17 julio 2014

Todo lo que escuchas sobre genetica es mentira

Daniel Heredia: 

"El mito del gen:

es un artefacto metodológico y cultural"

Es un joven biólogo, discípulo de Máximo Sandín, conocido por sus escritos que ponen en tela de juicio las teorías darwinistas.
Es uno de los biólogos que entrevistó Alicia Ninou, para que hablaran de la nueva biología. Forma parte de los integrantes del colectivo Otra Biología.

-Resume en 7 líneas tu ensayo "El mito del gen. Genética, epigenética y el bucle organismo ambiente".
-Pese a la persistencia en los medios de comunicación, la cultura popular y en ciertas líneas de investigación, la visión de la genética como una información lineal y perfectamente delimitada es insostenible por más tiempo.
El concepto de gen es hoy tan inconsistente que difícilmente puede considerarse como la unidad de información biológica que pretendía ser

El gen es un artefacto y las premisas en torno a él… poco más que un mito. 

La organización biológica es el resultado de una interacción transgeneracional en bucle entre el organismo y el ambiente, de un diálogo constante entre la información del genoma, el epigenoma y el medio. Es necesario plantearse las consecuencias aplicadas de esta visión emergente.

EL PARADIGMA CARTESIANO

-¿El mito del gen es un artefacto cultural?
-En mi opinión, el mito del gen es un artefacto tanto metodológico como cultural. Es un artefacto metodológico porque la genética clásica se desarrolló sobre el paradigma cartesiano, el cual mantiene una filosofía de estudio basada en el reduccionismo, la descripción pormenorizada y el mecanicismo lineal.
La genética ha llevado el reduccionismo dentro de la Biología a su máxima expresión, buscando los mínimos agentes causales de la información biológica, bajo la promesa cartesiana de poder explicar todos los niveles de organización biológica conociendo al detalle sus componentes. Durante casi un siglo, los genetistas aceptaron la idea de unidades perfectamente delimitadas (y en gran medida deterministas) que tomaron el nombre de gen, los cuales iban siendo aislados y localizados dentro de los cromosomas en cierto modo como quien ordena una estantería de libros.

Paradójicamente, el paradigma cartesiano que había guiado a los genetistas hasta la secuenciación del genoma humano al término del siglo XX, y que debía ser el sumum de la genética al producir una imagen global de la información genética humana, demostró ser insuficiente, por no decir casi inservible, para explicar el contenido real de nuestro ADN.

Lejos de las asunciones del paradigma cartesiano y en coherencia con el paradigma sistémico, la información genética se contempla actualmente como un sistema de información muy complejo, donde un gran número de elementos interaccionan de manera no lineal a través de redes, y cuyo comportamiento final no puede ser explicado en virtud de sus componentes.

Existen diferentes niveles de regulación y de expresión alternativa, propiedades emergentes y una constante influencia recíproca entre la información biológica (genética y epigenética) con el ambiente.

El genoma es un “órgano” sistémico que ha tratado de ser dividido y etiquetado antes siquiera de conocer su contenido. Por eso el concepto de gen es tan inadecuado y peligroso, porque predispone a pensar en una información particulada y determinista, como paquetes independientes puestos en línea y con un efecto concreto, cuando lo que encontramos en realidad es algo más cercano a una maraña fluida donde todo está interconectado en cierta medida y es el conjunto lo que se comporta como una unidad funcional.

LOS EUGENISTAS

-Pero también es un artefacto cultural…
-Pero el mito del gen también es un artefacto cultural, sí, en gran medida. Este es un aspecto que ya ha sido tratado con anterioridad, ya que como Brian Goodwin argumenta en su interesante libro “Las manchas del leopardo”(tusQuets)… existe una fuerte correspondencia entre el mito del gen y uno de los mitos más antiguos de nuestra cultura, el mito cristiano del Génesis.
Sin embargo, me parece mucho más revelador la enorme influencia que tuvo el contexto social de la primera mitad del siglo XX en el desarrollo temprano de la genética y, sobre todo, en la redirección de la Biología. Según han señalado diferentes historiadores de la ciencia, la eugenesia fue un movimiento de gran impacto que justificó, potenció y financió en gran medida las nuevas direcciones que se adoptaron entonces.

La práctica eugénica era popular a principios de siglo XX y fue la motivación de algunas de las más reconocidas figuras de la Biología, como Morgan, Dobzhansky, Fisher, Haldane o Write.

Morgan es considerado como el padre de la genética clásica, mientras que el resto son considerados como los arquitectos de la genética de poblaciones y de la síntesis neodarwinista.


En cierto sentido, la genética servía de evidencia para algunos de los prejuicios sociales más extendidos de la época (tal vez de todas las épocas), que las diferencias raciales y sociales eran innatas y heredables. 

Los genes, al ser definidos como unidades últimas de información (con una herencia y expresión lineal e independiente), podían ser eliminados de las poblaciones humanas para dirigir a nuestra especie hacia un futuro próspero sin debilidades, sin enfermedades y sin individuos antisociales o poco productivos.

Pese a que nos encontramos muy lejos de aquellos inicios de la genética, inquietantemente esta parece seguir siendo la motivación de algunos prestigiosos genetistas que ponen sus miras en la terapia genética. 

TRAYECTORIA HISTÓRICA

-¿Quién lo ha diseñado y por qué motivo?
-La verdad es que no creo que se pueda hablar realmente de diseño, con una génesis y un desarrollo cuidadosamente calculado para un fin determinado. Lo que pongo de manifiesto no es una teoría conspiratoria, sino más bien una perspectiva crítica en la que la ciencia no es una herramienta aséptica, sino que está fuertemente condicionada por un contexto histórico, social, económico y político, además de por características propias del colectivo científico que han sido analizadas en profundidad por filósofos como Kuhn o Pope.

