12 febrero 2012

Trabajamos más horas que un esclavo romano ....y nos creemos libres



Qué bello es vivir (entrevista)

"No tenemos tiempo de ver a los amigos, de reflexionar en voz alta con ellos, ni de estar con nuestros hijos, estar de verdad. Hay que madrugar, no tenemos tiempo de hacer el amor con la persona que hemos elegido: la pasión se marchita. Lunes, martes, miércoles, jueves.... 

La rutina engulle nuestra vida a cambio de algún capricho, otro jersey negro que luciremos en la oficina, un mes de vacaciones, un coche nuevo para el atasco del domingo. Siento amargarte el desayuno, pero ¿eso es vivir?... ¿Abdicar de la vida para que tus hijos abdiquen el día de mañana de la suya? "

Mi gato vive mejor

Reciente publicación de Reiníciate (Diëresis)


reiniciate: si ellos cambiaron su vida, tu tambien puedes-antonio fornes murciano-9788493870201
Sumergidos en el gris?

Así vivimos. La sociedad actual nos convierte en engranajes, máquinas productivas que anhelan continuamente hacer algo, incluso en su tiempo libre.

Lo llamamos aprovechar el tiempo.

Hacer y hacer, lo único que provoca es que el tiempo pase a una velocidad tremenda y que no saboreemos la auténtica densidad de la vida. Ya lo decía Pascal: el mayor problema del hombre es la incapacidad de estar solo consigo mismo.

Un viejo problema.

Mientras seamos máquinas de producir, somos perfectamente sustituibles tanto en el trabajo como en la familia.

Qué duro suena eso.

Sólo cuando reflexionamos ejercemos de seres humanos, y la reflexión es algo personal y necesario para el equilibrio. La sociedad actual nos despieza, nos da remedios para el dolor, para las vacaciones, para ser guapos, contra el aburrimiento...Todo parece estar al alcance, y tenemos la esperanza de que las cosas externas van a resolver nuestros problemas, pero las respuestas no están fuera, sino dentro de nosotros.


Bucear en las miserias da pereza.

A través de Iván Karamázov, Dostoyevski cuenta que Jesús vuelve a la tierra y Torquemada, el gran inquisidor, lo encierra y le dice: tú te crees que los hombres quieren ser libres y buenos, pero es mentira...

drapetomanía  supuesta enfermedad que padecían los esclavos negros del siglo XIX, consistente en unas "ansias de libertad" o expresión de sentimientos en contra de la esclavitud.  
Fue acuñada en 1851 por el médico Samuel A. Cartwright, perteneciente a la Louisiana Medical Association.

Un monstruo ilustrado.

... Lo primero que busca todo hombre es alguien que le esclavice, que le diga lo que tiene que hacer. Quiere milagros, pero no quiere ejercer la libertad, prefiere ser un niño.



Llegar agotados a casa nos sirve de excusa para no tomar nuestras propias decisiones y no escucharnos a nosotros mismos. Ese continuo dejarnos llevar es infantil. Hay que entrar en la edad adulta.

"Levantarse, tranvía, oficina, tranvía, comida, tranvía, oficina, tranvía, cena".

Sí, eso dice Albert Camus en el mito de Sísifo. Pero un día surge el "por qué".


Porque tengo que pagar el alquiler...

Hay que cambiar el acento, volver a dar a las cosas su valor. Estamos sobrevalorando la propiedad y el trabajo, y más en tiempos de crisis. ¿Cuántas personas conoces que viven esclavizadas a una hipoteca por tener un piso 30 m2 más grande, un coche nuevo o unas vacaciones? ¿No es absurdo?

Es el miedo lo que nos esclaviza.

Actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos que vivimos en una sociedad superlibre.


ENTENDAMOS QUE ES LA VERDADERA LIBERTAD:

Curso con Félix Rodrigo: Comprender nuestra época - 1 from MIZAR-PETRUS on Vimeo.

Algo de razón tiene.

Damos demasiado peso a cosas superficiales; podríamos vivir con muchísimo menos, ese dejarnos llevar pesa demasiado. En los ambulatorios hay folletos para recordarnos que en verano hace mucho calor, que vayamos por la sombra y bebamos agua.

Absurdo, sí.

Hay que parar e incluso retroceder, porque el avance continuado es una especie de locura que nos lleva al vacío y la angustia. Hay una anécdota de Henry Ford que demuestra lo manejables que somos.
En plena crisis del 29 decidió subir el sueldo a todos sus empleados. Sus asesores lo tomaron por loco, y él les dijo:
¿Qué creéis que harán todos en cuanto les subamos el salario?

Comprarse un coche.

Efectivamente. La angustia está cuando nos volcamos fuera y nos olvidamos de nosotros. Lo hemos frivolizado todo en un esfuerzo por estar entretenidos como niños.

