29 noviembre 2014

FUTBOL e INGENIERIA SOCIAL ....AQUI no hay recortes

Algunos califican al fútbol de "plaga emocional" o de "peste delirante" en donde la selección nacional, se convierte en portadora de un patrioterismo ramplón. (aunque sus estrellas intenten, si pueden, no pagar a hacienda y colocar su dinero en algun paraiso fiscal extranjero).
Las lacras del futbol han sido agravadas "espectacularmente" con la globalización.

Como y porque empezó este enorme esfuerzo economico en la construccion multimillonaria de cientos de estadios en todo el planeta ?

Que fin tiene esta inmensa cantidad de recursos dedicados a algo tan superfluo e infantil como ver deportes que no practicas. (lo mismo podriamos decir de las peliculas de Hollywood y otros metodos en que lo menos importante es la diversion,) ..

El video de arriba puede aclararnos este aspecto asi como los parrafos e informacion que sigue:

Tenemos que despertar y olvidarnos de distracciones gladiatorias.



EN QUE SE PARECEN MEXICO y ESPAÑA ....Y OTROS PAISES ?:


Desde la utilización que le dio el nazismo en los años treinta, como herramienta de propaganda política para obtener aunque sea una momentánea unión nacional detrás de los gobiernos, no la hemos abandonado.

DECIDME, ? QUE COMENTAN LAS MASAS ? 
Lo de siempre ...GOLLLLLLLLLLL....

No es necesario recordar la promoción del deporte de Estado por Mussolini, Hitler o Stalin, o lo que fue para la dictadura el Mundial de Fútbol que Argentina ganó en Buenos Aires, mientras fuera de los estadios desaparecían decenas de miles de los mejores jóvenes y otros luchadores, entre ellos cientos de deportistas y atletas profesionales.

Ese fútbol donde unos cuantos sobrepagados juegan ante millones de personas que jamás podrán practicar un deporte porque no tienen salarios ni alimentación suficientes, ni tiempo libre al terminar sus trabajos extenuantes y mal pagados, y por eso simplemente miran la caja idiota.
Como en la época de los emperadores romanos, se da pan y circo para que la gente no piense o, mejor dicho, que piense en cosas sin importancia, creyendo participar y ser sujeto en un espectáculo promovido por los dueños del poder para controlar incluso los sentimientos y dar una falsa sensación de alegría a las víctimas del capital, desviando su atención de las crisis, las matanzas, los asesinatos semanales con drones, la desocupación, las hambrunas, la explotación y la opresión.http://www.7canibales.com/wp-content/uploads/2013/01/chicote-445x254.jpg

En la presente copa mundial, los patrocinadores (bebidas, ropa deportiva, automóviles, etc.) han pagado cientos millones de euros. Y los derechos de difusión por televisión y telefonía móvil, adquiridos por casi 200 países, se han vendido por cantidades estratosfericas.

La FIFA dispone de un presupesto SUPERIOR al de un país como Francia, y espolea el proceso de liberalización económica del fútbol.

Adidas, Nike, Puma y Umbro inundan el planeta con sus mercancías-fetiche: botas, camisetas, balones, fabricados en las zonas más empobrecidas del mundo, por obreros sobreexplotados.

Una camiseta deportiva, que cuesta en España unos 75 euros, equivale a tres meses de sueldo de un niño-trabajador de la India.


Algunos equipos se cotizan ahora en Bolsa como cualquier valor.

De modo que lo que está en juego en ciertos partidos, sin que lo sepan los aficionados ni los futbolistas, es el alza o la bajada del precio de la acción del equipo-empresa.

Por ambición de lucro, muchos millonarios invierten en clubes de fútbol. Como por ejemplo en la Liga inglesa. El más conocido es el ruso Roman Abramovich -el ciudadano de menos de 40 años más rico del mundo (14 mil millones de euros)-, propietario del Chelsea. O el multimillonario estadounidense Malcolm Glazer comprador, por más de mil millones de euros, del Manchester United.

El objetivo de estos inversores es el de aumentar al máximo la rentabilidad. Imitando el modelo del capitalismo deportivo norteamericano.

Resultado de esta globalización del fútbol inglés (que quieren imitar las demás Ligas europeas): los equipos británicos o Españoles acaparan a los grandes jugadores mundiales.
Revés de la medalla: algunos de los conjuntos más célebres, como el Arsenal, no alinean a NINGUN jugador inglés.

El mercado, el dinero y la ausencia de escrúpulos están imponiendo en el fútbol la ley del más rico. Aunque -por un mes- el mundial haga ilusión, el autentico patriotismo, el de las marcas privadas se está imponiendo.

A veces se califica de "opio del pueblo" a la religión para subrayar su función alienante y su vocación de distraer a la gente de la explotación a la que es sometida.Los mismos que se envuelven en la bandera y gritan por el triunfo de "su" equipo , seran casi los mismos que mediante el miedo seran llevados a una guerra cualquiera por un caudillo cualquiera.

Mientras "el mercado" nos devuelve cien años atras, nosotros seguimos pegados a la pantalla de embrutecimiento masivo.
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MARADONA PAGO CARO DENUNCIAR LA PODREDUMBRE DE LA FIFA

Maradona se ganó la animosidad de la FIFA por hacer algo impensable, digamos: denunciar a los cuatro vientos que esa banda de rufianes que había organizado al fútbol alrededor de cuatro letras, se comportaba como una mafia sonriente con todo el poder del mundo, sin oposición o control posible.
Muchos se preguntan, de no haber sido Maradona el enemigo declarado de la FIFA si su carrera habría sido truncada de forma tan escandalosa por aquel positivo a la endorfina, en 1994.
 http://4.bp.blogspot.com/_TGisiI_dI2E/TN-gicTpz9I/AAAAAAAADWw/8Nz4_GzNIMM/s1600/1.Maradona%2BHegarty%2B1979.jpg
No era el primero, no sería el último en dar alterado en un test de doping. Con Maradona, el bocón, el bastardo, no hubo atenuante posible. La FIFA sonreía.

Hoy, rebelarse contra la FIFA es prácticamente imposible si quieres patear balones de manera profesional. El organismo tiene impunidad para, por ejemplo, no pagar impuestos y derogar leyes vigentes en los países donde celebra sus torneos si estas afectan sus intereses económicos-------------------------

"La barbarie deportiva. Crítica de una plaga mundial" de Marc Perelman - LIBRO
http://4.bp.blogspot.com/-clugFJ1f2Os/VBBuZs27UHI/AAAAAAAAEdg/Qi6iUDim9Z4/s1600/La%2Bbarbarie%2Bdeportiva.%2BCritica%2Bde%2Buna%2Bplaga%2Bmundial%2B%E2%9C%86%2BMarc%2BPerelman%2B%C2%A9%2BMultiSignos.jpg

El deporte como expresión moral e ideológica del capitalismo


En pocos decenios, el deporte se ha convertido en una potencia mundial ineludible, la nueva y verdadera religión del siglo XXI.

Su liturgia singular moviliza al mismo tiempo y en todo el mundo a inmensas masas agolpadas en los estadios o congregadas ante las pantallas de todo tipo y tamaño que los aficionados visualizan de manera compulsiva. Estas masas gregarias, obedientes, muchas veces violentas, movidas por pulsiones chovinistas, a veces xenófobas o racistas, están sedientas de competiciones deportivas y reaccionan eufóricas a las victorias o a los nuevos récords, mientras permanecen indiferentes a las luchas sociales y políticas, sobre todo la gente joven.

La propia organización de un deporte de alcance planetario, fundamentado en un orden piramidal opaco, se ha erigido y consolidado como un modo de producción y reproducción socioeconómico que lo invade todo.

El deporte, convertido ya en espectáculo total, se afirma como el medio de comunicación exclusivo, capaz de estructurar en toda su profundidad el día a día de millones de personas, desde la fisonomía de las ciudades, hasta los ritmos de trabajo y la estructuración del tiempo libre.

El nuevo récord, la mejora del rendimiento, el sometimiento del cuerpo por encima de los límites humanos, se convierte en la base del espectáculo, en su única motivación, en el fin que lo justifica todo, por lo que el dopaje y las intervenciones-agresiones en el cuerpo del atleta se han convertido en la normalidad de un deporte que juega al escondite con los controles antidoping, mientras los deportistas se lanzan a una carrera alcocada contra su propia vida.
Apisonadora aniquiladora de la Modernidad decadente, el deporte-espectáculo lamina todo a su paso y deviene el proyecto de una sociedad sin proyecto.
 http://www.obiwi.fr/uploads/photos/userfiles/187/187-1196935850-foot---465fx349f.JPG
 "El fútbol como peste emocional, hemos querido insistir en sus efectos psicológicos a nivel de las masas. Las pasiones deportivas no son, en efecto, anodinas emociones colectivas (...) sino cabalmente la expresión de una patología social pandémica"

 « Le football-spectacle n'est (...) pas simplement un ''jeu collectif'', mais une politique d'encadrement pulsionnel des foules, un moyen de contrôle social qui permet la résorption de l'individu dans la masse anonyme, c'est-à-dire le conformisme des automates ».

Jean-Marie Brohm y Marc Perelman, "Le football, une peste émotionelle". 
Paris, Verdier, 2006; página 29.

 

 
 COMPETITIVIDAD - DARWINISMO SOCIAL 
como metodo de control de las masas. 

Reinoid Niebuhr afirmaba que "la racionalidad es una técnica, una habilidad al alcance de muy pocos, mientras que la mayoría de la gente se guía por las emociones". Es aquí donde las estrategias propagandísticas atacan:

directas a movilizar al rebaño a través de las emociones sin permitirles una tregua para que no pongan en marcha el "peligroso" raciocinio.

El fútbol tiene hoy idéntica función. Por eso la globalización quisiera condenarnos, en cierto modo, a fútbol perpetuo. Para domesticarnos. Para que nunca despertemos de la nueva enajenación. ¿Hasta cuándo nos dejaremos?

Inspirado en un articulo de LE MONDE DIPLOMATIQUE - futbol perpetuo : Ignacio Ramonet

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Los jugadores son comprados y vendidos entre clubes y países; su étnia, nacionalidad, cultura o lealtades nominales se vuelven irrelevantes cuando usan una camiseta bien pagada, como es pago el árbitro y todas las atroces multinacionales que esconden sus negocios y grotescos productos tras éste tráfico de mercancías y personas [5]
Sobre todas estas cosas se alzan acaso aún más oscuras las masacres policiales, la promoción de los gobiernos (incluyendo dictaduras fascistas o fascistoides - ejemplo: la infame argentina en 1978 [6]
y casi irónicamente hecha eco por el oficialismo en la actualidad, que argumenta que las victorias futbolísticas demuestran la "Superioridad" (!) física e ideológica de la nación[7]),
 la legitimación del imperialismo, la hipocresía de la "diversidad cultural y derechos humanos en sana competencia" (el mismo discurso que se usó para los juegos olímpicos de la Alemania Nazi en 1936 [8])
 y la exponencial presencia de un chauvinismo xenófobo y vulgar. El magnetismo del fenómeno futbolístico es tal que el circo romano (los estadios son copias del coliseo, las cadenas superponen a los jugadores con gladiadores [9]) parece poder reemplazar, por sí sólo, al proverbial pan que debió haberlo acompañado.

Cualquier partido de barrio es más legítimo que éste espectáculo en el que veintidos juegan en la luz y millones mueren en las sombras



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10/9/14


La barbarie deportiva. Crítica de una plaga mundial

Luis Roca Jusmet   |   
 El deporte, las olimpiadas, el fútbol, son temas tabú. Nadie se atreve con ellos, ni siquiera la izquierda. Forman parte de un consenso intocable, que solo admite críticas parciales y puntuales. No se entra en una crítica radical de lo que significa su influencia. Nadie hasta ahora había planteado la importancia que tiene este fenómeno dentro del capitalismo global y de la sociedad del espectáculo que la envuelve. Nadie ha denunciado los indecentes negocios que se mueven a su alrededor. La transformación del cuerpo en una máquina de la que solamente importan los resultados. El dopaje como esencia del deporte competitivo. El COI como poder supranacional como poder oligárquico que domina sobre los gobiernos y las gentes.