Como indiqué en la respuesta anterior, considero que la situación actual es el resultado de una trayectoria en la que han influido fuertemente las filosofías de estudio y las motivaciones sociales de los investigadores, unido al hecho nada despreciable de los beneficios asociados a la genética y la eugenesia (cátedras, financiación privada, etc.).

A ello hemos de sumar la gran expectativa que creó la genética al rellenar el vacío teórico que existía sobre la herencia en ese momento histórico particular. De una manera retroalimentada, como la bola de nieve que cae colina abajo, el combinado de genética, eugenesia y biología evolutiva que finalmente se consolidó en la síntesis neodarwinista fue creciendo en poder y representación, con muchos de sus representantes ostentando puestos prestigiosos dentro de las universidades e incluso presidiendo la UNESCO a mediados del Siglo XX.

Como decía, no creo que podamos hablar de un diseño con un fin, sólo de una trayectoria histórica que obedece a diversos factores y que ha estado marcada en gran medida por el reduccionismo y la eugenesia como movimientos de gran impacto social y científico. Esto, no obstante, no significa que la creación, el desarrollo y el actual mantenimiento del mito del gen carezca de fuertes intereses, tanto económicos como personales, sólo que a mi juicio no pueden ser señalados como simples culpables.

 

¿CIENCIA ASÉPTICA?
-¿Por qué la clase científica acepta como buenas teorías que no siempre tienen fundamento?
-Esta es una pregunta realmente interesante. La ciencia suele ser considerada como un ente incorpóreo y aséptico. Muchas veces tendemos a olvidar que la ciencia no es nada más que la actividad que desarrolla un colectivo de personas, los científicos, y que como personas que somos estamos sujetos a una serie de condicionantes generales y particulares.
Además de las circunstancias de cada individuo, incluyendo su bagaje histórico como persona, el colectivo científico se caracteriza por desarrollar una gran inercia entorno al conocimiento basada en el escepticismo, la formación sesgada y el aislamiento interprofesional.

El proceder de la ciencia ha sido muchas veces contemplado por diferentes autores, como Kuhn, Gould o Bauer, dentro del marco de las revoluciones científicas o del doble filo del escepticismo. Estos factores son los responsables de una falta de sincronía entre algunas disciplinas científicas.

De hecho, al menos en mi campo, un científico tiende a especializarse tanto dentro de una disciplina que puede no ser consciente o no ver el alcance que los descubrimientos en otras áreas pueden tener sobre su trabajo. Además existen los intereses económicos y particulares, incluyendo cierta dosis de orgullo, que supongo son la única explicación a muchos casos en los que se tienden a ignorar incluso los avances dentro de la propia disciplina.
No olvidemos que la ciencia es hoy más que nunca un negocio.

 Hay mucho dinero metido en proyectos de investigación, cuyo objetivo es ser reembolsado con alicientes, que no va a ser paralizado sin más porque la teoría no se ajuste a la práctica. Es curioso ver cómo algunos científicos se esconden detrás de una cortina de intenciones benéficas y de un optimismo ingenuo (si no de total desinterés) cuando se les interroga sobre estas cuestiones.
Hablo concretamente de algunos científicos dedicados a la Biotecnología con los que he tenido la oportunidad de intercambiar opiniones, cuyos argumentos nunca han conseguido apaciguar mis dudas acerca de la seguridad metodológica y la meta social de las aplicaciones biotecnológicas.

A parte de las motivaciones económicas no podemos descartar las motivaciones personales de algunos investigadores, como la eugenesia, que siguen presentes de una forma ciertamente más sutil pero no por ello menos cuestionable en los objetivos de ciertos científicos.

MASS MEDIA
-¿En qué medida los medios de información son cómplices de este mirar hacia otro lado?
-En general creo que los medios de información tienden a ser sensacionalistas (en mayor o menor medida) y suelen distorsionar las noticias con el fin de atraer al público, al tiempo que hacen una simplificación no siempre coherente de los resultados reales. Mi impresión no es tanto que los medios miren hacia otro lado como que miran hacia el lado que les conviene. Me explico.

A parte de las decisiones editoriales, que establecen qué es noticia y qué no lo es, creo que el tratamiento de la información tiende a adecuar la noticia al impacto que se quiere obtener. Por supuesto tan sólo es una apreciación personal, pero creo que no tiene el mismo impacto un artículo que comienza con un titular como “El gen de la longevidad” y termina vaticinando un futuro próspero y sin enfermedades, que otro que simplemente comente cómo la alimentación, el estrés y el ejercicio físico son la mejor garantía para una vida larga y sana.

La ciencia ficción vende más que la botica de la abuela
Esta no es quizá una situación homogénea, aunque si más bien general. Afortunadamente, se está empezando a divulgar en algunas nuevas direcciones más ambientalistas, como las vinculadas a la epigenética, dentro de las cadenas de televisión pública.


-Toda la vida es el resultado de un intercambio constante entre los organismos y el ambiente... ¿Correcto?
-Correcto. Las interacciones entre el organismo y su ambiente son tan profundas, tan fundamentales, que difícilmente podemos separarlos más que por una cuestión de método.
Cabe recordar que el ambiente es tanto inorgánico (temperatura, pH, humedad, relieve, etc.) como orgánico (otros seres vivos).

