UU. en Bosnia como mano derecha de Richard Holbruk, que obligó a los serbios a firmar el acuerdo de Dayton.

En 2007 USAID repartió más de 13 millones de dólares a partidos, organizaciones y proyectos en Bolivia para fortalecer gobiernos regionales y desestabilizar de esa forma al gobierno central. En 2008 el alcalde de Santa Cruz invitó al Ejército del país a acabar con Morales. Sin embargo, los militares se mantuvieron leales al Gobierno. En abril de 2009 fue abatido en un hotel de Santa Cruz un grupo de terroristas procedentes de Europa cuyo principal objetivo era asesinar al presidente Evo Morales. Entre los partidarios de los terroristas se encontraban bolivianos que se mantenían en contacto con el personal de la USAID.

En Ecuador


Paralelamente a los acontecimientos en Bolivia, Ecuador era escenario de una lucha entre los autonomistas y el Gobierno. La oposición ecuatoriana recibió gran apoyo desde EE.UU. y de los movimientos derechistas de Europa Occidental y en agosto de 2008 EE.UU. nombró como nueva embajadora en Ecuador a Heather Hodges, que anteriormente estuvo destinada en Moldavia durante la organización de la revolución de colores en el país. Además, la USAID ha financiado la municipalidad opositora de Guayaquil, al igual que la propaganda de la 'autonomía regional' en los medios de comunicación. Sin embargo, esos intentos de los opositores de Rafael Correa no tuvieron éxito. En septiembre del 2008 casi el 64% votó por la nueva constitución.

En Ucrania

A la lista de los estados afectados por revoluciones importadas se puede añadir Ucrania. En diciembre de 2013, a su regreso de Maidán, la ayudante del Secretario norteamericano de Estado, Victoria Nuland, declaró en Washington: "Hemos invertido en la revolución de Maidán 5.000 millones de dólares", de los que 815 millones fueron justificados por el artículo sobre "financiación de la democracia y de los programas de intercambio". Más tarde trascendió que el Gobierno de Obama había gastado 184 millones de dólares en proyectos supuestamente relacionados con "el desarrollo de la sociedad civil y de los derechos humanos".

Además, la Agencia de Seguridad de Ucrania puso al descubierto un esquema de flujos financieros y de organización de disturbios en el centro de Kiev y en otras ciudades de Ucrania. Tras llevar a cabo una investigación se llegó a la conclusión de que el dinero se había transferido a la Embajada de EE.UU. en Kiev por vía diplomática. Por su parte, la Embajada de EE.UU. hacía la transferencia a las oficinas centrales de las organizaciones La Libertad y La Madre Patria. La cantidad ascendía a unos 20 millones de dólares a la semana.

En perspectiva

Algunos de los países mencionados se hallan inmersos en periodos postrevolucionarios, mientras que en otros se suceden protestas en la calle en medio de una misma sensación: que todos son vulnerables y que una nueva revuelta puede suceder en cualquier momento.

Cabe notar que en un futuro próximo cambiará el embajador estadounidense en Rusia. La lista de candidatos incluye a tres personas que ya han sido embajadores en Ucrania: John Tefft, Steven Pifer y Carlos Pascual. Otra persona que aspira a ese puesto es Rose Gottemoeller, una de las principales expertas en cuestiones de desarme y de seguridad nuclear.