Ahora estamos atrapados: trabajamos más por menos.

El sistema no va a cambiar. Platón decía que el mejor sistema político es aquel que tiene a los mejores ciudadanos. Debemos cambiar nosotros, recuperarnos como seres humanos y vencer el miedo.

Tenemos muchos. ¿A cuál de ellos?

Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo, es lo que decía Dostoyevski: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso nos deshumaniza.

Entiendo.

Los subidones que nos provoca el consumo nos acaban convirtiendo en drogadictos.
No vale la pena trabajar un minuto más por tener un coche mejor
La sofisticación y el placer están en cosas mucho más importantes y fáciles que nos mejoran como personas; desde una buena conversación hasta implicarnos, no con el mundo, sino con nuestro hermano y nuestro vecino.

Cuando no tienes nada que perder es fácil rebelarte.

¿Qué es más importante que vivir? Lo estamos perdiendo todo cada día, deberíamos arriesgar porque tenemos mucho que ganar: vivir la vida en plenitud, estar orgullosos de haber vivido.

¿Qué nos quedará al final del camino tras haber sido tan buenos trabajadores?...

Igual la empresa te regala un reloj.




No tiene sentido, no podemos apostar nuestra vida en el trabajo, la casa y las obligaciones, eso es nada. Al final sólo nos quedará el haber vivido en la máxima de las dignidades, que es la de ejercer de ser humano.

¿Y qué es aprovechar la vida?

Masticarla. Hoy creemos que estudiar ha de servirnos para algo, ha de ser una herramienta, y no es así; el conocimiento nos enriquece como personas, nos eleva, para eso sirve. Debemos vivir por vivir como el niño juega por jugar. Lo demás es puro engaño.


Nos dejamos arrastrar por el vértigo diario, evitando enfrentarnos a nosotros mismos. Antonio Fornés nos ofrece una estrategia para salir de esta trampa: 
reiniciarnos. Apagar y volver a encender. 

Silenciar el ruido del mundo exterior y reencontrarnos con ese gran desconocido que habita en nuestro interior para, a continuación, empezar de nuevo sobre bases más sinceras y valientes. No estaremos solos en este aprendizaje. 

Nos acompañan doce gigantes de la historia, el pensamiento y el arte: de Dostoievski a Gauguin, de Voltaire a Eloísa y Abelardo. Todos coinciden en una cosa: se atrevieron a enfrentarse a sus miedos, a dar un vuelco a su vida. Arriesgaron. Abre este libro y  Reiníciate..
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comentarios varios:

0 - La Revolución Industrial prometió que las máquinas irían reemplazando a los hombres y, por consiguiente, no tendríamos que trabajar para vivir.
Tres siglos después, las máquinas han sustituido a los hombres en prácticamente todos los trabajos manuales, pero, sin embargo, no sólo los hombres siguen trabajando como entonces sino que ¡Las mujeres también han tenido que ponerse a trabajar!


¿Cuál es la clave de esta tomadura de pelo?
La clave está en el sistema monetario del dinero-deuda y el impuesto sobre la renta, que hacen que el dinero cada vez valga menos y perjudica al autónomo y le obliga a trabajar para otro para pagar los impuestos.
La realidad es que, si viviéramos en un sistema monetario justo, sólo tendríamos que trabajar tres horas al día con una capacidad adquisitiva 9 veces mayor que la que tenemos ahora.


1 - La esclavitud no terminó porque la gente entrase en razón, terminó porque había que dar a los esclavos comida y alojamiento para ellos y sus hijos durante todo el año. 
Si no son esclavos puedes pagarles un sueldo inferior a lo que esto te costaría y/o dárselo sólo en las temporadas en las que haya trabajo que hacer, y luego que se busquen la vida hasta que los vuelvas a necesitar. 

2 -  Aunque os pueda sonar inimaginable, hoy en dia existe gente (mi padre, sin ir mas lejos) que defiende que "eso del tiempo libre es de vagos" o que lo "normal" es "vivir para trabajar".
Mientras la sociedad siga asi de lobotomizada, los de siempre seguiran saliendose con la suya. 

Por mi parte me piro en unos meses a Alemania, ya que alli los horarios y salarios son normales, no tercermundistas como en este pais de gilipollas. 

3-  Si les das unos mendrugos de pan y los metes a dormir en un trastero no van a poder trabajar para ti porque estarán muy débiles. Y con el tiempo se te van a morir.

El dar techo adecuado y alimento a los esclavos no era porque los amos fueran buenos patrones, lo eran por necesidad comercial. Cuidaban de los esclavos de la misma manera de la que cuidaban de sus caballos en los establos. Si no lo cuidas bien se te muere y se te jode la inversión.