Como bien es sabido, los seres vivos intercambian materia y energía con el medio de forma constante a través de los procesos metabólicos, y estas interacciones tienen efectos directos sobre ambos participantes. Sin embargo, el ambiente es además una fuente de información explícita pero imprescindible para la construcción y el desarrollo de los organismos. Esto nos lleva a redefinir el concepto de información biológica.


-¿La información biológica es más que información genética?
-La información biológica es mucho más que información genética, y, desde luego, la genética es mucho más que una serie de paquetes dispuestos de manera ordenada a lo largo de un cromosoma. 
El medio ambiente es una fuente de información al establecer los parámetros físicos y químicos sobre los que se produce toda la ontogenia, y en especial el desarrollo embrionario. Factores como el pH, la gravedad o la temperatura son necesarios para que se dé el correcto desarrollo de los organismos, e incluso son determinantes para la aparición de ciertos caracteres discretos, como el sexo, en muchos animales.

También la actividad de otros organismos, especialmente simbiontes, es fundamental para el correcto desarrollo de ciertos órganos y tejidos, incluso en nuestra especie. Estas relaciones se mantienen durante el resto de la vida del individuo.
Los simbiontes participan especialmente en procesos metabólicos y los cambios en la composición de sus poblaciones tienen efectos macroscópicos sobre la fisiología e incluso el comportamiento.

La información del ambiente además interacciona con los otros sistemas de información biológica del organismo: la genética y la epigenética.

La epigenética es una categoría heterogénea que incluye a una serie de mecanismos capaces de estabilizar ciertos estados celulares en función del contexto ambiental y fisiológico con cierta independencia de la información genética.

Uno de los mecanismos más importantes son las marcas químicas que se añaden y retiran selectivamente del ADN y las histonas. 
Estas marcas son capaces de activar y desactivar a la información genética, modificando su expresión sin alterar su contenido
Las condiciones de vida, especialmente la nutrición y el estrés, tienen efectos sobre la distribución de las marcas epigenéticas, las cuales modulan la información del genoma de una forma estable, dinámica y personalizada. 
 Lo más sorprendente es que al menos parte de estas marcas son heredables, lo que reabre el debate sobre la herencia de caracteres adquiridos al tiempo que advierte sobre posibles peligros transgeneracionales derivados de nuestra desenfrenada forma de vida.


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La membrana celular se comporta como el cerebro de la célula y a través de la misma, influye el medio ambiente que le rodea, controlando el comportamiento y la fisiología de la célula, activando o impidiendo el funcionamiento de los genes, según demuestra la Epigenética.

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 Finalmente, además de vía directa o por la mediación del canal epigenético, el medio ambiente es capaz de influir en la composición de los genomas y en la información genética. 

Mecanismos como la transferencia horizontal o la integración de secuencias víricas en los genomas son muy comunes en el mundo microbiano y parecen haber sido la piedra angular de la evolución. Además, el ambiente puede disparar en situaciones críticas, como desnutrición extrema o choques térmicos, la puesta en marcha de mecanismos de potenciación evolutiva (hipermutación localizada y general, transposición de elementos móviles, pérdida de tampones mutacionales, etc.) que alteran la composición de los genomas y el contenido de la información genética. 
En definitiva, nos encontramos ante un bucle bidireccional de influencia entre organismo y ambiente, donde la información circula y se almacena a través de los canales genéticos, epigenéticos y medioambientales.


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ADN basura, que no es basura

Reseña del libro de Nessa Carey: 
ADN basura. Un viaje por la materia oscura del genoma humana,  
Vilassar de Dalt (Barcelona), Ediciones de Intervención cultural/ Biblioteca Buridán (traducción de Josep Sarret Grau) (edición original de 2015).

  Supongamos que visitamos una fábrica de automóviles, taL vez en busca de un modelo de gama alta como un Ferrari. Nos llevaríamos una buena sorpresa si viéramos que por cada dos personas que estuviesen trabajando en un brillante deportivo de color rojo, hubiese 98 personas sentadas sin hacer nada.

Sería ridículo. ¿Por qué tendría, en cambio, que ser razonable en el caso de nuestro genoma…?”. Por supuesto, tienen razón: hay metáforas mejores y con más sensibilidad obrera y ecológica y menos elitismo “deportivo”. ...
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Una más que pertinente aclaración sobre la nomenclatura abre este nuevo libro de la autora del magnífico ensayo de divulgación y enseñanza científicas de “gama alta” titulado La revolución epigenética (también en Budirán). La siguiente:

ADN basura es una expresión cuyo significado no para de cambiar. Constantemente aparecen nuevos datos que modifican nuestra percepción. En cuanto se descubre que un fragmento de ADN basura tiene una función, algunos científicos afirman que esto no es basura.

Tienen razón admite Nessa Carey [NC] razonablemente. Este enfoque tiene un riesgo: hacernos perder de vista lo radicalmente que ha cambiado nuestra comprensión del genoma humano recientemente. 

Si se pregunta a tres científicos diferentes que entienden por basura en este ámbito, obtendremos cuatro respuestas diferentes. Luego, por tanto, la diversidad es riqueza también en este asunto.


De la misma forma, NC nos advierte que usa el termino gen, una definición que evoluciona a lo largo del libro, para referirse a un fragmento de ADN que codifica una proteína.

Pero, ¿cuál es el tema del libro que comentamos?
El siguiente : el ADN es el más extraordinario de los guiones “cinematográficos”. Utilizando un alfabeto de sólo cuatro letras es capaz de “codificar toda clase de organismos, desde bacterias a elefantes, y desde levadura de cerveza a ballenas azules”. ..

Pues bien, a medida que intentamos comprender lo que distingue a los humanos de otros organismos a nivel del ADN, se ha hecho patente que los genes por sí mismos no eran la explicación.  