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Defender a Venezuela es defender la dignidad




Venezuela está bajo asedio. Todas las fuerzas de la derecha conspiran contra la Revolución Bolivariana. Los acontecimientos están tomando un giro que puede desencadenar en algo trágico (guerra civil con intervención de fuerzas extranjeras). Pero ¿por qué?
Podrían apuntarse dos elementos: uno nacional, otro internacional (totalmente interconectados el uno con el otro): tanto para la oligarquía venezolana como para la clase dirigente de Washington, la aparición de un gobierno que habla un lenguaje populista y que se permitió reflotar ideas socialistas (“socialismo del siglo XXI”), constituyeron siempre una insoportable afrenta.
Por otro lado –quizá esto es determinante– el país caribeño alberga inconmensurables reservas de petróleo, de momento las más grandes conocidas del mundo. Para la geoestrategia del imperio esos hidrocarburos son vitales; que estén bajo un subsuelo que no es el propio es casi un accidente: tarde o temprano querrán apropiárselos.
La combinación de esos factores (gobierno “díscolo” para la visión de derecha y fuente petrolera fabulosa) han puesto las cosas al rojo vivo estos últimos años.
Venezuela viene viviendo desde 1998 un proceso bastante especial: sin ser una revolución socialista ortodoxa, con la llegada de Hugo Chávez al poder político comenzaron a darse una serie de cambios importantes en las correlaciones de fuerzas sociales. El “pobrerío” empezó a experimentar sustanciales mejoras en sus niveles de vida, y el país en su conjunto entró en un período de transformación, de movilización político-social. Los altos precios internacionales del petróleo permitieron esos movimientos.
La aparición de Chávez y la Revolución Bolivariana (quizá confusa, ambigua en su definición ideológica, pero con una clara intención popular) permitió la sobrevivencia de Cuba, que venía sufriendo su tremendo “período especial”, y alentó la propagación de gobiernos de relativa centro-izquierda en Latinoamérica. A partir de ella, fue ganando fuerza la idea de una nueva integración de la región por fuera de los marcos del salvaje neoliberalismo. Así fue como la propuesta del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) –un gran tratado de libre comercio para todo el continente liderado por Estados Unidos– fue desechado, reemplazándoselo por ideales de una nueva integración más progresista. Ello no impidió que Washington pudiera poner en marcha, no obstante, tratados comerciales binacionales, pero no pudo avanzar el proyecto original que convertía a todo su “patrio trasero” en una virtual colonia, controlada militarmente por más de 70 bases desplegadas en la región con tecnologías bélicas de punta.
Esa “piedra en el zapato” que representó la Revolución Bolivariana para los planes geoestratégicos de la gran potencia del Norte marcaron las relaciones de la Casa Blanca con todos los gobiernos progresistas de la región, pero especialmente con Venezuela: tales experiencias quisieron ser barridas desde el inicio porque constituían un “mal ejemplo” para otros pueblos.
Dicha tensión imprimió su sello en las relaciones políticas estos últimos años, siendo Venezuela el principal enemigo a vencer. Intentos para detener el proceso bolivariano hubo innumerables, desde golpe de Estado a paros petroleros, manipulación para movilizar a sectores antichavistas a “calentar la calle”, llamados a la desobediencia civil, provocaciones varias, escaramuzas militares en la frontera con Colombia, difusión de la imagen del presidente Maduro como un tonto intrascendente, generación de climas de ingobernabilidad. Desde algún tiempo, la guerra económica fue la principal arma. El mercado negro y el consecuente desabastecimiento generalizado así como la inflación inducida han marcado el ritmo del gobierno de Nicolás Maduro. De ese modo la economía cotidiana se ha visto profundamente trastocada, haciendo cada vez más difícil del día a día de los venezolanos. Ello, obviamente, complica las cosas. Y las complica mucho. El objetivo es lograr la desesperación de la población, para forzar salidas igualmente desesperadas (algo así se hizo en Chile en 1973, durante la presidencia de Salvador Allende, preparando las condiciones para el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet).
