13 mayo 2011

documental: VAMOS a HACER DINERO - "letś make money"

"Vamos a hacer dinero" ("Let’s make money"), E. Wagenhofer. 
El saqueo del capitalismo

El documental austriaco muestra las múltiples consecuencias del sistema financiero parasito.




Es prácticamente irremediable a la hora de hablar de “Vamos a hacer dinero"(Let’s make money)” no caer en comparaciones con el documental “Inside job”(LEER MAS ABAJO).

Ambos abordan el sistema financiero y sus derivaciones como centro de su reflexión, aunque con diferencias más que obvias entre ambas. Esto no quiere decir que la producción austriaca nazca a rebufo de la norteamericana ya que está realizada en el 2008. Lo que sí crea más dudas es el motivo por el que se estrena ahora en nuestras pantallas, en este caso sí es más que probable que persiguiendo la estela del éxito de la obra de Feguson.

Centrándonos en el documental dirigido por Erwin Wagenhofer, que ya en su anterior producción “We feed the world” analizaba el cambio sucedido en la producción de alimentos, hay que especificar que no se centra en la crisis económica actual, o por lo menos no es su prioridad, en esta ocasión lo es hacer una mirada crítica al neoliberalismo, su forma de imponerse en todos los rincones del mundo y las consecuencias que eso trae. Estamos por la tanto ante una película de un claro carácter anticapitalista.

Dividido en varios capítulos, con títulos reflexivos, se podría hablar de dos partes bien diferenciadas. La primera de ellas hace referencia a la dicotomía entre países ricos y pobres y la manera en que el desarrollo de los primeros se nota en los otros. La segunda y última se centrará en ejemplos occidentales donde el capitalismo deja sus consecuencias. En ambos casos serán las declaraciones de profesores de diferentes disciplinas, expertos económicos, representantes de las multinacionales o miembros de plataformas sociales las que articulen el mensaje.

Los primeros planos del filme, de los más logrados por su poder simbólico, son un buen resumen de su tesis, en ellos aparecen trabajadores de bajo nivel que son los encargados de “fabricar” el dinero y extraer las materias primas que rápidamente desaparecen de sus manos.
Más tarde será el momento de la India, en el que se nos muestra las dos cara de la moneda, inversores extranjeros que se complacen de un régimen que les da prevendas para invertir y una representante local que se queja de que un país llamado en expansión reparte sus beneficios entre las multinacionales y no para sus ciudadanos que siguen en la miseria.
Caso parecido al de las personas encargadas de recoger algodón de Burkina Faso que explican a la perfección que en el pasado fue el colonialismo el que les hacía esclavos y hoy es el FMI.

Entre ambos casos se muestra algunos de los centros financieros del mundo como la “City of London”, centro financiero inglés. De esta manera se refleja el antagonismo de un sistema que crea su riqueza a base de la pobreza de los demás.

Por la otra parte se mostrarán diferentes maneras en las que el capitalismo deja sus consecuencias en las propias sociedades occidentales.
El caso de la privatización de los medios de transporte públicos en Austria (extensible a todo centroeuropa) ;
la construcción masiva en España, llenando de hormigón el litoral incluso algunas zonas protegidas por su valor medioambiental, que ha traído consigo la conocida como burbuja inmobiliaria ;
la bajada de salarios en toda Europa con la excusa de la competitividad y la aparición de un nuevo mercado con la subida de los ingresos gracias a las grandes ganancias de las empresas,el de los fondos de inversión, que dado su carácter volátil en época de crisis tiende a desmoronarse.

El documental Vamos a FORRARNOS o Let,s make MONEY rastrea el sistema económico hasta llegar al fondo de la cuestión de las inversiones internacionales: en esta película descubrimos cómo el dinero se multiplica en distintos lugares del planeta tales como la construcción en España, la agricultura en África o en la India, sin que los trabajadores locales se vean favorecidos. La película muestra a los gestores de fondos de inversión, que trabajan cada día invirtiendo el dinero de sus clientes, a los empresarios, que explotan las tierras de otros países en beneficio de sus accionistas sin importarles el coste medioambiental siempre y cuando los salarios y los impuestos que deben pagar sean bajos.
Un documental imprescindible para conocer la avaricia y la destrucción que estamos financiando con nuestros ahorros.