Los únicos aspectos genómicos que aumentan numéricamente a medida que los animales nos hacemos más complejos eran las regiones del ADN basura.

Es decir, cuanto más sofisticado-complejo es un organismo vivo mayor es el porcentaje de ADN basura que contiene. ¿Contradicción?

De ahí que sólo muy recientemente los científicos “han empezado a explorar realmente la polémica idea de que el ADN basura puede contener la clave de la complejidad evolutiva”.

Las preguntas se imponen: si el ADN basura es tan importante, ¿qué es lo que hace, qué papel desempeña en nuestras células si su función no es la de codificar proteínas?

En opinión de NC, “se está poniendo de manifiesto que el ADN basura tiene en realidad unas multiplicidad de diferentes funciones, lo que no es nada sorprendente si tenemos en cuenta lo abundante que es” (p. 18).
En síntesis: el ADN-basura es una basura que no es basura...

...Los propios científicos son los responsables de algunas de las exageraciones que se han divulgado. Si uno trata de llevarse una buena parte de la financiación de 3.000 millones de dólares destinados a la investigación, necesita tener la labia suficiente para convencer al menos a los políticos responsables de aprobarla” (p. 41). ..



Fuente: El Viejo Topo, noviembre de 2016

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EL FUTURO DE UN ERROR
¿CÓMO SERÁ RECORDADO?
-El mito del gen determinándolo todo por encima de las condiciones ambientales.... ¿cómo será recordado dentro de unos años? ¿Como un simple error de la ciencia o como una estrategia de poder de grupos fácticos oscuros?
-Bueno, supongo que eso dependerá de por quién sea recordado. Aunque sinceramente dudo mucho que sea recordado como alguna de estas posibilidades. Al menos la tendencia actual es la de considerar la historia de la ciencia de una forma lineal y progresista.

Creo que simplemente se considerará como parte normal del desarrollo aséptico y objetivo de la Biología, como una cuestión de avance sin ninguna introspección acerca de las raíces y las consecuencias de esta anomalía. La verdad, no creo que en un futuro se hable de error salvo que las consecuencias finales sean lo suficientemente catastróficas como para crear un escándalo social. Esperemos que este no sea nunca el caso. Nadie hace un bicentenario de los errores científicos. O tal vez sí.

¿EN MANOS DE QUIÉN ESTÁ LA CIENCIA?
LOS INTERESES…
-¿Existe una ciencia que funciona sin conciencia alguna?
-Puede que exista una ciencia sin buena conciencia, pero no sin conciencia alguna. Todas las investigaciones tienen unos fines que cumplir y unos medios para llegar a ellos. Pensar que la ciencia no tiene conciencia es negar que la ciencia sea la suma de una serie de participaciones humanas conectadas en el tiempo y en el espacio. Toda ciencia tiene conciencia, por eso la ciencia no es una actividad aséptica.
El problema quizá radica en si la ciencia se ejerce dentro de un marco ético y moral que es justo y universal. Mi impresión es que no. Creo que lo que guía en gran medida el avance científico actual es el mercado, los beneficios comerciales y las patentes.
En este caso, la conciencia científica es una conciencia deshumanizada, basada en el índice de impacto por publicación y en la rentabilidad de los descubrimientos más que en la búsqueda filantrópica del conocimiento.


Pedro Burruezo

 


Entrevista al Dr. Bruce H. Lipton en San Francisco, California
¿Somos esclavos de nuestro ADN o tenemos la posibilidad de ser lo que nuestra mente nos permita imaginar? La epigenética nos da una nueva respuesta muy alentadora. Entrevista Jorge Patrono:

El Doctor Bruce H. Lipton, biólogo celular, ha sido profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Wisconsin. Después de varios años de enseñar, se convirtió en un pionero del estudio científico de la biología celular en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

Sus experimentos, junto a los de otros líderes en el campo de la biología, han examinado minuciosamente los mecanismos con los cuales las células reciben y procesan información.

Los resultados de estos estudios han cambiado radicalmente el entendimiento del funcionamiento de la vida por medio de dos nuevas corrientes científicas, la transducción y la epigenética. 

 Su trabajo nos muestra que los genes y el ADN, no controlan nuestra biología, como lo enuncia la escuela de Darwin de determinismo genético o herencia, sino que los genes y el ADN están controlados por señales externas, incluyendo los mensajes energéticos emanados por nuestros pensamientos.
 Este nuevo concepto unifica la biología celular con la física cuántica, al mostrarnos que nuestro cuerpo puede cambiar si cambiamos nuestra forma de pensar. Estas nuevas ciencias, la transducción y la epigenética, nos sugieren que los estímulos energéticos que recibimos del medio ambiente, determinan nuestra calidad de vida.

Jorge Patrono y Bruce H. Lipton en San Francisco, California

Jorge Patrono- En su libro, “La Biología de la Creencia”, ("Biology of Belief") usted menciona dos nuevos campos de la ciencia genética: transducción y epigenética. ¿Podría explicarnos la diferencia entre ambos campos?la biologia de la creencia: la liberacion del poder de la conciencia, la materia y los milagros-bruce h. lipton-9788496665187
Bruce H. Lipton:

La epigenética es el control de los genes. Transducción, que significa transformación de un tipo de señal en otro tipo de señal, es cuando un organismo lee la señal del medio ambiente y la traduce en comportamiento y genética. O sea que la transducción controla comportamiento y también genética. La transducción de la señal está por encima de la epigenética porque es necesaria para entender la epigenética.  
La Transducción se basa en leer el medio ambiente, interpretarlo y luego generar una respuesta, que es  la respuesta a un estimulo.  La repuesta puede reflejarse en la conducta o en la genética. Por eso cuando hablamos de genética, siempre digo que la respuesta al medio ambiente que controla la genética no está relacionada a la genética regular de los libros académicos sino que está relacionada a la epigenética. 