Con la salida de Cristina Fernández viuda de Kirchner en Argentina reemplazada por el conservador Mauricio Macri y con el golpe palaciego dado en Brasil contra la presidenta Dilma Roussef para sacar del medio las propuestas progresistas del Partido de los Trabajadores, el camino comienza a despejarse para acometer de lleno contra la Revolución Bolivariana. Ahora el discurso de la derecha se siente ganador: “las izquierdas están derrotadas”, es su canto triunfal. Se está preparando el aislamiento internacional del gobierno de Maduro, presentándolo como un dictador enfrentado al Congreso, mientras aparecen voces que llaman a la intervención de la OEA para detener este presunto “estado calamitoso” del país.
De acuerdo con documento “Operation Venezuela Freedom-2” del Comando Sur de Estados Unidos, firmado por su titular el almirante Kurt Tidd, filtrado recientemente y aquí presentado en su traducción española ( http ://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/operacion-venezuela-freedom-2-el-documento ), la injerencia de Estados Unidos es total en este plan de desestabilización.
Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando [Comando Sur de los Estados Unidos: SOUTHCOM ] , pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD [Mesa de la Unidad Democrática, la oposición de derecha] involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro”. (…) “Para arribar a [la] fase terminal, se contempla impulsar un plan de acción de corto plazo (6 meses con un cierre de la fase 2 hacia julio-agosto de 2016); como señalamos, hemos propuesto en estos momentos aplicar las tenazas para asfixiar y paralizar, impidiendo que las fuerzas chavistas se pueden recomponer y reagruparse. Hay que valorar adecuadamente el poderío del gobierno y su base social, que cuenta con millones de adherentes los cuales pueden ser cohesionados y expandirse políticamente. De allí nuestro llamado a emplearnos a fondo ahora que se vienen dando las condiciones. Insistir en debilitar doctrinariamente a Maduro, colocando su filiación castrista y comunista (dependencia de los cubanos) como eje propagandístico, opuesta a la libertad y la democracia, contraria a la propiedad privada y al libre mercado. También doctrinariamente hay que responsabilizar al Estado y su política contralora como causal del estancamiento económico, la inflación y la escasez”.
¡Más claro imposible! Se habla incluso de plazos concretos, el próximo julio o agosto. El plan está en marcha desde hace largo tiempo. Ya en el 2013 un informe del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, lo enunciaba palmariamente: “Explotar la alta inflación del país, la carencia de alimentos, la escasez de energía y los galopantes índices de delincuencia.” Algunos años después vemos los efectos de estas iniciativas. Sin dudas la población (incluso la chavista) está desesperada. La escasez, la inflación, la falta de energía eléctrica o de agua potable no dan tregua. No sabemos qué vendrá ahora exactamente, pero los tambores de guerra no auguran nada bueno. Más aún si vemos las inmediatas reacciones de Rusia y China brindado apoyo militar al gobierno bolivariano en el medio de estas provocaciones. Es evidente que la Guerra Fría nunca terminó.
Por una cuestión de dignidad mínima, debemos oponernos enérgicamente a esta maniobra de la derecha, más internacional que venezolana. Si cae la Revolución Bolivariana podemos asistir a un baño de sangre dentro del país, y ni se diga si el conflicto se expande fuera de sus fronteras. El odio de clase acumulado y las revanchas políticas pueden estallar en una horrible carnicería de proporciones desconocidas dentro de Venezuela. Por ello mismo no podemos permanecer callados ante lo que se está fraguando.
Pero por otro lado el intervencionismo extranjero es un nefasto mensaje para los pueblos del mundo: ratifican que el gran capital manda omnímodo y hace lo que le plazca (en este caso llenándose la boca con las altisonantes palabras de “libertad” y “democracia”… y quedándose las empresas privadas con el petróleo venezolano). Pero por último, y peor aún, si esos planes de desestabilización sucedieran, la derecha podrá cantar victoriosa mostrando que el socialismo es un “experimento fracasado”, con lo que una vez más podría reeditar aquello de “la historia ha terminado”, no dejando alternativas al campo popular.
Por todo ello, en defensa de los más elementales principios de dignidad humana, opongámonos rotundamente a estas arteras maniobras y denunciemos los planes de desestabilización que se gestan contra la República Bolivariana de Venezuela.

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