Esta película nos muestra las distintas caras de nuestro sistema económico. En ella descubrimos cómo el dinero se ha multiplicado de forma inconcebible en el mundo entero y cómo afecta esto a nuestras vidas.
A diario se transfieren sumas millonarias a través del planeta que hacen escala en Suiza, Londres o Jersey.
¿Por qué es esta isla del Canal la zona más rica de Europa?

Las multinacionales y las grandes fortunas utilizan los paraísos fiscales para ahorrarse los impuestos. Desde hace mucho tiempo los gobiernos no sólo no han impedido este flujo económico, sino que lo han propiciado mediante políticas que han priorizado los intereses de unos pocos poderosos y han colaborado con la creación de la actual industria financiera, cuyos centros operativos se encuentran en Londres, Nueva York y Frankfurt.

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Subtítulos:
Lets Make Money (2008) Subttulos

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De epílogo hacen las palabras de Hermann Scheer, representante en el Bundestag. En ellas advierte que sólo una distribución de la riqueza equitativa podrá facilitar que se cumpla aquello que dice la declaración de los derechos humanos de que todos somos iguales ante la ley. El sistema actual acentúa cada vez más las diferencias entre personas e instaura un exterminio diferente en forma pero igual en el fondo que las grandes guerras.

"Vamos a hacer dinero”está construido como una concatenación de declaraciones e imágenes en las que prescinde por completo de la música. Volviendo al principio y en su comparación con “Inside job” sale perdiendo en varios aspectos. El más importante es la falta de una narración que supere la mera exposición de imágenes y que de al conjunto un ritmo y un camino por el que avanzar. A la larga da la sensación algo deslavazada a lo que ayuda también la decisión de no delimitar algo el tema ya que en menos de dos horas trata hacer una visión global del capitalismo.

Lo dicho no significa que la obra de Wagenhofer no sea igualmente necesaria, de hecho en su discurso político es mucho más vehemente y se encamina más a la raíz de la cuestión que el ganador de un óscar. El problema es que, por decirlo de alguna manera, su forma de presentarla no logra “atrapar” del todo y por lo tanto el “mensaje” sufra las consecuencias. Con todo, ambas, cada uno a su manera, una desde un punto de vista más particular y otro más genérico y reivindicativo, son miradas necesarias sobre la esencia perversa del mundo financiero.
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DOCUMENTAL: 
INSIDE JOB : LA MADRE DE TODOS LOS TIMOS

Inside Job - Tráiler español por keane43

El viernes podrá verse en las salas cómo se cocinó el ‘crash’ de 2008. El director del documental ‘Inside Job’, ganador del Oscar, puso contra las cuerdas a los responsables del “fraude financiero masivo” (Público, lunes, 21 de marzo de 2011).


bajar pelicula:
http://www.peliculasyonkis.com/pelicula/inside-job-2010/#dd

Ejercicio de agudeza financiera. ¿Qué cara puso Frederic Mishkin, prestigioso economista, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia, exmiembro del Consejo de la Reserva Federal (2006-2008) y uno de los protagonistas estelares de ‘Inside Job’ cuando se enteró de que el filme había ganado el Oscar al mejor documental?
A) Cara de estupor.
B) Cara de horror.
C) Cara de corderito degollado.
Sin duda, cualquiera de las tres, pero viendo las imágenes de la película de Charles Ferguson sobre el crash financiero de 2008, que se estrena el viernes en España, podríamos decantarnos por la opción C.

