15 diciembre 2015

AFGANISTAN: Que es lo que pasa en realidad

 ?Que busca Washington alli exactamente?

¿La minería de uranio? ¿El oleoducto transafgano? ¿La posición geoestratégica? ¿O tal vez el control del tráfico de drogas?

¿Por qué, hace exactamente ocho años, los Estados Unidos y sus aliados invadieron y ocuparon Afganistán?

primero esta noticia ultima hora - oct 2014:
RECORD ABSOLUTO EN LA PRODUCCION DE OPIO :

"Todas las noticias que llegan de Afganistán son deprimentes, parece como si el país estuviera hundiéndose día tras día en el caos más absoluto. El nuevo Presidente, Ashraf Ghani, es un buen hombre, con ideas progresistas para su pueblo, pero se ha hecho cargo de un país destrozado por más de una década de guerra y una corrupción olímpica. 

Uno de los peores desarrollos ha sido el enorme incremento en la producción de la amapola del opio que, según las Naciones Unidas y John Sopko, el Inspector General Especial de EEUU para la Reconstrucción de Afganistán, ha alcanzado hitos “sin precedentes”....


18 nov 2011
"La política antidroga de Washington en Afganistán no es satisfactoria", según declaró el jefe del Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia, Víctor Ivanov, durante su visita a EE. UU. 
“Después de años desde la decisión de desplegar las tropas en Asia Central,  la cantidad de narcolaboratorios en la zona se duplicó”.


¿Qué intereses están ocultos detrás de las explicaciones oficiales de esta guerra?

Las hipótesis formuladas en estos años son muchas, pero ninguna suficientemente convincente. A excepción de una, aunque difícil de probar.




90% de la produccion de heroina proviene 
de Afganistan 
desde que los AngloAmericano-Israel-Arabia Saudita...controlan el pais



Los recursos energéticos. En informe publicado en diciembre de 2000 en el sitio web de la Energy Information Administration (EIA), organismo de estadística del Departamento de Energía de Estados Unidos (que luego fue retirado), Afganistán se presenta como un país con escasos recursos energéticos (nunca explotados) que, según datos que se remontan al periodo de la ocupación soviética, consisten en unas reservas de petróleo de 95 millones de barriles (concentradas en la zona de Herat), depósitos de gas natural de 5 billones de pies cúbicos (en el Shebergan), más 400 millones de toneladas de carbón (entre Badakshan y Herat).

Recursos demasiado pequeños para justificar una invasión militar cuyo coste hasta la fecha, sólo para los Estados Unidos, es de casi 230 mil millones de dólares.
Muchos en Afganistán hablan de yacimientos de uranio en el desierto de la provincia meridional de Helmand, donde el control y la explotación estarían en el centro de una dura disputa entre fuerzas estadounidenses y británicas. Pero por ahora esta historia no ha tenido ninguna confirmación.



El oleoducto transafgano. Muchos estiman que es la verdadera motivación que llevó a los Estados Unidos a invadir Afganistán en 2001.
El proyecto de construir una conducción de 1.680 kilómetros de largo para transportar gas de Dauletabad , en Turkmenistán, hasta Pakistán a través de Afganistán occidental (Herat y Kandahar) se inició en 1996 por la compañía petrolífera estadounidense Unocal (para la que trabajaban tanto Hamid Karzai como Zalmay Khalizad) en cooperación con el régimen talibán (en 1996, Unocal abrió una oficina en Kandahar y el año siguiente miembros del gobierno talibán fueron recibidos en EEUU).
La idea fue abandonada a finales de los años 90 a la espera de que “la situación política y militar en Afganistán mejore (fuente: EIA, diciembre de 2000). Dada la imposibilidad de abrir el corredor sur de Asia, Occidente optó por el del Cáucaso meridional, y en 2006 se inaugura un gasoducto que transporta gas de Turkmenistán a Turquía a través del Mar Caspio, Azerbaiyán y Georgia (y que a partir de 2015 se conectará al gasoducto Nabuco).
El proyecto de gasoducto transafgano, sin embargo, no se abandona. Los tres países involucrados vuelven a estudiarlo a partir de 2002, y en abril de 2008 firman un acuerdo con India, que prevé la apertura del oleoducto en 2018 (previsión excesivamente optimista, según los analistas en el sector). Para financiar el proyecto (7.600 millones de dólares) se cuenta con el Banco Asiático de Desarrollo (del que Estados Unidos y Japón son los principales accionistas.) Las empresas petroleras interesadas son estadounidenses, británicas y canadienses.
Aunque importante, parece arriesgado identificar con este proyecto –de muy difícil realización y superado por otras rutas– el motivo de la continua ocupación de Afganistán por los occidentales.