Los megaproyectos olímpicos como transformación de la ciudad centrada en el estadio como elemento central Todo esto es lo que nos señala el valiente libro de Marc Perelman, que desde hace décadas ha desarrollado en Francia un trabajo crítico sobre el tema del deporte competitivo, la hegemonía del fútbol y el imperialismo de las Olimpíadas. Totalitarismo de una sociedad sin Ideal. El único proyecto para una sociedad nihilista, la religión del siglo XXI como auténtico fenómeno de masas. Todo como instrumento, por supuesto, de homogneización y unificación de las grandes ciudades del proyecto capitalista global.

El libro, siguiendo este hilo conductor de crítica global, va analizando diferentes aspectos. El primer capítulo trata sobre como se muestra la verdadera naturaleza autoritaria de los Juegos Olímpicos en Berlín (1936), Moscú ( 1980)y el Mundial de Fútbol de Argentina (1978). O todavía más radicalmente, las Olimpiadas de Berlín de 1936 como plataforma de justificación y promoción del proyecto del nazismo hitleriano. Después entra en el caso concreto de China, donde hace una análisis exhaustivo sobre como el proyecto olímpico destruyó el Pekín arquitectónico tradicional al servicio de una arquitectura monumentalista como muestra del "milagro económico chino". Continúa con un análisis de la carta Olímpica como un documento regido por una concepción antidemocrática y jerárquica que coloca al Comité Olímpico Internacional como institución de poder global al servicio del deporte competitivo, es decir de una promoción del deporte como una máquina contra el cuerpo y la salud al servicio de récords. Promocionando, en la práctica, el nacionalismo más cutre, sectario y violento. Se trata de jugar para ganar y la preparación de los atletas es una inversión de la que solo interesan los resultados, aunque sea a costa de la vida y de la salud de los deportistas., transformados en autómatas deshumanizados. El deporte-competición, del que se ocupa el siguiente capítulo, es así un elemento de identificación nacional, que crea comunidades emocionales violentas y sectarias, dominada por las pulsiones más primarias y agresivas. Todo ello nos conduce a la misma pregunta sobre el deporte, el saber si es tan viejo, como a veces se nos hace creer. Pero el deporte moderno, como señaló Marx, aparece con el capitalismo. Ambos lo hacen en el mismo marco, el de Gran Bretaña. Siguen el modelo de la empresa y son un elemento de distinción de la burguesía contra las decadentes instituciones de la nobleza militar. Hay también una relación con la industrialización, al imaginar al atleta como un máquina, del que hay que optimizar las piezas y los mecanismos. Lo que sorprende, continúa Perelman, es el olvido de la crítica al deporte y a sus instituciones, incluso en el mayo del 68 o en pensadores de la sociedad disciplinaria como Michel Foucault. Y lo absurdo de la cuestión es que los intelectuales de izquierdas más elitistas critican a los no elitistas precisamente porque se atreven con el deporte y el fútbol.
El campeón del deporte competitivo no cae ocasionalmente, coyunturalmente en el dopaje. El dopaje forma parte de la esencia del deporte competitivo, es su consecuencia lógica. La droga y la adicción son su verdad mortífera, que les conduce a veces a la muerte o a terribles enfermedades como la E.L.A. Bien que aprendieron los países occidentales de los sistema de entrenamiento, cercano a la torturas, d elos campos de entrenamiento de atletas de la R.D.A.
Otro tema desarrollado es la relación entre el deporte y la cultura de la imagen que nos invade. La metáfora es el estadio-pantalla. Es el imaginario de la pantalla. Hay una mediatización del deporte y una deportivización de los media. Hay toda una normativa estética que se introduce bajo esta dinámica dominante. Vamos así hacia una civilización del valor-trabajo deportivo, nos dice Perelman. Su hipótesis final es que "la actualidad del espacio y el tiempo de la sociedad están atravesados por el deporte y quizás se hayan vuelto dependientes de éste, debido a varios fenómenos articulados entre sí : su irresistible ascensión, bajo la hegemonía del fútbol, que envuelve el planeta por sí solo y se instala en cada hogar, cuando no el interior de cada individuo, a través de la mediatización televisiva de las competiciones deportivas: la asimilación en su empresa de todos los lados malos, derivas y excesos ( dinero, violencia, dopaje..), que en la actualidad constituyen los cimientos en tanto devenir-deporte del mundo.” El deporte, en definitiva, “como confluencia de los aspectos más detestables de la sociedad.”
La crítica de Marc Perelman es, como podemos ver, muy radical, y el tono muy agresiva. ¿ Se ha pasado ? Pues no lo sé pero lo que sí sé es que hacia falta un libro como éste. Si se ha pasado, ya equilibraremos. Pero más vale pasarse que callarse, que es lo que se ha hecho y se sigue haciendo desde los sectores críticos. Bienvenido, por tanto, este libro como introductor de la crítica al deporte. Crítica desde el conocimiento, el trabajo serio y una concepción emancipadora.
Lo que sí me parece es que para profundizar y ampliar esta crítica deberíamos recurrir a otra “caja de instrumentos” teórica que la que utiliza Perelman. La Escuela de Frankfurt dijo cosas interesantes y que mantienen su actualidad. Pero la concepción de Marcuse de una cultura no represiva me parece que debe ampliarse en otro registro. Registro al que pueden ayudarnos por ejemplo, Castoriaids o Zizek. O la misma concepción de la biopolítica de Foucault. El horizonte, en todo caso, está abierto por este excelente ensayo de Perelman. Un libro que no hay que perderse, sin duda, para entender el mundo en que vivimos desde una perspectiva emancipatoria.
La barbarie deportiva. Critica de una plaga mundial. Marc Perelman (traducción de Federico Corriente) Barcelona: Editorial virus, 2014


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 El Fútbol y el cine no son deportes y ocio.

No pasa nada por relajarse con ellos, pero tienes que saber qué está detrás. Están prefabricados por masones para el control mental de las masas. El Fútbol nació en la Taverna Franmasona de Inglaterra. Los imperialista son especialistas en dividir, para eso crearon el dinero, el fútbol, los Juegos Olímpicos, y  tantas chorradas que ocupan la débil y vulnerable mente de los borregos. Con el mundial provocan division, crean geosentimiento, nacionalismo, discusión, distracción vana, boludeces..

 El fútbol ha sutistuido a la caza y la guerra. Los siervos de la gleba se pintan como indios primitivos y sacan lo peor de sus almas para expresar su pasión dualistas por "sus" equipos. El caso es dividir, distraer, dormir y hablar de todo, menos de lo más importante, de su miserable vida esclava


Este futbol es el máximo narcótico actual y es frenéticamente consumido en todo el mundo.

El formidable historiador británico Eric Hobsbawm ha señalado cómo el fútbol muestra el conflicto esencial de la globalización:
En que se ha convertido cada Copa del Mundo? En un megaespecial de televisión de un mes de duración con estrellas que son el equivalente futbolístico de megaestrellas de Hollywood.

El fútbol es la mayor industria del entretenimiento global –y también un imán para el lavado de dinero-.
¿Cuánto vale el futbolista del mundo del año, Lionel Messi de Argentina? ¿150 millones de dólares, 200 millones, 300 millones?


Vosotros jugáis, nosotros cobramos
El destacado escritor uruguayo Eduardo Galeano, dijo una vez:
La FIFA es el FMI del fútbol”.

De manera muy parecida al Fondo Monetario Internacional, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol es obscenamente rica, extremadamente poderosa y está dirigida como un club hiperexclusivo.
La FIFA se fundó en 1904. Sólo 310 personas trabajan en la sede en Zúrich. Y sólo unos 1.000 trabajan en los asombrosos 208 países miembros (“sólo” 192 naciones son miembros de la ONU, que emplea a más de 40.000).

Los 24 miembros del consejo de la FIFA –a los que paga unos 50.000 dólares al mes– pasan su precioso tiempo viajando por el mundo y haciendo tratos con Estados-naciones y corporaciones. De un modo muy similar al FMI, la rotación de personal es mínima. (a pesar de que el FMI nos pide una "flexibilidad" absoluta en nuestro mileurista trabajo.

La mayoría de los empleados de la FIFA han ocupado sus puestos durante más de 15 años.
La FIFA es responsable de la comercialización de cada producto vinculado al fútbol profesional, el patrocinio y los derechos de la televisión. Está en el epicentro de un mercado de 250.000 millones de dólares.

BRASIL: 
Obligada a aceptar las leyes que ordene la FIFA: 

Cuando un país recibe un mega evento como este, junto viene un paquete de cosas que hay que aceptar sí o sí. 
Entre ellas las leyes de excepción que están dentro de la llamada “Ley general de la Copa” aprobada hace 2 semanas por la ultima instancia en el Tribunal Superior de Brasil. Sin esta Ley, no hay Copa.

 Una ley que permite la creación de zonas de exclusión de 2 km alrededor de los Estadios en espacios públicos (un cerco militar) y la excepción de impuestos (alrededor de 10 billones de reales) para garantizar que FIFA y las corporaciones patrocinadoras gocen sus lucros.

Además, desde 2013 el Estado está intimidando a activistas y organizadores de movimientos históricos. “La policía va directamente a las casas de personas que están organizando protestas, a casa de sus madres, de parientes para detenerlos preventivamente y así para evitar que hagan algo durante la Copa”.

La Ley General de la Copa crea nuevos tribunales que están alrededor de las canchas y si cometes un crimen que va en contra de esta Ley puedes ser juzgado en este “tribunal de excepción” con penas altas y sin el derecho a una defensa amplia -buscar testimonios y derecho a defensa.

La inversión de un billón y medio de reales en seguridad es uno de los gastos de la Copa que más impresiona y es la FIFA quien está creando las reglas del juego con la “Lei Geral da Copa”. de 2012

 Durante un mes Brasil será un territorio donde sus leyes propias dejan de existir y todo el mundo debe obedecer las reglas de la FIFA. “Estamos donando, ni siquiera alquilando nuestro territorio para la FIFA durante un mes”.

El discurso oficial, comenta, es que van a detener sólo a vándalos pero en la práctica van a casa de gente que está involucrada con movimientos sociales desde hace mucho tiempo. “Parece que hemos vuelto a la época de la dictadura.”


El capital financiero saquea Río de Janeiro

Raúl Zibechi   La Jornada

En menos de una década Río de Janeiro está padeciendo tres grandes eventos que modifican su fisonomía: los Juegos Panamericanos en 2007, la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. 
Esa sucesión de megaeventos deportivos en tan poco tiempo es aprovechada por el capital financiero para remodelar una de las ciudades más bellas del mundo, donde obtiene enormes ganancias y provoca daños irreparables en la ciudad y especialmente en  los más pobres.

Este mes el Comité Popular de la Copa y las Olimpiadas de Río lanzó el cuarto dossier titulado Megaeventos y violaciones de los derechos humanos en Río de Janeiro (se puede bajar de comitepopulario.wordpress.com)
A lo largo de 170 páginas analiza las principales consecuencias que están teniendo sobre la ciudad y su población, a la vez que pone al descubierto quiénes se benefician con las millonarias obras que imponen, entre otras, la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

Los megaeventos deportivos marcan el retorno de la forma más violenta de menosprecio de los derechos a la vivienda en la ciudad, puede leerse al comienzo del dossier. 
Se trata de una limpieza social que consiste en relocalizar a los pobres para abrir oportunidades de negocios a las grandes empresas, en zonas nobles como Barra da Tijuca, Jacarepaguá y el centro histórico, mientras los traslada a zonas lejanas donde deben remprender sus vidas desde la nada. Hasta ahora son casi 5 mil familias desplazadas de 29 comunidades, estando otras 5 mil amenazadas de desalojo......