O al menos esa es la cara que se le queda a Mishkin en algunas de las escenas más memorables de Inside Job. O el rostro desencajado de un hombre que ve cómo lo que parecía una entrevista televisiva de guante blanco sobre la crisis económica se acabó convirtiendo en una visita al matadero, con Ferguson en el papel de entrevistador/matarife dispuesto a despedazar con sus preguntas a los peces gordos vinculados a la hecatombe financiera.

«Discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso está mal», espetó Ferguson tras subir a la platea a recoger su Oscar el pasado 28 de febrero. Si Mishkin oyó estas palabras, debió tomárselo como algo personal. Porque la tortura a la que le somete Ferguson en ‘Inside Job’ es de antología.

Durante la entrevista, Ferguson le recuerda a Mishkin que en 2006 escribió un informe llamado ‘Estabilidad financiera en Islandia’, una loa a las virtudes del robusto sistema financiero del país. Mishkin cobró 100.000 dólares de la Cámara de Comercio de Islandia por su trabajo. Uno de los muchos casos de confluencia de intereses entre finanzas y política denunciados por Ferguson en el filme, aunque especialmente reseñable por su doble giro tragicómico final. Meses después de que Mishkin escribiera su informe, Islandia colapsó a causa de la voracidad especulativa de su sistema financiero. Y Mishkin, ni corto ni perezoso, cogió el bote de típex e introdujo un ligerísimo cambio en una palabra de su currículum: donde dije ‘Estabilidad financiera en Islandia’ ahora digo ‘Inestabilidad financiera en Islandia’. Sí, suena a chiste, pero es real.

Ferguson destapa la travesura en ‘Inside Job’ ante las estupefactas narices de Mishkin, que dice «no recordar» haber modificado ese dato en su currículum. En efecto, en el mundo de las finanzas globalizadas todo vale.

Comuna neoliberal
Pero Mishkin es sólo uno de los muchos peces gordos que pasan por el diván de Ferguson que, al contrario que Michael Moore, no aparece en una sola imagen del documental. Las entrevistas son la base de un filmeque cuenta cómo la ideología de los gigantes del sector financiero (Lehman Brothers, AIG, Merrill Lynch) se infiltró en todos los ámbitos del sistema económico estadounidense, de las administraciones políticas (demócratas y republicanas) a los agentes reguladores, de la academia (departamentos de Economía de universidades como Harvard y Columbia) a las agencias de calificación.


¿El resultado del contubernio? Una gran comuna neoliberal en la que todos se acostaban con todos, nadie pedía cuentas a nadie y había un fiestón monetario cada día. Hasta que todo saltó por los aires... Ferguson describe así la juerga: «El fraude a gran escala tomó el corazón del sistema financiero debido a una combinación de desregulación y dimisión de los responsables de hacer cumplir la ley».


El documental acusa a Robert Rubin, vicepresidente de Goldman Sachs (1987-1990), secretario del Tesoro con Clinton (1995-1999) y director del gigante financiero Citigroup la pasada década;
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal con Reagan, Bush, Clinton y Bush Jr.; y
Lawrence Summers, secretario del Tesoro con Clinton (1999-2001), presidente de la Universidad de Harvard (2001-2006) y principal asesor económico de Obama hasta septiembre de 2010, de estar a las órdenes del lobby de la banca de inversión cuando ocupaban cargos públicos.

‘Inside Job’ explica cómo frenaron la regulación del mercado de derivados, uno de los productos financieros especulativos que contaminaron los mercados antes del crash. O cómo, en 1999, Summers se dejó convencer por Citigroup (con Rubin en nómina) y Goldman Sachs (dirigida por Henry Paulson, futuro secretario del Tesoro con Bush Jr.) para tumbar restricciones vigentes desde la gran depresión: Summers revocó la ley Glass-Steagall, de 1933, que prohibía a los bancos comerciales jugar a ser bancos de inversión, como explica el actor Matt Damon, que prestó su voz al filme.