De hecho los romanos, según para lo que requerían el esclavo, también les daban instrucción de su propio bolsillo. Y si realizaban tareas de gran valor (capataces en sus tierras, mayordomos, contables, administradores del patrimonio, educadores de los hijos, fabricantes de algún producto valioso...) también solían recibir un peculio monetario. Aparte necesitas guardias para vigilarlos. Todo ello tiene un gasto enorme.


Esto que quiere decir, que cuando no había guerras y la oferta de esclavos era reducida, su precio aumentaba y un esclavo solía salir bastante más caro que un trabajador libre que cobraba por jornada trabajada. De ahí que la esclavitud se viniera abajo.

  

Muchos esclavos, principalmente los del hogar, salvando los gladiadores o los condenados a trabajos en las minas, no vivían peor que un trabajador actual. Tal vez lo más negativo es que los amos, si bien no acostumbraban a maltratarlos, si los utilizaban como esclavos sexuales. Esto para un hombre no sería muy negativo si la patrona es mujer, pero para una mujer sería terrible. ?

Lo que pasa que tenemos esa imágen grabada de las pelis americanas con los esclavos negros a los que mataban a latigazos, pero aún eso no parece que fuera algo muy común. Como ya digo los patrones debían cuidar bien "su mercancía". 


4-  En Grecia, los esclavos podian tener a su vez esclavos trabajando para ellos...

Lo que esta claro es que la revolucion industrial ha traido esto, bajo la premisa de que tenemos a nuestro alcance un sinfin de aparatos que nos han hacen la vida mas facil, tenemos cada vez que trabajar mas horas para poderlos mantener.

Un problema muchisimo mayor que pasa desapercibido ahora, resulta que las parejas
jovenes que tienen hijos, dejan al cuidado de sus hijos a sus padres (los abuelos) por que estos ya estan jubilidados y ellos trabajan muchas horas al dia.

Ahora que han subido la edad de jubilacion y que cada vez se trabajan mas horas por menos dinero,
¿a quien dejaran a cargo los hijos de sus hijos? Por que seguramente los abuelos tengan que seguir trabajando...

LA TRAMPA DEL FEMINISMO : DIRIGIDO DIRECTAMENTE POR LAS ELITES:


LEER SOBRE TODO LA 2ª y 3ª COLUMNA

5-  La universidad se ha convertido en una FP de 4 años y ha dejado de servir para lo que se instituyó.

6 -  ¿No te parece curioso que se mantenga el mismo número de horas que en 1926? ¿Puedes creer que las increíbles máquinas y la bendita Ciencia no hayan liberado -¡ni si quiera un poquito!- en 100 años de esa esclavitud, que es el trabajo, al hombre? ¿Cómo puede ser que los bosquimanos trabajen la mitad que nosotros si viven en la pre-Historia?

 http://www.meneame.net/story/trabajamos-mas-horas-esclavo-romano-antonio-fornes#c-4



LAS BASES DE LA SALUD -  2 ENFOQUES COMPLEMENTARIOS: 


En cuanto a los llamados “estilos de vida” puede decirse que hoy en día alrededor de tres cuartas partes de la humanidad no dispone de la opción de elegir libremente comportamientos relacionados con la salud como llevar una alimentación adecuada, vivir en un ambiente saludable, o tener un trabajo gratificante no nocivo para la salud. 

Así pues, la salud no la elige quien quiere sino quien puede [Benach y Muntaner, 2005;Benach y Muntaner, Sin Permiso 2011]. Sin embargo, los gobiernos de la gran mayoría de países continúan “inundando” a sus poblaciones con recomendaciones relativas a los “estilos de vida”. Algunos de los ejemplos que podemos seleccionar entre las recomendaciones que se hacen en la mayoría de países son las siguientes:

No fumes, y si no puedes, fuma menos; sigue una dieta equilibrada, come mucha fruta y verduras; mantente físicamente activo; si bebes alcohol, hazlo con moderación; protégete del sol; práctica sexo en forma segura...”.

Hace una década, David Gordon, un epidemiólogo social crítico, redactó una lista de recomendaciones alternativas a las anteriores. Algunos ejemplos de su lista alternativa son los siguientes:

No seas pobre, pero si lo eres, deja de serlo, y si no puedes, intenta no ser pobre demasiado tiempo; no vivas en una zona deprimida y pobre, pero si vives en ella, ves a vivir a otro lugar; no trabajes en un trabajo estresante, mal pagado, y con un trabajo de tipo manual; no vivas en una vivienda que sea de mala calidad, ni seas una persona “sin techo”...”.


Con esa lista, Gordon quiso reivindicar el contenido “culpabilizador de la víctima” que tienen las recomendaciones centradas en los “estilos de vida” así como la necesidad de enfatizar la importancia de los determinantes sociales de la salud, ya que éstos influyen decisivamente en la producción de estilos de vida saludables que a su vez producirán buena salud [Gordon, 1999].