BRASIL : LO MISMO QUE OCURRIO EN SUDAFRICA... 

En 2009, la FIFA ganó 1.000 millones de dólares. Sólo con la Copa del Mundo en Sudáfrica, la FIFA recibió 3.800 millones de dólares.
Como ícono del capitalismo salvaje, la FIFA nunca pierde dinero. Está totalmente asegurada. AQUI NO HAY RECORTES.

El muy elogiado tren de alta velocidad de Pretoria a Johannesburgo estába retrasado cuando empezo el mndial.

Sólo se habia abierto un tramo entre el aeropuerto de Johannesburgo y el lujoso vecindario Sandton, la milla cuadrada más acaudalada (sobre todo blanca) en África, donde residirián los cerca de 200 delegados de la FIFA, y su presidente el superburócrata Sepp Blatter, dormirá en las falsas Torres Michelangelo protegido por cinco guardaespaldas, con acceso a un baño en suite al estilo Disney, así como a un mini bar personalizado con el mejor chardonnay sudafricano y con cubos de hielo hechos con agua de Evian.

Cualquier país que desee organizar una Copa del Mundo debe someterse virtualmente a la autoridad de la FIFA, lo que incluye cambios en la legislación nacional.

Hace cuatro años, el Parlamento de Sudáfrica atribuyó a la Copa del Mundo el estatus de “evento protegido” regido por una legislación específica.

El país organizador debe ceder a la FIFA los derechos para todo, desde la publicidad y el mercadeo hasta el control del perímetro que rodea los estadios (La FIFA es de hecho un Estado soberano en todos los estadios en Sudáfrica).

De un modo muy similar al FMI, la FIFA no es un organismo humanitario.
Para las corporaciones asociadas, la tarea de la FIFA es abrir mercados, África en el caso actual.

A continuación se describe un ejemplo de cómo trabaja realmente la FIFA:
Un estadio en Athlone, un suburbio pobre de Ciudad del Cabo de mayoría “de color”, habría podido asegurar numerosos puestos de trabajo en el área y ser el catalizador de un proceso de pavimentación de calles, construcción de nuevas casas y la mejora del transporte público.

En su lugar, la FIFA prefirió el estadio Green Point construido entre el mar y la tarjeta postal favorita de Ciudad del Cabo, Table Mountain, a cinco minutos de un centro comercial de lujo y cerca de un campo de golf –y financiado con fondos públicos-.
Un inspector de la FIFA dijo al periódico sudafricano Mail and Guardian que miles de millones de espectadores no desearían ver “chabolas y pobreza” en la televisión.

Como si la Copa del Mundo no se estuviera celebrando en un país con casi 40% de desempleo, en el cual la mitad de la población vive con menos de un dólar al día.
En fin, Sigamos atentamente la pelota, soñaremos con ella mientras dormimos.
Los mercados siguen trabajando para que tu trabajes mucho mas.

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mas : LOS DEPORTES ESPECTACULO TE EMBRUTECEN:
http://joanfliz.blogspot.com/2010/02/los-deportes-espectaculo-te-embrutecen.html

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Usualmente lo que llamamos "realidad" no es otra cosa que una alucinación colectiva inducida por los medios de comunicación.
W.G.G.
EL FUTBOL
del libro Nadie vió Matrix de Walter Graziano - (pag. 118/119):

La funcionalidad del futbol y de los demás deportes profesionales para la élite globalista es clarísima. Con los deportes, cuanto mas masivo sean, mas se logra un cuádruple objetivo: por un lado lavar una buena cantidad de fondos provenientes de actividades ilegales que resultan del narcotráfico, la venta de armas, y otros negocios; 
por otro, desviar cualquier atisbo de nacionalismo, regionalismo o localismo que las masas y las clases medias pueden llegar a albergar íntimamente, hacia una infantil pasión por algo que sólo es una vistosa camiseta colorida; 

Argentino - catalan Messi:

el tercer objetivo es llenar espacio en medios de comunicación, lo que ayuda a que los mismos desinformen y deformen la importancia relativa de los diferentes aspectos de la realidad, importante objetivo de la élite globalista. 
El cuarto, y novedoso beneficio obtenido por la élite globalista, es que mediante la actividad deportiva se puede influir para que la gente vote en las elecciones por candidatos que de otra manera nunca podrían llegar al poder!
 
Del libro NADIE VIO MATRIX de Walter Graziano - (páginas 449 al 455) (resumen):

Veamos la interdependencia de los tres auténticos poderes del imperio anglo-norteamericano:  

el poder económico-claramente predominante- surte de fondos tanto al poder político (financia el costo de las campañas electorales, el modo de vida de los políticos, y muchas veces también sus negocios, legales o no), y también financia a los medios de comunicación (avisos, propaganda, solicitadas, premios, dinero “arriba” y “abajo” de la mesa, y hasta coloca a algunos de los periodistas).  

El poder político brinda cobertura a los designios del económico mediante decretos, leyes, sentencias judiciales y todo tipo de decisiones visibles (como guerras) e invisibles (como la generación del “terrorismo” y también la propia “lucha” contra él). A su vez da a los medios de comunicación información, desinformación, cargos y puestos dentro de la estructura de gobierno, y hasta sostiene agentes de inteligencia transvestidos muchas veces en periodistas. 
Finalmente, los medios de comunicación brindan cobertura al poder económico, haciendo conocer la información que las megacorporaciones desean que se conozca, y escondiendo en lo posible la que éstas consideran inconveniente y digna de ser ocultada, y le dan cobertura y legitimidad al sistema político apoyando al gobierno de turno, o a la oposición, a republicanos o demócratas e incluso a independientes en algunas ocasiones, pero siempre cuidando de que la gente siga creyendo que en los Estados Unidos, en el Reino Unido y -en mayor o menor medida en el mundo entero- se está viviendo realmente en “democracia” y en un régimen “capitalista de libre mercado”.Ésta es la matrix imperial anglo-norteamericana bajo la cual todos los ciudadanos del mundo, en mayor o menor medida estamos sujetos merced a la globalización. Su gestación lleva nada menos que cuatro siglos.
¿Y dónde quedan en la matrix los diversos servicios de inteligencia? No son otra cosa que el brazo ejecutor del poder económico. Realizan las políticas y las acciones que el poder político no puede llevar a cabo por cuestiones obvias. Por lo tanto, no están al servicio de los países que los han conformado, ni mucho menos de los ciudadanos que -en gran parte- los financian con el pago de impuestos, sino de intereses transnacionales. Es por eso que es muy pertinente hablar de una “red” de servicios secretos que a veces “hacen ver” que se pelean y discuten entre sí, cuando en realidad, en las principales cuestiones trabajan para la misma gente.
Quizá sorprenda esto, pero es necesario decir que los servicios de inteligencia y las agencias de noticias tienen un origen común. Ya desde el siglo VIII antes de Cristo, el rey Sargón I de Asiria había establecido un servicio de inteligencia especializado en recabar información de los pueblos vecinos y, a la vez, diseminar en ellos noticias falsas acerca de sus intenciones. 
Como puede observarse, algo muy similar a lo que hoy realizan en forma conjunta la CIA y el M16 con la colaboración casi incondicional de las mas importantes agencias internacionales y medios de comunicación de mas prestigio, en los que están infiltrados al mas alto nivel, y hasta entre muchos de sus propios periodistas y articulistas. 
Pero la colaboración entre servicios secretos y la prensa en la era contemporánea se perfeccionó en la mal llamada Revolución Francesa, cuando los periódicos de la época, en manos de las sociedades secretas al servicio de los intereses ingleses, manipularon a las masas populares diseminando información falsa para producir los trágicos eventos que comenzaron con la toma de la Bastilla. De allí en adelante el mecanismo se ha sublimado, por emplear un término impropio para lo dramático de la situación actual. ¿Y dónde se ubican las sociedades secretas en esta matrix triangular? Nada menos que en los tres vértices.
Pero volviendo al tema central que nos ocupa, lo cierto es que el resultado final de esta matrix triangular es cada vez mas perverso a medida que el imperio intenta, por necesidad propia, dada su escasez cada vez mayor de recursos naturales, expandirse y hacerse con los recursos de terceras naciones mucho mas débiles que el epicentro del triángulo.  
Sus alcances son mucho mayores de lo que el lector puede a primera vista suponer, dado que las propias relaciones interpersonales están por lo general mediadas o basadas en la “información” difundida por los medios de comunicación. Incluso la información que parece mas inocua como la deportiva o policial tiene efectos que a primera vista pueden ser desconocidos por una vasta mayoría pero son planificados para adormecer el razonamiento y el conocimiento de las masas populares y de las clases medias. 
Mediante el deporte y su desmedida difusión se intenta, desde el poder económico, canalizar los sentimientos nacionalistas, regionalistas y localistas que muchísimas poblaciones del mundo en mayor o menor medida poseen. De tal manera, muchas veces “la patria” y "el himno” pasan a ser símbolos que estamos dispuestos a escuchar en partidos de fútbol, campeonatos mundiales de básquetbol o copas de tenis. Ocurre que el poder económico, que financia a manos llenas la actividad deportiva, no desea ningún tipo de problemas con la globalización, para ello es necesario acabar lo antes posible con nacionalismos, regionalismos y localismos varios, y desviar la atención hacia el partido de fútbol de cada domingo.
De la misma manera, la desmedida proliferación de noticias policiales cumple una doble función para la élite globalista: por un lado, se llena espacio en diarios, televisión, radio, etc., lo que sirve para desviar la atención de otras informaciones políticas o económicas que la pondrían en apuros. 
Por el otro, se logra generar una auténtica campaña de desconfianza en el desconocido -en otras palabras, en el semejante-, tanto entre las masas populares como entre las clases medias, aterrorizadas a nivel mundial por las noticias. 
Con ello la élite globalista logra aplicar legislaciones que cada vez cercenan más los derechos individuales y va transformando aun a algunos de los países con fama de más “democráticos” en verdaderos estados policíacos. La élite globalista ha logrado, en buena medida robotizarnos y hacer que desconfiemos unos de otros para que confiemos ciegamente en ella, la verdadera autora de nuestros males, debido a que su riqueza y su poder transforma a sus integrantes en ciudadanos de un prestigio irreprochable e intachable, merced a nuestra ceguera. La élite se convierte en casi una garantía de confianza. Si eso no es estar durmiendo con el enemigo, es difícil saber qué puede serlo.
Paradójicamente, en un mundo en el que cada vez hay más y más información de todo tipo y al instante, lo que se logra es que haya un apreciable grado de confusión dado que no es fácil seleccionar lo que realmente merece ser tenido en cuenta y aquello que es sólo pasatiempo, desinformación o engaño. 
La élite ha logrado que a través de los principales medios de comunicación internacionales y de las propias agencias de noticias -colmadas de agentes de inteligencia disfrazados de periodistas y cronistas- se destruyan conexiones, se supriman relaciones causales y se aíslen hechos que en realidad están muy entrelazados unos con otros. Se trataría entonces nada menos que de la difusión de los simulacros y simulaciones, entronizados como la realidad, para consumo masivo, cuando la misma se mantiene incognoscible para una vastísima proporciónm de la población, aunque paradójicamente, las masas y las clases medias creen saber lo que ocurre en el mundo.
Es por eso -y no por el hecho de que aquí seamos una especie de “oráculo”- que la información que el lector ha leído en esta obra puede resultarle tan impactante, asombrosa y controvertida, cuando en realidad no debiera resultarle así. 
Lamentablemente, en el mundo moderno, estamos todos sometidos a la verdadera “droga” que resultan los medios de comunicación. La peor de todas es la televisión, en la cual el nivel general -no sólo de la información- es cada día peor, masificante y decadente, sino que por el mero hecho de estar encendida ya de por sí ejerce un nefasto efecto hipnotizante, aun cuando simplemente suene su “palabrerío de fondo”.
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 “La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí”.

