04 noviembre 2014

La presidenta Aguirre - el Tamayaso , el ave y otras trampas

El 10 de junio de 2003 es una fecha marcada en la Asamblea de Madrid. Ese día, conocido como el “Tamayazo”, dos diputados socialistas impiden con su ausencia la formación de un Gobierno de izquierdas en la Comunidad de Madrid. La falta de presencia física en la misma, protagonizada por Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, es considerada como una “traición”. Se trata de un cordobés, licenciado en Derecho por la complutense, y de una administrativa que ingresara en 1992 en el Hospital Doce de Octubre.

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Aquella mañana, el Grupo Parlamentario Socialista tenía una reunión previa a la sesión constitutiva del Parlamento regional tras las elecciones. En unas horas, el socialista Francisco Cabaco iba a ser el próximo presidente de la Cámara autonómica. Rafael Simancas era el encargado de presidir este nuevo Ejecutivo y formar Gobierno, en el que también estaría presente IU.
Pese a que el PP de Esperanza Aguirre había logrado la mayoría de los votos, la suma de los escaños de PSOE e IU les permitía tener mayoría en el Parlamento. Iban a recuperar el Gobierno de la Comunidad que ya llevaba dos legislaturas en manos del PP, en este caso, en las de Alberto Ruiz Gallardón y su equipo. Pero los dos diputados anteriormente mencionados se ausentaron del pleno sin avisar y, con espantada, propiciaron la continuidad del PP.


Sátira en verso a propósito de Esperanza Aguirre by lademocracia
La Mesa de Edad ya estaba constituida y todo estaba preparado para comenzar la sesión, pero estos dos “sinvergüenzas” no aparecían. Así lo relata la exdiputada regional de IU, Caridad García, quien recuerda que ella estaba sentada al lado del socialista Rafael Gómez Montoya, al que vio “inquieto”. Helena Almazán, parlamentaria socialista pidió un receso de diez minutos porque los dos socialistas que faltan habían tenido un “percance”. Trece minutos más tarde, continuaban sin aparecer. Simancas se acercó a Esperanza Aguirre. La sesión siguió adelante. Dancausa fue elegida presidenta de la Asamblea y Simancas tuvo que aceptar la derrota socialista de última hora.

Rafael Simancas habla con Esperanza Aguirre y otros diputados del PP poco después de que Tamayo y Sáez dieran la espantada.

La versión de Tamayo y Sáez no tardó en llegar a los medios. A Tamayo el pacto entre PSOE e IU, negociado días antes, no le gustaba. Según él, Simancas les había traicionado al irse con los “comunistas”. Tamayo estaba enfadado porque no le habían dado la Consejería de Justicia que tanto deseaba. Pero Simancas siempre ha asegurado que Tamayo nunca se lo hizo saber. La otra versión del caso, la que ha quedado como sospecha, no llega hasta el día después. En los días previos a la traición, e incluso ese mismo día, Tamayo ha tenido contacto con el abogado y militante del PP, José Esteban Verdes. También con el constructor Bravo, quien paga el hotel. 
Este, a su vez, visita en Génova, la sede del PP, el mismo día del escándalo de la Asamblea, a Ricardo Romero de Tejada, secretario general en Madrid. En la FSM están muy alterados. Carmen Salamanca, la jefa de prensa de Simancas, dice: “Aquí hay mucho más. Pronto sabremos cosas y desde luego no es lo que parece”.
 
Se filtra que los dos diputados están en el hotel Los Vascos y que quien les está pagando la estancia allí es el constructor Francisco Vázquez Bravo. Tamayo ya se ha ido al mediodía, pero Sáez sigue en la habitación 209. Los periodistas llaman a la puerta y la ven con los labios pintados, dispuesta a salir del hotel. Un coche con escoltas le espera abajo. Ya con ella en el vehículo, se juega al gato y el ratón. Unos reporteros la persiguen a toda velocidad por la autopista hasta que la pierden, a la altura de San Agustín de Guadalix. Se comenta que Dionisio Ramos, habrían puesto en marcha un complot para quitar el Gobierno a Simancas y salvaguardar así unos intereses urbanísticos no muy especificados, en La Cabrera y Pelayos.

Para el socialista, José Cepeda, el Tamayazo todo fue un enigma.

Durante aquel verano se celebró la comisión de investigación en la que se intentaba esclarecer lo sucedido. La presidía Francisco Granados, del Grupo Popular, quien dijo que lo sucedido había sido una "traición" interna del PSOE, después de que Eduardo Tamayo y Teresa Sáez consideraran que no se había cumplido lo que les habían prometido. Pero la comisión –era la primera vez que se retransmitía en directo una comisión de un Parlamento autónomo–, no sirvió para aclarar mucho más, pese a la expectación que generó, con Telemadrid copando la audiencia: las llamadas de protesta de los telespectadores colapsaron la centralita de la cadena.
"Hubo muchas limitaciones en la Comisión. Nos negaron todos los papeles que pedimos. Tuvimos que funcionar solo con las comparecencias", recuerda Modesto Nolla. "Fue una traición interna del PSOE", zanja el popular Francisco Granados. Modesto Nolla, portavoz socialista en la Comisión, asegura que, en aquella comisión, se puso de manifiesto que había "muchas contradicciones", ya que, aunque no hubo pruebas determinantes, se habían viso que había "cosas sucias" y "contactos entre Tamayo" y el abogado Esteban Verdes, militante del PP al que el PSOE vinculaba con el diputado tránsfuga, y el entonces secretario general del PP de Madrid, Ricardo Romero de Tejada. Simancas le acusaba de ser "el capo" de la trama.