La ubicación estratégica. Afganistán tiene la desgracia de estar en el corazón del continente asiático, en una posición estratégica que permite a quien controle el país monitorear de cerca todas las potencias nucleares de la región: China, Rusia, India y Pakistán; y completar el cerco de Irán, país que en caso de guerra con EE. UU. se enfrentaría a un ataque por dos frentes: Iraq y Afganistán.
Sin embargo, según muchos analistas militares, la voluntad estadounidense de controlar Afganistán debe leerse, sobre todo, en clave de contraposición a China, considerada por el Pentágono como la mayor amenaza potencial a la hegemonía militar y económica mundial de Estados Unidos no sólo en Asia sino también en el Oriente Próximo, África y América Latina. Una amenaza que se hizo más real después de la creación en junio de 2001, de la alianza político-militar liderada por China: la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que reúne a China, Rusia, las repúblicas de Asia Central, y pronto, tal vez incluso Irán. Y que, en el futuro, dada su integración gradual con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza político-militar liderada por Rusia, podría extender su influencia hasta Europa oriental (Belarús) y el Cáucaso (Armenia), convirtiéndose, a todos los efectos, en una alianza contrapuesta a una OTAN liderada por EEUU. Un Afganistán bajo control americano es una espina en el costado de China, en particular por su proximidad a Xinjang, una región riquísima en petróleo y desestabilizada por el nacionalismo uigur (tradicionalmente sostenido por la CIA).
La importancia geoestratégica de Afganistán es innegable y ha desempeñado ciertamente un papel importante en la decisión de EE. UU. de ocupar el país y establecer bases militares permanentes.


El negocio de las drogas. Pero quizás detrás de la guerra en Afganistán se escondan intereses aún mayores y más inconfesables: los relacionados con el control del tráfico mundial de heroína, uno de los negocios más rentables del planeta, con un volumen de negocio anual estimado en alrededor de 150 mil millones de dólares por año.
No es ningún secreto que el auge en la producción de opio y heroína en los años 70, en el llamado Triángulo de Oro (Laos, Birmania, Camboya), fue dirigida por la CIA, que con el producto de las operaciones de tráfico de drogas financiaba sus operaciones anticomunistas del Sudeste Asiático.

mas: EL PROBLEMA DEL NARCOTRAFICO NO ESTA EN KABUL SINO EN WASHINGTON: 




El mismo sistema –igualmente bien conocido– fue adoptado por la CIA en los años 80 en América Latina, para financiar, con el producto de la cocaína, la guerrilla antisandinista de la Contra en Nicaragua, y en Afganistán, con los ingresos de la heroína, la resistencia antisoviética de los mujaheddin.


En Afganistán, el negocio continuó también en los años 90 y se incrementó con la llegada al poder de los talibanes, con el conocido respaldo de la CIA.


Hasta 2000, cuando el mulá Omar, a fin de obtener apoyo internacional para su régimen, decidió prohibir la producción de opio, que en 2001 cayó a niveles cercanos a cero.

Una producción que en el Afganistán "liberado" y controlado por los militares y los servicios secretos de EEUU se reanuda a pleno ritmo desde 2002 (cuando los talibanes aún no habían regresado) pulverizando todos los récords históricos y transformando en pocos años este país de Asia meridional en el principal productor de heroína del mundo (93 por ciento de la producción mundial). Una situación que las fuerzas de EE. UU. presentes en Afganistán se han negado sistemáticamente a afrontar, afirmando que éste “no era su trabajo” y dejándolo en manos del gobierno títere de Kabul.
Según un número cada vez mayor y más heterogéneo de expertos y de personas bien informadas, la CIA habría subcontratado la producción y el procesamiento de la heroína al narco-Estado encabezado por Karzai, protegiendo por su parte las rutas de evacuación por vía terrestre (Pakistán, Irán y Tayikistán) y gestionando directamente los despachos por vía aérea hacia el exterior.