Eduardo Galeano


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El fútbol se ha convertido en una política de Estado. Cada país dispone apoyo financiero, estimulo social, promoción y atención a sus delegaciones y/o equipos que lo representan. Las delegaciones nacionales son recibidas con honores de ciudadanos de Estado.

 Mediante la parafernalia mediática creada alrededor de los triunfos de la selección nacional, se genera en la clase obrera una suerte de ilusión colectiva de participación en su Estadonación, a modo de sucedáneo. En cada cadena de televisión se crean tertulias deportivas y programas de “personas expertas” que engrandecen a los héroes del país, dando forma a un espíritu nacional que integra a trabajadores, patrones, e instituciones políticas. Gracias a la facilidad que ofrece a la hora de generar identidades colectivas, el fútbol supone un atractivo de masas sin igual que reproduce las estructuras de poder social y las diferentes tensiones inherentes a ellas.

En ocasiones muy particulares los Jefes de Gobierno y Estado intervienen directamente para apoyar o rechazar decisiones como ocurrió con la sanción al jugador uruguayo, Luis Suárez, y la categórica respuesta del Presidente Pepe Mújica.
Es oportuno señalar el caso de Nigeria cuyo gobierno destituyó a las autoridades deportivas nacionales y a la directiva de la Asociación de Fútbol que dirigió la selección nacional que fue eliminada en el primer tramo del mundial. Inmediatamente la FIFA sancionó las nuevas autoridades y prohibió su participación en cualquier competencia internacional, erigiéndose por encima de un Estado Nacional.

Más allá de la pasión y su carácter mítico, el fútbol expresa unas relaciones sociales muy particulares en la cancha, donde destaca la figura del árbitro como prototipo del orden y la autoridad. A estos señores (que en un tiempo solo se vestían de negro) corresponde un papel determinante y hasta siniestro. En el campo de juego representa la autoridad absoluta y no la funcional. Sus decisiones se convierten siempre en hechos. No es posible protestar la decisión de un árbitro, su autoridad es tan extrema que degrada al jugador a simple recibidor de órdenes. Quien comete una infracción recibe una tarjeta amarilla. Si persiste o manifiesta desagrado le corresponde una tarjeta roja y la expulsión del juego.

Este poder de los árbitros resulta un tanto grotesco por el simple hecho de que el jugador tiene que atacar, duramente, a su contrario y comprender que para los árbitros su deber no es impedir que los jugadores se lesionen, más bien consiste en tomar las medidas necesarias para sancionarlos. Más grotesco aún resulta el papel de la FIFA que se erige como autoridad inapelable para decidir sanciones contra jugadores, equipos y/o selección de cualquier país. La FIFA actúa como instancia superior donde se tejen negocios, se roba el encanto del fútbol y se acumula capital como en cualquier empresa transnacional. Para la FIFA cada equipo o selección es sólo una empresa donde el jugador representa un medio de producción que se contrata, intercambia, negocia y se entrega como fabrica “llave en mano”, dejando a un lado su condición humana y social.

El fútbol profesional en la actualidad acusa rasgos de “gran show mundial”. En este sentido es superior al puro espectáculo, a la diversión popular que se despliega en plan exacto, varias veces ensayado. Si nada se pusiera en juego el fútbol como juego perdería su sentido. Los elementos del espectáculo, del negocio y del trabajo que también forman parte del deporte futbolístico corresponden a una realidad económica propia del sistema capitalista, pero los elementos lúdicos, de lucha, de competencia, etc. son parte del mito. El espectáculo como negocio es una expresión de la división del trabajo en nuestra época.


El futbol - poco apropiado para el cuerpo humano:

Así intenta la FIFA que no se use su Mundial sin permiso en Internet

Webs como rojadirecta.com han recibido comunicados de la FIFA exigiéndoles que bloqueen streamings de partidos
La FIFA ha solicitado a Google que retire del buscador centenares de enlaces a páginas con streamings del Mundial
Usuarios de Twitter han visto cómo su avatar se convertía en huevo por utilizar fotos de la Copa del Mundo o el propio logo del Mundial.......etc...etc..


 SIMBÓLISMO MASONICO Y "SATÁNICO" DE FÚTBOL
(informacion de contraperiodismomatrix.com)

-Fue creada por masones en la Taberna de los Freemasones de Inglaterra.
-Originariamente eran 12 más 1, como el Gobierno Secreto illuminati.
-11 jugadores, el 11 es un numero usado en rituales como el 11-S,11-M
-La final del último mundial fue el 11 j, fecha ritual , 101 es número masón ritual. Habrá un eclipse. El anterio ritual olímpico fue el 2012
- La cancha es un rectángulo del culto negro a Saturno.
- En la presentación y clausura hay simbolos o vevés -simbolos-  de vudú como el corazón.
-waka, waka, cantado por Shakira era un mantra negativo de vudú.
-Las porterías son rectángulos del culto a Saturno
-Los dos equipos son la dualidad del bien y el mal, blanco y negro másónico.
-El árbitro va vestido de negro, del culto a Saturno.
-El balón tiene el ojo illuminati del antiguo Egipto
-La cruz de malta del Vaticano y masonería aparecen en los símbolos de presentación del último mundial
-Las vuvuzules o trompetas, son las trompetas del apocalipsis,aparecen en cartas del tarot y masonería.
-En el logo del último mundial aparece el ojo de horus illuminati
-La inauguración se homenajea al estafador psicópata Nelson Mandela, de la orden masona de San Juan. Su ex mujer fue cazada como asesina.
- En la inauguración del último mundial Cantó la illuminati Shakira. Ella y su falsa paraja Pikenbauer son para el control mental de las masas.

 El nacimiento del fútbol moderno está estrechamente ligado al surgimiento del estado parlamentario burgués y a los primeros pasos del sistema económico capitalista a finales del siglo XVII y principios del XVIII en Inglaterra. En este sentido, la configuración de las reglas de este deporte y el consenso acerca de su cumplimiento es resultado de la filosofía propia del sistema político entonces creado, en el que diversas agrupaciones políticas competían por el poder parlamentario adscribiéndose a unas reglas concretas bajo la supervisión de un juez.

Los artífices de esta transposición de valores fueron los estudiantes de los elitistas 'public schools' británicos, que dieron al actual 'deporte rey' la forma que hoy tiene al concretar unas reglas comunes para poder competir a nivel nacional entre los equipos ligados a sus centros educativos.
UN PENTAGRAMA SATÁNICO
EN LA CAMISETA ES LA SEÑAL DEL CAMPEÓN DEL MUNDO
De paso, véase que como todos los escudos nacionales, como el de España está lleno de simbología masona: las dos columnas, el logo anunnaki de la corona y cruz,flor de lys, el leon de culto al Sol, el castillo, las barras amarillas y rojas: y el pentagrama satánico de los campeones del mundo por encima de todo.


EL BALONPIÉ FUE CREADO POR "illuminatis" MASONES
INGLESES E ITALIANOS EN EL XVII

 PARTIDO DE FÚTBOL DEL CALCIO FLORENTINO EN EL SIGLO XVII

EL FÚTBOL SE CREO EN LA “TABERNA FRANCMASONA”
El fútbol se inició en la edad media y se promocionó sobre todo en el XVII y XIX y XX. Los jesuitas advirtieron que los indios del Paraguay jugaban al fútbol, por lo que el origen puede ser en la ATlántida como el Juego de Pelota y un rudimentario baloncesto. Los illuminatis ingleses, itialianos y alemanes son los que controlan el cotarro del Gobierno oculto.

En el XIX se unificaron las reglas en la capital illuminati. El primer partido de selecciones fue entre Inglaterra y Escocia. Las reglas y primeras asociaciones de fútbol fueron creadas en la Taberna Francmasona, es decir, los illuminati estaban detrás para crear un gran comecocos para tener controlado, distraído y drogado al pobre borregomátrix.

Masones de varios países,sobre todo Bélgica, Holanda, España o Suecia o Suiza crearon la FIFA, organización mundial de fútbol en 1904 en ciudad masona clave, Paris, justo antes de la Segunda Guerra Mundial:
el negocio y la manipulación de masas estaba establecido y controlado.

Por eso en España algunos equipos tenían nombres ingleses como Racing  o Sporting o el Betis tiene la pirámide illuminati alrevés y los 13 escalones o el Valencia el Murciélago y el Madrid los colores morado y dorado de Egipto, del culto al Sol.

21 noviembre 2014

Una clase de historia que nunca nos enseñaran en las escuelas

Entrevista al historiador Jacques R. Pauwels
http://www.jacquespauwels.net/wp-content/uploads/jacques-pauwels.jpg
"¿Las causas de la Primera Guerra Mundial? 
El reparto del mundo y 
el miedo al movimiento social"

Han Soete y Nick Dobbelaere  Solidaire  21-11-2014 


¿Fueron el atentado contra el archiduque de Austria o nobles motivaciones de paz, de democracia y de libertad las causas de la Primera Guerra Mundial? Ninguna, responde el escritor e historiador Jacques Pauwels.

Las grandes potencias mundiales deseaban esta guerra desde hacía mucho tiempo para apropiarse de las colonias y para acabar de una vez por todas con las ideas revolucionarias que cada vez avanzaban más a toda Europa.

«En general se suele explicar la Gran Guerra como un trueno en medio de un cielo azul. Se supone que nadie lo ha visto venir ni nadie lo ha deseado. [...] En realidad, hacía veinte años que se acumulaban las nubes de la guerra. Era necesaria una guerra.
Y las elites políticas de Europa la deseaban ya que consideraban que una guerra iba a suponer cosas fantásticas para ellas [...].»

Hace años que Jacques Pauwels está totalmente enfrascado en la historia de las revoluciones y de las guerras.
Ya ha publicado varias obras al respecto.
La editorial EPO acaba de publicar, en neerlandés, su obra :

De Groote Klassenoorlog. 1914-1918 
«1914-1918, la Gran Guerra de las clases», 

que el 20 de septiembre publicará en francés la Editorial Aden y por lo tanto se venderá en la ManiFiesta*), una obra imprescindible sobre la Primer Guerra Mundial.  

Considera que hubo dos causas principales de esta guerra, por una parte el imperialismo y, por otra, el miedo a la revolución.

«Las grandes potencias industriales, los grandes bancos y las grandes empresas querían nuevas colonias (o semicolonias sobre las que ejercería un control indirecto) debido a sus materias primas, su mano de obra barata y sus posibilidades de inversión. Es indudable que una de las principales razones de la guerra reside en ello». Veamos la explicación.

Volvamos a principios del siglo XX. ¿Acaso no se había repartido ya el mundo?
El mito de la guerra buena : EEUU en la segunda guerra mundial
Jacques R. Pauwels: No del todo. China, por ejemplo, un inmenso país débil con un enorme mercado de salidas, seguía estando totalmente abierto.

Además, no todos los países estaban satisfechos con su parte. En el aspecto de las colonias Alemania era el pariente pobre. Pensaba poder fagocitar Bélgica. Además, Gran Bretaña estaba dispuesta a firmar un acuerdo al respecto. No había que llegar necesariamente a una guerra. La competencia entre los países imperialistas también se podía resolver por medio de acuerdos mutuos. Entre la elite inglesa había un grupo bastante importante que hubiera preferido colaborar con Alemania en vez de con Francia. Estas personas estaban dispuestas a ceder el Congo belga a Alemania para satisfacer a este país.

Por lo tanto, es normal Bélgica se implicara en esta guerra puesto que Bélgica también era un país imperialista.

Usted también habla de imperialismo social...

Jacques R. Pauwels: En efecto. Adquiriendo las colonias los países se podían desembarazar de sus ciudadanos «molestos»: las clases inferiores, que para la elite estaban superpobladas.