El documental también reparte de lo lindo a Henry Paulson, antiguo presidente de Goldman Sachs. Era el gerente mejor pagado de Wall Street cuando George Bush Jr. le nombró Secretario del Tesoro a mediados de 2006. Su sueldo en la Administración pública pasó a ser drásticamente más bajo. Pero no se apuren: Paulson se llevó 50 millones de dólares al cambiar de trabajo (al pasar al Gobierno, tuvo que vender sus acciones de Goldman, operación libre de impuestos gracias a una ley aprobada por Bush). En cualquier caso, el hombre vendió a tiempo: la empresa rozó la quiebra en 2008.

Trileros en la zona.
El nombre de Paulson se asocia también al timo de las célebres hipotecas subprime. En abril de 2010, Goldman Sachs fue acusada de fraude por la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. por sus maniobras previas al crash financiero. La estafa consistía en cobrar dinero de los especuladores a cambio de colocar a sus clientes hipotecas subprime cuando Goldman ya sabía que este producto financiero no valía un duro debido al estallido de la burbuja inmobiliaria. «Estos valores son una mierda», escribió un vendedor de Goldman en unmail cómico enviado a un compañero en esa época. Hablando en plata: la empresa estaba vendiendo mierda a sabiendas. Y aún hay más: «Goldman empezó a apostar en el mercado contra estos productos mientras los vendía a sus clientes como inversión», se cuenta en el documental. Es decir, cuando el producto perdía valor, Goldman ganaba dinero. Mientras, el cliente al que le había colocado el engendro financiero, lo perdía todo. Chorizos, trileros, mangantes… pueden llamarlos como ustedes quieran.


‘Inside Job’ recuerda también que las agencias de calificación dieron su nota más alta (AAA) a las hipotecas subprime meses antes de que se convirtieran en basura. Una práctica, al parecer, habitual: en febrero de 2007 premiaron a la banca islandesa con otra triple A… Sí, fallan más que una escopeta de feria, pero es que, si hacemos caso al filme, se trata de fallos muy lucrativos…


Conclusión: ‘Inside Job’ es la historia de un crimen perfecto. El Estado rescató con dinero público a las empresas corruptas. Los responsables del fraude no fueron a chirona, regresaron a casa con los bolsillos llenos y hasta se recolocaron en el Gobierno. ‘Inside Job’ viene a hacer un poco de justicia poética porque, de la otra, nada de nada.

«Obama ha preferido mirar hacia otro lado».
Cuando el documentalista Charles Ferguson (1955) llegó al Festival de Cannes, hacía sólo diez días que había acabado ‘Inside Job’. No obstante, entonces ya era consciente de que había rodado una bomba de relojería, aunque quizás no esperaba que tuviera tanta repercusión. ‘Inside Job’ se estrena el viernes en España tras ganar el Oscar al mejor documental.


- La lista de peces gordos entrevistados en el filme es impresionante: Straus-Kahn, Paul Volcker, George Soros, Scott Talbott, Martin Feldstein… Más de uno se arrepentiría de haber aceptado su invitación, ¿verdad?
- En efecto (risas). Varios me escribieron después diciendo que se retractaban, que anulaban su participación, pero ya no podían hacer eso: me habían dado su consentimiento escrito para entrevistarles y utilizar el metraje en el filme.

- Los entrevistados reaccionan de diversas maneras cuando usted los pone en apuros. Algunos parecen perplejos al escuchar sus acusaciones. ¿Le sorprendió alguna reacción en concreto?
- Me sorprendió mucho la reacción de perplejidad de Frederic Mishkin. Fui a la entrevista con información detallada sobre su conflicto de intereses. Lo que no sabía era lo increíblemente ignorante que era de haber hecho algo inapropiado. Me quedé en shock al ver su estupefacción.


- ¿Le sorprendió que aceptaran ser entrevistados por usted?
- En algunos casos, mucho. David McCormick (secretario de Asuntos Internacionales en el Departamento del Tesoro entre 2007 y 2009), por ejemplo, me conoce desde hace unos diez años. No es que no supiera quién era yo. Sabía quién soy y cómo pienso. Había visto mi primer filme(‘No End in Sight’, sobre la ocupación estadounidense de Irak). Sabía que tenía una visión crítica.