La candidata Aguirre rodeada de sus hombres de confianza (corrupción) #ImagenesParaLaReflexion
La candidata Aguirre rodeada de sus hombres de confianza (corrupción)
Se descubrió que las personas supuestamente implicadas "no eran fiables, sino que mentían" y, entre otras cosas, que días antes del 10 de junio, Tamayo había hablado con el empresario, Francisco Bravo y Francisco Vázquez. En ese tiempo, el PSOE interpuso una querella contra el abogado, José Esteban Verdes, y la Fiscalía se querelló contra los empresarios Francisco Bravo y Francisco Vázquez. La tarea no fue fácil para los socialistas, ya que el PP no les "entregó ni un solo documento" de los que solicitaron y sólo trabajaban con la información obtenidas de las comparecencias. 
Caridad García, exdiputada regional de IU, recuerda que los populares estaban "implicados hasta las cejas" y no permitían que comparecieran aquellas personas "que consideraban próximas a ellas". Quien no lo tiene tan claro es Manuel José Cepeda, socialista que se estrenaba en la Cámara. Cree que el "Tamayazo" fue y sigue siendo un "enigma". De hecho, asegura que sigue teniendo una "espinita en el corazón, al ser incapaz de haber conocido qué pasó realmente".

Eduardo Tamayo María Teresa Sáez.

La comisión se alargó 14 sesiones de comparecencias y, en agosto, se añadieron tres más, por lo que, finalmente, se llamó a declarar a 29 personas. De aquel órgano parlamentario, el PSOE concluyó que Tamayo y Sáez actuaron amparados por una trama mientras que el PP, en boca del portavoz en la comisión, Antonio Beteta –hoy Secretario de Estado de Administración Pública en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas– aseguró que nada tenían que ver los populares con “las luchas y compromisos internos del PSOE”. Fueron días convulsos, en los que los grupos de socialistas que acudían a la Cámara arrojaban monedas a Sáez y Tamayo cuando les veían en alusión a que eran unos “judas”.
Pero las elecciones de otoño pusieron fin a la aventura de Vallecas de Tamayo y Sáez, una “marioneta” de su compañero de filas, según Caridad García. Tras este episodio, Simancas siguió en su puesto hasta el verano de 2007 cuando, tras perder de nuevo las elecciones, dimitió como secretario general para dar paso al exalcalde de Parla, Tomás Gómez. 
El pasado lunes se cumplieron diez años del “tamayazo” en el que los dos diputados socialistas impidieron con su deserción que su compañero, Rafael Simancas, asumiera la presidencia en el Gobierno regional. El caso se cerró política y judicialmente sin ningún coste. Se convocaron nuevas elecciones y Esperanza Aguirre y el PP de Madrid iniciaron una década de dominio absoluto en la Comunidad que perdura hasta hoy.

Pero el caso sigue abierto, al menos periodísticamente, e InfoLibre difunde las fotocopias de un documento manuscrito, que atribuye a Tamayo, en el que se apunta al entramado de políticos y empresarios que permitieron aquel ‘golpe’. En el centro de la trama, José Luis Balbás, abogado y político conocido por sus maniobras en la sombra, líder de la corriente socialista Renovadores por la Base, a la que pertenecían tanto Tamayo como Sáez. 
Otros personajes claves que aparecen en el documento son Dionisio Ramos, ex gerente de la Universidad Complutense de Madrid, y Ricardo Romero de Tejada, ex secretario general del PP de Madrid y ex consejero de Bankia. 
"La maniobra de Balbás era el encuentro entre dos necesidades: la del propio Balbás, apurado por rentabilizar sus dos escaños entregándolos a la mejor puja, y el entorno de Esperanza Aguirre, decidido a hacerse con la Presidencia de la Comunidad de Madrid". El intermediario sería Dionisio Ramos, exgerente de la Universidad Complutense de Madrid, amigo de Balbás, de Romero de Tejada y de Cristina Cifuentes, la actual delegada del Gobierno, que en aquel entonces era funcionaria de la Complutense. Ramos habría contactado con Cifuentes y Romero de Tejada para trasladarles el ofrecimiento de Balbás. 
En el documento de Tamayo se alude asimismo a dos operaciones inmobiliarias, ‘La Cabrera’ y ‘Pelayos’ relacionadas con empresas propiedad de Dionisio Ramos. Junto a Pelayos, escribe "Balbás" y "Miana", varios porcentajes y el apunte "8 millones". Felipe Serrano, periodista de la SER, acaba de publicar "El Tamayazo. Crónica de una traición", y explica que el manuscrito tiene "gran valor periodístico. Es el hilo conductor de toda la historia". La información constata asimismo el "gran malestar y disgusto" de la tránsfuga Sáez, con la que Serrano se entrevistó en su investigación: 
"Se siente utilizada, como una pieza del engranaje pero sin ser consciente de la dimensión que iba a alcanzar". El periodista cree que esta exdiptuada puede ser el eslabón más débil de los que participaron en aquel entramado y la más descontenta, pero tiene muchas dudas de que, finalmente, se pueda esclarecer el caso. "Me temo que será una de esas historias recurrentes que siempre se mantiene abierta y reaparece puntualmente. Por higiene democrática, ojalá que se cerrara definitivamente, que se tirara de la manta como ha ocurrido con la Gürtel, pero todo parece atado y bien atado".