Y la razón por la cual se llama epigenética es la siguiente: epi significa “por encima”, como epidermis, o sea “por encima de los genes”. 
Ahora, descubrimos que la señal por encima de los genes viene del medio ambiente, o sea que el medio ambiente es el que controla los genes, en vez de ser los genes quienes se controlan a sí mismos. 
En contraposición al Dogma Central* (ver recuadro abajo*), actualmente la epigenética nos dice: primero, señal del medio ambiente, luego proteínas cromosomáticas, que son como fundas que cubren al ADN y al cromosoma, y cuando quitas esta funda puedes leer el ADN. Esta funda responde a la señal del medio ambiente, o sea que para leer el ADN tienes que tener primero una señal del medio ambiente; segundo, afectar a la proteína; tercero, cuando la proteína, o funda, se corre, queda expuesto el gen; cuarto, se produce una copia del gen que se llama ARN y quinto, el ARN genera una nueva proteína. Entonces ¿en dónde está el ADN? En tercer lugar. ¿Y por qué es importante esto? Porque la biología convencional dice que el ADN está en primer lugar debido a que dejaron fuera de la ecuación a la proteína y al medio ambiente. Bueno, esto es epigenética, y reemplaza el concepto clásico de la genética.   La epigenética dice que si queremos cambiar los genes, lo que tenemos que hacer es cambiar el medio ambiente y los genes cambiarán.  

DOGMA CENTRAL*


Cuando hablamos del control genético en la fórmula ancestral del Dogma Central:

ADN-ARN-proteína, nos estamos basando en la teoría de la primacía del ADN. (ver imagen). 
 Como nos muestran las flechas, la información fluye en una sola dirección, desde el ADN al ARN y desde allí a la proteína. 

El ADN representa la memoria de largo plazo que pasa de generación en generación. 
El ARN, una copia inestable del ADN, es la memoria activa, la cual es usada por la célula como un patrón para sintetizar proteínas. 
Las proteínas son los bloques constructores moleculares que proveen la estructura y conducta de la célula. 

El DNA (o ADN en castellano), en esta teoría convencional está considerado como “la fuente” que controla el carácter de las proteínas de las células, de donde viene el concepto de primacía del DNA que literalmente significa “primera causa”.



J.P.- ¿Cuándo menciona el medio ambiente, se refiere al exterior  solamente  o incluye  también nuestros  pensamientos?

B. H. L.
A todo. El medio ambiente es energía universal. Abarca desde el sol, los planetas, o sea la astrología, hasta nuestros propios pensamientos. Nuestro cuerpo es energía, nuestros pensamientos son energía. Toda esta energía influye nuestra biología, obviamente algunas en forma directa y otras indirectamente.

J.P.- Usted menciona que “La Biología de la Creencia”,  no es un libro de auto-ayuda sino de auto-poder.
B. H. L.-
  Así es. En los libros de auto ayuda, el autor presenta una fórmula para ir del punto A al punto B, paso a paso, y si la persona sigue las instrucciones probablemente llegue al punto B. 



En el caso de “La Biología de la Creencia” yo estoy informando como funciona nuestra biología y los lectores tienen la libertad de usar esa información como deseen. No hay pasos a seguir o fórmulas. Mi función no es decirles qué es lo que tienen que hacer con esta información, mi función es proveer los elementos para que cada lector pueda elegir qué quiere cambiar de su biología y sienta que tiene el poder de hacerlo. 
Yo no estoy diciendo qué es correcto o incorrecto, esa es una decisión individual derivada de una experiencia personal. Mi intención es que después de leer el libro se den cuenta de que no existen los accidentes y que todos tenemos el poder de elegir nuestra experiencia de vida. Por eso es auto-poder y no auto-ayuda.

J.P.- Cuando hablamos de biología indefectiblemente nos viene a la mente el tema “salud.” ¿Cómo podemos vivir una vida sana sin tener que estar combatiendo enfermedades constantemente, tanto físicas como psicológicas?


B. H. L.-
En el tema de salud, hay una analogía que me gusta usar que es la del automóvil con palanca de cambios.   Supongamos que yo le vendo a alguien un auto con palanca de cambios y la persona que me compra el auto siempre manejó autos automáticos o sea que no tiene idea de cómo usar el embrague y la palanca de cambios.  Obviamente cuando arranque el auto y ponga “primera”, éste no va a moverse en forma automática, sino que dependerá del uso del embrague.  Como el conductor en este caso no tiene idea de cómo funciona, el auto andará a los saltos, se parará el motor, harán ruido los engranajes de las marchas, etc.  Después de dos semanas de maltratar al auto, la transmisión dejará de funcionar y  habrá que llevar el vehículo al mecánico.  