- ¿Por qué lo hizo entonces?
- Creo que tanto él como el resto no están acostumbrados a que los periodistas les pongan en tales aprietos. Me refiero sobre todo a los reporteros que cubren la información gubernamental en medios como The Wall Street Journal. Saben que tienen que ser amables con la gente de la Casa Blanca porque de otra manera no conseguirán acceder a determinadas entrevistas y fuentes.

- Su película es extremadamente dura con la actitud del presidente Barack Obama, al que acusa de haber contratado como asesores económicos a algunos de los responsables de la crisis.
- Yo contribuí a la campaña de Obama. Antes de las elecciones, Obama hizo muchas referencias críticas a Wall Street y los responsables de la crisis. Recuerdo perfectamente el día que eligió a su equipo económico. «Oh, cielos pensé son otra vez los mismos tipos». Tras esa decisión no fue ninguna sorpresa que no hiciera nada por perseguir a los responsables. Incluso visto desde un punto de vista cínico de puro electoralismo, creo que Obama cometió un error al mirar hacia otro lado. Y va a pagar políticamente por ello. Evidentemente hubiera perdido el apoyo del sector financiero, pero habría ganado un gran respaldo popular.

- ¿Qué haría si fuera usted el presidente?
- Despedir a todos esos tipos. Hay que acabar con esa superstición que nos hace creer que sólo individuos provenientes de los grandes conglomerados financieros pueden asesorar al Gobierno sobre economía. En EE.UU. sobra gente preparada y con las manos limpias para hacer ese trabajo. También metería mano en las agencias de calificación, en el mercado de los derivados… Hay muchas, muchas, muchas cosas que habría que regular en la economía de nuestro país.

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Alberto Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC.

Inside Job es un documental que ganó un oscar en la última edición de los premios de Hollywood. En él podemos ver un análisis de la crisis de las hipotecas basura desde varias perspectivas, aunque siempre desde el mismo patrón ideológico. Inside Job culpabiliza de la crisis al neoliberalismo y al afán desmedido de los gobiernos estadounidenses de las últimas décadas por desregular el sistema financiero y mantenerlo a salvo de una mínima intervención estatal. Y a partir de ahí examina la crisis desde el lado de los altos empleados de las grandes entidades financieras, desde las asociaciones que promovían la regulación financiera, desde los políticos partidarios de la desregulación y también desde los economistas que justificaron todas las medidas implantadas por el neoliberalismo.

A mí me parece un buen trabajo de divulgación, y creo que hay varios aciertos de importancia en todo el documental. El primero, que es necesario que la gente vea que detrás de las grandes empresas financieras que se beneficiaron tanto de la burbuja financiera hay personas de carne y hueso. El segundo, que los reguladores y los políticos son responsables de la dejación de funciones y más aún de legitimar el delito gracias a sus leyes. Y el tercero, que es necesario señalar a los economistas como agentes al servicio de las finanzas y mostrar cómo son tan bien remunerados por su trabajo de mercenarios.

El complejo mundo económico actual suele llevarnos muchas veces a hablar de “mercados financieros”, que es un concepto abstracto que a la gente corriente le resulta bastante ajeno. Los economistas sabemos de qué estamos hablando pero el resto de personas acaban por identificar a los mercados financieros como una gran y deliberada conspiración de unas cuantas personas contra la ciudadanía. En realidad no es exactamente así.

Cuando hablamos de “mercados financieros” estamos hablando de espacios abstractos en los que se negocian títulos que conllevan unos derechos y obligaciones determinadas, y ejemplos son el mercado de deuda pública, el mercado de deuda privada, el mercado de acciones, el mercado de futuros y tantos otros. En el mercado de deuda pública, por ejemplo, tienes la “obligación” de aportar una cantidad como préstamo al Estado y el derecho a recibir en un plazo acordado el montante prestado más unos intereses que se derivan del contrato que se hace con el Estado. Esos son los mercados financieros en sentido estricto.