Simancas recuerda todo al detalle.

El autor de El Tamayazo explica que no se han podido comprobar incrementos patrimoniales de los principales implicados. Balbás es, en la actualidad, un activo tertuliano de Intereconomía. Expósito, un guardaespaldas que custodió a los tránsfugas en los días de más tensión del escándalo y que había amagado con tirar de la manta, acabó también contratado por Intereconomía. Y Tamayo “está haciendo negocios en Guinea Ecuatorial con una empresa de construcción de materiales prefabricados”. 
Cifuentes, la actual delegada de Gobierno de Madrid ha manifestado a través de su twitter que “es rotundamente falso que participara en el lamentable suceso del Tamayazo ni directa ni indirectamente, ni por acción ni por omisión”, y ha tachado de “repugnante” que “algunos” la quieran implicar con esos hechos. Rafael Simancas, el único dirigente del PSOE que recuerda puntualmente el Tamayazo, cree que el tránsfuga que le impidió ser presidente de la Comunidad de Madrid en el verano de 2003, está enviando al PP un mensaje: “Quiero seguir cobrando o, sino, tendréis problemas, porque hablaré”. 
Simancas ha dicho en una entrevista con EFE que el “paseo infame de Tamayo por la Puerta del Sol hace unos meses –cuando pidió ser recibido por la presidenta Esperanza Aguirre y ella se negó– era una amenaza en toda regla” y que los “papeles que han surgido diez años después, supuestamente manuscritos por Tamayo, son evidentemente un nuevo toque de atención. Todo parece indicar que se trata de una estrategia parecida a la de Bárcenas, un aviso al PP para que paguen”. 
Convencido de que “todas estas tramas acaban estallando desde dentro” y de que “tarde o temprano esto ocurrirá”, Simancas advierte de la conexión que “muy posiblemente” exista con el caso Gürtel y el caso Naseiro. 
Simancas alude a quienes podrían acabar en el banquillo, a los que se lo han “ganado a pulso”: los exsocialistas Eduardo Tamayo, María Teresa Sáez y José Luis Balbás, el que fuera secretario general del PP de Madrid (2001-2004), Ricardo Romero de Tejada, “mano derecha de Miguel Blesa en la Ejecutiva de Caja Madrid, los constructores Francisco Bravo y Francisco Vázquez y el empresario Dionisio Ramos. Simancas sostiene que la “sentencia ciudadana está dictada” y que “ocurrió lo que parece, y es que una banda de delincuentes, entre dirigentes del PP y detentadores de negocios en el suelo madrileño, con el concurso de dos diputados traidores del PSOE, fraguaron un golpe institucional que doblegó la voluntad democrática de los madrileños”.



Esperanza Aguirre consulta en el libro de diputados de la Asamblea de Madrid la ficha de María Teresa Sáez, el 10 de junio de 2003.

"La maniobra de Balbás –escribe Alexánder Sequén-Mónchez en infoLibre– era el encuentro entre dos necesidades: la del propio Balbás, apurado por rentabilizar sus dos escaños entregándolos a la mejor puja, y el entorno de Esperanza Aguirre, decidido a hacerse con la Presidencia de la Comunidad de Madrid". El intermediario sería Dionisio Ramos, amigo de Romero de Tejada y de Cristina Cifuentes, la actual delegada del Gobierno, que en aquel entonces era funcionaria de la Complutense. Según el documento, Ramos habría contactado con Cifuentes y Romero de Tejada para trasladar el ofrecimiento de Balbás. Del folio 3 se desprende que Esperanza Aguirre se negó al pacto entre el PP y los dos concejales tránsfugas. 
"Esperanza no quiere pacto", escribió Tamayo, así como "elecciones", en referencia a la repetición de la convocatoria electoral que finalmente daría la mayoría absoluta a Aguirre. 
Por otra parte, Tamayo hace referencia a dos operaciones inmobiliarias: "La Cabrera" y "Pelayos", que se referirían a promociones inmobiliarias de una de las empresas propiedad de Dionisio Ramos. Junto a Pelayos, escribe "Balbás" y "Miana", y al lado "4 c/uno", junto a un círculo que pone "8 millones". También aparece el nombre de Fidel San Román, constructor y promotor inmobiliario que se hizo con varias concesiones públicas, como la Plaza de las Ventas. Para infoLibre, los papeles de Tamayo demostrarían que el 'Tamayazo' tenía por objetivo "echar a rodar la maquinaria política, financiera y mediática que acabó instaurando en el poder a Esperanza Aguirre".