El mecánico (médico) mira el auto (enfermo) y dice: “hay que cambiar el embrague (medicina) porque está roto (diagnóstico)”.  En ningún momento se le ocurre preguntarle al conductor cómo usa el embrague y la palanca de cambio (medicina preventiva). 
Pasan dos semanas y nuevamente, debido al mal uso del auto, el embrague se vuelve a romper y nuevamente hay que llevarlo al mecánico, quien dice que hay que cambiar el embrague  y sin saber qué es lo que lo causa, el mecánico determina que es una falla de fábrica del auto (enfermedad crónica).  
De ahora en más el auto tiene que ser reparado cada dos semanas (medicación de por vida). El problema es el siguiente, si le enseñan a la persona como usar el embrague, éste no se volverá a romper, pero al mismo tiempo no le van a poder vender más embragues (laboratorios farmacéuticos).  La analogía es la siguiente, el 90% de las enfermedades del corazón son ocasionadas por la falta de cuidado del paciente (o sea el conductor del vehículo). ¿Y qué nos dice el médico?: “usted tiene un corazón débil, tiene las arterias tapadas, la presión alta… y éstos son los medicamentos que tiene que tomar para poder seguir funcionando,” pero nadie le enseña al paciente cómo ser un buen conductor de su propio vehículo, no es un buen negocio. 


Pero hay un médico que conozco que se llama Dean Ornish quien en vez de prescribir medicamentos, enseña al paciente como conducir su propio vehículo y la diferencia en los resultados es enorme.  
En la medicina convencional, si le dan al paciente drogas y logran parar la enfermedad, lo llaman éxito.  Dean dejó de darles a los pacientes drogas y no sólo la enfermedad desapareció sino que se regeneraron los órganos que estaban afectados.  Ésto normalmente no pasa en la medicina convencional.  


Pero lo más triste del caso es algo que dijo Dean en televisión: 


“Si hubiera usado drogas para curar y recuperar la salud total de mis pacientes, otros médicos hubieran seguido mis pasos y hubieran usado las mismas drogas que yo, pero como no usé ninguna droga, nadie habló del tema ni se interesó por saber cómo es que funcionó así.”  



El problema es que la medicina está manejada por las compañías farmacéuticas y enseñarle a la gente como funciona su propio cuerpo es un mal negocio.

J. P.- En su libro usted hace referencia  a la conciencia colectiva diciendo: “Así como una nación es el reflejo de las características de sus ciudadanos, nuestra humanidad debe reflejar la naturaleza básica de nuestras comunidades celulares” ¿Podría desarrollar más a fondo esta idea?


B. H. L.- Todo lo que necesitamos para sobrevivir, nuestras células también lo necesitan, porque estamos alimentando células. Las células necesitan oxígeno, comida, despojarse de residuos, la temperatura correcta, un medio ambiente propicio, y eso es exactamente lo que el ser humano necesita porque tiene 50 billones de células y todas necesitan lo mismo.  Entonces si observamos cómo la célula vive su vida y vivimos nuestra vida de la misma forma, estaremos viviendo en armonía con nuestras células mucho más que como vivimos ahora.  Si pensamos que somos seis mil millones de personas viviendo en el mundo peleándonos por sobrevivir y lo comparamos con los 50 billones de células que viven en nuestro cuerpo en total armonía hasta que nos morimos, nos daremos cuenta que algo estamos haciendo mal.  Si analizamos esto veremos que en nuestro cuerpo cada célula tiene trabajo, recibe un salario, tiene cobertura médica, el dinero extra (energía) vuelve a la comunidad, y esto sin ser comunismo, porque no todas las células reciben el mismo salario.


  


Las células de la piel  no reciben la misma cantidad de dinero (energía) que las neuronas, las neuronas están mejor pagas porque tienen un trabajo más grande.  Pero el punto es que todas las células reciben los elementos básicos para una vida feliz y ordenada.  A ninguna le falta nada.  Y la realidad nos indica que nosotros vivimos en un mundo en donde hay hambre y al mismo tiempo tenemos tanta comida que nos estamos matando solamente por comer en exceso, esa es la principal razón por la que nos morimos jóvenes.  Estamos comiendo los radicales libres de nuestra propia digestión que es lo que nos mata.  


Quiero agregar que nosotros deberíamos vivir hasta alrededor de los 140 años de vida y la razón por la cual no lo estamos logrando es porque nuestra dieta nos está matando y por el estrés.  Debemos volver a la dieta de nuestros ancestros, cuando no había supermercados y todo era más simple y en menor cantidad. Comían lo que tenían a mano en las estaciones correspondientes en cantidades más pequeñas  y vivían más tiempo.  


Lo que sabemos ahora de los diferentes estudios que se han hecho criando ratas, la mosca de la fruta o gusanos, es que de vez en cuando, se han encontrado ejemplares que viven más tiempo que el resto de la misma especie.   
Los científicos se entusiasman porque creen que van a encontrar el gen de la longevidad en ese espécimen.  


Y lo que se encuentra es una ironía: en cada situación en donde se ve que  un organismo ha vivido más tiempo, no fue debido a un gen que agregó algo nuevo sino a un gen defectivo.  Fue un gen que afectó el metabolismo de la insulina, lo que significa que el organismo no podía digerir bien la comida. 


Entonces los científicos al ver esto, le daban menos alimento al espécimen para ver si lo podía digerir mejor en menor cantidad.  El resultado fue que el espécimen vivía el doble de tiempo que el resto.  

Con esto llegamos a la conclusión de que es la cantidad de comida que ingerimos lo que nos está matando.  No necesitamos toda esa comida para sobrevivir porque nosotros absorbemos energía de la atmósfera. Somos como máquinas Tesla, que se cargan con la energía del medio ambiente.

J. P.- Usted menciona en su libro que la epigenética está sacando a la luz nuevas complejidades en relación a la naturaleza de las enfermedades, incluyendo el cáncer y la esquizofrenia. ¿Podría aclarar ese concepto?


B. H. L.-
Básicamente la vieja creencia dice que genes defectuosos generan enfermedades.  En la actualidad sabemos que la epigenética modifica la lectura del gen.  