¿Una nueva Air América? (1) Según una investigación realizada por el canal de televisión ruso Vesti, la heroína afgana sale de Afganistán a bordo de aviones estadounidenses de carga militar directamente desde las bases de Ganci en Kirguistán, y de Inchirlik, en Turquía. Y según ha escrito en The Guardian el periodista afgano Nushin Arbabzadah, a menudo oculta en ataúdes de los militares de EE. UU., llenos de droga en lugar de cadáveres.


"Creo que es posible que esto suceda, aunque no puedo probarlo", comentó diplomáticamente el embajador ruso en Kabul, Zamir Kabulov.

El periodista ruso Arkadi Gubnov, de Vremya Novostei, haciendo pública una información proporcionada por una fuente de los servicios secretos afganos, ha escrito “el 85 por ciento de toda la droga producidas en Afganistán se transporta al exterior por medio de la aviación estadounidense.”

El pasado verano, el general ruso Mahmut Gareev, ex comandante de las tropas soviéticas en Afganistán, manifestó a Russia Today: “Los estadounidenses no hacen nada contra la producción de droga en Afganistán porque les proporciona, por lo menos, 50 mil millones de dólares al año. No es un misterio que los estadounidenses transportan la droga en sus aeronaves militares al extranjero”.

El periodista estadounidense Dave Gibson, de NewsMax, ha citado una fuente anónima de los servicios de inteligencia de EE. UU. al afirmar que “la CIA siempre ha estado involucrada en el tráfico mundial de drogas, y en Afganistán simplemente llevan a cabo su negocio favorito, como hicieron durante la guerra de Vietnam.”

El economista ruso Mikhail Khazin dijo en una entrevista que “los estadounidenses están trabajando duro para mantener el tráfico de estupefacientes en Afganistán a través de las garantías de seguridad que la CIA da a los traficantes locales de drogas.”

“Estados Unidos no se opone al narcotráfico afgano para no socavar la estabilidad de un gobierno apoyado por los principales traficantes de drogas en el país, empezando por el hermano de Karzai”, escribe el famoso periodista norteamericano Eric Margolis en el Huffington Post. “Lo sucedido en el pasado en Indochina y América Central indica que la CIA podría estar implicada en el tráfico de drogas afganas en mayor medida que la que ya sabemos.

En ambos casos, los aviones de la CIA transportaban drogas al extranjero en nombre de sus aliados locales, y lo mismo podría ocurrir en Afganistán. Cuando la historia de la guerra se haya escrito, la sórdida participación de Washington en el tráfico de heroína afgana será uno de los capítulos más vergonzosos.”

¿Narcodólares para salvar a los bancos en crisis? Antonio Maria Costa, director general de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en una entrevista al semanario austríaco Profil declaró:

"El narcotráfico es la única industria en crecimiento. Las ganancias son reinvertidas sólo en parte en actividades ilegales, el resto del dinero se coloca en la economía legal mediante operaciones de blanqueo. No sabemos cuánto, pero el volumen es impresionante. Esto significa la entrada de capital de inversión. Hay indicios de que estos fondos también acabaron en el sector financiero, que está bajo presión evidente desde la segunda mitad del año pasado (debido a la crisis financiera mundial, N. del autor).
El dinero del tráfico de drogas es actualmente el único capital líquido (cash-no virtual) disponible para inversión.