Tamayo (tercero por la izquierda) con miembros de la Cámara de Comercio de Guinea.

Hoy, Eduardo Tamayo es directivo de una constructora, Prefabricados y Obras çzarza, con proyectos en Venezuela y Guinea Ecuatorial, donde colaboran en el Plan Horizonte 2020, proyecto del dictador Teodoro Obiang para diversificar la economía del país. En agosto del año pasado, la Cámara de Comercio del país africano le entregó una placa tras la inauguración de su sede en la zona de Timbabe, en Malabo.

En cuanto a María Teresa Sáez, sigue donde estaba, en Orcasitas, su barrio de toda la vida. Continúa en su empleo de administrativa en el Doce de Octubre, levantándose todos los días a las 6.30. Nunca se han podido probar que los votos de los diputados fueran comprados. Pero TintaLibre, el mensual de InfoLibre, dedica su portada del número 4 a un minucioso relato del “Tamayazo”. 
Además de revelaciones exclusivas sobre aquella operación, el reportaje contiene las primeras declaraciones realizadas por Sáez desde que ocurrieron los hechos. Después de diez años, la exdiputada socialista, que abandonó la Asamblea de Madrid en 2003, rompe su silencio y habla por primera vez con un periodista. El reportaje contiene las primeras declaraciones realizadas, después de que ocurrieran los hechos. 
“Cuando Tamayo me dijo que nos íbamos a ausentar de la Asamblea, acepté, porque entendí que era el momento de plantarse ante una situación verdaderamente injusta e insoportable en la Federación Socialista Madrileña”, afirma Sáez. Alexánder Sequén-Mónchez aporta novedades relevantes, papeles manuscritos de Tamayo, las identidades de algunos de los principales conspiradores y la vida actual en Guinea Ecuatorial del personaje que puso nombre al escándalo. 
Artículos de Concha Minguela y Yolanda González y las entrevistas a Rafael Simancas y Esperanza Aguirre incluidas por Felipe Serrano en su libro “El Tamayazo” (Catarata), completan este dossier. 
El tránsfuga socialista Eduardo Tamayo plasmó con su puño y letra un esquema sobre la estructura y ejecución del Tamayazo, el golpe que impidió, en junio de 2003, la investidura de Rafael Simancas como presidente de la Comunidad de Madrid y abrió las puertas del poder a Esperanza Aguirre. Los manuscritos consisten en cuatro folios fotocopiados, perfectamente legibles, en los que Tamayo desvela la organización del complot y anota nombres de políticos y empresarios que estarían involucrados.


El periodista Felipe Serrano, autor de “El Tamayazo. Crónica de una traición”, admite que “nunca he sido tan ingenuo para pensar que iba a descubrir las verdades ocultas del caso, cuando el PSOE, que era el principal interesado, no pudo. Tal vez, si la investigación judicial se hubiera abierto y si el PSOE hubiera cumplido su promesa de afrontarla… Quedan muchas preguntas sin respuesta…
¿Se pagó? ¿Quién? ¿Cuánto? El tamayazo es un complejo puzle (…)

Y todos tienen algún motivo para sentirse incómodos”. En cualquier caso, el autor bromea con que, al final del acto, irá a pasarse por el río Manzanares a echar un vistazo:
“Hay cadáveres que salen a flote diez años después…”.

Serrano recuerda unas palabras de Joaquín Leguina sobre que a Jesús le falló uno de los doce apóstoles y aquí la proporción era menor, dos diputados de un grupo de 47. Pero el periodista recuerda una diferencia sustancial: Judas se vendió por un puñado de monedas y acabó pagando por ello. Aquí nadie lo ha hecho.
Tampoco hay “arrepentimiento ni sentimiento de culpa” por parte de los tránsfugas. En cualquier caso, advierte de que “todos tienen algún motivo para sentirse incómodos” con este escándalo.

Serrano ha hecho un ejercicio de “periodismo-ficción”, el que aquel 10 de 2003 arrojaba a un Simancas como posible presidente de la Comunidad de Madrid, a una Aguirre como portavoz parlamentaria, a unos empresarios inmobiliarios, sanitarios y educativos muy descontentos, a un preocupado Miguel Blesa (unos días antes, el que iba a ser presidente de la Comunidad había advertido de que se agotaba su tiempo al frente de Caja Madrid). Simancas advierte de que algunos quizá recuperen la memoria cuando prescriban los posibles delitos.
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Lo que ningún medio de comunicación masivo explicó sobre el costo y los privilegios de determinados contactos y amigos del gobierno a la hora de trazar y construir el AVE.
El negocio arranca en 1998, cuando el PP decidió colocar la única estación del AVE Madrid-Lleida, a su paso por Guadalajara, en Yebes.
La decisión favorecía a Fernando Ramírez de Haro Valdés, esposo de Esperanza Aguirre, Conde de Murillo y Grande de España, descendiente directo de Felipe el Hermoso, y a su familia, que poseen en este municipio y en sus aledaños miles de hectáreas.