Se podían desembarazar de las personas demasiado pobres enviándolas a las colonias. El imperialismo era, por lo tanto, una manera de resolver los problemas sociales. Los pobres podían hacer carrera en las colonias. De este modo se convertían en patriotas en vez de seguir siendo unos pelmas. Dejándoles intervenir de manera agresiva en las colonias ya no planteaban el menor problema en la metrópoli.

Por ejemplo, había muchos hijos de agricultores sin trabajo debido a que la agricultura se estaba volviendo demasiado productiva. Se podía enviar a estos chavales al Congo como misioneros. Se envió allí a una veintena de misioneros de cada poblacho agrícola flamenco, se les puso un uniforme y a partir de entonces pudieron jugar a ser patrones en el país de los negros.

Usted afirma que el reto eran las colonias. En ese caso, ¿por qué no llevaron a cabo la lucha en las colonias?

Jacques R. Pauwels: Todo esto acabó en una guerra mundial porque se trataba de posesiones imperialistas, pero esta guerra se desarrolló en Europa porque los países imperialistas estaban principalmente en Europa, con dos excepciones: Estados Unidos y Japón, que se pudieron permitir no intervenir directamente. Otros países, como Italia y Bulgaria, esperaron un poco pero finalmente entraron en guerra cuando comprendieron que había algo que ganar en la aventura.


Mapa de las posesiones coloniales al principio de la guerra • Las causas de la Primera Guerra Mundial fueron el reparto de los nuevos mercados que ofrecía China, el reparto del petróleo de Mesopotamia, la lucha entre las grandes potencias imperialistas por las colonias. Mapa http://etudescoloniales.canalblog.com

¿No hubiera sido mejor permanecer neutrales en el caso de los países que no estaban concernidos directamente?

Jacques R. Pauwels: Confinarse en la neutralidad tampoco dejaba de ser peligroso. ¿Por qué entró en guerra Estados Unidos? No para salvar la democracia o algo por el estilo, eso es una tontería. Al ser un país imperialista, estaba al acecho de una ocasión para extenderse y China se encontraba en la lista de sus pretensiones. No es que quisieran conquistar China, sino que querían penetrar en ella en el plan económico: ahí había mercado para sus productos, posibilidades de inversión, contratos interesantes en la construcción del ferrocarril, etc.

Pero otros países también miraban de reojo a China, como Japón, por ejemplo. Alemania y Francia ya tenían concesiones ahí, unas minicolonias. Japón, el gran competidor de Estados Unidos, declaró la guerra a Alemania con un pretexto y lo que hizo inmediatamente fue conquistar en China este trozo que era de Alemania. Esto no le gustó a los estadounidenses. Estados Unidos tenía que intervenir, de lo contrario se iba a encontrar con las manos vacías al final de la guerra.

Era como una lotería, quien no jugaba no podía ganar. En febrero de 1917, en Francia, el presidente del Consejo (jefe del gobierno de entonces, NDLR) había declarado que solo los países implicados en la guerra tendrían algo que decir en el reparto del mundo posterior a la guerra. En mi opinión, hay una relación entre esta declaración y el hecho de que en abril de ese mismo año Estados Unidos declarara la guerra a Alemania. Los ganadores de la guerra tenían la intención de recompensarse a sí mismos, los perdedores iban a perder, pero los neutrales no recibirían nada e incluso lo contrario, ya que quienes permanecieran neutrales podían ser sancionados porque no estaban en el campo de los vencedores.

¿Cómo es eso?

Jacques R. Pauwels: Tomemos el ejemplo de Portugal. En 1916 también los portugueses declararon la guerra a Alemania, no porque creyeran tener que estar ahí cuando se repartieran los premios, sino porque consideraron que iba a tener que pagar el precio de su neutralidad si no entraban en guerra. Sabían que ya antes de la guerra los británicos habían propuesto a Alemania las colonias portuguesas. Por consiguiente, los portugueses se dijeron que iban a perder sus colonias si permanecían neutrales. Así pues, los portugueses tenían mucho miedo de perderlo todo si permanecían neutrales. Y, ¿qué hizo Portugal? Declaró la guerra a Alemania, para gran desilusión de los británicos. ¿Tenía Portugal algo contra Alemania? No, nada en absoluto, pero por esas razones imperialistas no se podía permitir confinarse en su neutralidad.

Siempre se ha dicho que los británicos entraron en guerra porque los alemanes habían violado la soberanía belga, pero sin duda esa no fue la verdadera razón.

Jacques R. Pauwels. No, simplemente necesitaban una excusa, ya que de todos modos Gran Bretaña deseaba la guerra con Alemania. Ya había llegado en secreto a un acuerdo con Francia que obligaba al ejército británico a acudir en ayuda de los franceses.

¿Por qué llegaron los británicos a este acuerdo con los franceses? Porque querían la guerra con Alemania y sabían que Alemania siempre había sido enemigo de Francia. Los británicos y los franceses nunca habían sido amigos, pero se convirtieron en amigos porque tenían un enemigo común.

¿Por qué quería Gran Bretaña la guerra con Alemania?

Jacques R. Pauwels: La potencia política y económica de Gran Bretaña se basaba en el control de los siete mares: Britannia rules the waves, “Gran Bretaña gobierna los mares” . La flota británica tenía que seguir siendo tan importante como el conjunto de las demás para poder dominar a cualquiera. Pero a finales del Siglo XIX y principios del XX los alemanes también empezaron a construir barcos. Se trataba de barcos modernos que no navegaban gracias al carbón, sino al petróleo. Gran Bretaña tenía carbón, pero carecía de petróleo, por lo tanto tenía que comprar el petróleo a Estados Unidos, a la Standard Oil. Pero como era una gran potencia, a Gran Bretaña no le gustaba depender de Estados Unidos, ya que eran grandes rivales, incluso enemigos.

Gran Bretaña quería una fuente independiente de petróleo, así que se puso a buscar. Primero por Persia, el actual, Irán, donde los británicos habían llegado a un acuerdo con los rusos para repartirse el petróleo. Inmediatamente después se descubrió gran cantidad de petróleo en Mesopotamia, el actual Iraq, que formaba parte del Imperio Otomano, en aquel momento “el hombre enfermo de Europa”**. Ya antes de la guerra los británicos habían arramblado con una parte de este país y lo habían denominado Kuwait. Los británicos instalaron ahí, en el trono, a un emir, que era su amigo. No un demócrata, sino alguien bien dispuesto a hacer el juego.

Un poco después también se encontró petróleo en la ciudad de Mosul y Mesopotamia se convirtió claramente en el objeto del deseo de los británicos. Pero pertenecía a los otomanos y Mosul se encontraba más lejos, en el interior, y era difícil apropiarse de ella. Pero, ¿qué descubrieron entonces los británicos? Que el Imperio Otomano y Alemania tenían un proyecto común de construcción de un ferrocarril que uniera Bagdad y Berlín. Los alemanes tenían intención de llevar este petróleo de Mesopotamia a su propia marina de guerra. Y los británicos debían impedirlo costara lo que costara. ¿Cómo? Por medio de la guerra. Cuando estalló la guerra, el ejercito anglo-indio, que ya se encontraba en los alrededores, desembarcó inmediatamente en Mesopotamia.

El ejército británico en Europa era demasiado débil para luchar contra el ejército alemán. Por lo tanto, necesitaba aliados. Francia y Rusia, que también eran enemigos de Alemania, tenían ejércitos enormes. Y así fue como se llegó a un acuerdo militar con Francia.

¿Quiere usted decir que en realidad no faltaba más que una ocasión de entrar en guerra con Alemania?

Jacques R. Pauwels: ¡ Exacto! Y a los británicos les sirvió que Alemania invadiera Bélgica. Pretendieron que la violación de la neutralidad de Bélgica era un gran problema. Sin embargo, cuando los japoneses atacaron la concesión alemana en China, los británicos acudieron a ayudar a los japoneses sin preguntar, además, a China si podían atravesar el país. Aquello también era una violación. Los propios británicos lo habían hecho en China lo que los alemanes hicieron en Bélgica. La idea de que los británicos entraron en guerra para proteger a Bélgica era una enorme ficción, era una excusa.

En su libro demuestra que además del reparto del mundo, había una segunda razón para la guerra: era una ocasión de frenar el movimiento social.

Jacques R. Pauwels: En efecto. El imperialismo es un sistema que funciona a beneficio de los grandes actores del sistema capitalista: los bancos y las grandes empresas, que necesitan materias primas y que en el plano internacional están activos en el sector minero, en la construcción de ferrocarriles, etc. Estas personas tenían problemas con sus trabajadores.

Estos trabajadores empezaron a reclamar mejores condiciones de trabajo, crearon sindicatos, tenían sus propios partidos querían salarios más altos, más democracia, derecho a voto, etc. Para los capitalistas este movimiento social era una espina en el pie. Además, los partidos socialistas cada vez obtenían más votos. «¿Cuándo parará esto?», pensaba la elite, que a todas luces tenía miedo de una revolución.

Pero aunque esto no acabara en una revolución, aunque los socialistas simplemente tuvieran que ganar las elecciones (y estaban cerca de ello), la elite temía que todo cambiara. Había que poner fin a todo eso, hacer retroceder esta democratización.

¿Qué se podía hacer en contra de esto? En primer lugar, se deportó a las colonias a los elementos más molestos. Este imperialismo social resolvió ya una parte del problema. El británico Cecil Rhodes afirmó que el imperialismo era necesario para evitar una guerra civil.

Pero no se podía deportar a todo el mundo. Hacia el década de 1900 cundía entre la elite un «miedo a la masa», la masa peligrosa que conocía un ascenso irresistible. La guerra era una solución para encauzar este problema. La elite quería volver a los tiempos de los señores que mandaban y de los esclavos que obedecían incondicionalmente. El objetivo era aniquilar las ideas revolucionarias, la vuelta atrás. Es precisamente el tipo de situación que se tiene en el ejército: nada de discusiones, nada de democracia y un bonito uniforme para todo el mundo. Se quería militarizar a la sociedad. Por consiguiente, se necesitaba una guerra y cuanto antes mejor.

¿Había prisa?

Jacques R. Pauwels: En aquel momento todas las partes pensaban que no podían perder. Los franceses, los británicos y los rusos tenían una alianza, la Triple Entente. Creían que juntos eran invencibles. Los alemanes tenían Austria-Hungría de su parte, sus generales geniales y una industria enorme detrás que podía fabricar los mejores cañones.

Además, si esperaban demasiado pudiera ser que los socialistas ganaran las elecciones y entonces la elite temía la revolución. Los británicos y los franceses, por ejemplo, no podían esperar demasiado tiempo, porque temían que estallara la revolución en Rusia. En ese caso, habrían perdido a este aliado y sin lugar a dudas ya no podrían resultar victoriosos.

En un momento dado ya no se pudo esperar más. El atentado en Sarajevo no fue la razón de la guerra sino el pretexto para lanzarse por fin a ella, de la misma manera que la violación de la neutralidad belga no había sido una razón para emprender la guerra contra Alemania. Necesitaban un pretexto.

La guerra tenía unas causas geoestratégicas y servía a unos intereses nacionales. Pero, es cruel enviar a la muerte a millones de personas por esas razones, ¿no?

Jacques R. Pauwels: Sí, es cínico y particularmente cruel. Pero a principios del siglo XIX lo que prevalecía era el pensamiento social darwiniano. La elite consideraba que se encontraba en lo más alto de la escala social y que estaba compuesta por los mejores. Racionalizaban toda esta violencia y todos estos muertos: había demasiadas personas y una guerra llegaba en el momento oportuno para hacer un poco de limpieza, para aligerar un poco las clases inferiores

Es un error pensar que estos generales fueran unos sádicos. Eran personas muy normales que aplicaban lo que entonces era una idea común, es decir, que había una jerarquía entre las personas y que ellos estaban en lo más alto y quienes estaban en lo más bajo eran molestos y peligrosos, además de demasiado numerosos. La elite consideraba que tenía derecho a controlar a los demás. ¡Eso también valía para la elite belga! Porque no hay que olvidar que lo que los belgas hicieron en el Congo es mucho más grave que lo que los alemanes hicieron en Bélgica. Pero la Bélgica mártir es un hermoso tema para nuestros manuales de historia…

Cuando se ven las cosas desde este punto de vista se comprende por qué estos generales enviaban a cientos de miles de hombres a la muerte. No porque fueran crueles, sino porque estaban convencidos de hacer lo correcto.