En la segunda mitad de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario, de ahí que este capital en efectivo se haya convertido en un factor importante. Parece que los préstamos bancarios han sido financiados con dinero que proviene del narcotráfico y otras actividades ilegales. Es, obviamente, difícil de probar, pero hay indicios de que algunos bancos se han salvado por estos medios.”

pequeña nota al margen :
la familia Guggenheim, que antes de la Revolucion eran los dueños de la mayor parte de la mineria, la heredera de ese poderoso clan financiero es Ariela Katz de Tampico, Dra en arquitectura y casada con la cabeza del Imperio Guggenheim, y encargada de reconstruir el WTC de NYC, hija de Marcos Katz, dueño de Aeromar y un miembro destacado de la Iran Contra, y compadre de Elliot Abrams, el operador de Bush padre en esa gigantesca conspiracion que implicaba llenar de droga a San Francisco, para detener a la revolucion estudiantil de 1968 ...

...que inspiraba el Profesor de la Universidad de Berkeley, Hebert Marcuse, el 68 frances planteaba desde la izquierda, Marx es nuestro Dios, Mao nuestra espada y Marcuse nuestro Profeta, la droga se movia a traves de la Coca-cola ¿ recuerdan de donde venia Vicente Fox, el presidente de Mexico y antiguo gerente de coca c. ?,....
y Tampico era un fuerte centro de distribucion, desde ahi se enviaban armas a la contra nicaraguense, y en Embajador en Honduras era Negroponte, autor intelectual del PLAN MERIDA.


nota 2:
la oligarquía financiera patrocina el narcotráfico por Dennis Small
  1. Documentación: El presidente de la bolsa neoyorquina defiende sus negociaciones con las FARC
  2. Legalizar el narcotráfico a como dé lugar, quieren Wall Street y el FMI
  3. Documentación: Un funcionario del FMI da clases de narcocontabilidad
  4. Sin los bancos, no habría narcotráfico
  5. Los nuevos aliados de Wall Street y el Departamento de Estado: el 'Tercer Cartel' colombiano
  6. la oligarquía financiera patrocina el narcotráfico
http://www.larouchepub.com/spanish/other_articles/2008/0401_del_archivo_EIR.html



(1) Air America: línea aérea estadounidense establecida en 1946, propiedad de la Central Intelligence Agency (CIA) y gestionada por su División de Operaciones Especiales, responsable de las actividades secretas de la Compañía, desde 1950 hasta 1976. Para más información sobre participación de la CIA y de Air America en el tráfico, véase Alfred W. McCoy: The Politics of Heroin in Southeast Asia, 1972. (N. del t.).

Enrico Piovesana PeaceReporter rebelion.org/noticia.php?id=92847

Recordemos otro dato: Estados Unidos es uno de los principales productores de marihuana a nivel mundial. Desde 1981 su produccion se ha multiplicado por 10, con valor de 35.000.000.000 - treinta y cinco mil millones - de dolares.
O sea la mayor cosecha del pais, superior a la suma de maiz y trigo conjuntamente.

La cocaina entra en avionetas donde se vende. El dinero obtenido - sacos llenos de billetes - salen tambien en avioneta-.....sin ningun control verdadero.
El volumen de los sacos que salen del pais es mayor que el volumen de los sacos de cocaina que entra.
El trafico aereo ilegal que entra en el sur de Estados Unidos es mas denso que el de una hora punta en la Cibeles de Madrid.
Los traficantes necesitan precursores quimicos para transformar la hoja de coca en cocaina. "occidente" se la vende.
La droga mueve mucho dinero. La armas son imprescindibles para la gestion de un negocio como este de riesgo. Europa y Estados Unidos las fabrican, las venden a narcotraficantes, aseguran sus repuestos, suministran municion.
Miles de millones de euros de este negocio circulan por nuestro sistema financiero y convenientemente lavados, terminan depositados en inversiones de la bolsa o en sectores inmobiliarios.
Esta claro que nadie lucha de verdad CONTRA el narcotrafico.

Afganistan - un narcopais protegido de la OTAN .

DUBAI _ BLANQUEANDO DINERO proveniente tambien de Afganistan - narcotrafico


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servicios de inteligencia y NARCOTRAFICO :

http://www.todoschile.cl/content/view/521694/Los-Servicios-de-Inteligencias-CIA-MI6-y-Mossad-los-grandes-capos-de-la-Droga-a-Nivel-Planetario.html




El gobierno de los Estados Unidos, en los años 80, protegió y encubrió la producción y el tráfico de heroina, desde Oriente Medio, a cambio de que los narcotraficantes cediesen una parte importante de sus ganancias a las guerrillas anticomunistas en Afganistán.