El Ministerio de Fomento del Partido Popular creó y encargó a un organismo autónomo pero dependiente de este Ministerio, el G.I.F. (Gestor de Infraestructuras Ferroviarias), la ejecución de las obras del ave Madrid-Barcelona.
La principal empresa a quien el G.I.F. adjudicó realizar las multimillonarias obras del AVE Madrid-Lleida es una UTE (Unión Temporal de Empresas), constituida por la empresa Cobra y por una empresa italiana del grupo de Berlusconi.

Esa operación tuvo un comisionista que se embolsó 8.000.000.000 Pts. (Ocho mil millones de pesetas de las de antes), o lo que es lo mismo, 48.000.000 de los actuales euros, por intermediar entre las empresas adjudicatarias y el G.I.F.
El comisionista que se embolsó los 8.000 millones de pesetas fué Alejandro Agag, actual marido de la hija de Jose María Aznar.
Agag contrajo matrimonio con la hija de Aznar, en el Real Monasterio de El Escorial, en presencia de Berlusconi como invitado de honor, en una ceremonia que puede calificarse también de Real por el protocolo y los gastos derivados para el Estado, pues la boda de la hija del por entonces Presidente costó 6.600.000 euros (mas de 1.000 millones de pesetas).
El AVE en Guadalajara, no para en la capital.

La parada del AVE en Guadalajara está en el pequeño pueblo de Yebes (239 vecinos censados)
Este municipio está a 10 minutos en coche de Guadalajara capital, por una vieja y tortuosa carretera de carril único.

Sabiendo que el tren normal de Guadalajara a Madrid tarda 37 minutos, y que el AVE “solo” tarda 27 minutos (y que el billete del AVE vale mucho más), parece claro que nadie de Guadalajara va a ir a Yebes a coger el AVE.

Entonces, ¿qué sentido tiene hacer la parada del AVE en Yebes pudiendo hacerla en Guadalajara?
El negocio arranca en 1998, cuando el PP decidió colocar la única estación del AVE Madrid-Lleida, a su paso por Guadalajara, en Yebes.
La decisión favorecía a Fernando Ramírez de Haro Valdés, esposo de Esperanza Aguirre, Conde de Murillo y Grande de España, descendiente directo de Felipe el Hermoso, y a su familia, que poseen en este municipio y en sus aledaños miles de hectáreas.
Ramírez de Haro y sus hermanos tienen 1.610 hectáreas repartidas en cinco fincas. Se las compraron en 1987 a su madre a cambio de una renta vitalicia anual escasamente superior al millón de pesetas. El precio de este suelo rústico, que aún no ha sido recalificado, sería hoy de 1.000 millones de pesetas.
El importante desarrollo urbanístico que está experimentando por la llegada del AVE puede multiplicar esa cantidad.
Las cifras de Renfe en el 2005 demuestran que apenas se utiliza la nueva estación. Entre enero y octubre de ese año sólo hubo 135 pasajeros de Atocha a Guadalajara-Yebes (así se llama el apeadero) y 94 en sentido inverso.
Pero la más beneficiada de estas revalorizaciones es la tía del marido de Esperanza Aguirre, Teresa Micaela Valdés. Los andenes de la estación del AVE han ido a parar a sus tierras. Después de las pertinentes expropiaciones de Fomento, ella ha decidido construir una urbanización, Valdeluz, de más de 9.000 viviendas. Los terrenos de esta futura urbe en Yebes, más conocida como “Avelandia” fueron recalificados en 2001.
Micaela le otorga a estas tierras un valor de más de 8.000 millones de pesetas. El arquitecto municipal de Yebes es Jaime de Grandes, hermano de Luís de Grandes, diputado del PP, y de Lorenzo de Grandes, jefe de prensa de la Asamblea de Madrid.

 http://izquierdahispanica.wordpress.com/2008/04/14/los-negocios-del-partido-popular-y-sus-lideres-el-ave/

Extraído de: http://nuevoalcazar.es/content/view/856/30/





Entrevista a Alfredo Grimaldos, periodista de investigación y autor de los libros Esperanza Aguirre. La lidereS.A. y Zaplana. El brazo incorrupto del PP.



PUBLICADO EN: www.cronicapopular.es
Elvira de Miguel.
El Gobierno valenciano, del que Eduardo Zaplana fue “molt honorable president” hace unos años, cifra hoy en 3.500 millones sus necesidades de liquidez. ¿Qué responsabilidades tienen en esta situación políticos como Zaplana o Camps, sus dos últimos presidentes antes de Fabra?

Alfredo Grimaldos, periodista de investigación ©Jaume d’Urgell
Todas. A la política de derroche presupuestario característica de Eduardo Zaplana al frente de la Comunidad Valenciana, que trituró ingentes cantidades de dinero público en beneficio privado, se unió la relación de Zaplana, sin el menor recato, con los grandes magnates inmobiliarios de la Comunidad Valenciana, como Andrés Ballester, beneficiado por la política de recalificaciones de terrenos desarrollada por Zaplana en ese territorio. Cuando Zaplana llega a Madrid de ministro, sigue por el mismo carril: uno de sus más íntimos colegas es nada menos que Francisco Hernández, “El Pocero”. En las nuevas operaciones coincide también con José Bono. Bipartidismo recaudador. Lo de Camps y sus “amiguitos del alma” lo tenemos más reciente y está claro.