Ahora bien, cuando hablamos de mercados financieros también estamos hablando, precisamente, de los agentes económicos que allí operan. Y esa es la clave. Los bancos, otras entidades financieras y tantos otros instrumentos de gestión de ahorro (como los fondos de inversión colectiva) son los agentes económicos que actúan y dominan en esos mercados comprando y vendiendo títulos y haciendo así beneficios. Por lo tanto, es legítimo decir que ellos son los mercados financieros. Y detrás de ellos hay personas de carne y hueso que gestionan todas las decisiones empresariales (por ejemplo la de los bancos) y las cuales están sometidas a la lógica de la competencia. Actúan como actúan porque la supervivencia de las empresas para las que trabajan depende de que así sea.

Un ejemplo con la crisis de las hipotecas subprime. Las grandes entidades financieras especularon con los títulos derivados y utilizaron todo tipo de productos financieros complejos para incrementar sus beneficios y alimentar la burbuja. Pero detrás de todas esas decisiones había gestores y directivos que firmaban los contratos, y los cuales tenían que competir entre ellos por sacar el máximo rendimiento a esa coyuntura. Por eso todos participaron en la fiesta que acabó por ser un entierro financiero, aunque por supuesto pagado por el Estado.

Inside Job nos muestra esas caras. La de los directivos de las grandes empresas a los que no les importaba lo que pudiera ocurrir con la economía nacional o mundial en el medio o largo plazo. El sistema de incentivos empresarial y económico les empujaba a comportarse pensando únicamente en el corto plazo. Y el documental muestra las dos caras de la moneda. Los muestra como grandes beneficiarios de la crisis, en tanto que receptores de ingentes cantidades de dinero, pero también como personas sometidas a un estrés ingobernable que los llevaba al consumo sistemático de drogas y prostitución.

En segundo lugar, Inside Job nos muestra a los reguladores que en realidad trabajaron para no tener que regular. O dicho un poco de broma: para no tener que trabajar. Todos estos reguladores habían interiorizado la tesis de que el fin de la historia había llegado y que ninguna crisis financiera asolaría el mundo. Estaban convencidos de que dejando hacer a los mercados financieros todo funcionaría mejor. Y en esto estaban todos: políticos de izquierdas, otrora socialdemócratas, y de derechas. La crisis mostró cómo su dejación de funciones tuvo grandes consecuencias, pero también muestra cómo no han sido penalizados por ello. Se siguen aplicando las mismas políticas y se sigue confiando casi ciegamente en muchos de los instrumentos y mecanismos responsables de la crisis.

Un aspecto que me sorprendió sobremanera fue la crítica durísima que se realiza al gobierno de Obama al final del documental. No porque yo no esté de acuerdo, que obviamente sí, sino porque me esperaba un “producto” más del estilo M. Moore. Sin embargo los directores decidieron acabar el documental explicando cómo Obama había decidido mantener la línea de su predecesor republicano y cómo todo continuaría igual después de todo. Una grata sorpresa escuchar eso en un documental así.

Pero los reguladores trabajan con datos, estudios e informes. Y la principal fuente de esa información es el mundo académico. Los economistas de las principales universidades abogaban por un mundo neoliberal, donde los mercados financieros eran libres en prácticamente todos los sentidos y donde la mejor receta en regulación era precisamente no regular. Esos economistas justificaban sus conclusiones con sesudos informes repletos de tópicos y lugares comunes y con herramientas econométricas que ocultaron el vacío real de sus trabajos.

Esos economistas eran además consultores o directamente empleados de las grandes entidades financieras que eran, precisamente, las grandes beneficiadas de esos informes. Un conflicto de interés puro y duro que Inside Job muestra claramente. Y en particular lo muestra con el ejemplo de Miskhin, un alto economista de la Reserva Federal, y que antes de la dolorosa caída de Islandia redactó un informe titulado “Estabilidad financiera en Islandia” alabando el sistema financiero de aquél país. Después del crack Miskhin debería haber sido enviado al ostracismo, como tantos otros economistas del estilo, pero él se limitó a volver a la enseñanza. Eso sí, antes cambió el título de su informe y pasó a llamarlo “Inestabilidad financiera en Islandia”. Y, como con Miskhin, Inside Job nos revela casos extraordinarios de ese papel legitimador de los economistas.