“Los cañones de opio británicos sobre China son el matrimonio de violencia más brutal con el libre comercio” K. Marx hablando sobre la guerra del opio emprendida por el imperialismo británico en China.

Después de soportar durante siglos regímenes políticos anclados en la Edad Media, al servicio de la oligarquía local y, posteriormente, del imperialismo occidental, el Partido Democrático del Pueblo (PDP) tomó el poder en Afganistán en 1978, convirtiéndose el poeta y novelista Noor Mohammed Taraki en su primer presidente democrático.

“Fue un proceso plenamente autóctono y ni siquiera la CIA se atrevió a acusar a la Unión Soviética de haberlo provocado o dirigido” (John Ryan, profesor de la Universidad de Winnipeg).

Las primeras medidas adoptadas por el gobierno del PDP fueron, entre otras, la legalización de los sindicatos, el establecimiento de un salario mínimo, un impuesto progresivo sobre la renta, campañas de alfabetización, programas populares de salud, vivienda y alcantarillado público. Además emprendió una reforma agraria sin precedentes, con el objetivo de conseguir un reparto más justo de la tierra, realizó una valiente política de emancipación de la mujer para liberarla de sus antiguas ataduras y comenzó a erradicar los cultivos de amapola de opio, un opio con el que se producía el 70% de la heroína que se consumía en todo el mundo (hoy en día, bajo la ocupación militar yanqui, el opio afgano produce más de 85% de la heroína mundial).

Estas medidas progresistas no fueron bien recibidas por la oligarquía afgana, que veía en ellas una importante amenaza a sus milenarios privilegios, ni por sus vecinos, Arabia Saudí y Pakistán, que temían que el ejemplo del PDP se extendiera entre sus clases populares. Tampoco fueron bien acogidas por el gobierno de los Estados Unidos, quien consideró el ascenso al poder del PDP, como un “problema de seguridad nacional”, que ponía en peligro sus intereses económicos en la zona. 

Todo esto hizo que se forjara una unión de intereses entre la oligarquía local, compuesta por terratenientes feudales y jefes tribales (mullahs fundamentalistas); Pakistán; Arabia Saudí y el imperialismo yanqui. Entre todos, no tardarían en idear planes destinados a tumbar al gobierno democrático del PDP. Una de sus primeras acciones fue llevar a cabo un ataque a gran escala, en el que participaron la CIA, tropas saudíes y paquistaníes, los señores feudales, jefes tribales y los traficantes de opio, con el objetivo de desestabilizar al gobierno y originar las primeras fisuras en el mismo.

A continuación Hafizulla Amin (del que se sospechaba que había sido reclutado por la CIA, en sus años de estudiante en EE.UU.) dio un golpe de estado, ejecutó a Taraki, congeló las reformas sociales y encarceló y asesinó a miles de militantes y simpatizantes del PDP.

Todo esto no habría sido posible sin la financiación económica de los Estados Unidos. El propio Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional del Presidente Carter, entre 1977 y 1981, reconoció, en unas declaraciones a "Le Nouvel Observateur" en enero de 1998, que la Administración demócrata estadounidense estaba entregando ayudas secretas multimillonarias a los oponentes del gobierno afgano, es decir, a extremistas musulmanes, para provocar la caída del PDP, mucho antes de que se produjera la intervención soviética.

“De acuerdo a la versión oficial de la historia, la ayuda de la CIA a los mujaidines empezó en 1980, eso significa, después de la intervención de la Unión Soviética en Afganistán, el 24 de diciembre de 1979. Pero la realidad, muy herméticamente guardada hasta ahora, es completamente diferente: en efecto, fue el 3 de julio de 1979 que el Presidente Carter firmó la primera directiva para la ayuda secreta a los oponentes del régimen pro-soviético de Kabul.”