Dice usted en su libro “Zaplana. El brazo incorrupto del PP” que Zaplana representa a un sector de políticos que carecen de grandes planteamientos ideológicos de fondo, no se encuadran en ninguna corriente de pensamiento derechista tradicional por más que se definan una y otra vez como liberales, y su meta exclusivamente es el poder y el dinero. En su opinión, ¿abunda este tipo de político en España?

Por supuesto. A un lado y a otro, suponiendo que sean diferentes orillas. En todos los partidos. Volviendo a Zaplana, no tiene consistencia intelectual ni cultural. Acabó la carrera de Derecho después de mil años, tras empezar sus estudios en Valencia. Consiguió por fin el título –aunque no se ha dedicado a ejercer la abogacía– cuando se inauguró una nueva universidad en Alicante, donde su suegro Miguel Barceló tenía enorme influencia. Pero eso también se da mucho en el PSOE: sólo hay que ver la trayectoria y la formación de personajes del supuesto otro bando, como Leire Pajín o José Blanco.


 El periodista Javier Ortiz, en el prólogo que escribió para su libro sobre Zaplana, afirmaba ya en el año 2007 que la principal virtud que debe adornar a un buen estafador es parecer un hombre honrado. Y añadía: “¿Cómo va a ser un buen estafador alguien que tiene aspecto de estafador?”. Tanto Zaplana como Camps han sido grabados telefónicamente en conversaciones muy comprometidas. Usted reproduce en su libro “Zaplana. El brazo incorrupto del PP” la transcripción completa de la conversación entre Eduardo Zaplana y Salvador Palop extraída del sumario del caso Naseiro. ¿Por qué las instituciones públicas y muchos medios de comunicación han mirado durante todos estos años para otro lado a pesar de las obviedades sobre todo tipo de prácticas irregulares de los políticos? ¿Qué explicación encuentra a que muchos ciudadanos sigan votando a los partidos que les albergan?
14_grim_zaplanaCuando iniciaba su carrera política, buscando salir del ámbito local de Benidorm, donde fue alcalde, Zaplana es “cazado”, de rebote, por el juez Manglano, que investigaba un asunto de drogas. 
En una de las conversaciones telefónicas que le grabaron entonces, Eduardo Zaplana se retrata perfectamente. Dice: “Me tengo que hacer rico… Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir…”. Y en otra de las cintas, que recoge un diálogo entre él y otro miembro del PP, Salvador Palop, en el que están tratando sobre la recalificación de un solar, añade: “Y entonces le dices… bueno, yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres. Lo que te dé, y me das a mí la mitad bajo mano”. La conclusión es que los ciudadanos más lúcidos de este país, los que piensan que el mundo de la política profesional es muy miserable y está llena de individuos que sólo pretenden enriquecerse con ella, tienen toda la razón del mundo. 

Este sistema está completamente podrido. Hay mucha mayor cercanía entre los políticos profesionales del PP y del PSOE que entre ellos y sus respectivos votantes. Un político no muerde nunca a otro. Vociferan mucho, pero siempre están de acuerdo en impedir la más mínima transparencia sobre su gestión. La podredumbre de unos se tapa con un dossier con la corruptelas de los otros. “Yo te saco Gürtel”. “Pues yo a ti los EREs”. Y al final todo se diluye. La Transición fue una gran mentira: no hubo ruptura democrática y se montó un tinglado que sirve para que los ciudadanos estén cada día más desinformados y no tengan la más mínima capacidad de decisión sobre cualquier problema. Y encima hay insensatos bienintencionados que están convencidos de que esto es una democracia.
 A usted y a la editorial Foca, donde publicó el libro sobre Zaplana, les han denunciado y llevado a dos juicios por contar estos hechos: uno por difamación y otro por calumnias. ¿Cuál ha sido el veredicto de la justicia? ¿Tiene pendientes otros juicios relacionados con su trabajo como periodista de investigación?

Volviendo al nivel intelectual y a la formación académica de Zaplana, en mi libro recordaba, de pasada y un poco en broma, que él hizo el bachillerato en un colegio de Benidorm llamado Lope de Vega. En opinión bastante generalizada entre la comunidad docente del País Valenciano, era un centro al que acudían los hijos de familias “bien” para que los jóvenes poco estudiosos se titularan a cambio del sustancioso pago de fin de mes, y popularmente era conocido como el “Lope de vagos”. Instigados por Zaplana, los responsables del centro me pusieron una querella y, para el acto de conciliación previo al inicio del procedimiento, pedían 600.000 euros y la retirada del libro de la circulación. Como ese día yo no tenía dinero suelto, no pude acudir a conciliarme. El caso es que de ellos ya nunca más se supo.