No obstante un apunte. Ver a Miskhin entre las cuerdas a lo largo de todo el documental (yo diría que en más de una vez casi echándose a llorar) sugiere también que es posible que muchos de esos economistas actúen más por ingenuidad que por maldad. Al menos este hombre decidió aparecer en el documental, cosa que no se puede decir de muchos otros.

En definitiva, un trabajo que merece la pena ser divulgado a pesar de que intuyo que no será del todo sencillo para gente alejada del mundo de la economía y la política. Por supuesto también hay faltas, y es que en muchos casos no da un paso más y se adentra en el corazón de la crisis y el sistema. Pero es un documental del que hay que saber extraer enseñanzas. Por eso en cualquier caso es un material recomendable.

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documental:



'The Flaw': el documental que explica el origen de las crisis

¿Una explicación a la crisis económica? El director de The Flaw tiene la suya propia. Vendría a traducirse como El error en español, y es un brillante documental británico que compite en el Festival de Sundance y que formula su propia tesis sobre los orígenes de la crisis económica de 2008: para su director David Sington, la crisis se debió más al empobrecimiento de las clases medias que a la codicia de Wall Street.

El título surge de las palabras del entonces presidente de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan, nada más estallar la burbuja inmobiliaria de 2008. Greenspan confesó que se equivocó al pensar que los mercados se corregirían y que los préstamos hipotecarios no serían un problema de semejante magnitud. Reconoció su gran error: "the flaw".

David Sington, ya obtuvo el Premio del Público en Sundance en 2007 por el documental 'In the Shadow of the Moon' ('En la sombra de la Luna', sobre la misión Apolo) y asegura que lo que le sedujo de esta historia es la libertad de la página en blanco ya que "nadie sabía exactamente lo que había sucedido".

"Hablé con algunos altos directivos de Wall Street y todos fueron muy elocuentes al hablar de lo que había sucedido. Pero respecto a los porqués, no tenían mejores ideas que yo", dijo.

Durante los tres primeros meses de trabajo en el documental, David Sington y su equipo intentaron comprender cuál había sido la falla intelectual que había llevado al desastre: ¿Falta de ideas? ¿Problemas en las normativas? ¿Agencias de calificación falibles? "Teníamos una larga lista de hipótesis", narra el director.

Finalmente, en la sala de edición, David Sington se hizo una idea de la respuesta. "Cerca de 80% de los 'subprimes' (créditos hipotecarios de riesgo) fueron concedidos a personas que ya tenían préstamos inmobiliarios", destacó. "O sea que la cuestión no era que había un nuevo grupo de prestatarios con poco crédito, sino que había personas ya endeudadas cuyos perfiles se habían deteriorado".

Ciudadanos normales convertidos en créditos de riesgo

"Me pareció que el filme debía concentrarse en eso: en tratar de explicar por qué el estadounidense de a pie se había convertido en un crédito de riesgo, cuando no lo había sido unos años antes".

"Es asombroso que la economía estadounidense se haya más que duplicado desde los años 80 hasta el día de hoy, y sin embargo el nivel de vida del 90% de la población ciertamente no ha aumentado y, probablemente, ha descendido".

Para esta clase media, el mercado inmobiliario fue la manera de formar parte del grupo de la población que no ha cesado de enriquecerse en los últimos 30 años. "Entendieron instintivamente que tenían que convertir su casa en un activo si querían pasar de un grupo a otro", explica el director de The Flaw.

Si bien el documental descarta la hipótesis de la codicia de Wall Street para explicar la crisis, tampoco redime totalmente a los expertos financieros.