A los pocos meses del golpe de estado, varios militares fieles al PDP, derrocaron al dictador Amin y restablecieron nuevamente el gobierno progresista. Estos mismos militares, preocupados por el creciente intervencionismo yanqui en su país, pidieron encarecidamente a Moscú el envío de tropas y ayuda militar, para hacer frente a la guerrilla de extremistas islámicos que el gobierno estadounidense había empezado a reclutar, armar y a entrenar, desde el mismo momento en el que el PDP se alzó con el poder, en 1978. La URSS consideraba que un compromiso militar con Afganistán podía conllevarle graves consecuencias políticas, por lo que sólo se decidió a prestar su apoyo militar, después de que Kabul se lo solicitase repetidamente.

Si Estados Unidos quería derrotar, no ya al PDP, sino a la Unión Soviética, para volver a instalar un gobierno títere en Afganistán, afín a sus intereses, ello le supondría embarcarse en una larga guerra, en un país extranjero y lejano, lo cual podría costarle millones de dólares y miles de muertos, algo que, tras el fracaso de Vietnam, la opinión pública estadounidense no estaba dispuesta a aceptar, además, y lo más importante de todo, es que esto supondría la primera confrontación directa entre las dos grandes potencias, lo cual podría terminar en un catastrófico enfrentamiento nuclear que a nadie interesaba, por lo que para evitar estos “contratiempos”, ¿qué mejor que financiar un ejército extranjero, con dinero no proveniente exclusivamente del erario público? Algo que se conseguiría gracias a su alianza con los traficantes de droga y el ISI (servicio de inteligencia pakistaní).

La ayuda económica con la que se financiaba la guerrilla antisoviética de los mujaidines, provenía de fondos secretos estadounidenses, saudíes y pakistaníes, pero principalmente de los beneficios obtenidos por el tráfico de heroína. Bill Casey, director de la CIA durante la administración Reagan, fue el encargado de perfeccionar este último método de financiación.

Los mujaidines, cada vez que ocupaban un territorio en Afganistán, obligaban a los agricultores a cultivar la amapola del opio, posteriormente el ISI y la CIA protegían y escoltaban camiones y aviones cargados de opio, hasta los laboratorios que los narcotraficantes tenían en Pakistán, en la frontera con Afganistán, al amparo del dictador paquistaní y aliado de Washington Zia Ul-Haq, donde el opio era transformado en heroína. La droga llegaba a EE.UU. y Europa a través de las redes de la CIA o del MI6 británico y la mafia siciliana era la encargada de comercializarla. Los ingentes beneficios obtenidos por la venta de heroína, que durante los años 80 provocó una auténtica epidemia en Estados Unidos y especialmente en Europa, sirvieron para proporcionar a los mujaidines (entre quienes se encontraba un joven Osama Ben Laden) el más sofisticado armamento, con el que, durante más de 14 años (la guerra terminó en 1992), sembraron el caos y la destrucción en Afganistán.

La victoria de los mujaidines y del imperialismo yanqui en Afganistán truncó las esperanzas de un pueblo que aspiraba a alcanzar el progreso y el desarrollo social, tras siglos de regímenes medievales.

Por otro lado, los efectos de esta siniestra política de financiación de la guerrilla anticomunista de los mujaidines fueron devastadores para la población civil de la región, pues, sólo en Pakistán, el número de adictos a la heroína creció de prácticamente cero en 1979, a 1,5 millones en 1985. También en los países occidentales, la adicción a la heroína se extendió como una plaga mortal durante la década de los 80, coincidiendo su momento más álgido con el de mayor intensidad bélica en Afganistán.

Charles Cogan, ex-director de la CIA de esta operación afgana, en unas declaraciones a la televisión australiana, admitió cínicamente: “No creo que debamos pedir perdón por ello. Cada situación tiene sus secuelas. Hubo secuelas en términos de drogas, sí, pero se cumplió el principal objetivo. Los soviéticos abandonaron.”

Recientemente y a pesar de que el actual régimen político de Afganistán ha sido impuesto por los EE.UU., el propio Parlamento de este país lo ha dejado bien claro, al acusar a los ejércitos de ocupación de ser los responsables del transporte de la heroína hacia otras naciones de occidente para costear diferentes guerras, a lo largo de la historia.