Este sistema está completamente podrido. Hay mucha mayor cercanía entre los políticos profesionales del PP y del PSOE que entre ellos y sus respectivos votantes. Un político no muerde nunca a otro
Zaplana, en persona, también interpuso una querella contra la editorial y contra mí, por injurias y calumnias, que perdió. Lo del periodismo de investigación está cada vez más complicado. Yo, que soy muy aficionado al flamenco, me acuerdo de una letra, con la que me identifico mucho, que cantaba José Menese por seguiriyas, en 1967, cuando aquí quedaba “bicho” para rato, en la que se refería a un hombre acosado por la Justicia. En ella, Pepe decía: “Golpesitos en la puerta, / ca vez que dan golpesitos en la puerta, papelitos que me entregan. / Si saben los jueces de toas mis fatigas, / doy por seguro que no me empapelan”. Ahora, el pleito que tengo vigente es una demanda de protección al derecho del honor que interpuso contra mí la familia Rosón, por las alusiones que yo hacía al primer presidente de la Xunta de Galicia, Antonio Rosón, en mi libro La sombra de Franco en la Transición. 

Él fue jefe militar de una zona de la provincia de Lugo en la que se produjeron numerosas matanzas de republicanos en el verano del 36. Ya he perdido los tres primeros asaltos judiciales, y el asunto está ahora en el Tribunal Constitucional. Todo es un disparate, porque en la sentencia no se entra a dilucidar si lo que cuento es cierto o no, sino que eso ya se juzgó hace más de treinta años y entonces se condenó a la revista Interviú por el asunto.
Zaplana trabaja actualmente, al igual que Iñaki Urdangarín, para Telefónica cobrando aproximadamente un millón de euros anuales. Fue Javier de Paz, uno de los hombres de máxima confianza de José Luis Rodríguez Zapatero, quien le colocó. ¿Hablan más en la intimidad y son más amigos de lo que aparentan los políticos que en el hemiciclo aparecen como oposición?

Durante el mandato de Zapatero como presidente del Gobierno, Zaplana encuentra un privilegiado cargo en Telefónica, amparado nada menos que por Javier de Paz, consejero de la entidad y ex secretario de las Juventudes Socialistas
Cuando Eduardo Zaplana era portavoz del Grupo Parlamentario del PP, su rival en las filas del PSOE era Alfredo Pérez Rubalcaba. En todas las sesiones montaban un sainete, aunque, como es constatable, ambos partidos hacen piña a la hora de aprobar o rechazar más del 90% de las mociones. Mientras los votantes de unos y otros se mataban a voces en los bares, Zaplana y Rubalcaba, íntimos amigos y los dos madridistas, iban juntos los domingos al palco del estadio Santiago Bernabéu a tomarse unas copitas disfrutando del fútbol y la amistad institucional. Y, por supuesto, compartiendo los secretos de las cloacas del Estado. Durante el mandato de Zapatero como presidente del Gobierno, Zaplana encuentra un privilegiado cargo en Telefónica, una empresa muy rentable que era pública, cuya privatización la inició el PSOE y la remató el PP; amparado nada menos que por Javier de Paz, consejero de la entidad y ex secretario de las Juventudes Socialistas. Al principio, Zaplana entra con el supuesto cargo de responsable de relaciones con Europa y, después, para evitar líos y críticas, se le nombra simplemente “asesor”. 

O sea, no hace absolutamente nada, más que tener despacho, numerosos privilegios y un millón de euros al año. ¡Viva la democracia! Después de irse de rositas de Terra Mïtica y los pagos por duplicado con dinero público a su amigo de asuntos inmobiliarios Julio Iglesias, entre otros trajines valencianos.

Esperanza Aguirre nos advierte que si no queremos convertirnos en Argentina, con “corralito” y con inflación del 20 o el 40 por ciento, hay que rebajar el gasto público. “Se tienen que acabar los subsidios y las subvenciones, y las mamandurrias en general”, declaró recientemente a los periodistas pidiendo “ayuda” a los ciudadanos. Usted cuenta en su libro “Esperanza Aguirre. La LidereS.A.” el saqueo al presupuesto público en busca del beneficio privado y los escándalos protagonizados, entre otros, por su mano derecha, Ignacio González, actual vicepresidente, portavoz y consejero de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, además de secretario general del PP de Madrid. ¿Ha tenido en esta ocasión algún problema por esta denuncia?

14_grim_lideresaEsperanza Aguirre abordó este asunto de forma distinta que Zaplana. Se encontraba tan “sobrada” que sólo me mandó, indirectamente, algún mensaje irónico sobre el contenido del libro, sin meterse en líos de tribunales. La política del Ejecutivo Regional encabezado por Aguirre se ha caracterizado por intentar rescatar los sectores empresariales vinculados, sobre todo, al mundo del ladrillo, que ha consistido en poner en sus manos recursos públicos y convertir en una fuente de ingresos muchos derechos básicos de los ciudadanos. Aguirre ha llegado a la feliz conclusión de que todos los servicios públicos son susceptibles de ser convertidos en negocio particular. Por ejemplo, en el ámbito de la sanidad, desde que ella llegó a la Presidencia del Gobierno autonómico, el objetivo fundamental de su política está más relacionado con el beneficio de las empresas constructoras que con la salud de los ciudadanos. En cuanto a su “mano derecha”, Ignacio González ha ido liquidando a sus propios correligionarios que le han hecho sombra, como Alfredo Prada o Granados, para quedarse él sólo con el control de la recaudación. En mi libro, cito infinidad de asuntos en los que él aparece. Ahora, el diario “El Mundo”, le está breando con el asunto de un apartamento de lujo que tiene en Málaga. Por supuesto, la cosa apesta, pero el actual ministro del Interior ha cesado al propio comisario jefe que él había nombrado, por iniciar esa investigación sobre González.
Describe en su libro a Aguirre como una aristocrática y pizpireta millonaria que actúa con aire arrabalero y maneja la Comunidad de Madrid con absoluto desparpajo para llevar a cabo un plan de destrucción de los servicios públicos básicos: sanidad, educación, privatización del Canal de Isabel II, Telemadrid. ¿Quiénes son los beneficiarios de esta gestión política?
Como ya he dicho antes, detrás de la política de Aguirre hay un plan sistemático de destrucción de los servicios básicos y de saqueo del presupuesto público en busca del beneficio privado. Amigos, correligionarios y parientes de ella se benefician de su gestión.