La epigenética puede modificar el gen y crear 30.000 variaciones diferentes del mismo gen


Lo que significa que uno puede venir con un buen gen y crear una variación que es mutante o puedes venir con una variación mutante de un gen y crear una variación que es saludable.  


O sea que en la vieja versión nosotros somos los genes, pero en la nueva versión “nosotros somos el resultado de lo que escribamos en nuestros genes.”  Con esto quiero decir que la mayoría de los diferentes tipos de cáncer son epigenéticos, las personas no traían genes malos, fue su estilo de vida y su conducta lo que causó que los genes se leyeran en forma defectiva porque modificaron su lectura influenciados por la epigenética, pero en forma negativa.  


O sea que podemos causar un cáncer con nuestra forma de vida, como también podemos curar un cáncer con nuestra forma de vida cambiando nuestro programa.  La diferencia está en que si los genes nos controlan, como dice la vieja teoría, entonces somos víctimas porque no los elegimos y no los podemos cambiar.  


Cuando nos enteramos que alguien en nuestra familia tuvo cáncer, inmediatamente pensamos que vamos a tener cáncer.  La nueva ciencia nos dice que tenemos un grupo de genes  programados pero podemos reescribir lo que nosotros queramos y si estamos en el medio ambiente correcto y tenemos el apoyo correcto, podemos tener genes mutantes, reescribirlos y convertirlos en normales.  Pero la situación que la mayoría de la gente está experimentando es que vinieron con genes normales y terminaron alterándolos con su estilo de vida creando una lectura negativa de los mismos. A la vez manifiestan una realidad negativa basada en la visión negativa que tienen.

J.P.- Es como en el caso de alguien que tiene un padre diabético o una madre con cáncer o que sufrió un ataque al corazón y piensa todo el tiempo que le va a pasar a él también porque lo asocia con algo hereditario
B. H. L.-
Exactamente, la creencia es la que genera las enfermedades y la profesión médica promueve también lo mismo, con lo cual lo hace aun más grave porque ahora lo está diciendo un profesional, ya no es más una idea del paciente.  A muy temprana edad hemos aprendido que lo que un profesional nos dice, como en el caso de un médico, es verdad, sin cuestionarlo. ¿Qué pasa entonces cuando un médico nos dice que nos vamos a morir en una fecha determinada, ya sea en dos meses o en seis meses? Bueno, nuestra mente subconsciente nos dice, “El doctor siempre tiene razón, es un profesional”. Lo que nos haya dicho ahora está en nuestro subconsciente y  éste manifiesta exactamente lo que el médico nos dijo.

J.P.-  Es el llamado efecto nocebo, contrario al efecto placebo.
B. H. L.-
Es exactamente el efecto nocebo o sea una creencia negativa que causa la enfermedad.  Ahora, ¿Cómo es que los médicos son tan exitosos en diagnosticar cuándo va a morir el paciente que tiene cáncer? La respuesta es que  ellos no adivinaron nada, solamente enunciaron una fecha que se calcula por la continuidad de la forma en que ha sido tratada la enfermedad del paciente y los resultados negativos obtenidos hasta ese momento.  El paciente generó una creencia y esa creencia es la que lo termina matando, a menos que se permita cambiar su forma de pensar con respecto a su enfermedad y se dé la oportunidad de curarse.  Así actúa la remisión instantánea en una enfermedad terminal, la cual está totalmente ignorada por la medicina tradicional.

J.P.- Sabemos que los pensamientos positivos tienen un profundo efecto en nuestra conducta y en nuestros genes, pero en su libro usted también aclara que esto sucede únicamente cuando los pensamientos positivos están en armonía con la programación del subconsciente. 

B. H. L.- Lo que quiero decir es lo siguiente, muchas veces la gente quiere cambiar cosas en su vida con pensamientos positivos o afirmaciones como por ejemplo: “quiero estar sano” o “quiero una buena relación de pareja”, pero para la mayoría de la gente esto no funciona y a la vez  los frustra porque piensan: “ si los pensamientos positivos les funcionan a otras personas , ¿Por qué no me funcionan a mi?”.  El problema es que los pensamientos positivos vienen de la mente consciente y esta actúa el 5% del día. Ahora, la mente subconsciente está actuando el 95% del día, entonces tenemos una vida en donde el 5% del tiempo tenemos pensamientos positivos y si tenemos el subconsciente programado con ideas contrarias a lo que queremos manifestar conscientemente, el desbalance entre lo que queremos y lo que tenemos grabado en el subconsciente es enorme. A esto hay que agregarle que la mente consciente puede percibir 40 estímulos por segundo mientras que la mente subconsciente percibe 40 millones por segundo o sea que es un millón de veces más poderosa y ¡actúa el 95% del tiempo!. Ante semejante diferencia es imposible creer que si la mente consciente y la subconsciente no están alineadas, los pensamientos conscientes positivos puedan generar un cambio satisfactorio en nuestra realidad.  Pero si tenemos una mente subconsciente que está de acuerdo con nuestros pensamientos positivos conscientes, entonces ambas mentes están en armonía y el cambio se manifiesta.


 J. P.- Hay una película llamada "Water",  producida por la productora rusa, Saida Medvedeva, donde diferentes científicos de todo el mundo hablan de las propiedades del agua y en especial mencionan el poder curativo que tiene el “agua estructurada” o agua que está en estado natural sin modificaciones del medio ambiente polucionado. ¿Ha tenido alguna experiencia al respecto?