El escritor francés Anatole France dijo entonces: «Creemos morir por la patria, pero morimos por las industrias».

Jacques R. Pauwels: Se convenció a la gente que era noble morir por la patria: lo decía el cura y lo decía el burgomaestre, y la gente se lo tragaba.

El cura y el burgomaestre no eran los únicos en decirlo. Los partidos socialistas también lo dijeron justo antes de la guerra.

Jacques R. Pauwels: En efecto, esa es la razón por la que tantos hombres partieron a la guerra con tanto entusiasmo, porque los socialistas también lo decían, salvo en algunos países como Italia. De hecho, esta es la razón por la que los italianos fueron menos entusiastas de la guerra.

¿Por qué cambiaron de opinión los socialistas?

Jacques R. Pauwels: Hasta 1914 la mayoría de los socialistas todavía eran revolucionarios en teoría, pero ya no en la práctica. Habían trabajado en el seno del sistema por unas mejoras y unas reformas: tenían un poco más de democracia, se había ampliado el derecho a voto, la semana laboral era más corta, etc. Progresivamente los socialistas consideraron que las cosas empezaba a ir mejor. Con los beneficios del colonialismo (hacer trabajar a los negros) se podía pagar un poco mejor a los trabajadores de aquí. Por lo tanto, muchos socialistas lo consideraban una ventaja. Así fue como nació lo que Lenin denomina la aristocracia obrera. Para los simples trabajadores las cosas iban mejor. «¿Sigue siendo necesario hacer la revolución?», pensaban muchos socialistas. «Las cosas van bastante bien así, ¿no?».

Los dirigentes socialistas se volvieron cada vez más burgueses, formaban parte del sistema. El 21 de julio, [fiesta nacional belga] podían ir a estrechar manos a palacio...

Pero, ¡cuidado, no todos eran así! En Alemania había socialdemócratas que seguían siendo furibundamente hostiles a la guerra, lo mismo que Lenin en Rusia. Pero la mayoría se había aburguesado bastante. El sociólogo alemán Robert Michels ha estudiado el SPD alemán a partir de principios del siglo XIX. Su conclusión es que en el seno del partido obrero alemán se había desarrollado una jerarquía burguesa. Al largo plazo la dirección del partido tendría demasiado que perder con una revolución. No querían perder las cosas buenas que habían obtenido. Finalmente se pusieron de parte de la guerra.

Justo antes de la guerra los socialistas alemanes se habían reunido con el socialista francés Jean Jaurès***, entre otras personas, para pronunciarse en contra de la guerra, pero al día siguiente, finalmente aprobaron los créditos de guerra.

En las conmemoraciones de la Primera Guerra Mundial no se menciona lo que usted afirma del imperialismo y del temor a la revolución, por no decir que no se menciona en absoluto. ¿No es extraño?

Jacques R. Pauwels: ¡Pues sí! ¿Por qué no me han llamado todavía los periódicos De Standaard y De Morgen para hacer una entrevista? Tienen otras cosas que contar a la gente, a saber, que fue una guerra por la libertad, el derecho y la democracia. ¿Quién querría escuchar hoy que los estadounidenses entraron en guerra por objetivos imperialistas? ¿Quién no preferiría con mucho saber que fue para defender la democracia? Eso es lo que se dice todavía hoy.

Mi relato no pega en el marco actual. Mi mirada sobre la historia va contracorriente. Sin embargo, las personas que leen mi libro consideran que es una manera de comprender la historia. Si uno examina la historia de esta manera, se empieza a plantear preguntas sobre las guerras de hoy, a decirse que nuestros dirigentes nos suelen contar mentiras e incluso que dicen lo contrario de lo que piensan. Se llama contrarrevolución a la revolución, defensa al ataque. Vivimos tiempos orwellianos.

Para comprender la Primera Guerra Mundial hay que comprender el siglo XIX. La Primera Guerra Mundial es hija del siglo XIX. El siglo XIX es hijo de la Revolución Francesa y la Primera Guerra Mundial es la madre del siglo XX.

Y esta guerra mundial desencadenó una revolución que a su vez desencadenó una revolución mundial porque explicó cómo a través de la Revolución Rusa la guerra también tuvo influencia en China, en India y más lejos.

Últimamente he estado en el extremo sur de Chile, en Patagonia. En 1918 estallaron allí huelgas y revueltas, una minirrevolución que a todas luces estaba inspirada en la Revolución Bolchevique. Se aplastó aquella revolución, pero se hicieron concesiones para reducir su influencia. Chile fue el primer país con un Estado de bienestar y la razón fue esa, pero este tipo de cosas no se leen en ninguna parte.

Aquí, con ocasión de las conmemoraciones solo se nos habla de Westhoek, del Yser y de Ypres , y después también un poco de lo que pasó al otro lado de la frontera, en Verdun y en la Somme. Y, sin embargo, ¡fue una guerra mundial!


Notas de la traductora:

* ManiFiesta es la fiesta de la solidaridad que celebra cada año en Bélgica en semanario Solidarité.

** En palabras del zar ruso Nicolás I en 1853 durante una conversación con el embajador británico.

*** Recordemos que Jean Jaurès fue asesinado por un fanático nacionalista tres días después del estallido de la guerra precisamente por su postura en contra de ella.

Jacques R. Pauwels es escritor. Nació y creció en Bélgica, aunque reside en Canadá desde 1969. Es autor de El mito de la guerra buena: EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, Hondarribia, Hiru, 2002; traducción de José Sastre. Su último libro es De Groote Klassenoorlog. 1914-1918, Editions EPO, 2014. En venta por internet en la página web PTB-shop (solo en neerlandés). El 20 de septiembre de 2014 se publicó en francés, Éditions Aden.

Fuente: http://www.solidaire.org/index.php?id=1340&type=98&tx_ttnews[tt_news]=38812&cHash=adb9dce2a3e925c554b941adcc46adb2



HITLER no se suicido - salio en vuelo a Barcelona:         (ya se sabia)

Existe "un documento oficial enviado por el gobierno alemán" firmado por el exjefe de la Gestapo Heinrich Müller que autoriza "un vuelo especial" de Berlín a Barcelona el 20 de abril de 1945 "donde el número uno y el número dos en la lista de pasajeros son Hitler y su esposa Eva Braun".

Parte de los interrogantes giran en torno a "la historia oficial" de Hugh Trevor-Roper, quien hizo un estudio por orden del antiguo primer ministro británico Winston Churchill certificando el suicidio de Hitler que se declaró "oficial" a finales de 1945.

"Me fui dando cuenta de que muchísimos historiadores importantes, como Joachim Fest o Stanley Payne, han ido copiando y plagiando de otros y asumiendo que la historia del suicidio es real, por lo que han ido repicando la misma historia oficial".

 "los historiadores han sido cómplices de las historias oficiales" porque les resulta "más cómodo" manejar la historia oficial "y así no investigar cosas nuevas".....

Tomado d Eric Fratini - ultimo libro
https://es.noticias.yahoo.com/eric-frattini-siembra-dudas-muri%C3%B3-hitler-b%C3%BAnker-102114424.html


PERO, 
¿QUIÉN DIABLOS GANÓ LA II GUERRA MUNDIAL?
Michel Collon. Canarias-Semanal

 «Sí, ¡ pero los estadounidenses nos liberaron en el 45 !» ¡Cuántas veces he tenido que oír decir eso! En la escuela. 
Pero también en los debates sobre las guerras actuales de Estados Unidos.

La del 39-45, ¿la única "buena" guerra de los EE.UU.? Puede que haya que matizar. Algunos hechos inquietantes han sido documentados en un excelente libro del historiador Jacques Pauwels (1). Sus documentos irrefutables demuestran que gran parte de las empresas de Estados Unidos colaboraron directamente con Hitler, y no sólo al comienzo de la guerra :  
Du Pont, Union Carbide, Westinghouse, General Electric, Goodrich , Singer, Kodak, ITT, JP Morgan, IBM, ITT, Coca Cola, FORD, OPEL, General motors 
y otras muchas respetadas por los nazis y que obtuvieron enormes ganancias; ...

Peor aún. La gran novedad estratégica de Hitler fue la "Blitzkrieg", la guerra relámpago: dirigir muy rápidamente sus tropas hacia el corazón del enemigo. Para ello, dos condiciones esenciales: camiones y gasolina. Como Alemania no tenía ninguno de los dos, fue la compañía Esso la que aprovisionó la gasolina, mientras que los camiones provenían de las fábricas alemanas de Ford y General Motors.


"Que esta guerra dure el mayor tiempo posible"


Pauwels muestra que:

1 . Una gran parte de la patronal de Estados Unidos era pro-Hitler en los años 30 y 40.

2 . Eso cambió sólo cuando las ventas de las empresas estadounidenses fueron puestas en peligro por la agresividad comercial de Alemania en América Latina y en otros lugares. Y las ocupaciones japonesas confiscaban todo el comercio de Asia.

De hecho, los Estados Unidos jugaron a una doble carta. Deseaban que la guerra durase mucho tiempo. ¿ Por qué ?

Por un lado, las enormes ganancias que sus empresas hacían en Alemania estaban aumentando. Por otro lado, se enriquecían por los préstamos a Gran Bretaña, que soportaba todo el peso financiero de la guerra. Por cierto, Washington también ponía como condición que Londres abandonase sus colonias después de la guerra. Así se hizo. Los Estados Unidos se las arreglaron para aprovecharse de la Segunda Guerra Mundial, debilitando a sus rivales y convertiéndose en la única superpotencia capitalista.

Henry Ford: "Ni los Aliados, ni el Eje deberían ganar la guerra. Los EE.UU. deberían proporcionar a ambas partes los medios para seguir luchando hasta que ambos se desmoronen."

El futuro presidente Harry Truman, 1941 : " Si Alemania gana, debemos ayudar a Rusia y si Rusia gana, debemos ayudar a Alemania, para que muera el máximo de cada lado."

Ese juego cínico sólo terminó cuando la Unión Soviética derrotó a Hitler. Sólo entonces, los Estados Unidos se apresuraron a salvar sus intereses en Europa.

El pasado 6 de junio, se pretendió que la guerra había sido ganada en Normandía y no en Stalingrado. No se dirá que Hitler perdió el 90 % de sus soldados en el Este. Que por un soldado de EE.UU. muerto, hubieron 53 soviéticos. Los libros de texto a veces son raros, ¿no?

Eso es todo. Siento mucho, lectores, haberos arrebatado una de vuestras últimas ilusiones. Este mes podréis reflexionar sobre todo ello. Este Junio se cumplió el X aniversario del desembarco en Normandía. Allí acudió George Bush, cuyo abuelo financió a Hitler.
¿En qué clase de mundo vivimos, verdad?

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 Jacques Pauwels: En Europa Occidental y en el “mundo occidental, en general, es decir, no sólo en países como Francia, Alemania y Gran Bretaña, sino también en los Estados Unidos y Canadá, numerosos historiadores y periodistas llevan décadas estudiando la asignatura pendiente sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial. El resultado ha sido: Un enorme, interminable tsunami de artículos, libros y documentales – sin olvidarnos de las producciones de Hollywood, como ‘La lista de Schindler’ y ‘Valkyrie’ – que se inspira en hechos históricos y que el público se los cree. Por lo tanto, podemos aprender lecciones históricas importantes estudiando los hechos.