 Ha conseguido que el AVE pare en una finca de su familia, ha construido carreteras y líneas de metro con la única intención de multiplicar los beneficios de las poderosas empresas constructoras que se mueven a su alrededor y ha convertido Telemadrid en un órgano de propaganda a su exclusivo servicio.

Como en una secuencia de la película de Coppola ‘El Padrino’ (“son sólo negocios, no hay nada personal”), cuenta también en un capítulo interesantísimo la batalla entre Gallardón y Esperanza Aguirre por el control de Cajamadrid. Parece que también se dieron de “navajazos” Zaplana y Camps por situar a sus huestes en la Caja de Ahorros del Mediterráneo. ¿Son capaces los políticos de pactar con quien sea, incluidos miembros de la oposición, en contra de gentes de sus propias filas, para lograr sus fines?

En un capítulo de mi libro “La LidereS.A.”, ya adelanto la existencia de toda la basura que está saliendo ahora en Cajamadrid-Bankia. Chupaban del bote, además de los grandes partidos, que se llevan lo gordo, CCOO, UGT y hasta un sector de Izquierda Unida, ésos a los que yo llamo los “trincarrublos”. Uno de ellos, José Antonio Moral Santín, llevaba un cerro de años de consejero en Cajamadrid, con el respaldo del jefe de Izquierda Unida en Madrid, Ángel Pérez. Estos individuos se metieron en el Partido Comunista de los Pueblos de España, una escisión del PCE a principios de los años 80, cuando la URSS repartía rublos a barullo. Mientras la mayor parte de los militantes del PCPE continuó trabajando en su seno, en el momento que el bloque del Este quebró, los “trincarrublos” se colocaron en IU. Pérez, un personaje sin ningún brillo, sobrevive políticamente gracias a que controla el aparato de la organización e impide cualquier limpieza regenerativa.

Detrás de la política de Aguirre hay un plan sistemático de destrucción de los servicios básicos y de saqueo del presupuesto público en busca del beneficio privado. Amigos, correligionarios y parientes de ella se benefician de su gestión
En cuanto a la CAM, sólo un detalle, que relato con más detenimiento en mi libro sobre Zaplana. El mismo día que él firmaba la hipoteca de un piso de lujo en el Paseo de la Castellana de Madrid con la Caja de Ahorros del Mediterráneo, esa misma entidad avalaba el proyecto inmobiliario en Seseña de su amigo El Pocero. El saqueo más descarado de las cajas de ahorro. El Estado entrampa a los ciudadanos para tapar el boquete de estas entidades esquilmadas y Zaplana se lleva un millón de euros de una empresa pública que era muy rentable y se privatizó para que otros se llevaran los beneficios.

Por último, el actual Gobierno aplica por decreto ley a la ciudadanía todo tipo de recortes en sueldos, coberturas sociales y derechos. Nos dicen que no hay otra salida dada la situación de la economía española. Sin embargo, siguen sin exigir ninguna responsabilidad a quienes en estos últimos 10 años han manejado los fondos públicos para que se devuelva lo robado. Dice usted en el prólogo que, después de mover la podredumbre y tras el intercambio de cubos de basura en periodos electorales, todo vuelve al cauce pactado a través de los subterráneos consensos de la Transición. ¿Qué podemos hacer para cambiar esta situación y que no se vayan de rositas todos los que se han llevado dinero mientras ejercían una función pública?

Gran parte de lo que tenemos ahora encima, además de lo que nos corresponde por pertenecer al sistema bancario europeo y mundial, es producto de la gran estafa que fue la “sacrosanta” Transición, que sólo sirvió para adecuar el franquismo a los nuevos tiempos. Así que, además de la sumisión a las instituciones que representan el capitalismo más depredador, nosotros tenemos el plus de la herencia fascista, muy presente en esta sociedad. La “modélica” Transición nos dejó un bipartidismo corrupto encabezado por el monarca que designó el dictador. Los ciudadanos tienen que espabilar, ser conscientes de que la casta política y los banqueros forman parte de la misma banda de atracadores, y participar activamente en la vida saliendo a la calle y organizándose. La inmoral deuda pública contraída por el Estado español a consecuencia de banqueros y políticos delincuentes no hay que pagarla. Y todos los chorizos de cuello blanco al talego y que devuelvan la pasta.

*Publicada en “Grupo AKAL”