B. H. L.-
No directamente, pero sí  estoy familiarizado con el trabajo del Dr. Masaru Emoto de Japón y su teoría de que el agua tiene memoria y puede ser influenciada o modificada por el medio ambiente y por consiguiente puede influenciar las funciones vitales del cuerpo humano. Básicamente estamos ha
blando de los principios de la homeopatía. Lo que hemos comprobado por medio de la física es que cuando el agua está en una solución y dos moléculas de agua se acercan, se envían información una a la otra por medio de una corriente eléctrica la cual genera una vibración que se va pasando de molécula a molécula.  Así que si le agregamos al agua un químico que tenga una cierta vibración, las moléculas de agua reciben dicha vibración y la pasan a las otras moléculas de agua hasta llegar a un punto en donde se puede prescindir del químico original ya que las moléculas de agua han absorbido toda la vibración. Esto es lo que llamamos un tratamiento homeopático, en donde el agua cargada con una cierta vibración, al ser consumida por el paciente, modifica el agua de su propio cuerpo. Es uno de los procedimientos  holísticos de curación.
Entrevista exclusiva de
Jorge Patrono  para www.creandotuvida.com


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Entrevista a
Dr. Bruce Lipton para
CreandoTuVida





LOS SACERDOTES DEL CULTO DARWINISTA
http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com.es/search/label/predicadores%20DARWINISTAS

 
Dicen que el genoma es un objeto inerte que se limita a cometer errores. Que esos errores suelen cambiar una letra del ADN por otra, lo que casi siempre es fatal, pero a veces genera alelos, o variantes viables de un mismo gen. Que la consecuencia de ello es una distribución gradual de variación en la población, y que la evolución consiste en la modificación en el tiempo de las frecuencias alélicas en la población.

Pero el genoma, en primer lugar, está respondiendo al medio de manera continua: el desarrollo animal se basa por entero en ello.
En segundo lugar, el tipo de errores que comete el genoma está controlado con precisión por el tipo de estrés al que se ve sometida su horquilla de replicación (el punto corredizo donde una doble hélice se está convirtiendo en dos dobles hélices hijas). Cuando la horquilla se bloquea, hay mecanismos de reparación fieles a la secuencia, y los hay “propensos a errores”, y también hay un sistema de fino balance entre ambos con las antenas puestas en la fuente del estrés.

Para resolver el bloqueo hay atajos por invasión del cromosoma homólogo, que viene del otro progenitor y por tanto no suele ser idéntico, y atajos por invasión de la “cromátida hermana”, recién copiada de la hebra invasora y por tanto idéntica a ella. Estos mecanismos funcionan durante el desarrollo para generar diversidad (de neuronas, por ejemplo), pero también durante la meiosis, el proceso que produce el genoma de los óvulos y los espermatozoides.







'NO ESTAMOS PREDESTINADOS POR NUESTROS GENES'

Tim Spector rebate a Darwin en su nuevo libro 

'Post Darwin'






Tim Spector hace temblar los cimientos de las teorías de Darwin con una sólida base teórica y numerosos casos prácticos que permiten extraer conclusiones relevantes y provocadoras sobre la genética.

  14/06/2013 





Hasta hace menos de cuatro años Spector era un darwinista convencido, con más de 600 estudios científicos a sus espaldas, algunos de ellos muy relevantes, como el descubrimiento del gen que parece estar detrás de la calvicie. En su opinión, compartida por gran parte de la comunidad científica, prácticamente todo rasgo y enfermedad tenían una influencia genética determinante.
Para avanzar en la investigación médica sólo había que seguir el camino de las baldosas amarillas: a medida que se fueran encontrado los genes causantes de cada enfermedad se iría conociendo todos sus secretos.
Pero había algo que a Spector no le cuadraba. Tras estudiar detenidamente a los gemelos se dio cuenta de que los genes no eran tan determinantes cómo pensábamos. 

 “Los gemelos reaccionan al ambiente de forma muy distinta”, ha explicado Spector por teléfono a El Confidencial, desde su laboratorio en Londres. “Aunque dos gemelos crezcan en el mismo ambiente y tengan el mismo profesor, van a responder de forma distinta, de manera impredecible. En mi trabajo entrevisté a unos gemelos cuyos padres se habían divorciado cuando tenían 14 años. Cada uno reaccionó de forma distinta. Uno se volvió anoréxico y el otro empezó a comer más de la cuenta. Con el tiempo sus vidas fueron muy distintas”.

Tras observar la evolución de cientos de gemelos, Spector llegó a la conclusión de que las diferencias podían ser más importantes que las coincidencias, y que los genes, por sí solos, no tenían tanta importancia como creía.



'Post Darwin' es un libro ameno lleno de ejemplos curiosos que responde a preguntas como, por ejemplo: ¿Se le dará tan bien el golf como a su padre?, ¿Por qué se hereda el cáncer más que el autismo?, ¿Puede ser depresiva igual que la madre?

Un trabajo especialmente interesante para los gemelos que quieran saber más sobre lo que puede causar sus coincidencias y sus diferencias: dos personas en apariencia idénticas pero que en su interior difieren en muchos sentidos.

Tim Spector, director del Twins UK Registry, una de las bases de datos genéticos más importantes del mundo, demuestra que si bien algunos genes determinan nuestro aspecto y nuestra anatomía, hay muchos otros que garantizan nuestra flexibilidad y aleatoriedad y que, por tanto, se pueden modificar.

Analiza genes como el de la felicidad, el talento, la maldad, la obesidad, el cáncer, la fidelidad. Da respuesta a la situación en la que se encuentra la genética y del futuro que se puede esperar.
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INTERESES OCULTOS DETRAS DE LA GENETICA, LA EVOLUCION DE DARWIN y EL APOYO A ESTE TIPO DE INVESTIGACION


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