Ahora bien, aunque desde luego no podemos quejarnos por la gran cantidad de estos « trabajos históricos”, la calidad del guión principal, ó corriente principal, como se dice en Inglés, suele dejar mucho que desear. En primer lugar, el mensaje es casi siempre el mismo: La Segunda Guerra Mundial fue « La guerra de Hitler”. En otras palabras, para los historiadores occidentales se trataba de una deliberada guerra desencadenada por un monstruo, Hitler, quien fue asistido por un puñado de otros « malvados gangsters nazis”, como Goering y Goebbels, que habían seducido al pueblo alemán.

Pero, ¿Cuál es la verdad? ¿quién fue Hitler?, quien lo ayudó a llegar al poder?, ¿qué intereses representaba? ¿Quién apoyó al fascismo alemán y sus variantes? y ¿Quiénes eran los beneficiarios del régimen nazi en Alemania y en otros países donde los regímenes fascistas tomaron el poder?. Tales preguntas nunca son respondidas en la historiografía de la visión occidental de la Segunda Guerra Mundial. Casi nunca encontramos un análisis serio del fenómeno del fascismo en general y el fascismo alemán en particular, es decir, el llamado  » Nacional Socialismo” ó el llamado simplemente “nazismo”. La razón es que este tipo de análisis pudiera revelar los vínculos entre el fascismo y el capitalismo, y no sólo en Alemania, si no también en otros países.

Dicho análisis también revelaría cómo los capitalistas alemanes realmente querían una guerra y ayudaron a instalar a Hitler a asaltar el poder, ya que podían contar con él para, primero, rearmar el país, lo que fue para ellos un negocio extremadamente lucrativo, y, luego, comenzar la guerra de conquista y saqueo de sus sueños. Y, obviamente, soñaban principalmente con una guerra contra la Unión Soviética, que era un país no sólo de posibilidades ilimitadas en términos de materias primas necesarias para la industria alemana, sino también la gran fuente de inspiración y aliento para muchos de los enemigos naturales de los capitalistas alemanes, es decir, la izquierda, los comunistas y otros países anticapitalistas.

Veamos el segundo defecto en la historia occidental de la Segunda Guerra Mundial:

Mientras Hitler era el malo, y con razón, los aliados occidentales representaban el bien, el bien absoluto. Los estadounidenses, en particular, quiere hacernos creer que ellos fueron a la guerra sólo por razones altruistas, para defender la justicia, la democracia, la libertad, etc. De hecho, en la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses persiguieron sistemáticamente y sin piedad solo a sus propios intereses, especialmente los beneficios económicos, beneficios económicos para sus empresas. Por ejemplo, la esperanza de lograr, y que de hecho obtuvieron los mercados y oportunidades para sus bienes industriales y de materias primas en Europa, Oriente Medio, Extremo Oriente y gran parte del mundo.

Cito rápidamente otra falla importante en la historiografía occidental de la Segunda Guerra Mundial. Casi siempre colocan a los aliados occidentales como los grandes ganadores de la guerra, cuando, en realidad, fue la Unión Soviética la que derrotó a la Alemania nazi.

¿Crees que hay similitudes entre la crisis de los años 30 y la crisis de hoy en día?
Hay similitudes importantes, sin duda, entre la « Gran Depresión” como dicen en los Estados Unidos, y la gran e interminable crisis económica que estamos viviendo hoy en día. Por ejemplo, hoy en día, como en los años 30, el gran flagelo es, sin duda, el desempleo. En otras palabras, las principales víctimas de estas crisis eran en los años 30, y también lo son ahora, las clases medias y bajas. Por otra parte, las clases altas, las élites, apenas sufren, o incluso no sufren nada en absoluto, es mas, las empresas aumentan sus ganancias a pesar de las crisis. Ya en los años 30 para mantener altos beneficios hubo que capturar los mercados y fuentes de materias primas, lo que explica las guerras coloniales en Etiopía y China y la represión despiadada de los movimientos de rebelión e independencia en varias colonias de las potencias occidentales.

También hoy ocurre lo mismo, la necesidad de tener en sus manos – o simplemente proteger – los mercados y fuentes de materias primas como el petróleo, nos dice que las operaciones militares, incluyendo las guerras abiertas y encubiertas, es un renacimiento colonial en Irak Afganistán, Libia, Siria, Mali, etc. Pero aquella crisis de los años 30 en última instancia condujo a una guerra general entre las grandes potencias. Es posible que la crisis contemporánea también conduzca a una guerra general entre las grandes potencias, como entre Estados Unidos y China o Rusia.

Pero también hay diferencias entre la crisis de los años 30 y la crisis contemporánea En los años 30 « la Gran Depresión” « Se consideró en general, y con razón, como una crisis, el sistema capitalista internacional tal vez fatal. Sin embargo, había una alternativa socio-económica, un contra sistema – en esa época existía el sistema socialista – lejos de ser perfecto, ¡es cierto! – pero se estaba construyendo una alternativa al capitalismo en la Unión Soviética, un país que no fue afectado por la crisis, un país en el que no existía el desempleo entre las víctimas de la crisis, hubo mucha gente que esperaba, pues, que la terrible crisis económica representaba una oportunidad para seguir el ejemplo soviético y trabajar para la transición hacia un futuro mejor, para un futuro socialista.

Mas, también, por el contrario, el temor a un cambio revolucionario tal, inspirado en el modelo soviético, obligó a las elites políticas y económicas de varios países, como los Estados Unidos Roosevelt a hacer algo para mejorar las vidas de las víctimas de la crisis, por ejemplo, mediante la creación de empleos a través de los grandes proyectos gubernamentales. Hoy en día, al contrario, no existe ninguna alternativa al sistema capitalista, y eso significa que las élites ya no se sienten obligadas a otorgar las más mínimas concesiones a las víctimas de la crisis.

¿Puede explicar por qué las fuerzas que enmarcaban la clase obrera contra el fascismo en las sociedades occidentales hoy en día han perdido su espíritu de lucha? 

Al final de la Segunda Guerra Mundial, un concepto que fue ampliamente aceptado en Europa era que el fascismo, que incluía el fascismo alemán ó nazismo, fueron manifestaciones del capitalismo extremo. La derrota del fascismo fue, por lo tanto, una derrota del capitalismo. Y el triunfo de la lucha contra el fascismo fue una victoria para la lucha contra el capitalismo. La posición era, por tanto, potencialmente revolucionaria en toda Europa, y los países liberados por el Ejército Rojo. Los antifascistas más radicales, a saber, los comunistas, llegaron al poder y se trasladaron al campo de los regímenes socialistas. En los países de Europa Occidental, al contrario, las élites tradicionales fueron capaces de evitar tal escenario. Compraron la lealtad del pueblo, por así decirlo, hacíale sistema capitalista existente y, al mismo tiempo se le restó importancia a la atracción del modelo socialista con la introducción de importantes reformas políticas y sociales.

Así fue que se creó en Gran Bretaña, Alemania, Francia, Bélgica, etc, – pero no en las colonias extranjeras! –

El famoso  » Estado de bienestar” en el que ciudadanos disfrutaron de pleno empleo, salarios relativamente altos, pago de vacaciones, seguro de desempleo, pensiones, etc. El objetivo de esta transformación fue, por supuesto, para evitar reformas más radicales para prevenir el cambio verdaderamente anticapitalista, el cambio revolucionario. Sin embargo, se presentaron estas reformas como una fruta que surgió espontáneamente desde la cornucopia del capitalismo mismo.

El sistema capitalismo despiadado de antes había supuestamente “se había reformado de un día para otro por un sistema para el bien y la felicidad de todos” Por lo tanto, la clase obrera de los paises capitalistas occidentales no tenían necesidad de los partidos socialistas o comunistas o incluso de los sindicatos. Este mito creado por el capitalismo ha sido un gran éxito, y los trabajadores, entre ellos, casi todos los socialistas y e incontables comunistas han terminado creyéndolo, para desarmar y abandonar la lucha de clases.

Pero en 1990, con el colapso del socialismo real en la Unión Soviética y los otros países socialistas se eliminó la competencia Socialista contra el capitalismo. El capitalismo, por lo tanto, dejó de sentir la necesidad de “alentar” a sus trabajadores para mantener su lealtad. Era el fin del capitalismo con « rostro humano » y de las concesiones otorgadas, llegando así a su fin el llamado “Estado de Bienestar”. Y esto ha sido un desastre para la clase obrera que se ha encontrado inerme y desarmada y no era, por lo tanto, capaz de defenderse con eficacia en una lucha de clases que ella creía, ingenuamente, que todo había terminado.

Hoy somos testigos de intervenciones militares en todo el mundo dirigidas por las antiguas potencias coloniales, como la de Francia en el norte de Malí. ¿Estas guerras pueden traer o producir cualquier tipo de estabilidad en el mundo? ¿Podría darnos su opinión al respecto? 

Yo no creo en ninguna de las declaraciones oficiales ofrecidas por nuestros líderes en Washington, París, Bruselas, etc. para explicar y justificar las guerras en Afganistán, Libia, Siria, Mali, etc. En realidad, esto no es para luchar contra el terrorismo o para promover el empoderamiento de la mujer, o es el ejercicio de un propósito humanitario, en absoluto. Son guerras de neo-coloniales en su naturaleza, con el objetivo de mantener o recuperar importantes fuentes de materias primas como el petróleo, el uranio, el cobre, los diamantes, etc, así como encontrar los mercados para los productos industriales incluidas las armas, de las grandes potencias. Estas guerras también se utilizan a menudo para instalar o mantener en el poder a los antiguos regímenes afines a las potencias coloniales, y, a la inversa, para eliminar los regímenes que no están dispuestos a cooperar con Washington, París, Londres, etc.

Finalmente, estas guerras también son útiles en otra perspectiva: Mientras que sus costos son socializados, es decir, son pagados por los contribuyentes en el país que hace la guerra; los beneficios generados por la producción de armas, sofisticadas y costosas, que son enviadas a esas guerras son privatizados, es decir, la ganancia va dirigida a una élite de empresas privadas; estas guerras son en última instancia, para redistribuir la riqueza de una manera perversa, es decir, de pobres a ricos.

Por último, también es dudoso que estas guerras puedan producir cualquier tipo de estabilidad en el mundo. De hecho, es casi seguro que conducen a nuevas formas de inestabilidad a nuevas rivalidades y a nuevos conflictos, tal vez incluso a una nueva guerra general entre las grandes potencias. Después de todo, está claro que las operaciones militares en Libia y Malí, por ejemplo, están también destinadas a prevenir el acceso de China a las materias primas y los mercados de África.

Usted tiene un proyecto de libro que saldrá pronto,¿puedes darnos algunos detalles?

Aden Ediciones Bruselas publicará pronto mi nuevo libro, titulado “La Gran Empresa con Hitler”. Allí explico cómo el “big business” alemán, es decir, la gran industria y las altas finanzas de este país, no sólo contribuyeron decisivamente a la instalación de Hitler en el poder, sino que también eran los mayores beneficiarios de su régimen dictatorial y criminal.

Los grandes capitalistas de Estados Unidos también apoyaron a Hitler en su marcha irresistible al poder y las grandes compañías americanas proporcionaron a Hitler, especialmente a través de sus filiales alemanas, una proporción muy grande de camiones, tanques, aviones, petróleo, aluminio, cobre y caucho que necesitaban para sus su Blitzkrieg, o “Guerras Relámpago”. Incluso, continuaron haciéndolo después de Pearl Harbor y ganaron mucho sobre todo con la contratación de mano de obra de los trabajadores. Casi todas las grandes empresas estadounidenses tenían acuerdos lucrativos con Hitler, por ejemplo, Ford, General Motors, IBM, ITT, Standard Oil (hoy Exxon), Texaco, Coca Cola, Eastman-Kodak – y la fábrica especialista en máquinas de coser (Singer) le produjo a Hitler, en su filial alemana, miles de ametralladoras …!

Mohsen Abdelmoumen y Jocelyne De Ruytter

Breve biografía de Jacques Pauwels:

Jacques R. Pauwels es un historiador, investigador y escritor independiente nacido en Gante, Bélgica, en 1946. En 1969, después de sus estudios de Historia en la Universidad de Gante, emigró a Canada y se estableció cerca de Toronto, Capital de la provincia inglesa de Ontario. Siguió estudios de doctorado en la Universidad de York en Toronto, especializándose en la historia social de la Alemania nazi, y recibió su doctorado en 1976, por tanto, se convierte en profesor de historia en varias universidades de Canadá, como la Universidad de Toronto y otras. En 1984, publicó su primer libro: Mujeres, nazis y Universidades: 

Las mujeres en la Alemania nazi Estudiantes Universitarios, 1933-1945, Greenwood Press, Westport, Connecticut, EE.UU.. Recibió su doctorado en Ciencias Políticas, el mismo año en la universidad de Toronto y en 1995 su doctorado en ciencias políticas en la especialidad de Regulación de la Inversión Extranjera en Canadá. Ha publicado libros traducidos a varios idiomas, incluyendo El Mito de la Guerra Buena en los Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial Ediciones Aden, Bruselas, en 2005. En 2011 Un nuevo libro, Los Grandes Negocios con Hitler aparecer en Ediciones Aden a mediados de febrero. 

Cuenta con su sitio Web Conferencias y entrevistas en línea en las que ha participado, así como sus múltiples publicaciones http://www.jacquespauwels.net
Publicado en francés aquí (con traducción al Inglés de Oximity): http://mohsenabdelmoumen.wordpress.com/2013/10/19/jacques-pauwels-a-la-nouvelle-republique-il-fallait-conquerir-ou-sauvegarder-des-marches-et-des-sources-de-matieres-premieres-2/

 PEARL HARBOUR: Los intereses económicos y la manipulación de las emociones humanas.
7 de diciembre, fecha en la que los estadounidenses recuerdan Pearl Harbour. Banderas a media asta, homenaje a los supuestos héroes y exaltaciones patrióticas. Pero, ¿qué encierra Pearl Harbour?, es decir, ¿qué y por qué ocurrió aquel suceso que hoy se rememora?En el año 1941 Estados Unidos se veía en una situación privilegiada y de poderío militar. Los países que tenían colonias en el Pacífico y Asia: Gran Bretaña con la India, Francia con Vietnam o los Países Bajos con Indonesia, por poner solo unos ejemplos de sus dominios, estaban en horas bajas y en una situación crítica por el dominio nazi en Europa. Por otra parte, Estados Unidos (EE.UU.) no había participado en la contienda bélica y se había fortalecido y enriquecido con las ventas realizadas a los países europeos implicados en la disputa. En esta situación vieron que era el momento propicio para intentar empezar a tomar estos dominios, centrándose en Japón, el mayor obstáculo y rival para conseguirlos. En el verano de 1941 la potencia norteamericana y sus aliados británicos, y también holandeses, ya imponían sanciones económicas y un embargo de petróleo a Japón.1 

Todas estas circunstancias condujeron a que Japón, con un carácter bélico muy parecido a EE.UU., atacase el 7 de diciembre de 1941 Pearl Harbour, el puerto militar que tenían situado los norteamericanos en su colonia hawaiana. El fin era liberarse de la presión militar estadounidense en el Pacífico e indicar quién era el dueño de ese territorio y mercado. Estados Unidos en realidad había provocado ese ataque, con el propósito de tener una justificación para poder ahora atacar militarmente a Japón y someterlo, ya que este no había cedido ante las presiones diplomáticas y económicas. El ataque japonés no destruyó la gran flota americana, solo pudo producir un leve daño a Estados Unidos; esto fue así porque el gobierno norteamericano ya era conocedor de que esta agresión militar se iba a dar, al descodificar los planes de guerra de Japón.2 

El gobierno estadounidense volvió a sacrificar ciudadanos suyos, como ya lo hiciera con el Lusitania en la Primera Guerra Mundial o con el Maine en Cuba, en 1898, con el objetivo de tener un pretexto de cara a su ciudadanía para poder declarar la guerra. 

De esta forma y levantando el estandarte de  que  habían atacado a un territorio estadounidense y al propio ejército, aunque Hawai fuese en realidad una colonia a miles de kilómetros tomada por la fuerza, se podía ganar el apoyo de una población reacia a ir a una guerra exterior y de un Congreso no dispuesto tampoco a estas aventuras militares. Por otra parte, esto no implicaba  en absoluto una declaración  de guerra a Alemania, que el mundo de los negocios no deseaba, ya que el pacto entre las potencias del eje era de ayudarse si alguno de ellos era atacado, y este en principio no era el caso, ya que aquí Japón aparecía como agresor. Que Hitler declarase la guerra tres días después de la declaración de guerra de EE.UU. a la potencia nipona, fue algo inesperado; y se debió a una estrategia militar que decidió en ese momento el ejército alemán, con el supuesto objetivo de abrirle dos frentes a  Rusia con la ayuda de Japón.2

El presentar el ataque japonés como un acto despiadado e injusto, de una enorme cobardía contra unos ciudadanos y una nación que no querían la guerra, logró enormes apoyos. Y ya pocos se atrevieron, una vez que los tambores de guerra sonaron, a oponerse a una nación exaltada a través de la prensa, la televisión, el cine y la radio. Los japoneses pronto fueron demonizados para que el público los odiase.

Esto, unido a los ya existentes sentimientos racistas hacia los asiáticos, que ya se habrían expresado con intensidad en la invasión de Filipinas, condujo hacia una ola de odio y desprecio que persiguió incluso a los ciudadanos norteamericanos de origen japonés que vivían en Estados Unidos.3 “El peligro amarillo”, “monos amarillos” y expresiones de similares características se utilizaban para mostrar superioridad y desprecio sobre los japoneses. Los sentimientos racistas llegaron a puntos extremos, considerando a los asiáticos  como a subhumanos y con un cerebro inferior, cuyos ojos rasgados no les permitían siquiera ver bien. Incluso el ataque sobre Pearl Harbour no fue considerado como un signo de inteligencia y de talento militar, sino que se atribuyó su carácter sorpresivo (para el gran público)  a la irracionalidad de los japoneses.4 Vemos, pues, que en este aspecto la Alemania nazi no era tampoco una excepción por sus sentimientos racistas y discriminatorios. Y de hecho Estados Unidos creó campos de concentración para los americanos de procedencia  japonesa, en uno de los episodios de histeria colectiva más oscuros de la historia norteamericana, que ya ha tenido unos cuantos.3
Pronto se desató también una ola patriótica dirigida por el eslogan “Recuerda Pearl Harbour”, que dura hasta nuestros días, y que representa un símbolo que usa el gobierno estadounidense cuando quiere provocar la unión sin fisuras de sus ciudadanos ante alguna campaña militar. El Memorial Arizona USS recuerda en la isla de Oahu, en Hawái, el día del ataque y las bajas norteamericanas; y todavía se rinde honor a ese día en escuelas y centros públicos colocando la bandera a media asta. Se olvida, sin embargo, que Hawái era, y en cierto modo sigue siendo, una colonia estadounidense, y que el ataque no fue tan sorpresivo ni tan a traición como se quiere dar a ver, sino que el mando militar y el gobierno sabían de ese ataque y que lo provocaron en gran medida también por el bloqueo económico, dejando que se produjera para tener la excusa deseada con la que poder declarar la guerra que se buscaba.
Los medios de movilización pública para realizar la exaltación de la justicia de la guerra y  la villanía del enemigo fueron muy amplios: prensa, mítines, pósteres, radio, televisión o cine.
Los pósteres tuvieron una gran influencia, con su poder de persuasión a través de las imágenes, que además eran y son capaces de llegar a una gran parte de la población, ya que no hay prácticamente limitaciones culturales o económicas para tener acceso  y entender su contenido. De ahí su amplio uso.
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Cartel solicitando el alistamiento en la Primera Guerra Mundial 5
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Cartel de propaganda contra Japón en la Segunda Guerra Mundial  4
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En estas dos imágenes, en la de la arriba, de la Primera Guerra Mundial, 5 y en la de la abajo, de la Segunda Guerra Mundial, 4 se muestra un mensaje similar, expresado en el primer póster: “Quedándote en casa tú estás dando tu aprobación a este tipo de cosas”. En el segundo póster este mismo mensaje surge nada más ver la imagen, todavía agravado por su fuerte carácter racista y por lo impúdico y ultrajante que resulta. Se muestra a un soldado japonés, señalado como el enemigo, que seguramente busca representar al general Tojo, con un aspecto simiesco, con su postura encorvada y sus largos brazos hacia el suelo. También se exageran a propósito sus rasgos orientales, tratando de mostrar un ser subhumano y horrible de cara a la visión de los ciudadanos estadounidenses. Al personaje se le acompaña de una acción de destrucción, pillaje, muerte brutal (con seres humanos colgados de una soga e incendios) y de violaciones; donde el soldado lleva raptada a una mujer blanca, desnuda y colgada sobre sí en una postura completamente indecorosa. La figura de la mujer en esas condiciones y en esa situación tiene un efecto demoledor sobre el espectador que contempla dicha imagen, supone una afrenta inevitable que envía un mensaje camuflado pero directo de socorro, ultraje, compasión, venganza y justicia. ¿Quién puede quedarse en casa sin hacer nada mientras ocurren estos horribles crímenes? El poder de las imágenes era y es enorme, apelando a los sentimientos emocionales, que creaban y crean un sentimiento de  deber, de justicia, de venganza: de cumplir con ese deber de justicia hacia los compatriotas asesinados o mancillados y de venganza hacia el monstruoso enemigo.
Algo que se olvida habitualmente es que el contrario, al que se trata de combatir, también crea de cara a su público o nación un apoyo hacia su causa o hacia sus actuaciones similar a lo que se hace aquí. Los japoneses tenían también una sofisticada capacidad propagandística, incluso sus filmes resaltaban sobre todo el aspecto humano de los protagonistas, sus debilidades y fortalezas, para ganar la empatía de los espectadores. Así como la propaganda de guerra de Estados Unidos iba dirigida fundamentalmente hacia su propio país, la japonesa no solo iba destinada a Japón, sino también a otros países asiáticos.4
En la justificación de esa invasión del Pacífico y Asia para obtener fines comerciales, se alcanzó el punto más álgido cuando se procedió a apoyar, no condenar y decididamente también justificar el lanzamiento de bombas atómicas sobre ciudades con miles de civiles. Hoy en día tales actos abominables, entre los mayores crímenes contra la humanidad perpetrados en la historia, se siguen apoyando, se siguen justificando de algún modo o, al menos, no se condenan como un crimen de guerra, incluso como un genocidio, dado su carácter destructor y aniquilador. Y esta falta de condena y de arrepentimiento sincero se ve tanto en el propio gobierno estadounidense como  en el mundo de las grandes corporaciones y de los medios de comunicación corporativos, que han transmitido este pensamiento a las escuelas y a la enseñanza de la historia. Estados Unidos tiene hasta hoy el triste récord de haber sido el único país en el mundo en usar armas nucleares contra civiles en una guerra.
De Mikel Itulain. Justificando la guerra.
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Para ver la actuación del poder estadounidense en el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki:
Para ver la actuación de Hollywood respecto a Pearl Harbour:
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Notas:
1. Jacques Pauwels. El mito de la Guerra Buena. Hiru, 2002.
2.  Jacques Pauwels. Fall 1941. Pearl Harbor and the wars of Corporate America.Global Research. 11.12.2011.
3. Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países. Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial. Libertarias, 2012.
4. Anthony V. Navarro. A critical comparison between Japanese and American propaganda during World War II.  https://www.msu.edu/~navarro6/srop.html.
5. Wartime propaganda. World War I. The war to end all wars.http://www.100megspop3.com/bark/Propaganda.html
http://www.diario-octubre.com/2013/12/07/pearl-harbour-los-intereses-economicos-y-la-manipulacion-de-las-emociones-humanas/
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